Disclaimer: Los personajes de Fire Emblem no son de mi autoría, sólo Lana y Yelina.

Enjoy


- La Pronosticadora y el Regalo Lejano están conmigo, Lady Lana

"Perfecto. Creo que ahora entenderás qué pasa si me traicionan, ¿Verdad?"

- Sí… Mi señora

"Bien. Mandaré a Ike por ellos. Más te vale no moverte de nuevo"

-…

Bajé la mirada cuando la voz de Lana se dejó de escuchar. Dejé de asomarme en la esquina de la habitación, suspiré cansada, realmente cansada. Regresé a la habitación, me acerqué a Morgan y al verlo temblar de frío mientras dormía recargado en la pared, le puse su túnica encima.

- No me… volveré a poner tu tiara

- Te ves ridículo con ella – Reí en voz baja

Habíamos llegado a una situación más peligrosa. Los datos de un Einherjar habían desaparecido, la carta estaba rota y su imagen, más que borrosa. Eirika de Renais… Ya no existía.

Flashback

Estábamos listos ya para irnos, a pesar de no haber hecho desastre en nuestra pelea contra Elincia y Lyndis, el magistrado y la gente seguían enojados y no querían vernos más.

Debíamos llegar al árbol de Mila, pedirle ayuda a Tiki y preguntarle como para qué, Lana querría Gules y por ende, el resto de las piedras, llegar a la capital y convencer del todo a Yelina de que nos ayude al fin.

- Vámonos entonces

Noire se despidió de Tharja y con ella en el equipo, comenzamos a caminar hacia nuestro destino, claro que el camino sería largo si no llegábamos primero al fuerte.

- ¿Oíste eso?

Me detuve en medio de la pradera gracias a la pregunta de Robin. Realmente no escuchaba nada que no fuera un misterio.

- Yo también lo escucho – Comentó Chrom

Intenté afinar todos mis sentidos, sobre todo, el del oído. Todo a mí alrededor comenzó a esfumarse: Los pleitos de Inigo y Morgan, el temor de Severa ante Noire, las pláticas de Cordelia, Henry y Olivia, las anécdotas de Owain y las conversaciones entre los Einherjar.

En un momento a otro, escuché finalmente algo.

- ¿Galopes?

Un caballo cerca, pero no había nada. ¡Era planicie! Sólo… el comienzo de un bosque no muy a lo lejos. Pero esos galopes del caballo, se sentían como si su jinete estuviera siendo perseguido.

- ¡Lucina!

¡Mi nombre!

- ¡Lucina! ¡Pronosticadora!

Reaccioné al escuchar cómo me había llamado. Miré a mí alrededor, todos yacían mirándome con sorpresa. Qué me había pasado o qué buscaba. Mi cuerpo se giró hacia donde empezaba el bosque

- ¿Lucina?

- Alguien me llama – Hablé – Pero no sé quién o qué

- ¿Algún Einherjar? – Preguntó Morgan

- No creo – Respondí – Están bajo el control de Lana. Claro, no todos

- ¡Soy el Rey Ephraim! ¡Por favor! ¡Sé que estás cerca!

La voz sonó más clara y fuerte.

- El Rey Ephraim

- ¿El Rey de la saga Magvelian? – Preguntó mi padre - ¿No está muy cerca de ser una trampa?

- Iré a ver

- Espera, Lucina

Pero mis pies comenzaron a correr hacia la entrada del bosque que no estaba realmente lejos. Al entrar, escuché de nuevo mi nombre y no sólo el nombre.

El bosque era espeso, mirar más allá de un árbol era casi imposible mirar, la pequeña altura de unos cuantos árboles hacia que sus hojas estorbaran demasiado la visión y su abundancia todavía más.

- ¡Lucina!

Pero sólo escuché mi nombre en la voz que no era de Ephraim.

- ¿Morgan? – Pregunté en modo de regaño mirando como Morgan se recargaba en un tronco jadeando de cansancio - ¿Por qué me has seguido?

- ¿Por qué será? – Preguntó acercándose - ¡¿Qué tal si es una trampa?! No podrás tu sola contra él… No sin mí

- Morgan… - Sin querer, sonreí revolviéndole el cabello – Bien. Acompáñame, hermano

En un par de segundos, su grito volvió a escucharse.

- Por ahí – Señaló un camino – Por ahí llegó el grito.

- Vamos

De nuevo seguimos corriendo hacia donde había señalado, esta vez, un poco más lento para lograr girar y tomar un nuevo rumbo si lo requería.

- ¿Qué pasó con nuestros padres? – Pregunté mientras esquivaba las ramas de los árboles y las raíces que salían del suelo

- Madre les dio órdenes a todos de seguir el camino, ellos no tardarían en alcanzarnos

Poco a poco, la cantidad de árboles fue disminuyendo, la escasez de luz comenzó a cambiar y abundar, el sonido de animales desaparecía.

- Debe ser allí – Señaló el arco que formaban los árboles – No escucho nada que no venga de ahí

- Entonces vamos

Aumentamos la velocidad para salir de una vez por todas del bosque. La luz se presentó de forma rápida y un edifico se presentaba frente a nosotros

- El fuerte…

No recordaba que la edificación estaba tan cerca de la ciudad.

- Aquí luchamos contra Pheros, ¿No? – Pregunté

- Sí. Me pregunto si tendremos que volver a hacerlo

Esperaba que no lo hiciéramos. Sólo éramos dos contra un ejército, la desventaja era demasiado notoria.

- ¡Lucina, Morgan!

Morgan y yo nos dimos la vuelta hacia la entrada del bosque mientras sacábamos nuestras armas como defensa.

- ¡Padre, Madre!

Y a pesar de ser ellos, no guardamos nuestras espadas por seguridad.

- ¿Qué forma es esa de salir corriendo, jóvenes? – Nos regañó Madre – Todo esto puede ser una trampa…

- Pero no lo es, Reina de Ylisse

Fijamos nuestra mirada hacia la entrada del fuerte, las puertas recién se cerraban dejando guerra a una persona de cabello azul celeste de armadura pesada.

- ¡Lord Ephraim!

No era el original, eso era claro… Un Einherjar como el resto, son los únicos que tenían interacción conmigo y mi familia

- ¿Qué sucede? – Pregunté acercándome y guardando Falchion - ¿Por qué me ha llamado?

- ¿Acaso usted no está al servicio de Lana? – Preguntó Morgan

- Lo estaba – Respondió con voz calmada – Pero ya no… Yo pertenezco al grupo de los que deberían matarte, creo que ya te han explicado eso

- Sí, Marth y el resto

- Continúo… Debido a que Elincia y Lyndis fallaron, era el turno de Eirika ir por ti, pero declinó. Traicionó a Lana, ¿La razón? Una guerra por una niñería no tenía sentido

Para Lana tenía demasiado sentido…

- No iba a dejar a mi hermana sola – Siguió – A pesar de que Lana me ofreció grandes recompensas al principio, las rechacé en cuanto me enteré lo que Eirika hizo y le me uní

- ¿Por qué? – Pregunté

- Lo saben bien – Miró a Morgan – Un hermano mayor haría lo que sea por su hermano menor

Él tenía razón. Yo haría lo que sea por Morgan, lo que sea por verlo bien.

- Regresando. Seguí a las órdenes de Lana porque quería saber qué haría con las piedras – Mostró una piedra brillante de color característico, Azure – Pero no logré sacarle nada

- ¡Azure! – Expresó mi padre sorprendido - ¿Cómo la ha conseguido?

- Lana tiene esta y el resto en sus manos – Respondió dándole la piedra a Chrom – Cuando huimos del castillo, logré tomar esta

- Tenemos Azure y Gules – Respondí mostrando la piedra que yo poseía - ¿Pero para qué las quiere? No logro comprenderlo…

- Lady Tiki debe saberlo – Respondió Robin – Debemos ir a verla

- Permítanme acompañarlos – Se ofreció Ephraim – Pero me gustaría esperar a mi hermana primero

- Eso no será necesario, señorito

Unos pasos se escucharon cerca de nosotros, al escuchar la voz femenina amanzánate, sacamos nuestras armas dispuestos a combatir. La figura de una mujer sobre un caballo, se hizo presente en pares de segundos.

Esa no era…

- Petrine… - Susurró Ephraim con algo de temor

Según los libros de Historia en la Biblioteca del castillo. Petrine era una de los cuatro jinetes de Daein durante la guerra del Rey Loco. Sus subordinados eran los que impedía que el ejército de Ike entrara a ese lugar y lo conquistaran.

No sólo la figura de Petrine apareció. No, no sólo ella. Hardin, Arvis, Zephiel, El Caballero Negro, Ashnard, Garnef, Julius, Ares y Camus.

- ¿De qué hablas? – Preguntó Ephraim – Te derrotaré aquí y me iré

- Eres muy divertido, niño – Rió – Pero dime, ¿No esperabas a alguien?

- A mi hermana…

- ¿Tu hermana…? ¡Oh! – Le hizo un ademán a Hardin detrás del Caballero Negro - ¿Esta chica?

Hardin avanzó hacia adelante mostrando una figura entre sus brazos. Aunque sólo se veía un vestido blanco cayendo, el cabello celeste que poseía la persona, nos hizo temer. Sin cuidado alguno, la soltó haciéndola caer al suelo muy cerca de nosotros.

- ¿No la esperabas a ella?

Ephraim y yo nos acercamos en cuanto Hardin se alejó, él le movió el cabello para verificar el rostro… Y comenzó a temblar.

No… No era…

- Eirika…

Su hermana menor.

- ¡¿Qué le hicieron?! – Gritó

- Lana nos dio órdenes – Siguió Camus con tranquilidad - "Maten a los traidores", eso hicimos

- Esto es tuyo, niño

Petrine nos arrojó dos pedazos de papel que gracias al viento, cayó en mis pies. Tomé ambos papeles y no me podía creer lo que veía. Una carta que tenía un nombre: "Eirika"; La carta yacía partida a la mitad, la imagen de la chica estaba borrosa, la decoración estaba destrozada, el nombre apenas se apreciaba.

- ¿Qué… pasó? - Pregunté

- ¿El anciano no les dijo nada? – Preguntó Petrine – Si un Einherjar es asesinado por otro, todos los datos de esa persona desaparecerán. Los recuerdos que logró hacer, se desvanecerán. En pocas palabras, es como si no hubiera existido

No… No me podía creer lo que decía

- En cuanto la imagen de Eirika termine de borrarse – Comentó Zephiel – Los recuerdos de ella sobre ustedes, desaparecerán. Lo que se contaba en libros, sólo será una mala broma.

Miré a Ephraim, yacía tomando en sus brazos el cuerpo inerte de su hermana gemela mientras lloraba pidiendo que no lo dejara. Ella… ¿Ya no volvería? ¡Hizo grandes cosas por su país! Sus recuerdos… No pueden irse así de la nada.

- Es una pena – Petrine soltó una carcajada - Intentó poner resistencia, pero era una pérdida de tiempo intentar usar toda nuestra fuerza – Mostró una lanza de plata – Una sola puñalada de esta arma, bastó para acabar con su vida.

- Cállate

Ephraim dejó a su hermana en el suelo mientras se intentaba levantar.

- Intentando hacer algo, con esa tonta lanza de acerco como defensa. Era increíblemente patética

- Silencio…

- Sólo intentar matarla era una pérdida de pensamiento, me daba pena usar mi lanza favorita

- ¡Cállate!

La velocidad que había usado Ephraim para atacar a Petrine había sido sorprendente, El Paladín apenas había puesto su lanza como defensa.

- Maldito gusano

- ¡Pagarás! ¡Pagarás todo lo que le hiciste a Eirika!

Hardin atacó a Ephraim con su lanza Gradivus y parecía atinarle y acabar con su vida también, pero un trueno intervino

- Morgan… - Lo miré sorprendida

- ¡Vamos, Luci! – Habló confiado - ¡Vamos a hacerles pagar todo lo que le hicieron a Eirika!

Pero nuestra pelea no duró demasiado, la fuerza de estos "villanos", no era comparable con la nuestra, caímos en menos de una hora. Pero no fuimos asesinados.

- Ridículos que son – Dijo Garnef - No podían ser más patéticos

- Llevaremos a estos dos con Lady Lana de una vez – Avisó Arvis señalando a mis padres – Ella sabrá qué hacer

Antes de caer inconsciente, miraba como el Caballero Negro y Hardin cargaban a mis padres y entraban al bosque.

- No… Marth, Roy… Alguien…

Y finalmente me desmayé.

Desperté en una habitación completamente vacía, sólo estábamos Morgan y yo, él seguía inconsciente. Las puertas de la habitación se abrieron en par mostrando a Ephraim con semblante decaído tomando las partes de la carta.

- ¿Lord Ephraim?

- Lo lamento… - Suspiró – Yo los metí en esto, no era… lo que quería

- No se culpe – Intenté sonar reconfortante – Esto no era lo que debía pasar, seamos sinceros

- Lo sé… - Mostró un talismán – Lana no tarda en hablar conmigo… - Sonrió levemente – Es mi castigo, supongo

- Ephraim…

Ephraim se retiró prometiendo que no tardaría en encontrarse con Eirika. ¡No! ¡No voy a permitir que algo le pase! Perdimos a Eirika por descuido nuestro, no voy a dejar que eso le pase a Ephraim.

Flashback

Y habíamos llegado a esa horrible situación. Aún no sabía qué hacer para salvar a Ephraim, librarnos de quienes nos custodiaban y llegar a donde Tiki se hallaba.

- Niño – Esa era la voz de Petrine – Lady Lana y el gusano de Ike no tardan en llegar. Prepárate para morir…

Sobre todo, tengo que salvar a Ephraim.