Disclaimer: Los personajes de FE:A no me pertenecen, sólo Lana y Yelina.

Enjoy


Morgan despertó de golpe y un fuerte susto, pidiendo respuestas a preguntas que sólo hacía con la mirada, es como si perdiera la memoria desde que se inició esta otra guerra.

- Te resumiré todo – Tomé aire – Los villanos nos derrotaron, se llevaron a nuestros padres, Lana viene hacia aquí a matarnos a los tres y si no nos vamos, logrará su cometido

-…

No creí dejarlo sin palabras, era normal en ese estado. Nunca ha sido grato despertar y recibir muy malas noticias justo como yo lo pasé hace más de una semana.

- ¿Y qué haremos?

- Quisiera poder hablar con Yelina – Me levanté del suelo – Debemos llevarnos a Ephraim con nosotros y comunicarles a los Einherjar lo que pasó con Eirika

Aún no me podía creer qué pasó con ella y que podría pasarles al resto.
A pesar de querer salir, no había rastro alguno que nos mostrara en qué habitación estábamos, en dónde guardarían nuestras armas, la ubicación de Petrine, del resto y de Ephraim.

- Ven – Le di la mano para que se levantara – Vámonos

- ¡Pero no tenemos un plan!

- Es tu deber crear uno

La estaba otorgando una gran responsabilidad, debía sacarnos de ahí vivos y de preferencia, completos.
Nos acercamos a la puerta para intentar escuchar algo que nos fuera útil, pero sólo había silencio… Y demasiado. Tomé la manija de la puerta, crujió y se abrió levemente por inercia.

- Estaba abierta

- Es malo – Comentó Morgan detrás de mí – Entonces esperan a que salgamos de aquí

- ¿Debemos darles gusto? – Pregunté mirándolo

- No – Respondió abriendo la palma – Tu tiara, préstamela

Con extrañeza se la di, él pasó delante de mí y con la pequeña abertura de la puerta, sacó su mano y mi tiara con ella.

- ¿Qué haces? – Pregunté intentando mirar

- Veo si hay alguien cerca – Respondió – Y sí… En el pasillo de la derecha están Julius y Arvis

- ¿Cerca?

- Mmm…

Intentó estirarse más y casi cae delatándonos, menos mal, lo sostuve de la ropa.

- Gracias

- ¿Y bien?

Siguió investigando con el reflejo de mi diadema uno segundos más, me hizo ademán de jalarlo hacia adentro de nuevo y lo hizo, se puso su túnica y me miró.

- Arvis y Julius vigilan el pasillo de la derecha, eso significa que es el pasillo correcto y el de la izquierda está vacío

- Mmm… ¿Qué habrá en el otro pasillo?

La puerta se abrió poco a poco haciéndonos temer a ambos, estábamos desarmados, ¿Lana llegó tan pronto?

- ¿Ustedes son Lucina y Morgan?

Miramos al chico de cabello levemente violeta que recién entraba a la habitación con sospecha, a ese joven… Yo lo había visto en algún lugar

- ¡Príncipe Lyon!

- ¿Acaso no es… el amigo de Eirika?

El hechicero bajó la mirada con tristeza

- Mi nombre es Lyon – Respondió ignorando la pregunta de Morgan, dando una respuesta que ya sabíamos

Entonces, sí era el amigo de la Princesa Eirika. Conocía su historia y era verdaderamente triste.

- ¿Qué pasa? – Pregunté haciendo para atrás a Morgan defendiéndole – Si nos va a matar, hágalo primero conmigo, yo soy el problema

- No, no vine a eso

Me sorprendió su respuesta.

- Camus es quien cuida sus armas, Ares está a cargo de dar órdenes al resto y Petrine es quién vigila a Ephraim, vengan…

- Espere – Lo detuvo Morgan - ¿Nos ayudará? ¿Por qué?

- Ellos mataron a la única quién podía hacer latir mi corazón – Respondió con tristeza y odio – Quiero que los hagan pagar

Lo miramos salir para luego mirarnos entre nosotros. Era clara y obvia la atracción del Príncipe Lyon a la Princesa Eirika y que esto pasara, era obvio que lo pondría así.
Salimos de la habitación al fin, el pasillo era extenso, al final de éste a la derecha estaban dos guardias pelirrojos.

- ¡Lyon! – Exclamó Arvis asombrado – Creí que estabas en la capital con Lana

Ver a Arvis atacarnos ahora cuando él mismo nos ayudó a enfrentar el ejército e Marth y Alm, era un poco confuso.

El Príncipe Lyon alzó la mano derecha mientras con la izquierda abría un libro de tapa purpura, pronunció unas cuantas palabras y un poco de vaho salió de su mano.

- ¡¿Lyon?! ¿También quieres traicionar a Lana?

- Ya lo hice

Y no dudó en arrojarle "eso" a Arvis y Julius. Se giró a nosotros mientras Morgan miraba aterrado lo que Lyon acabó de hacer y yo le veía a él.

- Sigamos

Su voz era dulce, tranquila, pero se veía opacada por el odio y la venganza. Lo seguimos doblando el pasillo y caminando recto hasta salir a una sala donde había dos cofres claramente vacíos.

- Ya reconocí esto – Rió Morgan

- Igual yo

- No perdamos tiempo

Lyon se acercó a la puerta y la abrió con demasiada confianza, en cuanto lo hizo, un hacha se le clavó en el hombro derecho perdiendo el equilibrio.

- ¡Agh!

- ¡Ajá! Así que tú eres el traidor – Dijo Ashnard sacando su hacha del hechicero y entrando a la habitación ignorando sus quejidos de dolor – Eres el amigo de la Princesita, ¿No? Que más da, morirás igual

- ¡Príncipe Lyon!

Ante mi grito de preocupación, Ashnard se fijó en nosotros.

- He aclarado ya el asunto. Ésta basura… – Señaló a Lyon recargado en la pared –…Quiso sacarlos a ustedes.

Tenía a Morgan detrás de mí y ambos retrocedíamos gracias al terror que el Jinete causaba, esa mirada, esa sonrisa, esa arma.

- ¿A quién mataré primero? – Canturreó

- A mí – Me ofrecí dando un paso adelante – Lana quiere mi vida

- Sí, pero no… Mataré al chico – Lo señaló con su hacha – Así, no habrá más estrategas de por medio

Corrió a nosotros con el hacha levantada y cortando en espacio entre nosotros intentando hacernos más que un solo rasguño, logré empujar a Morgan lejos y esquivar el ataque, pero el hacha alcanzó a hacerte una cortada profunda en la pierna haciéndome caer de rodillas.

- ¡Lucina!

- ¡Estoy bien! – Grité - ¡Corre, Morgan!

- ¡No! – Corrió a mí – No te dejaré sola

- Idiota – Seguí gritándole ahora enojada, pero, más preocupada - ¡Vete!

Llegó a mí y me abrazó.

- ¡Eres mi hermana mayor, no te dejaré!

- ¡Mueran!

Ambos cerramos los ojos esperando el impacto… ¿Vacío? Abrimos los ojos con sorpresa al ver como una espada de gran brillo atravesaba el jinete de lado a lado.

- Mal…dición

Ashnard poco a poco fue desvaneciéndose como todos lo que eran derrotados para ver quién nos salvó la vida.

- ¡Lord Marth!

Guardó su espada y se nos acercó con preocupación, se hincó frente a me miró.

- ¿Están bien? – Preguntó ayudándome a levantarme

- Un poco – Respondió Morgan

Tapé mi herida con la capa para no preocupar a Marth de algo insignificante. Una vez lejos del suelo, abracé al Rey aguantando las lágrimas de impotencia.

- ¡La Princesa Eirika! Ella… Ella está…

- Ya lo sabemos – Respondió acariciándome el cabello – Eirika nos dijo lo que pasaría

- ¿Cómo? – Pregunté extrañada alejándome del abrazo

- Eirika tuvo contacto con nosotros antes de ser asesinada

- Explique con más detalle

- ¡Marth!

- ¡Lord Seliph!

El Príncipe se acercó preguntando por nuestra salud, yo mentí cerca de la mía y dije la verdad a la de Morgan.

- ¿Qué pasó, Seliph? – Preguntó Marth

- Camus y Ares cayeron – Respondió – Roy y Lyndis combaten contra Zephiel, Elincia y Micaiah contra Garnef, Alm vigila la entrada y Leif estaba buscando a Ephraim

- ¿No es peligroso lo que hace Lord Leif? – Preguntó Morgan

- Es un Truhán – Sonrió su primo - Sabe cómo escapar

- Vamos – Nos dijo Marth – Debemos alcanzar a Leif antes que Petrine

Me hinqué frente al Príncipe Lyon que comenzaba a desaparecer cuando los tres se fueron.

- Príncipe…

- Lo lamento – Tomó aire – No pude ayudarlos…

- Hizo lo mejor que pudo – Sonreí – Muchas gracias

- Ojalá así… Eirika me perdone y quiera estar conmigo en el otro mundo… Lucina… - Sonrió – Vence a Lana por mí

Miré como lo último del Príncipe terminaba por desaparecer, Lana estaba destruyendo lo más valioso de la historia y no la dejaría salirse con la suya.

- Lucina…

Me incorporé mirando a Marth.

- Lana pagará todo lo que hizo… Sólo con dolor

- Lo hará, pero ahora, es mejor seguir

Asentí. Cuando Marth se alejó, comencé a caminar hacia el resto con dificultad, la cortada en mi pierna derecha no me dejaba caminar más rápido y por ende, correr.

- ¡Marth! ¡Seliph!

Morgan regresó por mí, ofreció su brazo como apoyo y me ayudó a avanzar más rápido.

- ¡Leif!

- ¡Miren! – Alzó la mano de quien jalaba - ¡Encontré a Ephraim!

- ¡Rey Ephraim! – No acercamos - ¿Se encuentra mejor?

Negó con la cabeza. Seguía destrozado, era normal.

- ¿Y Petrine? – Pregunté

- No estaba con Eph – Contestó Leif llevándose una mano al mentón – Sólo estaban él y una lanza de plata en la pared

- Es extraño

Solté a Morgan del brazo y me alejé un poco para intentar apaciguar el dolor de mi pierna derecha. Hasta que alguien me cubrió la boca y sentí el filo de un arma en el cuello.

- ¡Lucina!

- No se muevan – Dijo Petrine retrocediendo conmigo como rehén – Denme a Ephraim y tal vez, les mande un recuerdo de Lucina

La situación era peligrosa, si hacía algo que no le gustara, mi vida terminaría. ¿Pero cómo salvarme?
Cada vez se acercaba más la punta de la espada a mi cuello intentando clavarse y matarme.

- Pero ella… estaba…

Petrine me soltó y cayó al suelo de espalda, me giré y la miré antes de que desapareciera, tenía una flecha clavada en la yugular.

- ¡Lucina! – Se me acercó Morgan preocupado – ¿No te hizo nada?

- No, estoy bien.

Miramos alrededor de la sala, no había nada ni nadie. El sonido del tacón de unas zapatillas sobre el suelo se escuchó de la nada, el sonido comenzó a acercarse más y más. Miré como Ephraim miraba hacia un punto en especifico, luego un grito que provenía de Roy y Ephraim.

- ¡Eirika!

Ephraim corrió al mismo tiempo que Roy aparecía junto con Lyndis y hacía lo mismo que el Rey.

En la entrada a la habitación donde combatimos anteriormente contra Pheros, se hallaba una mujer de largo y esponjado vestido blanco, cabello azul celeste semi largo portando un arco asesino.

- Princesa Eirika – Susurré sorprendida - ¡Está viva!

Nos acercamos con alegría y abundante felicidad. Ephraim la abrazó seguido de Roy quien se separó al ver la mirada matadora del Rey.

- Eiri – Sonrió – Estás viva, ¿Cómo?

No respondió. Su rostro se tornaba serio, sus iris eran de un rojo oscuro y sus parpados estaban levemente cerrados.

- ¿Eirika?

- Ella no puede contestarle, Rey Ephraim. Ella ya no vive

Nos dimos la vuelta con algo de sorpresa ante la voz. El resto de los Einherjar llegaban, mis padres y el anciano dueño de ellos.

- ¡Madre! ¡Padre! – Exclamamos alegrados de que nada les pasara

- ¿Viejo Hubba? – Pregunté - ¿Cómo llegó aquí?

Los Einherjar le hicieron una reverencia que él rechazó.

- ¿A qué se refiere con que no vive? – Preguntó Ephraim

- Cuando Petrine la mató y Camus rompió su carta… – Explicó avanzando con calma apoyándose en su bastón – Mataron todo su ser, creo que Zephiel les explicó

- Pero… ¿Por qué está aquí físicamente? – Preguntó Roy

- Puedo sólo hacer un reflejo de lo que era – Explicó deteniéndose frente a la Princesa – Ya no puedo devolverle la vida que antes tenía

- ¿Se quedará así siempre?

El anciano pasó su mano frente a su rostro, los párpados de Eirika se abrieron y mostró una sonrisa.

- Me temo que sí

Las lágrimas de Ephraim comenzaron a hacerse notar así como las de Roy.

- ¡Pero hay una forma de salvarla!

Esa exclamación nos sorprendió

- ¿Cuál es? – Preguntó Marth – Lo que sea por ayudarla

- Las piedras y Lana o Yelina

Todos miramos a mi padre que tosió con incomodidad.

- Explíquese

- Hardin y El Caballero Negro hablaron con Lana hace horas, ella les explicó el porqué quiere las piedras.

-"Si logro matar a todos los Einherjar, podré matar a Lucina. Pero si ella logra revivir a uno con una piedra como mínimo, estaré en problemas. Además, necesita de mí o mí tonta hermana para hacerlo. Revivirlos con nuestra habilidad de recuerdo, ese anciano es más problemático de lo que aparenta…" – Explicó Robin

- No sabía que las piedras podían hacer eso – Comentó Marth sorprendido

- Entonces – Habló Lyndis – Si tenemos las piedras más la ayuda de Yelina… ¿Eirika vive?

- Algo así

Ephraim la abrazó de nuevo prometiendo que haría lo que sea por recuperarla. En privado, hablé con Marth haciendo que me contara lo que habló con Eirika.

- Eirika nos dio el encuentro hacia el camino al árbol. Tus compañeros iban mucho más adelante – Comenzó a relatar sentándose en las escaleras de la entrada del fuerte – Estaba siendo perseguida por el resto del ejército dirigido por Petrine y Camus

*Flashback*

~Punto de vista de Marth~

- ¡Eirika! – Exclamó son asombro Roy - ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?

- Deben huir – Señaló un camino – El ejército viene y si los encuentra, los matará

- Tranquila, respira – Hablé calmado acercándome a ella - ¿Dónde está Ephraim?

- Está en el fuerte, debíamos vernos allá con ustedes – Tomó aire – Pero el ejército de Camus me desvió hacia acá

-Está bien – Le dijo Seliph con una sonrisa – Aquí nos haremos cargo de ellos

-¡No entienden! – Alzó la voz en clara desesperación - ¡Ellos no deben verlos! ¡No podrán con ellos! Si los derrotan, los matarán y saben qué pasará si eso pasa

La situación era complicada de resolver, lo admito.

- ¡Princesa de papel! – Gritó Petrine - ¡Sal de dónde estés!

- Llegaron… Debo irme… - Se quitó un collar y me lo dio – Díganle a Ephraim que continúe sin mí, si fallo…

- Iré contigo – Pidió Roy deteniéndola del brazo

Si pidieran mi opinión, diría que había algo más entre ellos, pero prefiero callar.

- No, Roy – Sonrió – No quiero que algo pase… Estaré bien…

- Pero… tu clase

- No uso espadas, sí… - Suspiró – Y este tonto vestido no ayuda en nada, pero les daré tiempo. Cuídense, procuren no ser vistos

Eirika tomó el camino opuesto de donde habíamos llegado, usamos los árboles como escondite, Petrine así como su ejército la habían seguido y casi alcanzado.

- Eirika…

El rostro preocupado de Roy no ayudaba en nada. Busqué un camino con la mirada, cuando lo hallé, lo jalé conmigo. Tal vez podríamos hacer algo por ella.

- ¡Marth!

Nos dimos la vuelta y quisimos ayudar al ver como Alm había sido capturado por Jaffar.

- ¡No tardaremos!

Seguimos el camino que se había formado por el caballo de Camus y Petrine, cuando escuchamos el sonido de la batalla y habíamos decidido salir a ayudar, era muy tarde.

- ¡Que tonta! Estaba loca si creyó que podría hacernos algo

- ¡Eirika!

Le cubrí la boca a Roy pidiendo que se callara. Hardin nos buscó con la mirada y pareció hallarnos, hasta que Ares le habló.

- Vámonos – Indicó Petrine dándole órdenes a Hardin de cargar a Eirika – A Ephraim le espera una sorpresita

*Flashback*

- Aún me arrepiento de no poder ayudar y sólo mirar – Apretó el puño y la mandíbula – Si la hubiéramos detenido, ella estaría viva y Ephraim no estaría en esta situación

Se levantó, disculpó y entró de nuevo al fuerte diciendo que debía entregar el collar de Eirika. Suspiré y miré al cielo, el atardecer casi se convertía en noche.

- Esto es mucho problema, ¿No es cierto?

Me giré sorprendida de ver al Viejo Hubba dispuesto a marcharse.

- ¿Se va? – Pregunté

- Oh sí – Sonrió bajando las escaleras a lo que le ayudé – Gracias

- ¿No gusta quedarse con nosotros? – Seguí preguntando

- No, está bien… Se cuidarme bien – Una vez en el suelo, comenzó su caminar hacia el bosque – Salven a Eirika, ¿Si?

Prometí que lo haría, poco a poco fue adentrándose en el bosque hasta que lo perdí.

- ¿Hermana?

No sé en qué momento, Morgan estaba a mi lado poniéndome una manta sobre los hombros pues la noche cayó.

- Es hora de cenar – Sonrió – Madre preparará carne

-…

Pero debía pensar, recordar qué le había hecho a Lana para haber llegado a esta situación