Disclaimer: Los personajes de FE: A no son de mi autoría, sólo Lana y Yelina.
Enjoy
La enorme muralla que dividía el castillo con el patio delantero finalmente se hallaba frente a nosotros. Tan alto, tan lustroso, ocho fuertes en cada lado del gran y enorme patio, un edificio en el centro. Sí, toda esta área era tan imponente.
- ¿Dónde podría estar Tiki? – Preguntó Morgan
- Posiblemente dentro del castillo – Respondí
- Vamos
"¿A dónde?"
Antes de tocar la puerta, aquella voz femenina nos causó algo de temor. Nos dimos la vuelta para ver como en la pared trasera del gran edificio en el centro, se hallaban dos chicas recargadas en la pared.
"No pueden entrar por el momento" – Dijo la más alta – "Ike está preparando el castillo para un gran encuentro"
- ¿Encuentro?
Ambas dejaron de usar la sombra que el edificio les brindaba para salir al sol y hacer acto de presencia al fin.
Lana y Celica.
"¿Qué?" – Preguntó dando un paso hacia adelante cada segundo – "No me digan que no me esperaban aquí"
- Era obvio – Comentó Lyndis sacando su Sol Katti – Los villanos siempre escogen lugares obvios para hacer acto de presencia
- No son buenos con el escondite. ¿Verdad, Tía Lyn? – Rió Roy de igual forma, sacando su espada
- Tú lo has dicho
Lana gruñó apretando su báculo. Recuerdo lo que Marth y Roy me dijeron hace tiempo: "No podrás hacerle nada ahora. No, mientras ella posea ese bastón"
¿Qué tanto influía?
"Como sea" – Los ignoró mientras pasaba su mano por la gema que tenía en lo alto de su bastón – "Como ya dije, Ike está ocupado así que no deben interrumpirlo."
Serios y fuertes pasos comenzaron a escucharse muy cerca de nosotros. Miré hacia los fuertes a la izquierda de mi posición y lo que veía, no me agradaba de muchas formas.
"Para cuando derroten a todos ellos. Si es que no mueren primero" – Rió bajo – "Podrán entrar al castillo y conocer a Ike y Yelina… Porque a eso ha venido, ¿No?"
Entonces, sí sabía que ese era nuestro objetivo desde el principio.
Un especie de sello comenzó a marcarse en el suelo debajo de Lana seguido de una luz blanca de la rodeó en segundos.
"Nos vemos dentro"
Y desapareció.
El ejército conformado por todos los señores de las sagas contra las que hemos combatido, así como sus compañeros y algunos villanos, se acercaban peligrosamente con armas en manos.
- Son demasiados…
- ¡Chrom!
La puerta de la muralla se abrió en par, seis personajes famosos, conocidos por provocar guerras, etc.… salían para ayudarnos.
- ¡Arvis! – Exclamamos asombrados
- Sabía que volveríamos a combatir juntos – Le sonrió a mi padre
- ¿Nos volverán a ayudar? – Preguntó Morgan
- Tenlo por seguro.
Coloqué mi mano derecha en el mango de mi espada, pero una mano detuvo mi acción. Alcé la mirada para ver a mi madre sonriéndome.
- Lucina, Morgan… Adelántense
- ¡¿Qué?! – Preguntó Morgan asombrado y un poco ofendido - ¡Madre! ¡No puedes pedirnos eso!
- Puedo y lo haré – Frunció el ceño – Deben buscar a Yelina y comentarle el tema de los Einherjar. Cuando entremos, llevaremos a Marth y Eirika para que se haga lo que se pueda, ¿Si?
- Pero…
- Niños – Nos habló padre ahora – Obedezcan a su madre. Nosotros les daremos tiempo
- ¡Madre! ¡Padre!
Era necesario hacerlo, aunque no quisiera.
- Morgan – Le hablé calmadamente poniendo una mano en su hombro – Tiene razón. Antes de que Lana o Ike le hagan algo a Yelina
Morgan suspiró y asintió. Nos dimos la vuelta pero no emprendimos camino pues Lyon nos habló.
- Hay un candado en la puerta del castillo – Nos dio una llave dorada – Tengan esto, así podrán entrar
- Gracias, Príncipe Lyon – Sonreí – Vamos, Morgan
- ¡En cuanto encontremos a Yelina, vendremos a ayudarles!
Ellos nos sonrieron, y con algo de confianza y fe, comenzamos a correr hacia la entrada del castillo. El camino no era largo, pero conforme avanzábamos, la altura del castillo intimidaba cada vez más con el doble de fuerza.
Logramos llegar hasta la puerta del castillo, una enorme cadena colgaba de extremo en cada lado de la puerta y un enorme candado dorado de ésta, así como los extremos, del centro.
- ¿Listo? – Pregunté mirando a Morgan
- Vamos – Me sonrió confiado – Derrotemos a Lana, revivamos a los Einherjar y volvamos a casa.
Asentí para luego mirar el candado, meter la llave y girarla. Un clic se escuchó y el candado se abrió cayendo al mismo tiempo que las cadenas. Ambos apoyamos nuestras palmas en la puerta y poniendo un poco de fuerza en nuestros brazos, empujamos la muralla entre mí y Lana hasta que se abrió.
"¡Que desobedientes!" - Escuchamos a Lana gritar, aunque su voz se distorsionaba por el eco del gran castillo – "¡Les dije que primero era derrotar al ejército!"
Poco a poco entrabamos al castillo, en cuanto estuvimos a medio metro de la entrada, las puertas se cerraron de golpe.
"Veamos si pueden derrotarme y acabar con todo de una vez"
Lo haremos.
