Epílogo; Regreso de la Luna


Desde que Kagami había regresado, las salidas que una vez tuvo con Aomine cesaron. No porque él las cancelara o se negara a verlo, porque incluso en alguna ocasión los tres salieron, pero Kise sabía que no tenía mucho que pintar entre los dos y pese a todos sus intentos, sabía que haría un mal trío entre ellos y bueno, últimamente su orgullo había crecido un poco en ese hecho, ya que se dio cuenta de lo mal que lució con estar intentando abrir un ajero que estaba cerrado con cemento.

Era su momento de salir adelante, de en verdad ser egoísta y ver por sí mismo, solo por él y nada más. Era tiempo para él de crecer, pese a la sombra que seguía intacta y viva en algún lugar de su ser, gracias a todos los acontecimientos que pasaron y todo el sufrimiento que se suscitó para él. Sin embargo, eso no era lo que le preocupaba al rubio, era lo de menos, porque se decía a sí mismo que estaría bien.

No solo era un poderoso vampiro con un linaje maravilloso y un don en la pelea, aparte de haber formado parte de las líneas de la Unión Milagrosa por unos momentos, también había peleado con el otro Akashi —tuvo el poder y valor suficiente para eso— y haber sobrevivido y aguantado un maldito siglo en Eretz, sin alimento y con los rayos del sol debilitándolo cada día.

Seguía vivo pese a la pesadilla que fue su vida y así seguiría.

Cuando llegara el momento, ya se encargaría de idear algo qué hacer para que su juventud no causara tanto escándalo, pues obviamente nadie debía saber lo que realmente era. No obstante, ahora solo se dedicaría de vivir en su presente, sobre todo, porque ahora tenía algo que descubrir por un hecho que le sucedió ese día en que Kagami volvió y no se trataba de Aomine, ya no.

Ese día, el vampiro de ojos dorados sintió un olor sanguíneo poderoso, que lo dejó inmóvil y lo impresionó de muchas maneras. Buscó y buscó, porque quería al dueño de ese perfume que avivó su deseo de morder, de beber sangre; no podía dejarlo ir así como así, pese a que ya no se alimentaba precisamente de humanos ahora, sin embargo, ese tipo de drogas solo se encuentran pocas veces y no iba a renunciar a ésta.

Pero, cuando pudo mover su cuerpo y adentrarse en el bar, el olor ya se había esparcido. Aunque salió de ahí y buscó en la ciudad por una semana y media, no encontró nada más y solo tenía el recuerdo de ese perfume embriagador, sin embargo, su mente no le hacía justicia a eso. ¿O es que solo fue su imaginación en un deseo para tener como poder dejar atrás de verdad su pasado con Aomine? No lo sabía y tampoco creía que fuera por esa razón.

Cierto día, el súper modelo Kise Ryota decidió visitar un bar muy conocido en la ciudad de Tokyo. Iba solo y le daba igual si la gente lo conocía o no, tampoco se iba escondiendo, porque vestía un pantalón negro y corto hasta la rodilla, con las puntas de tela dobladas, una camisa arremangada grisa platino con una corbata negra. La ropa se le ceñía adecuadamente a su cuerpo para resultar su masculinidad, porque sus músculos no ostentosos se podían apreciar en sus piernas y brazos. Calzaba unos converse negro con blanco y usaba unas gafas, incluso ya tenía una perforación en su oreja izquierda.

Claro que lo recocieron y se agitaron al verlo, pero no pudieron arremolinarse hacía él como hubiesen querido, porque ahí, en ese bar, estaba alguien muy peligroso y que si hacían algo que lo sacara de quicio, todos morirían. Solo que Kise no lo sabía, de hecho no le preocupaba que el lugar tuviera cierto ambiente diferente a los que siempre frecuentaba. Él estaba ahí, porque cierto guitarrista de una banda le llamó la atención desde ese día en que Kagami regresó.

Kasamatsu Yukio, pensó con una sonrisa coqueta, mientras sus ojos lo observaban tocar. Hubo algo en él que le llamó la atención, aunque al inicio creyó que él era el portador de ese olor inmenso que lo aturdió, pero no era así. Tampoco es que como si quisiera iniciar algo con un humano, no gracias, solo tenía curiosidad y quería probar algo distinto. Quería jugar y no se iba a privar de eso.

Caminó para acercarse más al escenario y le fueron abriendo paso, porque vamos, ¡era Kise Ryota! Así que la gente gustosa lo hacía, para poder contemplarlo igualmente. El guitarrista notó su presencia y le dedicó una mirada indiferente, porque a él no le iban los niñitos presumidos ni esas cosas y siguió tocando como si nada, pese a que el atractivo del vampiro no le pasó desapercibido.

Iba a seguir avanzando…

Y ese mismo olor impactó contra él, dejándolo inmóvil.

Sus sentidos se alertaron y, sin saber cómo, logró girarse con brusquedad, ignorando como recibió miradas de confusión por ese cambio tan repentino en su ser simpático y sonriente, porque ahora estaba serio y muy decidido a encontrar el origen de ese olor. Ahora que lo estaba volviendo a sentir, definitivamente no lo iba a dejar escapar.

Era extraño, porque su cuerpo se movía desesperado, como si hubiese querido encontrarse con ese perfume desde hace tiempo y era absurdo completamente, ya que no era ningún olor familiar, para nada; aunque sí uno poderoso y tan inmenso como el universo, porque pesaba y seducía los instintos vampíricos de Kise. Era la primera vez que una sangre humana lo llamaba de esa manera.

Sus ojos se movieron casi con desesperación, buscando con la mirada eso que tanto quería encontrar y para su desgracia había mucha gente en ese bar. Escuchaba cuchicheos por su presencia y muchos latidos de corazones agitados. Caminó un poco más, siguiendo el olor, porque mientras más avanzaba, más cerca lo sentía.

Hasta que llegó frente a la barra…

… y sus ojos miel se encontraron con un par de ojos plateados...

Eran unas pupilas grises que parecía ya había visto mucho tiempo atrás y no podía ser así, no podía estar sintiendo ese sentimiento de familiaridad. Quiso desviar sus ojos de la misma manera en que el dueño, pero no pudo.

La sorpresa de eso dejó a Kise sin aire —sin importar que no necesitara respirar realmente— y su expresión se descompuso sin poder evitarlo, a la vez que su mente se quedó en blanco, sin encontrar cómo procesar lo que acababa de encontrar en éste bar. Se olvidó incluso del verdadero motivo porque el que estaba aquí, ya ni recordaba al humano de nombre Kasamatsu en éste momento.

Ese par de ojos grises no volvieron a verle como al inicio, de hecho, el dueño de estos fue indiferente a comparación del vampiro. Además parecía muy ocupado y entretenido en estar jugueteando con una mujer que lo acompañaba y que era de curvas de escándalo y… ostentosa con esos atributos que se cargaba y que al parecer iban a ser muy bien usados esa noche.

Sin embargo, el vampiro rubio no podía ignorar todo esto, por más que quisiera. ¿Por qué rayos sentía que había encontrado algo? ¡¿Qué era ese tonto sentimiento de familiaridad en su pecho?! No podía ser algo bueno todo esto, claro que no… Maldita la hora en que se vino a meter en este bar, en interesarse en ese olor embriagador.

¡Esto no…! ¡No, no, no!, pensó Kise. Evidentemente se trataba de un simple error, de un juego que su mente le estaba haciendo. Eso tenía que ser.

Pero sus ojos seguían muy clavados en ese humano y no encontraba la fuerza para dejar de observarlo. Ese chico tendría alrededor de veinte años quizá o menos, con una altura casi igual a la de Ryota, con una tez neutra; sin ser muy clara ni muy morena, pues tampoco llegaba al tono bronceado. Las facciones de ese muchacho eran fuertes, dejaban en claro la agresión de su personalidad y pintaban malicia por sus extensiones. Y su cabello seguramente era un poco largo, pues lo usaba en peinado de rastas, era de color azabache y hacían un juego perfecto con esos orbes grises.

Oh, por las Diosas del Cielo.

Kise quiso vomitar y su mundo adquirió una visión diferente en éste momento. Era muy difícil que ignorara esas características en ese mundano tan similares a las de…

Él negó velozmente con su cabeza, no iba a permitirse pensar en ese sujeto, rotundamente no lo iba a hacer. ¿Es que no había dejado ya su pasado atrás? Sobre todo esa parte de su pasado. Ese suceso.

Porque no podía ser posible que un humano tuviera muchas similitudes con alguien que ya estaba muerto y que ni siquiera era de éste mundo, joder.

O quizá solo estaba exagerando, sí, debía ser eso. Tenía que ser eso, pues habían muchos humanos en el mundo que pudieran tener los ojos grises y…

Pero nadie tenía ese brillo peculiar que había caracterizado a cierto licántropo. Ese tipo de mirar no era típico en mundanos y el rubio jamás se encontró con alguno parecido. Una sensación de asfixia envolvía a Kise al estar contemplando a ese chico, porque era de este de donde definitivamente provenía esa fragancia tan poderosa y que le avivó sus instintos.

Y no eran instintos que le dijeran que debía degollar la garganta de ese muchacho de ojos grises, no eran de esa clase. Eran instintos que incluso a él mismo le aterraron.

Finalmente, el modelo fue capaz de tener un control perfecto sobre su cuerpo y estaba a punto de irse de ese infernal lugar para no volver jamás, sin importar lo atractivo que era ese olor para él. Pero volvió a estancarse cuando ese par de orbes grises regresaron a mirarlo, probablemente porque ese humano pelinegro sintió la penetrante mirada vampirica. E inesperadamente, comenzó a acercarse sin dejar de ver a Kise, solo que con un aire arrogante y bravucón; irradiando peligro por cada poro de su existencia humana y eso ya debía decir bastante.

Aunque Kise no se dejó intimidar, por supuesto que no. Le miró con un deje orgulloso y sarcástico, ladeando un poco el rostro para acentuarlo y sin moverse, esperando porque ahora mismo no sabía qué hacer.

—Hey, rubia, no me van los hombres —su voz sonó con un tinte de agresión demasiado familiar que hizo estremecer al aludido vampiro, pero no lo demostró obviamente—, así que cambia tu puto objetivo, maricón —finalizó con un gesto intimidante.

Y pasó a un lado del modelo con una sonrisa y mirada que humillaba al anterior mencionado, cruzando el lugar hasta llegar con otra mujer igual que la anterior con la que estaba.

Kise ya no pudo contener más a su mente para que no empezara a trabajar, era imposible que siguiera haciéndolo, a pesar de que creía todo esto era una locura, algo surreal. Porque debía serlo, ¡tenía que ser así! Debía ser así.

Y en medio de la frustración y confusión que sentía…

…la imagen de Haizaki se formó en la mente del vampiro.


¿Tanto amas a Ryota Kise, como para soportar que te odiara, no? ¿De verdad estás dispuesto a todo por él, Shogo? ¿Qué más soportarías?

¡Maldita seas, maldita seas…! —exclamó a gritos, nada dispuesto a aceptar esas palabras.

Sin embargo, ella no dejó de mirarlo fijamente, porque aunque supiera la respuesta, hacía falta que él lo dijera.

Y finalmente, lo admitió:

Lo que sea.

Entonces, dime, ¿qué estilo de cabello te gustaría tener a futuro?


El recuerdo llegó a Alex García, la conocida Hada de La Noche, en el mismo paquete que una visión. Y no cualquiera, era una reveladora que dejaba el paso a la imaginación de muchas cosas y era una con un final que no se podía evitar, a pesar de los años que tenía como barrera.

—Es increíble todo lo que ha ido cambiando en el mundo —dijo para sí misma, estando arriba de una montaña rocosa que escaló en cuestión de minutos o menos, por simple diversión.

Ella empezó a reírse con dicha, pues todas las piezas que dejó anteriormente habían empezado a aparecer para comenzar a acomodarse, buscando como único final, la felicidad de alguien que en verdad la estaba necesitando y la pedía a gritos silenciosos y Alex no era buena ignorando la desdicha de alguien que sabía tenía otra oportunidad.

Todo era tan diferente en el camino que Kise se forjó desde que dejó La Noche atrás y tenía una vida por delante en la Tierra, de eso El Hada estaba muy segura.

—Tienes tanto que recorrer todavía, pequeño Ryota —musitó Alex con dulzura y alzando la mirada al cielo—. Aprovecha tus oportunidades, solo eso puedes hacer ahora, recuerda que tienes una poderosa Luna que te acompaña.

Sin embargo, aquella nueva vida, era otra historia.


SIENTO QUE VOY A LLORAR, AUXILIO, LECTORES MÍOS, AUXILIO, POR LA PUTA MADRE, AAAAAAHHHHHHHH.

LUEGO DE ESTOS DOS AÑOS DE TRABAJO, DE INSPIRACIÓN, PUBLICANDO, SUFRIENDO Y HACIÉNDOLOS SUFRIR, ACOMPAÑÁNDOME Y DÁNDOME SU APOYO… AAAH, ¡YA HA LLEGADO EL FINAL DE HAUNTED MOON!

Joder, joder, ¡JODER!

Disculpen mi loquera textual, ¡PERO ES QUE NO ME PUEDO CONTROLAR! ¡ESTOY TAN EMOCIONADA, TAN SATISFECHA CONMIGO MISMA Y TAN AGRADECIDA CON TODOS USTEDES!

El placer, la emoción de finalizar un long-fic realmente es gratificante, maravilloso, extraordinario. Tanto que no encuentro las palabras necesarias para decirlo como quisiera, para expresarlo y todos lo sintieran como yo.

Todavía recuerdo aquel día de Mayo del 2015 que tuve ésta idea y ¡bum!, empecé a escribirla sin estar segura del bendito título, que a decir verdad, de no ser por mi Novia, ésta historia no hubiese tenido un título tan genial; ella fue la que me dio ayudó muchísimo para obtener uno digno para lo que quería representar en ésta historia.

Andy, mi reina, te amo y gracias por todo tu apoyo incondicional.

ASDJKLASDJKASDLJLASDJSDKLKJSDFLJFSDLAFJLSDJLASDJKASLDJALSDHKJASKLJDALD.

Mierda, espero no asustarlos, pero es que ESTOY TAN EMOCIONADA x'D.

En cada capítulo hay pedacitos de mi alma y mi amor, me esforcé tanto para poder lograrlo, hubo días de impaciencia y desesperación porque no tenía inspiración para acomodar el resto de ideas en éste fanfic, ya que no quería hacer nada mediocre.

Tuve momentos de flojera incluso, de crisis… Ah, escribir estos cuarenta capítulos me dieron mucho trabajo mental, pero me dejado tan llena de felicidad. No creí que me llevaría todos estos capítulos, con casi quinientas hojas y aun así siento que si hubiese querido, pude hacer más amplia la historia.

Empero, el resultado me tiene feliz, contenta, conforme.

Y, principalmente, de verdad quiero agradecerle a cada uno de ustedes por su apoyo, por cada lectura, comentario. JODER. Siempre es muy emocionante y motivante cuando los lectores son más y se animan a dejar su opinión, o bien plasmar las emociones que cada capítulo genera en su ser.

Bueno, pasado un poco mi efusividad, me gustaría tocar unos puntos xD.

El hecho de que no puse el lemon zoofílico entre Aomine y Kagami(?):

Sé que les había comentado que lo pondría, sin embargo no encontré el momento apropiado en el transcurso de la historia y en el capítulo 39 se me hizo un problema, porque iba a ser demasiado largo… Aparte que no tenía la inspiración para narrarlo, jajaja. Pero quiero decirles qué hay esperanza (poca, aunque hay) de que sea añadido… Ya serán avisados x'D.

Kise:

Nunca quise dejar al rubio en un retrato de loca obsesiva enamorada(?), además creo que él merecía tener una maduración personal y emocional para que no siguiera sufriendo como lo estuvo haciendo durante un siglo. No la ha logrado por completo, pero tiene deseos de salir adelante y superar a Aomine, a diferencia de cómo se sentía luego de haber aclarado las cosas con éste.

Su salud mental lo necesita y como fue inevitable que una amistad surgiera entre él y Kagami por obvias razones, con mayor razón Kise desea no entrometerse. A veces ha sido egoísta o entrometido y todo lo que quieran, sin embargo sabe valorar una amistad.

Y como notaron, cofcof, él tendrá también más en su final feliz.

El portal de la luna azul:

¿Les quedó claro esa parte? Como se han podido dar cuenta, en la historia se hace mucha alusión de la influencia que la luna tiene en el desarrollo de la historia (de ahí el nombre) y no es mero capricho que haya aparecido éste nuevo fenómeno en La Noche.

Les explicaré.

Tras la pelea de Akashi, la Luna y la Estrella como tomaron una forma física y usaron así sus poderes celestiales, quedaron muy débiles, pese a que la interferencia que suponía el otro Akashi fue eliminada. Dichos astros necesitaban restaurarse, por lo que sellaron toda la energía de los portales para eso en un momento muy oportuno.

Y al irse restaurando poco a poco, es que los portales fueron reestableciéndose. O al menos el del mundo humano, por eso es que tampoco es estable y aparece cada diez años.

En el caso de La Cueva de los Amantes Secretos que no fue sellada, era porque si bien era una dimensión extra, para llegar a ella no se necesitaba un portal como tal, sino un "pasadizo", por eso no hubo dificultad con ésta.

¿Haizaki volvió? ¿Otra temporada?:

Bien, creo que es evidente la reencarnación de Haizaki, ni para que lo deje al misterio x'DDDDDD.

¿Pensaron que dejaría el alma del pobre de Haizaki en el averno? Pues no, yo sé que él merece otra oportunidad, pese a que no ha sido el personaje más bueno y ha herido mucho. Pero hay muchas cosas que no dejó resueltas con Kise, independientemente si hay amor o no entre ellos, jajaja.

En cuanto a otro temporada… Mmmh, la verdad es que cuando terminé de escribir el epílogo, pasó por mi mente otra historia donde se viera la reconciliación entre Haizaki y Kise; sobre todo porque si se dieron cuenta, hice alusión de otra problemática dentro de la historia, así que tendría motivos para hacer continuación.

No obstante, esto no es nada seguro, es solo una vaga idea y mejor no prometo nada xD. Si algún día me decido en hacerla, pues ya la verán por aquí.

En fin, creo que esos son todos los puntos que quería tocar con ustedes, aunque si tienen alguna duda o algo, ya saben que con confianza pueden preguntarme y yo responderé.

¡NUEVAMENTE LES DOY MI ENTERO AGRADECIMIENTO POR ACOMPAÑARME EN CADA CAPÍTULO DE ÉSTA HISTORIA! ¡LOS AMO!

Nos estaremos viendo en el resto de mis historias, ¡besos!