Historia participante en la #KiriAsuWeek2016

Side story del fic: Idol's Love

Nota: no es necesario leer el fic para entender esta historia, ni tampoco es necesario leer esta historia para entender el fic. Solamente lo hice porque en algún punto del oneshot se transformó en esto.

Día 1: Asuna Loca (sé que esto pasó ayer pero por problemas y un examen no pude publicarlo hasta hoy)

Side story: La ciudad de viento

Por favor, llévame a la ciudad de viento que se encuentra al otro lado del tiempo

Concede el sueño de mi blanca y pura flor

En una antigua y enorme casa al estilo japonés se celebraba un funeral, todos los asistentes se mezclaban con sus ropajes finos y negros. En un imponente y gran salón se congregaban los que fueron más allegados a las personas que se proyectaban en tres fotografías, mientras estos vivieron, en el altar ceremonial propias de un funeral. Frente a estas tres fotografías se encontraba una niña de largos cabellos castaños claros y ojos amielados, sentada en posición india con la vista perdida al frente de ella, sin ver a nadie con la mirada muerta.

Dicen que toda la familia fue asesinada, sólo quedó viva la pequeña niña

Pobrecita se ha quedado sola en el mundo

¿Pobrecita? Se ha quedado forrada de billetes y todos para ella sola

Es una niña ¿Qué va a saber ella de avaricia?

Tiene 13 años es edad suficiente para volverse una adolescente descarriada y más con tanto dinero.

Yo escuché que presencio todos los asesinatos, dicen que cuando la policía llego ella estaba bañada en sangre rodeada de los cuerpos desmembrados de sus padres y hermano

¡Oh! Pero que terrible, nadie puede estar bien después de eso

Déjalo, tiene un montón de dinero para pagar las posibles terapias que necesite en el futuro

Ya basta, que sea una niña no significa que este sorda, además el dinero no será de ella hasta que cumpla los 18 años, aquí lo interesante es quien va a ser el tutor.

Para mí solo es una huérfana insulsa

No soportándolo más, sus pequeños ojos comenzaron a derramar lágrimas mientras se paraba y se retiraba del imponente salón lentamente, siendo ignorada por todos los adultos, mientras estos continuaban con sus maliciosos comentarios.

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Agarra mi mano gentilmente con tus suaves dedos, y vámonos lejos

Guíame al lugar donde yo pueda estar contigo

¿Acaso creían que estaba sorda?

Era la pregunta que rondaba a, Asuna Yuuki, mientras caminaba por las largas calles de Kioto llorando a raudales, no sabía porque tenía que ir hasta esta ciudad para… ni siquiera lo puedo pensar no era justo, todos esos adultos estaban diciendo todas esas cosas, no sabía cómo es que llego a este punto, no sabía cómo era posible que se haya quedado sola, no sabía porque esas personas decían esas cosas feas de ella, no sabía que estaba pasando, lo único que sabía era que se había retrasado en sus clases de ballet, el chofer se había retrasado aún más con el tráfico, llegando mucho más tarde de lo normal a su casa y todo había ido mal desde entonces. No podía parar de llorar, a pesar de que su mamá le prohibía terminantemente llorar en público, había perdido todas las reglas de etiqueta que le fueron inculcadas siquiera antes de aprender a caminar.

Hablando de caminar ¿Dónde estaba?

Solamente camino recto durante horas y ya estaba anocheciendo debía de regresar a la casa de los Yuuki's pero no sabía cómo, pocas eran las veces en las que había visitado Kioto y en todas las ocasiones nunca se le presentó la oportunidad de salir de la casa de los Yuuki. Debía regresar pronto a la gran casa

¿Para qué?

¿Qué sentido tenía? Ni su mamá, papá o hermano se encontraban ya para molestarse con ella, se habían ido y decidido dejarla, entonces porque ella no los dejaba a ellos

En tanto estos pensamientos, impropios de una niña de trece años, cruzaban su mente llego a un gran parque lleno de parejas y grupos de amigos que parecían estar pasando el rato y divirtiéndose, ingresando a él, mientras la noche caía se sentó en una banca cercana a ella, todo esto sin dejar de llorar. Tan perdida estaba en sus cavilaciones que no se dio cuenta que una figura oscura se posaba frente a ella. Esta figura era un muchacho de tez clara, ojos grises y cabello tan negro como la noche misma, al detenerse frente a ella e inclinarse para estar a su misma altura comenzó a observarla con atención, preguntándose cómo es posible que la pequeña no lo viera si estaba frente a ella.

- Oye ¿Por qué lloras?

-…

- ¿Pequeña te encuentras bien? – mientras el joven intentaba llamar la atención de la pequeña niña, fue llamado a lo lejos por sus compañeros – Kazuto! Vámonos, el sensei se dará cuenta que salimos del hotel rompiendo el toque de queda, debemos regresar.

Viendo a la pequeña y llorosa niña el adolescente tubo un momento de duda, no quería dejarla sola ahí en ese parque que parecía que a nadie le importaba pero tampoco podía meterse en problemas. El joven acaba de ganar una beca para estudiar en EUA y meterse en problemas podría ser sinónimo de perderla, pero acercándose a sus compañeros el joven no dudo en cuanto les dijo – váyanse ustedes, yo haré algo antes de regresar, traten de cubrirme con Kayaba-sensei, por favor.

Ajena a toda la situación la pequeña niña continuaba sentada en la banca llorando, tenía una expresión muerta y sin sentimientos en su rostro, que fue lo que más preocupo al pelinegro, como era posible que en la noche se pudiese encontrar una niña a lo mucho de 14 años con esa clase de expresión, que cosa tan horrible tuvo que haber presenciado para ver de esa forma y lo más importante porque a nadie parecía importarle.

Sin siquiera un susurro de tú canción, durante esta tarde especial

- Oye pequeña podrías decirme como llegaste aquí

-…

Preocupado por la parsimonia de la niña el joven estaba ideando como llamar su atención cuando un objeto dorado y brillante colgado en su cuello llamo su atención, dándole una buena idea – ¿Por qué estas llorando Asuna?

Asustada por el hecho de que alguien la haya llamado por su nombre la niña enfoco su vista en el adolescente que tenía frente a ella. Al observarlo fijamente algo en esa mirada grisácea la intimido pero también le inspiro una profunda confianza, esa mezcla de emociones le provoco un sonrojo en su pequeña cara que a la precepción del muchacho le pareció adorable – ah parece que estas viva, puedes decirme ¿Cómo llegaste aquí?

- ¿Cómo sabes mi nombre?

- Esta escrito ahí, a la vista de todos, sólo tienes que observar para verlo – dijo el muchacho señalando con su dedo el collar que ella portaba con una pequeña medalla en la cual se podía leer la palabra "Asuna" claramente. Observando fijamente al apuesto joven, la niña no supo porque exactamente porque pero, el escuchar de los labios de él su nombre y no las palabras "huérfana", "mocosa" o "pobrecita" provoco que algo se rompiera en su interior comenzando a llorar con una fuerza descomunal mientras fuertes alaridos y gritos salían de sus labios, llorando como nunca lo había hecho antes.

- Oye, no llores tan fuerte, estas llamando la atención de todos. Las personas alrededor creerán que te estoy haciendo algo malo - en el momento que el joven trataba de calmar infructuosamente el llanto de la pequeña escucho murmullos cercanos y la palabra "policía". Esto era muy peligroso para él y su futuro así que sin pensarlo dos veces tomo a la niña en brazos y corrió a toda la velocidad que era capaz, la cual no era mucha contando que él era más un chico de video juegos que de deportes.

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Por favor, llévame a la ciudad de viento que se encuentra al otro lado del tiempo

Concede el sueño de mi blanca y pura flor

- Gracias

Al escuchar una pequeña y sonora voz, el joven levanto la vista hacia la pequeña niña que acababa de dejar a un lado de él. Corrieron durante varias calles y en algún punto ella dejo de llorar para solo agarrarse a él fuertemente como si su vida dependiera de ello – ¿?

- Gracias por rescatarme

- De nada pequeña, yo soy Kirigaya Kazuto ¿Me puedes decir tu nombre completo?

- Asuna… Yu…uki – viendo a la pequeña con curiosidad se preguntó si habría de haber escuchado bien lo que dijo.

- Bueno ¿Te puedo llamar Asuna? – Al ver un asentimiento de cabeza por parte de la castaña continúo – ¿Asuna recuerdas dónde vives?

Negando con la cabeza su pequeña acompañante le dio la impresión de volver a comenzar a llorar, tratando de evitar esto en mayor medida, el ojigris tomo a la niña en brazos mientras le daba palabras de consuelo y le indicaba que con solo su nombre encontrarían su hogar. Dirigiéndose de nuevo a una transitada calle para pedir indicaciones el chico cargó a su pequeña compañera con el fin de averiguar donde podrían estar sus padres.

Después de horas de averiguaciones el joven descubrió que había una famosa y poderosa familia, llamada Yuuki que vivía cerca de donde él se encontraba; a juzgar por el aspecto caro de la ropa de su pequeña señorita llorona y el valor del colgante que portaba probablemente ella pertenecía ahí. En ese momento él se dirigía hacia la casa de los Yuuki con la pequeña fuertemente aferrada a él pero sin hablar, incomodándose con el súbito silencio y prediciendo que era lo último que la Asuna quería, comenzó un parloteo de su vida en Kawagoe, sobre como su escuela realizó un viaje de excursión por Kioto para el último año escolar, sobre la beca que había ganado en EUA, sobre su reciente cumpleaños número 18, etc. También pudo sacarle un poco de información a la niña como el hecho de que ella tenía 13 años o de que provenía de una familia acaudalada, aunque esa última información no se lo dijo directamente ella, sino que lo infirió según por como hablaba y vestía.

- Ya llegamos a la casa de los Yuuki pequeña, espero que esté alguien despierto con lo tarde que ya es. Dime si esta casa te parece familiar – le dijo a la niña que estaba tan espaciada con su plática que dejo de prestarle atención al camino, al voltear y observar la casa noto que efectivamente era la mansión de la huyó. Viendo fijamente a su compañero, quedándose repentinamente seria le dio un asentimiento de cabeza.

Al tocar la puerta el joven fue recibido por una criada que llevaría ropas de trabajo ¿A estas horas? – disculpe pero me encontré con esta niña y…

- OH POR DIOS! Es la señorita Asuna, por fin ha aparecido, tengo que llamar al señor Noboyuki rápidamente, pasen por favor – al escuchar ese apellido la pequeña se tensó enormemente como si de repente tuviera miedo. Ignorando la bola de malestar que se formaba en su interior Kazuto siguió a la criada dentro de la elegante casa. El y Asuna fueron llevados a un gran y elegante salón donde se les ordeno esperara a señor Nobuyuki. Estaba tan ensimismado observando a la pequeña que traía en brazos que no pudo notar que alguien se les acercaba hasta que escuchó una voz masculina frente a si mismo.

- Bienvenido a la casa de los Yuuki. Soy Sugou Nobuyuki, el tutor de Asuna –dijo el hombre que se plantó frente a él extendiendo su mano. Kazuto se acercó rápidamente para regresar el saludo que tan cortésmente se extendía hacia él – Kazuto Kirigaya, estudiante de preparatoria

- Dígame Kirigaya-san como es que se encontró con Asuna, por favor discúlpeme todo este rato la ha cargado y nadie le ha atendido- dando unas palmadas llamo a una criada y señalo con un dedo a Asuna para que se la llevara, pero esta al ver el acercamiento de la criada se aferró más fuerte al muchacho que la cargaba.

- No es ninguna molestia cargarla, si ella se siente más cómoda conmigo me la puedo quedar un rato, en cuanto a su pregunta me encontré a su hija perdida en la ciudad – respondió mientras apretaba el tembloroso cuerpo al suyo. Al escucharlo Sugou hizo una mueca burlona que Kazuto no alcanzó a ver pero la pequeña sí a pesar de que Sugou creía que ella estaba dormida. Preparando su mayor cara de consternado Sugou emitió un afligido resoplido que casi se escuchó real.

- Asuna-chan no es mi hija Kirigaya-san, los padres de ella murieron hace poco quedando ella huérfana, me encomendaron ser el tutor que se encargara de ella hasta que pudiera vivir sola. Su perdida es realmente lamentable, tiene a toda la casa Yuuki en depresión, por eso fue que nadie se dio cuenta de que faltaba Asuna-chan hasta mucho tiempo después.

Así que por eso la mirada de muerte en vida de esta pequeña. Espera, ¿Un tutor no debería estar al pendiente de su encargado incluso en esas circunstancias?

No queriendo crear problemas el ojigris solo atino a contestar – Entiendo perfectamente

- Sé que esto es una descortesía tremenda pero como verá ya es muy tarde y Asuna-chan tiene que descansar y usted también, así que le voy a pedir que se retire Kirigaya-san. Por supuesto nuestro chofer lo llevara hasta su casa.

- Es muy amable, agradezco su hospitalidad – teniendo que resignarse a soltar a su pequeña niña, Kazuto acompaño a una criada hasta la habitación de esta con el pretexto de que no quería despertarla aunque él tenía claro que esa pequeña estaba despierta.

Una vez recostada en su cama la pequeña niña, sin mediar palabra, se aferró fuertemente al brazo de su chaqueta, para infundirle serenidad le dio una mirada seria mientras le decía - no te preocupes pequeña vendré a verte tan pronto como pueda. No te voy a abandonar, lo prometo.

De forma atrevida él se inclinó y dio un casto beso en la frente de la ojimiel, acompañado de una ligera sonrisa mientras se retiraba del lugar y era llevado con el chofer que lo llevaría hacia el hotel, donde toda su clase se estaba quedando en su visita a Kioto. No sabía cómo le iba a hacer pero planeaba tomar enserio la promesa que le hizo a esa niña, hallaría la forma de ir desde Kawaoe hasta Kioto o incluso desde EUA para saber cómo estaba ella. Con esa promesa en mente se subió con tranquilidad al elegante auto de la familia Yuuki.

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Dos amantes despiertan para convertirse en uno

Por primera vez, ellos sabrán que es la verdadera felicidad

"No te preocupes pequeña vendré a verte tan pronto como pueda. No te voy a abandonar, lo prometo" ¿Lo dijiste enserio? Entonces ¿Porque has dejado pasar dos años?

Me has abandonado ya, verdad.

Por favor te necesito, tengo miedo de esta vida

Después de mi familia tú eres el único que me ha dado calor

Eran los pensamientos que rondaban a Asuna Yuuki, de 15 años de edad. Ese día hace dos años cuando tuvo su encuentro con un adolescente pelinegro, después de haber huido de su casa todo en su vida había ido de mal en peor. Primero Sugou había insistido en regresar a la mansión que pertenecía a sus padres, por más que le rogó que no lo hiciera, lloró mucho frente a ese horrendo sujeto esa ocasión y a él pareció darle risa. Nunca olvidaría la sonrisa de satisfacción que le enseñaba Sugou al verla en ese estado, después de aquello se juró nunca llorar frente a él.

Al regresar a su casa, las pesadillas se hicieron constantes, revivía la imagen de, sus padres y su hermano tirados en el suelo, muertos una y otra vez. No había día en que podía tener una tranquila noche de descanso. Incluso intento ir a un internado para la preparatoria para no tener que vivir ahí pero Sugou se negó apenas se enteró y la obligo a anotarse en la preparatoria más cercana a su casa, la cual iniciaría el próximo abril.

Vivir en esa casa se había hecho mucho más difícil cuando se dio cuenta de los cambios que se estaban dando en su cuerpo, este experimentaba el cambio de niña a mujer. Sus curvas estaban pronunciadas le estaba creciendo un poco de pecho y su cara se hacía más alargada y fina, eso más su largo y lustroso cabello daban una imagen propia de una princesa. Sugou también se había dado cuenta, ya era para ella normal encontrarlo mirándola fijamente y de una manera rara, que a ella no le gustaba, en las pocas veces que no podía evitar el contacto con él. Pasó gran parte de su convivencia ignorando su existencia y repentinamente le había puesto atención. No sabía que le sucedía pero tenía claro que esa mirada no le gustaba.

En esos momentos cuando más sola se encontraba le gustaba pensar en Kazuto, el joven que conoció ese día y alivio un poco toda la soledad que se acumulaba dentro de ella por eso le gustaba pensar tanto en él, incluso había una gran probabilidad de que Kazuto ya se haya olvidado de ella y de la promesa que le hizo antes de dejarla, pero esta estaba grabada vívidamente en su mente.

Llévame

Mientras se dedicaba a estudiar en el escritorio frente a su ventana y al sentir como sus lágrimas se derramaban lentamente por su rostro cerro fuertemente los ojos para evitarlas pero en ese momento sintió una caricia muy ligera casi imperceptible pero algo le obligo a abrir sus ojos encontrándose de frente con unos ojos grises que le sonreían picaros y con una luz de felicidad indescriptible - ¿Cómo…

- Hola Asuna ¿Aún sigues llorando por todo? – dijo el pelinegro sentado en el marco de la ventana que se encontraba frente a ella, lo cual solo la hizo derramar lágrimas con más ahínco y una sonrisa pequeña se filtraba en su cara.

- Kazuto-kun ¿Qué haces aquí? ¿Cómo es posible que llegaras hasta aquí y porque ahora? – adentrándose por completo en su habitación Kazuto aterrizo de un salto en el piso a un lado suyo mientras se estiraba y respondía el aluvión de preguntas de la pequeña que ya no era tan pequeña, antes de que se extendiera más.

- Llegue aquí desde Kawagoe. Buscando tu dirección, es una suerte que no hayas cambiando de casa en ningún momento y llegue aquí en mi moto. No se encuentra una dirección tan fácil sabes, fue una suerte que encontráramos tu casa esa noche en Kioto pero aquí fue un cosa totalmente distinta, aún así lo hice lo más rápido que pude. ¿Alguna otra pregunta?

Sin mediar palabra la joven se levantó de su silla para aferrarse en un apretado abrazo al adolescente que tenía frente a ella, aliviada y feliz por primera vez en mucho tiempo que no se puso a pensar cómo era posible que Kazuto subiera a su ventana si esta ni siquiera balcón tenia…

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Estaban todos los jóvenes en la explanada impacientes porque esa ceremonia de apertura de inicio comenzara, querían ser libres del extenuante primer día de clases, entre todas estas personas se encontraba aún más impaciente cierta chica de ojos color miel; quien tendría una prometida visita al terminar su primer y majestuoso día de clases como estudiante de preparatoria. Mientras recorría los caminos del recinto escolar rodeados de pétalos de cerezo, una ventaja de su escuela era el abundante número de árboles de cerezo, retrasaba su llegada a la puerta de entrada para verlo desde lejos cuando el llegara.

Cuando por fin alcanzó las puertas de entrada vio a un apuesto joven de aparentes 18 años, cabello negro y ojos del color de la plata líquida apoyado casualmente en una motocicleta negra, su corazón comenzó a latir a toda velocidad importándole poco el tipo de espectáculo que estaba dando. Al correr el cabello de la joven ondeo alrededor de ella como si fuera una llamarada de fuego llamando la atención de la mayoría del alumnado, embelesando a la población masculina y creando discordia y envidia en la población femenina.

- Kazuuuuto – grito fuertemente mientras extendía la mano en señal de saludo a la distancia, al llegar a la altura de la entrada, ella quiso saltar y aferrarse al cuello del pelinegro pero este se apartó en ipso facto haciendo que ella casi se callera pero sin molestarse ni un poco – Como eres malo Kazuto

- Lo siento mucho, pero ya hemos dado un espectáculo suficientemente bueno con los saludos que nos hemos dado desde lejos, de seguro ahora todo el mundo piensa que estás loca por correr y gritar de esa manera – al escuchar las palabras de su amigo Asuna se sonrojo furiosamente mientras le reclamaba por actuar de tonto y le daba golpecitos en su pecho.

- Ya, ya está bien. Lo siento, te voy a compensar esto invitándote un helado para que me cuentes como te ha ido en tu primer día de clases – al oír esto la joven se alegró de sobremanera, tomando de la mano a Kazuto y descartando la motocicleta se fueron caminando mientras que ninguno era capaz de escuchar los mormullos de la población estudiantil de esa preparatoria que contemplaron la escena.

- Asuna ¿Conoces el cuento de la ciudad del viento?

Está loca

Habla sola

Que miedo

Solamente locas las puedes encontrar así de hermosas

Yo aún quiero hablarle, las locas son las más fieras

El canto doloroso de tu querida voz

Resuena por todo mi corazón

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Estaba congelándose de frio.

No podía creer como era posible que en la actualidad y a su edad las mocosas, porque eso eran ellas, de sus compañeras le hicieran pasar tan mal rato.

La habían bañado con agua de dudosa procedencia

En pleno noviembre

Cuando Kazuto y ella iban a salir en una cita

Tragándose el odio y la amargura que la situación le generaba se dirigió a los baños para poder secarse un poco el agua antes de que Kazuto llegara a recogerla en la escuela. No llegaba a entender la antipatía de sus compañeras, ciertamente fue un poco popular entre la población masculina los primeros meses desde su ingreso a la preparatoria pero a estas alturas todo el mundo, tanto hombres como mujeres la evitaban. Las personas que no la evitaban se la pasaban molestándola, justo como las mocosas que la acababan de mojar probablemente tenían envidia de que un atractivo y mayor chico como Kazuto fuera su novio y la visitara constantemente en la escuela, mimándola mucho. Esas estúpidas aun tuvieron la gracia de gritar "para que se te quite lo loca y dejes de hablar sola". En su vida ella ha hablado sola, aunque no tuviera ninguna amistad en esa preparatoria nunca se rebajaría hasta ese punto.

Con lo preocupada que estaba por el asunto de Sugou, su acoso solo estaba empeorando de un tiempo para acá, incluso la noche anterior ese cerdo había tenido la osadía de acariciar su pierna durante la obligatoria cena que tenía que tomar junto a él. Tenía que decirle a Kazuto, no podía soportar la situación mucho más. Al salir del baño noto una tibia prenda rodearla junto con unos fuertes brazos. Girando su rostro para ver de quien se trataba pudo ver a sus amados ojos plata que la miraban interrogantes, ella solo se limitó a negar con la cabeza preguntándose cómo le había hecho Kazuto para entrar dentro de las protegidas instalaciones de la escuela.

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Y el sueño de la noche llega sin saber el secreto de la felicidad

- … y es por eso que se supone que es un sitio para los amantes. La ciudad del viento es donde encuentras a tu otra mitad, donde los amantes perdidos conocen lo que es la verdadera felicidad al volverse uno, donde puedes amar con total libertad porque los amantes que fueron hechos para estar juntos alcanzan la felicidad en este lugar y nadie tiene derecho a ir en contra del verdadero amor.

- Es un hermoso cuento Kazuto siempre me pone feliz que me lo cuentes – decía la chica que se encontraba sentada en alguna banca del parque que se encontraba cerca de su casa, Kazuto creyó conveniente pasar ahí el rato, aunque aun estuviese mojada por la bobería de las tontas de sus compañeras se sentía cómoda y cálida. El grueso abrigo de Kazuto le cubría el cuerpo y su apretado abrazo reafirmaba la calidez que sentía, estaba tan contenta que no podía notar la mirada extrañada de las pocas personas al pasar y si su amado pelinegro se dio cuenta parecía que no le importaba – Yo tengo algo que decirte…

- ¿Qué pasa? No titubees, sabes que puedes confiar en mí y yo nunca te voy a juzgar. Solo dímelo

- Pues verás, Sugou… - entre dudas y timidez la chica de ojos miel le contó a su adorado novio el problema que ha tenido desde que apareció y quería fervientemente ocultar.

Esa tarde las personas que llegaron a transitar por ese pequeño parque se quedaron pensando como una niña con un aspecto de sucia y mojada podría sonreír de forma tan feliz y hablar con tanta emoción con el frio que hacía y estando completamente sola.

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Estaba nerviosa por llegar a sentarse a cenar con Sugou. Muchas veces, en los últimos meses, había tratado de evitar esa comida con todos sus intentos siendo infructuosos. Al ingresar al comedor sólo se limitó a ignorarlo olímpicamente como su novio le acababa de aconsejar esa tarde, él le prometió que cuando fuera momento se la llevaría lejos de ese horrible lugar y desde que conoció a Kazuto él nunca había faltado a una de sus promesas.

Al sentarse a la mesa podía sentir la mirada penetrante de esa basura, que la ponía tan nerviosa – ¿Dónde estuviste toda la tarde?

"Solamente ignóralo Asuna, él se terminara aburriendo y no insistirá más"

- No piensas contestarme mocosa

-…

- Bueno, ya que no me piensas contestar tendré que decírtelo de todos modos, desde mañana ya no asistirás a la preparatoria, solo te estás haciendo más insolente. Hoy fui a arreglar tu salida y te conseguí una tutora en casa para que puedas presentar el examen de la universidad cuando el momento lo requiera, no seré tachado de tener una esposa analfabeta.

-¡! – NO quiso gritarle, pero no se atrevió. Eso no era justo, la escuela era el lugar donde ella y Kazuto podían aprovechar para verse, salvo las contadas ocasiones que él pudo llegar hasta su ventana era imposible que se vieran si no iba a la escuela. Tenía que idear un plan para mantenerse en esta, aún no estaba lista para fugarse con Kazuto, el así se lo hizo ver. Fijando su mirada en ese asqueroso rostro burlón algo hizo clic en su cabeza.

Espera ¿A qué se refiere con esposa analfabeta?

- ¿Qué quieres decir con esposa?

- Así que la princesita al fin se digna a hablar – dejando salir un resoplido burlón continuo – a eso precisamente, mi futura esposa. Cuando llegue el momento apropiado serás mi esposa.

- ¡NUNCA ACEPTARÉ TAL COSA COMO CASARME CONTIGO PREFIERO MORIR, ADEMÁS DE QUE NO TENGO EDAD PARA HACER TAL COSA! – respirando agitadamente Asuna le lanzo sus platos preguntándose como esa basura podría ser tan osada con cada día que pasaba.

- Nadie te pregunto tu opinión mi querido ángel generoso, se necesita la aprobación de tu tutor para que te cases siendo menor de edad y da la casualidad de que esa persona soy yo, con unos arreglos y sobornos aquí y allá, cuando cumplas los 17 años serás mi esposa. Aunque… - corto la frase para darle una repasada a su cuerpo entero con una mirada lascivia y acercándose lentamente a ella continúo – ya estás en una edad muy adecuada para ser una esposa.

- Nunca lo aceptaré – parándose de una forma muy digna se retiró a toda velocidad del lugar para ir directo a su habitación, tenía que encontrar la manera de contactar a Kazuto e informarle de los planes de Sugou el encontraría la manera de resolver esto, estaba tan agitada y concentrada en sus pensamientos que no notó a la figura masculina que la seguía y forzaba su entrada a su habitación hasta que estaba frente a ella.

- ¡COMO TE ATREVES A IGNORARME MOCOSA INSOLENTE! si tengo que casarme contigo para continuar con la fortuna de los Yuuki en mis manos pues así lo haré. No me importa educar a una estúpida para que aprenda a comportarse como se debe – tomo de forma agresiva el delicado y joven brazo para lanzarla bruscamente a su cama, haciendo que ella callera boca abajo a esta, cuando se giró para gritarle que se fuera noto con horror que él se había quitado el cinturón y comenzaba a desabrocharse sus pantalones – y la educación comenzara esta noche.

Trato de luchar, alejarse, golpearlo pero al fin y al cabo ella era solo una chica de 15 años.

Por más que pidió auxilio de su amado este nunca apareció.

No dejo de gritar y pelear hasta que sintió un dolor muy fuerte que la dejó paralizada en el acto y después nada… solo oscuridad.

Juntos hacia el sueño

De un lugar muy lejano

Dos personas continúan

A la ciudad del viento…

- …una

- …un…a des…ta – alguien la estaba llamando ¿Quién?

- Asuna, despierta cariño – ¡Kazuto! Estaba en su habitación, olvidando su letargo decidió levantarse de golpe per un fuerte dolor en su cadera la detuvo, obligándola a caer sentada en su propia cama. Esto le hizo ser consciente de su desnudez y de su, ahora, magullado cuerpo.

Recordando cómo es que llego a ese estado trato de cubrir su cuerpo desesperadamente pero fue detenida por el pelinegro quien tomó sus manos, aguando sus ojos la chica intento darle una explicación a su novio que solo se limitaba a observarla y retenerle las manos – Sugou… él… hizo… - sollozo – Lo siento tanto Kazuto – comenzó a llorar amargamente en el momento que agacho la cabeza, siendo rodeada por los brazos del pelinegro que la cubría con la sabana que se encontraba en su cama

- shhh lo sé, yo soy quien debe disculparse por no poder llegar a tiempo – la abrazó cálidamente como siempre lo hacía mientras ella se deshacía en lágrimas, cuando sintió que se calmó continúo hablando – He venido para llevarte conmigo Asuna, ya es tiempo de que estemos siempre juntos.

- Llevarme contigo ¿A dónde?

- A la ciudad del viento

- ¿Cómo llegaremos ahí Kazuto? – mientras se levantaba con esfuerzos y ayuda de su pelinegro, se dirigieron lentamente hacia la ventana.

- Por aquí, yo te llevaré

- Pero mis ropas, cosas, ni siquiera estoy peinada – decía entre balbuceos desesperados la pelicastaña. La cual solo recibía una sonrisa tranquila del pelinegro como respuesta y era ayudada por el para llegar a la ventana, una vez que llegaron a estar encima del borde de esta su pelinegro le contestó

- No te preocupes por eso Asuna, en la ciudad del viento no necesitas esas nimiedades. Lo único que necesitamos para estar ahí es al otro – terminando por ser convencida la chica de ojos miel dio un paso al frente con una mirada segura y una enorme sonrisa porque su pelinegro y ella por fin serían felices en la ciudad del viento.

La ciudad del viento es donde encuentras a tu otra mitad, donde los amantes perdidos conocen lo que es la verdadera felicidad al volverse uno, donde puedes amar con total libertad porque los amantes que fueron hechos para estar juntos alcanzan la felicidad en este lugar y nadie tiene derecho a ir en contra del verdadero amor.

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En medio de la oscura noche en una habitación, una joven de ojos miel de diecisiete años abría sus orbes ambarinas, viendo sin ver todo a su alrededor completamente desubicado por el letargo propio del sueño. Mientras recuperaba sus sentidos de a poco pudo notar como se encontraba en su habitación, cubierta por la oscuridad de la noche recostada y arropada en su cama ¿Cómo llegue a mí cama? Lo último que recordaba era la súper intensa sesión de estudio en compañía de su novio, debió de haberse quedado dormida en algún punto sin darse cuenta. Al levantarse para inspeccionarse toco su cara, la cual estaba completamente mojada como si hubiese estado llorando. Se extrañó completamente de esto pero repentinamente recordó su sueño

La ciudad del viento

Las palabras

Su familia

Kazuto llevándola a la muerte

Cuando todas las imágenes, demasiado vividas a su parecer vinieron a su mente, nuevas lagrimas comenzaron a caer de sus ojos, necesitaba encontrar a su novio lo más pronto posible. Sentía una horrible opresión en su pecho que solo se aliviaría en cuanto lo viera y escuchara su voz. Cuando estaba dispuesta a pararse a toda velocidad notó un peso en su cintura y al bajar la vista vio un brazo masculino rodeándola, ella reconocería ese brazo aun estando ciega. No sabía cómo llego a esa situación pero Kirito se encontraba durmiendo en la misma cama que ella cuando lo último que tenía conciencia era de estar estudiando en la mesa de su habitación.

- Kirito-kun despierta, por favor – zarandeando de una manera poco suave a su novio repetía la misma frase una y otra vez.

- ¿Que sucede Asuna? Vuelve a dormir - respondía su perezoso novio en forma automática sin prestarle verdadera atención, negándose a despertar completamente.

- Kirito- kun esto es serio, tuve una pesadilla horrible, despierta – al escuchar la voz llorosa de su novia el joven sólo reacciono jalándola con más fuerza hacia sí mismo, hasta tirarla en la cama encima de él. Al ver su objetivo logrado el pelinegro termino por rodear el delicado cuerpo encima de él con sus brazos para darle un apretado y confortante abrazo.

- Tranquila, solo ha sido una pesadilla y ya terminó

- Pero fue tan real, tu no estabas a mi lado, mis padres habían muerto, yo me encontraba a merced de Sugou, fue horrible Kirito-kun – decía la chica mientras nuevas lagrimas salían por sus ojos, las cuales el joven que la abrazaba podía notar con claridad. Al escuchar el nombre de esa desagradable persona salir de los labios de su joven amada se preocupó realmente, su novia llevaba mucho tiempo sin tener pesadillas con Sugou desde lo sucedido hace ya varios años, desde lo que ese miserable les hizo. Con todos sus sentidos en alerta el muchacho se incorporó viendo fijamente el rostro lloroso que era tan importante para él.

- ¿Quieres contarme que sucedió?

- Si – sorbiendo su nariz como una niña pequeña la ojimiel comenzó a relatar su historia – por alguna extraña razón mis padres habían sido asesinados y…

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-… y entonces me lancé por una ventana porque quería llegar a la "ciudad del viento" a tu lado – al ver que su novia parecía haber terminado su historia y se acurrucaba en su pecho, el pelinegro se preocupó seriamente, aunque solo atino a abrazar de forma más fuerte a la peli castaña. Después de lo sucedido con Sugou, Asuna tendía a tener pesadillas con lo que sucedió pero en las pesadillas de ella él rara vez llegaba a tiempo; o si llegaba le ocurría algo muy malo logrando que fuera incapaz del salvar a su novia de las garras de ese imbécil.

Después de que se diera cuenta de las horribles pesadillas que sufría su novia, porque como siempre ella quiso minimizar y ocultar sus problemas, el comenzó a colarse en su habitación para abrazarla mientras dormía. Independientemente si esto fuera una ayuda de verdad o no, las pesadillas de Asuna si se detuvieron al dormir abrazada por Kirito y despertar con el todos los días. Con el tiempo y el cansancio que suponía para su novio el ir y venir a su habitación durante las noches, paulatinamente habían dejado de dormir juntos. Hacía meses que no tenía un sueño mínimamente malo pero ese especialmente la perturbó mucho, una vida en la que Kirito no estaba, realmente era una que no valía la pena vivirse.

Al no escuchar nada más que silencio de parte de su Kirito, Asuna levantó su cabeza para verlo notando la intensa y fija mirada que este le daba.

-Sabes, considero que la "ciudad del viento" si debe de existir en algún lugar, quizás en otra y vida y en otro tiempo si nos conocimos de esa forma, y el Kazuto que veías no era alguna alucinación sino el yo real que se quedaría a tu lado pase lo que pase, no creo que te hayas despertado de un horrible sueño sino que de ahí en adelante solo habría felicidad para ese Kazuto y esa Asuna – dijo el pelinegro con el fin de darle paz y tranquilidad a su novia, no creía esto pero tenía que hacer que Asuna se lo creyera para que no sufriera más.

-Supongo que es una forma muy poética de verlo Kirito-kun. No, tienes razón. Me niego a creer que en algún lugar tu y yo nos conociéramos y no nos esforzáramos para estar juntos, puede que nos tome algún tiempo pero yo firmemente creo que en esta vida y en las que siguen siempre estaré a tu lado, también creo que se me ha ocurrido una canción de esa experiencia, mañana temprano la escribiré y comenzare con el arreglo musical. Cuando esté lista se el primero en escucharla ¿Si?

- Por supuesto que sí ¿Esta será la canción para ese opening en el que estabas trabajando? – le preguntó con curiosidad mientras se acomodaban nuevamente en la cama para volver a dormir. Cuando estuvieron cubiertos con las mantas y en una posición cómoda, ella terminó por contestarle – Nope Kirito-kun esta será una canción triste y melancólica, la canción del opening de anime que me pidieron tiene que ser muy animada, esa también te la mostraré una vez que esté terminada.

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Me siento súper mal porque no termine esta historia a tiempo para publicarla ayer pero como ya la tenía muy avanzada decidí terminarla y en algún punto se convirtió en un side story de idol's love. Perdón por no publicar un capitulo antes pero la semana de exámenes me cayó encima y solo pocos sobreviven a ella, aun me quedan más exámenes pero me agarrare un tiempo para editar las historias que realice para esta maravillosa semana, tengo 4 más que me muero por publicar, espero terminar esta vez el trabajo de edición

También un side story de idol's love (originalmente iba a ser el único) que tengo 15 días con él y simplemente no lo puedo perfeccionar adecuadamente, podría ser mi historia más bonita y desgarradora o terminar en una payasada tremenda y la musa no ayuda ennnnnnn fiiiin

Espero que les haya gustado este one shot tanto como a mí me gusto escribirlo, déjenme saber que opinan al respecto, en general se me ocurrió todo mientras escuchaba la canción que escribí durante toda la historia y que lleva su nombre: "Kaze no machi he"

Nos leemos