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Capítulo 3: Melodía de un ángel que ama
Sin alguna advertencia previa, el joven de mirada plata y cabello oscuro como la noche, sintió un fuerte golpe en su nuca; fue tan potente que lo aturdió momentáneamente. Calló en el suelo por la fuerza del mareo que sintió aunado al aturdimiento repentino, probablemente causado por el golpe. El joven se sentía incapaz de pensar en nada coherente, él estaba haciendo algo importante pero no podía recordar que era. Escuchaba a la lejanía unos desesperados gritos de una voz pero no podía distinguir a quien pertenecía, esa voz estaba llamando su nombre. Al azabache le dieron unas increíbles ganas de llorar; esa voz parecía que le necesitaba, pero en cambio él estaba tirado en el suelo incapaz de levantarse. Sintió la oscuridad invadirlo sin poder hacer nada para detenerlo.
…
…
…
─ ¡Kirito-kun! ¡Kirito-kun! ¡Por favor, vete!
Otra vez esa voz, tenía un tono tan imperioso que lo preocupaba pero a la vez, tan familiar que lo hacía querer llorar de alivio. No podía cavilar bien sus ideas, pero reconocería ese tono donde fuese, esa era una voz que quería tanto que lo volvía loco.
¿Asuna? ¿Qué está pasando?
─ Ya cállate, maldita sea y quédate quieta – en medio de la neblina confusa que era su mente no pudo reconocer a quien le pertenecía esa voz pero era masculina y sonaba furiosa, esta voz fue seguida de el retumbar del choque de carne contra carne; eso hizo que una fuerte preocupación invadiera la mente del confuso joven.
¿Dónde estaba y porque Asuna sonaba asustada?
Haciendo lo que para él suponía un esfuerzo descomunal, pudo abrir sus ojos en pequeñas rendijas. La mente del joven seguía confusa y no lograba enfocar su vista; tenía la impresión de que todo giraba a su alrededor. Comenzó a sentir desesperación, no lograba recordar porque pero necesitaba actuar rápido y hacer algo pero desconocía el qué. La nota impregnada de terror en el tono de Asuna sólo era un plus a la desesperación del joven junto con las fuertes punzadas que no dejaba de sentir en su nuca.
¿Alguien había golpeado su cabeza? ¿Por qué?
─ Ya basta maldita fiera, quédate quieta – un potente y furioso grito sonó en el lugar en el que se encontraba, seguido por el inigualable sonido de ropa rasgándose; por fin, después de lo que él sentía una eternidad, pudo concentrarse y ver el lugar donde se encontraba. Identifico rápidamente el lugar; las paredes color crema, los cuadros vanguardistas adornándolas, los muebles más finos que había visto en su vida y una elegante, y grande, mesa de cristal dominando la estancia, solo había un lugar que reunía esas características. Él se encontraba en la sala-habitación de la casa de su novia, Asuna. Una vez resuelto el problema de su ubicación el adolescente pudo fijarse mejor en la escena frente a él, esta parecía sacada de alguna película de terror con el fin de causarle pesadillas; no podía creer lo que sus ojos veían… Su Asuna, su preciosa novia, se encontraba tirada encima de la enorme mesa de cristal semidesnuda, con los restos de su ropa regados por el piso.
Había un hombre
No
Había dos hombres en la estancia aparte de él.
Uno de ellos se encontraba cerca de él mismo y le daba la espalda, pero no era necesario para el joven ver su rostro para reconocerlo, su asquerosa risa dominaba la habitación. Además, reconocería fácilmente ese grasiento cabello largo amarrado en una desordenada coleta que poseía la masculina figura. Pero a él ese hombre no le podría importar menos, quien tenía su completa atención era la otra persona de su mismo sexo, esta se encontraba de frente a él así que podía ver completamente su rostro, que en ese momento se encontraba distorsionado en una horrenda mueca de burla. Su rostro no era el problema en sí, sino el lugar donde se encontraba, esa persona estaba encima de Asuna en la mesa, la tenía sometida de sus manos y estaba instalado en medio de sus muslos. No podía dejar de preguntarse cómo había llegado a esa situación, pero por más que trataba de enfocar su mente; aún no lograba orientarse en tiempo, solo en espacio. Hubiera seguido así un buen rato de no ser porque la voz de su novia irrumpió en la habitación, en forma de grito, por encima de las risas sin sentido que solo servían para dar el maquiavélico toque final a ese terrorífico cuadro.
─ ¡Kirito-kun! ¡Por favor te lo ruego, levántate y vete! – los desesperados gritos de su novia fueron interrumpidos por el rápido movimiento de la mano del hombre encima de ella, seguida instantáneamente del movimiento de la cabeza de su novia hacia el lateral de su cuerpo, de forma poco natural. Esa persona acababa de golpear a Asuna en su cara, le había dado una cachetada – ¡Te he ordenado que te callaras, gata ruidosa!
Si esos dos hombres no estuvieran tan concentrados en sí mismos, probablemente hubieran notado sus desmesuradamente abiertos ojos, la forma tan violenta y fuerte en la que apretó sus puños, provocándose un dolor sordo (posiblemente causado por sus uñas enterradas en sus palmas) a sí mismo, o el odio que comenzó a emanar de su cuerpo como una especie de volcán al punto de erupción, amenazando con destruir todo a su paso. Usando toda su fuerza de voluntad el chico de ojos grises logro ponerse en posición vertical sobre sus propios pies con un solo pensamiento en mente.
Matarlos…
Matar a esas dos personas
Matar a Sugou y a su rata, Kuradeel.
Sin pensarlo dos veces el muchacho de cabellos negros arremetió contra Kuradeel lanzándole un potente golpe en su nuca, justo como Kuradeel lo había hecho consigo anteriormente, pero a diferencia del golpe de Kuradeel el sí lograría dejarlo tirado, contaba con la determinación para hacerlo. Cuando su puño estaba impactando asertivamente en su objetivo dos miradas se enfocaron en él, una de ellas sorprendida y pero a la vez desinteresada de la situación a su alrededor, perdida en su locura. La otra mirada se encontraba brillante por las lágrimas derramadas, desbordante de terror y asco; el azabache no pudo identificar si ese asco era hacia la persona que tenía encima de ella o hacia sí misma, y esa duda lo lastimo profundamente.
Esa chica indefensa era su novia, la que fue fuerte por ambos cuando él lo necesito, la que juro estar siempre a su lado y acepto de buena gana el juramento de él sobre nunca apartarse, la novia que no hacía más que darle amor y candor, la chica con una voluntad de hierro pero a la vez fácilmente rompible, la novia que él juro proteger por sobre todas las cosas… a punto de romperse.
Ese cuadro frente a sus ojos y esas aseveraciones en su mente hizo que algo, muy profundamente dentro de él, se rompiera a pedazos. Su mente no dejaba de girar en torno a un pensamiento; Asuna lo levanto cuando él se cayó después de la muerte de sus padres y ahora ella se estaba cayendo porque él era incapaz de sostenerla.
Ese día Kazuto Kirigaya comenzó a sentir odio hacia esa patética figura masculina, odio hacia su impotente situación y por sobre todas las cosas; odio hacia sí mismo gracias a que no podía dejar de pensar que de alguna u otra forma él era el culpable de esa situación. Él y su incapacidad de protegerla…
Su mirada llego a tornarse fría y carente de sentimientos en esos pocos segundos pero a la vez mantenía un vestigio del brillo del odio en sus orbes plata, sin pensarlo dos veces lanzó a un mareado Kuradeel contra la pared seguido de una fuerte patada contra su cara para no darle la posibilidad de levantarse. Con las misma agresividad anterior; se lanzó a si mismo contra la otra figura masculina con el fin de apartarlo de Asuna, logrando con éxito su cometido puesto que ambos terminaron en el suelo al lado de la mesa de cristal, cayendo él encima de Sugou y con un extra de este último golpeando la parte posterior de su cabeza contra la pared en medio de su desastrosa caída. Antes de permitirle a su contrincante contraatacar comenzó a lanzar golpes a diestra y siniestra acertando en el rostro de Sugou la mayoría de las veces, sabía que se estaba descontrolando pero no le importaba. Apenas y escuchaba los sollozos y balbuceos incoherentes de su novia, pero sin prestarles verdadera atención; lo único que era capaz de procesar es que cada persona dentro de esa habitación pagaría por cada lágrima que se había derramado por ese delicado rostro, incluido el mismo.
Se despertó completamente sudado con un prolongado escalofrío recorriendo su cuerpo, temblaba de manera apenas perceptible cada pocos segundos, sentía el errático y rápido latido de su corazón; vestigio de la pesadilla que acababa de experimentar.
No, no había sido una pesadilla. Era un recuerdo. Lejano pero siempre presente en mi memoria.
Sintió el familiar sabor desagradable del miedo en su boca y las emociones negativas invadirle; se estaba perdiendo en esa bruma oscura en la que siempre se perdía cada vez que recordaba ese hecho, hasta que sintió un cálido suspiro en su cuello y unos delgados brazos aferrarse a él.
Asuna
El azabache calló en cuenta que no se encontraba en su habitación, si no en la de la chica que era dueña de su corazón. Al parecer, en medio de su sueño, su pequeña mujer de ojos miel sintió su turbación y se apuró a abrazarlo reconfortantemente. Al principio él pensó que ella se había despertado pero luego de un rato de inactividad y sentir por segunda vez un suspiro en su cuello cayo en cuenta que la otra persona enredada a él se encontraba dormida.
Vagamente recordó haber llevado a su amiga de cortos cabellos castaños hasta su casa para luego dirigirse a la propia para hacer acto de presencia y convivir brevemente con ellos. Después de ello se excusó que estaba cansado y necesitaba dormir, al ver su cara su madre adoptiva, Midori, le envió a su cama de prisa para que pudiese descansar con propiedad.
Si su madre supiera que hizo de todo, menos descansar
Después de escapar por la ventana de su habitación y arrastrar su motocicleta por aproximadamente una calle, él se había retirado hacia la casa de su novia donde le esperaba la ventana de la habitación de ella abierta; realmente no había sido un gran problema para él trepar el conocido camino hacia la habitación en la que siempre se encontraba desesperado por entrar. Luego de poder lograr su cometido solo le basto un vistazo de su novia para poder perder el control, con toda deliberación Asuna lo había esperado recostada en su cama con su cara roja y ojos entrecerrados, su cabello extendido a lo largo de la cama como un enorme abanico; solamente usando un pequeño negligé blanco con detalles en encaje y listones rojos con el cual podía apreciar claramente la mojigata ropa blanca que ella lucía debajo de este, era una cosa rara por parte de él, pero siempre que veía la ropa mojigata, de color blanco cabe destacar, de Asuna se volvía un poco loco. Asuna sabia aprovechar esa característica de su personalidad, manipulándolo y teniéndolo sometido bajo su yugo, sometimiento que a él le encantaba en demasía.
¿Acaso seré un pervertido desviado? Bueno si a Asuna no le importa, a mí tampoco
Al voltear a ver el reloj en la mesita de noche de la persona que se encontraba abrazándolo fuertemente en ese momento, vio con sorpresa que ya eran las cinco de la mañana. Tenía que retirarse antes de las seis; para poder regresar a su casa desapercibidamente y "despertar" a las seis y media para prepararse para ir al instituto, como si hubiese pasado toda la noche en su cama. Mientras pensaba dormir otra hora antes de retirarse, sintió como Asuna contenía la respiración para luego soltar un hondo suspiro seguido por el levantamiento de su cabeza de la cómoda posición en donde se encontraba, en el hueco de su cuello entre su cabeza y su hombro, vio como sus adormilados ojos hacían un intento por abrirse para fijarse en él.
─ ¿Kirito-kun?
─ Hola Asuna ¿Has dormido bien?
─ Mmh ─ frotándose como una gatita sobre el cuerpo masculino reprimió un bostezo antes de comenzar a hablar ─ ¿Y tú? ¿Ya es hora de que te vayas?
─ Si, he dormido bien el poco tiempo que me has dejado hacerlo y ─ girando su vista de nueva cuenta para cerciorarse de que la hora antes vista contestó la segunda pregunta ─ No, aún me queda una hora antes de irme.
─ Entonces que haces despierto ─ reclamo un poco más despierta y enfurruñada mientras se tallaba uno de sus ojos y se despegaba del masculino cuerpo, acomodándose en la almohada más próxima a ella ─ vuelve a dormir.
─ ¿Y si ya no quiero dormir?
Giró su cuerpo para estar frente a la chica que estaba apoyada hace unos instantes en su costado y ver su reacción.
─ ¿Eh? ─ abrió sus ojos por completo con la interrogante plasmada en ellos ─ ¿A qué te…¡!
Antes de poder terminar su oración la chica fue sorprendida y callada por un ferviente beso proveniente de su acompañante, aunque la sorpresa no la dejo reaccionar al principio; fue acoplándose lentamente al ritmo que marcaba su novio. Una vez se sintió derretida por ese beso, también pudo sentir como traviesas manos se colaban por su cuerpo; una de ellas manteniendo un descarado agarre en uno de sus pechos mientras la otra se deslizaba lentamente por su vientre tratando de llegar al lugar escondido entre sus piernas. Una vez que la falta de oxígeno se hizo presente tuvieron que separar sus bocas, siendo la masculina más rápida dirigiéndose hacia el blanco y femenino cuello repartiendo mordiscos por toda su extensión.
─ Espera Kirito-kun, debes… ¡Ah! ─ Un potente jadeo fue sacado de la boca de la chica de ojos color miel en cuanto la mano masculina llego a su objetivo.
Después de ello ninguno de los dos pudo dormir lo que resto de la noche.
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Un bostezo profundo hizo eco en el deshabitado lugar
─ Cielos hombre, pareces molido ¿Qué te ha sucedido? – dando una mueca burlona para acentuar su siguiente declaración continuo ─ ¿Acaso has pasado toda la noche jugando videojuegos eroge o algo así?
Sintió una punzada de leve molestia ante la voz que lanzo esa pregunta, girando sobre su propio eje pudo ver la figura de su pelirrojo amigo, apoyado en la entrada del lugar ─ Cierra la boca Ryoutarou.
Bajó su shinai de la posición atacante en la que la sostenía y dejándola caer de forma despreocupada se dirigió hacia la esquina donde había dejado sus cosas de forma distraída, una vez ahí tomo su botella de agua y se bebió la mitad del contenido de un solo trago, bebió tan rápido el agua que pequeños ríos de agua había descendido por las comisuras de sus labios y rodaron por su cuello y pecho hasta perderse dentro de su hakama, el cual ya se encontraba sudado por la larga práctica.
─ Asuna tuvo un concierto ayer y esas cosas siempre me agotan; física y mentalmente.
─ Si, sí, sí. Que difícil ha de ser la vida cuando tienes a la princesa más perfecta y hermosa del mundo ¿Cierto?
Estaba a punto de molestarse con él nuevamente, por el reciente comentario lanzado pero al ver la mueca burlona mantenerse en el rostro de su amigo, decidió que lo mejor era aplacar los celos e ignorarlo.
─ ¿Y qué has venido a hacer? Aparte de molestarme, claro está ─ al enfocar bien su mirada el chico de cabellos negros pudo notar que su amigo también vestía un hakama y tenía una funda de espada colgada en su hombro izquierdo, probablemente su shinai se encontraba ahí.
─ ¡Oye! He venido a entrenar idiota, también soy parte del equipo de kendo ¿Sabes? ─ Y era cierto, más específicamente él pelirrojo era el capitán del equipo de kendo de su escuela. Si él estaba el en dōjō significaba que todo el club de kendo llegaría pronto a la práctica matutina diaria, el chico de mirada gris siempre hacia mofa de su amigo pero, si algo había que reconocerle era su espléndida actitud de líder, algo que claramente el azabache nunca admitiría en voz alta.
─ ¿Te nos vas a unir hoy cierto? ─ Cuando el de mirada plata estaba a punto de replicarle que a él no se le daba bien el practicar en equipo, fue frenado por las palabras del más alto ─ El entrenador me ha dicho que te exhorte más a practicar con todos. El curso está a punto de terminar lo que significa que las regionales de verano están a la vuelta de la esquina y tú necesitas estar en tu máxima condición física. Kenjin y los otros que irán a las regionales se están esforzando mucho también, entonces necesitas practicar más con todos.
Diablos, no. Lo último que quiero es algo con esa bola de idiotas
El azabache se sentó completamente resignado en el piso mientras esperaba la llegada de los otros a la instalación. Él realmente no odiaba a nadie pero le gustaba evitar a la mayoría de las personas en la medida de lo posible, estaba dentro de una escuela elitista por lo que era normal ver egos extremadamente inflados por todos lados, siendo las cosas así, socializar era lo último que quería hacer. Claro que había conocido a personas increíbles, como su tonto amigo, pero la mayoría de las personas eran no gratas para él. El más alto camino hacia él y se sentó a un lado suyo para iniciar una charla trivial en lo que los demás llegaban. El de ojos plata casi podía imaginar como la práctica terminaría más temprano de lo normal con alguien enojado porque no lo podían vencer.
Casi imaginaba como es que terminarían todo, y al hacerlo, un dolor que cabeza amenazaba con atacarlo.
…
…
…
Al parecer encontrarse agotado era su modo de los últimos días, puesto que nuevamente lo estaba. Realmente le había afectado lo que había sucedido en el último concierto de Asuna además de que ese día prácticamente no durmió nada. Tampoco había ayudado esa tensa práctica que tuvo con los demás miembros del club de kendo, como él había esperado, eso niños se molestaron al ver que él mostraba un nivel superior; si no hubiese sido por la intervención del capitán, esa práctica hubiera terminado en una pelea a puños.
O tal vez solo era la apatía natural del lunes que parecía afectarles a todos, lo que lo tenía tan cansado.
─ ¡Kirito-kun! ─ A su espalda veía su novia y su pequeña amiga, Keiko, caminando a paso apresurado y feliz. Ambas radiantes de felicidad y agitando sus brazos hacia a él a modo de saludo
Bueno, al parecer no le afecta a todos
─ Hola Asuna, Keiko
─ Hola Kirito-kun
─ Buenos días Kazuto-san
Era algo desconcertante para el adolescente como es que ambas podían lucir tan radiantes y felices a pesar de ser un lunes tan temprano, especialmente Asuna; ella apenas había dormido un poco más que él.
─ ¿A dónde se dirigen?
─ Probablemente al mismo lugar que tu Kirito-kun, ya han posteado las listas de las calificaciones de los últimos parciales fuera de dirección, Keiko-chan y yo nos dirigíamos a verlas
Comenzaron a caminar lentamente a su destino en una agradable atmósfera.
─ Espero que me valla bien, he estudiado mucho para estos. Además de que tuve la ayuda de Asuna-san ─ decía la peña de coletas mientras retorcía nerviosamente sus manos
─ Que va; casi no he ayudado en nada a Keiko-chan porque ella es muy lista, estoy segura de que te irá bien ─ Asuna giró su cuerpo levemente hacia la pequeña y le dio una decidida mirada de ánimo; que tuvo un efecto inmediato en ella y dejo de estar nerviosa para sonreír con la misma confianza que Asuna mostraba. El azabache pudo observar con poca sorpresa el efecto que era capaz de provocar su novia en las personas, con solo unas pocas palabras podía cambiar la actitud de los demás y motivarlos, realmente ser una idol era lo suyo.
Una vez llegaron al lugar destinado, el azabache vio con molestia que ya había suficientes personas congregadas en cada tablero de generación. Puesto que él, su novia y su pequeña amiga estaban en grados distintos les tocaba separarse al llegar
─ Buena suerte Keiko-chan, Kirito-kun
El de mirada plata se acercó lentamente hacia la pizarra del último año y comenzó a ver desde el último lugar, que era el 200, y lentamente avanzando hacia los lugares más próximos.
Kirigaya Kazuto, Kirigaya Kazuto, Kirigaya Kazuto
Ahí esta
45 Kirigaya Kazuto 89.5
Ah, he descendido cinco lugares. Mamá no estará del todo feliz
Separándose de la multitud cada vez más grande, frente al tablero. Se acercó a unas bancas que estaban fuera del recinto a esperar a que su novia y amiga salieran de esa multitud, llegaría tarde a clase pero quería despedirse de la chica de ojos miel antes de irse.
Después de unos instantes la vio acercándose a él con una sonrisa confiada, tal vez el fruto de su buen resultado; pero antes de llegar a él, la chica fue asaltada por la pequeña de coletas que le dio un fuerte abrazo por la cintura mientras le decía algo de forma muy animosa, casi la hace caer pero pudo sostenerse y corresponder el abrazo de una forma protectora. Parecían una madre y una hija en un dulce abrazo, lo bonito del cuadro le sacó una sonrisa involuntaria. Lentamente se acercaron a él sin romper el abrazo ─ ¿Y bien? ¿Cómo les ha ido a las dos?
─ Excelente Kazuto-san; gracias a la ayuda de Asuna-san he subido cuarenta lugares y mi promedio subió mucho. Estoy tan feliz ─ el azabache podía notarlo aunque no se lo dijera, estaba feliz por ella también; Asuna le había comentado vagamente una vez que Keiko se estaba esforzando mucho.
Dirigió su mirada hacia el rostro que mantenía una delicada sonrisa para la de las coletas con la pregunta bailando en su mirada, para la chica más alta las calificaciones eran un factor determinante en su familia, siempre se ponía nervioso por ella en la entrega de resultados.
─ Me ha ido bien ─ luego cambio su relajada sonrisa por una petulante dirigida hacia él; sabía que le había ido más que bien puesto que Asuna no era para nada tímida con sus logros, por lo menos no con él ─ He ascendido un lugar; estoy en el noveno. Promedio: 96.8
─ ¡Asuna-san eso es increíble!
Por un momento Asuna había olvidado que no se encontraba sola con su novio, así lo denotó el sonrojo intenso que invadió su rostro ante el halago de la menor. Nunca solía presumir de sus logros ante nadie que no fuera el chico sentado frente a ella, que en ese momento se levantaba con una mueca burlona pintando su cara, él la conocía mejor que nadie y sabia la causa de ese rojo rostro.
─ No ha sido realmente nada importante, Keiko-chan ─ para que se olvidaran de lo sucedido trató de verse apurada y desesperada por ir a su salón de clases ─ será mejor que nos retiremos a nuestras respectivas aulas, están a punto de iniciar las clases.
Antes de que su novia escapará de él, el de mirada plata inclino su rostro y beso la frente de la chica de ojos miel para después articular un 'felicidades' sin voz, sus caras estaban muy cerca, así que le entendería. Aumentando la vergüenza de ella, al dar una rara muestra de afecto en público; logró observar sus sorprendidos ojos y un dulce aumento en el todo de rojo que abundaba en su rostro de muñeca.
Por respuesta, la fémina le proporcionó un golpe en su hombro y tomando la mano de la pequeña se fue corriendo con dirección al recinto donde tomaba clases. Para aumentar su molestia gritó en alto ─ ¡Te veo en el almuerzo Asuna!
Percibiendo repentinamente la sensación de estar vigilado, dirigió su mirada a todos lados sin poder ver que alguien de los presentes en ese lugar le prestara atención, pensado que tal vez estaba cayendo en paranoias infundadas gracias a la agitación de la semana pasada, tomó rumbo a toda velocidad hacia su aula.
Al llegar a su destino simplemente se sentó en el lugar que le correspondía, el cual era el favorito del chico de mirada plata; el ultimo asiento de la fila pegada a las ventanas exteriores y dejo que las clases pasaran mientras mantenía la vista pegada en la ventana mientras él se perdía en su mundo, estaba demasiado cansado y disperso como para aprender algo.
Después de largas horas de no hacer nada; cuando faltaba poco para terminar la última clase antes del descanso, al de cabellos oscuros empezó a agobiarlo un sentimiento de desesperación por salir de su clase así que se dispuso a jugar algún tonto juego de móvil cuando la notificación de un mensaje de su novia le llego. El azabache sintió como una leve punzada de molestia le daba, a su parecer estaba más que clara su postura en cuanto a los mensajes de texto y su desagrado a recibirlos, nunca se hubiese dado cuenta del mensaje si no estuviera jugando con el teléfono. Cuando se dispuso a abrirlo, la campana anunciando el fin del periodo sonó y pudo respirar tranquilo, se levantó saliendo a toda prisa del aula mientras las palabras en la pantalla se filtraban en su mente.
"Kirito-kun, perdona por enviarte un mensaje pero estamos en clase. Te estaré esperando para almorzar en los cerezos. Asuna"
Era inusual para Asuna querer almorzar debajo de los cerezos, casi siempre lo hacían en la cafetería o en la banca del jardín principal de la escuela, dirigiéndose con extrañeza al campo posterior de la escuela donde gobernaban cuatro arboles de cerezo y otras plantas menores. Pudo localizar la delicada figura de su novia apoyada en un tronco de esos árboles con los ojos cerrados y sentada en seiza*, pensó que probablemente lo había citado ahí para poder dormir, ahogando un bostezo con su mano llego frente a ella, se veía tan apacible que le dio la impresión de estar dormida, pero cuando ella sintió su presencia abrió sus ojos, mostrándole esas pupilas miel que tanto conocía y amaba ─ Hola Kirito-kun, realmente te ves cansando.
─ Un poco ─ se sentó frente a ella, intentando inspeccionar que traía en la lonchera junto a ella ─ Como alguien sabe, no logre dormir mucho hoy.
─ Entonces es hora de dormir ─ para acentuar sus palabras la chica dio palmadas a sus muslos de forma suave como indicándole que los usará de almohada.
Con que esa era la razón por la que me trajo aquí
Pensó de forma distraída que su novia debió de haber notado el cansancio que mostraba esta mañana y ella trató de resolverlo de la mejor forma que pudo. Asuna realmente se preocupaba por todos a su alrededor, especialmente él. Haciendo prontamente lo que le indicó, giró su cuerpo hasta darle la espalda para luego dejarse caer lentamente hasta alcanzar una posición horizontal con la cabeza apoyada en los muslos de la chica. Por respuesta ella le sonrió feliz al ver que había cumplido su pedido
─ Despertaré a Kirito-kun diez minutos antes de que termine el periodo de descanso para que pueda despertar apropiadamente y comer un poco, he traído sándwiches por si no los terminas rápido te los puedes llevar y comer en el camino o en clase.
Asuna piensa en todo
Cerró los ojos al tiempo que sentía la delicada caricia de las manos de ella frotándole su cabello y su privilegiada voz cantando lo que parecía una canción de cuna, pero como el chico se encontraba cansado, no pudo identificar que cantaba antes de que los brazos de Morfeo lo envolvieran en un sueño tranquilo.
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…
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─ ¡Kirito-kun despierta! ¡Kirito-kun! ─ pudo escuchar la voz de Asuna tratándolo de arrancar de su apacible sueño, pero como el joven se sentía tan a gusto no quiso responderle especialmente al sentir el suave masaje en su cabellera oscura que no se detenía.
Al ver la muchacha que la persona dormida en su regazo se negaba a abrir los ojos, a pensar de que ella ya había notado el leve aleteo de sus pestañas propio de la gente que ha despertado, decidió usar una táctica más efectiva; inclinando su cabeza hacia la de él, junto sus labios en una delicada caricia, no los movía, si no que mantenía la delicada presión esperando que el receptor de su contacto tomara el mando de la caricia.
Él reconoció al instante lo que ella estaba haciendo, así que no queriéndola decepcionar comenzó a mover sus labios de forma lenta al principio, para después ir aumentando al velocidad; llegando a un punto en que tomo uno de los carnosos labios entre sus dientes para proporcionarle una firme mordida a la cual ella respondió abriendo su boca, una vez sintió la femenina cavidad bucal abierta él ingreso su lengua en el para degustar como quería de ella. Una vez la falta de aire se hizo presente, ambos separaron sus bocas para encontrarse la cara del otro muy cerca de la propia; con la respiración agitada, sus pupilas dilatadas, los ojos de ambos vidriosos y desenfocados, y las mejillas sonrojadas. Él fue el primero en romper la electrizante atmósfera que los rodeaba hablando ─ Hola Asuna ¿Ya ha acabo el descanso o aún puedo comer?
─ Hola Kirito-kun, me alegra que me honres con tu presencia pero el descanso si ha terminado ─ viendo fijamente los labios del joven, continuo hablando con un deje de reclamo ─ Si te hubieras levantado cuando te desperté habrías alcanzado comer algo, ahora tenemos que irnos rápido si queremos llegar a tiempo.
─ Pues ha valido la pena haber perdido ese tiempo ─ dedicándole una mirada cargada de malas intenciones, el joven estiró su mano a la altura del rostro de ella y delineó el contorno de sus labios con el pulgar para después introducirlo en la boca propia y terminar con una risa ─ no se puede decir que ninguno de los dos lo disfrutó
Sus comentarios fueron recibidos por el sonrojado rostro de ella, algo que a él siempre le encantaba era sacar sonrojos de la nada de su rostro. Prediciendo una serie de reclamos por su osadía; se levantó rápidamente del regazo de ella, tomo los sándwiches a su lado y salió corriendo del lugar mientras gritaba alejándose cada vez más ─ ¡Nos vemos a la salida Asuna, me comeré esto en clase!
Mientras corría pudo sentir nuevamente la sensación de ser observado por otra persona, lo que le hizo detenerse abruptamente y tratar de enfocar la vista alrededor buscando a alguien, aunque como la primera vez; no pudo notar nada y le echó la culpa a la falta de sueño y la paranoia de la última semana.
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─ ¡Rayos! Si esto sigue así creo que tenemos que recorrer la grabación a otro día y rehacer el trabajo perdido.
Al escuchar esa frase por parte de uno de los trabajadores del equipo de sonido, ambos adolescentes se preocuparon, la castaña de cabellos largos llevaba toda la tarde trabajando en los estudios Karorin; grabando su voz como personaje principal del anime en el que trabajaba y justo una hora antes de acabar el trabajo del día, uno de los miembros del equipo se quejó de tener problemas con su computador. Llevaban así por más de media hora, esto era complicado para la chica puesto que con la apretada agenda que estaba teniendo, producto del inicio de su gira de verano, no podía darse el lujo de perder todo un día de trabajo. Al ver el semblante de preocupación de su novia el azabache, que la estaba observando trabajar desde la entrada, se dirigió al interior de la cabina para ver qué problema era el que tenían.
─ ¿Qué es lo que pasa? ─ al observar al chico desconocido el trabajador hizo una cara de querer correrlo del estrés pero al parecer se rindió a medio camino y solamente decidió mostrarle la pantalla del computador. Cuando vio el mensaje de la pantalla la idol iba entrando a la cabina y pudo notar como le brillaron sus pupilas plata
─ Se lo que sucede. Puedo repararlo ─ Al decir estas palabras todos los miembros del equipo lo voltearon a ver como si fuera su salvador y nadie se atrevió a cuestionar su permanencia en ese lugar, el cual se supone que era privado, al tiempo que el miembro del equipo de sonido se levantaba de su silla y hacia un ademan con la mano indicándole al adolescente que se sentara.
Rápidamente el chico se movió hacia el lugar indicado y comenzó a manipular el aparato que era desconocido para la idol, ella era torpe con la tecnología fuera de lo esencial para las personas comunes y vio, con una sonrisa extraña en su rostro, como los dedos que de la persona más importante para ella se deslizaban con velocidad y precisión sobre el teclado mientras daba un montón de indicaciones y explicaciones que para ella estaban en otra jerga.
Cuando pasaron más de diez minutos manteniendo la misma dinámica, tomó rumbo hacia la salida para respirar un poco de aire fresco. Una vez se encontró envuelta por la frescura de la noche se sintió más tranquila con respecto al pesado nudo que se había instalado en su garganta. A su percepción había un gigante lio que acaba de resurgir y tenía que enfrentar.
Pero aún no, aunque sea un poco más… permíteme mantenernos de esta forma… solo un poco más
Aunque trataba de no expresarlo; estaba increíblemente preocupada por su amiga Rika, ya hace más de dos semanas que el concierto en común había sucedido y ella gradualmente la había comenzado a evitar, o eso pensaba; ya habían llegado a tal punto que ni siquiera grababan los mismos días ni a la misma hora sus diálogos y al pedirle explicaciones a las personas de producción, estos le contestaron que fueron peticiones del representante de la agencia de la chica. No sabía que pensar acerca de eso, aunado al hecho de que no le contestaba las llamadas ni se las devolvía, llegando al punto de pedir explicaciones por un mísero mensaje de texto o correo, recibiendo por parte de la chica de cabellos cortos escuetas respuestas sobre estar ocupada con el trabajo; pero ella sabía que algo le pasaba, podía sentirlo. Inhaló y exhalo profundamente dirigiéndose hacia un lado para caminar un poco y despejarse de las ideas que la invadían, a pesar de lo oscuro de la calle, vio una máquina expendedora a la distancia, sin pensarlo mucho se dirigió hacia ella con la leve sensación de sentirse observada, le había estado pasando mucho las últimas dos semanas y al parecer de ella, se estaba volviendo algo muy incómodo.
Una vez que alcanzo su destino; seleccionó la opción de un chocolate caliente introduciendo la cantidad de dinero requerida en la máquina expendedora. Tan metida estaba en sus cavilaciones la chica que no notó que una oscura sombra más alta que su inclinado cuerpo se posaba detrás de ella y extendía una extremidad hacia ella, realmente no notó nada hasta que una mano grande se posó encima de su hombro asustándola por completo al punto de que dejo caer la lata de su bebida y dejo salir un fuerte grito de sus labios dando una patada al aire ─ ¡AAHHH! ¡Por favor no te lleves mi alma!
─ ¿Alma? ─ se encontró con unos sorprendidos ojos grisáceos fijos en ella ─ ¿Asuna que…?
El chico tenía su pierna izquierda agarrada con su mano derecha, producto de su repentino ataque, y como si de pronto entendiera todo, cambio su sorprendida expresión por una mueca de burla y una enorme carcajada salió de su masculina boca antes de que pudiese detenerla.
Después de un largo rato sin poder parar de reír, logró molestar a la chica de cabellera larga que por respuesta zafó su pierna de un tirón, giró su cuerpo y emprendió el camino regreso al estudio dando fuertes pisadas.
─ Regresas cuando se te pare la gracia
─ Espera Asuna, espera. De verdad lo lamento, es solo que ─ dando otra pequeña risotada continuo ─ no entiendo para que sales del estudio cuando ya es de noche, sabiendo las leyendas que circulan por el lugar
Eso hizo que ella detuviera su andar de golpe y lo observara fijamente
─ ¿Q-qué clas-s-se de leyendas? ─ pregunto recelosa a su acompañante
─ ¿Ah? No lo sabes ─ viendo con intención como el delicado cuerpo comenzaba a temblar prosiguió ─ Hace mucho tiempo, al inicio de apertura del estudio; existió una seiyuu, que a pesar de apenas haber incursionado en el medio ya era muy famosa. Un día cuando iba saliendo de una larga jornada de trabajo, más o menos a esta hora…
─ Kirito-kun no sigas
─ Fue asesinada por un loco fan de ella que le disparo varios tiros, decepcionado porque no correspondía su amor. Después él se suicidó en el acto, los que presenciaron el acto dicen que había sangre por todos lados…
─ Kirito-kun es suficiente ─ la chica se veía realmente aterrada mientras se abrazaba a si misma
Que linda
─ Años después de aquella lamentable tragedia, cuando todo el mundo creía que ya se había superado y olvidado; otra idol que trabaja en este mismo estudio a esta misma hora vio una figura de una chica similar a la seiyuu asesinada y entonces…─ un fuerte sonido de una bofetada sonó por toda la vacía calle, interrumpiendo el relato del adolescente, quien solo se encontraba patidifuso con la mano en su mejilla.
Asuna me ha abofeteado
─ ¡Si he dicho que es suficiente es porque es suficiente! ─ después de ello, la chica de cabellos largos dio la retirada más digna que pudo.
El azabache se apuró a seguirla mientras se sobaba la mejilla. Realmente él no había querido molestarla, solamente había salido para buscarla porque que el desperfecto en la computadora estaba solucionado y era imperioso que volviera al trabajo puesto que se hacía tarde. Con el semestre a punto de terminar; no tenían ninguna obligación escolar pero aún así no quería que su novia se sobre esforzara.
Sentía un leve picor en el cuello, como si alguien lo estuviese vigilando
Una vez regreso al lugar de grabación, el chico vio cómo su novia estaba completamente concentrada en lo que hacía como si la molestia que hace unos instantes él le provoco ya hubiera sido olvidada, para él era una lástima que eso no fuese cierto. Conocía a la idol más que nadie como para saber que era toda una profesional, y su molestia no había acabado con el golpe dado.
Si alguien más del estudio noto la marca roja de los dedos en su rostro prefirió callar, nadie le dijo nada o se le quedó viendo fijamente.
Después de una larga hora de grabación la pareja caminaba tomada de las manos por el estacionamiento buscando la motocicleta que el chico había usado como medio de transporte para llegar al lugar. Cuando estaba inclinándose por los cascos de ambos nuevamente fue preso de la sensación de estar siendo observado. Aprovecho el hecho de que se encontraba agachado sobre el compartimento de la moto para dar una mirada furtiva alrededor de él; encontrándose con una sombra que se escondía detrás de un pilar cercano a ellos. Levantándose con valentía giro hacia ese lugar para ver como esa sombra se escondía pero el chico no pensaba permitir que se le escapara así que grito hacia esa sombra ─ ¡Hey tú, el que se esconde ahí, SAL!
Por un tenso momento creyó que se escaparía pero al notar como se movía hacia él, coloco el cuerpo de su novia a su espalda y tomo su shinai de su moto al tiempo que soltaba ambos cascos; el estruendo que genero la caída de los objetos sobresaltó a la sombra y a su novia tras su espalda. Al acercarse más la sombra empezó a cobrar forma; era una chica, de largos cabellos oscuros, que en ese momento eran adornados por una banda roja, y más pequeña que su novia lo que probablemente indicara que era menor que ella, tenía los puños a cada lado de su cuerpo apretados pero en general tenia aspecto de delicada y débil*. El de mirada plata relajo su cuerpo, aunque solo lo hizo un poco puesto, él sabía con claridad, que incluso las chicas de aspecto débil podían volverse muy violentas. Una vez que estuvo frente a ellos la pequeña levantó su cabeza, mostrándoles un delicado rostro de aspecto de duendecillo que en ese momento se encontraba surcado por las lágrimas, eso descolocó a la pareja aunado a la pequeña y temblorosa voz que salía de ella
─ Por favor, te los suplico, ayuda a mi onee-chan ─ hipó después de decir eso mientras constantes lágrimas salían a raudales de sus ojos.
Lo que vino después sucedió en cámara lenta para el chico, su novia que se había mantenido detrás de él, lo sobrepaso tan rápido que sus cabellos se agitaron y avanzo hacia la chica para brindarle un apretado abrazo. Él no estaba seguro de que pasaba pero internamente tenía el presentimiento de que se avecinaba un problema.
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Caminaban a toda prisa por el abarrotado lugar, casi podría decirse que corrían.
Después de que la chica había dejado de llorar lo suficiente para explicarse, se había aferrado fuertemente a Asuna pidiéndole, o más bien exigiéndole, que fuera a ver a su hermana que se encontraba muy grave en el hospital. Al parecer su hermana mayor admiraba mucho a "Asuna-chan" y quería que su hermana la conociera antes de…
Es una cosa muy seria poner una carga así en los hombros de Asuna
Antes de que siquiera terminara de explicarse, la mayor la tomo de la mano dirigiendo su mirada a su novio. Con una sola mirada ambos se comunicaron a la perfección así que el rápidamente guardó sus cascos y su shinai dentro de su motocicleta al tiempo que marcaba a un servicio de taxis que transportara al hospital a los tres.
Una vez dentro del vehículo ambos habían avisado a sus respectivas familias de su ubicación y el hecho de que probablemente no llegaran a sus casas. Al explicar lo serio del asunto la madre del chico no puso muchas trabas pero no sabía decir como había reaccionado la madre de la idol. El caso es que los tres se encontraban avanzando por los pasillos del hospital hasta la habitación de la hermana mayor de la chica a la que solo le conocían el nombre: Yuuki Konno y su hermana se llama Aiko Konno además de enterarse de que la chica llevaba tres semanas persiguiendo a Asuna, tratando de encontrarla sola para poder hablar con ella; pero antes de eso fue obviamente atrapada por él. Por lo que les menciono; también llevaba semanas enviando correos de peticiones para que visitara el hospital, por eso fue que se dispuso a seguirla al ver que los correos no daban resultado.
En circunstancias normales el chico habría dudado de ella, pero como su novia confió en ella sin dudar y se apresuró a su auxilio, él también lo hizo.
Además yo se lo doloroso que es perder a alguien a quien amas
Tal vez por eso Asuna ha venido a toda prisa
Una vez entraron en el recinto la chica soltó un potente grito ─ ¡Dr. Kurahashi!
El grito de la pequeña provoco que una persona se girara hacia ellos; era un hombre que parecía cerca de los treinta, de cabello castaño y en ese momento usaba gafas sobre sus ojos, portando una bata blanca distintiva de su vocación ─ ¿Qué sucede Yuuki-san?
Un cambio grandioso a los ojos de la pareja sucedió frente a ellos, la pequeña que hace unos instantes estaba llorando, en ese momento mostro una reluciente sonrisa mientras se acercaba al doctor ─ Dr. Kurahashi, hay alguien que vino a ver a onee-chan
─ Lo siento Yuuki-san pero sabes que la condición de Aiko-san es delicada en este momento, no está respondiendo al tratamiento de la neumonía como debería y…
─ ¡Por favor doctor! ─ El medico al ver la mirada decidida de la chica mostró una expresión dudosa. Al ver esto la de mirada miel se adelantó y se dirigió al médico
─ Por favor doctor, le ruego que me deje ver a Aiko-chan, es muy importante
Después de un instante de duda en el que los jóvenes creían que el galeno iba a rechazar su petición, esta fue aceptada.
─ De acuerdo, pero solo puede entrar una persona y por un corto espacio de tiempo ─ haciéndole señas a una enfermera en turno que se encontraba cerca de él prosiguió ─ acompaña a la enfermera para que puedas cambiarte y prepararte para entrar a la habitación de la paciente. Enfermera.
Haciéndole más señas e indicaciones a la mujer que pertenecía al personal del hospital prosiguió a continuar con sus labores.
La chica de cabello claro le dirigió una mirada a ambos acompañantes pero como sucedió más temprano ella pudo comunicarse con su novio sin necesidad de palabras, recibió un leve asentimiento de cabeza por parte de este y siguió a la enfermera que le indicaba el camino con premura. Una vez ella se perdió en el pasillo el chico poso una de sus manos en la cabeza de la pequeña y la froto suavemente ─ Vamos a sentarnos a esperar a Asuna
Por un momento dio la impresión de que iba soltarse a llorar nuevamente pero la pequeña levanto su rostro mostrando una feliz sonrisa que casi le pareció sincera, en su fuero interno él pensó que ella era una excelente actriz ─ Lamento haber metido a Asuna-san y a ti en este embrollo; creo que de nada vale decir que no era mi intención preocuparlos
Después de aquello ella se giró un redondo y camino hasta sentarse en una de las bancas que había en ese pasillo, que más bien le parecía una sala de espera. A él le ponían increíblemente nervioso los hospitales pero en este momento era eso lo de menos, tenía que quedarse con Yuuki hasta que Asuna regresara. Además de que realmente quería apoyarla, esa niña estaba mostrando mucha más fortaleza que la mayoría de las personas.
…
…
…
Una vez se encontró preparada para entrar a ver a la paciente; vistiendo una bata azul, entre otros elementos del mismo color, que se abrochaba por la espalda y le dificultaba el caminar fue dirigida a la habitación perteneciente a Aiko Konno. Al tocar la puerta se sintió un poco tonta dado el caso que estaba claro que nadie a parte de la paciente estaba dentro, pero las normas de etiqueta enseñadas por su madre, estaban arraigadas en su mente. Al entrar pudo ver un delicado cuerpo, extremadamente delgado, postrado en una cama; al acercarse noto que la chica tenía el cabello tan largo como el de ella pero de color castaño oscuro aunque en ese momento se encontraba descolorido, opaco y parecía muy quebradizo. La persona en la cama mantenía los ojos cerrados y respiraba de una forma dificultosa pero aun así al notar la presencia de alguien en la habitación habló sin abrir sus ojos
─ Yuuki-chan ¿Eres tú? ─ soltó un ligero tosido ─ ¿Por qué no has venido a la hora de visita? Te extrañe mucho y de seguro batallaste mucho para que el Dr. Kurahashi te dejara entrar ahora.
Hubo un silencio momentáneo antes de ser roto por la misma idol que decidió presentarse
─ No soy Yuuki-chan. Mi nombre es Asuna Yuuki, mucho gusto, tu hermana me ha dicho que me querías conocer ─ al terminar de decir su presentación la chica en la cama abrió los ojos de golpe, mostrando una pupilas cafés, que en ese momento se encontraban opacas por la vida que se le escapaba de su pequeño cuerpo, y las maquinas que la monitorizaban comenzaron a hacer sonidos más constantes producto de la agitación de la jovencita, lo cual preocupo a la mayor ─ Por favor tranquilízate
─ Asuna-sama
¿Asuna…sama?
Después de un segundo de agitación en que la chica en la cama daba la impresión de querer decir muchas cosas y no poder expresar ninguna, pareció serenarse de vuelta para después decir la cosa más extraña que pudo haber dicho a los ojos de la chica de ojos miel ─ Lo siento
Al ver la interrogante expresión que puso la mayor, cerró sus ojos y con expresión serena continúo hablando
─ Lo lamento por que hayas venido hasta aquí, de seguro todo es obra de Yuuki-chan. Ella siempre es muy animosa y hace cosas incompresibles para la mayoría pero todo lo hace con las mejores intenciones ─ inhalo profundamente en busca de aire ─ hace unas semanas vimos el concierto de las idols en televisión. Yo siempre te he admirado mucho Asuna-sama, te veías tan brillante y cercana al público que mencione lo maravilloso que pudo haber sido poder ir. De verdad lamento si Yuuki-chan te ha causado algún inconveniente.
─ No ha sido ninguna molestia para mí; siempre me hace feliz conocer a personas a las que les gusta mi canto ─ acercándose, envalentonada por su reciente charla, hacia la cama; tomó una de las delgadas manos entre las suyas que en ese momento se encontraban enguantadas ─ Me hace muy feliz poder conocerte Aiko-chan y por favor no uses el "-sama" en mi nombre. Me gustaría que nos habláramos con familiaridad.
A pesar de que ya no volvieron a comunicarse por un buen rato la atmósfera cómoda estaba instalada entre ellas, por lo que la charla no la creyó necesaria. Aunque fue interrumpida poco después por la más pequeña de las dos quien abrió sus ojos nuevamente
─ ¿Yuuki-chan te ha dicho que me estoy muriendo? ─ Al ver a la chica de cabellos miel asentir, continuo preguntando ─ ¿Te ha dicho por qué?
Por segunda ocasión Asuna contesto solamente con un movimiento de cabeza, siendo esta vez negativo, ella no se sentía con la fuerza para poder hablar al ver a la pequeña frente a ella y su estado.
─ ¿Quieres saberlo? ─ la chica volvió a cerrar los ojos al hablar, como si tenerlos abiertos fuera un enorme trabajo para ella.
─ Solamente si Aiko-chan quiere contármelo ─ sentía un nudo pesado invadiendo su garganta que le dificultaba hablar, no quería llorar frente a ella pero le parecía un esfuerzo titánico no llorar.
Por respuesta la pequeña solo hizo un movimiento afirmativo con su cabeza y después nada, la pelirroja creyó que se había quedado dormida y estaba a punto de llamar a una enfermera cuando la voz de la niña, mucho más suave y débil que la vez anterior, se filtró por sus oídos.
─ No sé si se note, pero Yuuki-chan y yo somos gemelas. Cuando mamá estaba embarazada de nosotras desarrollo una grave enfermedad, los doctores la llamaron preeclampsia grave; significaba que ella tenía hipertensión* a causa del embarazo y eso le estaba causando daño a su cuerpo, lo grave de la enfermedad de mamá era que lo más seguro terminará muriendo por una hemorragia cerebral; producida por un accidente cerebro vascular causado por la misma enfermedad. Papá y mamá estaban muy asustados por eso, tanto ellos como los médicos decidieron que inducirían el parto de mamá a los 7 meses; pero el parto termino siendo complicado, mamá perdía mucha sangre así que decidieron ponerle sangre del hospital.
La chica comenzó a respirar agitada, como si le costase hablar, Asuna quiso detenerla pero Aiko le rogó con la mirada que la dejase continuar
─ Nadie se dio cuenta hasta después de 4 meses, que uno de los paquetes de sangre que fueron puestos a mamá estaba contaminado; la sangre era de un paciente con Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida SIDA. Pero para cuando se dieron cuenta, todos; mamá, papá, Yuuki-chan y yo ya estábamos enfermos.
Después de esa declaración la chica calló un poco para descansar y permitir que sus palabras se asentaran en la mente de la idol. La cual en esos instantes tenía los ojos anegados en lágrimas.
Entonces Yuuki-chan también
─ Mamá, nuestra madre siempre ha sido una persona muy religiosa, animada y con mucho amor a la vida, en eso se parece a Yuuki-chan. Papá nos dijo que una vez que se enteró de la enfermedad de la familia se portó con valentía y luchó por que todos saliéramos adelante, durante toda nuestra infancia estuvimos viviendo felices normalmente con el tratamiento y nos inculcó la fe y el amor a dios; durante ese tiempo Yuuki-chan y yo ni siquiera notábamos que estábamos enfermas a pesar de la gran cantidad de medicamentos que teníamos que consumir a diario. Pero… hace dos años las cosas empezaron a ponerse difíciles, mamá y papá contrajeron neumonía por una rara bacteria que solo afecta a las personas que padecen nuestra condición…
Para ese momento las lágrimas corrían como ríos por el rostro de la adolescente por la historia que estaba escuchando, pero la última frase que pronunció la otra chica caló en su mente y recordó, con miedo, las palabras del doctor cuando llegaba a la instalación.
"la condición de Aiko-san es delicada en este momento, no está respondiendo al tratamiento de la neumonía como debería"
Oh no, por favor que no sea lo que estoy pensando
─ Aiko-chan puedo preguntarte una cosa ─ al obtener la atención de la casta continuo ─ ¿Dónde están tus papas?
La respuesta fue breve pero dolorosa.
─ Mamá y papá murieron el año pasado
Un gemido de dolor traspaso la garganta de la mayor sin poder evitarlo junto con el aumento de sus lágrimas, no conocía bien a esas personas pero para ella definitivamente no era justo que cosas así sucedieran en la vida. Era tan triste y tan doloroso.
─ Por favor, no llores. Yo no quería hacerte llorar, solamente quería que entendieras porque hay algo que necesito pedirte
─ Lo-o q-qu-ee qui-e-era-as ─ sus palabras tenían un tono extraño y salieron entrecortadas de su boca pero al parecer la chica en la cama le entendió porque prosiguió hablando.
─ Sé que esta es una petición egoísta pero; yo estoy muriendo y Yuuki-chan se va a quedar sola. Por supuesto que tenemos familiares, pero no es lo mismo ─ entrecortados jadeos empezaron a salir de ella ─ por favor cuida de Yuuki-chan, ella necesita más que nunca de una amiga.
A pesar de estar en esta condición, su preocupación mayor es Yuuki-chan
La última petición de la menor resquebrajo a la chica de ojos miel que no pudiendo más, soltó la mano de la otra para después inclinarse, al punto en que su frente toco la cama mientras fuertes jadeos y sollozos salían de su boca.
Sintió una delicada caricia en la parte superior de su cabeza que la desconcertó, pero fácilmente llego a la conclusión de lo que sucedía
Aiko-chan me está consolando
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─ ¡Ya sé! Porque Asuna no ve alguna de las canciones de nee-chan
Había pasado exactamente tres días desde que conoció a las hermanas Konno, al parecer Aiko se encontraba más estable pero los doctores le tenían un muy mal pronóstico, en ese momento se encontraba en la habitación de la hermana mayor, en compañía de la hermana menor. Habían hablado con el hospital para que les diese un permiso especial para poder convivir juntas; el director había aceptado pero informándoles que a Aiko no le quedaba mucho tiempo de vida y la interacción con las personas solo se lo reduciría más. Después de esa declaración la chica de ojos miel quiso retractarse de verla, no quería que su presencia le quitara vida a Aiko empero Yuuki se negó en absoluto; alegando que valía más un minuto bien vivido que horas de soledad y tristeza.
Aiko-chan y Yuuki-chan son tan fuertes
─ Pero ya no puedo cantar Yuuki-chan ─ dijo la pequeña que en ese momento se encontraba postrada en la cama
─ No importa nee-chan, solamente le mostraré tu libreta de canciones a Asuna ─ mientras decía eso la azabache saco un blog de notas del bolsillo de su chaqueta y se lo extendió a Asuna, que lo tomo con calma de la mano de ella.
─ ¿Esto es…? ─ Antes de terminar su frase, Asuna se puso a ojear el contenido del block
─ Son las canciones de nee-chan, cuando estábamos más chicas, ella solía cantarme mucho y escribir canciones ─ como si el recuerdo la entristeciera un poco la voz de Yuuki se hizo una octava más baja ─ ella tenía el sueño de ser una idol
Al ver esa acción las otras dos chicas fruncieron el ceño en señal de preocupación. Fue la mayor la que actuó primero para cambiar la situación.
─ ¿Podría cantar una de las canciones de Aiko-chan?
Su petición fue recibida por la mirada recelosa de la nombrada ─ ¿Aquí?
─ ¡Eso sería estupendo! ─ Al ver la animosidad de la menor de todas, las otras dos sonrieron entre ellas mientras que la chica que estaba en la cama daba una sonrisa de asentimiento a la otra.
Fijo su mirada en la letra que más le había llamado la atención y se dispuso a cantar
Machi akari terashita nigiyaka na waraigoe to rojiura no ashiato
tsutaetai omoi wa dore dake todoitan darou itsumo furimuite tashikameru
(La luz de la ciudad iluminó las sonrisas animadas y mis huellas en los callejones
Siempre volteo para cerciorarme cuantos de los sentimientos que te quiero decir pudiste entender)
Asuna observo los animados rostros de las gemelas así que continúo
Itsudatte mayowazu kimi wa kitto donna boku mo oikakete kureru kara
(Tú seguramente iras tras de mi sin dudar sin importar que tipo de persona sea)
Sintiendo como la melodía imaginaria de la letra se formaba en su cabeza, cerró sus ojos tratando de transmitir los sentimientos que la canción le provocaba
Jitto mitsumeta kimi no hitomi ni utsutta boku ga ikita shirushi
nandomo togiresou na kodou tsuyoku tsuyoku narashita kyou wo koete mitainda
(El verte fijamente y verme reflejada en tu mirada es la prueba de que estoy viva
Mis latidos parecen interrumpirse muchas veces pero suenan fuerte, fuertemente, espero superar este día)
Casi podía escuchar la suave melodía de un piano acompañando su canto y las lágrimas empezaron a emerger de sus ojos sin permiso
Jitto mitsumeta kimi no hitomi ni utsutta boku ga ikita shirushi
nandomo togiresou na kodou tsuyoku tsuyoku narashita
kyou wo koete ikenakutemo
kimi to ikita kyou wo boku wa wasurenai
(El verte fijamente y verme reflejada en tu mirada es la prueba de que estoy viva
Mis latidos parecen interrumpirse muchas veces pero suenan fuerte, fuertemente
Aunque no supere este día
No olvidaré el día que viví contigo)
Al terminar su canción abrió sus ojos observando entre la bruma de sus lágrimas a todos los presentes de la ceremonia, no conocía a ninguno de los rostros que estaban presentes exceptuando el de su novio, que la observaba fijamente apoyado en la pared al fondo de la capilla, y a Yuuki, que se encontraba sentada en la primera fila con los ojos llorosos pero con la sonrisa más bonita que haya visto plasmada en su rostro.
Dando una respetuosa inclinación, que hizo que su vestido negro crujiera un poco, se dirigió a su asiento al lado de Yuuki, quien la abrazó al instante en que se sentó.
Había pasado una semana desde la muerte de Aiko y aún se sentía como algo muy fresco en sus mentes.
Desde entonces no se había separado casi nunca de Yuuki, estaba apoyándola con su duelo a pesar de que su representante estaba un poco molesta por que eso significaba un atraso en su gira de verano, no emitió ninguna queja por la severidad de la ocasión.
Aunque tuviese una queja no le haría caso, ahora tengo una hermanita y una promesa que cumplir
Continuará
Próximo capítulo: Melodía de Matrimonio
Aclaraciones:
*"Pudo localizar la delicada figura de su novia apoyada en un tronco de esos árboles con los ojos cerrados y sentada en seiza" La posición en seiza es un término japonés que describe la forma tradicional de sentarse de rodillas; más o menos es descansar las nalgas en los talones y el empeine de los pies sobre el suelo. Para más información pueden ver google imágenes
*"Al acercarse más la sombra empezó a cobrar forma; era una chica, de largos cabellos oscuros, que en ese momento eran adornados por una banda roja, y más pequeña que su novia lo que probablemente indicara que era menor que ella, tenía los puños a cada lado de su cuerpo apretados pero en general tenia aspecto de delicada y débil" Sé que Yuuki en la vida real es distinta a su avatar en ALO (de cabellos castaños y cortos, entre otras cosas) pero preferí dejarla con las características de su avatar en ALO
*" Cuando mamá estaba embarazada de nosotras desarrollo una grave enfermedad, los doctores la llamaron preeclampsia grave; significaba que ella tenía hipertensión" No estoy segura de que a esta altura de la vida, alguien no sepa que es la hipertensión pero… Hipertensión es el término que se utiliza para describir la presión excesivamente alta de la sangre sobre la pared de las arterias. En si no es una enfermedad grave, si es controlada pero él no controlarla genera muchas complicaciones; la mayoría seriamente dañinas e irreversibles.
Obviamente en la vida real un paciente con neumonía y enfermo terminal; no puede hablar tanto como lo hizo Aiko, pero esto es un fanfic. Algunas leyes naturales se permiten ser quebradas.
La canción de Aiko es Shirushi –LiSA (el último ending de la segunda temporada)
Esto tenia de límite 8, 000 palabras; desconozco por qué termino tan largo.-.
Terminando las aclaraciones solo me resta disculparme por el largo tiempo de espera; para empezar se me vinieron muchas cosas de la escuela encima, mi laptop decidió que ya no me quería, no tenía inspiración para este capítulo, etc.
De verdad lo lamento y procuraré no tardarme tanto en actualizar al siguiente
Cualquier duda pueden contactarme y espero verlos pronto el siguiente capítulo, no les daré fecha porque como mi mamá siempre me dice "uno pone y dios dispone" así que no sé cuándo sea.
Agradezco de todo corazón cada review que he recibido y el apoyo dado, especialmente si estás leyendo esto, porque significa mucho para mí las personas que no se han rendido con esta historia.
Nos leemos
~Shine
