Autor: Julieta

Personajes: De JKR

Pareja: Dramione

Categoría: Romance

Ranking: M

Correctora: Kogane

Cap 2.- Castigo

La oscuridad era absoluta, no podían ver nada más allá de su nariz, podían sentir los latidos desesperados de sus corazones y el sudor frio que llenaba su frente de cristalinas gotas de sudor. El silencio total los hacia ponerse aún más nerviosos, esperando que algo saltara de cualquier lugar y los atacara, pero nada paso… Ambos habían cerrado los ojos, deseando que solo fuera un mal sueño y que al abrirlos estuvieran acostados en sus camas, la castaña fue la primera en abrir los ojos asustada, comprobando que no se podía ver nada, y que su varita había terminado en el suelo por lo temblorosas de sus manos.

- Malfoy... ¿Estas aquí? ¿Que paso? –pregunto tratando de encontrarlo-

-no lo sé –respondió molesto y confundido, noto que ya no tenía su varita en mano, por lo que se agacho a buscarla, sin notar que ella había hecho lo mismo, provocando que sus cabezas chocaran- ¿podrías tener más cuidado sangre sucia? –dijo furioso acariciando su cabeza, justo donde había recibido el golpe.

La castaña se sentía preocupada, la descarga eléctrica que había sentido antes no era algo normal, necesitaba aclarar sus pensamientos y enfocarse en lo que estaba ocurriendo. No era claustrofóbica, pero estar encerrada en la infinita oscuridad, con el olor a humedad ingresando por sus fosas nasales, sin mencionar que era Draco Malfoy su enemigo de toda la vida, el que estaba a solo unos metros de ella, no le facilitaba las cosas. Froto su cabeza donde sentía el golpe y trato de calmarse, pero que el la estuviera insultando no hacía más que fomentar sus ganas de proporcionarle un muy buen merecido golpe en su perfecta nariz.

- basta... Esto no está funcionando hurón. Y más te vale que dejes de llamarme así- dijo molesta, para luego agacharse y buscar con su mano la varita, hasta que la encontró y la tomo- lumus…-nada sucedió y ella trato de ver al rubio- Malfoy.. ¿Puedes hacer algún hechizo?

- Claro, cuando encuentre mi varita Granger –dijo seguro de sí mismo.

El Slytherin se agacho lo suficiente para palmear el lugar, estuvo así por unos minutos hasta que sintió algo suave y delicado al tacto, el frunció el ceño tratando de descifrar que era eso que sus manos estaban acariciando, hasta que su mente formulo una sola hipótesis, cosa que desecho al instante; ella no podía tener esa piel, era una asquerosa y repugnante rata de biblioteca sin ningún atractivo físico, aunque sin notarlo pensó en voz lo suficientemente alta cosa que la chica logro escuchar.

- esto es... no será... –su curiosidad lo impulso a seguir subiendo su mano hasta sentir la falda de la chica, sorprendiéndose de que efectivamente esa era su piel y que él, la estaba acariciando, seguramente era el primero en hacerlo, por lo que sonrió de lado. En cuanto a la chica, sentía que sus de mejillas estaban completamente rojas y agradecía el hecho de que estuvieran a oscuras, de lo contrario él lo hubiera notado.

- quita la mano ¡Malfoy! -tomo su mano y la alejo de su cuerpo como si sintiera asco de ser acariciada por él, pero al mismo tiempo se maldecía por haber quedado petrificada sin hacer nada mientras él la había estado tocando

- Estoy buscando mi varita Granger, no te ilusiones, yo jamás te tocaría... yo a diferencia de ti, si tengo buen gusto-dijo con sorna y siguió buscando hasta dar con una varita, trato de hacer el hechizo pero nada ocurrió, el chico frustrado paso una mano por su cabello desordenándolo un poco y dijo mirándola- debo tener la tuya... intercambiemos

Hermione suspiro rogando que solo fuera eso y no lo que comenzaba a formularse en su cabeza. tendió la varita y trato de buscarlo con la mirada, pero no lograba verlo bien, su vista aún no se acostumbraba a la oscuridad del lugar, estuvo en unos segundos tratando de localizarlo, pero el chico que ya estaba impaciente, ya que el si podía verla; tomo la varita de la chica de un solo tirón y deposito la que él tenía en su mano vacía, ella molesta pero aun así sonrojada por lo ridícula que se veía, agarro mejor la varita que él le había dado. Ambos respiraron hondo, como si estuvieran a punto de sumergirse al lago negro en pleno invierno, rompiendo el silencio que se había instalado en el lugar con un mero susurro, pero nada ocurrió… nada cambio… solo el pánico que se apodero de ellos en ese instante.

-¿Que carajos está pasando aquí? –dijo comenzando a desesperarse, intento repetidas veces pero su varita no obedecía. Camino hasta la pared y la miro de soslayo- salgamos de aquí eso seguro ayudara… quizás activaste algo contra magia, o algo por el estilo.

- Claro, -dijo molesta-porque según tú, solo yo tengo la culpa ¿verdad? –comenzó a caminar temerosa acercándose a la salida- ¿y como se supone que salgamos de aquí?, no podemos ver absolutamente nada...

El ojigris comenzaba a creer que no había sido buena idea llevarla a ella en primer lugar, las cosas siempre terminaban mal cuando ella o el par de idiotas estaban involucrados, suspiro cansado, solo quería salir de allí y pensar claramente cómo solucionar ese problema, pero aunque odiara admitirlo necesitaba su ayuda, por lo que estiro la varita dejando espacio para que ella la tomada, mirando a otro lado.

-tómala, me sé el camino de memoria, sé que podremos salir de aquí aunque nos tomara más tiempo... –Espero a que ella accediera-

- ¿y porque tendría que confiar en que me estás diciendo la verdad? –Se cruzó de brazos fulminándolo con la mirada- ¿por qué tendría que dejar que me guiaras?

Draco estaba molesto y la actitud infantil de la chica lo hacía perder los estribos, ¿cómo podía ser tan jodidamente complicada?, cualquier persona en la misma situación que ella accedería sin más palabras a esa solución, pero la prefecta perfecta no.

-porque, si no lo haces te quedaras aquí encerrada hasta que encuentres el camino de regreso pequeña sabelotodo… no es que a mí me importe, créeme me daría exactamente igual si te quedas aquí o te comen las acromantulas... Solo estoy tratando de ser tolerable, dadas las circunstancias –dijo mirándola con desprecio- pero si no quieres mi ayuda, está bien... Encuentra el camino tu sola.

Volteo comenzando a caminar hacia la salida, hasta que sintió que lo jalaban de la túnica, volteo el rostro para ver con que se había enganchado, hasta que vio la mano de la castaña sujetarlo. Hermione por su parte, sabía que estaba siendo infantil, pero era culpa suya que estuviera en ese problema, mas allá de que fuera ella la que toco el diamante, suspiro y soltó su túnica mirándolo fijo.

-Si fuera una situación diferente jamás aceptaría tu ayuda, pero no me queda más opciones –vio como el chico sacaba su varita de nuevo y se la ofrecía, para luego tomarla de un extremo -evitando todo contacto- en cuanto salgamos tú y yo hablaremos de esto Malfoy

-Lo haremos... –fue lo único que logro decir, estaba preocupado y tenía mejores cosas en las que pensar, en vez de gastar saliva con ella-

Ambos jóvenes caminaban con cuidado, el Slytherin guiando y la Gryffindor dejándose guiar, el lugar era aterradoramente oscuro y las paredes parecían estar cada vez más húmedas, cosa que les hacía difícil respirar con normalidad sin mencionar el hecho de que sus camisas se pegaran a su piel por el calor sofocante que hacía en el lugar, la chica había chocado con el rubio en más de una ocasión al doblar en alguna esquina evitando a toda costa tocar las paredes, tenía la certeza de que nada bueno ocurriría si lo hacía. Cuando Draco freno frente a la puerta de piedra, en la que anillo los esperaba, sintió a la chica chocar con su espalda, bufo y ella solo se disculpó como llevaba haciéndolo desde hacía ya tiempo., como ya habían llegado y la luz del pasillo les permitía ver al menos un poco más que antes, jalo su varita para que ella lo soltara, respirando hondo agradeciendo que la humedad y el calor hubieran quedado atrás.

Hermione soltó la varita del chico luego de haber chocado con él por décima vez, hasta notar que al fin había llegado a la salida, miro a su alrededor, examinándolo y comprobando que ya estaba a salvo, agradeciendo que sus ojos comenzaban a acostumbrarse a ese lugar y que ya no le faltara el aire, paso una mano por su cabello notando lo enmarañado que este se encontraba, la humedad de la habitación no había sido muy benevolente con ella, aliso su túnica y trato de secar el sudor de su frente con un pañuelo de mano, viendo de soslayo que el rubio hacia lo mismo con su túnica y cabello, para luego aflojarse la corbata, lo miro unos segundos más fulminándolo con la mirada, respiro hondo una vez más antes de voltearse y enfrentarlo.

- ¡dime exactamente para que me trajiste aquí!.. ¡Ahora Malfoy! -había perdido todos los estribos y apretaba los puños, sintiendo su varita en el bolsillo-

-Quiero... necesito ese deseo... – dijo sin mirarla

Suspiro y se volteo para retirar el anillo de la piedra, buscándolo con rapidez, una vez que lo encontró y lo retiro de su lugar comenzó a caminar hacia las escaleras que lo permitirían salir de ese lugar que solo le causaba dolores de cabeza.

-Eso no es una respuesta concreta ¿lo sabias? -dijo siguiéndole el paso y fulminándolo con la mirada, sin que él lo notara- no explica por qué termine metida en esto

Al llegar al último escalón ambos se sintieron aliviados, saliendo de allí a toda prisa, dejando de tener la sensación de ahogo y encierro que ese lugar les hacía sentir. La chica respiro hondo y volvió a tratar que su cabello volviera a estar en su lugar sin conseguirlo, estaba cansada con sueño y mucha hambre. La castaña suspiro y aliso su falda, hasta que sintió una mirada pesada sobre ella, lo que la obligo a levantar la vista y darse de lleno con los grises ojos de Draco Malfoy, se miraron por un momento, fijamente… analizándose… hasta que el rubio decidió romper el silencio incómodo.

- porque esperaba que el diamante... me respondiera –dijo sacando la piedra de su bolsillo, mirándola atentamente y notando que una pequeña luz brillaba dentro de él.

-Y esperabas que yo lograra que el diamante ¿te obedeciera? -dijo sacudiendo su falda- eres consciente de que si no podemos hacer algún hechizo... Algo malo paso

-Si lo esperaba - dijo decepcionado mirando la piedra- vamos a hablar con el viejo el sabrá que hacer

- no me agrada eso de mirar con ojos de muggle - suspiro y guardo su varita, para comenzar a caminar sin mirarlo-

El la siguió a paso tranquilo y con la elegancia que lo caracterizaba, pero por dentro era un mar de dudas, suspiro apretando en su mano el diamante aun ansioso y nervioso.

- Granger... podrías... ocultar lo del deseo, decir solo que lo quiero porque es lindo o quizás que lo quiero porque me dirá el futuro

-está bien -suspiro- aunque sigo sin entender esta situación… no entiendo porque me involucras a mí -volteo y lo miro- hay muchas hijas de muggles aquí, ¿por qué yo?

-Porque si el diamante te mataba no me importaría - dijo cruel mente acelero el paso, sacándole una considerable diferencia-

-eres un maldito hurón botador -lo miro con odio, caminando a zancadas hasta alcanzarlo- juro que si no vuelvo a tener magia te golpeare mucho más fuerte que la primera vez

-que pasa no dije nada que no supieras... –dijo mirándola con desdén- no debería sorprenderte, nos odiamos... y así será siempre

-Pensé que... -bufo- olvídalo, te odio y no quiero tener absolutamente nada que ver contigo, en cuanto arreglemos esto jamás volveremos a hablar

-Nunca más, le miro molesto alejándose lo más que pudo de ella

Salieron de las mazmorras en silencio, ambos tenían cosas en las que pensar y el silencio dejo de ser incómodo para ser ideal dadas las circunstancias, el rubio iba por delante, llevándole unos metros de diferencia, pero a ella eso no le molestaba, cuanto más lejos de ella estuviera mucho mejor. Llegaron al vestíbulo y comenzaron a subir por las escaleras, maldiciendo por lo bajo cada vez que alguna de las escaleras cambiaban de lugar debiendo esperar en algún pasillo o puerta hasta que esta volviera a su lugar y seguir con su camino rumbo al segundo piso. Al llegar hasta el pasillo que los llevaría a su destino se encontraron con algunos alumnos que salían corriendo de Myrtle, ella suspiro y acelero el paso colocándose junto al rubio, hasta que llegaron a la entrada del despacho del profesor Dumbledore, mirando a la gárgola que cuidaba la entrada notando que no conocían la clave que los dejaría pasar, se miraron por unos segundos como preguntándose que hacer, hasta que escucho que la gran estatua les daba permiso de subir, el rubio había sido criado como un caballero, sabía que debía dejarla pasar primero, pero ese día no estaba de humor para formalidades, por lo que entro antes que ella subiendo las escaleras seguido por la chica, cuando él pensaba golpear, la chica se le adelanto y el la fulmino con la mirada, escuchando la voz calmada del director de Hogwarts, cediéndoles el paso.

- buenos días, -dijo la castaña entrando al despacho-lamento la intromisión profesor -el los miro y les sonrió haciéndole señas para que se sentaran-

-Necesitamos ayuda...-dijo el chico ni bien puso un pie en la oficina- creemos que... hemos perdido nuestra magia –con gran habilidad escondió el diamante dentro del bolsillo de su túnica.

Dumbledore los miro sin comprender exactamente lo que decían, analizándolos con sus hermosos ojos celestes llenos de sabiduría y misterio, ocultos tras los lentes de media luna.

- ¿perder su magia?...-dijo con parsimonia- ¿Y qué fue lo que hicieron para suponer algo así? -miro a la chica- ¿podría explicarse señorita Granger?

Draco miro a Hermione, preocupado de que ella no supiera que decir o que el director se diera cuenta de que estaba mintiéndole, para notar que ella estaba cohibida, que abría y cerraba la boca sin saber que decir exactamente, por lo que tuvo que tomar cartas en el asunto, sin dejar de mirar a la chica de soslayo

- discutimos... y nos hechizamos... ahora las varitas no responden

- sí, eso fue lo que paso, ahora no podemos hacer hechizos simples... –dijo mirándolo desafiante y apretando los puños en su falda-

Dumbledore entrelazo sus dedos sobre la mesa mirándolos atentamente, pasando de uno a otro sucesivamente, analizando cada una de las palabras que salía de los chicos y sus reacciones, para luego agregar.

- bueno, ¿podrían hacer un hechizo sencillo para ver qué ocurre?

-Claro –Draco fue el primero en dejar su varita sobre la mesa- ¿está todo bien?... tiene que estarlo..

- profesor... ¿Y que pasara si no funciona? -dijo la chica sacando su varita y mirándolo preocupada- Sí... ¿No tenemos más magia?

Draco estaba comenzando a desesperarse cuando la escucho, la miro como si estuviera loca, pasando una mano por su ya desordenado cabello y quitándose la corbata en un acto poco propio de él, al juicio de la chica.

- eso es imposible...-dijo mirando al director preocupado-

-Si eso ocurriera tendremos que tomar medidas drásticas -dijo respondiendo la pregunta de la chica- ambos saben que Hogwarts solo aceptan magos y brujas... Si se volvieron muggles... -miro al chico desesperado- deberán acostumbrarse a eso

-¡Qué demonios está diciendo! No nos van a ayudar, ¡somos magos! Debemos estar aquí... no puede hacernos esto –coloco ambas manos en el escritorio del director mirándolo a los ojos-

- ¿nos expulsaran? –pregunto empalideciendo de golpe, y sintiendo que le bajaba la presión. Respiro hondo tratando de calmarse y miro al chico con odio, si la expulsaban por su culpa lo mataría-

-¡No puede! –Dijo elevando la voz- mi padre se enterara de esto -indignado se levantó de su asiento y se cruzó de brazos-

-No señorita Granger, no pienso expulsarlos -dijo mirando a la chica- y creo señor Malfoy que debe calmarse, aún no sabe cuáles son mis planes... -suspiro y se puso de pie comenzando a caminar hacia su fénix acariciando sus plumas- si ambos se han quedado sin magia, no pueden permanecer en el castillo... Por lo que iré a solicitar que tengan una casa para ustedes en el valle de Godric –dijo volteando a mirarlos- convivirán con muggles... Pero estarán vigilados por cualquier inconveniente

-Convivir... ella y yo... ¿juntos? -la miro y luego al viejo-esta demente

- Muchos me lo han dicho señor Malfoy, pero aun nadie lo ha confirmado -le sonrió amablemente- y si, tendrán que convivir señor Malfoy... Dadas las circunstancias usted no conoce el mundo muggle, y la señorita Granger se crio allí…