Capítulo 4: (procesos de cambios o dolorosa adaptación)

La noche había pasado más rápido de lo que hubiera deseado, Draco despertó con un mal presentimiento, algo le decía que ese era el comienzo de su fin. Sus cosas estaban empacadas y listas desde hacía horas, estaba con insomnio y lo aprovecho para adelantar sus quehaceres, ese sería el día más largo de su vida. Aún no podía creer que tuviera que dejar Hogwarts y su magia, lo había perdido todo por culpa de ese diamante y de su odiada misión. Se vistió intentó usar su varita sin éxito, bajo temprano a desayunar antes de que algún alumno lo viera. Llevaba sentado unos pocos minutos cuando vio a su padrino ingresar al comedor con cara de pocos amigos, el ojigris suspiro y dejo de lado su café mirando al profesor Snape, que con un movimiento de su cabeza le indico que lo siguiera al hall del castillo, el chico que ya había perdido el poco apetito que tenia se puso de pie siguiéndolo.

Hermione por su parte se había dormido entrada la madrugada, pero había tenido la pesadilla más horrible, en las que solo podía ver el diamante, la luz brillante y luego la absoluta e insoportable oscuridad y el temor de haber perdido lo que más le importaba. Despertó cuando los rayos del astro rey se colaban por sus cortinas, se ducho y cambio sintiendo que su cuerpo pedía a gritos unas horas más de merecido descanso, que se manifestaban en sus oscuras ojeras y en su pésimo humor matinal, aun le costaba trabajo creer que no tendría magia nuevamente, que ya no podría recorrer los pasillos de su amado colegio y mucho menos disfrutar de tardes normales junto a sus amigos. Se levantó, baño y cambio sin prestar verdadera atención a lo que hacía, ordeno y empaco todo lo necesario, entre los libros y la ropa que llevaba su maleta pesaba bastante, por lo que se demoró en llegar al hall, encontrándose a la profesora de transformaciones esperándola con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Ambas Gryffindors ingresaron al comedor notando que tanto alumno como profesor ya la estaban esperando.

El jefe de la casa de Slytherin no era famoso por tener paciencia, y menos si se trataba de alumnos, pero en esta ocasión el no poseía ni voz ni voto. Draco por su parte no se molestaba en fingir su molestia, odiaba que lo hicieran esperar y odiaba más que fuera Granger la culpable, es que siempre debía dejarlo esperando como un tonto?, él había dejado su baúl listo y lo único que los demoraba era la castaña y su jefa de casa. Cuando las leonas hicieron acto de presencia alumno y profesor bufaron molestos comenzando a caminar hacia la oficina del mago más poderoso del último siglo, aunque la Gryffindor y el Slytherin sentían más temor hacia las calmadas decisiones del director que de su gran poder mágico. Al llegar frente a la gárgola que cuidaba la entrada la mujer se colocó frente a ella ofreciéndole la contraseña correcta a cambio de la entrada a ese recinto de conocimiento e historia.

El anciano hombre que se encontraba revisando papeles que parecían ser de suma importancia, ya que no se percató de que se encontraba con 4 nuevos acompañantes, por lo que el ancestro del amado padrino del-niño-que-vivió debió aclarar su garganta en un claro gesto de llamar su atención. El hombre delgado y de la milenaria barba plateada levanto la vista sorprendiéndose de que las personas que deseaba ver hubieran llegado sin que él lo notara, por lo que apartando los lentes de media luna se puso de pie, sonriéndoles amablemente.

-Buenos días Señor Malfoy, señorita Granger –miro a los aludidos con una cálida sonrisa en su rostro- están listos para emprender esta nueva aventura?

-Necesitamos contarle unos detalles... –dijo el rubio cortando el meloso discurso del director, no estaba de humor para escuchar concejos ni palabras de aliento.

El director lo miro con sumo interés y le hizo una seña con la cabeza para que comenzara a hablar, tenía la clara sospecha de que esta vez sí le dirían la verdad de lo que había ocurrido.

El, que tenía la intención de que Dumbledore supiera lo que estaba ocurriendo, no planeaba ser el quien se lo contara, por lo que miro a Granger dejando todo a ella, esa sería su venganza por haberlo obligado a esperarla por al menos 20 minutos. Hermione por su parte tenía todas sus cosas listas en su baúl y el diamante en su bolso de mano bien protegida, pero no se esperaba que Malfoy quisiera contar lo que había ocurrido... Corrección no pensó que el sería capaz de dejarla sola explicando, bufo y miro al director, tomo aire y suspirando lentamente comenzó a relatar algo que no estaba tan alejado de la realidad.

- bueno... Vera... No fue del todo cierto lo que le contamos, si discutimos... Pero no perdimos nuestra magia por un hechizo...

Malfoy esperaba en alerta, quería ver que tanto contaría la castaña, por lo que la mantenía dentro de su vista panorámica, tratando de disimular sus nervios, pero sabía que la sangre sucia no era buena mintiendo, al contrario, era la peor mentirosa que él había conocido en su corta vida. Había visto como ella apretaba los puños temblando útilmente, por lo que maldiciendo por lo bajo se acercó a ella, quedando solo un paso por detrás.

- estábamos en un pasillo que yo no conozco,- miro al ojigris molesta, pero aun así continuo su relato- pero vimos algo que brillaba... Cuando nos acercamos notamos que era un diamante... Y... Lo tocamos, yo perdí el conocimiento por un tiempo, cuando volvimos en sí... Ya no tenía magia, me asuste y pensé que fue un mal sueño, pero Malfoy tampoco tenía su magia.

-Yo acepto ir a esa casa Muggle… con la única condición de que cuando esto pase me quede con el diamante –miro al director fijamente- tiene el logo de mi familia en un costado - dijo decidido apretando la mano en puño, estaba aceptando pasar tiempo con Hermione Granger, amiga del trio dorado y prefecta de Gryffindor, para poder asegurar la permanencia del diamante en sus manos.

-¿Ustedes tienen el diamante? -los miro a ambos- porque les pediría que me lo dejaran para poder analizarlo, y quizás encontrar alguna forma de revertir el conjuro que les quito sus poderes

El heredero Malfoy miro a Hermione indeciso, entregar el diamante los dejaba desprotegidos de todo, pero también era consciente de que el hombre sentado frente a él era de confianza, podría estar loco… pero era de confianza… el ojigris suspiro y cerrando los ojos asintió lento. Hermione busco el diamante en su bolso de mano y cuando lo sintió rozar sus dedos su piel se erizo, allí estaba todo su poder mágico, y ahora lo dejaría en manos de uno de los hombre más listos de todo lo tiempos, por lo que lo miro antes de entregárselo, el viejo profesor sonriendo los miro y guardo el diamante en una vitrina de vidrio "confíen en mi" fue lo único que les dijo y ellos así lo hicieron. Albus movió su varita, y las maletas desaparecieron frente a sus ojos, ambos jóvenes bajaron la vista, uno con impotencia y la otra con tristeza.

- la verdad.. Me sentiría más segura si usted lo tiene y lo analiza –murmuro la castaña- yo en el mundo Muggle puedo buscarlo en internet... Pero no en libros

Draco apretó los puños y levanto la vista con orgullo, Muggle o no, el seguía siendo el heredero de una de las familias más influyentes y respetadas del mundo mágico, así que miro a su padrino y luego al director

-¿y... entonces ella me ayudara a vivir... en ese mundo?

- ¿me queda otra opción? -suspiro- viviremos juntos, por lo cual tendré que hacerlo

- Entonces esto confirma nuestra tregua, que será hasta que regrese nuestra magia -le miro y el director sonrió, pero al rubio que no le hacía gracia lo que estaba pasando bufo molesto y tendió la mano sellando legalmente su tregua

Hermione temía que eso fuera una mala... una pésima idea, pero como él lo estaba haciendo allí frente a todos los anteriores directores y los jefes de sus correspondientes casas, no le quedo opción más que tomar su mano, aceptando el trato pero evitando mirarlo a los ojos.

- una tregua será... -lo miro a los ojos- pero a la primera de cambio, volveremos a ser como siempre Malfoy

El director, que los estaba observando con atención sonrió, quizás esta situación sirva para unir a las casas y sobre todo a sus alumnos más brillante. Por lo que reconsidero la idea de alargar más su tiempo de caridad. Aún estaba sonriendo cuando miro a ambos jefes de casas que se habían mantenido en silencio todo ese tiempo, pero no por eso menos atento

- Minerva, Severus... ¿Pueden enviar a sus alumnos a su nuevo hogar?

Severus Snape se acercó a Draco, sujetándolo por la nuca hacia la chimenea de esa peculiar habitación, el joven se quedó algo absorto y no dijo nada, dejándose guiar hacia el interior de la chimenea junto al hombre del cabello graso, el rubio estaba asustado y sorprendido con todo lo que le estaba pasando, pero no se quejaría, los Malfoy nunca se quejaban. La castaña en cambio miro a su profesora apenada, sabiendo que estaba disgustada con la situación y luego volteo la mirada, enfocando sus ojos avellana en la figura pálida del rubio que acababa de desaparecer emitiendo todo el odio que le fue capaz, no podía creer que esto estuviera pasándole a ella, no quería creer que tendría que estar con él por tiempo indefinido y sin magia. Siguió los pasos de ambas serpientes hacia la chimenea, con la leona alfa detrás de ella, al llegar a la casa sonrió levemente, como no lo había hecho desde que el incidente había pasado.

- es hermosa...

-¿aquí vamos a vivir? - al llegar observo que se trataba de una casa pequeña por lo que alzó una ceja- Es minúscula - miro a la castaña y bufo sentándose en el sillón- no tiene comodidades supongo que nos dejaran un elfo para que nos atiendan

- Malfoy! -lo miro furiosa- ¡no puedes decir algo así! -apretó los puños- los elfos no son unos sirvientes y menos unos esclavos

-Pues yo los necesito o ¿dejarán a un adulto con nosotros?- miro a Dumbledore sonreír y tuvo un mal presentimiento- no pienso vivir sólo con ella

-Acaso piensas que a mí me alegra tener que vivir contigo? -lo miro- eres un odioso narcisista, y aunque estemos en tregua no voy a tolerar que me trates como si fuera una sirvienta

Draco bufo cruzándose de brazos, odiaba esa situación y no poder hacer nada al respecto, él era un sangre pura, y le parecía una ironía tener que vivir en un barrio infestado de Muggles, pero lo peor de todo era la compañía. Saber que tendría a Hermione en la misma casa lo ponía del peor humor que hubiera imaginado.

-no tengo porque soportar esto, quiero mi magia de regreso –miro a todos- la quiero ahora

-Señor Malfoy, señorita Granger -dijo la profesora con el ceño fruncido- deberán aprender a convivir ya que están juntos en esta situación, y si ustedes no actúan como adultos esto será más difícil

Hermione suspiro cerrando los ojos para calmar sus nervios, no podía dejarse llevar por sus emociones en ese momento, después de todo ella era una joven inteligente y racional. No le daría el gusto al rubio, primero loca antes que eso.

- tiene razón profesora Mc'Gonagall, no pienso caer en sus provocaciones

Una vez que las cosas parecían haberse calmado el profesor Snape comenzó a guiarlos por la pequeña estancia, señalando con sumo aburrimiento los artefactos que allí se encontraban. El rubio en cambio, miraba el lugar con molestia y cierto temor; Hermione que ya conocía todos y cada uno de los artefactos que el profesor mencionaba no le prestaba demasiada atención, disfrutando del rostro que ponía el rubio cuando no entendía la función del televisor o de la computadora.

- al menos podría tener artefactos mágicos para ayudarme no acostumbro dejar de usar magia

-Lo lamento señor Malfoy -dijo la estricta mujer- me temo que ahora vivirán en este mundo y deberán aprender a manejarse solos

-¿Y cree usted que yo podré vivir sin magia? ¡Nací con ella!- le miro furioso- en que puede afectar que tenga algunas comodidades

-Podrá ver con sus propios ojos como vive un Muggle -dijo seria sin dejarle lugar a replica- además de que si accedemos a tener artefactos mágicos aquí corre peligro nuestro secreto

- está bien...- suspiro y miro el lugar atentamente- Este lugar no esta tan mal, además la vida Muggle no es tan complicada

-Está bien supongo que ambos colaboraremos para que todo sea lo más normal posible - todos le miraron sorprendidos y el apartó la mirada no quería aceptar que necesitaría a Granger así que con hacer parecer que era bueno para ambos era mejor

La chica no podía creer que el en verdad estuviera accediendo sin discutir nada más, por lo que frunció el ceño y lo miro fijamente sin decir nada, el jamás accedería de forma tan simple, por lo que debía estar alerta.

-Al menos tendré mi propia habitación y baño – Draco al ver que negaban palideció enseguida mirando a la castaña aterrado

-¿Qué? -miro a los tres adultos que los acompañaban- ¡me está diciendo que tendremos que compartir el baño!

El ojigris se levantó de su asiento con un resorte, ¡jamás! Bajo ningún concepto podría aceptar eso… era humillante, molesto y denigrante tener que compartir SU cuarto con una impura.

- no es posible que nos obliguen a convivir hasta ese punto hay cosas que son íntimas - miro a Hermione de pies a cabeza - y cosas que no quiero ver

-¡Y cosas que jamás vas a ver! -Dijo completamente roja, sentía que toda su sangre se acumulaba en sus mejillas y no lo deseaba- ¡no podemos convivir así!

Se quejaron una y otra vez, pero sin conseguir ningún cambio, hasta que los tutores se fueron y Draco furioso se hecho sobre el sillón subiendo los pies a la mesa chica ensuciándola de polvo.

- esto es absurdo, no puedo creer que en verdad consideren que tú y yo podemos sobrevivir sin intentar matarnos.

-No tenemos más alternativa -lo miro- nos turnaremos para usar el baño, y nada de excusas… y estamos en tregua, que no se te olvide.

-Esto es de verdad absurdo - molesto subió a la habitación y se asustó al ver sólo una puerta la abrió de golpe esperando encontrar dos más pero sólo había una habitación espaciosa con dos camas- Granger!

-¡Que sucede ahora! -suspiro molesta y subió las escaleras hasta el cuarto ya presintiendo el porqué de su grito, no podía ser... Por Merlín ¿que había hecho ella para que el destino y Dumbledore se burlaran cruelmente de ella?

-No se referían a que sólo tendríamos que compartir el maldito baño - dio un puñetazo a la puerta- no quiero tener que dormir cerca tuyo

-Yo no quiero tener que respirar el mismo aire que tu -suspiro molesta- ¿que se supone que vamos a hacer ahora?

Se sintió furioso al escucharla decir eso, por lo que entro al cuarto busco la cama con el acolchado rojo y se acercó tomando las colchas de la cama y se las lanzo en la cara

- pues veté a dormir al sillón -dijo con la mirada llena de ira-

-¡Que caballero! -lo miro molesta tomando las cosas caminando hacia su cama- quiero esta... Y si te atreves a hacerme algo mientras duermo te golpeare -lo miro seria-

-No estoy loco ni desesperado Granger –apretó los puños- escúchame bien, no te atrevas a acercarte mí, ni a mis cosas - le miro furioso y herido en el ego - vamos a comer algo que muero de hambre

-Como si quisiera tocar tus cosas... O peor estar cerca de ti -murmuro molesta acomodando las sabanas que había arrancado el rubio-

La miro antes de bajar furioso no sólo había un baño sino que también sólo una habitación esos días serían los peores de su vida, ni siquiera la temporada que estuvo su tía Bellatrix en la mansión fueron tan malos, al contrario parecía un dulce sueño ante su horrenda realidad, para Hermione el panorama no era nada bueno, estaba cansada y dudaba poder aguantarlo por mucho más tiempo, suspiro rendida cuando vio al chico salir de la habitación, lo único que deseaba era que algún dios que estuviera de turno se apiadara de su miserable alma.