Los Donovan tenemos defectos, pocos en realidad pero eso no importa ahora, uno de ellos es el amor. Quienes nos aman mueren, eso ha sido así desde que nacimos, perdimos a nuestra madre, a nuestro padre, a nuestro hermano, a las primeras personas que amamos.
Me enamore de un hombre lobo cuando tenía 15 años, tuve que matarlo yo misma, una de las peores cosas que he hecho y aun me arrepiento. Ver los ojos sin vida de John aun salen en mis pesadillas.
Por eso no me quiero enamorar de Liam, el perfecto chico con encantadora sonrisa. No, no puedo enamorarme de él porque moriría y si el muere… No quiero pasar lo mismo que pase antes, el pasado no puede volver.
— ¿Qué piensas?- Mi hermano me pregunta en un susurro.
Miro al frente, la maestra de literatura estaba durmiendo, casi caía de su silla, mientras la tonta película que había puesto la maestra continuaba rodando. Adam estaba a mi lado, escribiendo en su cuaderno planes de cómo hacer que Malia le ponga atención. Solo tiene un plan que realmente es tonto, me compadezco de mi hermano y a la vez me enojo con él, no puede estar pensando en Malia y acostándose con Cora, es malo, ambas son primas, aun así no le digo nada, es su vida y puede hacer lo que quiera, yo solo tengo que apoyarlo porque es mi único hermano, mi única familia.
— ¿Cómo andas con Cora?- Le respondo a su pregunta con otra pregunta, quería evitar tener que hablar de mis sentimientos.
Se el plan de Cora, sé que ella quiere conseguir el amor de mi frio hermano, espero que no lo logre, ella ha sido lo que se puede considerar una amiga y no quiero que muera o le pase algo malo como a Lily, la ex de Adam.
Adam enarca una ceja y me mira. — Todo está bien con ella.- Responde con sequedad. Sé que está evitando hablar.
— ¿En serio?- Lo miro con incredulidad. — ¿Aun recuerdas nuestra maldición?- Pregunto con cuidado, a él no le gustaba hablar de eso.
— Morimos nosotros o mueren ellos.- Adam rueda sus ojos cafés. — Lo sé, pero eso ya no me asusta, es solo uno de los cuentos que nuestro padre nos contaba para asustar.- Me mira a los ojos con seriedad. — Ya no somos niños para creer eso.-
Doy un prolongado suspiro, vuelvo mi vista a mi cuaderno, no estaba escrito nada de la tarea de literatura, no estaba planes para enamorar a alguien, no, solo estaba escrito el nombre "Liam" con grandes letras y un color rojo brillante. ¿Y si no era un cuento? ¿Y si Malia, Cora o Liam mueren por nuestra culpa? Aunque parezco fuerte aún tengo un estúpido corazón humano que sufre con cada perdida de alguien importante para mí.
— ¿Has pensado que ya es hora de irnos? Nunca duramos mucho tiempo en el mismo lugar, Adam.- Escapar, uno de nuestros dones es ese, escapar cuando algo se está volviendo complicado.
— Vamos, ambos sabemos que vas a extrañar a Liam.- Mi hermano sonríe con burla.
Sí, pero prefiero extrañarlo pero que siga vivo.
— Oh ¿así como tú extrañas a Lily? ¿Crees que ya encontró a alguien mejor que tú?- Digo con dureza, ahora quería lastimarlo y no sé por qué con exactitud.
Adam voltea a verme indignado, herido, sus ojos demostraban que no esperaba mis palabras. ¿Fui muy ruda? Nah, no lo creo. La campana de receso suena y la profesora y alumnos salen en tiempo record del salón, yo tomo el tiempo en guardar mis cosas, odiaría olvidar algo, mientras Adam le saca punta a uno de sus lápices. No sé por qué hacía eso, pero luego tuvo sentido, el clavo el lápiz en mi pierna derecha lo suficientemente profundo como para que gimiera de dolor.
Su venganza.
— A ver cómo te curas de esto sin las inyecciones hermanita.- Me da una última sonrisa antes de recoger su mochila y dejarme sola en el salón.
— ¡La venganza es mala!- Grito y sé que él me oyó porque siento su risa. — Maldito imbécil.- Despotrico entre dientes.
Saco el lápiz de mi pierna, Adam sabía que yo no podía curarme con las inyecciones porque soy alérgica a ellas y puedo morir por eso, tendré la marca y el dolor precisamente hoy que es mi cumpleaños. Voy a matar más tarde a Adam.
Aparto un poco mi falda, no quería que se llenara de sangre, y paso un dedo por la herida, no era tan profunda pero si dolía. Busco en mi mochila algo, lo que sea para vendar la herida y que dejara de salir sangre, en vez de eso encuentro algo curioso, un pequeño estuche de terciopelo rojo, no recuerdo haberlo visto antes, lo abro con mucha curiosidad e impaciencia, tal vez era algún regalo de Adam. Adentro había un pequeño anillo de oro, con un diamante en forma de león. Instintivamente toco la marca en forma de león que descansa en mi pecho.
El recuerdo del dolor que sentía cuando mi padre hizo esta marca sale a frote en mi cabeza.
"— Los Donovan hemos tenido esta marca desde que somos los mejores cazadores.- El rostro de Ben se ilumina mientras la barrila de hierro brilla al tocar el fuego. — No te dolerá pequeña.-
Jared sostiene los brazos de su hermana pequeña con fuerza para que no pudiera moverse ni escapar. Mientras, en una esquina estaba Adam, llorando en silencio al ver lo que le harán a su hermana. Apenas ellos cumplieron los 10 años su padre les obligaba hacerse la marca también.
Carla mira todo tan confundida, ella sabía lo que iba a pasar, peor quería parecer inocente para que su padre no lo hiciera, apenas ayer cumplió los diez años, aun no estaba preparada. Pero su padre no le importa su cara asustada, alza esa barrilla extraña de metal, la que usan los granjeros en las vacas de su rebaño. El león en la punta brilla y Carla no tiene oportunidad de moverse cuando su padre ya había puesto ese sello candente de hierro en su delicada piel.
Nadie oye su grito para ayudar."
Saco la nota en el estuche, el que estaba al lado del anillo. "Recuerda lo que eres." Estaba escrito en color rojo.
Esto no era de Adam, es imposible, el odio su marca tanto como yo, el nunca mi escribiría que recordara que soy una asesina. Aprieto mis dientes, esto debía ser alguna mala broma de alguien, ahora solo tenía que saber de quién para matarlo con mis propias manos.
— ¿Carla?-
Doy un respingo al oír la voz de Liam, estaba tan distraída que no me di cuenta cuando entro al salón. Guardo el estuche, el anillo y la nota rápido en mi mochila para que él no la viera, alzo mi mirada para verlo con una inocente sonrisa.
— ¿Qué?- Pregunto calmando los latidos acelerados de mi corazón.
— Te estaba buscando para ir a almorzar, pero no te encontré en el comedor y tu hermano me dijo con una sínica sonrisa que estas aquí.- Liam hace una extraña mueca cuando huele la sangre. — ¿Qué te paso?- Se sienta a mi lado y mira fijamente mi herida sin atreverse a tocarla.
Muevo mi pierna para alejar su vista de ella, no me gusta que la gente se preocupe por mí. — Herí a mi hermano con palabras, y él se vengó clavando su lápiz en mi pierna.- Digo con suma indiferencia, en realidad nosotros si nos vengamos así mutuamente.
Liam me mira incrédulo. — Sigo diciéndolo; ustedes están locos.- Pasa un mechón de m cabello detrás de la oreja. Yo solo le doy una sonrisa, para que no se diera cuanta lo nerviosa que ahora estaba.
Mira de nuevo mi herida. — Espera, esto servirá.- Dice antes de agarra su mochila y empezar a revisar dentro de ella, al final saca unas vendas, lo curioso es ¿Por qué un chico hombre lobo de 16 años tiene vendas en su mochila? — Mi padrastro aun las mete en mi mochila cada mañana, el aún no sabe que tengo auto-curación.- Tiene sentido, al menos quiero creer eso, había conocido a su padrastro y su madre una semana atrás, cuando me llevo a su casa para "estudiar", en realidad no hicimos eso.
Dejo que agarre mi pierna y la suba en su regazo, dejo que vende la leve herida con mucho cuidado y cariño y suavidad, y maldita sea, me estoy volviendo cada vez más débil con este chico. Habíamos tenido una cita hace poco, me invito al cine y yo acepte ¡Acepte! Carla Donovan nunca en sus 17 años había tenido una cita… Si no contamos con las que tuve con John, pero no cuenta, eso solo era trabajo, mientras que con Liam estoy saliendo porque quiero… Eso me da miedo.
— Ya está.- Liam sonríe y sacude sus manos.
Sus ojos se encuentran con los míos, ese azul cielo de sus ojos brillan. Ahora es cuando debía decir gracias o algo así, pero en vez de eso me acerco y le doy un pequeño beso en los labios. Cuando me alejo, evito a toda costa sus ojos.
— Tengo que ir al baño.- Hablo mientras guardo el lápiz lleno de mi sangre en la mochila. — Nos vemos en el comedor.- Me levanto de la silla, le doy una última mirada a Liam y salgo del salón con grandes pasos.
Mi cabeza daba vueltas, por Liam, por Adam y nuestra maldición, por el anillo. Cuando entro al baño de chicas lavo mi cara para aclarar mis pensamientos, luego me vuelvo a maquillar y antes de salir me mira al espejo y doy mi mejor sonrisa despreocupada.
Estiro mi cuello hasta que truena, respiro hondo para dejar de pensar, hoy era mi cumpleaños solo debía preocuparme por el vestido que usare hoy en la noche, solo eso.
Ya les había avisado a todos que hoy es mi cumpleaños, obviamente debían saberlo, no podían perderse un acontecimiento tan importante. Camino hacia la cafetería, donde le dije a Liam que me esperara, estaba comiendo un paquete de patatas sabor limón que encontré en mi mochila mientras buscaba mi brillo labial sabor fresa.
En mi recorrido me encontré con una escena tan graciosa, el Stilinski celoso mientras veía como un chico rubio, guapo, alzaba a Malia en un gran abrazo, otra chica, también rubia reía mientras los veía. ¿Desde cuándo Malia conoce gente? Es una coyote muy antisocial.
Me acerco al humano con diversión, para no recordar a Malia se ponía muy celoso viéndola con otro. Nota mental, comentarle esto a Malia más tarde.
— Cierra la boca, te entrara moscas.- Comento mientras mastico una patata.
Stiles cierra la boca, pone sus ojos en alto tratando de dejar de ver a Malia. Ow, adorable los celos del humano.
— ¿Quiénes son?- Pregunto frunciendo el ceño. Estoy segura que nunca antes los había visto por aquí.
El humano pestañea y luego me mira enojado, con que no está llevando bien ver a Malia con otro chico. — No lo sé.- Dice con mucha rudeza en su débil voz de humano.
No me molesta, me hace gracia y tan adorable que este celoso, ow, es como ver a un gatito tratar de rugir como león.
La banshee no demora en aparecer, esa chica siempre está en todos lados. Se hace a nuestro lado y también mira la escena algo confundida. — Son James y Candy Lu, los nuevos y al parecer son primos, no tengo la menor idea como parecen que conocen a Malia.- Responde una pregunta que ninguno de los dos le hicimos a ella.
Stiles la mira con sus ojos muy abiertos. — ¿Cómo es que sabes sus nombres?-
La banshee se encoje de hombros. —Simplemente me informo Stiles.-
— Oh Dios, me aburre vuestra conversación.- Tiro el paquete de patatas en la canasta de basura. — ¡Hey Malia!- Grito antes de acercarse a ellos con una mano en alto saludando y tratando de llamar la atención.
Puedo distinguir como los ojos de Malia se encuentran con los de Stiles, no los míos si no con los del humano. Yo soy quien la saludo. Pongo los ojos en blanco.
Lydia jala a Stiles hasta quedar enfrente de Malia y esos chicos rubios que nos miraban como si fuera viles intrusos.
— ¿No vas a presentarnos tus amigos?- Lydia enarca una ceja. Si no la conociera diría que esta celosa, hum, ya son dos celosos.
Stiles mantiene una expresión fría en su rostro.
Malia frunce el ceño. — No son mis…-
La rubia oxigenada la interrumpe. — Soy Candy Lu, y sí, soy tan dulce como mi nombre.- Exclama con una muy estúpida sonrisa en su rostro. — Soy la mejor amiga de Malia, desde que tenemos pañales.- Candy ríe moviendo su mano derecha. — Y él es James Lu, mi primo.- Se acerca hacia nosotros, como queriendo contar un secreto. — El amor platónico de Malia.-
— ¡Candy!- Exclama Malia sonrojada.
Ou, como que James es importante para Malia.
Miramos a Malia, esperando una explicación sobre todo lo que dijo la chica rubia.
— Estoy tan confundida como ustedes chicos.- Dice Malia tratando de parecer tranquila. — No los recuerdo por completo, solo pequeños flashback de jugando de pequeña con mi hermana y Candy y otro recuerdo pequeño de James.- Parecía nerviosa.
El chico, James, toma la palabra. — Creemos que es normal, después de todo tuvo un accidente y vivió por el bosque como…-
— 8 años.- Stiles termina por él. Malia lo mira sin mostrar algún sentimiento alguno en sus ojos como si Stiles fuera un desconocido. Esto se está poniendo interesante.
James asiente, Candy mira de arriba y abajo a Stiles y le da una sonrisa mientras su cuerpo se abalanza un poco hacia adelante. ¡La perra le esta coqueteando enfrente de Malia! Parece que nadie se da cuenta de eso.
— ¿Quiénes son ustedes?- La voz de James sube un grado, volviéndose más gruesa y alejándose unos centímetros de Malia.
— Lydia Martin, Stiles Stilinski y la asombrosa de Carla Donovan.- Señalo a cada uno con una sonrisa. — Los actuales mejores amigos de Malia.- Digo con tanta seriedad, parecía celosa pero no lo estaba.
James y Candy miran interrogando a Malia, acosando a la pobre werecoyote con la mirada, bueno, Stiles, Lydia y yo hacíamos lo mismo. Ella debía explicar mucho. Ahora resulta que tenía amigos de la infancia, ¿Por qué hasta ahora aparecen? No quiero confiar en esos chicos porque siempre que confiamos sale que en realidad es un enemigo, así como lo que pasó con Victoria, la sirena que aún no hemos encontrado su cuerpo, al parecer no está muerta pero espero que no se le ocurra volver si quiere seguir viva.
— No sé por qué me miran a mí, como ustedes han dicho, pase 8 años en el bosque y no recuerdo la actitud de los humanos complicados.- Dice Malia mirando en todo momento a Stiles.
La werecoyote no demora en caminar hacia la cafetería evitando a toda costa más preguntas. Stiles mira cómo se aleja.
Estoy confundida, ¿con exactitud qué es lo que acaba de pasar? Ahora aparecen estos dos desconocidos y dicen que son amigos de Malia. Miro al tal James, es un chico apuesto, alto y con hermosos ojos, su cabello rubio estaba un poco largo y tapaba un poco sus ojos, sus hombros son anchos y parecer ser fuerte, tal vez es un hombre lobo.
Ahora miro a la chica. Una rubia con ojos azules y piel muy clara, debía broncearse, tiene un cuerpo de modelo de esas que salen en la tv y sus uñas eran largas y estaban muy bien pintadas. ¿Cómo pudo ser amiga de Malia? No parecen haber algo en común con ellas.
— Esto de mirarnos es muy divertido… No, en realidad no lo es, adiós perdedores.- Le signo el signo de paz con mis dedos a los rubios, giro sobre mis talones haciendo volar mi cabello.
Oigo la exclamación indignada de la rubia.
— Perdónenla, ella es… complicada a veces.- Lydia se disculpa por mí.
— Suena a mucho trabajo.- Me quejo. — Que yo no voy hacer porque es...-
— Tu cumpleaños.- Dice toda la manada a la vez mientras ponen sus ojos en blanco.
Asiento riendo, estuve todo el día acosando a todos por mi cumpleaños, me alegra que lo recuerden. Le doy un mordisco a mi sándwich de queso, era delicioso, y últimamente tengo mucha hambre, cosa que nunca antes me había pasado, no le pongo mucha atención.
Adam se sienta a mi lado, su vista al igual que el de Stilinski estaba pegada en Malia que andaba en la fila de la cafetería y obvio no estaba sola, la chica rubia sin cerebro y el chico de hermosos ojos estaban con ella hablando animadamente de ni idea que, no tengo súper oído para saber que habla, Scott que si lo tiene no quiere oír nada, algo sobre que ella merece su propio espacio. Pff. Trate de convencer a Liam de que oyera pero no, el beta no hace algo que no le diga el alfa. Tontos hombres lobos.
— Podemos invitarlo a la fiesta, así tratamos de conocerlos mejor.- La tierna Kira habla con timidez.
Pongo mis ojos en blanco y trago con desagrado el queso. — No los voy a invitar a mi fiesta de cumpleaños, son unos desconocidos.- Hablo con dureza y decisión. Liam pasa su mano por mi pierna, tratando de calmarme.
— Tarde, ya los invite.- Comenta dejando su celular a un lado de la mesa. — Le acabo de enviar a Malia un texto que le decía que los invitara.-
— A veces quiero matarte pelirroja.- Entrecierro mis ojos haciendo énfasis, enserio a veces me cae muy mal esa pelirroja. — El próximo año no tendrás la suerte de organizar mi cumpleaños.-
— Oh no, eso me entristece tanto.- Lydia pone sus ojos en blanco y come de su manzana.
Scott da un prolongado suspiro. — Calma chicas, por favor.-
Bufo, Scott siempre se mete en mis discusiones con Lydia.
Ciertamente puede pasar peores cosas cuando ya por si sola son malas.
Lydia entra a la habitación que me había prestado para cambiarme en su casa del lago, Sus manos cargaban un gran florero con hermosas y brillantes flores amarrillas de todos los tipos, rosas, margaritas, orquídeas y más.
— Son para ti, y el mensajero dijo que viene con esta tarjeta.- Dice Lydia dejando el florero en la mesilla al lado de la cama, yo solo me quedo estática, apartando mi cabello de las manos de Kira que me estaba peinando.
Lydia se acerca y me entrega la tarjeta, la abro de inmediato y cuando la leo todos mis miedos salen a frote.
— ¿Qué le pasa?- Pregunta Malia entrando a la habitación y mirándome confundida.
Le doy una sonrisa, despejando mis pensamientos. — ¿Ya han llegado?- Pregunto para evitar tener que yo contestar preguntas. Malia asiente. — ¡Entonces vamos a embriagarnos! Excepto por ti y Cora, Malia.- Me encojo de hombros, la pobre vida de los were que no pueden embriagarse, me compadezco de ellos. — ¡Fiesta!- Alzo mis brazo emocionada.
Cuando salgo de la vista de las chicas vuelvo a leer la carta.
"Recuerda lo que te prometí cuando éramos apenas unos niños. Siempre, en tu cumpleaños te iba a regalar las mejores flores amarrillas, con el mejor olor de todas, aunque has defraudado la familia no puedo estar enojado contigo en tu cumpleaños.
Feliz cumpleaños hermana.
Jared Donovan."
¿Cómo era posible esto? En realidad solo Jared sabia de esta promesa, ni siquiera Adam lo sabía hacia que no puede ser una broma de él. Ahora lo del anillo tiene sentido. Mi hermano, Jared, está vivo.
