Insoportable. Así era todos los días, insoportables. Tengo que ir todas las mañanas a la escuela solo para encontrarme con Stiles, hablamos solo por educación, el resto del tiempo se la pasa ignorándome y evitándome. Luego venían las horas insufribles de estudio con Lydia, ya que Stiles no me ayuda en estudiar ahora lo hace Lydia, y ella es buena pero también aburrida. Luego de nuevo al desván, escondiéndome parte del tiempo de Adam y su acoso, le he dicho de una y mil formas posibles que no lo amo, al parecer el chico es sordo. Sigue las miradas molestas de Cora hacia mí, ella piensa que quiero algo con Adam, o eso creo, pero también trate de explicarle que no siento nada por el cazador. Carla, oh Dios, Carla es insoportable estos días donde lo único que piensa es comer, comer, y si alguien no le da esa comida va lloriquear como una niña que a veces quiero matar.

En todo el día lo único que pienso es cuanto extraño a Stiles, sus besos y como me tocaba trasmitiéndome calor, extraño cuando decía que he progresado e incluso cuando me decía cuando hacía algo mal, en las noches extraño abrazarlo y sentir los latidos de su corazón. Daria lo que fuera porque todo fuera como antes.

En mi caminata hacia la cafetería miro hacia mis botas, los cordones estaban desatados así que me agacho para arreglarlos, un grito chillón me detiene, alzo la mirada y miro a una chica rubia y un chico un poco parecido a ella rubio también, pero el parecía serio y la chica como una niña en una juguetería.

— ¡Malia!- Frunzo mi ceño confundida cuando la chica grita mi nombre.

Se acercan a mí con grandes zancadas, me levanto y me preparo por si tengo que luchar, aunque cuando los huelo sé que son solo humanos. Ellos parecían conocerme pero puedo estar segura que nunca antes los había visto… ¿O sí? El chico me parecía un poco conocido solo por sus ojos.

La chica me abraza, tan fuerte que me deja sin aliento unos segundos, cuando se separa me mira tan emocionada y feliz que era hasta un poco contagiosa su felicidad.

— ¡Pensé que nunca más podría volvería a verte!- Exclama la rubia sosteniéndome por los hombros.

Enarco una ceja. — ¿Te conozco?-

La sonrisa de la chica cae rápidamente, ahora ella olía a dolor, por un momento me sentía mal por ella. — Soy Candy, ¿no me recuerdas? Jugábamos a las escondidas en mi jardín luego de la escuela, tu hermana siempre trataba atrapar a mi perrito Manchitas.- Empieza hablar con desesperación, de poco a poco sus manos soltaban mis hombros.

Ahora el chico se acerca y me mira, también parecía herido. — Soy James, el primo de Candy, te gustaba jugar conmigo a la pelota.-

Miro sus ojos marrones, eran brillantes pero a la vez oscuros, me parecía tan conocido. Miro a Candy, trataba de sonreír de nuevo.

Un pequeño recuerdo pasa por mi cabeza, hay estaban, ellos dos pero más pequeños corriendo detrás de mí, yo tenía en mis manos una bandera de los sueños rosa y estaba riendo y gritando que nunca me alcanzaría mientras que ellos sonreían y mandaban a su perro a que me atrapara, el perro salto encima de mí y empezó a lamerme aun en el suelo, ellos no demoraron en llegar para hacerme cosquillas.

¡Ya los recuerdo!

Sonrió ampliamente y abrazo a Candy quien al principio no corresponde por la sorpresa, luego siento sus delgados brazos pasar por mi espalda.

— ¡Si, si los recuerdo!- Exclamo feliz de verdad.

Hacia tanto que no me sentía emocionada y feliz, con todo lo que había pasado con Stiles muy pocas veces sonreía siendo sincera.

Candy ríe mientras se separa para verme a los ojos. — Me estas asustando, pensé que tenías amnesia o algo.-

— ¿Cómo saben que volví?- Pregunto.

— Lo vimos en las noticias, luego le preguntamos al señor Tate y quisimos venir a visitarte apenas supimos que estabas viva pero el trabajo de mi papá no lo permitía, ahora lo han vuelto a trasladar aquí por un tiempo y obviamente no perdimos tiempo en buscarte, pero resulta que no vivías con Mr Tate.- Explica con rapidez Candy.

— Oh.- Es todo lo que logro decir mientras proceso todo lo que dijo.

— Espera.- Habla James atrayendo mi atención. — ¿Y para mí no hay abrazo?- Hace un puchero haciéndolo ver tan tonto.

Rio, lo abrazo fuerte, el me alza hasta que mis pies dejan de tocar el suelo y luego da vueltas conmigo provocando que riera infantilmente.

Luego de eso llegan Lydia, Carla y Stiles, el último apestaba a celos lo cual me confundía mucho. ¿Por qué estaba celoso? No estamos juntos.

La campana suena, eso molestaba un poco mis oídos. Los alumnos no demoran en guardar sus cosas y salir del salón como en una carrera olímpica. Yo me quedo, porque la maestra que precisamente es Adina me ordeno.

— ¿Tienes nuevos amigos?- Pregunta Adina limpiando el tablero. — Te vi con unos chicos rubios hoy, no con la manada.-

— ¿Me estas vigilando?- Enarco una ceja.

Adina se voltea para verme. — Si.- Confiesa con descaro. — Siempre te tengo en la mira porque la última vez que no te cuide casi sos asesina por una sirena.-

— No me digas que ahora quieres ser una buena madre luego que me abandonasteis.- Digo con rencor, sigo enojada con Adina y con Peter, no me importa que siempre digan que la culpa es de Talia.

— ¿Por qué estás tan enojada hoy?- Se cruza de brazos y enarca ambas cejas. — No me digas, culpa del chico Stilinski ¿cierto?-

Me levanto furiosa mientras golpeo con mis manos el escritorio. — Si no vas a decir nada bueno me iré, profesora.- Hablo entre dientes.

Adina ríe. — Eres como tu padre cuando te enojas.-

— No soy igual a Peter.- Rugo, Adina me estaba sacando de mis casillas, y es mi madre, aun no puedo simplemente creer eso, ella no se parece en nada a mí, al menos no en lo físico.

— Eres igual a nosotros, y lo sabes.- Adina suspira. — Note llame para que discutiéramos Malia, tu padre quiere verte.-

Odio tanto cuando ella recuerda que Peter es mi padre. — No quiero verlo.- Recojo mi mochila del suelo.

— No tienes que ir a verlo.- Adina se acerca y en su mano sostenía su celular. — Llámalo.-

La miro confundida. — Pensé que en no podían recibir llamadas ni hacerlas.-

Adina sonríe de medio lado, demostrando lo orgullosa que estaba de ella misma. — Con dinero puedes hacer lo que sea.- Me entrega el celular. — Es mejor que lo llames antes que te obligue a ir.-

Suspiro y recibo el celular. Adina ya había marcado los números yo solo tuve que darle al botón verde.

Peter no demora en responder. — ¿Adina?-

— Malia.- Digo en un suspiro, lo que menos quería hacer hoy era hablar con Peter, pero Adina tiene razón, es mejor hablar por teléfono que ir a verlo en Echo House, ese lugar me trae muchos más recuerdos de Stiles.

— Mi pequeña werecoyote.- Arrugo mi frente con desagrado ante el apodo. — Te eh estado esperando.- Habla con dureza.

— Resulta que tengo una vida humana muy agitada.- Hablo con sarcasmo.

— No juegues Malia.- Parecía que Peter andaba de mal humor. — Tenemos un trato, no te irías con Adina si me visitarías un día a la semana.-

— ¿Tan necesitado estas de compañía?- Tengo que apartar el celular de mi oído cuando Peter gruñe fuerte. — Vale, veré cuando puedo ir a verte.- No dejo que responda, corto la llamada y le entrego el celular a Adina quien me miraba enojada. — No iré a verlo.- Le digo con seguridad.

Salgo del salón con rapidez antes que Adina volviera a molestarme con que era mi deber como hija visitar a Peter, obviamente no lo hare, sé que el solo quiere meterse en mi cabeza y no le daré ese gusto.

— Tu amiga está loca.- Gruñe Candy pasando una mano por su cabello ondulado.

Ruedo los ojos. — No es mi amiga.- Muerdo mi lengua para contenerme a decirle que ella era una de mis cazadores.

— Pues bien, tu conocida está loca.- Candy sacude su vestido. — Estaba disfrutando bailar con Liam.- Dice con tristeza.

— Candy, Liam esta con Carla.- Digo con dureza, que Carla no sea mi amiga no quiere decir que quiero arruinar su relación con el beta, de hecho, hasta creo que son lindos juntos.

Mi amiga mueve la cabeza dramáticamente. — No me quiero casar con Liam, solo quería pasar un buen momento.- Habla como si eso fuera lo más obvio del mundo.

Suspiro hondo, es imposible hablar con ella. — ¿Dónde está James?- Pregunto para cambiar de tema.

Ella se encoje de hombros. — Por ahí, buscando alguien para su cama.-

Mi estómago se remueve de disgusto cuando ella dice lo último lo cual me sorprende, solo sentí eso cuando Stiles estaba con Victoria… ¿Estoy celosa por James? No lo sé, este sentimiento que siento dentro de mi pecho es confuso para mí.

— ¿Por qué esa chica dijo que shipea a ti con Stiles?- Candy me saca de mis pensamientos. — ¿Ustedes tienen algo?- Ahora puedo oler mucha curiosidad saliendo de ella.

— Si, teníamos una relación hasta que… él tuvo un accidente y ya no me recuerda.- Trato de sonar tranquila, pero eso aún me dolía mucho.

La boca de Candy se abre levemente. — Wow, parece película.- La miro confundida. — Ya sabes, como votos de amor…- Niego con la cabeza, nunca antes había oído eso. — Es una película.- Candy suspira exasperada. — Tranquila, conmigo veras buenas películas románticas.-

Hago una mueca de disgusto con mis labios. — Odio las películas de romance.-

Candy ríe. — Eres mi mejor amiga y debe gustarte.- Agarra mi brazo. — Vamos por unas cervezas.-

Cinco cervezas después Candy apenas y podía mantenerse en pie. Evite beber tanto como ella para que no notara que el alcohol no tiene efecto alguno en mí. Habíamos hablado de muchas cosas, bueno, ella me hablo de muchas cosas, sobre que vivió en Chicago y Miami, que tuvo un sexy novio modelo y también confeso sobre su pequeño enamoramiento que siente por su primo, que no soy la única que lo sintió. Tantas cervezas enserio le afecto.

— Quiero ir al baño.- Susurra Candy pasando una mano por su frente.

— Te ayudo.- Digo al verla tambalenadose.

Candy niega mientras se levanta de la barra. — No, mejor busca a James para que me lleve a casa, papá me matara si llego de nuevo tarde y tan ebria.- Me da una sonrisa antes de alejarse empujando a gente para que la dejara pasar.

Me levanto en busca de James, no será difícil encontrarlo solo debo seguir su olor. Pero en mi camino se interpone un borracho Adam, olía a enojo y desesperación.

— ¿Qué te sucede?- Pregunto dando un paso atrás.

Cuando me mira a los ojos su enojo se incrementa. — Stilinski te busca.-

Eso es imposible. — ¿Por qué Stiles me buscaría?- Miro enojada a Adam, él no debía mentir con eso, Stiles nunca me busca para nada.

Los ojos de él miran hacia otro lado luego sonríe de medio lado con malicia y me mira. — Para impedir que haga esto.- Me besa, sus manos pasan por mis mejillas y me besa con fuerza.

Me alejo de inmediato sin responderle el beso, pero su rostro mantenía una estúpida sonrisa de victoria. — Después me lo agradecerás preciosa.- Habla pero en ningun momento me mira a mí.

Sigo sus ojos, Stiles estaba mirando hacia nosotros con dolor. Cuando sus ojos se encuentran con los míos solo puedo ver rencor y oído, le da un trago a su botella de vodka y empieza alejarse con rapidez. Miro una vez más a Adam, furiosa le doy un puño y el cae al suelo, las personas presentes exclaman en sorpresa, yo los ignoro y solo miro a Adam quejándose de dolor en el suelo.

— ¡Malia!- James (Que no tengo la menor idea de donde llego) agarra mi codo y me aleja de Adam antes que lograra darle una patada en el estómago. — ¿¡Que te sucede!?- Exclama sorprendido.

Lo miro a los ojos y respondo con seriedad su pregunta. — No soy la misma niña que ustedes conocieron.-

De a poco el aleja su mano de mí, puedo oler la sorpresa y desconcierto salir de su cuerpo. Miro hacia Adam limpiándose la fina línea de sangre saliendo de su labio, luego miro a un James herido, y por ultimo mi cabeza recuerda la mirada de odio a Stiles, me doy cuenta que debo explicarle lo que sucedió, no quiero que Stiles me odie.

Ignoro a todos y corro en busca de Stiles

— ¡Candy! ¿Has visto a Stiles?- Exclamo agitada por estar corriendo.

Había estado buscándolo por todos lados, pero simplemente no podía encontrarlo y me estaba desesperando.

— Estaba con una pelirroja por las escaleras.- Responde con lentitud mientras trataba de acomodar su zapato.

Frunzo el ceño. — ¿Con Lydia?-

Candy niega con la cabeza. — Con otra, una de estatura mediana, ojos azules y cara de ángel.-

Cara de ángel se repite una y otra vez en mi cabeza. Solo había una persona que usó esa palabra para describirla. ¡Victoria! Voy corriendo hacia las escaleras de la casa ignorando a Candy y su grito preguntando por James.

¿Victoria podía volver? No, rezo porque no, porque sea otra pelirroja sin importancia, aun así mi corazón se estruja de miedo e incertidumbre. Empujo a mucha gente hasta poder llegar a las escaleras, dos chicos estaban hay y trataban de parecer rudos, arriba, en el primer escalón, Stiles estaba sentado bebiendo de su botella, y lo más importante. Solo.

Empujo a los chicos y ellos se quejan pero no dicen nada al darse cuenta que soy una de las amigas de Lydia con el permiso de subir. Stiles alza la mirada y esta vez no tenía odio, si no tristeza en sus ojos.

— Yo no lo bese.- Aclaro con rapidez.

Stiles se levanta ignorándome, empieza a caminar hacia el pasillo alejándose de la fiesta, yo lo sigo, sintiendo una terrible necesidad de explicarle que no siento nada por Adam, que solo lo quiero a él, cosa que no tengo que explicar, él debía saberlo.

— El me beso a mi ¡Y yo ni le respondí el beso!- Me sentía tan inútil al ver cómo me ignora, era como si ni siquiera valiera la pena en discutir conmigo. — ¡Stiles háblame!- Ordeno enojada.

Stiles es rápido, agarra mi brazo y me empuja hasta entrar a una habitación vacía, me acorara contra una pared y su cercanía me pone nerviosa, lo cual es extraño, nunca eh estado nerviosa, es Stiles el que se pone nervioso cuando me acerco. ¿Cuándo cambiamos de papeles?

— ¿Qué quieres que te diga?- Siento su aliento en mis labios y eso corta mi respiración, hacía mucho tiempo que no estábamos tan juntos.

Respiro hondo calmándome para lograr tomar el control de la situación, cuando iba a responder me doy cuenta que él tiene razón. ¿Qué quiero que me diga? No hemos hablado en mucho tiempo, no teníamos nada junto ya, ahora que lo tengo enfrente me he quedado muda, también porque me sorprende verlo tan furioso y tan cerca de mí afectaba mis sentidos.

— No lo sé.- Confieso. Los ojos de Stiles brillan como si hubiera ganado algo, eso me enoja. ¡No dejare que el gane! Mi orgullo no lo permite. Lo empujo alejándolo y camino hacia la cama de la habitación. — No sé porque siquiera tuve que explicarte lo que paso.-

— Me alegra que lo hayas hecho.- Dice Stiles con suavidad. — Sé que es egoísta de mi parte pero… me sentí celoso al ver como Adam te besaba.- Evita mirarme a los ojos.

Enarco una ceja, estoy tan enojada. — ¿Te sentías celoso? ¿Cómo esta mañana cuando me viste con James?- El chico seguía confundiéndome como nadie. Si el no siente nada por mí tampoco debería sentir celos.

Me sentía frustrada por su culpa, ahora me hace sentir como si sintiera algo por mí, que hay una oportunidad para que vuelva a amarme, pero es imposible si apenas y me mira en el día. Stiles ya no sienta nada por mí, ahora es como antes, persiguiendo y tratando de conquistar a Lydia. Ver eso, ver sus ojos de idiota enamorado dirigido a Lydia hace que un dolor agudo atraviese mi pecho.

— Si.- Me mira directamente a los ojos. — Si me sentí celoso, y no sé porque.-

Lo sabía, el no sienta nada por mí solo es un maldito egoísta que me quiere ver sola por siempre. El enojo se incrementa en mi cuerpo.

— Pues no deberías estarlo, yo no estoy celosa cuando estas con Lydia o cuando otra chica te ve.- Miento, porque si, eso me pone celosa. — No me importa lo que hagas con tu vida.- No me arrepiento de decir eso, ni cuando Stiles me mira dolido.

— Todo lo que me dijiste era una mentira.- Frunzo el ceño al no saber a qué se refería. — ¡Todo eso de que éramos una buena pareja! No tenemos nada en común, puedes irte con el tal James o Adam ¡Es a mí al que no le importa tu vida!- Los latidos de su corazón se acelera, lo que significa que lo que dijo era solo una mentira, aun así me dolió sus palabras.

Es como si quisiera creer que todo es mi culpa, y no es así, la culpa es de el por haber dejado entrar a una sirena en su vida, es su culpa que ahora no estemos juntos y yo este fría cada noche lejos de él. Ah Stiles no parece importarle que no estemos juntos, es como si no le importara para nada y eso me lástima porque a mi si me duele tenerlo lejos, yo si he sufrido la soledad.

Nunca pensé que iba a necesitar tanto a Stiles.

— ¡Y ahora es mi culpa cuando tú fuiste quien te metiste con Victoria!- Cuando pronuncio el nombre de la sirena el odio invade mi cuerpo. Ella es la maldita culpable de toda esta pesadilla.

— ¡Estaba embrujado!- Grita Stiles alzando sus brazos haciendo énfasis. — ¡No es mi culpa haber perdido la memoria!- Bufa poniendo sus ojos en blanco.

Siento mis ojos llenarse de lágrimas por la frustración. No entiendo a Stiles, para mí él está tachado en rojo y no hay nadie con apuntes que me ayude a entenderlo.

Sollozo tratando de controlar mi respiración agitada. — ¡Pero no ves lo difícil que es para mí que no me recuerdes!- Mi voz tiembla en lo último.

El silencio invade la habitación. Trato de contener las lágrimas y mantener mis ojos en Stiles para demostrar que sigo siendo fuerte, siempre fui un coyote solitario porque era tan pequeña que ninguna manada de coyotes quiso integrarme, aprendí con eso a cuidarme sola y no tener sentimientos por algo o alguien que en cualquier momento puedes perder. Eso es lo que quiero creer, porque por dentro tengo un débil corazón que no sanara comiéndome un conejo.

— Yo nunca quise hacerte daño.- Susurra rompiendo el silencio.

Hay estaba, esas palabras tiernas solo logran que me confunda más de lo que ya estoy con todo esto, un momento me estaba gritando y ahora dice que no me quiso hacer daño.

Es tan frustrante y cuando algo es frustrante, como mi libro de matemáticas, lo destruyo.

Le gruño a Stiles con mis colmillos afuera, a él no parece intimidarle, obviamente porque ya lo he amenazado muchas veces con mis colmillos y no lo he lastimado de verdad, y nunca lo haría, yo en serio nunca le haría daño a Stiles aunque pueda estar muy enojada con él.

No me espero el siguiente movimiento de Stiles. El me besa, tomando el control en un beso hambriento que yo devuelvo de la misma forma. Sus labios calientes se sentía bien contra los míos fríos, era un contraste diferente y agradable. El sabor de vodka invade mi boca. Sus manos aprietan en mi cintura acercándome a él, podía sentir su corazón latiendo con rapidez.

Cuando nos separamos nuestras respiraciones es agitada, nuestros labios estaban un poco rojos y nuestras mejillas también.

Nos miramos a los ojos unos segundos antes de decir a la vez. — Más.-

Ahora paso mis manos a su cuello mientras que el me sostiene por la cadera y me besa una vez más. Me alza un poco, mis piernas se enredan en su cadera, en ningun momento rompemos el beso mientras él me acorrala con la mesita al lado de la cama, la lámpara cae al suelo y se rompe en un estruendoso ruido. Stiles me mira cuando se separa.

— ¿Crees que Lydia se enoje mucho?- Pregunta besando levemente mi nariz.

Me encojo de hombros, estaba concentrada en desabotonar los botones de su camisa roja de cuadros. — Stiles, no me importa.- Le doy una sonrisa traviesa.

Lo traigo hacia mí agarrándolo de su camisa. Apenas sus labios tocan los míos se me olvida absolutamente todo, solo me importaba estar con él.

Lo había extrañado, su tacto, sus labios, todo de él es tan perfecto.

Sus manos viajan a mi muslo, una corriente pasa por donde el toca. Abandona mis labios y se encarga de mi cuello, lo besa, lo muerde y deja un chupetón en el que obviamente desaparece en solo unos segundos. Cuando vuelve a besarme me alza y esta vez me lleva hasta la cama, unos segundos se separa solo para verme a los ojos y acariciar mi mejilla, su tacto caliente es reconfortante. Vuelve a pegar sus labios con los míos apasionadamente y gimo cuando sus manos viajan bajo su blusa.

Definitivamente había extrañado a Stiles.