Cora se aparta con brusquedad, nuestras bocas haciendo click al separarse. La miro extrañado, confundido, pensé que estaba disfrutando el beso tanto como yo, pero ella me miraba neutra, sin sentimientos algunos, en ese momento me gustaría tener mis sentidos desarrollados de los hombres lobos para poder oler sus sentimientos.
Lo siguiente que hace me desconcierta, olfatea mi cuello, luego se aleja de nuevo apretando los labios, ahora parecía enojada. No me gusta verla enojada, es cierto que nunca pensé que la extrañaría, siempre pensé que todo lo que teníamos era sexo, ahora, desde que empezó alejarse de mi me he dado cuenta que siento algo más fuerte que solo querer tenerla en mi cama, y sé que es eso, pero no lo admitiré, menos se lo diré a Cora porque ella siente aun algo por Stilinski.
— Hueles a sal.- Dice Cora volviéndome a la realidad.
La miro confundido. — ¿Qué?-
Cora se levanta y guarda el kit de primeros auxilios detrás del espejo. Me levanto también, trato de acercarme, toco su brazo y ella es rápida en alejarme, no me mira, da un paso lejos de mí y eso me lastimo. Yo, le había confesado algo que no es fácil para mí, ni siquiera le digo a mi hermana cuando la extraño por orgullo, y ahora ella simplemente me trata tan secamente.
Cora Hale puede llegar a ser peor que yo.
— ¿Me puedes explicar que te sucede?- Grito enojado, dando también un paso alejado de ella.
Sé que está enojada conmigo por haber besado a Malia, pero no sé cómo explicarle que no quería besarla, no voy a decir que no siento nada por Malia, eso sería mentira, pero eso que siento por Malia cada vez se hace más pequeño, en mi cabeza esta mucho tiempo Cora, pero tampoco puedo dejar de pensar en cómo hacer que Malia me ame a mí, no a Stilinski, la werecoyote es como un desafío para mí, y cuanto más difícil son los desafíos más adictivos son.
— No quiero hablar contigo Adam, no aun.- Dice evitando mis ojos a toda costa.
— ¿Por qué?- Pregunto frustrado. — Pensé que estábamos bien ya.-
Cora ríe con sequedad. — No porque me hayas besado significa que todo está bien ahora.- Al fin me mira, pero sus ojos brillaban por el enojo.
Odio tanto su actitud. — ¿Por qué eres tan malditamente complicada?- Le grito dando un paso al frente, enfrentándola. — ¿Por qué no eres como…?-
Cora me interrumpe. — ¿Cómo quién? ¿Malia?- Dice entre dientes, demostrando que nuestra conversación la estaba enojando aún más pero trataba de no gritar.
No, respondo por dentro, pero mi boca dice otra cosa. — Si.- No sé por qué dije eso, probablemente porque quería lastimarla. — Si fueras más como Malia hasta de pronto Stiles se hubiera fijado un poco en ti.-
Lo siguiente que siento es la mano de Cora contra mi mejilla.
Dos golpes de las chicas Hale en la misma noche. No es mi día de suerte.
Mi mejilla palpita y el dolor recorre por eso lugar, ciertamente esas dos chicas golpeaban más fuerte que mi hermana. Acaricio mi mejilla, y miro los ojos dolidos de Cora, entonces me doy cuenta que me pase, no debí decir eso, sé que a Cora aun le duele que nunca hubiera tenido una oportunidad con Stilinski.
¿Qué es lo que le ven a ese chico de todos modos?
Me enojo conmigo mismo ante mi pensamiento celoso, y lo peor es que no se por quién estaba celoso, por Malia o por Cora.
— Me alegra tanto que Malia nunca valla a poner sus ojos en ti.- Habla Cora con una leve sonrisa cínica en sus labios. — Porque eres despreciable.-
Me acerco peligrosamente a ella, sostengo su cintura para acercarla a mí y puedo notar lo sorprendida que estaba por mi rápido movimiento. — Dime, lobito.- Hablo muy cerca de sus labios, la veo directo a los ojos. — ¿Crees que te haces despreciable por amar a un despreciable como yo?- Sé que no me ama pero me gusta ver su reacción sorprendida por lo que dije, además, mis palabras confieso algo que no soy capaz de decirle directamente.
— ¿Ahora eres filósofo?-
Cora me empuja lejos de ella apenas la voz de Lydia llega a nosotros. Giramos para verla, estaba apoyada en la puerta, un juego de llaves en su mano y mirándonos con enfado. ¿Ahora que le pasaba? Debía estar enojado yo, porque ella fue quien nos interrumpió.
— ¿No sabes tocar?- Trato de parecer normal, no frustrado o enojado.
Lydia mira a Cora, luego a mí y sonríe de medio lado. — No creo haber interrumpido algo bueno por sus caras.-
Cora suspira y pasa una mano por su cabello. — ¿Qué es lo que pasa?- Pregunta.
El rostro de Lydia se vuelve con una expresión seria. — Estaba con Parrish cuando encontré un cuerpo.-
Lo sabía, esta manada siempre tiene problemas con gente muerta, ni siquiera en el cumpleaños de mi hermana eso cambia.
— ¿Dónde está Carla?- Pregunto preocupado por ella.
Lydia se queda callada unos segundos. — Con Liam, está bien.-
Frunzo el ceño, ¿por qué mi hermana esta con ese niño? Ella y yo nos hemos apartado un poco este tiempo, pero no soy ciego, he notado lo cerca que ha estado últimamente con ese beta, solo espero que no esté cometiendo los mismo errores que antes.
— ¿Malia y Stiles?- Habla Cora dando un paso delante de Lydia.
— Scott fue por ellos.- Dice la banshee bajando el rostro.
¿Qué sucedía? ¿Me he perdido algo?
Mis pensamientos son interrumpidos por una explosión en la planta baja de la casa.
Mis oídos zumbaban y no podía oír nada además de un molesto zumbido en ellos. Mi nariz no podía oler nada más que humo y pólvora, mi cabeza daba vueltas y mi visión era borrosa.
No sé con seguridad cuando llegue a esta posición, cuando fue que nos derrotaron con tal facilidad, un loco con títeres como pudo mantenernos tan sumisamente.
Apenas oímos la explosión bajamos con rapidez, Scott, Parrish y Kira luchaban con cinco hombres, altos y musculosos, tenían mascaras que brillaban de calaveras y sus trajes eran negros de cuero, sus armas eran solo unos palos con filosos chuchillos que salían y bajaban de sus extremos. Malia también estaba en la batalla, y Stiles, pero el humano no luchaba estaba alejado en una esquina, parecía desorientado y sin saber qué hacer.
Malia trataba de enterrar sus garras en uno de los hombres que luchaba con ella, pero él era hábil y las garras de Malia solo golpeaban los palos de madera. Kira con su katana no parecía tener éxito, Scott estaba igual que Malia, y Parrish solo usaba sus puños porque su arma había sido arrebatada lejos de él unos minutos atrás.
Nunca había visto a alguien como ellos, sus movimientos fuertes y seguros, mantenían sonrisas en sus rostros, parecía que disfrutaban luchar, como si no lo hubieran hecho en siglos.
— ¡Parrish!- El grito de Lydia me saca de mi asombro a ver a esos hombres.
Me apuro en agarrar a Lydia por la cintura, impidiendo que fuera a ayudar a Parrish que parecía estar un poco en problemas luchando contra dos de los hombres, ella no tenía nada con que ayudar, no sabe pelear ni usar alguna arma lo mejor era que se fuera, hago que gire para que me viera.
— Lydia, concéntrate, Parrish va a estar bien, sabe cómo defenderse.- A regañadientes Lydia asiente. Justo en ese momento Stiles se acerca, yo solo lo miro unos segundos, no me importaba la salud de él. — Ve con Stiles arriba, protéjanse.-
Aunque Lydia no quería hacerlo sube al segundo piso cuando Stiles agarra su mano y la empuja. Me siento aliviado cuando sé que no tendré que preocuparme por esos dos, pero el alivio se va con rapidez porque a mi cabeza llega el recuerdo de mi hermana.
No la veo por ningun lado y ella nunca se pierde una pelea.
Al beta si lo miro, peleando al lado de Scott.
Cora no demora más y trata ayudar a Malia que parecía estar cansada ya, de hecho, toda la manada parecía cansada ya.
Dejo de pensar en mi hermana, trato de creer que ella está bien, ella debe estar bien, siempre lo está.
Saco mi arma que siempre guardaba en mi pantalón y les disparo a unos de los hombres que atacaba a Parrish, todos se detienen un segundos al oír el disparo y miran al hombre en el suelo, no es porque parecía muerto, ellos miraban al ver que lo que salía del hombre no era sangre, era arena, y todos quedamos sin aliento al ver como su herida que estaba en el pecho, donde dispare, se cierra y como si nada hubiera sucedido el hombre se levanta y sonríe como en cámara lenta.
Lo siguiente que sucede no me lo esperaba, los hombres nos empujan con fuerza y caemos a la pared rompiendo cuadros, mesas y cosas de vidrio de la casa de Lydia. El dolor en mi cuerpo me acuerda que yo soy solo humano.
Cuando la manada trata de levantarse de nuevo, volver atacar, uno de los hombres tira una bomba de humo, todo se llena de una nebrina color rosa en pocos minutos, no puedo ver nada y solo podía pensar en una cosa; Carla.
¿Cómo está mi hermana? ¿Dónde está?
Oigo unos gritos, con facilidad puedo saber que son de Stiles y Lydia, creo que alguien los obligo bajar.
— ¡Malia!- Grita Stiles.
Trato de verlo o a Malia, pero todo lo que mis ojos podían visualizar era esa neblina rosa.
Oigo a Malia toser. — ¡Estoy bien Stiles!- Dice con dificultada. — ¿Y tú?- Grita la werecoyote.
— Creo que es hermoso que se cuiden aunque estén tan mal.- Una nueva voz se oye, era de hombre, gruesa y fuerte. — Chicos quitéis la nebrina.-
Apenas dice eso la nebrina desaparece y es cuando siento que puedo respirar de verdad. Todos tosemos, y puedo ver a Cora a un lado escupiendo sangre.
— Lamento todo esto, pero sé por experiencia que nadie oiría a un viejo titiritero si no les demuestra el poder que posea.- Cuando mi visión vuelve a la normalidad observo al hombre que hablaba.
Es alto, su cabello tan blanco como la nieve al igual que su piel, sus ojos eran azules claros, y portaba un elegante traje de corbata azul oscuro. Sus manos estaban llenos de muñecos que parecían ser de porcelana y juro que vi a uno que se parecía a mí.
— ¿Quién eres? ¿Qué quieres?- Scott trata de levantarse, parecer fuerte para proteger a su manada.
Miro a un lado, Stiles y Lydia estaban a pie de las escaleras, dos hombres atrás de ellos agarrándolos por los brazos. No parecían estar lastimados. Kira estaba en el suelo, agarrando su mano derecha donde tenía un profundo corte. Parrish parecía adolorido pero trataba de ponerse en pie y vigilando que Lydia está bien. Liam está al lado de Malia, él trata de ayudarla porque unos de los hombres le habían dado un corte profundo en su brazo, el beta parecía estar bien. Luego esta Cora, estaba pálida y aun salía un poco de sangre de su boca.
Ningun rastro de mi hermana.
— Tranquilo Adam.- Habla el hombre. Alzo mi mirada para verlo sorprendido ¿Cómo sabia mi nombre? — Tu hermana está bien.- Las palabras del hombre parecen llamar la atención de Liam. — Es difícil de explicar, pero está a salvo con Jared.-
Malia gime de dolor al oír ese nombre. Mientras yo quedo sin aliento.
— ¿Quién eres?- Repite Scott más fuerte esta vez.
El hombre lo mira. — Soy el titiritero.- Alza sus manos y puedo ver mejor sus muñecos. Cada uno de esos muñecos tenía nuestros rostros pintados a mano. — Y puedo ayudarlos.-
