¡Buenas!

Os proporciono mi diccionario personal mal explicado de vocabulario de barcos:

Obenque: La red que usan los piratas normalmente para subir a la parte más alta del barco.

Cola: la parte más alta del barco, la plataforma en la que se suben en las pelis de piratas para verlo todo, supongo que sabéis a qué me refiero.

A lo mejor esta mini lección es innecesaria, pero yo por si acaso la pongo.

Me imagino al final del capítulo el ending de "We are the stars", no sé por qué, me parece muy propio con la última escena que empiece a sonar la musiquita del principio de la canción.

Y ya me callo, solo agradeceros otra vez por el apoyo que le dais a la historia y por darle una oportunidad.

¡Disfrutad del capítulo!

Tiempo

Cuando Lucy se despertó al día siguiente, se encontraba en paz. Los rayos de Sol asomaban por la ventana, y se oía el sonido de las olas del mar de fondo. Qué relajante.

Se levantó perezosa, y caminó medio adormilada al baño, dispuesta a lavarse los dientes. Se miró al espejo, y se vio dibujados en la cara un bigote y una barba, así como unas gafas. Solo podía haber sido una persona…

-¡NATSUUUUUUUUUUUUUUU!- Gritó con fuerza -¡ME LAS PAGARÁS!- y fue rápidamente a abrir la puerta que conectaba los dos cuartos.

Se encontró a Natsu dormido en la cama, con Happy acurrucado al lado suya. La estampa le pareció preciosa, le daría pena estropearla. Pero claro, tenía que vengarse.

"¿De dónde habrá sacado el rotulador?" se preguntó. Lo encontró encima de su mesita. De verdad, era poco inteligente. Lo cogió sin dudarlo un segundo, claramente tenía que devolverle la broma.

La consideró una obra de arte. Natsu no se mira al espejo, así que tardaría en darse cuenta. Sonrió con malicia.

Le había dibujado un corazón en una mejilla, a Plue en otra, y en la frente una corona. A Happy, que claramente había sido su cómplice, le dibujó lo mismo. Las princesas de Fairy Tail. Estaban preciosas.

Casi no podía aguantarse la risa. Volvió rápidamente a su habitación, no sin antes dejar el rotulador donde estaba. Venganza cumplida.

Se lavó la cara con cuidado, para quitar todo rastro de rotulador. Se puso una mini falda de volantes blanca y un top azul con mangas acampanadas, y salió a desayunar a cubierta.

-Buenos días, Lucy- la saludó Erza, asomándose desde la sala de mandos.

-¡Buenos días! Voy a desayunar, ¿quieres algo?- preguntó.

-No, gracias, ya he comido algo. Ve a ver si los demás están despiertos- Lucy asintió y se puso en marcha.

Tocó en la puerta de Gray y Wendy. Tenía a Wendy en el camarote de enfrente, y Gray estaba en el de enfrente de Natsu. El de Erza, al ser la capitana y tener la habitación más grande, estaba al final del pasillo.

Dejó la de Natsu la última a propósito, para salir corriendo a la mínima que tocara. Si se despertaba y se daba cuenta de que tenía la cara pintada, no quería estar cerca.

Salió otra vez a cubierta, y entró en la despensa para coger un par de manzanas, ese sería su desayuno.

Empezó a oír a alguien reírse demasiado. Bueno, pues ya se habría dado cuenta Natsu de cómo tenía la cara entonces.

-¡¿Pero tú te has visto?! ¡No me río así en años!- Exclamó Gray entre carcajada y carcajada, casi en el suelo.

-Natsu-san… Tu cara…- dijo Wendy, preocupada. Natsu no sabía de qué estaban hablando. Se fue a mirar al espejo de su baño.

-¿Pero qué? ¡LUUUCYYYYYYYYYYY!- gritó. Happy gritó con él.

Lucy lo había visto todo entre los huecos que había en los tablones de madera que formaban la puerta que daba al pasillo. Decidió a echar a correr por cubierta.

-¡Como si fuera a servir de algo! ¡Claramente te voy a atrapar!- Natsu empezó a perseguirla.

-¡Ha sido mi venganza por haberme pintado tú esta mañana!- Subió las escaleras que daban al puente de control y se refugió detrás de Erza –Erza, Natsu es malo-

-Sois unos niños pequeños. Natsu, lávate la cara. No deberías haber pintado a Lucy en primer lugar, déjala- regañó la pelirroja. Lucy le sacó la lengua por la espalda.

-Y tú, Lucy… Deja de comportarte también como una niña de 5 años- dijo dirigiéndose hacia ella. Lucy sintió miedo. Respondió con un "Aye sir" un tanto temeroso y bajó a cubierta.

-¿A dónde nos dirigimos, Erza?- preguntó Wendy.

-Al oeste, por supuesto. Lucy descubrió que el nuevo continente se encontraba al oeste- contestó.

El resto del día, pues transcurrió con normalidad. Gray y Natsu peleando, como siempre. Lucy se aburría un poco limitándose a mirar, aunque no se atrevía a meterse en ninguna pelea con esos dos.

Así, con tranquilidad, transcurrió una semana. La moral estaba un poco baja, porque no pasaba absolutamente nada. Estaban atrapados en un barco, a fin de cuentas.

En estos últimos días se podía ver a Natsu y a Gray tirados en el suelo de la cubierta, mirando a la nada. Agotados de estar atrapados. Wendy jugaba con su magia y con Charle, y hablaba con Lucy y con Erza. Esta última era la que manejaba siempre el timón.

Se hacían turnos para subir a la cola a observar el horizonte, por si veían algo, pero solo se observaban los dos azules del cielo y el mar.

La noche del noveno día de travesía, Lucy se despertó con los gritos de Erza.

-¡Chicos, despertad! ¡Una tormenta!- Lucy se levantó inmediatamente, se vistió con rapidez y salió a ayudar. Todos salieron prácticamente a la vez. Las olas movían el barco como si fuera de juguete, e inundaban la cubierta. Llovía muchísimo y en un instante ya estaban todos empapados.

Gray fue inmediatamente a sellar con su magia la puerta de la despensa, ya que no se podían permitir quedarse sin comida. Mientras, Erza estaba en el timón intentando estabilizar el barco, pero las olas eran demasiado grandes y fuertes.

Natsu fue a recoger las velas, Lucy invocó a Virgo y a Loke para que le ayudaran, y después se uniría Gray y ella misma, todos tirando de las cuerdas para intentar no salir volando o más perjudicados de lo que ya estaban. Los exceeds se sujetaban a sus compañeros como podían, ya que no podían volar con el viento que se había levantado.

Wendy, por su parte, intentaba crear un escudo para proteger el barco del viento en la cola, y sin embargo de poco servía. La tormenta era demasiado fuerte.

-¡No puedo aguantar!- gritó desde arriba.

Una ola del tamaño de un edificio chocó contra el barco, lo que provocó que se ladeara. Por el impacto, los dos espíritus celestiales tuvieron que volver a su mundo.

Natsu se agarró de la cuerda de la que estaba tirando para recoger las velas, al igual que Gray y Lucy, siendo esta la última. Los tres estaban agarrados de la misma. Erza se agarró del timón, y Wendy se refugió en la cola agachándose. Happy y Charle se refugiaron en la ropa de sus respectivos compañeros.

-¡CUIDADO! ¡VIENE OTRA MÁS GRANDE!- gritó Erza desde el timón, alarmada.

A Lucy le estaban empezando a doler las manos. La ola que venía no la aguantaría, ella lo sabía.

-¡Se está rompiendo la cuerda!- gritó Natsu.

-¡Mierda!- dijo Gray. Observó la situación, y vio que estaba el obenque cerca -¡Lucy, salta hacia la red y agárrate, iremos después de ti!- Tenía que intentarlo, no quería terminar en las fauces del océano.

-¡Sí!- Tuvo fe, y dio un salto en la dirección al obenque. Se agarró a duras penas, pero se agarró. La siguieron Gray y Natsu, que se agarraron al lado suyo.

-¡Chicos, agarraos bien! ¡Ya está aquí la ola!- gritó Erza.

Se refugiaron todo lo que podían refugiarles unas simples cuerdas. Como si fuera a servir de algo. Lucy cerró los ojos.

Chocó contra ella como si fuera una pared, le hizo tanto daño que no pudo aguantar y resbaló. Se agarró como pudo a lo poco que quedaba de red.

-¡Natsu!- Llamó a la única persona que se le vino a la mente, a la que más le importaba. Quería ser el último al que viera.

-¡Lucy, aguanta! ¡Coge mi mano!- gritó Natsu, alargando el brazo tanto como pudo. Lucy hizo lo mismo, y se aproximaron, ya casi podían sentir el tacto de la mano del otro…

Pero otra ola vino. Era más pequeña, pero rompió con la fuerza suficiente como para que Lucy, que estaba ya al límite, se terminara por soltar de la red.

-¡LUCY, NO!- Natsu estuvo a punto de saltar, pero Gray se lo impidió. Lo último que vio de ella fue su pelo rubio desapareciendo entre las olas.

-¡Estúpido! ¡No seas un suicida!- lo cogió del cuello de su chaleco, para que lo mirara a los ojos.

-¡DEJAME IR GRAY, TENGO QUE SALVARLA!- forcejeó contra él, con mucha furia. Gray lo lanzó a la cubierta del barco y lo volvió a agarrar.

-¡No la encontrarás si estás muerto, imbécil!- Natsu no podía simplemente dejarla ir así, si sólo hubiera agarrado su mano, si solo hubiera alargado un poco más su brazo…-La encontraremos, te lo prometo- continuó Gray con seriedad.

-¡AAAAAAAAAGHHHHHHHH!-chilló Natsu elevando su mirada al cielo y apretando sus puños, soltando toda su frustración y rabia. También era un rezo a los dioses, para que Lucy apareciera sana y salva. No podía articular palabra.

Las olas amainaron, y solo había ahora una leve lluvia. Por el cielo gris, asomaban un par de rayos de Sol.