Disclaimer: De haber sido yo la creadora, Yoon tendría todos los libros que desee leer al alcance de su mano. So, AnY pertenece a Kusanagi-sensei.

[Este fic participa en la actividad "Refranero de madres" para el foro «El feliz grupo de hambrientos»].


El camino por la vida

Refrán 19º: A caballo regalado, no le mires el diente propuesto por Narutinachan.


Yoon está tan cansado de estar solo.

Eso piensa cuando se acurruca en el suelo de invierno, en su estómago un vacío que amenaza con devorar su mente, que inunda sus pensamientos de desesperación oscura. Eso piensa cuando llega aquel hombre extraño tambaleándose, con ojos llenos de historias de lugares desconocidos. Eso piensa cuando Ik-Soo se va, con sandalias tejidas de esperanza y sonrisas. Eso piensa cuando pasan los meses acompañados de silencio anhelante, mirando siempre al horizonte buscando una figura familiar, de días vacíos y frío en las manos. Eso piensa cuando Ik-Soo por fin regresa, luego de meses eternos, de siglos de espera; lleno de heridas y una sonrisa igual a la que le ofreció cuando se conocieron.

Yoon está tan cansado de estar solo. Pero no tiene que estarlo más cuando toma la mano de el sacerdote y decide seguirlo, aunque eso signifique dejar el mundo que quiere conocer atrás.

Yoon cree que Ik-Soo no se da cuenta, pero el muchacho no sabe que Ik-Soo observa más de lo que habla.

El joven genio guapo mira el cielo, preguntándose qué hay afuera, qué tan grande es el mundo. Preguntándose cuánto es que no conoce.

Yoon cree que Ik-Soo no se da cuenta, pero el sacerdote sabe qué tan grande es su deseo de volar.

Cuando los encuentra, no puede contener su imaginación.

¿Quiénes son? ¿Qué tanto han visto? ¿Dónde han estado? ¿A dónde irán?

La pareja se abraza como si el uno fuese el ancla del otro en el mundo. Quizá así es.

Yoon, los atiende, quejándose de las molestias que causan, pero su mente no deja de avanzar, preguntando, preguntando, el deseo de saber ardiendo en su corazón.

¿Qué hay ahí afuera?

Al marcharse, no puede evitar sentirse solo de nuevo. Atrás queda lo que ha conocido y adelante el vasto mundo; más aterrador de lo que pensó que sería. ¿Está bien irse? ¿Aquel sacerdote inútil podrá cuidarse solo? ¿Lo extrañará? ¿Necesitará su mano para levantarse y sonreír?

Yoon piensa mientras camina, con el vacío en su pecho cada vez más grande, con cada paso que da, alejándose de lo que considera su hogar.

—¿Yoon? —pregunta la mujer pelirroja sonriendo, girando su rostro hacia él—. Vamos, no te quedes atrás.

Puede que el mundo exterior no sea tan malo, quizá.

Blanco, azul, verde y finalmente amarillo. Yoon siente que ha visto demasiado, siente que ha visto muy poco. Siente que quiere ver más.

—Oye, muchacho, ¿qué te parece hacer un guiso de ave para Zeno?

—Yoon-kun, tomaré prestada tu miel, si no te importa…

—Yoon, ¿dónde quedaron las vendas?

—Yoon, parece que este es un buen lugar para acampar, ¡casi no hay insectos!

También siente que todo es muy ruidoso a su alrededor.

—¿Entonces, cómo es el mundo? —pregunta Ik-Soo con una sonrisa enigmática, cuando ha regresado al lugar donde empezó.

Yoon deja de recoger leña, sorprendido de la aparición del sacerdote. Las Bestias han ido a recolectar comida, y en aquel pequeño claro sólo se encuentran ellos dos.

—Es una molestia —masculla sonrojándose, pues no soporta lo mucho que Ik-Soo parece saber de sus pensamientos.

El hombre sólo ríe, como campanas de viento. Después de todo, él observa más de lo que habla.

Por su mente pasan llantos y penas, cuando piensa en sus viajes y aventuras. Pasa el dolor, el hambre y el frío que lo acompañaron en su soledad infantil. Pasan ojos anhelantes y terror del mañana.

También pasan las sonrisas, carcajadas alegres retumbando en la noche alrededor de una hoguera, los ojos amables y las manos ayudándolo a levantarse.

Pasan ellos, las bestias ruidosas, su molestia más grande. Su familia.

Pero bueno, a caballo regalado no se le miraba el diente. Si esa familia era la que le había tocado, debía aprovecharla, ¿no es cierto?

—¡Kija, ve a cazar algo! ¡Jae-Ha, Shin-Ah, pongan las tiendas! ¡Yona, Bestia del trueno recolecten leña! ¡Zeno, tú prenderás el fuego! ¡Y que sea rápido, debo preparar la cena!


Nota de la autora: ¡Este es en honor al cumpleaños de la mami del fandom, Yoon! *aplausos*. Pásense a "El feliz grupo de hambrientos", donde seguiremos celebrando el cumpleaños de este lindo personaje~

Espero que les haya gustado, ¡nos leemos! :3