Capítulo III

En el mausoleo de los Mouto, Bakura sostenía con su mano derecha la cintura de Yami y con la izquierda levantaba la mano derecha del chico, ambos con sus cuerpos unidos en un baile suave y lento.

Bakura apreciaba a la persona que tenía enfrente y junto a él, podía sentir su débil corazón a paso lento, la respiración cálida que emitía, sus mejillas suavemente enrojecidas por el frío que hacía en el lugar, durante el baile había recordado a Atem, su gran amor; a pesar de que Yami no tenía la salud que tenía Atem, si tenía su apariencia, su personalidad y su aroma.

Habían pasado dos horas desde que Bakura se había llevado a Yami al cementerio, pararon el baile para que Yami pudiera descansar un momento.

—Bakura, ¿te puedo pedir mi regalo?— dijo Yami, recostando su cabeza contra el pecho del demonio.

—Pide lo que quieras—

—Hazme el amor, deseo ser tuyo—

Bakura no supo que contestar, pero de algo si estaba seguro, no haría tal cosa, ya que podría hacer que el muchacho muriera en pleno acto.

—Pídeme lo que quieras menos eso— dijo, levantando la cabeza del muchacho para que lo viera, pero los ojos llenos de lágrimas de Yami lo desorientaron.

—Bakura…No me queda mucho tiempo, por favor, deseo llevarme tu recuerdo—

Al escuchar aquello, Bakura solo se acerco y beso al joven, mientras que con las manos le quitaba la capa y poco a poco los desmentía dejándolo completamente desnudo; con suma delicadeza lo recostó hacia atrás, hasta que topo sobre la capa que estaba en el suelo, una vez ahí, se levanto desvistiéndose de igual forma, quedando desnudo, solo con un collar en forma de corazón quedo colgando sobre su cuello.

Se colocó sobre el cuerpo de Yami, haciendo que este se ruborizara y por ende su corazón comenzó a acelerarse de manera violenta y peligrosa.

—Si quieres esto, deberás estar tranquilo, además es tu primera vez y será doloroso, ¿estás seguro de esto?—

—Es lo que más deceso, estar contigo, sentirte mío y que tú me sientas también, por favor continua— dijo Yami, no pudiendo contener las lágrimas de alegría que se deslizaban por su rostro.

—Bien, no traje lubricante pues no esperaba esto, así que será más difícil— dijo Bakura mientras abría las piernas de Yami, y colocaba la cabeza de su miembro justo en su entrada anal, después se recostó sobre él haciendo que sus rostros estuvieran frente a frente — solo concentrarte en el beso— agrego, mientras Yami asistía.

El beso comenzó lento, lo único que hacia Bakura era saborear los dulces labios con su lengua, Yami por su parte había puesto sus manos alrededor del cuello de Bakura, su mente solo estaba enfocada en la caricia recibida.

Al notar que el muchacho se encontraba relajado y distraído, comenzó a empujar su miembro contra la entrada anal del chico, con movimientos lentos; Yami por su parte, solo sabía que le gustaba lo que hacia Bakura, pues se sentía muy bien.

Bakura decidió profundizar el beso, pidiendo permiso con la lengua para entrar en la cavidad vocal del chico, este dio acceso de inmediato, chocando su lengua contra la de Bakura, en movimientos suaves; aprovechando esta acción, Bakura empujo con más fuerza haciendo que Yami dejará de besarlo y diera un pequeño grito, mientras su cuerpo comenzaba a temblar.

Bakura solo regreso a besarlo, mientras seguía empujando, Yami liberaba su boca para poder gritar, pues el dolo que estaba sintiendo era muy fuerte.

—Es…espera…duele—

—Podemos parar, no es necesario que sientas este dolor—

—No, continua por favor— dijo Yami, pues realmente quería hacerlo.

Bakura lo beso una vez más, mientras que Yami se concentraba solo en el beso; Bakura dio un empujo con mucha fuerza logrando hacer que la cabeza de su miembro entrara en el zona anal; el chico no pudo más que lanzar un grito ahogado ya que Bakura no lo dejo.

Poco a poco, fue entrando más, hasta que logro tener completamente su miembro dentro del chico; la respiración de Yami comenzó a acelerarse, pero unas cuantas palabras de Bakura lo tranquilizaron, haciendo que este pudiera empezar a moverse.

—Respira, en un momento desaparecerá el dolor—

—Ba…Bakura…te creo…pero…ah…el dolor es muy fuerte—

Bakura seguía embistiendo lento y suave, hasta que puedo ver el cambio de expresión en el rostro de Yami, ya no era de dolor, no, ahora era de placer.

—Ba…Ba...kura…aahhh…mmm…tu…tu…aah…estomago…mmm…esta…aahh…más… más… mi miembro…yo…aahh— trataba de decir Yami, pues realmente su mente estaba perdida en el placer que sentía, haciendo que le fuera difícil hablar coherentemente.

Bakura por su parte, deseaba acelerar el acto, quería escuchar a Yami gritar de placer, pero no podía, y eso lo frustraba pues él había tenido sexo con incontables seres tanto en vida como en la maldición, pero con Yami era diferente, con él disfrutaba del acto, aún no entendiendo como podía controlar a su yo natural cuando estaba con ese chico, y es que el simple hecho de tenerlo cerca, solo provocaba en él un sentimiento de protección.

—Ba…Kura…más rápido — suplicaba el chico.

Bakura solo acelero muy leve, haciendo que Yami se corriera, pues su estomago estuvo rozando su miembro todo el tiempo.

Yami respiraba de manera agitada, Bakura con su miembro aún dentro, tomo una daga que estaba cerca de su túnica, la llevo hasta la palma de su mano, presiono con fuerza haciendo que la sangre empezará a correr de manera fluida.

—Tómala— le dijo, colocando la palma sobre la boca de Yami, quien comenzó a beberla sin objetar nada.

Luego lo levanto sentándose sobre el piso frio, colocó a Yami sentado sobre sus piernas, y comenzó a embestir de nuevo, después de todo, el aún no acababa.

—aahh…más…más…—

Bakura acelero haciendo que el sonido de sus cuerpos al chocar se escuchara más fuerte

—Espera, si haces eso, yo voy otra vez….aahh— gimió Yami de placer, pues no solo había llegado de nuevo al climax, si no que esta vez Bakura también lo había hecho terminando con todo el semen de este, dentro de sí.

Yami recostó su cabeza contra el pecho de Bakura, su respiración era muy agitada y necesitaba controlarse.

―Bakura…conviérteme…quiero ser como tú…deseo ser un vampiro― dijo Yami de manera jadeante, pues se encontraba cansado.

―¿Cómo sabes…?― se sorprendió Bakura, pues siempre fue muy cauteloso con todos los movimientos que hacía, además de que se aseguraba de que Yami estuviera inconsciente, cuando planeaba hacerle algo.

―Siempre lo supe…tan solo espero…que algún día puedas amarme a mí por lo que soy, sin que pienses que soy él — dijo Yami, abrazaba muy fuerte a Bakura, pues el realmente lo amaba, desde el primer día que lo vio, no pudo negar lo que sentía.

—Yo te amo por quien eres, no porque me recuerdes a Atem, pero fue mi primer amor y me fue arrebatado, no quiero que lo mismo te pase a ti, además en tu condición no soportaras la transformación — dijo Bakura, abrazando a Yami.

—Puedo hacerlo, por favor confía en mí— insistía Yami, no sabía porque o como, solo sabía que podía soportarlo —Hazlo como mi segundo obsequio de cumpleaños—

Bakura estaba indeciso, saco su miembro para poder vestirse y vestir a Yami, después de todo estaba nevando y el frio no era bueno para Yami.

El reloj marcaba quince a las tres, sabía que si quería convertirlo, debía hacerlo cuando estuviera vivo; el tiempo avanzaba a gran velocidad y con cada minuto transcurrido Yami se ponía más débil, pues su corazón empezó a disminuir el ritmo cardiaco, haciendo que el joven empezará a cerrar sus ojos, además ya lo había intentado una vez, y apenas si había encajado los colmillos cuando le dio un paro cardiaco a Yami; sintiendo en ese momento impotencia, por suerte había podido revivirlo.

—Gracias…por todo…Bakura… te… amo — dijo Yami, haciendo si cabeza hacia atrás, pues sentía mucho sueño y ya no tenía fuerza para sostenerse.

Ya solo le quedaban escasos segundos, debía tomar una decisión.

—Dolerá un poco — dijó Bakura, levantando la cabeza de Yami mientras dejaba ver sus colmillos, y los encajaba justo donde estaba la primera mordida que le había dado, después de todo, lo perdería de una o de otra forma.

Yami por su parte, solo pudo gritar por el dolor.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

— Por allá, escuche algo — dijo Joey, mientras señalaba en dirección al mausoleo.

Seto se paró a su lado para poder observar bien, después de todo, la nieve ya había cubierto los caminos del cementerio.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Bakura se encontraba en una de las paredes recargado sosteniendo a Yami en brazos, cubría con la capa el cuerpo del joven ahora con el veneno de vampiro ardía en fiebre, y respiraba de manera pausada, su corazón latía a un paso lento y constante, todo iba marchando bien, si seguía el cuerpo del joven reaccionando así, podría lograrlo y al fin tendría que dejar de preocuparse por la enfermedad de su corazón.

En eso el sonido de una pistola ser preparada lo alerto, volteando hacia la entrada del Mausoleo vio don figuras paradas que identifico de inmediato como Seto Kaiba y Joey Wheeler.

Seto apuntó su arma hacia el cuerpo de Yami, esto ocasionó que Bakura estallará en furia, nadie le arrebataría de nuevo a su amor, deposito a Yami con delicadeza en el suelo, después puso sus ojos de un negro intenso y se dejo ir contra ellos.

Seto disparo su arma al ver a Bakura acercarse, este recibió la bala de frente, pero no se detuvo, después de todo haber bebido de la sangre de Yami lo había revitalizado.

Tomo con una mano a Seto y con la otra a Joey del cuello, mientras los sacaba lo más lejos que podía, después de todo, Yami necesitaba estar tranquilo.

Yugi y el abuelo vieron a Bakura salir disparo con Seto y Joey del Mausoleo, aprovechando la distracción, se adentraron para buscar a Yami, y ahí lo vieron en el suelo recostado, Yugi corrió hasta él.

—Está vivo— dijo con mucha alegría, volteando a ver al abuelo, quien sacaba una estaca de sus ropas, y caminaba hacia Yami levantando el arma —No por favor— grito Yugi, dejándose caer sobre el cuerpo de su hermano.

—Aparte Yugi, debemos hacerlo, de lo contrario se convertirá en un demonio— dijo el abuelo.

—Si con eso él sigue vivo, entonces que así sea— dijo Yugi llorando, — Por favor no me lo quietes como tu padre te quito a Atem— agregó viendo hacia la lapida con el nombre de su Tío abuelo.

El abuelo ante la petición de Yugi, no hizo más que dejarse caer al suelo y abraso a sus dos nietos.

—Yu…gi, abue…lo, yo…yo…— trataba de decir Yami, pero se sentía muy débil como para decir algo.

—Tranquilo Yami, ya estamos aquí— dijo Yugi levantando a su hermano hasta que logro sentarlo y recargarlo en su hombro.

—Yami, ¿tu amas a Bakura?— preguntó el abuelo.

Yami vio al abuelo y asintió con la cabeza, — Lo amo abuelo, lo amo, no quiero vivir si no estoy con él—

—sabes que Bakura a sufrido mucho, necesito contarte lo que ocurrió hace sesenta años— dijo el abuelo, ganándose la atención de Yami.

Mientras tanto, afuera del mausoleo, Bakura peleaba contra Seto y Joey.

—Seto estas bien— gritaba Joey, pues Bakura había aventado a su novio y había caído sobre una lapida rompiéndose todo.

—No te preocupes por mí, concéntrate— dijo Seto, levantándose pues esa era una pelea, y no pensaba perder, sacando de su túnica una especie de cuchillas se dejo ir contra Bakura.

—Saben algo, ustedes nunca me simpatizaron, siempre he pensado que son escoria— dijo Bakura riendo, mientras Seto encanijaba una cuchilla en el pecho de Bakura, ocasionando que este riera a carcajadas, se la quito, y la aventó hacia Joey, quien logro esquivarla con mucha destreza — esto funciona contra un humano monstruo, en cambio con migo, solo me haces cosquillas—

Joey saco un hacha, y se dejo ir contra Bakura, pero este más hábil tomo a Seto y lo puso enfrente de él para que recibiera el impacto, Joey detuvo su ataque, dejando el hacha junto cerca de la nariz de Seto; Bakura no paraba de reir, pues esos niños no sabían nada se vampiros, y era obvio, después de que se difundió su muerte, las enseñanzas de perdieron; aventó a Seto a un lado, y agarró a Joey del cuello apretándolo con mucha fuerza.

—Sabes, una vez mate a una mujer de esta forma, ¿te muestro cómo?— dijo asfixiando a Joey, pero lo soltó de inmediato, ya que Seto le había encajado una estaca por la espalda y le había atravesado el pecho.

—Maldito— dijo sacando el arma de su pecho — que no les dije que no sería tan fácil— agregó, pero ese golpe sí que le había dolido y lo había debilitado, miro la estaca en su mano vio un nombre inscrito en ella, ATEM, eso solo hizo que su furia creciera como se atrevían a usar algo de Atem en su contra, — esto les saldrá caro— dijo Viendo a los dos muchachos que ya tenían varios golpes en sus cuerpos.

—Pareciera como si, solo las armas de Atem lo dañarán — Dijo Joey, muy sorprendido.

—Tal parece, ¿traes más?— dijo Seto viendo la bolsa donde se habían cargado todas las armas que él abuelo tenía en su casa.

—Sí, pero no se cuales son de Atem— dijo Joey, algo preocupado.

—Pues tendremos que averiguarlo durante el proceso— dijo Seto disparando su pistola de nuevo, pues Bakura ya se había dejado ir contra ellos de nuevo.

Joey por su parte sacó una espada de la bolsa que llevaba consigo, y se dejo ir contra Bakura haciéndole un corte en su ojo derecho.

Bakura cayó al suelo, pues el dolor era insoportable.

—Déjame ver esa espada— ordeno Seto, Joey se la entregó, la espada no era muy grande, estaba hecha de plata, tenía unas incrustaciones de Rubíes en el mango, además de un nombre grabado en ella, "ATEM" — Ya nos estamos entendiendo— dijo Seto con una gran sonrisa.

Mientras tanto en el Mausoleo, Yami lloraba sobre el pecho de Yugi, sabía que Bakura amaba a Atem pero no sabía a qué extremo, además pudo concluir que Atem amaba demasiado a Bakura como para haber dado su vida por él.

—Hay una manera de que él alma de Bakura pueda descansar en paz, sin ningún sufrimiento— dijo el abuelo ganándose la atención de Yami.

—¿Cual—

—Pero antes de decirte, ¿estás dispuesto a sacrificarte por su bienestar? —

Yami asintió, haría lo que fuera por Bakura.

El abuelo acerco la estaca que llevaba consigo hasta las mano de Yami se la entregó y le dijo.

—Esta era la favorita de Atem, así que tú debes de ser quien la encaje en el corazón de Bakura—

—Abuelo, eso no es justo, Yami lo ama, como le pides que haga eso— dijo Yugi muy molesto.

—Tu si lo entiendes, verdad Yami—

Yami llevo su mano con la estaca hacia su pecho, —Ayúdenme a llegar hasta él— dijo viendo a sus dos familiares.

Tanto Yami como el abuelo Salomón, levantarón a Yami para ayudarlo a caminar, cuando escucharon las voz de Joey gritar "SETO…NOOOO"

—Démonos prisa— dijo el abuelo.

Afuera Seto había lanzado una estocada hacia Bakura, pero este de forma más hábil la había esquivado y encajado la estaca que habían usado en su contra momentos atrás, clavándola en el hombro derecho de Seto.

La luna comenzaba a despedirse para brindarle el paso al sol, Seto cayó de espalda, sin poderse parar pues la cantidad de sangre que emanaba de su herida era exagerada, Joey, quien también había sido herido en una pierna por Bakura, se arrastraba hasta Seto para tapar su herida.

—Ya casi es hora— dijo Bakura, mientras veía acercarse el amanecer, — pronto será muy tarde, y Yami me pertenecerá solo a mi— agregó viendo a los jóvenes en el suelo.

—BAKURA— escucho que lo llamaban, volteo y vio a Yugi y al abuelo que traían a Yami consigo, de pronto soltó un grito de dolor, pues Seto había encajado la pequeña espada justo en su corazón y la había sacado de inmediato.

Ahora él quien había caído al suelo con la herida, con una mano hacia presión pues el dolor era intenso, subió su mirada y vio que Yami ya estaba justo a su lado, además de que llevaba una estaca consigo.

—Ba…kura…¿que debo hacer?— preguntaba Yami, tenía los ojos cubiertos de lágrimas.

—Oye…¿Qué no te he dicho que esos hermosos ojos no deberían estar cubiertos por lagrimas?— le dijo, mientras secaba las lagrimas con sus pulgares y lo besaba.

—Tengo miedo— dijo Yami, pues no sabía si hacia lo correcto o no.

Bakura quería hablar más, pero la herida que tenía en el pecho no lo dejo, haciendo que escupirá sangre, cayera sobre el pecho de Yami, este lo sujeto y lo deposito con suma delicadeza sobre el suelo.

Joey veía la escena, apretaba con sus manos el hombro de Seto donde había sido herido, pensaba en si fuera él quien tuviera que matar a Seto, no podría, amaba demasiado al terco que tenía en brazos y hubiera preferido mil veces morir él.

Al igual que Joey, todos los demás presenten observaban la escena, y lloraban, pues lo que vivía Yami en ese momento debía ser muy doloroso.

El cielo comenzaba a aclarase más a cada momento, la piel de Yami se ponía más pálida a cada segundo, sus ojos carmesí, ahora tenían un rojo más intenso y sus colmillos superiores comenzaban a crecer.

—Debes hacerlo, antes de que termine tu transformación— decía el abuelo, sumamente preocupado, pues no sabía si Yami tendría la suficiente fuerza para hacerlo.

En eso, una espera de luz se hizo presente ante ellos, agrandándose y tomando forma, dejo ver el cuerpo transparentoso de un chico no muy alto, joven de piel blanca, cabellos peculiar tres colores, puntas rojizas, pelo negro y mechones rubios que caían sobre su rostro, traía un traje blanco que le daba una apariencia hermosa que hacia sobresalir sus ojos carmesí.

—Atem…amor mío, viniste por mi— dijo Bakura mientras intentaba levantar una mano para poder alcanzar a la persona enfrente de él.

Atem lo vio con ojos de ternura, volteo a ver a Yami, asintiendo con la cabeza le dio la respuesta que necesitaba.

Yami levanto la estaca con sus manos y sin titubear la dejo caer sobre el corazón de Bakura, después de todo ahora sabía que todo estaría bien, Bakura por su parte no grito, pues no sentía dolor alguno, al contrarío ahora sentía que podía ser libre.

Los rayos del sol hicieron cenizas el cuerpo de Bakura ante el primero contacto, una suave brisa levanto las cenizas; Yami siguió con la mirada estas, y vio a Bakura de pie junto a Atem, ahora portaba una sonrisa en sus labios, con un aspecto muy similar al de Atem.

Atem se elevo para poder besar a Bakura, siendo correspondido por este, después ambos voltearon a ver a las personas ahí presenten, y les regalaron un despedida.

Yami por su parte estaba feliz, pues ahora Bakura podía estar con aquel a quien el amaba, en eso comenzó a sentir que su cuerpo lo traicionaba y comenzó a caer de espaldas.

Yugi corrió para sujetarlo, observando que su hermano no tenía ningún aspecto vampiresco, ahora recuperaba su color y sus colmillos regresaban a ser normales, después cerró los ojos, pues se sentí muy cansado, dejando llevar por el dulce sueño.

—Todo ha terminado, no te preocupes estoy seguro que se recuperara— dijo el abuelo, mientras le regalaba una sonrisa a Yugi, he iba a ayudar a los muchachos heridos durante la pelea.

—Si tiene razón, ahora todo está bien— dijo Yugi observando al durmiente muchacho que tenía en los hombros, mientras colocaba en su cuello, el crucifijo y el collar en forma de corazón, —Para que siempre los lleves contigo—

IIIIIIIIIIIIIII

Lloré, la neta que si, es que digo, como puedo ser tan maldita y tan romantica al mismo tiempo.

En fin espero y les alla gustado porque a mi me encantó.