El episodio del Super Halloween es uno de mis favoritos, obviamente en mi top 5 :D
¿Que les parece la historia por ahora?¿Bien, mal, necesita mas sangre, mas romance? :P Dejenme reviews, quiero saber que piensan
Capitulo 9: El Bromista del Super Halloween
Stan estaba conduciendo el auto hacia la tienda, a su lado se sentaba Soos en el asiento del acompañante y en los asientos traseros estaban Dipper, Mabel y Caroline. Stan llego a la tienda y sin pensarlo dos veces se estaciono en el lugar para discapacitados.
-Buenos, ya llegamos. La Super tienda del Super Halloween- Dijo Stan mientras todos salían del auto. Dipper y Mabel miraban a la tienda decorada con la temática del Dia de Brujas y no sabían que pensar sobre esto.
-Espera... ¿Super que?- Pregunto Dipper.
-Super Halloween- Dijo Stan y saco un calendario de su bolsillo que marcaba el 22 de Junio. -La gente del pueblo ama tanto el Halloween que lo celebra dos veces al año ¿Y saben que? ¡Es hoy!- Stan estaba emocionado por el Super Halloween.
-¿Siempre llevas un calendario contigo?- Pregunto Dipper
-... Si-
-¿Super Halloween?- Pregunto Mabel. -No se porque no me parece natural- Al igual que Dipper, ella no estaba convencida de esto. Caroline bajo del auto y dijo algo que los convencería totalmente.
-Parece que no quieren Dulces Gratis- Dijo ella. -Bueno, mas para mi- Caroline entro a la tienda. Dipper y Mabel corrieron tras ella sin dudarlo.
-¡Al sector de disfraces!- Grito Mabel y ambos corrieron adentro.
-Jajaja, los dulces gratis nunca fallan, Soos- Dijo Stan. -Vamos, necesito esa sangre falsa- Todos entraron a la tienda y sembraron un pequeño caos. Dipper y Mabel corrieron alrededor de la tienda con una carretilla, Soos empezó a jugar con una calavera parlante, Stan estaba cargando un tanque de sangre falsa y Caroline esta agarrando todos los dulces, decoraciones y todas las sandias que podía llevar. La encargada de la tienda podía ver el caos que estaban causando desde la entrada. Ella tomo el micrófono y advirtió a las autoridades.
-Que venga la policía y que expulsen a la familia Pines de aquí... De nuevo- Dijo ella. No era la primera vez que pasaba. Stan y Caroline se entusiasmaban tanto en Super Halloween que causaban estragos en la tienda. Stan corrió hasta la encarga y le tiro una bomba de humo.
-¡Hoy no, dulzura!- Stan salio corriendo de la tienda y todos los demás lo siguieron de cerca. Dipper llevaba la carretilla con Mabel en ella, Caroline tenia las sandias y los dulces mientras que Soos y Stan llevaban la sangre falsa. Todos se tiraron dentro del auto, se pusieron los cinturones y Stan acelero para salir de allí lo mas rápido posible.
-Tio Stan, ¿pagaste por todo eso?- Pregunto Mabel
-¡Claro que si!- Dijo Stan.
-Esa es una gran mentira y tu lo sabes, Papa- Caroline no podía dejar de reír. -Otro año y otro robo exitoso a la tienda-
-El próximo año tu tiras la bomba de humo-
-¡Si!-
De vuelta en la Cabaña todos se estaban preparando para el Super Halloween. Stan y Caroline se estaban poniendo sus disfraces, Soos ya estaba disfrazado de luchador y estaba viendo a Dipper y a Mabel preparando sus disfraces. Aun era temprano así que tenían tiempo para prepararse, pero aun así se apresuraron para disfrutar al máximo de la noche.
-Esto sera increíble- Dijo Mabel
-¡Tendremos los mejores disfraces, nos darán muchos dulces!- Dijo Dipper y Mabel termino la oración.
-¡Y nos dolerá el estomago como nunca!- Ambos estaban realmente emocionados. Esta era una nueva experiencia para ellos. Cierto, era Halloween, pero celebrado en pleno verano. Era raro, pero aun así no iban a desperdiciar la oportunidad de conseguir dulces gratis.
-Chicos, nunca los vi tan felices- Dijo Soos.
-Bueno, en la ciudad Dipper y yo eramos los reyes del dulce o truco- Mabel saco un álbum de recuerdos con todos los disfraces que usaron en Halloween. Ambos disfraces combinaban entre ellos. -Los gemelos disfrazados son siempre la sensación- Mabel le mostró a sus las fotos, entre ellas destacaban las fotos de ellos disfrazados de gatitos, zombis y de condimentos.
-Bien, pero sera mejor que tengan cuidado afuera. Es noche de espíritus y duendes allí fuera. Por no mencionar...- Soos hizo una pausa dramática y saco una linterna debajo del asiento. Al encenderla debajo de su rostro, las luces se apagaron. -El Bromista del Super Halloween-
-¿El que del Super Halloween?- Mabel no alcanzo a escuchar el nombre completo.
-Según cuenta la leyenda, el bromista se alimenta de los niños que no tienen espíritu Super Halloweeneano- Soos trato de sonar tenebroso, pero fallo completamente.
-Pues no te preocupes por nosotros- Dijo Dipper. -Tenemos espíritu para repartir- Dipper se comió uno de los dulces y lo escupió apenas tocaron su lengua. -Ugh ¿Que es esto? ¿Porque los dulces saben tan mal?- Dipper inspecciono los dulces, resulto que eran dulces baratos y de mala calidad. Hasta podría decirse que no estaban para nada dulces, sino ácidos. -¿Quien come esto?- Pregunto Dipper.
-A Caroline les gusta. Los compra todos los años y se los da a los niños que pasan por aquí. Pero parece que este año saldrá a pedir dulces-
-¿No esta muy grande para pedir dulces?- Pregunto Dipper.
-Aquí hay muchos adultos que piden dulces, me incluyo. Ademas, ella apenas salia en Halloween y Super Halloween. Se quedaba aquí ayudando a Stan a asustar a los niños. Son muy buenos en eso-
-Oye, Soos, ¿De que se disfrazara Caroline?¿Te dijo algo?- Pregunto Mabel.
-No me dijo nada. Solo dijo que sera una sorpresa-
-En fin, estos dulces son horribles. Voy a deshacerme de el- Dijo Dipper.
-Oculta tu descontento, Dipper. El Bromista podría oírte-
-Tu capa se atoro en tu cierre, Soos- Dijo Dipper, Soos miro el cierre de su disfraz y su capa estaba atorada allí. -¿Como fue que paso?- Dipper fue a la cocina y tiro los caramelos por la ventana. Alguien toco el timbre y Stan grito desde su habitación.
-¡Ya están llegando! Ya denles eso dulces horribles!- Grito Stan. Dipper suspiro, tomo el tazón y camino a la puerta. Dipper abrió la puerta para recibir a los niños. -Feliz Super Halloween- AH!- En lugar de niños Dipper se encontró con Robbie y con Wendy.
-¿Que hay duende?- Pregunto Robbie en lugar de decir hola.
-Hola, Dipper. Deje mi chaqueta aquí- Dijo Wendy y agarro la chaqueta que estaba colgada en la pared.
-Oye ¿por que tienes todos esos dulces? ¿Eres de los que aun juegan a dulce o truco?- Pregunto Robbie de mala gana.
-Oh, Ah.. Pues, yo- Dipper no sabia que decir.
-Cállate, Robbie. Claro que le no juega a dulce o truco- Dijo Wendy
-Oh... Si, ya lo deje. El dulce o truco es para bebes- Dijo Dipper. En ese momento Caroline bajo por las escaleras con su disfraz puesto. Dipper se quedo con la boca abierta al verla. Ella estaba disfrazada de una mezcla entre un demonio y un ángel. Ella usaba un vestido largo que terminaba en sus rodilla, no tenia mangas y llevaba tatuajes pintados con marcador negro que de lejos parecían auténticos. El lado izquierdo de su vestido era negro y estaba algo sucio, tenia un cuerno pegado en su frente y un lente de contacto rojo. El lado derecho tenia el vestido blanco totalmente limpio y un corazón debajo de su ojo. Su cabello estaba atado como una cola de caballo. Ella estaba descalza y mientras bajaba las escaleras estaba salpicándose algo de pintura roja en la parte negra del vestido y sus brazos. Caroline vio a Dipper delante de ella y le dio la lata de pintura.
-Dipper ¿me puedes ayudar con el disfraz? Necesito que me tire pintura en la espalda. Que sean como salpicaduras de sangre, ¿Puedes hacerlo?- Ella pregunto.
-Tenias razón, Dipper. Solo los bebes juegan al dulce o truco- Dijo Robbie. Dipper ya podía ver a Caroline y a Robbie peleándose de nuevo.
-Robbie, quiero recordarte que estas en mi casa. Si me insultas aquí y papa te escucha, te romperá los dientes-
-Vaya, te escondes detrás de tu papi- Robbie siguió molestando a Caroline.
-... Wendy. Saca a Robbie de aquí, ahora. Tengo que prepararme para sacarle los dulces a los niños- Caroline fue a la cocina para terminar el disfraz
-Robbie, deja de molestarla. Es la hija de mi jefe. Si pasa algo terminare en el medio y no quiero eso- Le dijo Wendy a Robbie
-No es mi culpa que ella sea infantil-
-Como sea... Tambry hará una fiesta en su casa. Estas invitado si quieres venir Dipper- Dijo Wendy y le dio un panfleto de la fiesta.
-Tal vez... Digo, si. Voy a estar allí-
-Si no estas muy ocupado disfrazándote- Dijo Robbie y Wendy lo golpeo con el codo.
-Se mas amable, Robbie. Es a las nueve, Dipper. No llegues tarde- Dijo ella y se fue con Robbie. Dipper guardo el papel en su bolsillo y fue a la cocina. Caroline trataba de echar pintura en su espalda.
-Dipper, ¿me ayudas? por favor-
-Esta bien- Dipper agarro la pintura y un pincel. Empezó a salpicar la pintura roja en Caroline. -Umm, Tía ¿Puedo preguntarte algo?-
-Ya se lo que vas a preguntar y la respuesta es no. No, me canso de este asunto del Super Halloween. Solo puedo disfrazarme de esta manera dos veces al año, así que disfrutare cada momento. Ademas, esta es la primera vez en años que podre salir a pedir dulces- Caroline miro a Dipper a los ojos. -Lo escuche todo, Dipper. No estas planeando ir a esa fiesta ¿O si?-
-Bueno...-
-¿Vas a dejar a Mabel por una tonta fiesta de adolescentes?-
-¿Tonta fiesta?-
-No estas preparado para ese tipo de cosas, Dipper. Disfruta esto mientras puedes. ¿Que es mas importante? ¿Pasar tiempo con tu familia o ir a una fiesta rodeado de extraños solo para ver a una chica que no te ama? Esta claro que ella no te amara. Lo siento, pero así son las cosas- Caroline se miro al espejo y se acomodo el cuerno. -No le diré nada a Mabel, asegúrate de hacer lo correcto. Sino te arrepentirás mas tarde- Caroline se dio un ultimo vistazo en el espejo y salio de la cocina. -Nos vemos luego, Dipper- Dipper quería ir a esa fiesta, sin importar lo que Caroline diga. El tenia un plan para asistir a la fiesta, sin lastimar a Mabel.
Caroline le mostró su disfraz a Soos, Mabel y a Stan antes de salir a la calle. Ella tenia planeado ir con Soos, pero el insistió en quedarse y acompañar a los niños cuando estén listos. Eventualmente iban a encontrarse en la calle principal. Caroline vio a muchos niños disfrazados, no solo ellos, también habían adultos. Algunos en las calles y otros en sus casas tratando de asustar a los niños. Caroline fue a la primer casa y toco el timbre. Ella no tenia una bolsa para dulces, tenia planeado ponerlos en sus bolsillos. Caroline no esperaba muchos dulces, ella ya era mayor así que con al menos un dulce por casa estaba bien. A ella le interesaba mas el hecho de que podía disfrazarse y salir a la calle sin que nadie la llame rara. Tal vez algunos adultos la llamen rara, pero que importaba a este punto. La puerta de la casa se abrió y se encontró cara a cara con Linda Susan. Ella estaba disfrazada de una bola de estambre rodeada de gatos.
-Vaya, vaya. ¿Que tenemos aquí?- Pregunto Susan
-Soy una mezcla entre ángel y demonio. Tememe, Susan. Voy a sembrar el caos- Dijo Caroline
-Jajaja, no me das miedo. Pero aun así te mereces unos dulces por el disfraz. Bien hecho- Susan le dio varios caramelos a Caroline. Ella se los puso todos en los bolsillos de su vestido. Caroline siguió su viaje de casa en casa y termino pidiendo a un grupo de niños una bolsa para llevar sus caramelos. Ella no esperaba conseguir tantos. En tan solo unos treinta minutos consiguió cerca de cien caramelos.
-No puedo creerlo. No me esperaba que fuera tan bien... Generalmente cuando digo o pienso eso termina pasando algo que lo arruina... Tal vez hoy no. Quizá este sea por fin mi día de suerte- Caroline camino por la calle y se encontró a Dipper y Mabel acompañados por Soos, Grenda y Candy. Todos estaban disfrazados menos Dipper, Caroline ya lo veía venir. Mabel estaba disfrazada de un frasco de fresa, Candy de un dulce, Grenda era una brujo y Soos un luchador profesional. Ella decidió acompañarlos para pedir dulces, pero para su sorpresa parece que estaban discutiendo.
-Debemos esforzarnos mas Dipper, tienes que ponerte tu disfraz- Mabel insistió.
-Ya te lo dije, Mabel. No puedo, estoy enfermo- Dijo Dipper y empezó a toser, obviamente estaba fingiendo pero Mabel no parecía notarlo. Caroline se unió a ellos y dejo su bolsa en la carretilla que llevaban.
-Parece que les esta yendo mal, chicos. ¿Quieren mi ayuda? Se donde no pueden dar muchos dulces- Caroline pregunto, pero todos dieron un paso atrás. -¿Que pasa? ¿Les comió la lengua el gato?- Caroline pregunto y todos apuntaron detrás de ella. Caroline se dio vuelta y se encontró cara a cara con el Bromista del Super Halloween. Esta era la primera vez que Caroline lo veía cara a cara, pero pensó que solo era alguien disfrazado. -¡Wow!¡Que increíble disfraz! Ademas, que alto estas ¿Eres así o usas zancos?-
-Tu... No puedes ayudarlos... Va en contra del trato- Dijo el Bromista, agarro la bolsa de Caroline y la tiro al otro lado de la calle.
-¡Oye!¡Eso era mio!¿Quien te crees que eres para hacer eso?- El bromista agarro a Caroline del brazo y la tiro al otro lado de la calle, junto con sus dulces. El bromista miro a la carretilla de los niños y tomo un dulce.
-Solo cuatro dulces... No es mucho. A este paso no llegaran a tiempo- Dijo el bromista. Caroline se levanto del piso y fue directo con el Bromista.
-¡Oye! Eso no fue muy amable de tu...- El Bromista se saco la mascara frente a Caroline y una boca gigante llena de dientes rugió directo en su cara. -... ¿Eres el Bromista del Super Halloween?-
-¡Caroline, el es peligroso, no lo provoques!- Dijo Mabel. Pero Caroline no la escucho.
-Esta bien, "Bromista". ¿Que vas a hacer con ellos?-
-Me han insultado. Si no me traen 500 dulces para cuando la ultima sandia se apague... Me pagaran con sus vidas- El Bromista dijo con una voz áspera y amenazante.
-Ya veo... ¿Quien te insulto?- El bromista apunto a Dipper, que a este punto Caroline ya no estaba sorprendida. -Escucha amigo. ¿Podemos llegar a un trato? ¿Que te parece si yo te traigo los 500 dulces? Si lo consigo, bien. Si no tu liberaras tu ira contra mi o lo que sea que tengas planeado para ellos-
-... No hay trato. Son ellos o los dulces-
-¿No puedo hacerte cambiar de opinión?-
-¡No! Ya deja de insistir o tendrás un destino peor que el de ellos- Dijo el Bromista y salto al techo de una de las casas, desapareciendo en la oscuridad
-Eso lo veremos, Bromista- Caroline miro al grupo disfrazado. Todos estaban asustados, incluso Soos. -¿Porque siento que este día va a terminar mal?... Dipper-
-Esta bien, insulte a un espíritu homicida del Super Halloween. Ya discutiremos eso luego. Necesitamos tu ayuda- Dijo Dipper.
-Esa cosa me matara si se entera que los estoy ayudando- Caroline miro hacia todas partes, asegurándose de que el Bromista no la vea. -Les diré las mejores casas para pedir dulces y les daré la mitad de los míos. Yo los seguiré, manténganse en mi rango de visión. Si de casualidad no llegan a los 500 dulces, corremos hasta la Cabaña y nos atrincheramos allí-
-Parece un buen plan- Dijo Soos.
-Dipper, ponte tu disfraz- Caroline ordeno
-Ugh-
-Si quieres ver la luz del dia te recomiendo que lo hagas- Dipper se puso su disfraz de mantequilla de maní y fueron a pedir dulces. El tiempo se acababa, había que aprovechar cada segundo. Caroline los seguía a todas partes, no perdía de vista a los chicos y a Soos, pero también aprovechaba para conseguir dulces. Pasaron 2 horas y la carretilla estaba rebalsando con dulces. Mabel estaba contando todos los dulces que tenían, mientras Caroline se comía algunos de los suyos.
-497, 498, 499, ¡lo hicimos! ¡500 Dulces!- Mabel celebro.
-Y todo antes de las 9 de la noche- Dijo Dipper. Caroline no podía creer que Dipper todavía tenia intenciones de ir a esa fiesta. Ciertamente no sabia cuales eran sus prioridades.
-Iré a buscar la camioneta- Dijo Soos. -Esperen aquí- Soos se fue, Mabel, Grenda y Candy empezaron una carrera hasta la Cabaña, dejando a Dipper y a Caroline con los dulces. Dipper dejo los dulces cerca de un arbusto y estiro los brazos al aire.
-Ahora si podre ir a la fiesta de Wendy- Dijo Dipper en voz baja.
-¿En serio, Dipper?-
-Caroline, esto termino. Tenemos los 500 dulces y ya fui a pedir dulces con Mabel y los demás. Tengo derecho a relajarme-
-Supongo que tienes razón... Pero aun así...- Caroline estaba cansada de decirle a Dipper que debía y que no debía hacer. -Esta bien, si tanto quieres ir a esa fiesta, ve, no te detendré, tampoco le diré a Mabel que preferías que un monstruo los mate solo por una fiesta de adolescentes- Dijo Caroline en voz alta. Para su mala suerte, Mabel estaba detrás de ella escuchándolo todo.
-¿Como?- Pregunto Mabel. Caroline suspiro si miro a Mabel. -Dipper ¿ibas a ir a una fiesta?- Mabel no estaba sola, Candy y Grenda estaban con ella.
-Umm, Mabel yo...- Mabel le tiro un dulce en la cara a Dipper.
-Por eso actuabas tan raro y querías que nos apresuremos. ¡No estabas enfermo y de no ser por ese monstruo ibas a abandonarme! ¡En nuestro día preferido! ¿Que paso con el Dipper que amaba tanto el Halloween?¿En serio ibas a abandonarnos así?- Mabel dejo de discutir con Dipper cuando vio que la Carretilla no estaba allí. -¿Y los dulces?-
-Tranquila, los dulces están allí...- Dipper apunto al arbusto, pero cuando se asomo vio que la carretilla se había caído por una bajada y los dulces terminaron en la alcantarilla.
-Esto no puede estar pasando...- Dijo Caroline. Las sandias a sus alrededores se apagaron una por una. El Super Halloween estaba por terminar. -Todas las sandias se apagaron-
-¡No, mira!- Mabel apunto al final de la calle en el deshuesadero de autos. El Viejo McGuket estaba a punto de apagar la ultima sandia. -¡Hay que detenerlo!- Todos corrieron hacia el anciano y sin dudarlo, Caroline se tiro contra el y le quito la sandia. El Viejo McGuket salio corriendo como un animal asustado. -Lo hicimos, eso estuvo cerca- Dijo Mabel. Pero parecía que el día estaba destinado a terminar mal. La vela de la sandia se apago de la nada y el Bromista apareció metros de ellos.
-Atrás de mi, niños- Dijo Caroline.
-Pero, Tía...- Dipper iba a decir algo, pero Caroline lo interrumpió.
-Dije atrás de mi. Yo me encargo- Los niños se quedaron detrás de Caroline. Ella camino hacia el Bromista y se detuvo delante de el.
-¿Donde están mis dulces?- Pregunto el Bromista.
-Los teníamos, pero por un descuido los perdimos. Ya sabes como es. Siempre hay alguien que mete la pata- Caroline suspiro y miro a los chicos, especialmente a Dipper. -Escucha, hay dos maneras en las que esto va a terminar. La primera, tu vas a terminar en una caja de zapatos para cuando termine contigo; o La segunda, puedo quemarte y no quedara nada de ti. Tu eliges- Dijo ella y se cruzo de brazos.
-¡¿Tu piensas detenerme?!¡¿A mi?! HAHAHAHAHAHAHAHA- El bromista creció en tamaño y le salieron varios brazos de su espalda.
-... Eso es trampa- Dijo Caroline y el Bromista la lanzo contra los autos del deshuesadero.
-¡Caroline!- Grito Dipper. El Bromista se paro frente a los niños, listo para matarlos.
-Ahora ustedes- El Bromista estaba a solo centímetros de Mabel, pero Caroline se lanzo contra el Bromista y lo tiro al suelo. Caroline froto sus manos y de ellos salio fuego. Con sus manos prendidos fuego ella comenzó a golpear al Bromista en la cara.
-¡Aléjate!... ¡De!... ¡Ellos!- Caroline lo golpeo varias veces antes de que el Bromista se la saque de encima con sus múltiples brazos. -No sabes con quien te estas metiendo-
-¿Y tu si?- El Bromista abre la boca y trata de comerse a Caroline.
-¡No!¡Espera!¡Niños, hagan algo!- Caroline grito y para su sorpresa la camioneta de Soos atropello al Bromista, destruyéndolo en el proceso. Caroline cayo al suelo. Soos salio de la camioneta y corrió hasta Caroline.
-¿Caro, estas bien?- Pregunto Soos mientras ayuda a Caroline a levantarse
-Un monstruo casi me devora... Creo que estare bien- Dijo Caroline con algo de sarcasmo y se sacudio el polvo del suelo. -¡Chicos!- Caroline corrio hacia Dipper y los demas chicos. -¿Ustedes estan bien?- Dipper estaba a punto de responder, pero Candy lo interrumpio
-¡Eso fue increíble!- Dijo Candy. -¿Como hiciste eso?- Caroline quería evitar mostrar su magia a los demás, pero la situación la obligo a usar sus poderes para salvarlos.
-No quería que vieran eso...- Caroline señalo a Candy y a Grenda. -Después tendremos una pequeña charla, por el momento cierren la boca. Les daré todos los dulces que quieran-
-Entendido- Dijeron Candy y Brenda en unison. Caroline se sorprendió la ver lo fácil que fue convencerlas de que no digan nada. Caroline vio a Mabel, ignorando a Dipper, claramente enojada con el. Era comprensible. Todos entraron a la camioneta de Soos en silencio, se pusieron los cinturones y Soos condujo de vuelta hasta la Cabaña. Caroline suspiro aliviada, ella solo quería volver a casa, comer caramelos y dormir. No sin antes ocuparse de las amigas de Mabel. No sabia si podían guardar el secreto, posiblemente nadie les crea si llegan a contarlo, pero aun así no podía arriesgarse. Cuando Mabel no este mirando, les borrara la memoria a Candy y Grenda. Caroline miro por la ventana y vio un par de dulces volando en dirección contraria al vehículo. Caroline se asomo por la ventana y vio al Bromista regenerándose.
-Esto debe ser una broma... O un sueño- Caroline agito el brazo de Soos. -¡Acelera, esa cosa esta viva!- Caroline grito, pero ya era tarde. El Bromista dio un salto largo y aterrizo arriba de la camioneta. Soos maniobro para poder sacárselo de encima, lamentablemente fue inútil y terminaron chocando en la tienda del Super Halloween. Rápidamente todos bajaron del auto y corrieron dentro de la tienda. El Bromista se lanzo contra la camioneta y noto que no había nadie allí. Dipper se oculto con Mabel, Candy con Grenda y Soos con Caroline. El Bromista camino por los pasillos de la tienda, buscando a sus presas. Caroline y Soos estaban escondidos detrás de los disfraces, el Bromista paso cerca de ellos y Caroline sintió como su corazón latía mas rápido cada vez que ese monstruo se acercaba. Apenas el Bromista salio del pasillo, Caroline salio de su escondite y corrió hasta el próximo pasillo. Soos la siguió y ambos se escondieron cerca de unas cajas. -Tengo una idea, Soos. Pero es algo arriesgada-
-Te escucho- Dijo Soos, prestando atención.
-Obviamente no podremos salir por la puerta, nos vera enseguida. Necesitamos una distracción, algo que el monstruo siga. Un señuelo-
-¿Que tienes en mente?-
-Nada, no se me ocurre nada... Tal vez si lo distraiga lo suficiente ustedes podrán escapar-
-¿Y dejarte sola? No puedo hacer eso-
-¿Tienes otra idea? No veo que aportes una- Caroline voy al monstruo irse a la otra punta de la tienda. Caroline agarro el brazo de Soos y se escondieron cerca de los niños. Allí, Dipper y Mabel se estaban reconciliando, mientras que Candy abraza a Grenda. Ambas estaban muertas de miedo.
-Debemos escapar de algun modo- Dijo Candy
-¿Alguna idea?- Pregunto Dipper.
-Yo tengo una- Dijo Caroline. -Pero no la recomiendo, es algo arriesgado y tendríamos que dejar a alguien atrás-
-Ojala hubiera algo que pudiéramos usar para ocultar nuestros cuerpos y nuestros rostros, como disfraces o algo así- Dijo Soos, pensativo. En ese momento Dipper y Mabel pensaron en lo mismo.
-Eso es Soos- Dijo Mabel
-¿Eso es que?-
Mabel les explico el plan rápidamente. Todos iban a tomar un disfraz de la tienda, ponérselo y finir que son maniquíes para poder escapar. Cuando el monstruo no los vea ellos se acercaran a la salida, pero cuando los vea, posaran como un maniquí. Se escondían a simple vista. Todos agarraron una túnica y una mascara de calavera, menos sus que escogió el disfraz de simio. El monstruo paso rápidamente por los pasillos, ignorándolos y confundiendolos con Maniquís. El plan funciono perfectamente, ellos ya estaban prácticamente en la salida cuando se dieron cuenta de que Soos no estaba. Se dieron vuelta para ver que Soos aun siguió dentro, a punto de tocar una de las calaveras parlantes.
-¡Soos, no!- Susurro Caroline, suficientemente alto para que Soos la escuche, pero no lo suficiente para que el monstruo la escuche. -¡Ni se te ocurra presionar eso!-
-Caroline, fue un día muy estresante, quiero divertirme- Dijo Soos y presiono la calavera. Por suerte para ellos no tenia baterías. Caroline suspiro aliviada, pero se estreso al ver que Soos tomo las baterías y se las volvió a poner. Presiono la calavera y soltó un chiste malo sobre huesos. Soos no pudo evitar reírse a carcajadas de la decoración parlante. -Jajajaja, Este sujeto es la voz de una generación- Detras de el, el monstruo apareció y se trago a Soos apenas se dio vuelta.
-¡Maldita sea!- Caroline salio de su escondite y se puso frente a frente contra el monstruo. -¡Oye!¡Devuélveme a Soos o te abriré el estomago para recuperarlo!- Caroline corrió hacia el monstruo, sin ningún plan en mente. Ella tomo una guadaña de juguete y se la clavo en el estomago, para su sorpresa dulces salieron de el como si fuera una piñata. -¿Que caraj...?- Caroline estaba confundida. Los otros chicos la ayudaron a derrotar al monstruo pero también se detuvieron al notar que de sus heridas salían dulces.
-Esto es... Chocolate amargado- Dijo Dipper. -¿Que eres?- El monstruo atrapo a todos los chicos y a Caroline.
-¿Aun no me reconocen? Mira mi rostro- El monstruo se saco la mascara y podía notarse que su rostro, todo su cuerpo estaba hecho de dulces amargos, baratos y feos. -Mirenme de cerca-
-¡Son los dulces feos!- Grito Mabel.
-Si es! ¿Alguna vez pensaron en el dulce que queda en el fondo del recipiente? El que nadie quiere. Cada año los niños de Gravity Falls tiran todos los dulces malos a la basura. Por eso busco venganza. Me vengo de los niños que dejan esos dulces de lado. Estoy hecho de todos eso dulces ácidos de limón, todas esas barras de chocolates amargas, caramelos de menta!- El monstruo explico. Irónicamente, A Caroline le gustan esos dulces.
-Todos esos dulces son horribles!- Grito Mabel.
-A mi siempre me gustaron esos dulces- Dijo Caroline y el monstruo la miro de reojo. -No son tan malos... Una vez que te acostumbras. Pero si, creo que entiendo como te sientes... Que te dejen de lado, entiendo eso perfectamente. Aun así no puedes ir por ahí matando niños solo porque no les gustan los dulces feos... Aun que yo no estoy hecha de dulces así que yo que se como se siente en realidad- Caroline murmuro lo ultimo.
-Silencio!- El monstruo apretó a Caroline en su mano. -Te comeré a ti primer... Ugh- El monstruo no pudo terminar la oración, algo dentro de el se estaba retorciendo y podía verse. -¿Qu... Que esta pasando?- Un brazo salio del estomago del monstruo y apareció Soos comiéndose al monstruo por dentro.
-Hola, chicos- Dijo Soos y sigo comiendo, arrancando pedazos del monstruo con su propias manos. El monstruo los solto a todos y cayo al suelo, escupiendo caramelos de menta como si fueran sangre. Soos agarro un puñado de dulces y se los ofrecio a los demas. -Oigan, ¿Quieren un poco?- Ninguno acepto, ni siquiera Caroline. -Bueno, mas para mi. Esto esta rico- Dijo Soos y siguio devorando al monstruo
-E...Espera ¿En serio crees que soy rico?- Pregunto el monstruo, con sus ultimas fuerzas.
-Si, claro- Respondió Soos mientras seguía comiendo.
-Todo... Todo lo que quería era que alguien me dijera que estoy rico- El monstruo comenzó a llorar caramelos dulces. -Estoy tan feliz-
-... Esto ya puso mas raro de lo que debería- Dijo Caroline
Después de una larga, y extraña, noche deshaciéndose del monstruo, todos volvieron a la Cabaña del Misterio para terminar el día tranquilamente. Dipper, Mabel y Soos entraron primero, Caroline agarro a Candy y a Grenda, evitando que entren. Ella se agacho para verlas a ambas directo a los ojos.
-Escuchen, voy a darles el beneficio de la duda, solo porque son amigas de Mabel. Confió en que guarden el secreto- Dijo Caroline. Ella puso su cara mas seria.
-¿Sobre que? El Bromista y del hecho de que peleaste contra un monstruo con tus manos prendidas fuego- Pregunto Grenda. -¡Tienes que enseñarnos eso! ¡Fue increíble!-
-Estoy de acuerdo con ella- Candy estaba emocionada también.
-No es algo que puedan hacer... O controlar. Solo les pido guarden el secreto-
-Hoy pasaron muchas cosas, Caroline- Dijo Candy. -Me sorprendió mas el Bromista del Super Halloween que el hecho de que pudieras usar magia-
-No es... Bueno, si es magia. Pero no... Olvidenlo. Solo entremos, tengo algunos dulces que me sobraron- Caroline entro con las niñas. -Me estoy volviendo muy suave- Murmuro Caroline. Dentro se encontró con Wendy, tal parece que la fiesta fue un fracaso y por eso estaba allí. Unos minutos después todos estaban reunidos en la sala mirando películas de terror de bajos presupuesto. Eran malas, pero se podían disfrutar. Caroline se sentó en el suelo, al lado del sillón de Stan, este le acaricio la cabeza.
-¿Como estuvo el Super Halloween?- Pregunto Stan
-Fue el mejor en muchos años... También el mas raro-
Jeje, ya puedo imaginármelo- Stan se acomodo y les hablo a todos los presentes. -Saben chicos. Al final del día el Super Halloween no se trata de disfraces, ni de dulces, ni de cuanta gente asustes. Es un día donde la familia se reúne en un lugar para celebrar lo que si importa... La pura maldad- Dijo Stan y comenzó a reírse de forma diabólica, todos lo imitaron, incluso Caroline quien parecía algo avergonzada, pero no le importaba. Mientras este con Stan y los demás no hay nada de que avergonzarse. Todos dejaron de reírse para ver la televisión, pero el silencio fue interrumpido por Soos.
-Yo comí a un hombre hoy- Dijo y todos lo miraron. Un silencio incomodo lleno la sala y el Super Halloween termino...
Caroline se encontraba en la puerta de la Cabaña, eran las 3 de la mañana. Ella estaba esperando algo. Entonces fue cuando un fuego azul salio del bosque y floto hacia ella. Caroline lo recibió en sus manos y este se apago. Caroline cerro sus ojos por unos segundos y los volvió a abrir con una clara preocupación en ellos. Su cuerpo comenzó a temblar, no por el frió de la noche, sino por su situación actual.
-No te pongas nerviosa- Se dijo a ella misma. -Aun tienes tiempo, solo tómalo con calma, Caroline Pines. Si entras en pánico cometerás errores y no queremos eso- Caroline se dio la vuelta y abrió la puerta de la cabaña mientras soltaba una pequeña carcajada. -Todo estará bien. Después de todo, ¿Que es lo peor que puede pasar?- Ella pregunto en voz alta. Caroline cerro la puerta detrás de ella, lo que Caroline no noto fue que mientras caminaba hasta el ático, una sombra la seguía en silencio. Una sombra con forma de triangulo...
