Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes no me pertenecen, cualquier modificación y resubida a un sitio diferente será reportada en Support google. Todos los derechos creativos reservados para mi persona y otras involucradas.
Parejas: Levi x Eren [riren, claro está] Evento de Halloween del grupo 'Dictadura Riren' The Pumpking song.
CAPÍTULO 2
—¿Elen?... ¿Elen?.
—¿Que?.
Abrió los ojos de repente, dándose cuenta que lo que había visto solo era un producto de su imaginación, parpadeando Elen se dio cuenta que estaba en los brazos de Rivaille mientras el observaba sorprendido por la reacción que habías tomado, sintiendo vergüenza por haberte visto en esas condiciones.
—Digo…¿que paso?.
Con ayuda del muchacho se reincorporó, mientras se aseguraba que lo que estaba viendo no era otra mala broma de su cabeza, hasta que tus ojos se detienen en la unión de sus manos sintiendo aún más vergüenza que antes, inmediatamente alejas tu mano de la del otro y te acomodas un poco el cabello largo como una señal de un tic nervioso.
—Lo más raro de mi vida.
Aseguró Rivaille mientras miraba alrededor del lugar, por lo que también comenzaste hacer lo mismo, dándote cuenta que ahora la habitación no estaba desierta sino que ahora contaba con dos mesas con floreros arriba de ellas y una alfombra de color café obscuro que se perdía en la longitud del lugar, con solo dos candelabros viejos y empolvados pegados a la pared para iluminar el camino.
—Sigamos hay que hallar la salida.
—Pero, si la tenemos enfren…
Callo rápido al darse cuenta que la puerta que recordaba estar en frente, ya no estaba ahí, subiendo así los nervios que por solo un momento se te habían ido, no quedandote de otra más que seguir de cerca al otro, observaste que el gato que antes habías visto estaba al lado de donde ambos habían estado, le clavaste la mirada y este parecia que hacia lo mismo, ya que no te la quitaba de encima, más no hiciste nada y volviste a retomar tu camino mientras el animalillo te seguía con su mirada.
La habitación donde estaban no tenía más que una mesa con unas tijeras, te acercaste a ellas y viste que estaban encadenadas a la mesa, como si alguien quisiera llevarselas de esa vieja casa.
—¿Y si revisamos las otras habitaciones Rivaille?.
Preguntaste al chico mientras veías como este trataba de abrir la puerta que conducía hacia el norte de la habitación.
—Esto está cerrado, así que no nos queda de otra.
Tomaron todo el camino de regreso hasta la primera habitación, pasando ahora por la otra puerta, encontrando un pasillo de dos caminos, siguieron adelante y hallaron una habitación sola con un cesto que tenía un solo oso de peluche con una sonrisa tierna pero con un ojo que estaba a punto de salirsele, tornando su cara tierna y tétrica al mismo tiempo. A lado de ellos en una pared se hallaba otro letrero, ambos se miraron dudando si sería bueno leerlo como el otro.
—¿Lo leemos?.
—Que hay si pasa lo mismo, piensalo mejor.
—Si,pero no hay de donde más salvo la otra habitación, anda Rivaille.
—Bien, solo deja voy a la puerta por si acaso, así corres y tomo tu mano y salimos de esto.
Asentiste mientras observabas su caminar a la puerta, una vez ahí te acercaste al letrero que decía:
"Ositos en la cesta"
—¿Eso es todo?.
—No hay nada más.
Te alejaste en la espera de que algo pasara, más eso nunca llegó, haciendo que ambos relajaran sus cuerpos. Decidiendo ambos en ir a revisar la última habitación que les hacía falta. Oyeron de paso el tic toc de un reloj enorme del pasillo poniéndolos alerta, más al avanzar dieron con este, marcaba la tarde así que daban por sentado que no había pasado mucho desde que estaban en el bosque, eso los tranquilizó.
Entraron y vieron que esta se veía más confortable a pesar de la lúgubre atmósfera, una pila de regalos estaba en una esquina, mientras que en un lateral se hallaba un escritorio con su respectiva silla y a lado de este un mueble, toda la pared decorada por una gran pintura de un jardín, mientras que en la otra solo había una ventana de donde no se podía distinguir nada.
—Veré en ese mueble.
—Yo revisare el escritorio.
Ambos se separaron, y comenzaste a revisarlo, no tenía gran cosa que unos libros apilados en la esquina, una pluma antigua para escribir con una pequeña lámpara conectada pero que no lanzaba luz y en medio un libro abierto. Con un poco de remordimiento comenzaste a leerlo:
"Hoy me revelaron algo que jamas crei posible,
dicen que es una enfermedad, yo no sé qué decir.
Debido a mi enfermedad nadie quiere jugar conmigo.
Tanto mamá como papá.
Lo sé nadie me quiere.
Eso pensaba hasta que lo conocí."
Era lo único que mostraban todas las hojas que habías revisado atentamente, pensando en lo desdichada que había sido la persona que había escrito eso, pero era claro que no podías hacer nada, no en ese lugar.
—Encontré esto.
Volteaste mientras veías a Rivaille con un osito entre las manos, le preguntaste para qué y el te respondio que seria una buena idea hacerle caso por lo menos en esta ocasión al letrero que antes habían leído.
—Recuerdas, decía ositos en la cesta, pero solo había uno, si ponemos esto, puede que nos de otra pista.
—Si puede ser, después de todo esta casa es extraña, no perdemos nada con intentarlo.
asintieron ambos y se dirigieron a la salida, hasta que un sonido de la nada les saco un pequeño susto a ambos, comenzando así a inspeccionaron de nuevo la habitación con sus ojos desde sus lugares sin moverse. El primero en relajarse fue Rivaille ya que había encontrado lo que los había asustado, se dirigió hasta él y lo levantó.
—Asustarnos por algo así, estamos muy alertas.
Mostró una caja un poco pesada a Elen, haciendo que riera por la inevitable verdad mientras se relajaba nuevamente.
—Vamos Rivaille.
—Si solo la dejo aquí.
El se volteo y dejo la caja entre el montoncito que estaba en la esquina, antes de levantarse volvió a recoger el osito que había dejado en el piso por el susto repentino, notando que este tenía una pequeña hoja de papel en uno de sus bracitos, la leyó lentamente con curiosidad y ansiedad "La casa de la bruja; en esta casa las puertas no se abren como normalmente se hace, debes de hallar los secretos para poder avanzar y salir, pero cuidado, la bruja no te lo deja fácil ya que esta casa cambia conforme ella lo siente".
Una información que les seria de mucha utilidad y que de cierta forma hizo que el mismo se sintiera contento, ya que las suposiciones que se habían hecho eran perder más tiempo fue hasta donde se encontraba Elen que se había quedado afuera de la habitación esperándolo.
—¿Por qué tardaste?.
—Había olvidado el oso.
Te mostró el peluche mientras llegaba junto a ti, es un bonito oso de felpa pensaste mientras pasabas una de tus manos en su delicada cabeza; cuando te diste cuenta ya estaban de nuevo en la habitación,trataron de meter el osito de peluche en la sesta, más este nunca pudo entrar ya que los brazos y piernas hacían más espacio de lo que pensaban ambos.
—No entra.
—Debemos cortarle.
—Había tijeras en la otra habitación, iré por ellas.
Te levantaste y corriste hasta la puerta, pero antes de abrirla Rivaille te detiene, haciendo que lo miraras con sorpresa, para después bajar tu mirada a sus manos sostenidas, sintiéndote ansiosa por el contacto que consideras intimo.
—¿Que pasa?.
—Mejor vamos los dos, no sabemos lo que pueda pasar en esta casa.
—Claro no hay problema.
Alejaste tu mano con un poco de rapidez de la de él mientras avanzaban de nuevo hasta el lugar donde habían visto las tijeras. Una vez ahí pusiste manos a la obra y comenzaste a cortar los brazos del peluche considerando que con eso iba a ser suficiente, más el pobre oso comenzó a escurrir una sustancia roja de sus amputados brazos manchando así las tijeras y un poco tus manos.
—Pobrecito.
—No se puede hacer nada Elen es por nuestro bien, ven y deja que limpie eso de ti.
Sacando un pedazo de tela de sus pantalones, se acercó a ti y volvió a tomar tu mano, ocasionando que te volvieras a sentir extraña y ansiosa, de vez en cuando lo mirabas dándote cuenta que ponia mucha atencion en desaparecer toda mancha que pudiera haber dejado el líquido rojizo. Una vez terminado el trabajo tomaste con cuidado el oso, para no volverte a manchar y regresaron a la habitación con la cesta, pusieron el oso, encanjando ahora perfectamente en el espacio, oyendo a lo lejos una especie de click, se miraron ambos con la misma respuesta, una puerta se había abierto ahora. Por lo que se retiraron del lugar, pero antes de siquiera inspeccionar pararon en seco al ver un oso enfrente, el animal olía por todos lados más no se había percatado de la presencia de ambos, se miraron en silencio cuestionandose el cómo había llegado a parar semejante animal, solo basto con que dieran un paso atrás para que este volteara y los fijará en su mirada feroz y maltratada, como si el animal hubiera sido cortado y herido por todas partes. Gruñendo feroz comenzó a correr hasta ellos, dando así con la persecución llegando hasta la habitación que tenía la pintura, rápidamente entre los dos pusieron el escritorio sobre la puerta para que no se moviera, pero el animal nunca llegó ni se escuchó más.
—Abriré.
—¿Estas loco?, ese oso esta afuera!.
—Ya no se oye.
—Pero eso no garantiza nada Rivaille.
—Debemos salir de aquí y encerrados no es la forma Elen.
Callaste, pues tenía razón en lo que decía así que simplemente aceptas que abra la puerta. Lo hizo y en el pasillo ya no había nada, por lo que salieron con el corazón bombeando a mil, pero simplemente el animal había desaparecido.
—No está.
Afirmaste más por ti que por los dos, pues no creían del todo que ese animal se haya esfumado. Llegando de nuevo hasta la habitación de las tijeras se acercaron a la puerta contigua que estaba cerrada, giraste el pomo viendo que ahora estaba abierta, pero antes de pasar por ella se escucho algo caerse, por lo que ambos voltearon y se dieron cuenta que eran los brazos del oso de peluche de antes.
Rivaille se acercó y los tomo para después regresar junto a Elen y cerrar la puerta dando con un salón de comer con una enorme mesa y varias sillas alrededor, una chimenea sin fuego y un tazón con algo verde que burbujeaba.
—Prueba nuestro veneno.
Se oyó en toda la habitación, una y otra vez mientras caminabas hasta la otra puerta.
—Hey, nuestra sopa pruebala.
—No te dejaremos ir si no la pruebas.
Comenzó a resonar en la habitación haciendo que ambos se pusieran un poco nerviosos por la insistencia de las voces de ese lugar.
—Queremos preguntarle algo al chef, así que si nos permiten.
Hablo rápido y seguro Rivaille con una cara entre seria y amable, pero tu sabias que de amable no tenía nada, solo era para aparentar. Ya no se escucho nada de quejas, por lo que nada más terminaste de decirles que regresarían pronto, logrando pasar la puerta a lo que parecía ser una cocina con un pasillo del lado derecho. Fueron directo por ese pasillo hasta la puerta, pero esta estaba cerrada. Regresaron de nuevo a la cocina viendo en la parte más alejada como un cuchillo se movía sobre una tabla mientras cortaba condimentos.
—Haaa que ocupado estoy, ¿que haré?.
Se acercaron hasta donde consideraron que fuera prudente.
—Disculpe sabe cómo tomar esa sopa sin ¿tomarla?, no se si me entienda.
—Oh pues si me echas una mano, puedo darles algo que les ayude con esa gente.
Miraste a Rivaille para que este te diera la aceptación de lo que proponia la entidad que estaba enfrente de ambos, tardó un tiempo para que este al final le asintiera con la cabeza, avivando así tus animos para contestarle.
—Claro.
—Que bien.
Se oía animada la voz y tu tambien sonreíste por la buena vibra que soltaba el tono de su voz, sintiendo como algo frío llegaba a tu mano y la levantaba, arrastrándote hasta ponerla en la tabla donde estaban los demás condimentos que anteriormente estaba picando.
—Si me echas una mano seria perfecto.
Oíste como la voz helada decía calmada y pausadamente cada palabra mientras veías como el cuchillo se preparaba para rebanarte la mano de un solo movimiento.
