Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes no me pertenecen, cualquier modificación y resubida a un sitio diferente será reportada en Support google. Todos los derechos creativos reservados para mi persona y otras involucradas.
Parejas: Levi x Eren [riren, claro está] Evento de Halloween del grupo 'Dictadura Riren' The Pumpking song.
Advertencias: este fic puede contener Gore, un poco de slave doll, muertes, maldiciones. si no te gusta cualquiera de estos temas, puedes cerrar el fic. También habrá diferentes tipos de narrativa.
CAPÍTULO 3
—Alto. Aqui esta lo que necesitas.
Viste como Rivaille dejaba caer los brazos del osito de peluche que anteriormente habían cortado de él, sentiste que el agarre en ti te dejaba libre, te apartaste de inmediato hasta llegar a lado de Rivaille, quien te dejo atras de el, solo por protección.
—Oh sí, con que me eches una mano esta bien.
Rio un poco el ente, mientras ambos veían como las partes del ositos eran cortadas hasta hacerlas trocitos y la sangre salpicaba por el lugar.
—Oh si, llevense lo que está en la mesa, con eso podrán probar la sopa de esos.
voltearon hacia donde estaba la mesa, viendo en esta una llave muy brillante. El muchacho la agarró y te arrastro hasta la sala donde seguía hablando las voces hasta que ellos entraron de nuevo.
—Pruebenla, si prueben la sopa, haganlo.
Repetían nuevamente, pero simplemente lo ignoraban mientras caminaban hasta el tazón con una cosa verde en su interior, se miraron y asintieron al mismo tiempo. Rivaille te paso la llave mientras te acercabas un poco lento hacia donde estaba el tazón y con sumo cuidado dejaste la llave en el tazón para alejarte después, en menos de unos segundos la llave reluciente y brillante se volvió oscura generando un sonido a lo lejos de que se abría, se vieron a los ojos ambos y regresaron hasta la cocina pasando de largo al ente que seguía cocinando quien sabe que cosa, llegaron hasta la puerta, dándole un giro al fin al pomo. Lo que se encontraron en la nueva habitación se les hizo curioso.
—Una biblioteca.
—¿Cómo es que puede estar esto aquí?
—Bueno, entonces ya sabemos que es una mansión y no una casa.
—Elen, desde hace mucho que sabemos que no es una casa normal.
—Ah, es cierto, jejejeje.
—Tenías que ser un mocoso más.
—Hey, soy más que los mocosos de la aldea.
—Por lo menos.
—Siento que me estas viendo la cara.
—Siempre lo hago.
Inflaste los cachetes nuevamente, mientras tu rostro se arrugaba lo suficiente para dar a entender que estabas enojado, mientras este simplemente se reía de ti como siempre que te molestaba, aunque no se le viera en la cara. Lo observaste por un rato más mientras se alejaba de ti detallando con cuidado a su alrededor a cada paso que daba, haciendo que recordaras esos buenos momentos que siempre atesorarás en tu corazón. Revisaron las estanterías solo con la mirada, pero al final decidieron comenzar a leer los libros en caso de que alguno tuviera algo escondido entre sus hojas.
—¿Un cuento divertido?.
Leíste en voz alta, capturando la atención de Rivaille que había tomado un libro de cocina que rápidamente había leído por encima, puso el libro en su lugar y se acerco a ti para mirar de qué se trataba, ambos tenían curiosidad así que continuaste la lectura del minúsculo libro entre tus manos.
"Erase una vez, un hombre muy rico que transportaba un gran tesoro en un carrito. Pero su carrito se rompió en el bosque, y en ese momento un cazador y su perro aparecieron. Entonces el hombre rico le preguntó al cazador si podía vigilarle su carrito, a lo que el cazador aceptó. Así pues, el hombre rico fue a buscar un reemplazo para su carrito. Mientras tanto, el cazador seguía vigilando. Empezó a oscurecer, y el cazador no podía evitar preocuparse por su anciana madre, que lo esperaba en casa. Entonces el cazador le dijo al perro que vigilara el carrito mientras él volvía a casa para ver como esta su madre. Más tarde, el hombre rico volvió y vio al perro vigilando su carrito. Como recompensa a su dueño, le entregó al perro una moneda de plata. Así pues, el perro volvió a casa con la moneda. Sin embargo, el cazador, al ver la moneda, se puso bastante furioso."¡Te dije que vigilaras el carrito! ¡Y en vez de eso, le has robado esa moneda de plata! Así que el cazador mató al perro."
—jajaja, ¿que buena historia, no jovenes?.
Oyeron al lado de ustedes, haciendo que volteara a ver quién había hablado, no encontrando a nadie salvo un montón de libros regados en el piso, a unas cuantas estanterías lejos de ustedes. Les pareció extraño a ambos, por lo que se acercaron hasta ese lugar.
—Oh, si que es difícil tener todo esto acomodado, necesito algo para juntarlos.
Rápidamente vieron como uno de los libros que permanecía en el piso se levantaba y se dirigía a una pila. Se miraron y dieron por sentado que era otro ente así como el de la cocina, más tu no te acercaste ya que habías tenido suficiente con la experiencia pasada, Rivaille lo hizo, manteniendote detrás de él por si algo no salía bien.
—Buenas tardes jovenes, gracias por esa historia, me hacía falta un poco de felicidad, pues ven que acomodar libros es muy agotador, uff.
—Si lo veo, ¿podria decirme si hay una forma de salir de aquí?.
—Claro, se lo tienen que pedir a la bruja, es su casa después de todo.
—Y ¿dónde está?.
—Está después de pasar unas habitaciones, no podría decirles exactamente cuales, después de todo esta casa es una representación de los poderes de la bruja, la puerta que está en esta habitación está abierta, pero no podría decirles lo mismo de las otras, después de todo como cualquier casa tiene su seguridad.
—Gracias por la información.
—No al contrario, jejeje. Si me ayudan puede que les dé más información.
—Gracias, ya lo decidiremos en un rato.
Se alejaron del ente para dirigirse a la puerta que anteriormente les había mencionado, dándose cuenta de que había no solo una, sino dos puertas en las que podían entrar.
—No me gusta esto.
Su voz desconfiada te lo decía, pero no podían darse el lujo de quedarse ahí, debían seguir.
—¡Revisare por este lado!
Le mencionaste mientras con eso te dabas ánimos a ti y no se alertara de que no estabas cerca de él, oyendo claramente una afirmación por su parte, abriste la puerta y comenzaste a buscar entre las estanterías de la habitación, por si llegabas a encontrar algo de información sobre la casa o la propia bruja dueña de esta, todo era útil en estos momentos, encontrando unos periódicos polvorientos entre tantos libros comenzaste a leerlos.
"xx/xx/xxxx.
En xxx, se produjo un incendio en casa de xxx. En sus ruinas, se hallaron dos cuerpos cuyas descripciones encajan con xxxx y su esposa. En ambos cuerpos se encontraron heridas de arma blanca. Se sospecha que el asesino mató a la pareja y luego prendió fuego a la casa. Además, tras el incidente, xxxx Ellen, de xxx años de edad, sobrevivió, quedando solo dos miembros de la familia Jeager, segun la policia."
Revisaste los demás, era la misma noticia solo que dicho en diferentes formas, pero eso era lo único que venían en ellos. Los dejaste a un lado y continuaste buscando librero por librero, pasando de largo la mesa que estaba alrededor, avanzaste hasta llegar a un pequeño escritorio que se encontraba en una esquina, notando que en él estaba un libro abierto, así que lo comenzaste a leer solo por curiosidad.
"Ellos vienen y se van, yo solo puedo estar aquí.
Me he enterado que van a tener otro, solo les deseo que sea igual a mi,
para que vean que ellos son los podridos. Me xxx "
Estabas de acuerdo en que no tenía nada de sentido lo que acabas de leer, por lo que dejaste ese libro en su lugar, cerrado para que no te diera por leerlo de nuevo y tratar de entenderlo, el tiempo había hecho su trabajo de maltratar las hojas, así que no tenía chiste intentarlo. Cuando estabas moviendo las cosas notaste que una hoja se desprendió del mismo libro que habías cerrado antes, temeroso lo tomaste y pensaste que habías roto algo, viendo que en la hoja había una linda letra en ella, diferente a quien pertenecía el libro, así que sin pedir consentimiento posaste tus ojos en esa caligrafía fina.
"Sigue sin tener compañía,¿porque?, ¿otro abandono?.
me acerque mucho y me ha notado, vi que tenía el tobillo
lastimado y le he ayudado, platicamos, tiene bonitos ojos,
por un segundo a sonreído y se ve bien así, a pesar de nuestros
choques, nos hemos hecho amigos. Siento que me gustaría
hacerle sonreír más, me atreví a protejerle cuando llegaron
personas que no conocía, me lo agradeció,
me sentí diferente."
Las palabras de aquella nota te hacían sentir curiosidad por aquella persona que había escrito la hoja, más decidiste dejar la hoja en su lugar y continuar con tu búsqueda, encontrándote con una placa pegada a la mesa que leiste, "todo tiene que tener pareja".
Mientras tanto Rivaille hacia lo mismo que tu en ese preciso momento, salvo que mientras él rebuscaba en la misma mesa que se encontraba en el mismo lugar, apareció debajo del mueble un gato negro, sacandole un pequeño susto al muchacho por tan inesperada presencia.
—Tu...eres el de abajo…¿como llegaste aqui?.
El gato simplemente se quedó mirándolo, con esos ojos finos de metal que podrían congelar a cualquiera, pero no a Rivaille, pues se acercó lo suficiente para tratar de tocar al animalillo que agacho la cabeza para que el otro posara su mano en él, recibiendo las caricias de este, reconfortando un poco el corazón acelerado del muchacho, más el gusto no le duró mucho ya el gato volteó la mirada alertando de paso también a Rivaille de lo que fuera que haya visto el minino, pero no pasaba nada.
Rápidamente el gato se levantó y trepó en uno de los libreros, tirando de vez en cuando uno que otro libro que se encontraba ahí, maullando para llamar la atención del joven, que observando que lo llamaba se movió hasta donde estaba el animalillo mientras recogía de apoco los libros que había tirado para ponerlos en su lugar, más sin embargo al tenerlos todos en las manos, Rivaille no encontró al gato, sino que en su lugar una hoja maltratada entre los libros que empezaba a caerse por ya no estar apretada entre los tomos.
La tomó con cuidado para que no le pasara nada y comenzó a leerla, encontrando con algo curioso y raro, ya que varias frases no se entendían por lo maltratada que estaba.
"Me he quedado solo, pero yo me lo he buscado,
preferí quedarme con mi madre que irme con el.
solo me queda vivir del bosque,
aunque hace poco han comenzado a construir una casa.
Nadie ha pasado ya, pero en mi ida al bosque vi algo
curioso, se parece un poco a mi madre en ese aspecto,
pero lo más importante,
¿qué hace aquí en el bosque?,
¿por qué está así?."
Confundido por lo que acababa de leer, decidió ponerla como estaba todo antes de que el gato hiciera su desastre, hasta que una de los pies de el pateo algo que debajo del mueble, llevándolo a agacharse para ver que era, al no notar nada opto por meter la mano, dando con algo cuadrado, lo sacó de ahí, asqueandose un poco por el hecho de que se encontraba repleto de polvo de quien sabe cuando, optó por tomarlo con la punta de los dedos para ponerlo en su lugar, resbalandosele casi cuando ya llegaba a un hueco entre la estantería y abriendo el libro. Rivaille volteo a ver el libro y suspiro por sus torpes dedos que no quería volver a sentir la sensación de polvo en ellos, pero tenía que poner en su lugar las cosas, aunque pareciera extraño, era un mal que se había generado solo con el paso del tiempo. Con un poco más de valor decidió tomar bien el ahora cuaderno, pues se había percatado que tenía hojas de cuaderno y no de libro en si, aparte de que estaba muy maltratado alcanzo a leer algo ya que al principio estaba fuertemente remarcado como si lo hubieran escrito con desespero las letras.
"Duele, duele, duele, no puedo decirle.
Prefiero a que se enoje por otras cosas,
yo …¿estaré haciendo lo correcto?.
Lo he hecho y estoy bien."
Dio la vuelta y ya no había nada más que leer debido a que estaban negras por alguna razón. No sintiéndose seguro tomó el cuaderno y lo puso en el hueco que quedaba, para voltearse y fijarse si había algo más desalineado que quedará en la habitación, sintiéndose satisfecho al ver que no era así, caminó hasta la puerta para ver cómo le iba a Elen, pues no había encontrado algo útil.
Sentiste que alguien se acercaba a ti, por lo que volteaste, percatandose que se trataba de Rivaille que venía todo desanimado y limpiándose las manos un par de veces más hasta que llega a tu lado.
—No encontré nada….¿que es todo este tiradero?.
—Pues te dije que iba a buscar y eso hice.
—Elen, eres un desastre.
—Hice mi mejor esfuerzo para encontrar una pista pero, nada...bueno, tal vez esto sirva.
Lo guiaste hasta la placa del escritorio para que la leyera, observando como ponía una mano en su mentón, una clara señal de que estaba pensando en lo que significa.
—Estas dos habitaciones.
—¿Qué pasa con ellas?.
—Son iguales.
No sabías a lo que se refería por lo que esperaste pacientemente a que este dejara de rodeos y te lo dijera como se debia, pero Rivaille comenzó a mover todo lo que habías sacado de los libreros sin decirte nada y eso estaba acabando con la poca paciencia que aún conservabas contigo.
—Si todo se parece.
—¿Me puedes decir a qué te refieres?.
El chico se volteo hacia ti, para clavar su mirada mientras esperabas por una respuesta, viste como suspiro y se acerco a ti a paso lento.
—Veras, yo recogí todo de la otra habitación y estos libros que tienes aquí tirados, son iguales a los de la otra…
—Y eso…¿que tiene que ver?.
—Que lo de pareja, se refiere a par… así que hay que acomodarlo en parejas iguales.
—Todo igualito ¿si?.
—Eso creo.
—No te preocupes, creo que sí tienes razón, pareja y par tiene que ver porque consiste en dos, a de ser por eso que hay dos habitaciones.
—Entonces vamos.
Asentiste mientras veías que Rivaille ya estaba comenzando a levantar los libros, por lo que rápidamente tu también comenzaste hacer lo mismo yendo de vez en cuando a la otra habitación a ver como lo había hecho Rivaille.
Al entrar a la habitación comenzase a ayudarle a recoger las cosas. Levantaste una cuerda que venía atada con otro de esos libros rojos que anteriormente te habías topado. Desataste el rojo libro, viste en su interior dañado y con una que otra hoja suelta de color marrón.
—Oye esto no va con la habitación.
Le enseñaste la cuerda a tu acompañante y este asintió, mientras se acercaba a ti y la tomaba de tus manos.
—Le servirá más a ese ente.
—¿Al fantasma de la biblioteca?
Preguntaste de todos modos, solo para que estuvieras en lo cierto, haciendo que el te mirara y volviera a afirmar sus palabras con un movimiento, mientras ataba la cuerda en su cinturón para que no se les olvidará.
—Así podrás sacarle más información.
—Ese es el chiste Elen. Hay que tratar de saber más sobre estas habitación, la casa en general, para poder salir.
Entre ambos terminaron de acomodar el lugar y tu regresaste de nuevo a la habitación de antes mientras le gritabas desde ahí a Rivaille para saber si todo estaba bien, pues como no eras muy ordenada, los nervios te atacaban, más nunca se escuchó el sonido característico de cuando hacían bien las cosas en aquella casa y ambos se estaban preguntando qué cosa habían hecho mal.
—Un momento… en la habitacion ¿Tambien contamos nosotros?.
Pensaste por un momento, tus ojos viajaron por toda la habitación hasta detenerse en una silla, haciéndote dudar un poco sobre esa idea de antes, optaste por sentarte y con pulmón tendido le indicaste a Rivaille que se sentara en la misma silla pero de su lado, tan rápido como el chico te hizo caso un click se oyó a lo lejos y ambos salieron de las habitaciones para felicitarse por el logro.
Pero ahora les quedaba la duda… que puerta habían abierto, pues en ese lugar solo estaban las dos habitaciones. Rivaille tomo tu mano y decidió por ambos que lo mejor sería regresar en caso de que hayan dejado algo atrás que no hayan visto, tu te dejaste guiar mientras volvían sintiendo el tibio toque de su mano apretando la suya, haciendo que sonrieras con nostalgia, ese gesto tan característico de él.
Para su sorpresa si habían dejado una puerta atrás pero al momento de querer acercarse unos extraños sonidos se escuchaban por ella, haciendo que ambos temieran de querer entrar a esa habitación.
—No me gusta esto…
—Vamos con el fantasma.
—Es mejor que esta habitación, si.
Suspiraste con pesadez mientras caminabas a lado de Rivaille que se veía pensativo y observador hacia todo el lugar que pudiera captar sus ojos.
—¿De regreso jóvenes?
Dijo animadamente el ente mientras los libros seguían levitando para después llegar a otra pila de libros.
—Te trajimos esto.
Rivaille extendió hacia el frente la cuerda que habían encontrado oyendo de inmediato un sonido de júbilo por parte del fantasma.
—Podría darnos más indicaciones.
—Bueno ya que me ayudaron bastante, claro jovencito.
—Qué hay exactamente detrás de la puerta que abrimos.
—Ya ¿abrieron las habitaciones de pareja?..ese lugar era un asco, me impresionan jejeje, bien, la siguiente habitación es el hogar de tian, aunque no siempre se encuentra ahí.
—Pero si esta...bueno oímos unas cosas raras detrás de la puerta.
Cortaste el discurso del fantasma con lo que habían encontrado realmente detrás de esa puerta.
—Oh ¿ya regreso?... que mal.
Rivaille chistó la lengua molesto, pues la información que le estaba dando el ente no era nueva, era obvio que había algo en la habitación después de escucharlo y más por el lugar donde estaban.
—Ho ho ho… ¿qué tal si le piden ayuda a Ymir?... claro si es que pueden.
Rápidamente ambos preguntaron en dónde podría estar ese tal Ymir, a lo que el ente les dijo que estaba en una habitación detrás de la armadura, ya que se consideraba a sí mismo una persona de realeza. Se miraron ambos a los ojos y pensaron en donde habían visto armaduras en la casa, pues no había puesto mucha atención hasta ahora en las habitaciones por querer salir rápido de ese lugar.
—Las armaduras siempre están en la entrada del comedor, así que no hay pierde. - agregó el fantasma mientras levantaba otro libro y lo ponía en otra pila.
—Bueno si me disculpan debo continuar acomodando.
Ambos dejaron al ente para volver sobre sus propios pasos en búsqueda de las armaduras que les había mencionado el fantasma, aunque todavía sentían desconfianza y extrañes, pues cuando pasaron rápido por el lugar no se percataron de muchas cosas, hasta ahorita que estaban volviendo, escucharon de nuevo el sonido de cortar del cuchillo contra la tabla, las voces insistentes entre los fantasmas de la mesa de la sopa envenenada y de nuevo en el pasillo que parecía interminable.
Sus ojos estaban atentos y aunque no sabías si Rivaille veía algo diferente, ahora te dabas cuenta de que no habían revisado del todo ese pasillo, pues en efecto, ahí estaban las armaduras, inmaculadas, derechas y aunque parezca extraño relucientes de limpio, pues brillaban un poco con la poca iluminación del lugar. Rápidamente comenzaron a revisar en esa pared para encontrar una puerta en la cuarta armadura que encontraron, y moviéndola para poder hacerse paso. Entraron a la habitación y solo pudieron ver que había agua en una parte mientras resonaba en el lugar los croas de una rana sola que se encontraba en la orilla al agua de la habitación.
—Está cerrado Rivaille.
—No hay nada más que una rana, ¿nos habremos equivocado?
Volvieron a mirarse ambos tratando de pensar en algo, hasta que una voz los interrumpió de su pensamiento, haciendo que volteara a ver a la rana, que ahora los veía a ambos con semblante serio.
—Que…¿que hacen aqui?... estan sordos o ¿que?.
—Estamos buscando a Ymir.
—¿Sabe cómo es?.
—Lo tienen enfrente.
Se quedaron sorprendido al saber que Ymir, el que les daria una solucion era una rana. Aun sin salir de su sorpresa te aventuraste a preguntarle si sabía una forma de eludir a lo que fuera que estuviera dentro de esa habitación.
—El de nuevo… demonios, por su culpa...por su culpa ...mi Crista..
—¿Crista?.
—El amor de mi vida.. el ser más bueno, gentil y hermosos de todos, mi amor.
—¿qué pasa con ella.?
—Está después de la habitación que ustedes mencionan.
—¡Pero tu puedes pasar fácilmente Ymir!.
—¿Como?.
—Fácil, eres una rana… lo digo en buen sentido jeje.
—Siga hablando.
—Puede pasar por debajo de la puerta y en silencio y estará con su amor.
—Si...no se me había ocurrido pasar por debajo, siempre trate de abrir la puerta pero la habitación de pareja me detenía, solo soy yo y ...es imposible.
—Nosotros ya la abrimos, pero no podemos pasar con eso ahí.
—Crista tiene pétalos que desprenden un olor que aleja a esa criatura… si me llevan ahí y paso puedo darselos.
—Y así pasamos ambos, si.
—Ve… que no todo estaba perdido.
—No… y gracias por la idea.
Sonreíste a las palabras de la rana que ligeramente había inclinado la cabeza en una señal de agradecimiento hacia a ti, de repente sentiste palmadas en tu hombro, haciendo que giraras viendo a Rivaille con una sonrisa que hizo que te sonrojaras un poco, levantándome para estar a más o menos a la altura de el.
—¿Y ese repentino cambio?.
—Es que… bueno es su amor y me puse sentimental.
—Siempre eres así, pero no creí que fuera tan apasionado.
—No suelo demostrarlo mucho, precisamente por eso.
—Esta bien, has conseguido que nos ayude la rana, aunque..
—Ha no, alto ahí Rivaille, no desconfíes.
—Eres muy inocente hay que pensar en todas las posibilidades.
—¡Yo le creo!... lo hace por amor.
—Te recuerdo que estamos en la casa de una bruja.
—Te recuerdo que el amor siempre prevalece en cualquier mala situación.
—Bien, bien...pero no olvides que te lo dije mocoso.
Derrotado asintió el muchacho mientras tú dabas saltitos de la emoción para ayudar a la rana. Está preguntó si había una manera de llevar agua en el camino, pues se secaba con facilidad y también por eso no había podido salir de esa habitación, rápidamente le dijiste que sí ya que traías contigo unos frascos que ponías atados en tu cintura, escondidos entre tus ropas. Tomaste unos cuantos para llenarlos de agua, para después regresar con los otros que en poco tiempo parecía que habían congeniado bien ya que la rana ahora estaba en el hombro de Rivaille, los apuraste para que salieran mientras cerrabas la puerta, mirando por última vez la habitación y sorprendiéndome al ver alguien igual a ti, arrastrándose en el suelo y dejando un camino de sangre mientras escuchabas muy bajito sus gemidos de dolor y una sola palabra.
—"Regresa".
Lo repetía varias veces mientras sus manos y brazos lo impulsan hacia adelante, haciendo que se te pusiera la piel de gallina, hasta que de repente se detuvo, parpadeaste un par de veces y en un instante ya se encontraba cerca de ti cara a cara o por lo menos lo poco que tenía de cara ya que no tenía ojos y tenía sangre escurriendo por la cabeza haciendo que no pudieras distinguir el rostro, más un acto reflejo tuviste y le cerraste la puerta en la cara mientras te alejabas rápido de ahí aún oyendo el ¨regresa¨ insistente.
—¿Pasa algo?.
Preguntaron los dos y solo respondiste lentamente que nada, todo estaba bien, eso había sido tu imaginación y que eran cosas de la casa, tus nervios o alguna otra cosa más.
Deseabas que fuera más por eso.
NA: nose como esto terminó siendo más grande de lo que pensé...espero que les haya gustado… y esperen por más cosas.
ATTE: Sora
