Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes no me pertenecen, cualquier modificación y resubida a un sitio diferente será reportada en Support google. Todos los derechos creativos reservados para mi persona y otras involucradas.
Parejas: Levi x Eren [riren, claro está] Evento de Halloween del grupo 'Dictadura Riren' The Pumpking song.
Advertencias: este fic puede contener Gore, un poco de slave doll, muertes, maldiciones. si no te gusta cualquiera de estos temas, puedes cerrar el fic. También habrá diferentes tipos de narrativa e inspirado también en the witch house.
En el trayecto de vuelta a la habitación pudiste calmar tus nervios por lo que antes habías visto, haciendo que ya no se preocupara más por ti Rivaille, que seguía inseguro de que si era verdad que estabas bien, después de todo le importabas mucho.
De vez en cuando se detenían para vaciar un poco de agua a la rana y que no muriera en el trayecto. Una vez enfrente de la habitación la rana se bajó de tus manos, ya que le vaciaste un poco más de agua antes de llegar.
—Bien, ya llego el momento Ymir.
—Espero...lograrlo.
La duda en sus palabras te molesto un poco, por lo que te plantaste en frente de este y lo miraste con coraje.
—Ymir, no es momento de vacilar… ¡recuerda! Ahí esta tu amada Crista. Solo tienes que pasar esa puerta y por fin…. Después de mucho tiempo, te podrás reunir con ella. Así que ánimo ranita.
—Es cierto, si tanto la amas tienes que dar todo por ella.
Ambos estaban dando aliento a la rana que después de oirlos, una sonrisa se dibujó en su pegajoso rostro, diciendo antes un gracias mientras pasaba por debajo de la puerta. Ambos esperaron por un tiempo para que Ymir por fin pudiera decirles que ya era seguro pasar, pero toda su buena actitud se convirtió en preocupación cuando escucharon un grito desgarrador detrás de la puerta, seguido de estruendos de golpes y cosas rompiéndose. Ambos se pegaron a la puerta, a ver si así podían distinguir quién era el que hacia esos sonidos, si era Ymir o la criatura, pero una cosa estaban deseando, de que no fuera su babosa amiga la rana, hasta que de repente no se escucho nada.
—¿Ymir?.
Una mano de Rivaille se poso en tu hombro para darte apoyo y con eso bastó para que abrieras lentamente la puerta para observar dentro de la habitación.
Estaba oscuro y silencioso, así que con una seña le indicaste a Rivaille que abririas para poder entrar. Una vez adentro miraron por todos lados si había alguna señal de la rana, pero nadie contestaba, ambos se estaban impacientando hasta que un sonido de algo líquido y pegajoso les llegó con un paso. Miraron hacia abajo y pudieron apreciar un charco de sangre con solo dos extremidades de color , tu te tapaste la boca con tus manos, no pudiendo creer lo que veías y el muchacho se acercó para tomarlas y darse cuenta de que estaban frescas. En definitiva Ymir había perecido, te dijo y tu solo lloraste diciéndole que no se lo merecía, que era injusto. Pero el simplemente se acerco a ti, deposito las patas mutiladas de la rana y posó una mano en tu hombro.
—Si llegamos a encontrar a Christa, le diremos.
—¿No sera muy triste.?
—Más triste será para Christal que siga esperando a Ymir y jamás llegue, hasta puede pensar que no la quiere y eso es peor.
—Esta..esta bien.
Te ayudo a levantarte y vieron que en una pared había un enorme agujero que conducía a una especie de jardín, como no había otra manera de seguir, cruzaron el agujero, encontrándose con un extenso jardín que parecía no terminar ahí a pesar de que solo era una habitación. En el lugar se encontraban en una esquina 4 flores amarillas que se mecían con un poco de brisa que por alguna razón tenía el lugar, más adelante se encontraba la puerta y donde estaban solo había muebles con cajones que decidieron husmear por si acaso la puerta tuviera llave y ahí se encontrara. Más lo primero que encontraste fue otro de esos libros rotos y maltratados, lo hiciste a un lado pero inevitablemente soltó una hoja que de inmediato tus ojos leyeron.
"Hice algo loco, pero no me arrepiento.
La familia estaba creciendo y con ello mi dolor,
pero al mismo tiempo mi felicidad.
Menos mal que todavía tengo algo así.
NO, NO no…. lo XXX, los maldigo.
Necesito moverme, porque soy así.
Solo conseguí un trozo, pero se han ido varios."
La guardaste como las demás y seguiste buscando hasta dejarlo, al llegar hasta Rivaille él tenía las mismas noticias, no había nada que pareciera una llave, así que sería menos las probabilidades de que la puerta estuviera cerrada, aunque antes de que pudieran llegar a ella, al pasar por donde estaban las flores pudieron notar al fin, que estas no eran flores comunes, ya que hablaban. Debido a eso decidieron pasar de largo sin hacer ruido para no perturbarlas, escuchando de fondo solo sus cuchicheos sin comprender.
—Hoy estas divina.
—No tu lo estas.
—Es una desgracia.
Del otro lado de la puerta seguía el jardín tan verde y lleno de vida, aún había muebles de madera alrededor de la habitación pero la mayoría estaban cubiertos por enredaderas que salían de la parte superior de la pared. En el centro se encontraba un frondoso árbol, que a un lado tenía un lugar para sentarse de metal y color blanco reluciente, con otro libro encima de él. Rivaille lo tomo por si había una pista pero al abrirlo la mayoría estaba en negro y podrido por la humedad solo pudiendo leer unas cuantas frases.
"Hacer XXX me me
encontré con esa persona, se parecen tanto
que da asco, somos "amigos",¿debería hacerle XXX?.
No lo hice, el momento se acerca, el me lo dijo."
No tenían sentido para ambos así que simplemente te lo paso para que lo dejaras en donde lo habían encontrado, al dejarlo notas que debajo hay una hoja, la tomas para leerla.
"Hoy tenía heridas, le pregunté cómo es que se las hizo,
no me contestó pero al llegar a la aldea supe quién había sido.
los odio, como se atreven a juzgar así a los demás.
es inocente lo sé, tiene miedo, no es diferente de mi.
antes de irme pude oírlo, a mi tambien me consideran un
mounstruo, pero soy mucho más humano.
Me dijo que me quiere, estoy feliz, no, ahora somos felices."
Te sigues preguntando por qué de esas palabras escritas hacen un picor muy dentro de tí, pero aun así dejas el libro y regresas con Rivaille para seguir caminando, encontrándose con una linda flor blanca sola y con un libro entre sus ramas, a ambos se les hace curioso ver a una planta leer por lo que se acercan a ver de que era el libro, pero no demasiado como para interrumpir su lectura. La flor se da cuenta de que tiene compañía y baja solo un poco el libro para notar a los dos humanos que intentan ver de que es su libro.
—Nose de que sea.
Ambos parpadean y dan un respingo por ser descubiertos y tener la atención de la flor blanca.
—Pero sus palabras hacen un hueco en mi alma, les leo.
Ambos niegan, más la flor simplemente dejó salir una melodiosa risa mientras le decía a ambos que no importaba, lo haría de todos modos.
"¿Cuánto ha pasado?, el tiempo se ha pasado volando mientras
nos hacemos compañía, he llegado a conocer todo y ya
comprendo todo ese odio, tenía razón era inocente, quería ser
medico, ahora es bruja, pero eso no deshace su verdadero ser,
porque para mi es el ser más mágico de todos.
Hay personas cerca de mi casa, ¿que es lo que quieren?.
Hoy fue nuestro primer beso."
—Oh el primer beso… todavía me acuerdo cuando Ymir y yo nos lo dimos, fue mucho antes de llegar a este lugar y mucho antes de separarnos.
Ambos se sorprendieron, mucho más al darse cuenta de que estaban en presencia del amor de Ymir su amiga rana, que había perecido en las circunstancias de lo desconocido y que tenían que darle las malas noticias de ese suceso.
—Y ¿como es que llegaron hasta aquí?... ¿a dónde van?.
—Pasamos por muchas puertas hasta aquí y queremos salir.
Respondio rapido Rivaille mientras sacaba algo de su bolsillo y lo mantenía en su mano.
—Oh eso solo la bruja podría decirles.
—Si a eso…¿sabe dónde la podemos encontrar?.
—Es muy fácil solo tienen que pasar la puerta que está más adelante, la del norte claro.
—¿Solo eso?.
Dudaste por tan simple acción que tenían que hacer, parecía que al fin habían llegado a su destino después de todas las cosas que pasaron.
—Me temo que no, tiene cerradura y solo las flores amarillas pueden abrirla, pero son algo especiales.
—Ya lo vimos, por eso las pasamos de largo.
A el no le gustaban las personas chismosas y esas flores eran la viva imagen de eso, tu como buena amiga tambien quisiste evitar gente así, por lo que no pudiste evitar hacer una mueca de incomodidad.
—Tendrán que tratarlas si es que quieren pasar y salir, no hay opción.
—Bien, gracias...pero antes, te dejamos esto.
Se acercó lo suficiente para arrodillarse y abrir su mano delante de la flor, mostrándole las dos extremidades que anteriormente había recogido de la rana. Ella al verlas no pudo pronunciar ninguna palabra más, pero su cara cambio de una sorprendida a una melancólica y de amor.
—Así que lo intentaste.
—¡Fue mi culpa!, yo...yo le dije que pasara por la puerta.
—No hay problema.
La miraste y su voz estaba calmada, no había ni una pizca de resentimiento hacia nadie, te volviste a echar la culpa y ella volvió a negar, no había ningún culpable de lo que había pasado, solo esa criatura era la culpable. Se sentía un poco feliz por saber de su amada rana, y aunque ahora estaban separadas más que nunca le reconfortaba el corazón saber que ella había luchado por llegar a ella y volverse a encontrar, dando de paso un gracias a ambos por haber incitado a Ymir para que fuera valiente.
—En vez de eso, ¿me harían un favor?.
Ambos asintieron al pedido de ella, enterrando las patas de la rana a un lado de ella, para que por lo menos en espíritu estuvieran juntas y que nadie los separara.
—En verdad lo siento.
—No se preocupe, Ymir siempre fue cobarde, pero ustedes le dieron la fuerza que le faltaba para mover esas ancas de rana, ahora gracias a ella pudieron seguir y yo al fin se de ella. Por un momento pensé que ya no me quería.
—¡Claro que no! Ymir...ella la ama.
—Gracias.
Agradeció de corazón mientras tú correspondias con una débil sonrisa en tu rostro. Ella de nuevo volvió a mencionarles la puerta y ambos se dirigieron hasta donde estaban las otras flores, observando que seguían chismeando entre ellas como si no estuvieran ustedes.
Rivaille carraspeo para que pudieran notarlos, y tan rápido como su voz dejó de oírse ya eran observados por las flores.
—Oh mira son personas.
—¿Que se les ofrece?.
—¿Se perdieron?.
—Quieren abrir la puerta del norte ¿no?.
Todos callaron de repente al oír a la última flor decir aquellas palabras, para después observarse los unos a los otros en busca de alguna respuesta o razón de porque la había dicho.
—vamos, es sentido común.
—Si común, hahaha.
—Además son humanos.
—Shhh, callense...dejen que respondan.
—Respondan humanos o es ¿acaso que me equivoco?.
Te acercaste al grupo y dejaste tus manos a ambos lados de ti, pues las habías mantenido juntas por la preocupación y nerviosismo que se apoderó de ti y con voz un poco temblorosa, pero no suficiente para que lo notaras les contestaste a las flores que estaban en lo cierto. Las flores pidieron tiempo y se juntaron en un círculo formado por ellas mientras susurraban entre sí, quién sabe qué cosas. Cuando al fin se separaron, todas soltaban una sutil pequeña risa que les ponía los nervios de punta a los dos, más decidieron mantener la calma.
—Pues como se supondrán, queremos un pequeño favor antes de que podamos abrirles la puerta, claro está que todas estamos de acuerdo en qué favor es ese, así que si ustedes aceptan tendrán el camino libre para llegar hasta la bruja, ¿acepta?.
—Primero dinos de qué se trata.
—Hehe, eres un chico listo ¿he?.
Tragaron duro, pues estaban nerviosos, pero tu sabias tanto como Rivaille que las cerraduras de ese lugar siempre eran abiertos por favores o acertijos, así que esperaban que el favor que les pidieran no fuera tan descabellado.
—Ho no, solo queremos...el tallo de una flor…
—Si, una flor que está del otro lado de la puerta.
—Un solo tallo.
—Si, porque la queremos muerta hahaha.
Las otras flores voltearon y de inmediato la que había mencionado eso, callo abruptamente mientras se achicaba en su propio lugar y sus hojas se encogieron sobre sí misma.
—Veremos lo que podemos hacer.
Les dio la espalda y tomo tu mano para después salir de esa habitación, una vez cerrada la puerta se pegó a ella y paso una de sus manos por toda su cara como queriendo aliviar un dolor.
—Rivaille, no podemos...la única flor que hay es.
—Lo se...pero hay que comentarle a ver si nos puede dar otra solución, esto no es una opción.
Asentiste y fuiste detrás de él mientras caminaba hasta donde estaba Christa que seguía en el mismo sitio y con una mirada perdida.
—¡Christa!¡Christa!...¡tenemos malas noticias!.
—Hara...y ¿que son esas malas noticias?.
—Esas flores quieren tu cabeza.
Termino diciendo Rivaille dejando muda a Christa, observando que ni siquiera ya se movía, acercaste tu mano a su tallo y lo meneaste un poco para que reaccionara.
—Oh..sí...bueno no me sorprende.
—¿No hay otra forma?.
—¡Anda Christa debe de haber!.
—Bueno es que nadie más sabe la manera de salir o de abrir esa última puerta.
Quedaron callados de repente sin saber qué más decir o hacer, por lo que diste un grito para desahogar la frustración y te tiraste al piso, mientras le contabas todo a Christa por lo que tuvieron que pasar para llegar ahí y que se hayan quedado varados y muy prontamente muertos en ese lugar.
—Y lo peor de todo es que fue por esas rosas del camino.
—¿Rosas?.
—¡Si! enormes y lo peor es, que ni Rivaille las pudo cortar!.
—Entonces si necesitaran mi ayuda.
No sabían a lo que se refería con esas palabras por eso, sus miradas le incitaron a Christa a que se explicara con claridad y no lo dejara en el aire.
—Pues mis pétalos con agua forman una solución que es nociva para otras plantas, las marchita al instante, de hecho por eso soy la unica que esta alejada de otras plantas.
—¿Es mala para nosotros?.
—No, solo para las plantas realmente, ustedes están a salvo, así que…
Con una rama movió el libro que siempre lee a un lado y bajo su tallo lo suficiente como para que fuera simple el arrancarle todos los pétalos.
—¿Eso no te matara?.
—Si lo hará, pero descuiden, no me arrepiento de nada, ni me siento mal porque vaya a morir, de hecho es un poco de alegría porque sé que con ello les podre ayudar a regresar a donde pertenecen.
—Pero Crista…
—No llore, sea fuerte… ¿no ve al joven que tiene delante?, parece que quiere llorar también.
—Rivaille...yo...no…
—Lo haré yo.
Se acercó, le dio las gracias y de una sentada la arrancó del suelo, observándola después en sus manos como dejaba de moverse y suspirando un pequeño "suerte chicos".
Una vez hecho el muchacho le arrancó los pétalos y te los entrego para volver a darte la espalda y sin que te dieras cuenta le arrancara el tallo, y lo demás lo enterrara en un hoyo improvisado hecho por el mismo a lado del lugar donde habían enterrado lo único que había quedado de Ymir, así esos dos podrán estar al fin juntos aunque sea de esa manera.
Volvieron una vez más con las odiosas flores y les entregaron el tallo, como era de esperarse todas ellas comenzaron a reírse de manera maniática repitiendo una y otra vez que por fin había muerto la blanca flor, mientras que ustedes trataban de pedir que se les abriera la puerta como se había pedido, más estas no les hacían caso alguno, sino que comenzaron hacer un desastre en la habitación con sus ramas que se movían sin control alguno, haciendo que salieran de la habitación por seguridad suya.
—Revisemos, esperamos que hayan cumplido.
Fueron a la puerta cerrada y ahora estaba abierta, por fin podían llegar y enfrentar a la bruja, mientras llegaban ahí tuvieron que subir unas escaleras más, mientras seguían conversando de su ardua osadía en esa casa y lo que habían aprendido al llegar a esta, era muy seguro que ambos jamás iba a querer regresar por un tiempo al bosque debido a lo sucedido si es que salian bien de ahí.
Cuando estuvieron a punto de llegar al final de las escaleras un felino iba bajando tranquilo y sin prisa se acercó a ustedes por algo de caricias, más Rivaille paso de acariciarlo ocasionando que el minino se molestara un poco, pero rápidamente tú extendiste tu mano y cuando el animalillo toco su nariz con tu mano, la pasaste por toda su cabeza y cuerpo, dándole una agradable caricia que el minino agradeció en su idioma, mientras te veía con ojos de amor y agradecimiento, pero tenias que irte sino el chico te iba a dejar atrás por lo que te levantaste y le diste la espalda al mínimo, este al ver que te ibas maulló para llamar tu atención, cosa que logró ya que al voltear tu cabeza, sus ojos se volvieron a conectar, sintiendo que eran muy bonitos en el animal. Al bajarlos te diste cuenta que había una llave con un cuadro de papel atado y sin pensarlo lo tomaste y lo pusiste junto a las demás cosas que siempre llevabas contigo y que eran indispensables y en poco tiempo de trayecto ya estabas junto a Rivaille que te acusaba con la mirada de que habias tardado como siempre, haciendote una señal miraste enfrente y te diste cuenta de que había una puerta, primero tocaron por si se escuchaba a alguien del otro lado, pero al no tener respuesta y ni oír nada acordaron que era bueno pasar al otro lado.
La habitación estaba a obscuras o por lo menos eso parecía con todos su tapizado de color obscuro y la alfombra color vino obscuro en el piso. Había muebles como cualquier cuarto normal, nada fuera de lo normal, hasta la cama estaba en perfecto estado o eso suponieron hasta que un quejido salió de ella.
—Disculpe ¿es usted la señorita de la casa?.
Preguntaste educadamente, mientras caminabas hacia adelante lentamente junto a Rivaille, no despegando ambos sus ojos de esa cama. Más otro quejido aún más fuerte que el anterior los detuvo y una cosa extraña caía de la cama, haciendo un sonido húmedo y como de arrastre, hacia ambos les provoco que sus pasos fueran hacia atrás, esperando poder observar mejor lo que fuera que se les estaba acercando, tu apretaste tu agarre del brazo de Rivaille para controlar tus propios miedos y apretando cada vez más cuando el quejido se hacía más grande conforme pasaba el tiempo. Cuando al fin un poco de luz decente se dio en el lugar ambos quedaron pasmados casi en la puerta al ver lo que tenían enfrente, una especie de cuerpo humano se arrastraba de sus brazos y se acercaba lentamente hacia ambos, no tenía piernas y se notaba a esa distancia que estaba perdiendo sangre de su cuerpo, pero lo más petrificante fue su rostro, pues solo contaba con los huecos de sus ojos y de sus labios más sangre salía de a borbotones haciendo que el habla fuera más difícil,era impresionante que se pudiera mover.
Rápidamente y sin despegar los ojos buscaste la perilla, para poder escapar, mientras le susurrabas a Rivaille que se fueran rápido, solo fue hasta al momento de darle vuelta cuando todo se puso peor, ya que lanzó un horrible y gran quejido de dolor que les hizo tapar sus oídos y usando sus brazos como impulso se arrastró más rápido hacia ellos, dándoles un susto aún más grande y que comenzarán a correr por donde habían venido.
—Tirale cosas…
—¿Cosas?
Gritó él mientras corría a tu lado y tomaba una mesa y la tiraba en dirección a la criatura para volver a correr junto a ti, se oía que algunas cosas le caían y otras solo le hacían aún más difícil el seguirles debido a los quejidos y ruidos que soltaba a veces la criatura, pero lamentablemente ya estaban comenzando a regresar a donde habían entrado. Ni las armaduras que le tiraron lograron detenerla, ya que desde los escombros sacó una mano ensangrentada con varios dedos deformados por los huesos rotos y tomo tu tobillo y te jalaba hacia ella, entre lágrimas y gritos pedias que te soltaría más no lo hacía, Rivaille al verse acorralado tomó una de las hachas de las armaduras y le rebanó la mano, liberandote.
Fuera de sus garras, el te ayudo a continuar corriendo, pero la criatura aun seguía cerca. En la biblioteca le dieron varias vueltas para cansarla pero no parecía que fuera a cansarse, así que optaron por derribar los muebles llenos de libros sobre ella, pero eso solo la detuvo por poco tiempo y causó que el techo comenzará a colapsar teniendo que tener cuidado ahora ustedes de que no los aplastará, la cámara de los pares no parecía funcionar así que solo le habían dado la vuelta por ahí, en la cocina le lanzaron las ollas repletas de cosas calientes pero aun seguia moviendose, persistente en agarrarlos y era lo que menos querían. Ya estaban llegando al pasillo principal que les había dado la bienvenida al lugar, pero lo curioso es que ahora sí había una puerta donde antes habían pasado, Rivaille se había dado cuenta en su andar a lo lejos que estaba, por lo que tomó del brazo a Elen para que se apresurara y verificaban la puerta, rezaba a todos los dioses que conocía que si estuviera abierta por lo menos y en efecto lo estaba, sin pensarlo más ni decirle a Elen lo que pensaba, o qué era esa puerta pasaron por ella y la cerraron detrás, mientras ambos jóvenes resbalaban por la puerta libres al fin.
—Estamos fuera Elen.
-No….lo...puedo creer.¿que era esa cosa?.
—No lo sé no quería averiguarlo.
—Es cierto….jeje...je. ufff
Se levantaron del suelo y observaron el lugar, no había cambiado en nada desde que entraron en la casa, por fin ambos habían salido y vivos de ese lugar, sus corazones estaban relajándose y una felicidad los embargaba por todo su ser. Se dieron cuenta que la canasta de Elen seguía en su lugar en todo ese tiempo, así que cuando la vio se alegró bastante de tenerla pues no quería regresar al bosque en lo que restaba de sus días, ahora más que nunca. El chiste también cayó muy bien a Rivaille y ambos comenzaron a reírse, hasta que un golpe en la puerta los interrumpió poniéndolos en alerta.
—Hay no...es esa cosa.
—No quiero creerlo pero parece que si, vamonos Elen, rápido.
—Cla...claro.
Tomaron sus cosas y nuevamente comenzaron a caminar hasta donde habían visto las enormes rosas que los bloquean.
—¿Tienes lo de Christa?.
—Si… lo puse en el frasco de agua de Ymir.
—Quien lo diria, que ambas nos salvaran.
—Lo hubieran querido Rivaille.
Siguieron hasta que por fin se toparon con las grandes rosas y maleza, el se acerca a Elen que ya sabe lo que hay que hacer, poniendo los pétalos de flor de Christa los agita por un momento en el agua y los echa en las plantas, pero no muy a lo lejos un grito de dolor los atemoriza mientras ven como las rosas se hacen a un lado por la solución creando un pequeño espacio donde una persona muy apenas puede pasar.
—Tu primero.
—Esta bien.
Pasa Elen primero y cuando Rivaille está a punto de pasar, su pierna es sujeta ocasionando que volte dándose cuenta que es sostenido por esa criatura, lleno de frustración y viendo que la solución se está secando haciendo que las rosas vuelvan a crecer rápido en la maleza opta por comenzar a patear más fuerte a la criatura hasta que en uno de sus golpes la deja al fin en el suelo muerta y pasa muy apenas por la maleza y espinas raspando uno de sus brazos.
—Maldición.
—¿Estas bien?.
—No te preocupes Elen, le di una buena patada que por fin acabó con ella.
—Hay no, hay que atenderte, ven rápido a mi casa.
—Estas bien que haga eso Elen.
—Tonto, solo vivo yo en mi casa, no hay nadie quien te avergüence.
—Bueno eso es cierto, contigo mocoso es más que suficiente.
—Ahí vas de nuevo, si sigues así no te curo.
—Callo.
—Mejor.
Un poco de camino más al fin habían llegado a la aldea o mejor dicho un pueblito no con mucha tecnología, pero que no era tan rústico en donde se podía vivir plácidamente solo uno, si sabias ser autosuficiente. La casa de Elen se hallaba a unas cuantas cuadras cercas del bosque y el parque ya que le beneficiaba en su recolección de plantas para tratamientos médicos que vendía a un módico precio cuando podía en el mercado del pueblo.
—Puedes sentarte donde quieras, no te detengo.
Decía Elen una vez llegado a la casa y que había dejado todas sus cosas en su habitación, que era donde estaba en ese momento Rivaille, ya que sería curado en el brazo, mientras esperaba observaba nuevamente la habitación de Elen. Una cama medio acomodada como siempre, su closet, mesita de noche y escritorio donde ponía sus cosas después de sus viajes al bosque, observó que ahora estaban ahí las cosas que traia el dia de hoy y aunque no lo quisiera admitir abiertamente se había acercado con curiosidad para observar cada una, viendo que eran unas hojas maltratadas, el frasco de la solución, otros frascos una llave y una nota arrugada atada en ella. Tomó la llave con la nota arrugada y la desdobló hasta que pudiera leerla, dándose cuenta de que había no solo una sino ó la primera y la leyó lentamente.
"Ya no he vendido nada, aún así gracias a que vivo del bosque,
no me preocupo, estamos juntos.
Tocan a la puerta, ¿que será?.
Yo de verdad te amo y lo seguiré haciendo, lo siento
por no decírtelo más….E..re...n…. "
—¿Eren?..¿quien es Eren?...¿es esta llave de Elen?.
Aun sin saber en qué pensar, Rivaille toma la otra nota y la lee con calma pensando por un momento que en esa nota podría contestar un poco sus dudas si fuera el caso.
"Le he pedido un favor y a aceptado,
eres tan buena ¿no lo crees?,
no te pareces en nada a mi...yo Eren.
Buena,generosa e inocente,
tanto que ni parece que vengas de ellos.
Oh mi amada amiga, hermana tan ingenua y tonta,
me haz ayudado ya un montón,
¿no lo crees así Elen?."
—Vaya lo leíste...pero si...llamame Eren. jejeje.
Y todo lo demás que podía ver Rivaille se volvió negro mientras un pequeño rayo de color verde en los ojos de...Elen, no Elen tenía los ojos amarillos….es mejor decir Eren lo veía caer mientras retiraba el cuchillo de su pecho lleno de sangre, para llevárselo a los labios y darle un beso como si fuera lo más preciado del mundo.
-Ya muy poco …..Levi…..
NA:Pues ya está revelado! a que no se lo esperaban!?.. qué les pareció?, les gusto?... quieren rikolino?...siganme eso me ayuda a saber si voy en buen camino!... en fin.
quiero dedicarle este cap. a Emilda,Charly,Lia,Ame,Ola-chan,Gumi,Mitsuko,Laura 3 y también a las chicas del grupo Dictadura Riren y sobretodo a las que hablan conmigo! chicas! si me acordara de todos sus nombres juro que los pondría en el cap. pero se haría más largo… así que por eso lo pongo en plural… pero ya saben que las amo y este es su cap. 3 y eso es todo nos vemos en el siguiente!
y recuerden que el RIREN y el yaoi estén con ustedes 3
