Hola! Si soy yo no alucinan ni nada parecido ¿Que creyeron que no iba a cumplir eso de actualizar esta historia? Pues se equivocaron... Les pido una disculpa por el enorme retraso de este capitulo, no tengo justificación alguna, más que muchos altibajos, la inspiración se había esfumado, la universidad consume mi tiempo más el trabajo, y siendo sincera, estaba en una etapa de mi vida en la que salí del color gris, para probar el negro y el blanco, y darme cuenta de que nunca debí salir del gris.

En fin agradezco sus reviews, inbox y demás preguntando sobre esta historia, por seguirla manteniendo en alertas, y agregarla a sus favoritos aunque no lo merezca GRACIAS!

Bones no me pertenece, todos los personajes son propiedad de Hart Hanson y Kathy Reich.

(si fuese mío Hannah no abría existido, Vincent no hubiese muerto y el bebé Booth-Brennan sería niño y no niña)


La mitad de su matrimonio era una farsa ella lo sabía y él también lo sabía, él era el culpable lo aceptaba, él se equivoco al tomar sus decisiones de forma apresurada, ella se equivocó al aceptar sin pensar, al dejarse llevar únicamente por la felicidad que la embargaba en esos momentos cuando el le propuso matrimonio, él lo había hecho por mero despecho, por cobardía, por querer avanzar sin haber dejado atrás a la mujer que durante tanto tiempo amó, ella se equivocó al aceptarlo aún enamorado, ella se equivocó al creer que ella lo ayudaría a olvidar, él se equivoco al dar por hecho que jamás tendría una oportunidad con la mujer que realmente amaba.

- ¿Te sientes mejor?- No era la mejor elección que una persona puede hacer al preguntar sin embargo para Hannah Burley esa era una de las pocas preguntas que desde hace 8 meses le traía paz, que le hacían olvidar que su matrimonio hacia mucho tiempo que estaba fracturado por algo más que la mitad.

-Si, ya solo me duele un poco el cuello, no te preocupes- Quien lo iba a decir, él un agente del FBI, un ex francotirador era un cobarde, un cobarde al no poder dejar a la mujer que tenía frente a él, un cobarde por no tener el valor de decirle que lo suyo se acabo en el momento mismo en que el regresó a Washington, cuando volvió a ver a Bones, un cobarde por no decirle que mientras ella dormía en su noche de bodas, el estaba haciéndole el amor a la mujer que por muchos años ha sido su compañera a la cual después de esa noche no la había vuelto a tocar, 4 meses exactos pasaron sin que el la tocara, pero en esos 4 primeros meses la relación de ellos había cambiado si bien después de aquella noche habían decidido dejar las cosas como estaban, nada fue igual, se hablaban apenas y lo necesario, no salían a comer, y la definición de solo compañeros les quedaba como anillo al dedo, como nunca antes les había quedado, sin embargo, al iniciar el quinto mes de su matrimonio con Hannah, las cosas iban excelentes en su matrimonio, él pensaba en aquella noche solo de vez en cuando, e intentaba por todos los medios olvidar dicha noche, manteniendo relaciones sexuales casi todos los días con su esposa, todo iba perfecto, hasta que conoció a la actual pareja de Brennan. Él era un cobarde al no aceptar que ella había pasado de página, y cuando la vio con Steve sintió su sangre hervir, sintió como todo su organismo estallaba en celos, el tipo ese no tenía ningún derecho de tocarla, ni de hacerla reír.

Fue durante la primera semana de su quinto mes de matrimonio cuando comenzó su perdición. Los celos lo carcomían y poco a poco se fue alejando de su esposa, siendole fiel a aquella que había pasado de ser su compañera laboral, su amiga, a ser el amor de su vida, a ser algo más que simples amigos, el era el culpable.

- No debiste permitir que te usaran de conejillo de indias- La reportera bajó del auto, dirigiéndose a la entrada de la casa que compartía con el agente

- No es para tanto Hannah, necesitaban recrear la escena, es parte de mi trabajo, lo sabes-

- Siempre es parte de tu trabajo Seeley- La reportera entró en la casa y dejó el jersey en el sofá , seguida del agente, quien lo único que hizo fue encender el televisor y dirigirse hacia la cocina, bajo la atenta mirada de su esposa- A veces me pregunto si yo también soy parte de tu trabajo

- ¿Qué quieres decir?- El agente sintió un escalofrío recorrer su espalda, miedo- Sabes bien que...

- ¿Qué es lo que sé?- La reportera se dirigió a la cocina y se recargó en el marco que dividía la cocina del livin mientras miraba fijamente los ojos marrones del agente- ¿Que todos los días estás cansado o tal vez que ya no tienes tiempo ni siquiera para darme los buenos días?

- Eso no es cierto- Mentir no tenía ninguna otra opción- Mira sé que últimamente he estado un poco distante y que...

- ¿Un poco distante?- Hannah río amargamente mientras en sus ojos un cúmulo de lagrimas luchaba por salir- Seeley dime, ¿Cuando fue la ultima vez que llegaste a casa a comer? ¿Cuando fue la ultima vez que salimos? ¿Cuando fue la última vez vimos el jodido televisor juntos?

- Yo... Lo siento, te he descuidado, lo sé y entiendo que estés molesta pero yo...- El agente solo atinó a acercarse a su mujer y acariciarle la mejilla con su mano derecha mientras con la izquierda la tomaba por la cintura y la acercaba hacia el, mirándola fijamente a los ojos- Lo siento, prometo que te lo recompensaré

- ¿Lo recompensaras? Exactamente... ¿Cómo Seeley? ¿Una cena en algún restaurante lujoso? ¿Un paseo por el parque? O ya sé tal vez vayamos a patinar como cuando recién nos casamos- La reportera no pudo evitar que las lagrimas cayeran sobre su rostro- ¡Maldita sea Seleey! No quiero nada de eso, quiero que me veas como la primera vez, que me toques, que me escuches, que me preguntes como ha ido mi día, ¡Que al menos te fijes en mi! ¡Que te des cuenta que no soy la maldita pared!- Y era cierto no ella no quería nada de eso, ella simplemente quería al hombre que conoció en Afganistan casi un año atrás, al hombre que amaba más que a su propia vida, por el cual había dejado su vida, su amor por ir a buscar la noticia, por una oficina de una prestigiosa revista política, no era lo mismo, sin embargo ella sabía que el sacrificio valía realmente la pena. Nunca creyó que algún día todo aquello acabaría. ¡Carajo no! Ella no se casó para eso.

No sabía como, pero se encontraba en el baño, lavándose el rostro, intentando borrar todo rastro de llanto posible, ella era una mujer fuerte, había burlado la muerte muchas ocasiones y sin embargo... Sin embargo ahí estaba intentado salvar su matrimonio, intentando restablecer todo lo que ella consideraba perdido, todo lo que alguien de alguna forma le había arrebato, no sabía quien era, ni siquiera sabía si esa mujer realmente existía, o si Booth se había simplemente se había cansado de ella, realmente no sabía nada; eran demasiadas posibilidades y sin embargo ninguna la convencía tanto como el hecho de que había alguien más en la vida de su marido, le gustaba creer que era así, tenía que ser sincera, prefería creer que había alguien más, a que el agente se había cansado de ella, prefería que otra mujer robara el amor de Booth a que Booth simplemente le dijera "Me he aburrido", era realmente extraño que ella escogiese ser engañada a ser usada, pero así era, tal vez era su orgullo que no quería salir tan dañado o tal vez su dignidad que quería quedar intacta... Aunque de alguna manera entendía que ni su orgullo, ni su dignidad saldrían completas cualquiera que fuese el caso.

- Hannah, ¿Estás bien?- El agente estaba recargado sobre la pared frente a la puerta del baño. Realmente no tenía idea de lo que hacía, simplemente no quería que Hannah sufriera por culpa suya, aunque ya era un poco tarde para eso, de una u otra forma Hannah saldría dañada por causa suya, lo aceptaba, si no hubiese permitido que las cosas con Temperance siguieran nada de eso estaría pasando.

La puerta del baño se abrió y la mujer que salió por dentro era una muy diferente a la que Seeley había enfrentado en la cocina, no era Hannah su esposa, era Hannah la reportera que meses atrás había conocido en Afganistan, aquella mujer de la que se había enamorado de alguna forma, decidida, certera sin miedo.

-Estoy bien- La reportera pasó de largo a la recamara que tenía en común con el agente- Siempre he estado bien

- Hannah ¿Que es lo que quieres?- El agente entró detrás de ella

- Buena pregunta- la reportera sonrió- Es fácil Seeley, te quiero a ti. No espera, a ti no, quiero al hombre que conocí en Afganistán con el que hacia el amor bajo las sombras de un árbol, con el que reía sin parar, que me buscaba, que me necesitaba para vivir, quiero al hombre que me salvo la vida en contadas ocasiones, quiero al hombre que amo más que a mi misma, no a este que está frente a mi, observándome sin saber que decir ni hacer, que está asustado sin motivo aparente. Quiero esto- dijo la reportera colocando su mano sobre el pecho del agente- Quiero que esto sea mío, quiero volver a entrar aquí Seeley, quiero ser yo la razón por la que tu corazón lata, como hace casi un año, quiero llegar a casa contigo, quiero que cada noche antes de dormir hagamos el amor como sino hubiese mañana, quiero seguir pensando que tomé la mejor decisión de mi vida al casarme contigo. Eso es lo que quiero. No quiero seguir siendo una pared más de esta casa

¿Qué podía contestar él a eso? ¿Qué se supone que debía decirle? ¿Debía decirle la verdad? Que aunque el quisiera ella no podría ocupar ese lugar, porque nunca lo había ocupado, creyó que lo ocupaba pero no era así y el no se había dado cuenta de eso hasta que volvió a ver a Temperance Brennan, se suponía que debía decirle que si bien ella no era una pared más tampoco era la mujer que el quería a su lado, ¿Qué debía decirle?

Nada, esa era la verdad, el no debía darle una respuesta, el solo debía... El solo debía ser un hombre y hacerse responsable de sus actos, hacerse responsable de su mujer, de la mujer con la que había decidido casarse, el debía protegerla, amarla y respetarla todos y cada uno de los días de su vida, hasta que la muerte lo separase, había hecho una promesa... Una promesa que no estaba siendo cumplida, el no era de esos, el no era de los que prometía una cosa y no la cumplía. Tenía una obligación, una obligación que aunque le doliera debía cumplir.

- Es tuyo- colocó su mano sobre la de ella que aún descansaba sobre su pecho, mientras con la otra la acercaba hacia él- Late por ti- no pudo evitar sentir como por dentro el pecho se encogía poco a poco, un dolor agudo se clavaba en alguna parte de su ser- Estás aquí- no puedo evitar sonreír, de tristeza, sintió como algo dentro de el se desmoronaba, como algo se rompía en mil pedazos, y como un vacío incomodo se establecía en su pecho con una punzada, la besó al principio con delicadeza después con algo que el no podía llamar pasión, pero que en teoría lo era. Se dejó llevar más por recuerdo que por amor.


Primera semana de Agosto. 5 meses atrás

- ¿Quien es el?- Seeley Booth no era celoso con nadie... con nadie que no fuese ella

- No te incumbe- como siempre la doctora Temperance Brennan tan altanera y orgullosa

- No pienso repetir la pregunta Bones

-No la repitas, nadie te obliga a hacerlo

- ¿Crees que no vi como se besaban?- una cólera inmensa empezaba a apoderarse de él

- ¿Y a ti que carajos te importa Booth?- era cierto a él que le importaba

- ¡Me importa! Me importa más de lo que crees- Y sin previo aviso la besó como si quisiera borrar el rastro de otros labios- me importa porque me enferma que estés con él- y la volvió a besar como si no hubiese mañana la acerco hacia el todo lo posible, y sus manos empezaron a dibujar el contorno de su figura, sintió como las manos de ella se enredaban en su cabello y como inconscientemente buscaba más contacto, había pasado demasiado tiempo sin probar sus besos, desde ... Desde su noche de bodas, y maldita sea que realmente había extrañado eso, metió una de sus manos bajo la blusa de ella mientras ella le quitaba la corbata al agente.


Espero les haya gustado!

Nos leemos mas pronto de lo que creen!

Gracias por leer!