Bones no me pertenece, todos los personajes son propiedad de Hart Hanson y Kathy Reich.
(si fuese mío Hannah no abría existido, Vincent no hubiese muerto y el bebé Booth-Brennan sería niño y no niña)
Una mujer en su habitación no podía dormir, tenía una preocupación, un presentimiento, algo le decía que las cosas habían cambiado, que a partir de esa noche las cosas ya no serían como las conocía hasta hace unas horas. Había una transformación en el ambiente, una especie de Traducción y transcripción, una especie de lisis celular. Como cuando un virus infecta una bacteria y provoca una lisis, liberando así cientos de viriones listos para atacar más celulas. Eso sentía Temperance Brennan
Una lisis. Una lisis en su organismo, en todas y cada una sus células.
Desesperación, ansiedad, frustración y decepción eran unas de las cientos de cosas que sentía, y eso que ella nunca había sido una mujer que se dejara dominar por sus sensaciones, no podía racionalizarlas, no podía entender el porque de esas raras emociones.
Encendió su portatil dispuesta a continuar con el capitulo de su próximo libro. No pudo
Solo podía pensar en su vida, en lo que quería, sus espectativas habían cambiado mucho, desde que el maldito agente del FBI se fue a Afganistan y ella a Moluku su vida sufrió un cambio, el universo se empeño en darle señales, mismas que ella entendió y llevo a cabo obteniendo un resultado que si bien le gustaba, no era e que ella quería. Nada de lo que ella había imaginado se comparaba con su realidad, ser la otra, ser la mujer con la que un marido engaña a su mujer, ella no pretendía ni quería aquello, pero así era.
Y encima de todo no podía culparlo, ella misma hacía lo mismo, ella tenía una pareja al cual también engañaba, no le amaba, estaba con él porque tenía que estarlo, porque no quería pasar sola el resto de su vida, aunque tiempo atrás eso no le importara, Steve era un tipo atractivo, caballeroso, atento e inteligente, la combinación del hombre ideal que cualquier mujer desearía, un hombre que se preocupaba por ella, que le daba su lugar, su espacio, que le consentía y que le hacía reir, que se preocupaba por ella y que le hablaba 2 veces al día para saber como estaba, que la iba a buscar únicamente porque le apetecía y no porque la necesitara para satisfacer su más bajo instinto, un hombre que a diferencia de muchos no la presionaba para tener relaciones y sus ojos cafes verdosos le hacían sentir paz y sentirse de alguna manera segura, estaba segura de que si ella se lo pedía el era capaz de bajarle la luna a cualquier costo.
Steve Dawson no tenía nada, absolutamente nada que ver con el hombre que ahora ocupaba sus pensamientos, un tipo egocéntrico, terco, testarudo y bruto, posesivo, celoso, excesivamente controlador y paranoico. Terriblemente orgulloso e impulsivo. Seeley Booth, ese maldito hombre que desde el primer momento en que lo vio logró descolocarla, invadiendo su espacio personal sin importarle su opinión en lo más mínimo haciendo lo que venía ne gana, embriagandola para despedirla, y luego en su forma más arrogante ir a re-contratarla, ese hombre que mil y un veces se había comportado como un vil patán con ella, pero que le había salvado la vida en infinidad de ocasiones.
Seeley Booth podía ser muchas cosas, pero era el hombre con el que ella quería estar, por el que ella daría su vida sin siquiera pensarlo, el hombre por el que ella mataría.
El único con el que ella podía soñar, con el podía verse en el jardín de una casa observando a sus hijos. Porque si, Temperance Brennan pensaba en formar una familia, pero únicamente con él.
Cerró el portatil colocandolo en su mesita de noche y se acostó, viendo el techo recordando hasta quedarse dormida. Soñando un recuerdo.
Un recuerdo...Con un hombre que no era suyo y que nunca lo sería.
Por eso había tomado una decisión, una decisión que no le gustaba que no quería; pero que era la correcta.
Primera semana de Agosto. 5 meses atrás
- ¿Quien es el?- Seeley Booth no era celoso con nadie... con nadie que no fuese ella
- No te incumbe- como siempre la doctora Temperance Brennan tan altanera y orgullosa
- No pienso repetir la pregunta Bones
-No la repitas, nadie te obliga a hacerlo
- ¿Crees que no vi como se besaban?- una cólera inmensa empezaba a apoderarse de él
- ¿Y a ti que carajos te importa Booth?- era cierto a él que le importaba
- ¡Me importa! Me importa más de lo que crees- Y sin previo aviso la besó como si quisiera borrar el rastro de otros labios- me importa porque me enferma que estés con él- y la volvió a besar como si no hubiese mañana la acerco hacia él todo lo posible, y sus manos empezaron a dibujar el contorno de su figura, sintió como las manos de ella se enredaban en su cabello y como inconscientemente buscaba más contacto, había pasado demasiado tiempo sin probar sus besos, desde ... Desde su noche de bodas, y maldita sea que realmente había extrañado eso, metió una de sus manos bajo la blusa de ella, mientras ella le quitaba la corbata al agente; y en ese mismo instante la Dra. Temperance Brennan hizo acopio de toda su fuerza de voluntad y se alejó del agente, que la miraba entre confundido y enojado, más por el hecho de que parara que por haber visto aquel beso entre el joven geologo y la antropologa
- Lárgate- fue la única cosa que pudo articular la antropologa mientras acomodaba su vestimenta- Lárgate de una jodida vez Booth
- No me iré hasta que me expliques quien mierda es ese tipo
-No puedes venir siguiéndome desde el maldito laboratorio hasta mi casa e irrumpir en ella como si fueras un estúpido ladrón
- Entro a tu casa en el momento y forma que a mi me de la gana
- Lárgate
- No, hasta que me digas quien jodidos es él- el agente pasó una mano por su cabello y se acercó furiosamente hasta la antropologa invadiendo su espacio personal
- Lárgate de mi casa Booth- la antropologa intentó alejarse más del agente pero chocó contra la pared, no tenía escapatoria alguna y de alguna forma tampoco quería escapar
- Obligame- el agente invadió por completo el espacio personal de Brennan sin importarle realmente lo incomoda que ella estuviese
-¿Cuál es tu maldito problema? - Le pregunto ella ahora acorralada sin escapatoria alguna, aprisionada entre la pared y el cuerpo del agente
- Busca a Steve y pregúntale que me pasa- contestó el agente con rabia, sin poder controlar su temperamento. Ella lo miró furiosa y le lanzó un golpe en el pecho golpe que el detuvo, llevando la mano con la que lo estaba agrediendo a su propia espalda, manteniéndola con su brazo sujeta y evitando que siguiera actuando violentamente aunque ella no dejara de forcejear en ningún momento para liberarse.
-Suéltame Booth- susurró apenas la antropologa
-No
- ¡Maldita sea suéltame!- gritó la antropooga mientras forcejeaba mas fuertemente e intentaba liberarse del agarre del agente
- ¿Te acostaste con él?- El agente sujetó más fuertemente las muñecas de la antropologa quien ahogó un gemido de dolor
- Me estás lastimando- al agente pareció no importarle, sus ojos destellaban con rabia
- ¿Te acostaste con él?- Insistió el agente, recién entonces la antropologa entendió el significado de aquella pregunta... ¿Booth estaba..? No, imposible
- ¡Que mierda te importa!- escupió la antropologa, golpeando con sus pies los muslos del agente, fallando rotundamente en el intento
-¿Te acostaste con él? -
- Déjame ir Booth- dijo la antropologa a la vez que intentaba escapar mientras empujaba con su cuerpo el de él, aunque sin ningún éxito ya que su cuerpo la tenia apretada y sujeta.
-Quieta - dijo él molesto mirándola como si de un momento a otro hubiese enloquecido
-¿Te acostaste con el?- pregunto él pegándose más a su cuerpo
-¿Te molestaría si lo hiciera? -
-Sí y mucho - siseó el agente, arrastrando las palabras, denotando odio en cada palabra pronunciada la miraba fijamente, con los ojos ensombrecidos mientras ella forcejeaba para liberar sus manos, que era lo único que podía mover.
- ¿Por que?- preguntó ella, confusa, con una ola de sentimientos y sensaciones encontrados, con pánico, al sentirse tan vulnerable por la situación en la que se encontraba, atascada entre la pared y el cuerpo masculino del agente apenas y moviendo sus manos, quería matarlo, quería gritarle, decirle que se fuera al infierno; pero en vez de eso apenas y emitió sonido alguno en aquella pregunta
-Porque eres mía - Dijo fulminándola con la mirada,sin analizar lo que decía, dominado por la rabia y un grado infinito de celopatía, reproduciendo una y otra vez aquella imagen de la antropologa besándose con aquel puñetero geologo, mientras la sangre le hervía a grados inauditos - No te quiero cerca de el, ¡Ni de ningún otro jodido hombre!. Eres mía Temperance Brennan y de nadie más.
Ella lo observó fríamente por unos segundos, intentando interpretar la verdad en aquellos ojos marrones, intentando analizar aquella frase tan irracional emitida por los labios de aquel agente, ella no era propiedad de nadie, y menos de él, de ese maldito hombre que estaba frente a ella que le había dejado en claro que lo de aquella noche no se repetiría y el se paralizó y dejó de hablar, recién era consciente de lo que había dicho, recién era consciente que no había olvidado a su compañera y no le importaba en ese instante Hannah Burley que lo esperaba en casa, no le importaba nada que no fuera aquella doctora que tenía frente a él y aquel estúpido hombre que había osado besar unos labios que le pertenecían a él y que no tenía derecho a besar.
- Entonces eres mío Seeley Booth – declaró la antropologa, a la vez que sentía como la presión en sus muñecas aumentaba.
El asintió abriendo un poco los labios, prometió algo que desde luego no podía prometer, algo que a pesar de que fuera cierto en teoría, no lo era en practica
Ella forcejeó para soltar el agarre en sus manos, él se acercó a ella hasta quedar a escasa distancia de su boca - No te quiero cerca de ningún hombre - susurró el agente pegando su pelvis contra su intimidad haciendo que la antropologa se estremeciera- Recuerdalo- terminó el agente mientras se apoderaba de los labios de la antropologa.
Solo entonces el agarre de sus manos desapareció, y ella tomó su cabello fuertemente, jalándolo y él le apretó la cadera, aplicando presión, mientras ella se pegaba a su cuerpo, aunque eso fuera más que imposible ya que estaban pegados en su totalidad y por la forma en que ambos estaban, no podía moverse.
Se besaban apasionadamente, sin pensar en las consecuencias que eso traería, sin pensar que afuera existía un mundo del cual ellos de vez en vez eran los héroes, sin detenerse si quiera a respirar.
No supo en que momento el agente paso sus manos de la cadera a sus glúteos cargándola, mientras ella enrollaba sus piernas en la cintura de él, guiándola al lugar mas cercano que tenían: la mesa de la cocina. En algún momento le pareció escuchar cristales estrellándose contra el suelo. No le importo. La antropologa se separó apenas y lo necesario para tomar aire mientras el agente bajaba por su cuello y con sus manos intentaba desabrochar el pantalón negro de la doctora
Temperance hizo lo mismo para desabrocharle sus pantalones, le bajó la ropa interior y sin esperar más lo tomó con su mano y lo guió hasta su entrada. Él entró en ella fuertemente, ella se dejo caer en la mesa arqueándose y respirando aceleradamente ya que él empezó a moverse rápida y profundamente. La antropologa tiró de la camisa del agente haciendo volar los botones hacia alguna parte de la cocina, apenas y desapareció la camisa, la antropologa hizo un rápido reconocimiento con sus manos del pecho del agente al tiempo que lo mordía en el hombro marcándolo.
El agente no se quedaba atrás, mordiéndola en cada parte que quedaba al descubierto, su cuello, su estomago y el hombro derecho. Sintió sus labios en sus senos, como su lengua dibujaba círculos desesperados en ellos, no recordaba el momento en que el hubiese desabotonando su blusa y en medio de la nebulosidad se dio recién cuenta, que él al igual que ella había arrancado de un solo golpe su blusa, no pudo seguir analizando y se entregó por completo a la inconsciencia, en ese momento gritó, él tenia apresado sus senos y entraba mas profundamente y con tal fuerza que movía con ellos la mesa, que con cada impulso se movía hacia delante.
Se puede decir que literalmente olvidó el nombre de todos y cada uno de los huesos, cuando llegó su orgasmo gritó a la vez que se arqueaba y lo jalaba para besarle sintiendo al mismo tiempo como él gemía por ultima vez y se estremecía descargándose dentro de ella.
Ella se dejo caer en la mesa, agitada, intentando normalizar su respiración, mientras el se dejaba caer a la altura de su estomago, depositando un suave beso, provocandole un apenas y perceptible cosquilleo.
A partir de entonces, esa sería la perdición más grande de Seeley Booth. A partir de entonces algo en Temperance Brennan había cambiado irremediablemnte
Algo por demás prohibido.
Actualidad.
La estancia permanecía totalmente a obscuras, dos cuerpos descansaban desnudos sobre una cama enredados entre las sabanas, una mujer rubia dormía plácidamente, irradiando felicidad pese a estar dormida, y pesé a lo que se espera a su lado descansaba un hombre que estaba lejos de ser feliz, totalmente anonadado, derrumbado y entristecido, cualquiera que lo viera podría notar culpabilidad en el, y uno pensaría muy coherentemente que no tenía motivo para estar así, esa mujer era su esposa.
Era sus esposa si, más no la mujer con la que habría deseado estar, no la mujer en la que había estado pensando mientras le hacía el amor.
Era su esposa sí. Pero no la mujer que amaba.
Se había dejado llevar por el recuerdo más que por la pasión, hizo un esfuerzo sobrehumano por no llamarle Temperance mientras la poseía. Y tenía que ser sincero. La mujer que ahora dormía a su lado ya no le provocaba el más mínimo indició de atracción, ya no podía tocarla, porque su ser, su cuerpo y su alma clamaban por Temperance Brennan, ya no podía decirle que la amaba. Y sin embargo lo hizo, en más de una ocasión.
Era un cobarde, un cruel y maldito cobarde, estaba jugando con los sentimientos de esa mujer, el creyó estar enamorado de ella, él creyó que podría olvidar a la antropologa, él creyó que su vida sería mejor con ella... Él creyó muchas cosas y ninguna era cierta.
Los ojos le brillaban inundados en lagrimas, pero no lloraría, así como Temperance Brennan nunca había llorado por él.
Se equivocó y ya nada podía hacer para corregir sus errores.
NA: Holaa! Ya se que me van a matar! La mayoría en sus comments me dijo que no estaba de acuerdo y se enfadó con Booth.
El capitulo, está recién salido del horno, la verdad es que me ha costado trabajo sacar este capitulo adelante, me tardé aproximadamente 2 semanas y media en escribirlo, tenía la idea, más no sabía como plasmarla y teniendo en cuenta que este es MI PRIMER M (que no se si lo sea) púes ha sido dificil.
Sé que es un capitulo un poco triste, -debo admitir que mi estado de animo ha influido en eso- , y tal vez hasta haya caído en la monotonía, lo consideré necesario, hacer ver un poco de la frustración/desolación de cada uno ante la situación.
Ademas que antes de entrar de lleno a lo que serían las "personalidades" de ellos, quería que los entendieran un poquito mejor ;)
Gracias por sus reviews, el que no los conteste no significa que no los lea, la historia sigue gracias a ustedes!
Gracoas por agregarla en alertas, y agregarla a sus favoritos GRACIAS!
Espero les haya gustado!
Nos leemos mas pronto de lo que creen!
Gracias por leer!
