Bones no me pertenece, todos los personajes son propiedad de Hart Hanson y Kathy Reich.

(si fuese mío Hannah no abría existido, Vincent no hubiese muerto y el bebé Booth-Brennan sería niño y no niña)


Nos desgatamos como pastillas de jabón entre las manos

Seeley Booth se levantó esa mañana con un objetivo nuevo, contempló a la mujer que tenía a lado suyo, notaba su respiración acompasada claro indicio de que dormía profundamente sonrió débilmente, y la cubrió con la sabana no sin antes depositar un suave beso en la espalda de ella, y meterse a la ducha

La haría feliz, aunque eso significara dejar ir al amor de su vida, tenía que reparar todo el daño que había provocado en Hanna, no sabía el como ni el porque, solo sabia el cuando y el donde, solo sabia que el amor por esa reportera se le había escapado tan rápido como llegó, bastó con ver a Temperance Brennan de nuevo para darse cuenta de eso

Nunca brindamos lo mejor y nos cansamos por darnos siempre a cuenta gota el amor

Él había cometido un error desde el principio decía que la quería, que la amaba, pero Hanna no era más que su segunda opción, no era nada mas que alguien de quien se había enamorado por despecho, al verse rechazado por quien el había apostado, él nunca la amó realmente, intentaba darlo todo pero no podía, no cuando sus fuerzas se habían visto consumidas por la mujer que era su compañera, no cuando todo su amor le pertenecía a esa Doctora con la que a pesar de estar casado soñaba, soñaba con hacerla suya, y más que soñar esa era la realidad, la hizo suya cada noche durante esos casi 5 meses vivió con ella cada fin de semana de ese tiempo y se olvidó de su mujer, de aquella que lo esperaba en casa.

El agente terminó de ducharse y se miró al espejo, su reflejo le devolvió la mirada y se encontró a el mismo con una sonrisa cansada, con una mirada de tristeza pero al mismo tiempo de entendimiento y aceptación, suspiró, al salir del baño las cosas cambiarían, Temperance Brennan tendría que quedar en el pasado y su presente seria de nueva cuenta Hanna Burley como debió ser desde el principio, antes de que él se convirtiera en un infiel, antes de que dañara a la reportera sin que ella lo supiese, antes de que Temperance Brennan le entregara algo más que su cuerpo, su corazón, tenía muchas cosas que reparar empezando por el mismo.

- Hola extraño- saludó Hanna al ver salir al agente del baño- ¿Qué haces despierto tan temprano?

- Tengo algunas cosas que terminar y que debo entregar- una mentira más, el agente se acercó al armario y sacó una camisa blanca y una corbata

- Bien- Hanna frunció el ceñó y se cubrió un poco más con la sabana observando como el agente abotonaba su camisa- Seeley ¿No fue un sueño cierto?

- ¿De que hablas?- El agente confundido se giró y le devolvió la mirada

- De esto- susurro la reportera- de anoche, me hiciste tuya no es así, no fue solo un sueño

- Por supuesto que no- el agente trago en seco- mírate estas desnuda- sonrió el agente

La reportera simplemente asintió con la cabeza, algo no cuadraba, la noche anterior había sido la mejor después de mucho tiempo sin tener relaciones con el agente, sin embargo algo se le antojaba extremadamente fuera de contexto si bien ella estaba feliz y se sentía plena, él por su parte se notaba frío y distante, lo cual a cierta manera le confirmaba sus sospechas, ella hacia mucho que había dejado de ser la mujer que ocupaba el pensamiento de Seeley Booth.

Y eso le dolía, observaba como el agente se vestía inexpresivo sin ninguna muestra de emoción en sus ojos, parecía más un hombre derrotado, lejos estaba de ser el hombre satisfecho y orgulloso que era cada vez que hacían el amor cuando recién se casaron, ahora observaba a un hombre indiferente perdido en sus propios pensamientos, con una mirada vacía y una expresión inescrutable, algo no andaba bien con él, su razón le gritaba que se alejara de ese hombre, que solo le haría daño, que no podía continuar con aquello, y sin embargo su corazón le susurraba que se quedara, que aún tenía una ultima oportunidad, ella merecía saber quien era la mujer que le había quitado el amor de ese hombre, aunque prefiriese que el agente se hubiese cansado de ella, era mejor así, un aburrimiento a un engaño siempre seria preferible a saberse humillada, la mujer se encogió bajo las sabanas, el solo pensamiento de saberse engañada le producía un dolor agonizante en el alma, ella lo amaba más incluso que su propia vida.

Observó como el agente tomó las llaves de la mesita de noche y sintió cuando depositó un suave beso en su mejilla, no dijo nada, solo salió de la habitación sin voltear atrás, sin dirigirle una mirada. Escuchó cuando la puerta principal se cerró indicando la salida del ex ranger y solo entonces después de mucho tiempo se permitió derramar una lagrima.


No me lo callo escucha atenta por favor ya no te amo no es decisión echa al vapor ya lo he pensado nadie se ha muerto con el filo de un adiós

-Brennan - contestó una voz somnolienta al otro lado del teléfono

-Bones ¿Estabas dormida? - sonrió el agente imaginando la cara de molestia de la doctora, mientras conducía la SUV

- No idiota, estaba en coma, gracias por salvarme la vida- la doctora se talló los ojos intentando conectar su cerebro con la realidad

- Siempre es un placer- el agente volvió a sonreír- Pasare por ti en 20 minutos

- ¿Estas demente? son las 5 de la mañana

- Siempre estas despierta a esta hora- insistió el agente

- Resulta señor sabelotodo- contraataco la doctora sentándose sobre su cama mientras con una mano se revolvía el cabello- Que no dormí y hace 2 horas recién he podido conciliar el sueño

- Bien, en tal caso desayunamos en tu casa- el agente colgó el móvil con una expresión seria en su rostro, suspiró y golpeó el volante frustrado y enojado consigo mismo.

Temperance Brennan nunca había sido una mujer intuitiva, su desarrollo de intuición era un fiasco, ella era buena con lo hechos, creando hipótesis, analizando situaciones y dando respuesta a todos y cada uno de los problemas que se le presentara, y esa mañana sin embargo tenía la intuición de que algo estaba espantosamente mal, si bien la noche anterior algo había cambiado -aun no sabia que- esa mañana algo definitivamente estaba nefasto, empezando por el hecho claro de que ella estaba utilizando el sarcasmo -cosa nada frecuente en ella-. Su compañero nunca por más necesidad que tuviera de verla, por no decir que por más ganas de hacerla suya, le llamaba a tan temprana hora, a no ser claro que fuera algo realmente urgente, sumado el hecho claro de que él nunca se había portado tan cortante como hasta ese momento.

Aventó el móvil aun lado de la cama y hundió e rostro entre sus manos, empezaba a darle un dolor de cabeza, producto de la noche en vela que había tenido pensando en que decisiones tomar. Se había quedado dormida apenas hacia 2 horas. Se levantó de la cama y comenzó a andar en medio de la oscuridad de la habitación con rumbo al baño, una ducha sin duda la ayudaría a relajarse.

Él nunca había sido de esos hombres que manipulan a las mujeres para convertirlas en su amante, en realidad él nunca había sido infiel, nunca a ninguna mujer, ni siquiera con Rebeca, a la cual le fue fiel incluso cuando ella le dijo que no quería casarse y que el único vinculo que tendrían en común seria Parker. Pero ahora muchas cosas habían cambiado él ya no era él, ahora era un hombre sin principios faltante a su palabra, una palabra que si bien no se la había hecho a Dios se la había hecho a un juez, la cosa mas parecida a Dios que existe en la Tierra y a ella, a Hanna, su mujer, la mujer de la cual se había enamorado mas por despecho que por amor puro, la mujer que conoció en Afganistán, a la cual salvó haciéndose el héroe "Por favor no te hagas el héroe" esas palabras lo acompañaban cada día de su existencia desde que regresó de Afganistán y no las comprendió hasta después de casado, esa frase, esas palabras, eran el ruego de Brennan , un ruego en el que le pedía que no la olvidara que no la reemplazara, que la esperara porque necesitaba asimilar lo que sentía porque ella lo esperaría a él, un ruego que acompañó de un apretón de manos. Por meses había intentado encontrar el significado de esa frase y sin embargo había sido un idiota, un idiota segado por la ira, por el coraje, por la tristeza, por la decepción, un idiota que en cuanto vio a esa rubia reportera decidió que enamorarse por despecho no era mala idea, que aquello de "un clavo saca otro clavo" podría ser cierto.

No podía estar más equivocado.

El agente piso fuertemente el acelerador del auto con coraje, con asco de si mismo, y de pronto con una fuerte pisada el auto se detuvo junto a la orilla de la carretera, golpeó el volante fuertemente y echó su cabeza hacia atrás, apretó fuertemente los puños alrededor del volante y cerró los ojos y solo entonces permitió que su realidad lo consumiera. Era una mala persona. Un pecador que Dios castigaría, sino es que ya lo estaba castigando, un hombre que no amaba a su mujer, un maldito pecador, que estaba profundamente enamorado de una mujer que no merecía, y a la que no debía amar. Tenía que acabar con todo eso de una buena vez, y hacer por primera vez en un año las cosas de manera "correcta".


NA: Holaa!

El capitulo, está recién salido del horno, la verdad es que me ha costado trabajo sacar este capitulo adelante, me tardé bastante tiempo en completar este capitulo (y mas teniendo en cuenta que habrá escena un poco M) lo he dividido en dos... en la noche les publicare la siguiente parte no quiero hacerles la lectura tan pesada, esta bien que me gusta que los capítulos sean largos, pero soy conscientes de que no a todos les gusta leer capítulos largos

Gracias por sus reviews, el que no los conteste no significa que no los lea, la historia sigue gracias a ustedes!

Gracias por agregarla en alertas, y agregarla a sus favoritos GRACIAS!

Espero les haya gustado!

Nos leemos mas pronto de lo que creen!

Gracias por leer!