Hola!
Aquí yo con un nuevo capítulo :')) Se que son muy cortos, y estoy trabajando en ello.
¡Gracias por sus reviews!
Capítulo 4: « El comenzó de la misión »
6:00 Am, la hora en que todo shinobi o civil comenzaba a laborar, y eso también incluía al famoso clan Uchiha. Que por cierto, eran adictos a ganarle al despertador y al gallo cantor, pues estos ya se encontraban listos, sólo esperaban el delicioso desayuno que la ex kunoichi de pelo rosado llevará a la mesa. No había ni un sólo ruido o palabra, el desayuno era sagrado, el tiempo valioso o sólo no les apetecía hablar.
— Llegaré tarde.
Fueron las únicas palabras que compartieron entre ellos. Cada quien partió su lugar despectivo. Sarada con su equipo, Sakura al hospital y Sasuke a su nueva misión.
"Nueva misión". Leyó Naruto en el pergamino que el halcón de Sasuke había traído. Se trataba de algo muy grande para que el Uchiha se fuera sin avisar, tal ves algo muy gordo que pondría en aprietos el mundo shinobi. Cualquiera que fuera el caso, confiaba ciegamente en que su hermano se lo notificaría, así que el podía seguir con su trabajo sin ninguna preocupación.
Seguir a alguien nunca fue tan agotador como lo era el seguir a su esposa, apenas podía creer que una pequeña y frágil mujer pudiera hacer todo eso. Llevaba toda la mañana y tarde viendo como iba de aquí allá dando instrucciones y haciendo operaciones como si fuera lo más fácil del mundo.
Ahora se encontraba afuera de una ventana del hospital, recargado en un árbol, aún que nadie lo podía ver, gracias a una técnica que aprendio en uno de sus viajes llamada "Yiney".
— ¿Eso es todo, no falta nadie más? — pregunto la mujer de ojos jade, con una ligera capa de sudor en su frente.
— No, gracias a usted todos están fuera de peligro. — dijo un médico de cabello verde y ojos lila con una sonrisa de oreja a oreja. La Uchiha suspiro y asintió, sintiendo un gran alivio por que no hubo ninguna baja.
— De acuerdo. — se quito la bata azul de operaciones — te encargo todo, Yuri, iré a ver como sigue Kirito.
— Hai, muchas gracias, Sakura-sama.
— ie, gracias a ti por tu excelente trabajo. — dijo Sakura con una sonrisa, haciendo sonrojar al chico. Sasuke mataba con los ojos al joven.
— Bien, me voy.
La vio salir del hospital a paso apresurado, como si fuera de vida o muerte. Llegaron a una casa de color blanco que no estaba muy lejos de la casa de los Inuzuka, Sakura se detuvo en la entrada de la puerta.
— Que mierda... — susurro para si cuando esta abrió la puerta y se adentro a la morada. Entonces a su mente llego la conversación que tuvo Sakura con él medicucho ese. ¿Pero quién era Kirito?, por el bien de todos debía ser mujer. Trato de buscar una ventana para ver pero no había ninguna.
— Tsk, que conveniente. — gruño para si, no había de otra tendría que esperar después de todo, ¿cuánto podría tardar?.
Eran las 11:00 de la noche y el pelinegro estaba con un genio de mil demonios, pasaron exactamente siete horas que su Sakura estaba metida en ese lugar. Estaba apunto se usar el susano cuando la vio y no salio sola, no, estaba acompañada de un tipejo que se veía muy sonriente. Dudaba mucho que se tratara de un paciente enfermo.
— Gracias, Sakura. Fue increíble, esta ves estuviste más... — le guiño un ojo coqueto. — tu sabes.
— Jajaja, lo se. — respondió de igual forma.
— Lastima que tu esposo ya este de vuelta — lamento el castaño tomando entre sus dedos un mechón de cabello de la sanin.
— No te preocupes, no dejaré de venir. — aseguró la Uchiha. — Es más, vendré más seguido. — el hombre la miro sorprendido.
— ¿Enserio harías eso por mi?
— Claro, Kirito-kun, te has convertido en alguien muy especial para mí.
— Gracias. — se despidieron con un beso.
Sakura caminaba muy alegre por las calles de Konoha, era una noche muy tranquila y su día había salido genial. Llegó a su casa suponiendo que todos se encontraban dormidos, pero se equivoco.
— ¿Sasuke?
— Sakura, que bueno que llegas...
- Sasuke, qué haces despierto tan tarde.
- Eso mismo digo yo. - Sakura lo miro con cara de qué - Estas no son horas de llegar, Sakura.
- Oh, yo dije que llegaría tarde, ¿lo recuerdas? - se excuso la médico colgando sus cosas en el perchero. - Bueno, fue un día agotador, creo que iré dormir. - dijo dándose la vuelta para ir a su habitación y descansar.
- No lo creó. - dijo Sasuke apareciéndose enfrente a ella obstruyendole el paso.
- ¿Qué haces?
- Primero dime, ¿donde estuviste todo el día?
- En el hospital. - respondió como si fuera lo más obvio del mundo. - Me dejas pasar, necesito descansar. - trato de pasar pero el ninja la sujeto de los brazos con fuerza.
- Di la verdad - ordeno con el sharingan activado.
- ¡Esa es la verdad! - dijo enojada Sakura safandose con brusquedad. - Estuve todo el bendito día encerrada en el hospital, ¿sabes lo complicado que es curar a todos los pacientes sin descansar? Gaste todo mi chakra y ahora estoy AGOTADA. Enserio no se que te pasa, tú no eres así.
- ¿Todo el día? - pregunto ignorando lo dicho por está - ¿De 6 a 11? - la miro con una sonrisa que le erizó los pelos a Sakura.
- Si. - aseguró con firmeza. Empujo un poco a Sasuke y paso de el hasta su habitación; la de huéspedes. Se saco la ropa quedando totalmente desnuda, se dirigió al baño y abrió la regadera, espero y se metió cuando a el agua estaba en su punto.
- Olvide darle las buenas noches a Sarada - recordó mientras tallaba su espalda, pero ya la vería mañana por la mañana. Tomo el champú y tallo su cabello a fondo, asegurando que todo el polvo y sudor se fuera de el. Recordó lo bien que le había ido, todo salio según lo planeado. En el hospital no tuvieron ninguna baja y los niños esperaban alegres la segunda función. Estaba por terminar cuando algo o más bien alguien hizo que pegará el grito en el cielo.
- ¡¿Qué haces aquí?!
- Bañarme. - dijo Sasuke desde la puerta. - Creí que querías compañía. - Sakura se sintió pequeña ante esos ojos rojos que la miraban recorriendo todo su cuerpo, sintió su cara arder cuando se detuvieron en sus pechos.
- Vete, ya he terminado. - se cubrió con una toalla dispuesta a salir de la ducha.
- Eres mi esposa Sakura. - susurro Sasuke tomándola por la cintura y pegando sus cuerpos.
- Lo se. - su respiración se acelero al sentir el prominente miembro del Uchiha rozando sus gluteos. - Suéltame.
- Hace mucho que no lo hacemos. - sintió el aliento cerca de su cuello.
- Estoy cansada. - los nervios se apoderaron de ella, no sabia como zafarse de esa situación. - Ahh... - jadeo cuando Sasuke comenzó a frotar su pene contra su trasero. - Sasuke, detente.
- ¿Porqué? ¿No te gusta?
- N-no...
- No te creo. - con una de una manos tomo el mentón de Sakura y la beso, desesperado y justo cuando creyó que la situación estaba a su favor un puño de chakra lo golpeo en sus partes bajas.
- Cuando digo no es no.
Si… ¡Gracias por leer!
