Sin título #2

1.

A Richard Grayson le gusta la gente. Él nació para presentar actos frente a multitudes —y para terminarlos con sangre— y sonreír hasta que las mejillas le duelan.

(Es una de las razones por las que, a veces, Dick tiene miedo de asumir el manto de Batman. Él no soportaría estar solo y amargado, lleno de sombras y murciélagos malditos. El pensamiento le hace querer tirarse de un puente.)

Richard está hecho para saltar de edificios haciendo volteretas que la ciudad aplaude —la ciudad, Gotham, que siempre extiende sus brazos hacia ellos, amorosa, aunque sus habitantes los odien—, para enfundarse en trajes ajustados y extravagantes, y salvar el día.

(Es por esto que le duele cuando no es suficiente. Cuando comete un error en la coreografía y las balas dejan agujeros sangrientos en los cuerpos inocentes que él falla en salvar.)

2.

Es una maldición, piensa Dick, viendo cómo todo lo que ama se aleja.

Es Batman.

(Está seguro de que pasar tanto tiempo con Bruce le ha pegado el maleficio y es otra de las razones por las que está tan molesto.)

3.

Dick es un maestro en el arte de ignorar lo que siente. Desde su infancia, cuando sus padres le enseñaron a sonreír a pesar del ardor en sus músculos y el miedo en su estómago, Richard ha perfeccionado la técnica.

No se trata de estar feliz todo el tiempo, es lo que ha aprendido, se trata de pretender superar las cosas.

(En el fondo, Dick es como Bruce. Un niño que sigue atrapado, cayendo, observando a sus padres caer con él, para siempre.)

3.

—¡Qué puedo hacer, Dickiebird! No soy el soldado perfecto de papi. —dice Jason.

4.

Dick no es perfecto, pero le gustaría. Lo primero que piensa cuando va a morir es "¿Le he fallado a Batman?".

(Ha estado al borde de la muerte tantas veces que la pregunta es recurrente.)