Miraba con ansias al azabache que se encontraba a diez metros de distancia, haciéndolo gruñir de frustración.
Desde hace meses que el ojiverde ya no le hablaba, ¡ya habían pasado las malditas vacaciones de navidad! Joder, le molestaba, y mucho, casi al punto de querer matar a cualquier persona que se encontrara entre ellos dos, sin importar que fuera padre, alumno, muggle, mestizo o sangre pura, ¿qué importaba cuando no estaba al lado de aquel joven de hermosa presencia?
Observó al adulto que estaba al lado de su chico, reconocería al hombre en cualquier lugar. Sirius Black abrazaba al Slytherin como si no hubiera otro día después de ése, o lo abrazaba hasta que un castaño lo empujó y se robó los brazos del pequeño.
Frunció el ceño, conocía a ese chico, lo sabía, pero nada venía a su mente, tal vez era un mortífago antes de su caída, mas no recordaba su nombre, tal vez eso demostraba que no era tan importante como lo eran los de sus círculo cercano, aunque ahora sí lo era, estaba abrazando a su perfecta pareja.
—Lucius, ¿quién es él? —preguntó con fingida inocencia.
Su seguidor volteó y miró la dirección que su dedo apuntaba, abriendo los ojos exageradamente al ver al joven que se entraba abrazando al sanctu con cariño.
—¿Será...? —musitó acercándose rápidamente a la familia que se despedía después de las vacaciones navideñas.
Lucius Malfoy se acercó al Slytherin que antes formaba parte de su pequeña familia y saludó con amabilidad, Tom podía jurar que vio un toque de cariño en los ojos de su supuesto tío.
—Black —saludó esta vez a Sirius con un asentimiento de cabeza, acción que correspondió el padre del mayor—. Lupin —repitió la acción para luego mirar al castaño menor—: Y... ¿usted es...?
—Nadie importante —susurró el aludido sin prestarle atención al Malfoy—. No le hagas caso a Sirius, no hagas bromas ni te comportes como los estúpidos Gryffindor que...
—¡Hey! —rugió el nombrado haciendo un puchero— ¡No todos los Gryffindor somos idiotas!
—Sí es cierto —defendió el Harry cruzándose de brazos—, Remus no es un idiota...
—Oh, cierto. Perdón, Rems —se disculpó el castaño sonriendo.
—¡Hey! —gritó nuevamente el mayor de los Black, pero, antes de volver a protestar, una voz los interrumpió.
—¿Está todo bien? —la ronca voz llamó la atención de los presentes.
—Sí, señor Moody —intervino el de lentes sonriendo—. Sólo estamos saludando viejos amigos...
—¡Harry! —el nombrado volteó y abrió los brazos para recibir a su mejor amigo en sus brazos— ¿Cómo te fue en tus vacaciones?
Tom rodó los ojos y decidió meterse a buscar un compartimento desocupado. No le gustaba estar en medio de un disturbio de personas, aunque se lamentó mentalmente, una de esas personas era su amado Harry, quien no había visto en un largo tiempo y, también, era la única persona capaz de no prestarle atención en ningún momento.
—¡Thomas!
El nombrado miró hacia la persona que gritó su nombre, Pansy le hacía una ceña para meterse al mismo compartimento que ella, cosa que hizo sin ningún esfuerzo. Si ella estaba en uno, lo más seguro era que Theo y Zabini también estuvieran, por ende, Draco y Harry se meterían en ese compartimento.
—¿Cómo te fue en las vacaciones?—preguntó su compañera sentándose a su lado— ¿Harry te respondió tus cartas?—preguntó nuevamente con un toque de burla.
—Pans, no te burles de algo como eso—defendió Theo quitando su mirada de la ventana—. Estás viendo que el pobre está colado por nuestra pequeña serpiente mayor desde que le vio...
—Cierto—concordó el moreno. Tom rodó los ojos, se iba a desquitar con los padres de sus compañeros algún día—, el pobre engendro sigue teniendo esperanzas de obtener una oportunidad con Harry, no le arruines su preciado sueñ...
El chillido recorrió por cada rincón del vagón después de que el heredero de Slytherin le lanzara una serpiente con un movimiento de varita. El Lord se hubiera reído por la reacción del amigo de su futuro esposo, más cuando éste le lanzó la pequeña e inofensiva serpiente de cuarenta centímetros al heredero Nott, compartiendo chillidos con Theo, aunque, a su ver, se lo merecían, ¿cómo osaban burlarse de algo tan importante como eso? ¡Su magia se sentía débil y deseosa! No le veía la jodida gracia a todo eso.
—¿Qué carajos pasa aquí?—preguntó Harry entrando al compartimento y mirando al desorden que había dentro de éste.
—¡El estúpido de Thomas nos aventó esa monstruosidad!—gritó Theo exasperado.
—¿Cuál monstruosidad?—preguntó entrando un pequeño rubio.
—¡Eso!—respondieron Theo y Zabini apuntando a la serpiente de escamas grises metálicas.
A Harry le recordó mucho al color de ojos de sus dos padres.
—¿Este pequeño?—murmuró el ojiverde acercándose a la de ojos negros.
Tom levantó la mirada con curiosidad al ver la falta de miedo que le tenía el menor al reptil, quien se acercó al azabache con familiaridad.
—¡Pero si es hermoso!—farfulló el joven cargando a la serpiente— ¿Qué raza será?—preguntó el aire, acariciando la cabeza de, lo que parecía, su nueva mascota.
—Harry, baja eso—regañó Draco—. Te puede morder.
—No me va a morder—gruñó el nombrado—... ¿Verdad que no? —el animal se enredó en el brazo del Potter y subió hacia su cuello, enredándose en éste y acariciando con su cabeza el cabello del humano— ¿Ves?
—De todas maneras—siseó el Malfoy entrando al compartimento—, no te puedes quedar con ella.
—Oh...—murmuró entristecido el joven.
El corazón de Tom se encogió levemente al ver como una mueca de tristeza marcaban los labios del menor en forma de puchero, removiendo sin piedad el estómago del Señor Oscuro.
—Pero nadie se debe de enterar—comentó el castaño/rubio recibiendo miradas matadoras de sus compañeros, menos del dueño de los hermosos ojos esmeraldas, al cual se le iluminó la mirada con inocencia y esperanza—, nadie de aquí andará diciendo por los pasillos de Hogwarts que tienes una serpiente, ¿o sí?
—Bueno, no—susurró Draco asesinando con la mirada al chico ya no tan nuevo.
—¡Claro!—dijo Pansy sonriendo con alegría, casi burlándose de sus amigos— ¿Qué clase de amigos seríamos si descubriéramos a nuestro amigo? Más cuando éste es nuestro mejor amigo...
—¿En serio? —susurró Harry sin poder creerlo. Pansy asintió con fervor, mientras que sus otros amigos los hacían con molestia— Gracias—murmuró acariciando a su nuevo amigo mientras se introducía al vagón, sentándose en el lugar desierto a un lado de la ventana y frente a Theo, donde solía sentarse todas las veces que iban o regresaban de Hogwarts.
Riddle sonrió y miró a su lado, observando la pequeña sonrisa que tenía su pequeño niño en sus labios, borrando completamente el puchero triste que hace unos segundo tenía. Por alguna razón la felicidad le invadió y una sonrisa, igual a la de Harry, pero discreta, invadió sus labios.
El tren empezó a andar después de soltar un estruendoso silbido. Algunos estudiantes tuvieron que correr para alcanzar la maquina de vapor que ya estaba en marcha, la mayoría Gryffindor, algo que no le sorprendió en lo absoluto. Aunque, algo que sí le sorprendió demasiado fue el hecho que su pequeña pareja mantuviera una conversación en pársel con su nuevo compañero, ¿quién diría que Harry podía hacer algo tan genial como eso? ¡Merlín! Sólo conocía a una persona que comprendía el pársel y no era de su aprecio.
—Harry, ¿qué lees?—preguntó Theo alejando su mirada de su libro.
—Un libro—respondió Harry absorto en la lectura.
—Oh, ¿en serio?—preguntó con asombro— Te juro que no me había dado cuenta—dijo con sarcasmo.
Harry salió de su ensimismamiento y miró a su amigo con una sonrisa apenada.
—Perdón—susurró—. Me llegó en navidad, es un libro muy raro, hay cosas que son muy complicadas y, bueno, necesito leerlo con detenimiento.
—¿Y cómo se llama el libro?—preguntó Pansy.
—No sé, no lleva título—Harry levantó un poco el libro para que lo vieran sus amigos—: Le borraron el título. También lo busqué en la biblioteca de Sirius y no lo encontré, hasta fui a la biblioteca del callejón knockturn y no se encontraba otro ejemplar.
Riddle miró el libro que se encontraba entre los finos dedos del joven, sonriendo al ver aquel libro que tanto trabajo le costó conseguir. Era un alivio enorme saber que sí le había gustado su regalo y, de paso, funcionaría para que supiera qué era realmente.
—¿De qué trata?—preguntó esta vez Draco.
—Hasta donde voy—murmuró viendo el libro, como si pensara en la respuesta—, de los tipos de magia, criaturas de las cuales nunca había escuchado, cosas que no sabía sobre criaturas como las veelas, hombres lobos, vampiros y hasta gigantes, nada viene en otros libros que haya leído antes...
—¿No será de esos libros prohibidos?—preguntó Blaise con interés. Todos los jóvenes del compartimento lo miraron con curiosidad— Eso hacían con los libros prohibidos en 1783, el ministerio se quedaba con un ejemplar y los otros los quemaban. Al ejemplar que se quedaban le quitaban el título por razones de protección, según el ministerio de aquel tiempo.
—Pero es muy interesante—comentó Harry sonriendo—, hasta hay una parte, en la sección de hombres lobos, que mencionaba una forma instantánea y fácil de dormir a un licántropo... ¡lo probé con Remus y funcionó!
Los Slytherin rodaron los ojos al ver el comportamiento infantil de su amigo, algunas veces era de dudar la selección que el Sombrero parlante le dio al pequeño del clan Potter, aunque otras te dejaba totalmente sorprendido por la capacidad y astucia que demostraba en algunas tareas. El único que parecía disfrutar que el ojiverde tuviera ese comportamiento era el de ojos color miel, quien miraba con adoración a su pequeña serpiente.
—Deja de moverte—siseó la serpiente con enojo.
—Oh, perdón—contestó el menor acariciando la cabeza de su nuevo compañero.
—Por cierto—comentó la única mujer en el grupo—, ¿cómo se llama la serpiente?—preguntó viendo como su amigo jugaba con el de escamas grises.
—Ehh...—el azabache miró al ojinegro con curiosidad— ¿cómo te llamas?
—¿Crees que voy a tener nombre?—siseó la serpiente con ironía.
—Uggh—murmuró el joven rodando los ojos—, ¿qué tal Ómorfos?
Tom frunció el ceño con desacuerdo, ¿cómo era posible que existiera un nombre tan horrible como ése?
La serpiente asintió con animo, haciendo reír internamente al Lord, ya entendía como pudieron conectar tan fácil el reptil y su chico, los dos tenían malos gustos por los nombres.
—Se llama Ómorfos—contestó sonriendo.
—¿No existía un nombre más, no sé, bonito?—preguntó Draco arrugando la nariz.
—¿Más bonito?
—Sí, como Osiris—contestó Pansy.
—O Déborah—siguió Theo.
—¡Eh! Déborah está bonito—concordó Harry pensando—... Ómorfos Déborah, suena bien.
Nott llevó su mano a su cara, dejando que impactaran sin mucho cuidado.
—Eso está mejor que sólo Ómorfos—concordó el primo del menor.
—¿Verdad que sí?—preguntó le azabache sonriendo.
Tom suspiró exageradamente. El viaje de ida a Hogwarts acababa de empezar y ya parecía que había pasado una eternidad, ¿qué más cosas podrían pasar hasta que el desdichado tren pensara llegar a su lugar de parada?
