Miró por la ventanilla y, como si de un Gryffindor se tratase, corrió por el tren hasta encontrarse con la puerta, saliendo de ella aún con la máquina en marcha. Sonrió al ver a Regulus gritar de terror y mirar la sonrisa orgullosa de Sirius. Corrió sin tregua alguna hacia el dúo y se abalanzó a su pequeño padre, quien le estaba regañando por tal acto tan suicida.

—¿Qué hubiera pasado si te caías? —preguntó estrujando a su niño con cariño. Hace mucho que no le veía y no iba a dejar que una estupidez tan grande se atreviera a arruinar ese momento, ya tenía mucho con el estúpido de su hermano.

—Pero no lo hizo, ya deja al pobre chico —regañó el mayor arrancando de sus brazos a su hijo—... ¿Hiciste bromas? —Armus sonrió y negó mentalmente por la primera pregunta que le dirigió su padre.

Podía jurar que Sirius Black seguía siendo un adolescente problemático.

—¿Poner ratas en las habitaciones de la profesora Trewlany cuenta? —preguntó con fingida inocencia.

Tom rió por lo bajo tratando de no llamar la atención, cosa que no sirvió contando que era el el intruso dentro del grupo grupo de personas.

—¿Y tú eres...? —siseó Sirius abrazando a su hijo y acercándolo a él de forma protectora.

—¡Oh! Él es Thoma Sayre y... ¿Dónde está Remus? —preguntó Armus al darse cuenta de la falta de su preciado padrino/amigo/hermano.

—Está en casa descansando, ayer se fue a verla hermosa luna y las de agotó mucho —respondió Regulus jalando al ojiverde y acercándolo a él, matando a Sirius con la mirada.

—¿Y qué haces aquí? —volvió a sisear el mayor de los Black.

—¡Papá! —regañó el chico, sorprendiendo a Tom por el título que le daba al adulto, aunque, bueno, es su padrino, casi un padre, debe ser por eso— Viene a pasar las vacaciones con nosotros.

—¿Y a quién le pediste permiso?

—A mí —esta vez Regulus respondió—, le comenté a Remus y él accedió.

—¡Es mi casa!

—Deja tus niñerías —escupió Regulus acariciando la cabeza de su hijo con cariño. Harry se sonrojó por el acto que hacía con él, como si se tratara de un pequeño niño—. Preséntate al amigo de tu hijo, el cual debe de ser de confianza, ¿no, querido?

Armus asintió con energía, dejando que su papá recuperara todo el tiempo perdido con los años que estuvieron separados y los meses en Hogwarts.

—Soy Sirius Black, la persona que te joderá por el resto de tu vida si le haces algo a mi niño —se presentó el mayor extendiendo su mano al invitado con una fingida sonrisa en la cara.

—Thomas Sayre, la persona que recibirá con gusto el castigo si llego a lastimar a Harry en algún futuro —declaró estrechando su mano.

Sirius sonrió y miró a su hijo sin soltar la mano del castaño.

—Me agrada —comentó.

—A mí también —admitió Regulus abrazando los hombros de su hijo.

—¿Usted es...?

—Oh, querido, debemos ir a casa antes de responder eso —comentó el disfrazado sonriendo—. Yo llevo a Harry y tú a Thomas.

—¿Qué? Yo quiero llevar a... —el repentino 'pop' le hizo quedar callado, haciendo una mueca con su labios— Desgraciado...

Tom sintió el repentino jalón en su estómago antes de aparecer en una habitación con chimenea y un pequeño sillón en ella.

—Bienvenido a Grimmauld Place —dijo Sirius saliendo de aquella habitación—, ésa era la Sala de Apariciones.

—El lugar que más odio, por cierto —comentó Armus al ver a su novio salir de la sala—. Nunca me han gustado las apariciones.

—Sí, siempre se queja del mismo —comentó un hombre saliendo de alguna parte y sonriendo con cariño—. ¿No me vas a saludar, cachorro?

—¡Remus! —el gritó ensordeció a todos los presentes, aunque no es como si le importara a Armus, quien y se encontraba en los brazos del licántropo— Traje al invitado —comentó con tono infantil.

Tom sonrío al ver esa faceta de su pareja, la dulce e infantil.

—Oh —comentó el adulto sonriendo y dirigiéndose al invitado con el ojiverde en sus brazos—, tú debes ser el invitado.

—Mucho gusto, Thomas Sayre.

—Remus Lupin —se presentó de igual manera—, ahora, no sé ustedes, pero tengo hambre y...

—Y Kreacher se a esforzado mucho haciendo la comida para el regreso de amo Armus —comentó el elfo doméstico apareciendo en medio de todo el alboroto con las típicas reverencias.

El nombrado sonrió y se separó de su padrino para luego ir con su querido elfo y acariciarle la cabeza.

—Entonces vamos —comentó el menor sonriendo.

Tom casi arruga su nariz cuando vio a su pareja agarrar la mano del elfo y caminar con él hacia, lo que él suponía, el comedor. ¿Cómo podía tratar a un elfo doméstico así? Era ridículo, ellos estaban ahí para complecerte, no para ser tu amigo, aunque, bueno, muchas veces necesitas un amigo. Y su pequeña estrella era un caso muy especial respecto a la vida.

Al llegar al comedor y sentarse cada uno en sus respectivos vio como los adultos se miraban como si tuvieran el hermoso dos la de telequinesis. Al final terminaron suspirando al mismo tiempo y, antes de poder preguntar, el hombre castaño tomó la palabra.

—Debemos saber que ya sabes algunas cosas sobre Harry —comentó mirando a su hijo, quien miraba su plato.

Tom sólo pudo asentir.

—Creo que es deber de Harry decirle todo —dijo Sirius, saltándose de toda responsabilidad.

Armus levantó la mirada y mató con ésta a su padre, quien le miraba mientras sacaba su lengua, infantil.

—Canuto malo —acusó el menor de los Black como si hablará con un perro.

Regulus sonrió con ternura al ver a sus dos familiares interactuar. Amaba a su familia más de lo que podía admitir, aunque no era un secreto que su verdadera adoración era Armus.

Aún con la sonrisa en sus labios, el menor de los hermanos se quitó el glamour y alzó una de sus manos en dirección del amigo de su hijo, o eso es lo que él pensaba.

—No me presenté, soy Regulus Black, mucho gusto —saludó esperando que Tom tomara su mano.

El Señor Oscuro ocultó su asombro lo suficiente como para que los adultos no se dieran cuenta de su estado. Recordaba a un Regulus Black entre sus tropas, si su mete no fallaba, era un mortífago de nuevo ingreso que no tardó en desaparecer, tomándolo como muerto.

—Thomas Sayre —volvió a repetir saliendo de su asombro y agarrando la mano de su antiguo mortífago.

—Te presento a mi familia, Tom —dijo Armus sonriendo—. Remus Lupin es mi padrino.

—¿No era el señor Black? —preguntó desconcertado.

—No puede ser mi padrino si es mi padre, duh —comentó confundiendo a su pareja.

—¿Qué?

—Es raro, lo sé, pero Sirius y Regulus son mis padres.

—Armus, no estoy de juego —murmuró desconcertado.

—No es una broma. Mi nombre es Armus Orión Black, hijo de Sirius y Regulus Black —afirmó.

—¿Y los Potter?

—Sólo me hicieron el favor de cuidar de mi niño, aunque las cosas no salieron bien —se metió Regulus—. Ellos eran buenos amigos nuestros, así que no dudé en darles a mi niño cuando yo tuve que hacer ciertas... eh... cosas.

—¿Qué?

—Sí, sabía que te ibas a confundir —afirmó Armus jugando con su comida—, yo también lo hice.

Tom Riddle miró a su chicos los ojos antes de suspirar y asentir. No podía hacer mucho, debía pensar muy bien qué iba a hacer con la información recibida, debía saber lo que decía la profecía en realidad. Él no se había enfrentado tres veces con los Black, entonces Armus no podía ser de quién hablaba la profecía.

—Sabrás porqué no queríamos hablar de esto en la estación —comentó Regulus con suavidad, comprendiendo el estado del chico—, con el Señor Oscuro allí afuera uno no debe decir mucha información.

Tom asintió y fingió una sonrisa, la cual tres de las cuatro personas frente a él creyeron con seguridad.

Armus suspiró empezado a comer mientras le preguntaban cosas a Tom como su familia o lo que quería ser de grande, guardando mucho de esa información dentro de su mente y sonriendo al ver como su amada familia aceptaban a Tom dentro de su círculo familiar, aunque, por más que pensara, sentía que una información de gran importancia se le pasaba.

—Oh...

El pequeño murmuro llamó la atención de los presentes, quienes miraron a Armus, quien -por alguna razón- se encontraba sin su glamour, con curiosidad.

—Tom y yo estamos en una relación —comentó mirando a sus padres y padrino.

—Claro, son amigos, ¿no? —cuestionó Sirius con inocencia, haciendo reír a su hermano y amigo.

—En una relación amorosa —aclaró.

Sirius frunció el ceño sin entender.

—¡Qué somos novios! ¿Qué carajos no entiendes? —gruñó el joven mirando a su padre como si se tratara de un idiota.

—¿Tú y quién? —preguntó Sirius frunciendo más el ceño.

—¡Tom y yo! ¡Nos besamos, abrazamos y cog... hacemos ese tipo de cosas! ¡¿Qué mierdas no entiendes, pedazo de tonto?!

—¡¿QUÉ?!

Sin poder aguantar más, Remus y Regulus rieron a carcajada abierta, haciendo que Sirius entendiera con más claridad la situación.

—Mínimo es él —susurró Sirius asintiendo—, si era el mini Malfoy juro que... Alto... ¿Qué?

—Cariño, creo que es demasiada información para ti —comentó Regulus acercándose a su hermano—. Debes ir a dormir.

—Sí, creo que sí... —comentó Sirius levantándose— Un gusto conocerte, Thoma —balbuseó caminando hacia su habitación.

Una vez que Sirius desapareció por la puerta, la sonrisa de Regulus desapareció y se acercó a Tom, agarrando el cuello de su camisa de éste y acercándolo a su cara.

—Óyeme bien —siseó con enojo. El comedor dejó su cálido estado para darle paso a un frío infernal—, le haces algo a mi bebé y lo mejor que te podría pasar es la muerte. Haré que te arrepientas de cualquier cosa que le hubieras hecho y me aseguraré que no puedas conseguir una vida después de lo que te haré, ¿queda claro? —Tom asintió— Entonces —murmuró sonriendo nuevamente, regresando el calor que poseía la habitación—, que tengan una deliciosa comida. Iré a ver cómo se encuentra Sirius.

Antes de que se fuera del comedor, agregó:

—Que tengas una agradable estadía aquí, Thomas, querido —dijo con calidez.

Un escalofrío recorrió la espalda de Tom y miró a Armus, quien miraba a su papá con una sonrisa entre su labios.

—Pensé que iba a ser Sirius quien me mataría del susto —susurró sin moverse de su lugar.

—Nah, Sirius sólo te haría bromas —comentó—, papá Regulus sí es capaz de matarte.

Tom negó con la cabeza, la familia de Armus está más loca que él y su deseo por volver a tocar a su chico.


Respondiendo a la pregunta de Alexis: Harry perdió la virginidad con Tom, con sus otras conquistas sólo fue besos y manoseos... uno siempre espera hasta el mejor, ¿no? 7u7