Un chillidos se escuchó por toda la habitación despertando a los jóvenes que descansaban en ésta. Armus miró a su lado y bufó al ver como Draco miraba con lágrimas de asco su cama.

—¿Qué carajos pasa, Malfoy? —siseó Tom en su oído con molestia, acercando más el cuerpo del ojiverde a él— Son las cuatro de la mañana y, lo más importante, es sábado.

—¡La estúpida serpiente de tu novio a dejado su piel en mi cama! —chilló haciendo un puchero asqueado.

—¡Eh! Ómorfos no es estúpido, pedazo de mierda —defendió Armus mirando a su primo, retando al rubio a contradecir sus palabras—. Ómorfos puede dejar su piel donde quiera.

—¡En todos los lugares menos en mi cama! Esto es asqueroso.

Tom gruñó y soltó a su pareja cuando éste se quiso levantar para ver el supuesto pedazo de piel en la cama de su compañero.

—No seas dramático —regañó el chico poniendo los ojos en blanco. Zabini siseó antes de poner su cabeza bajo la almohada para amortiguar el sonido—, es un pequeño pedazo.

—¡Es enorme!

—¡Es del tamaño de mi uña!

—¡Eso porque no has visto lo que hay bajo mi almohada!

El heredero Black caminó hacia la cama y levantó la almohada con cuidado, viendo el montón de escamas una vez que fue removido.

—Draco, cariño —llamó Armus con cariño—, Ómorfos no mide más de dos metros, joder, Ómorfos mide un metro veinte centímetros.

—¿Cómo explicas que hay como tres metros de escamas bajo mi almohada y otros trozos repartidos por toda mi cama? —acusó el ojigris con enojo enberrinchado.

Ómorfos, ¿dónde estás? —preguntó el azabache mirando a su alrededor.

Bajo la cama, pequeña cría —respondió la serpiente con tranquilidad.

Oh, como hay una cama —siseó con sarcasmo mientras se hincaba y miraba bajo la cama de Tom, encontrando a su fiel amigo acompañado por una hermosa víbora el doble de su tamaño y, Armus apostaba, el triple de su edad—... ¿Me puedes decir quién es?

La víbora salió de debajo de la cama y se paró -por así decirlo- frente al hablante joven. Tan sólo ver a la enorme serpiente, Tom se cayó de la cama con asombro.

Soy Nagini, pequeño humano —se presentó la víbora con cariño—. Estaba buscando a mi amo cuando encontré a Orfos...

Un gusto, Nagini —saludó el chico sonriendo—, sólo te pido no dejar tus escamas en alguna de las camas.

La serpiente asintió y regresó al piso para serpentear hacia los pies del chico y acariciarle con agradecimiento. El azabache sólo negó con la cabeza y limpió la cama mediante magia, mirando a su mejor amigo como si se tratase e un estúpido.

—¿Qué te costaba hacer eso?

—No es mi serpiente —argumentó molesto.

El azabache puso los ojos en blanco antes de estirarse y empezar a acomodar sus cosas para la escuela, no podría dormir a esa hora, mejor se distraía un poco, tal vez leería algo hasta que todos menos él y Tom se volvieran a despertar -cosa que le sorprendió después del grita histérico del rubio-. Bufó y agarró su toalla para dirigirse al baño a despertarse un poco más.

Nagini —llamó sonriendo cuando la serpiente le miró curiosa—, dijiste que buscabas a tu amo —el reptil asintió—, ¿quién es?

Estaba durmiendo bajo su cama —respondió señalando la cama de Tom—. Mi cría prometió visitarme y no lo ha hecho desde hace mucho tiempo, así que vine a buscarle...

Harry miró al castaño con interés y suspiró con resignación. En esos momentos no le sorprendía que su novio le ocultara cosas, después de haber descubierto que la familia Sayre no tenía más descendientes, tal vez debía buscar a alguna familia que también se llamara así, la casualidades existen, ¿no? Negó con la cabeza, no creía que hubiera casualidad en esos momentos. No cuando Tom ni siquiera le había dicho que tenía una serpiente.

Suspiró y le sonrió a su novio con cariño. Era algo que no se podía resistir al ver como la nueva -no tan nueva- integrante de la familia se abalanzaba sobre el castaño y lo envolvía con su cuerpo, dándole un fuerte abrazo... muy a su manera. Rió cuando Tom acarició torpemente a la víbora, pero se notaba el cariño que le tenía a la animal. Un ligero calor se instaló en su pecho cuando el castaño lo miró y sonrió con amor, tanto amor que Armus dudaba en dónde lo iba a guardar.

—Me meteré a bañar —avisó sonriendo.

—Te acompaño —murmuró tratando de pararse—. Nangi, querida, prometo que me tendrás todo el día, pero, por ahora, déjame disfrutar a mi chico, ¿está bien?

El reptil miró fijamente a azabache y soltó a Tom una vez que pudo percibir el aroma que el niño soltaba. El olor de su amo estaba en cada parte del joven, debía ser tonta como para no darse cuenta lo que la frase significaba.

Genial, ahora tengo otra cría—reprochó Nagini acercándose a Ómorfos, quien le comentó algo que Harry no alcanzó a oír.

—Que conveniente que Malfoy nos haya despertado más temprano —Armus frunció el ceño sintiendo como los brazos de Thomas se colaban por sus hombros—, así tendré más tiempo para disfrutarte antes de que el día comience.

Un leve sonrojo invadió sus mejillas y se dejó guiar por su novio hacia el baño, poniendo un hechizo silenciador en todo el lugar.


—¡Harry! —Draco llegó corriendo hacia su camilla y lo miró con preocupación— ¿Qué te pasó? ¿Qué te duele? ¿Te sientes bien? Estabas bien en la mañana, ¿Cómo...?

El azabache suspiró de forma dramática y miró a su primo sin atreverse a sentarse.

—Le dije a Madame Poppy que me caí en el baño, pero, como no eres mi querida medimaga, te diré la verdad —comentó sonriendo con molestia—: Mi estúpido novio no sabe hacer las cosas bien en un baño —bufó.

—¿Tom te...?

—La abstinencia no es buena cuando convive con Tommy.

—Oh, Merlín —balbuceó el rubio tapando el enorme sonrojo que se acumulaba en su rostro—. No tenía que saber eso...

—Esa maldita bestia me las va a pagar —gruñó mirando su mano.

—¿Y Madame Poppy te creyó?

—Bueno, no es difícil de creer cuando te dejan caer directamente al piso —aclaró el ojiverde enseñando su mano enyesada—: Se me quebró la mano, pero tal parece que también una de las arterias, por lo cual casi termino muerto después de esa aventura.

—Exagerado.

—¿Quieres que te rompa una arteria? Juro que será el dolor más placentero de todos —comentó con sarcasmo mientras cerraba los ojos con cansancio—. Es aburrido estar aquí.

—Pensé que ya estabas acostumbrado.

—Nunca estaré acostumbrado a estas rígidas camas, ¿no pueden hacerles un pequeño hechizo y... ¡Tah dah! Comodidad absoluta? ¡Merlín! Mi trasero se está muriendo —bufó tapando sus ojos.

—¿Y Tom? No lo vi en las clases y...

—Está en la camilla siguiente —respondió encogiéndose de hombros—, después de que me ayudara a venir lo dejé inconsciente. No ha despertado desde entonces.

—Ohh...

—Se lo merece. Por bestia.

Draco puso los ojos en blanco y sacó un pedazo de tarta de melaza cubierta en una servilleta y la dejó frente a su mejor amigos sonriendo, quien no tardó en agarrar la tarta y comerla con una lentitud placentera.

—Draco, algunas veces no entiendo porqué tú no eres mi novio —murmuró cerrando los ojos, paladeando el divino postre frente a él—. El mío es un idiota, oh, querido Draquito, ¿no quieres cambiar su lugar y ser el amor de mi vida?

—¡Ni se te ocurra! —el grito llegó a sus oídos desde el otro lado de las cortinas. Harry carcajeó por lo bajo ante la reacción de Tom.

—¡No seas maleducado, Thomas! No debes oír conversaciones ajenas —reprochó Draco.

Las cortinas fueron abiertas y un Thomas Sayre apareció a la vista con una deslumbrante palidez, viendo a los dos primos uno al lado el otro.

—No sé de qué están hablando, pero Harry es mío —siseó acercándose al azabache—. Sin contar que no estaba escuchando su conversación, ésta sólo llegó a mis oídos.

—Tom...

—Nada, eres mío —siseó acostándose a su lado y abrazándole con posesión.

—Merlín, Tom, sigo enojado contigo —bufó Armus haciendo un pequeño puchero mientras se trataba de alejar del agarre del mayor, sin querer soltarse realmente.

—No. Mío.

Draco bufó y cruzó sus brazos viendo como su supuesto familiar abrazaba a su mejor amigo. Él había sido el único con poder de abrazar a Harry o dormirse con él cuando eran niños, Merlín, él había sido quien quitaba las lágrimas del pequeño azabache cuando éste lloraba por la perdida de sus padres.

—Merlín, Tom, deja de ser tan celoso —murmuró el menor fingiendo enojo.

El nombrado negó y se acurrucó al en el pecho de su novio con cariño, como si de un gato se tratase. Draco frunció el ceño curioso, no era del supuesto Sayre demostrar más de la cuenta frente a alguien, era muy extraño que ahora estuviera así de cariñoso frente al hered Malfoy.

—Está drogado —aclaró su mejor amigo sonriendo con burla—, realmente lo tuvieron que dejar inconsciente después de que le lanzara un pequeño hechizo que lo hacía sufrir, lo sedaron para que no sintiera más dolor...

—Harry...

—Juro que no fue magia negra —interrumpió el heredero Black levantando sus manos con inocencia—, fue un hechizo tan sencillo que no pudieron hacer más que un día de castigo con Snape.

—Armus, cásate conmigo —balbuceó el castaño acurrucándose sobre el chico.

—¿Arm...?

—Es su estrella favorita, así me dice —excusó.

—Suena como un nombre de la familia Black —susurró Draco pensando y asintiendo—, así se llamará mi hijo.

—Es mejor Regulus.

—Sí, también está bien ése...

—¡Scorpius! —gritó Tom antes de empezar a reír.

Los dos jóvenes cuerdos no tardaron mucho en soltar una carcajada ante la risa de Tom o, también, de su comportamiento.

—No es justo, yo sólo debería oír tu risa...

—Tom...

—Malfoy, no oigas la risa de Armus.

—Tom...

—Nunca lo tendrás, él es mío...

—Tom...

—Un pequeño mortífago insignificante no podría en contra mía.

—¡Tom! ¡Te estás pasando! —rugió el menor tratando de salir de su hermoso confinamiento.

—Sólo estoy diciendo la verdad...

—¡Es mi primo! ¡Deja de insultarlo!

—Las familias sangre pura suelen hacer incesto...

—¡Joder, no! —chilló asqueado alejando al ojimiel de encima suyo— Draco es mi primo, mi mejor amigo. Tú eres mi novio, el amor de mi vida. Deja de ser celoso...

—¿Tu primo? —preguntó Draco arqueando la ceja curioso, pero Armus fue callado por un beso y un jalón por parte de su novio.

—Nos vamos.

—Pero...

—¿Qué te parece si hacemos una travesura? —preguntó Tom deteniendo la réplica del menor, al cual le brillaron los ojos ante la última palabra.

—Lo siento, Draco, pero tengo algo que hacer —explicó siendo dirigido por su pareja, quien simplemente sonreía embobado... ¡Casi como Luna Lovegood! Esa chica era extraña, extraña genial, pero extraña.

Tom rió levemente cuando empezaron a distinguir la puerta principal del castillo. No sabía que iba a hacer, su cabeza estaba completamente nublada, pero su instinto -por no decir corazón- le decía que estaba haciendo lo correcto. Que todo podría ir bien.