SHINRAKUGUMI

CAPITULO IV


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— ¡Suficiente!, he tenido suficiente. —Souko se quedó sorprendida ante tal acción, esa mujer frente suyo, sehabía logrado meter en su combate sin siquiera pasar percibida por ella, además de que logro separar ambas espadas de su impacto y hacerlo ver como lo más fácil del mundo, "¿Quién era esa mujer?"

—Comandante—gritó la mujer de lilas cabellos.

— ¿Comandante? —dijeron las demás chicas al unísono y después se inclinaron ante ella.

—Buenas tardes señoritas, si han logrado llegar hasta aquí es que son dignas del Shinrakugumi —dijo mientras caminaba alrededor de ellas. —He visto interesantes peleas, en especial la tuya Okita Souko —expresó mientras se colocaba delante de ella, se infiere que la observo de arriba a abajo, pero no de supo con exactitud por esa capa que cubría tres cuartos de su rostro. —Bueno, creo que lo mejor sería dejar estas pruebas hasta aquí.

—Pero comandante —intento hacerla entrar en razón la evaluadora de rubios cabellos.

—Nada de peros. Jovencitas bienvenidas al Shinrakugumi, sus evaluadoras fueron las cuatro

capitanas de esta fuerza. Shimura Otae, Sarutobi Ayame, Yagyuu Kyuubei y Tsukuyo. Ellas escogerán entre ustedes para que formen parte de su división. Veo que pasaron cinco, una para cada una.

—Pero comandante solo hay cuatro divisiones, ¿qué pasará con una? —preguntó muy afligida una de las novatas.

—Me la quedaré yo —dijo mientras volteaba a ver a Souko. —Sin nada más que agregar, me retiró —giro drásticamente, haciendo que su capa se alzara un poco, y esas chicas lograron ver unas botas negras con grandes tacones de aguja, una falda larga roja con aberturas a los lados, que dejaba ver sus bien trabajadas piernas y una extraña sombrilla morada con punta de pistola. La comandante empezó su andar, pero al ver que no era seguida por quien había elegido, se detuvo en seco. —Okita Souko, solicito que me siga.

Una vez finalizada esa oración la chica se puso detrás de esa mujer, que por extraño que parezca algo le hacía tenerle respeto, ella es la segunda aparte de Kondo.

La mujer de la capa negra guio a Souko a través de la parte interna del edificio, subieron a un elevador y observó que era el penúltimo piso a donde se dirigían, durante el camino ambas mujeres estaban en silencio, cuando el ascensor había finalizado su trayecto, salieron de él y caminaron por un gran pasillo una puerta antes de llegar a la pared del extremo, la comandante se detuvo, saco unas llaves y abrió la puerta, le indicó de que entrará, una vez dentro, la mujer rompió el silencio.

—A partir de ahora esta es tu habitación, tienes prohibido salir de estas instalaciones. Te sugiero que te quedes aquí, vendrá una de tus superiores para darte un recorrido de las instalaciones —. Una vez finalizada su tarea, la mujer dejo las llaves en el tocador junto a la pared y salió de ahí.

Cuando Souko ya se encontraba sola, se dejó caer en la cama, esta le pareció demasiado suave, aparte de que era una habitación estilo occidental, contaba con un baño interno, una televisión, un tocador, dos buros, uno de cada lado de su cama, la cama tenía una extraña decoración como de un techo "demasiado femenina para mi gusto", una mesa con dos sillas a su alrededor y una ventana.

Al final vio un closet, se dirigió hacia él, vestir ese tipo se ropa le incomodaba demasiado, estaba muy apretada para ella, después de todo seguía siendo un hombre por dentro. Lo abrió y solo se encontró con el kimono de su hermana y el yukata que uso para el examen escrito, decidió que mejor se quedaría en la pura playera, pues la licra le empezaba a incomodar, se volvió a acostar y dispuesta a dormir se colocó su antifaz rojo.

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Después de una pequeña siesta, escucho que alguien se había atrevido a interrumpir su sueño relajador, volteó a ver la hora en un reloj que estaba en su buró, y noto que solo durmió diez minutos. Se levantó y camino hacia la puerta muy enfadada, luego recordó que la comandante había dicho que un superior le daría un recorrido por las instalaciones así que cambio de actitud.

Abrió la puerta y a la altura de sus ojos no vio nada, así que iba a cerrarla cuando algo se interpuso.

—Hey estúpida, aquí abajo, ¿acaso estas ciega? —. Delante de ella había una chica más baja que ella, con cabello pelirrojo, ojos azules y una piel nívea.

—No tengo tiempo para jugar con las niñas, estoy esperando por mi superior —dijo Souko mientras intentaba cerrar la puerta, pero la chica era terca y seguía agarrándola.

—Pues estas hablando con ella, con la gran Kagura —expresó cuando Souko había dejado de forcejear, dejando que esta chica se adentrara en su habitación y se subiera a su cama mientras intentaba hacer una pose "genial" junto con su presentación.

—Si sí, como tú digas pequeña niña —dijo mientras se acomodaba de nuevo su antifaz y se sentaba en una de las sillas de su habitación.

— ¿No quieres el recorrido? —Preguntó mientras se bajaba de la cama —Mejor, me comeré tu pastel de bienvenida.

—Alto ahí mocosa —dijo Souko alzándose un poco el antifaz. Kagura solo volteo a verla —Antes de que te vayas limpia mi cama que ya la llenaste de tierra cuando te subiste con los zapatos.

—Tú —Kagura estaba a nada de explotar —idiota deja de hacerte la chula solo porque la comandante te escogió —dijo mientras agarraba a la novata de su castaña cabellera y la lanzaba por la puerta, haciendo que el cuerpo de Souko se estrellara contra la pared de enfrente.

—Interesante —. Sonrió Souko cuando logró ponerse de pie. —Veo que no eras una charlatán, superior—dijo mientras se ponía en defensa incitando a Kagura a un duelo. Kagura solo sonrió con superioridad.

— ¿Por qué mi subordinada es tan testaruda?, debí de haber escogido a esa de pechos grandes, al parecer ella se veía educada.

Kagura solo intentaba provocar a Souko y después de haber dicho eso le lanzó otra patada en su cara, pero la chica de mirada carmín se logró defender con su brazo, el cual le dolió por el impacto pero no se quejó y con el otro le lanzo un puño, que logró dar con su objetivo en el estómago. Su contrincante también lo sintió fuerte pero no le iba a aumentar el ego a esa joven insolente.

Ambas muchachas se hicieron para atrás para pensar de nuevo en una estrategia para vencer a su oponente y justo cuando ya la habían terminado de idear y se lanzaban una contra la otra. La puerta al lado de la habitación de Souko se abrió y salió algo directo a golpearles en la cabeza a las chicas.

—Kagura no deberías tratar así a las nuevas—dijo tiernamente con una sonrisa la chica que tenía su cabello sujeto en una cola de caballo.

—Pero ella empezó. —se intentó excusar Kagura. —Es una mal educada.

—Okita debes ser más respetuosa con tus superiores. Espero no tener que volver a interferir en uno de sus encuentros. —Al finalizar de hablar esa mujer abandono el pasillo y fue de regreso a su habitación.

Después de un largo rato de silencio ambas chicas se empezaron a reír.

—Veo que hablabas en serio, superior —. Lo último que dijo se le notaba el sarcasmo en la voz.

—Aquí todas tenemos que ser fuertes, somos la fuerza policial más importante de todo el país —dijo la chica poniéndose de pie. —Y como somos de gran renombre, tenemos que cumplir ciertos requisitos. Empezando con la bienvenida de los nuevos miembros. Para este evento tan importante debes vestir la yukata que se te dio en el examen escrito. —Ahora Kagura se comportaba como una persona responsable. —Así que si no quieres que nadie vea tu poca femenina ropa interior vete a vestir. —dijo mientras se tapaba una sonrisa de maldad con su mano y con la otra señalaba la ropa interior de Souko.

Souko solo vestía unos bóxer de hombre y la playera que dieron para la prueba de artes marciales. No queriendo se adentró a su habitación de nuevo y estaba dispuesta a cambiarse cuando noto que Kagura también había entrado y estaba sentada en su cama.

—Disculpa, me gustaría cambiarme —expresó Souko mientras tenía el yukata en mano.

—Si cámbiate —. Dio Kagura la autorización y movía la mano como en señal de que fuera.

— ¿No conoces la privacidad? —pregunto en tono molesto.

— ¿Te molesta que este aquí? Hace mucho calor allá afuera además las dos somos chicas, no tienes de que avergonzarte, es normal ver cuerpos de mujeres desnudas por aquí, la población de este edificio está conformada por puras chicas.

—Si pero… —Souko aún no se adaptaba mucho en este cuerpo, así que ir por ahí enseñándolo no le parecía bien, en cierta forma le parecía muy bueno no tener tan grandes los pechos, no necesitaba utilizar molestos sostenes ni le estorbaban para adaptarse a este cuerpo de distinto sexo al suyo —Bueno ya ahí quédate

—Si tanto te molesta mirare hacia otro lado —respondió Kagura y giro drásticamente la cabeza. Souko solo suspiro, se puso de espaldas a la cama y se fue sacando la playera, la curiosidad carcomía a Kagura así que miro de reojo y noto que en la espalda de Souko no había ningún rastro de un sostén, el cual sorprendió a la chica de cabello bermellón, así que giro su vista de nuevo para ella.

Una vez que Souko había terminado de vestirse, Kagura la ayudo a acomodarse el obi y salieron de ahí.

—Bueno empezaremos por el recorrido —dijo Kagura muy energéticamente.

—Hey china, antes de empezar te tengo una pregunta. —Souko había utilizado ese apodo contra su superior porque noto sus raras vestimentas chinas.

—Gran Kagura aunque te tardes —reclamo enfadada por ese feo apodo.

— ¿Qué pasa con las chicas que son escogidas por la comandante? —. A Souko le había causado curiosidad eso.

—Mmm, del tiempo que llevo aquí, que es aproximadamente año y medio eres la décima, escoge a la que tiene potencial en las pruebas y la utiliza como su costal de boxeo, nada en especial, solo es una, no sé escoge otra hasta que la otra haya decidido renunciar o muera lo que pase primero —dijo muy seria Kagura.

— ¿Y tú? ¿Qué grado o puesto tienes? —pregunto irrespetuosamente Souko. Kagura le había tomado desprevenida, y hubo un gran rato de silencio. —Tierra llamando a tontagura.

—Cállate y no me llames así

—Pero fue la única forma de hacerte reaccionar.

—Suboficial —contesto tímidamente la chica de baja estatura. Souko se empezó a reír a carcajadas. —No te rías.

— ¿Entonces qué grado soy? —Souko no conocía como se manejaban los grados ahí, pero ser suboficial en el Shinsengumi es el puesto más bajo que puede haber, porque ni a oficial llegas.

—Cabo de policía —Souko dejo de reír, ¿qué grado se supone que es ese? Kagura al ver la expresión de Souko hablo.

—Estas, tres grados debajo de mí, ¡JA!, ahora quien es la que se ríe ahora.

Tres grados abajo eso sí que era caer bajo, pasar de ser capitán de la primera división del Shinsengumi para no llegar ni a oficial en otra institución.

— ¿Y cómo se miden los grados? —pregunto para aclarar eso.

—Bueno te voy contando durante el camino, si no se nos va a hacer tarde. Y empezó su andar mediante ese gran pasillo. —Estamos en el penúltimo piso, como te abras dado cuenta están lo dormitorios, pero aquí solo duermen la comandante, las capitanas de las divisiones, inspectoras y veteranas, son las recamaras más grandes de todo el edificio.

— ¿Yo por qué estoy aquí?

—Fuiste escogida por la capitana, así que ella te dio esa habitación —. Al momento que terminaba esa frase, se acercaron al ascensor y Kagura apretó el botón de bajada, en lo que esperaba que llegaba seguía con su relato —En el último piso hay una terraza, ahí se hacen fiestas privadas entre nosotras, hay un asador, mesas y cosas de ese estilo. Ah y un helipuerto.

Una vez que el elevador llego, ambas entraron, Kagura apretó el botón del primer piso, lo cual sorprendió mucho a Souko.

—Este es un elevador exclusivo, solo lo ocupan los altos mandos y ocupas una tarjeta especia, por el momento tú y yo ocupamos una de visitante, me imagino que la comandante te ha de dar tu tarjeta en la comida de bienvenida. Así que para el recorrido utilizaremos el que es para personal de Shinrakugumi.

El elevador no tardó mucho en llegar a su parada, las chicas salieron de ahí.

— Aquí, cómo pudiste notar cuando llegaste es la recepción, contamos con el lobby, con una enfermería de primeros auxilios para quienes llegan lastimadas de las misiones, después de que sus heridas de gravedad fueron tratadas, se trasladan al hospital que está en el tercer piso. También está la sala de juntas, una donde se reúnen nada más los altos directivos. Como vamos a andar recorriendo las instalaciones lo mejor sería subir los pisos mediante las escaleras ya que podíamos estorbar en las tareas de otras personas. —dijo eso mientras caminaban hacia unas escaleras amplias, pareciera que no importaba la hora del día este lugar siempre había gente moviéndose de un lado a otro. "Así es como trabaja una organización de gran renombre" —En el piso numero dos está el lugar de entrenamiento, aquí es donde presentaste tu prueba de combate, está divido en cuatro cuartos, de los cuales dos los ocupan quienes entrenan con espadas, en el otro se entrena con Kunais y en el último se practica tiro con pistola.

—Tengo una pregunta.

—Dime

— ¿Cómo es que cuando hicimos los exámenes todo parecía estar en un orden distinto?

—Por seguridad, el edificio es desmontable mediante un gran sistema potentes pistones y poleas, somos la gran fuerza policial del shongunato, tenemos acceso a la última tecnología o nosotros la desarrollamos. Durante las pruebas se cambia el orden para que las chicas que son rechazadas no den información de la base como está posicionada. En el área de entrenamiento si te fijas en la parta alta hay unos barandales, ahí se posicionan los altos mandos para ver el avance que sus tropas presentan o para demostraciones para el shogun. Bueno continuemos —Kagura una vez dicho esto se dirigió al elevador, Souko iba detrás de ella —Ahora si podemos utilizar el elevador, porque iremos del segundo piso al cuarto. El hospital del tercer piso está sumamente prohibido, al menos que estés gravemente herida podrías visitarlo.

— ¿Por qué tienen un hospital dentro? No sería más económico ir a uno de afuera.

—Cuestiones de seguridad, ninguna chica tiene permitido salir al menos que sea por una misión, somos algo precavidas con nuestra información —"Que se la estás dando toda a un oficial de las fuerzas contrarias" pensó Souko. —Ahora estamos en el cuarto piso el área de comedores, solemos desayunar, almorzar, comer y cenar todas juntas. No hay personal de cocina, se turnan por divisiones cada semana guisa una distinta. Al menos que sea evento importante se hace un menú especial. Sigamos, quinto piso el área de baños comunitarios, sexto piso el área de inteligencia, hay computadoras, se hacen investigaciones, tanto criminales como de avances tecnológicos. Esta división está a cargo de la capitana Tama, ella rara vez sale a luchar, pero es muy fuerte. Séptimo, hay salones de clases, en caso de que quieras continuar tus estudios o hay alguna clase que te llame la atención puedes entrar. Octavo una tienda departamental, no simplemente debes mantenerte con lo que te da el comedor, así que puedes venir a aquí a comprar golosinas, ropa, artículos para mejorar tu uniforme o armas y múltiples cosas más, según las cosas que hagas en misiones será lo que puedas comprar. Noveno, decimo y décimo primero son los habitaciones de todas las chicas que conforman la fuerza, la limpieza y el mantenimiento está a cargo de cada una de nosotras. Bueno creo que ya es momento de ir a la fiesta. Subamos mediante el elevador. En cada piso hay un sanitario y un recipiente con agua en caso de que tengas sed. Hay toque de queda, si no estás en tu habitación para después de las once, sería considerado traición y pagado con muerte. Pero bueno creo que eres una chica lista y no romperás reglas en tu primer día, suerte —dijo mientras llegaban a la terraza y Kagura le dio una palmada en la espalda a Souko, haciendo que esta saliera impulsada fuera del elevador.