Capítulo 3

Visita

–¡Mello!–Grito Amy a todo pulmón con el ceño fruncido y la rabia circulando por sus venas. No se podía creer lo que acababan de hacer. Ya que no solo Mello había sido el culpable de semejante lio, si no que para variar, se le había unido Near. Lo cual añadía más rabia a las ardientes venas de la muchacha. No eran muchas las veces que veían a Amy con semejante cabreo, pero sí que la habían visto algunas veces, y no era algo bueno.

¿Lo que había sucedido?

Durante una de las peleas que estos tenían entre ellos, había resultado gravemente dañado el ultimo recuerdo que ella tenía de su hermano, y no era aquel dibujo que le regalo por su cumpleaños, no. Este era el cuaderno de dibujos de su hermano que al parecer logro salvarse del incendio. Amy lo había encontrado cuando Roger le permitió ir a ver su casa en ruinas. Pero ahora, tenía una extensa mancha de chocolate con forma de pieza de puzle en la página donde Taylor se había dibujado a si mismo junto con su hermana al lado de un hermoso lago. Era sin duda su favorito, ya que aparte de ser el más bonito de todos, era el último que su hermano dibujó, lo cual añadía más valor sentimental a ese boceto.

–¡Mas os vale salir! ¡Como os encuentre yo pienso mataros a ambos!–Grito por enésima vez la chica abriendo la puerta de su clase, ya que normalmente siempre los encontraba escondidos allí solo que en diferentes lugares. Esconderse allí lo hacían nada más que para reírse de ella, para decirle que a pesar de ser su clase, no la conocía tan bien como ellos.

Al cabo de un rato calmó su voz pero siguió gritando.

– ¡Mello, Near! ¡Salir! Prometo que no os hare nada–Dijo saliendo dando un portazo y caminando hacia sus habitaciones. Sería el último lugar donde se escondería, ya que los mejores lugares solían ser en la cocina y en los arboles del jardín, pero ya los había revisado y no estaban allí.

El hecho de haber visto a Matt atravesar el pasillo donde estaba la habitacion de Mello, a gran velocidad y disimulando fatal, le confirmo a Amy que Mello estaba en su habitacion, seguramente con el pestillo pechado y debajo de la cama. Ya que Amy puede parecer muy dulce, pero si se enfada, se enfada y es peor que cualquier ogro o troll del mundo, y realmente era natural que incluso Mello se escondiera de ella, así que, imaginaros el miedo que debe de dar.

Amy al notar que Matt pasaba por su lado estiro rapidamente su mano y le empujo contra ella, atrapándole con su cuerpo mientras que con la mano que le quedaba libre le sacaba la PSP nueva que le regalaron en navidad de sus delgados dedos congelados por el frio del invierno. Matt sintió un fuerte escalofrió recorrer por su cuerpo a la vez que notaba el aliento de Amy como si fuera el de la mismísima muerte.

– ¿Esta Mello en su habitacion verdad?–Matt asintió aterrado cuando escucho esa voz al lado de su oreja. En ese momento la chica apretó la muñeca de Matt con fuerza bajo su mano y camino con decisión delante de la puerta del rubio. Cuando llego coloco a Matt delante de la puerta y apego su cara contra la madera de esta, pero sin apretar demasiado, pues a pesar de su cabreo no quería dañar a alguien inocente.

–Mello sé que estás ahí, abre la puerta–Dijo Amy soltando un poco la muñeca de Matt. Este se dio cuenta de ello, pero no se movió, ya sabía que ella no le iba a hacer nada, en todo caso el que sufriría seria Mello y seguramente Near también cuando Amy se lo encontrara.

–Si hombre, para que….mmm…–Esa era la voz de Mello dentro de la habitacion y sonaba bastante pensativa. Al cabo de un rato se escuchó algo y la puerta se abrió Mello estaba en frente de ella, vestido con su mismo pijama negro manteniendo una sonrisa burlona. Amy aparto a Matt y se lanzó contra Mello, pero justo cuando estaba a unos centímetros del se detuvo y le miro con rabia.

– ¡Maldito seas Mello!–Grito mientras se daba la vuelta de mala gana dando le la espalda y se tiraba al suelo. Mello lanzo una pequeña carcajada. Sabía perfectamente que esa chica no iba a hacerle nada a pesar de las apariencias, ya que en realidad ella era incapaz de matar a una mosca.

–Era el último recuerdo de mi hermano–Dijo la chica levantándose mientras se giraba para apoyarse en la pared de en frente. Ahora ya estaba más calmada.

–La culpa fue de Near–Dijo Mello sin mucho entusiasmo–Se cree que es el más capacitado para ser L solo porque se le parece en actitud–Dijo Mello mordiendo la tableta de chocolate que sacó de su bolsillo.

Al escuchar esa maldita letra Amy sintió una punzada de dolor y un fuerte odio. ¿L? ¿Por ese detective se había ido a la mierda el último recuerdo de su hermano? Por una maldita letra, por querer convertirse en una letra.

Se acercó a Mello de nuevo. Matt ya había desaparecido del pasillo.

–Sabes, estoy empezando a odiar a ese maldito detective–Dijo Amy apretando su dedo contra el pecho de Mello. –Ojala Kira lo mate.

Esas palabras resonaron en la cabeza de Mello, llenándole también de odio y rabia contra la chica. Aparto rapidamente la mano acusadora de la chica de su pecho y le fulminó con la mirada.

– ¡Ni si quiera le conoces! No sé cómo puedes desearle la muerte a alguien a quien nunca has visto.

Amy apretó los puños y junto sus cejas en una expresión completa de odio.

–Ni yo sé tampoco vuestro entusiasmo por convertiros en alguien a quien ni siquiera habéis visto en persona.

Después de decir eso Mello apartó bruscamente a Amy y salió corriendo en dirección hacia el campanario, el mismo lugar en el que Amy corría para ahogar sus penas cuando sentía que le faltaba la mano de su hermano agarrando la suya, o cuando simplemente quería llorar. Seguramente Mello subiría allí para maldecir a gusto a Amy, o despotricar contra ella sin que nadie le oyera. Era algo común entre ellos, cada vez que se peleaban, si uno de ellos tocaba la ''célula'' del otro subía al campanario para insultar al culpable de la agonía en su pecho.

Hoy le había tocado a Mello.

Amy lanzó un suspiro y una mirada al interior de la habitación del rubio, encontrando una foto de un niño pequeño, aparentemente Mello al lado de un hombre inexpresivo que debería de tener en esa foto unos dieciséis años o así.

El hombre estaba con la espalda arqueada, vestía con una camisa de color blanco que le era de una o dos tallas más de las necesarias para su cuerpo. Unos pantalones vaqueros tapaban sus piernas dejando sus pies descalzos.

Tenía un rostro puntiagudo y sus ojos parecían dos orbes negros y vacíos, debajo de ellos había unas líneas tan oscuras que Amy se planteó la idea de que fuera maquillaje, o que no hubiera dormido en mucho tiempo. El chico tenía un cabello negro, azabache, y muy alborotado, como si en su vida hubiera cogido o un peine o si quiera supiera lo que eso era. En ese momento un sentimiento de culpa la embargó por completo.

'' ¿y si ese…fuera L?'' pregunta para sí misma. Pero le resultaría difícil de creer que realmente ese chico fuera L, ya que un detective tan bueno como todos le habían hablado allí, tendría que ser de un aspecto elegante, o eso se pensaba ella.

Entro en la desordenada habitacion de Mello y se acercó a esa foto enmarcada. La agarró con decisión entre sus dedos y la giro buscando una firma. Cuando lo hizo, la fotografía cayó del marco hasta el suelo, a los pies de la profesora. Ella se agachó y cogió el papel y le dio la vuelta. Escrito en el, con letra algo mal hecha, se podía leer:

Wammy's House. Ryuzaki y Mello.

Al leer el primer nombre supo que no se trataba de L. Eso le hizo sentirse mejor, pero tenía cierta curiosidad en aquel chico tan desaliñado que había visto en la foto. Si era un antiguo huérfano de la Wammy's House tendría que estar en los archivos de la biblioteca.

Algo más animada y menos enfadada por lo ocurrido hace escasos minutos, se levantó, recogió la foto y la volvió a colocar en el Marco. Lo dejó como estaba y salió hacia la biblioteca. Near asomó su rostro por la puerta y suspiró al ver que a Amy ya se le había pasado el cabreo.

–Amy, espérame–Dijo El albino sin mucho entusiasmo caminando hacia ella. Amy le esperó y cuando se puso a su lado continúo la marcha.

– ¿A dónde vas?–Pregunto Near

–A la biblioteca, quiero investigar sobre ese tal Ryuzaki en la foto de Mello–Dijo Amy segura de sí misma. Near se detuvo y miro a Amy. Esta al no escuchar los pasos de Near tras los de ella se giró.

–Amy, Ryuzaki es un nombre falso de L–Dijo Near mirándole como si fuera lo más obvio del mundo. –Mello fue el único que vio a L en persona aparte de Watari y de Misora–Dijo Near. –Aunque Misora nunca tuvo ni la remota idea de que se encontró con él.

Amy había oído hablar de Misora alguna que otra vez por parte de Mello. Siempre contaba en su clase con ímpetu como L había pedido ayuda a una destacada agente del FBI para ayudar en un caso de asesinatos en serie. Pero cuando llegaba al final siempre se entristecía hablando de un tal Beyond Birthday, el chico B.

–Eso…entonces…yo…oh mierda…–Dijo Amy agachando su cabeza avergonzada.–Gracias Near

Y acto seguido Amy salió corriendo hacia el campanario.

Mello miraba furioso como los demás niños jugaban a fuera al futbol. Recordando con mala gana la pequeña pelea de barro que habían tenido el Amy Matt y Trevis hace unos meses, antes de recibir la noticia del caso Kira en el cual L se había embarcado.

Amy sabía perfectamente que L era muy importante para todos los niños en el orfanato, y más para Mello, quien ansiaba convertirse en su auténtico sucesor. Y sin embargo, le suelta así sin más que deseaba que muriese en ese caso. Pero no solo se había contentado con decirle aquello, sino que además le chanta por las buenas que jamás le había conocido.

Si, Mello sí que había conocido a L, y precisamente por eso por lo que quería convertirse en un futuro en él. Cuando lo conoció al principio le asustó un poco, pero poco después, empezó a ver lo divertido que era si se relajaba o lo inteligentes que eran sus comentarios. Era realmente una persona bastante agradable, pero claro, Amy no le había conocido, Amy no sabía lo que sentía ese detective. ¡Amy no entendía nada!

Un estruendo proveniente de atrás le hizo despertar de su odio temporal hacia esa chica. Se giró y vio el cuerpo de Amy abrazando tieso la campana dorada que colgaba del techo. Los delgados brazos de la chica rodeaban la campana al igual que una de sus piernas mientras que la otra aguantaba el peso de su cuerpo.

Al ver a Amy en tan patética pose tragándose casi literalmente la campana no pudo evitar sonreir.

–Uggh…–Se quejó la chica mientras se apartaba del gigantesco instrumento algo aturdida y mareada, lo cual provoco que se cayera al suelo poco después de ser completamente visible su cara ensangrentada debido a que el golpe le había producido una pequeña herida en la ceja derecha.

–Eres muy torpe–Le reprochó Mello con un tono molesto dejándole claro que seguía algo enfadada con ella.

–Aich…–Se quejó de nuevo ella sin decir mucho mientras se llevaba los dedos a la herida. Al ver como la sangre bañaba su rostro suspiró y se acercó a Mello con bastante resignación. Este se cruzó de brazos y se sentó en el borde de la barandilla protectora de la torre que evitaba el paso hacia el tejado rojizo del orfanato.

– ¿tienes algo que decirme? No creo que hayas venido aquí por gusto–Dijo Mello sin abandonar su actitud chulesca.

–Sí, si Mello, no vine aquí por gusto. –Dijo tapándose la herida con el dedo índice de su mano derecha–Perdona vale, me di cuenta de que estaba equivocada y que no debí de haber dicho eso sobre L–Dijo de mala gana.

–Yo tampoco debí de haberte destrozado el dibujo de tu hermano–Dijo Mello dándole la espalda para ver de nuevo a los niños jugar al futbol–Supongo que es tan importante el para ti como L para mí.

–Por cierto Mello, ¿Cómo es L?–El rubio se viró rapidamente hacia atrás al escuchar que la voz de Amy estaba más cerca que antes del. Parecía bastante seria en comparación con otros días de los que hablaban de L. ¿realmente está arrepentida de lo que ha dicho?

–Pues, es…es L–Dijo Mello sin saber muy bien como describirlo. –L es único, simplemente no tiene comparación.

–…–Amy no dijo nada, solo se quedó en silencio mirando al mismo lugar que Mello miraba.

Un rayo cruzó el cielo veloz seguido de un sonoro trueno y la lluvia empezó a caer contra el suelo, el viento también empezó a levantarse, así que Mello y Amy optaron por entrar al orfanato, además, la herida de Amy empezaba a marearle un poco.

Mello la acompañó a la enfermería y allí ella se hizo las curas, después caminaron hacia el salón de descanso para mirar a los cristales como normalmente hacen hasta que pasa la lluvia y pueden salir a liarla por ahí fuera. Pero esta vez, en el salón de descanso había alguien que Amy no conocía.

Un hombre de aspecto elegante, vestido con un traje negro perfectamente planchado y un sombrero estaba en medio del salón, hablando con Roger. Mello tardó poco en salir corriendo hacia ese hombre.

–¡Watari!–Grito el rubio mientras se frenaba a pocos centímetros del anciano. ¿así que ese era Watari? Amy se fijó más en las facciones de ese hombre. Tenía la cara llena de arrugas, pero su rostro era tranquilo. Sus ojos estaban levemente cerrados, parecían bastante cansados. Dos gafas cuadradas cubrían esos luceros agotados, y un bigote blanco en medio de su cara bajo su nariz.

–Buenos días Mello–Dijo Watari haciendo una leve inclinación.

– ¿vino L? ¿Cómo le va el caso? ¿Va a volver a hablar con nosotros?–Preguntó a Watari bastante animado. Watari negó con la cabeza.

–Mello, L me ha pedido que avise a Roger de que es muy posible que no salga vivo de este caso, así que tenéis que esforzaros para que pueda elegir un sucesor cuanto antes.–El alegre rostro de Mello duró poco. Pronto empezó a ponerse más serio.

La lluvia caía con más fuerza mientras Amy vigilaba atentamente todos los movimientos de Mello. Sabía perfectamente lo que pasaba cuando el rubio recibía malas noticias.

– ¿Cómo que es posible que no salga con vida?–Repitió Mello esperando haber oído mal las palabras de Watari–Es L, no puede…no puede morir a manos de un asesino.

–Mello–Dijo la chica con voz firme, tratando de que el rubio la escuchara. Watari levanto la cabeza al escuchar esa apacible voz. –relájate, ven aquí, vamos a tomar un chocolate y piensas esto con claridad ¿vale?–Se acercó despacio al niño, pero este, salió corriendo, apartándose del lado de la moza hasta adentrarse en los pasillos para correr hasta sabe dios donde. Amy, sin dudarlo habría corrido detrás del, no quería dejarle solo ahora, pero una mano agarrándole de su antebrazo la sorprendió. Se giró con velocidad para encontrarse con el rostro de Watari que negaba con la cabeza. La chica lanzó un suspiro.

–Ya traté más veces con él, déjale–Dijo Watari soltándole la mano. La castaña le dio la espalda y se cruzó de brazos mientras miraba pensativa al suelo. Al cabo de un rato camino como dormida hacia el pasillo.

La hora de cenar llegó más rápido de lo que ella pensaba, y como había calculado Mello no estaba, pero lo que le resultó más increíble aun, fue el hecho de que Near o de que Matt no se hubieran presentado tampoco a comer la última comida antes de dar por finalizado el día.

Después de acabarse su plato de sopa se fue al baño, se duchó, se puso un pijama que abrigara bien en esa noche de invierno y se metió rapidamente en su cama mientras que aun el agua de su cabello resbalaba por su cuello produciéndole escalofríos. Tal vez hubiera sido mejor haber perseguido a Mello ese día, en vez de hacerle caso a ese hombre, a Watari. Ahora mismo se culpaba por no haberlo hecho, pero su cabeza más bien estaba buscando un lugar donde se habría escondido el rubio o los otros dos, ya que antes de acostarse había ido al campanario a ver y lo único que había ganado era pasar frio durante un buen rato.

Cerró los ojos algo enfadada.

–Mello, como hayas metido a Near y a Matt en una de tus locas pataletas te daré fuerte en la cabeza–Dejo que las palabras volaran por su habitación mientras en su cabeza se reflejaba el recuerdo de como se había detenido esta mañana a pocas centímetros de la cabeza de Mello, dispuesto a darle un buen mamporrazo–Y esta vez te daré de verdad. –Se dio la vuelta y trato de relajar sus músculos y respiración para por fin quedar dormida.