Hola a los que lean mi fic. Bueno, ahora que acabé los exámenes me dio tiempo a releer un capitulo que subí hace unos días ("fugitivos") y llegué a la conclusión de que los exámenes me había freído la cabeza. En conclusión, no me convencía mucho el capitulo, así que lo sustituyo por este. Espero que no os moleste, pero creo que es mejor para el fic. ¡Ah! Por cierto, ya de paso os aviso de la ausencia que voy a tener durante todas la vacaciones de navidad (creo) ya que mis notas no tienen pinta de ser buenas ._.
Capitulo 4
Cartas y pesadillas en una noche de tormenta
29 de Diciembre de 2003
Querido hermano:
Me parece un poco tonto lo que estoy haciendo ahora mismo, pero me lo ha recomendado Roger y por lo menos voy a intentarlo, aunque no sé muy bien por donde empezar, aun así haré mi mejor esfuerzo.
Cuando nuestro hogar ardió, aun cuando estabais vivos, como sabes, salí a buscar ayuda, seguramente escuchaste mis aterrados gritos suplicando que apareciera alguien para que me ayudara a sacaros de ahí. Debiste de haberlo pasado mal al estar consumiéndote y escucharme gritar.
Cuando al fin conseguí la ayuda logramos extinguir el incendio y sacaros. Nuestros padres ya estaban muertos, fue horrible verles en ese estado, tenían la piel completamente carbonizada, negra y descompuesta, con extensas manchas rojas y alguna que otra de un color claro. Lo que mas resaltaban eran sus ojos, completamente blancos y abiertos con el iris cubierto de algo blanquecino. Sus ojos reflejaban sus últimos terroríficos momentos. Me desmoroné nada mas verlos, "mi vida se ha acabado" pensé cuando me dejé caer al suelo. Fue entonces cuando un vecino encontró tu cuerpo aun con vida, con quemaduras graves, pero con vida.
Te subieron a una ambulancia junto conmigo y fuimos los dos al hospital agarrados de la mano. A pesar de que tu estabas mas grave que yo, sentía que eras tu el que mantenía mi espíritu con vida y no al revés, como creo que tenía que ser.
Yo me recuperé al ver que tú mejorabas, ya tus quemaduras casi se habían desvanecido y respirabas mejor, estaba sumamente feliz al verte sonreírme, habías dado una pincelada de color a la vida que el incendio había convertido en cenizas al perder a nuestros padres. Sonreí y te agarré de la mano, me diste un beso en la frente y después te entregaste a la muerte. Me dejaste sola, te llevaste el color que le acababas de devolver a mi vida y me abandonaste. Aún no te lo he perdonado, pero tampoco puedo culparte, por lo menos te despediste de mí. Si te soy sincera, todavía siento el cálido beso que me diste en la frente, me recordó a los que me dabas las noches de tormenta cuando se iba la luz y me asustaba, cuando ocurría eso, tu venias a mi habitación, me abrazabas, decías que el sol saldría pronto, me dabas un beso en la frente y dormías a mi lado toda la noche. Hace unas noches hubo una fuerte tormenta ¿sabes? Sentía que el techo caería encima de mí porque ya no estabas tú para protegerme.
Cuando tu luz se apagó yo pase bastante tiempo agarrada a tu mano, tratando de por algún medio, pasarte un poco de mi vida, como queriendo que mis latidos revivieran a los tuyos. No quería soltarme de tu mano, incluso llegue a golpear a una enfermera que me clavaba sus uñas para alejarme de ti y meterte en una maldita bolsa de plástico. Noté como si me acuchillaran la mano cuando me forzaron a soltar la tuya, fue horrible.
Cuando vaciaron la habitación traté de seguirles, de evitar que te llevaran a la funeraria para enterrarte al lado de nuestros padres. No quería creer que ya te hubieras ido… me dejaron en la habitación diciendo que alguien quería hablar conmigo, que me ayudaría a seguir adelante después de haberlo perdido todo. Yo no quería hablar con nadie, quería vuestros ánimos, oír de nuevo como me llamabais con dulzura, sentir vuestra piel rozar con la mía por encima de la ropa cuando nos abrazábamos todos juntos. Cuando se abrió la puerta detrás de mi pensé que serias tu, deseé que fueras tu, pero no lo eras, era un agradable anciano, Roger. Me explicó que uno de nuestros vecinos le habló de mi situación, también la tuya, el esperaba encontrarnos a los dos, pero solo me encontró a mi reprimiendo las lágrimas. Me cubrió con una manta y me invitó a comer, a pesar de que él se comportaba muy bien conmigo y trataba de darme algo con lo que distraerme de tu muerte, yo le contestaba con monosílabos, "Si, bien, vale" Después me enseñó las instalaciones de un Orfanato y me preguntó si quería unirme a la Wammy's House como nueva profesora de dibujo. Acepté. No estaba en condiciones de negarme a una oferta de trabajo ahora que todas mis pertenencias, dinero, ropa etc. había sido quemado.
Me pagó una semana en un modesto hotel de Winchester mientras el preparaba las cosas para mi llegada. Cuando todo estuvo listo fui allí tratando de mostrarme alegre, y al principio lo conseguí, empezaba a ver la vida un poco mejor. Me explico más o menos como funcionaban allí las cosas y dejó que me acostumbrara a mi manera, sin presionarme demasiado.
Con el paso del tiempo empecé a notar como la gente de ese orfanato se convertía en mi familia. Conocí a gente muy curiosa y agradable. Por ejemplo, Liliana; es muy parecida a mamá, tanto en aspecto como en actitud, es muy dulce, siempre sonriendo. Le encanta cocinar y normalmente es muy requerida por las niñas para jugar a "las casitas". Liliana me ayuda bastante a preparar las clases de dibujo, y también me ha enseñado a cocinar, siendo el resultado un gran desastre a pesar de lo bien que enseña, pero a pesar de lo pésima que soy para la cocina ella no se rinde "juro que harás un excelente pastel de fresas alguna vez" dice siempre una y otra vez cuando acabamos de cocinar y la comida que preparé te da una patada en el estómago.
Después en las clases conocí a varias personas, Mello, Matt, Near, Linda, Oliver…un montón de niños divertidos que no se hartan de hablar de L, un increíble detective con una inteligencia sobre-humana que se encarga a resolver casos desde el anonimato. Descubrí varias cosas sobre ese orfanato gracias a mis alumnos. ¿Sabias que la Wammy's House es una casa para tratar de reproducir el cerebro de L? ¿Qué los dos que mas se acercaron fueron A y B? ¿Qué A se suicidó por la presión de ser el sucesor de L? ¿Qué B no quería ser una copia y decidió crear un crimen perfecto que ni el detective pudiera resolver pero que resolvió y que ahora está en una cárcel de california? ¿Qué L con ocho o trece años evitó una tercera guerra mundial? Todo eso me lo explican durante mis clases. Pero normalmente quien mas habla de L es un niño que a mí me recuerda mucho a ti, Mello, es muy brusco y emocional, hace lo que le viene en gana y se mete en problemas continuamente, pero es muy buen chico, aunque ahora estea deprimido con la aparición de Kira, que supone un gran riesgo para si querido ídolo. Bueno, deprimido no, pero si está que trina, cargado de ira y rabia. Ahora golpea con mas frecuencia a Near, el primero en la escalera para tomar el relevo de L. Y Matt está estresado con tanto cambio de humor por parte de su amigo.
Como puedes ver me han ido pasado cosas de locos desde que ya no estáis conmigo… me gustaría saber como estáis allí arriba. ¿Es dolorosa la muerte? ¿Es solitaria? Si lo es, prometo escribiros más a menudo, y siempre pensaré en vosotros para que no os sintáis solos. Me gustaría seguiros a cualquier lugar, pero no es posible, el destino decidió que no podíamos continuar y nos apartó de una forma tan cruel.
Si es posible, me agradaría mucho escuchar tu voz llamándome una última vez...
Un brazo
Amy, tu querida hermana pequeña.
La castaña levantó su cabeza y comprobó como de sus mejillas habían estado cayendo lágrimas continuamente desde que había comenzado a escribir la carta para su hermano en el cuaderno que Roger le había comprado. "¿Por qué hice esto?" pensó. Se levantó de la silla y con su brazo se secó las lágrimas, miró por la ventana como la luna alumbraba una noche oscura. Las estrellas estaban cubiertas por la niebla.
–Amy, querida, es hora de cenar–La voz de Liliana la llamó desde fuer de su habitación. La joven muchacha miró la hora que marcaba su despertador, aunque con solo saber que tenía que bajar a cenar sabía que eran las nueve y media. Se colocó una bata para abrigarse un poco mas, caminó hacia la puerta y la abrió descubriendo así a una alegre Liliana dispuesta acompañarla hasta el comedor.
Amy se sentó en la mesa mas alejada, al lado de una ventana, quería estar sola con sus recuerdos por una vez. Después de cenar, subió a su habitación, como queriendo escapar de todos, una vez allí se sacó la bata que la cubría, rapidamente se metió bajo las sabanas, haciéndose un ovillo como la primera vez que pasó la noche en la Wammy's House y cerró los ojos, notando como todavía las lágrimas donde se reflejaban los recuerdos de su infancia con Taylor resbalaban por sus mejillas sonrosadas.
[…]
Un rayo cruzó el cielo nocturno sobre las cuatro de la mañana, seguido de un fuerte trueno que hizo que el corazón de Amy diera un fuerte vuelco dentro de su pecho. Ella se levantó asustada, empapada de sudor y notando un fuerte calor por la parte superior de su cuerpo. Giró su cabeza y vio que aun era demasiado temprano como para levantarse, sin embargo el estruendo le había dado semejante susto que le hizo imposible quedarse dormida de nuevo, así que se levantó para ir a la gigantesca cocina del orfanato y tomar algo de leche caliente para poder conciliar el sueño. Se calzó los pies con unas zapatillas y abrió la puerta, salió de la habitacion con su pijama holgado de invierno y tanteó a oscuras con sus manos la pared del pasillo para poder encontrar el interruptor de la luz. Cuando al fin lo encontró lo presionó y respiró mas aliviada al ver la luz alumbrar el extenso corredor. Cuando llegó a la puerta de la cocina escuchó como si alguien abriera una puerta y de seguido unos pasos veloces corrieron por los pasillos. Amy asustada siguió el ruido para averiguar de donde venía y ver que era lo que lo provocaba. Cada vez estaba más cerca, y cada vez su miedo aumentaba, giró en la esquina y bajó por las escaleras hasta el pasillo que conducía a la entrada del orfanato, allí sorprendida comprobó que el culpable del ruido que escuchó hace unos segundos había sido Mello. Pero… ¿Qué hacia allí a estas horas de la mañana? Amy observó como el rubio caminaba hasta la puerta y la abría dispuesto a salir por ella. La chica comprendió que no podía dejarle hacer eso, así que salió corriendo detrás del y le alcanzó a los pocos metros de haber salido de la Wammy's House.
– ¡¿A dónde demonios vas?–Gritó Amy dándole la vuelta para descubrir su cara roja por las lágrimas que aun caían por sus mejillas a pesar de que la lluvia que caía sobre ellos ayudaba a camuflar el líquido salado.
– ¡Déjame! Tengo que ayudar a L–Gritó Mello tratando de zafarse del agarre de la chica, pero ella le había sujetado bien por los hombros y parecía no estar dispuesta a soltarlo por nada del mundo.
– ¿pero que pretendes hacer? No tienes como ir hasta él, ¡ni siquiera sabes donde está!
– ¡Tengo que encontrarle, Amy tú no lo entiendes!–Volvió a gritar.
–Mello, cálmate y explícame las cosas…
–T…tuve una pesadilla ¿vale? L se va a morir, le vi caerse de una silla…le vi caer sin vida contra el suelo, tengo un mal presentimiento Amy, tengo que encontrarle.
Otro rayo cruzó el oscuro y apagado cielo nocturno careciente de estrellas mientras que Amy trataba de dar calor a Mello para que no cogiera un constipado más adelante.
–Relájate…solo fue un mal sueño, venga, volvamos a dentro–Ya estaba completamente empapada por la lluvia.
– ¡No! Tengo que encontrarle ¡Ya! No puedo dejar que eso pase–Se estiró y logró zafarse de los brazos de Amy, pero solo avanzó unos centímetros antes de que le volviera a agarrar.
– ¿Qué pasa aquí? ¿Qué es este jaleo?–Roger apareció por la puerta principal del orfanato. Abrió los ojos al ver a Mello y a Amy empapados bajo la lluvia y corrió hacia ellos. – ¿Qué hacéis?
–Roger, Mello tuvo una pesadilla–Empezó a explicar Amy mientras volvía a apegar a Mello contra su cuerpo. –en la pesadilla L moría y ahora quiere evitarlo.
El anciano agachó la cabeza con preocupación.
–Mello, cálmate ya, vamos a dentro–dijo y agarró a el chico por su mano mojada, le arrastró hasta dentro seguido de Amy. En el interior Liliana vestida con un camisón les esperaba a los tres con toallas para secarles. Le dio una a Amy otra a Roger y después ella se encargó de secar a el rubio, con cuidado de no hacerle daño en su suave piel al pasarle el paño.
–Ya es la segunda vez que hace esto…–Comentó Roger para si mismo en voz baja, pero Amy le escuchó.
– ¿La segunda vez que lo hace?–Preguntó la castaña secándose a fondo su melena.
–Si, ya trató de escapar hace tres días–Dijo la mujer sin mirar a Amy, sumamente concentrada en secar al niño rubio que ahora mantenía la mirada fija en el suelo.
–Puedes irte a dormir Amy–Dijo Roger con tono suave.
–¿quieres que acompañe a Mello a su habitación?–Preguntó Amy.
–No, ya le acompaño yo–le respondió Liliana mientras sonreía.
La castaña algo menos preocupada caminó por el pasillo hasta su habitación, se puso un pijama seco y se volvió a meter bajo las cálidas sabanas de la cama de su cuarto. Lanzó una última mirada al reloj, vio que no le había puesto la alarma para mañana, pero recordó que estaban de vacaciones y que los niños no tenían clase. Se giró hacia la pared y cerró los ojos, pero no consiguió conciliar el sueño, todavía estaba algo sorprendida por lo que acababa de hacer Mello. ¿Realmente estaba dispuesto a irse para ayudar a L? Le admiró por eso durante un rato, pero después pensó en lo inconsciente que era por irse una noche como esa, tan poco abrigado, sin dinero y sin saber exactamente a donde ir. Aunque bueno, ella haría sin duda lo mismo si estuviera en su lugar… Lanzó un suspiro, empezó a contar ovejas para que Morfeo al fin le abrazase y le permitiera por fin abandonar la realidad un momento y sumergirse en su preciado mundo de fantasía donde no existía ninguna preocupación o miedo…
