SHINRAKUGUMI
CAPITULO VII
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Un nuevo día empezaba y Souko fue despertada por un molesto ruido que provenía del reloj que estaba a menos de un metro de ella, si lo que más va a extrañar del Shinsengumi es sus intentos diarios de matar a Hijikata y sus siestas.
Con todo el dolor de su corazón y de sus ojos se levantó de su cama, se vistió con su ropa de entrenamiento y salió. Ya cuando se encontraba en el ascensor reacciono de que no sabía que era lo que tenía que hacer en cuanto se despertara, su inútil superior no le comento sobre eso.
La joven de mirada carmín regreso a su habitación, tal vez en la bolsa que le entrego su jefa ayer vendría algo, además de que anoche no se había tomado la molestia de curiosear su contenido.
Se encontró con un uniforme negro, con detalles en rojo, parecido al del Shinsengumi, con la diferencia de que el saco era más largo, en el pantalón venia incluido una falda y sus zapatos eran unas botas altas que llegaban a la rodilla. Otra vestimenta que parecía ser ropa casual, un pantalón de mezclilla y una blusa roja, además del kimono que había utilizado ayer. Después de ver todo eso se encontró con una nota que decía:
"Bienvenida Okita Souko, espero que te lleves bien con tu superior y con las demás chicas que laboran aquí, esta nota te la escribo porque me imagino que Kagura no te ha de haber comentado ninguna cosa sobre lo que tenías que hacer en tu primer día laboral.
Antes que nada quiero pedirte que tengas mucha paciencia con ella, ha estado sola mucho tiempo, y por su fuerte carácter sus compañeras casi no le duran, pero vi algo en ti que podría ser que se lleven muy bien.
Siguiendo en el tema de lo que tienes que hacer; durante un mes entrenaras con las cinco capitanas, durante ese periodo de tiempo estarán siendo evaluadas y monitoreadas para ver sus capacidades, dependiendo de cómo vayan avanzando se les irán asignando misiones, para ganar honorarios y ustedes verían en donde los puedan utilizar. Los entrenamientos comienzan a las 8:00 am, en la sala de entrenamiento y no tiene hora de terminar, hasta que su entrenadora lo decida. Mucho éxito y esfuérzate.
Posdata aquí te dejo la tarjeta con la que puedes acceder al elevador privado que te trae a tu habitación, y un pase para las termas privadas de los altos directivos, te recomiendo utilizarla dos horas antes del toque de queda, ya casi no hay gente a esas horas."
Souko volteo a ver su reloj y este marcaba las 7:59, genial, tenía menos de un minuto para bajar diez pisos.
Souko salió corriendo de su habitación, acciono el botón del ascensor pero este no subía, se impaciento y prefirió utilizar las escaleras, bajo corriendo lo más rápido que había podido. Cuando llego al piso de la sala de entrenamiento ya no le quedaba aliento. Abrió la puerta con la mayor delicadeza posible, pero observo a las novatas sentadas en medio con la vista hacia abajo, antes de adentrarse reviso el lugar con la vista y no vio a ninguna capitana por ningún lado, una vez asegurándose que la capitana no se encontraba presente se adentró a la habitación.
Pero su sorpresa fue otra, en el único lugar que no se le había ocurrido revisar era atrás de la puerta, ni bien había pisado el salón cuando sintió su cuerpo ser elevado y aventado con una fuerza monstruosa hacia la pared más cercana, sintió todos sus huesos acomodarse o desacomodarse, eso no se quedaría así, no le importaba que fuera la primera capitana, no se dejaría tratar de esa forma, se levantó y se puso en guardia, la capitana la observo.
—Me agradan las chicas como tú, que no les importa imponerse, pero por hoy la dejaremos hasta aquí, así que toma un lugar junto a las demás —expresó la mujer al mando —. Bueno chicas, hoy me toca ser su primera entrenadora. Durante este mes entrenaran con las cinco capitanas, para aprender sobre el trabajo en equipo y también sirve para las capitanas reconocer si tienen lo necesario para estar en su división, si no las creen aptas, sus alternas pueden solicitar a la comandante un cambio de división, así que esfuércense. Como saben mi división el arma principal es la espada, así que entrenaremos para ser buenos espadachines. Comenzaremos con veinte vueltas alrededor del área de entrenamiento, ahora.
La mujer de alto mando sonó un silbato y enseguida todas corrieron despavoridas, con miedo a que fuera a hacerles algo como en la entrada. Souko a diferencia de ellas empezó a caminar la primera vuelta, dio dos trotando, y al final empezó a correr. A diferencia de las demás ella tenía experiencia en el deporte.
Después de una hora de correr sin parar la mujer se apiado de ellas y les pidió que se detuviera, las chicas estaban fatigadas, sudadas y cansadas; en cambio Souko se veía fresca como una flor en primavera pero eso fue porque acabo las 20 vueltas en 45 minutos y se acostó en el centro del lugar.
—Bueno les daré 15 minutos de descanso —dijo la entrenadora —si tienen sed hay agua en aquel rincón. Ahorita regreso.
La capitana Shimura abandono el lugar. Mientras Souko seguía con su antifaz acostada en el tami del lugar, se felicitaba mentalmente por siempre cargar con él. Mientras un grupo de chicas la rodearon.
—Con que te crees mucho por ser la elegida de la comandante, por eso quieres dejarnos en vergüenza a nosotras…
Souko ni se movió ante tal comentario que sus compañeras habían articulado sobre ella, no tenía ganas, por el momento, de hacerse respetar mediante la fuerza.
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En otro lado estaban tres mujeres sentadas en un mueble, mientras observaban lo que pasaba al otro lado de la ventana, hasta que una mujer que vestía un kimono rosado se había adentrado en ese lugar.
—¿Cómo las ven? —interrogo la recién llegada.
—Otae querida con una simple corrida no veremos las cualidades de cada una —expreso la mujer de lilas cabellos.
—Tae, yo también opino lo mismo, deberías hacerlas competir entre ellas —habló la de menor estatura con un tono timido.
—Oh que pena, pensé que había sacado a relucir sus capacidades deportivas —dijo algo triste la mujer mientras observaba lo que revelaba el cristal.
—Oye eso ahí no es un grupo contra una sola. —La mujer de rubios cabellos señalo un grupo de chicas paradas alrededor de un que estaba acostada en el piso.
—Y ya la dejaron fuera de combate, creo —expreso la comandante Yagyuu.
—No, así estaba antes de venirme, creo que debería bajar a terminar eso. —La entrenadora empezaba a tronarse los nudillos.
—Déjalas un rato así Otae —expreso la joven encapuchada —. Quiero ver que tal se desenvuelve.
—Comandante — gritaron las cuatro mujeres sobre exaltadas.
— ¿Qué está haciendo aquí? ¿No debería estar con el shogun? —interrogo Tsukuyo.
—Le pedí que me disculpara unos minutos, que llegaría tarde debido a un asunto que debía atender en el cuartel.
—Es raro que usted venga a supervisar el primer entrenamiento.
—Bueno es que estaba un poco inquieta —confeso tímidamente.
—¿De quién? ¿De Okita Souko? Se ve que es fuerte, no tiene nada que temer.
—Ella no me preocupa, sé ante todo que es fuerte y que se logra defender, las que me preocupan son otras —dijo mientras observaba a las chicas alrededor de Okita —. ¿Tienen algo con que escuchar lo que dicen?
—Eh, sí, solo debemos poner a la inversa el megáfono, señalo un botón.
La comandante lo acciono y se lograron escuchar voces mediante el un micrófono cerca de ellas, se lo pego a la oreja y empezó a escuchar.
—No nos piensas hacer caso —oian una voz pero no distinguían de quien era.
—Se cree mucho por ser la elegida de la comandante, vamos a patearla. —Inmediatamente observaron al grupo moverse.
—Me sorprende que no se defienda —hablo extrañada la capitana Yagyuu.
—Si es raro —confirmo Sa-chan.
—No te defiendes porque no quieres poner en problemas a tu superior, ¿eh?
—Oh es para dejarnos ver mal. Según mis superiores dijeron que tu solo tienes una superior, así que no tienes a quien defenderte.
—Oh si es cierto, yo también escuche eso, además de que según me dijeron que es demasiado plana.
—A mí me dijeron que no es muy buena, por eso no está en ninguna división, solo que como es cogida de la antigua comandante se mantiene ahí como un bulto.
—¿Comandante se encuentra usted bien? —Las chicas sintieron un aura oscura proveniente de su jefa.
—Oh ya se, crearon la hermandad de las planas, ambas estas tan planas como una tabla de planchar.
—Ok esta fue la gota que derramo el vaso. —Por primera vez se escuchó a Souko hablar — Le prometí a Kondo que no me iba a meter en problemas, pero burlarse así de mi superior y de mí no se los voy a perdonar.
Las mujeres que observaban todo desde la ventana se percataron que Souko se había puesto de pie.
— ¿Qué vas a hacer? ¿Irle a llorar a tu superior?
—Algo mucho mejor, presumirle que mis artes marciales si son buenas, que no solo dependo de la espada
Las capitanas notaron una sonrisa en su jefa. Lo siguiente que vieron fue que Okita se movió y en un pestañeo dejo a todas las chicas botadas en el piso, y decir que la estaban rodeando como diez.
—¿Quieren que les presuma porque la comandante me escogió? —Las chicas en la sala presente podían imaginarse a Souko tronándose los dedos y sonriendo "sádicamente", justo como cierta comandante y capitana hacían.
—Capitán Shimura, creo que ya es momento de detenerlas, cuando regrese quiero un reporte de los entrenamientos de todas, por favor díganle también a Tama. Nos vemos después.
La mujer de kimono rosa y la de la capucha negra, abandonaron la sala.
