Capitulo 6

El hacker

El oscuro despacho de Roger tan solo era iluminado por una pizca de luz de la pequeña luna menguante que había salido hace algunas horas antes de los fuegos artificiales de esa noche.

En la entrada Matt miraba dudoso el ordenador portátil que estaba acomodado en la mesa en el medio de la habitación. ¿Estaban haciendo bien? Esa pregunta no tenía respuesta, o tal vez si. Mello entró sin pensárselo dos veces y abrió el ordenador, pulsó el botón que lo encendía y se sentó en la mesa mirando a Matt con una mirada seria. El pelirrojo ya sabía lo que le tocaba hacer ahora, no estaba seguro de hacerlo, pero Mello se lo había pedido y no podía decirle que no. Caminó descalzo hacia donde el rubio estaba y se sentó en la silla para poder trabajar mejor.

– ¿Cuándo vuelve Roger?–Preguntó Matt para saber si le daría tiempo ha hackear el ordenador antes de que el anciano volviera.

–Sobre las dos de la tarde.

Tragó saliva y empezó a teclear con cuidado, centrado en todas y cada una de las letras y números que salían de la pantalla. Hubo un momento donde realmente dudó sobre lo que hacer a continuación.

–Es difícil…–Se quejó en bajo el pelirrojo.

– ¿y qué esperabas? Aquí se guarda la información sobre los avances de L y su ubicación exacta, si cualquiera pudiera entrar…

–Que sí, que si–Le cortó Matt de mala gana llevándose como trofeo un puñetazo en la cabeza. Él le devolvió el golpe con una mirada intimidante con la cual Mello ni titubeó. Ignoró lo ocurrido y siguió trabajando por acceder a los datos del anciano director de la Wammy's House. Al cabo de una hora y media logró entrar en la sesión y encontrar los archivos con los nuevos datos. Los ojos azulados del rubio empezaron a brillar por primera vez después de la noticia del posible fallecimiento del detective.

–Ábrelos, ¿a que esperas?–Matt cogió aire y abrió el documento.

–... ¿Qué demonios es eso?–Preguntó el ojiverde mirando a los números y letras que habían en el archivo.

–un código–Contestó Mello–Ya decía yo que no podía ser tan fácil…

– ¿fácil? Tú no has tenido que piratear nada.

–Ni que fuera tan difícil pulsar teclas.

–Lo que sea, no me apetece discutir ahora, estoy cansado, di lo que quieras hacer y vámonos–el rubio frunció el ceño al escuchar a Matt decir eso. Metió su mano en uno de sus bolsillos y sacó un pendrive, se lo lanzó a el gamer deseando darle en la cara, pero el pelirrojo lo atrapó antes e ignoró el intento de Mello.

– ¿Qué quieres que haga con esto?

–Crea una copia o lo que sea y mételo en el pen.

– ¿y que hacemos con eso?

–Mirarlo mas tranquilos en tu ordenador–Y dicho esto el ojiverde creó una copia y la metió en el pen. Mello bajó del escritorio rápido y caminó hacia la puerta, la abrió de un solo movimiento y se echó a un lado para que su amigo saliera de primero.

El pasillo daba bastante miedo esa noche, quien se lo iba a decir, la noche del uno de enero daba la sensación de ser la del 31 de Octubre, como si las brujas que decoraban el corredor durante esa fecha fueran a aparecer de verdad de un momento a otro desde cualquier esquina. El maullido de un gato hizo que a Matt le entrara un escalofrío.

–Muévete–Le ordenó el ojiazul y el gamer como siempre le obedeció.

[…]

El reloj marcaba las doce y media de la tarde, ya hacía un buen rato que la mayoría de los huérfanos se habían levantado y desayunando, ahora, estaban todos recogiendo y limpiando un poco los estropicios de la noche anterior para que Roger no les riñera. Todos menos Mello y Matt.

Amy había tratado varias veces de hacer que salieran de la habitación para desayunar. "Es la comida mas importante, si no la tomáis os encontrareis mal…" decía cada vez que Mello se negaba a bajar a tomar la primera comida del día. Y a pesar de que la castaña era muy insistente al final se acabó por rendir y se le podía ver en estos momentos tirando la basura desde la ventana del segundo piso, el cuarto de Matt.

– ¿Cómo vas con el código?–Preguntó él sin dejar de mirar por la ventana como Amy dejaba las bolsas en el cubo fuera el terreno del orfanato y a la vez lanzaba el frisbie hacia Oliver que jugaba con otros huérfanos más.

–Creo que ya lo entendí–La voz de Mello sonaba bastante animada–Mira, en este apartado por ejemplo: M+1 P-1_F+2 C-2 X+1 _ L+3-2 P-1 T+2 A+4 D+0 B-1 C-1. F-1.Q+2 significa "no hay novedades"

– ¿Y como sabes eso?–Se giró para ver a el amante del chocolate, el cual sonreía con orgullo ante su logro.

–Es algo muy simple, mira–Sacó un folio y escribió las letras del abecedario con un bolígrafo que tenia a su lado, Matt se apoyó en su escritorio la lado de Mello atento de las palabras que salieran de la boca del orgulloso rubio. Cuando el segundo sucesor acabó de escribir las letras se apartó un poco para que su amigo pudiera ver. –Si a M le sumas uno, cuentas a la derecha, y si cuentas a la derecha te da la N, la siguiente es la P-1, si a P le restas uno cuentas hacia la izquierda, y la que está a la izquierda de P es la O así que si las juntas te da el monosílabo "NO". Después cada barra baja es un espacio… es fácil, no sé como no nos dimos cuenta antes

–Tal vez porque estábamos más pendientes de que no nos descubrieran que de descifrar el código.

–Si, sería eso–Y se volvió a girar a la pantalla del ordenador–Y sabiendo esto averiguaremos donde está L ahora mismo.

Matt se apartó de Mello y se estiró a la vez que lanzaba un sonoro bostezo. Saltó a la cama y metió su mano debajo de la almohada, agarró su PSP y empezó a jugar durante un rato mientras el rubio trataba de descubrir la ubicación exacta del detective.

En su pantalla el muñeco obedecía con exactitud lo que el pelirrojo le ordenaba, sonrió al pensar que lo hacía del mismo modo que el con Mello, obedecer sin rechistar ¿pero por qué lo hacía? El personaje porque había sido programado para ello, ¿y Matt? No era ningún robot que tuviera programado obedecer a Mello. Igual lo hace porque es su amigo, su mejor amigo, aunque es muy mandón, es su amigo. Le lanzó una mirada disimulada. Parecía sumamente concentrado en lo que hacía.

Toc Toc.

Llamaron a la puerta.

– ¿Quién demonios eres?–Gruñó el amante del chocolate sin siquiera apartar sus ojos de los números y las letras del monitor de su ordenador.

–Soy la molesta mosca que os zumbará durante el resto de vuestra vida en las orejas si no bajáis a comer cualquier cosa o a ayudar a limpiar–La voz era claramente la de Amy, pero no sonaba enfadada, mas bien divertida.

–Enseguida voy–Dijo Matt levantándose de la cama– ¿Mello, vienes?

–Tengo cosas más importantes que hacer–Matt vaciló con los ojos y abrió la puerta. Amy ensanchó más la sonrisa que ya tenía dibujada en su rostro.

–Venga, Roger y Liliana llegaran dentro de dos horas o menos, ayuda a Linda y a Alissandra con la mancha de la albóndiga en la pared, pero antes come algo–Y dicho esto desapareció rapidamente por la esquina del pasillo. Estaba animada. Matt sonrió y se encaminó hasta el comedor, Mello quedó solo tratando de acabar de descifrar el código.

[…]

13:50 en el reloj digital de la habitacion del pelirrojo.

Mello mantenía una sonrisa de oreja a oreja. Acababa de descubrir donde L se alojaba en estos momentos, había copiado al completo todas las paginas en varios folios para no olvidarse y obtenido un mapa de Tokio (ya que L está en Japón) para poder llegar al hotel sin perderse.

Aunque ahora tenía otro problema, ¿Cómo iría hacia ese lugar? No tenía dinero suficiente para un viaje de ida si quiera. Escondió los folios bajo un cajón de Matt y salió de la habitación. Roger llegaría dentro de diez minutos más o menos, así que sería mejor hacer una aparición y comer algo para no parecer demasiado atontado.

Caminó hacia el comedor y vio que estaba completamente limpio y brillante, pero también vacío. No había ningún resto de la comida del desayuno. Su estomago gruñó, y él se abrazó a si mismo para acallar un poco el ruido. Levantó la mirada y observó delante del, a escasos centímetros un delicioso bollo con chocolate por encima.

– ¿Ahora hay hambre?–Una voz juguetona sonó desde su espalda, seguramente la misma que sujetaba ese delicioso dulce delante de él. Mello iba a humillarse y decirle que tenia razón, pero no hizo falta, la chica dejó caer el bollo en las blancas manos del rubio.

–No debería darte nada después de no moverte de la habitación de Matt, pero supongo que me diste algo de penita–La muchacha dio una vuela y apareció delante de él. No le sorprendió en absoluto que se tratara de Amy, pero si le sorprendió que no fuera vestida como normalmente acostumbrara, o que fuera diferente vestida que esta mañana.

Llevaba una camisa blanca de tirantes bastante larga, un abrigo grisáceo que acentuaba sus caderas, unos pantalones pitillo bastante juveniles y unas botas oscuras. Su cabello suelto estaba peinado y caía sobre sus hombros como una cascada. Tenía aspecto suave y brillaba con la luz del sol. A pesar de que no iba pintada o maquillada estaba realmente guapa.

–Te voy a echar de menos–Dijo y lanzó una risita.

– ¿Echar de menos? ¿A dónde vas?–Mello empezó a dudar si se iría de la Wammy's House, y por alguna razón esa idea le disgustó bastante.

–Me han llamado unos amigos y me invitaron a pasar estas vacaciones con ellos, vuelvo el día once.

–ah… ¿te ha dejado Roger?

–No tiene que dejarme, estoy de vacaciones, me iba a ir ayer para celebrar el año nuevo con ellos y al final me quedé aquí con vosotros porque no estaban los demás adultos, pero ahora que vuelven Roger y Liliana yo me marcho.

–Pero él lo tiene que saber ¿no?–Mello dio el primer mordisco al bollo y sintió como el dulce sabor del chocolate invadía su boca, el dulce se derritió rápido en su boca y de nuevo el sabor volvió a aparecer.

–Y lo sabe, estaba delante cuando me llamaron. ¿A que se debe este interrogatorio?

–Nada, solo curiosidad ¿Cuándo te vas?

–Hoy después de comer–Sonrió–Venga, acábate eso que dentro de nada viene Roger.

Después se acercó a la ventana, la abrió un poco y abandonó el comedor.

Mello se dirigió hacia el jardín y vio a Matt jugando con el frisbie junto con Oliver, Alice y Linda a lo que parecía ser un chicos contra chicas. Otros huérfanos más pequeños miraban la copa de un árbol una pelota que se les había quedado atrapada entre las ramas. Como de costumbre, Near no estaba. El rubio pensó en irle a echar en cara que sabia donde estaba L, pero era mejor no decirle nada, él estaba feliz de saber algo que el albino no.

Un coche se detuvo a la entrada de la verja, las puertas se abrieron y Roger junto con Liliana bajó del vehículo. El automóvil se esfumó por el camino. Varios niños corrieron junto ellos para abrazarles y darles la bienvenida. Matt levantó tan solo su mano y la movió, Roger hizo lo mismo, después fue empujado por los huérfanos al interior de la casa, Liliana les seguía desde atrás con una dulce sonrisa que normalmente siempre dibujaba en su rostro.

–Está muy bueno…–Mello se giró hacia la voz y vio que Matt le había dado un mordisco a su dulce de chocolate.

– ¡Quita de ahí ladrón!–Gritó girándose para cubrir el dulce.

El pelirrojo se relamió buscando los restos del sabroso bollo y se dispuso a robarle un poco mas a Mello, pero este con tal de que su amigo no se lo comiera, lo devoró rapidamente y lo tragó.

–Jo Mello eres un egoísta–Protestó casi burlándose el ojiverde poniendo una mueca de niños pequeños, después volvió a poner su rostro habitual. –Bueno, ¿ya sabes donde está L?

–Si, ¿acaso dudabas de que no lo consiguiera?

–La verdad es que con tu paciencia me esperaba ver mi ordenador salir volando por la ventana–Le contestó mientras se encogía de hombros. El segundo sucesor le apuñaló con la mirada. – ¿y donde está?

– ¿por qué tendría que decírtelo?

–Pues no me lo digas–Hizo un gesto con la mano y un amago de irse. Mello le detuvo con un pequeño gruñido ronco.

–Está en Japón.

Matt abrió los ojos sorprendido, se giró y miró a su amigo directamente a sus ojos.

– ¿Piensas en ir?–Preguntó esperando un "no"

–Claro que voy a ir, el problema es como…

– ¿pero tu estás tonto? ¿Cómo demonios vas a ir a Japón?

–Yo sé como puede ir a Japón–Near se había adentrado en la conversación sin que se hubieran dado cuenta. ¿Desde cuando estaría el albino escuchándoles hablar? Estaba delante de ellos mirándoles con su típico rostro neutral y sin sentimientos mientras jugueteaba con su cabello.

– ¿Y como? A ver–le retó Mello.

–Primero dime por qué quieres ir a Japón–Pidió Near.

–Mello, no…olvidemos esto–Dijo Matt.

–No te importa, tu solo dime como ir a Japón–Gritó el rubio acercándose a Near.

–Dame una razón para decírtelo–Cuando el albino dijo eso Mello levantó el puño y se preparó para golpearle en la cara, después lo dirigió con todas sus fuerzas contra la nariz del albino. Matt evitó el golpe agarrándole del brazo y empujando hacia atrás para que no impactara.

– ¡Para! ¡L te está comiendo el cerebro!–Gritó.

–Así que es por L… ¿Está en Japón?–Near se soltó del agarre de Mello y se echó un poco hacia atrás

–Si, y este loco quiere ir allí–Dijo el ojiverde agarrando a el rubio para que no machacara al primer sucesor del detective.

– ¡Cierra la maldita boca!–Gritó el amante del chocolate.

– ¿Y que piensa hacer?–Preguntó

–Pues ayudarle, no quiere que muera–Matt respondía sin pensárselo dos veces a todas las preguntas que el acérrimo enemigo de su amigo le formulaba, teniendo la esperanza de que le ayudara a hacer entrar a Mello en razón.

Near se quedó pensativo durante un rato y Mello se calmó, no mucho, pero si un poco. Después el albino levantó la cabeza de nuevo dispuesto a dar su opinión.

–En ese caso os diré como ir a Japón si yo también puedo ir–Esa respuesta impacto contra Matt, dejándole incluso aturdido. ¿En serio era Near el que acababa de decir eso? ¿De verdad? El rubio dejó de forcejear y analizó a su enemigo, sorprendido también de lo que acababa de decir.

–…Trato hecho–Respondió Mello liberándose del gamer y tendiéndole la mano a Near.

– ¿de verdad vas a cooperar con el?–el pelirrojo no cabía en su asombro.

–Que remedio me queda, a ver, ¿Cómo iremos a Japón?

El del cabello plateado sonrió de una forma espeluznante.

– ¿sabes a donde va Amy de vacaciones?

Mello se hizo una idea de lo que el paliducho le había dicho.

– ¿A Japón?

–A Japón. –Le respondió este, Matt se cruzó de brazos. –Podemos escaparnos del orfanato, seguirla al aeropuerto y decir que vamos con ella.

–No va a colar–Protestó Matt.

– Por intentarlo no perdemos nada, además, es por L–Habló el rubio–Venga, vamos allá, preparar las cosas que nos vamos de viaje.–Y lanzó una sonrisa mientras caminaba hacia su habitación para preparar las cosas rápido y comer aun mas rápido para poder seguir a Amy hasta el aeropuerto cuando se vaya.

Matt fulminó con la mirada a Near.

–Creía que eras más prudente.

–Yo también quiero ayudar a L, Matt, y esta es la única forma.

–Roger nos matará.

–Pero habrá merecido la pena.

–Bueno, ¿Cómo piensas colarnos? Aunque vayamos con ella nos hace falta el dinero.

–Yo lo tengo, para tres, de ida, pero no de vuelta.

–Pfff… la que nos espera…–Suspiró Matt metiendo sus manos en el bolsillo.