SHINRAKUGUMI
CAPITULO IX
—Martes—
El entrenamiento de este día correspondió con la capitana Sarutobi, entrenamiento de lanzamiento de kunais y prueba de infiltración en un territorio enemigo.
—Miércoles—
Ahora la capitana Tsukuyo era la encargada del entrenamiento de este día. Enseñaba la técnica de seducción de hombres, con el fin de infiltración y obtención de información, también era el curso de maquillaje, peinado y vestimenta de acuerdo con cada ocasión.
—Jueves—
Con el robot femenino de nombre Tama, aprendimos a manejar las tecnologías de información y comunicación para ocuparlas a nuestro beneficio en alguna investigación policial. Además nos explicó que ella controla toda la torre del cuartel general mediante su computadora integrada y que en ella existe la información de todos los miembros del Shinrakugumi.
—Viernes—
En mi caso me toco practicar espadas con la capitana Yagyuu, ya que teníamos conocimientos previos en el manejo de la espada, mientras que las otras seguían con la superior Shimura. Aprendí el arte de la espada de dojou de la ciudad, muy diferente al estilo que se utiliza en el Shinsengumi.
—Sábado—
A las de nuevo ingreso nos dieron el día libre, yo anduve buscando a Kagura, porque era muy aburrido estar encerrada en mi habitación, pero al hacerlo me encontré con algunas M de closet y me divertí mucho molestándolas, creo que esto es una muy buena ventaja. Solo en un momento me encontré con Kagura, me dijo que las capitanas y Tama se reunirían con la comandante para platicar las novedades de la semana, mientras que ella se iba de misión. O eso fue lo que logre escuchar ya que las tipas de mí alrededor me jalaban en dirección a la terraza donde se encontraba una alberca.
En otro lado del cuartel general del Shinrakugumi, un lugar donde solo tienen acceso los altos mandos del Shinrakugumi, estaban seis sillas formadas en círculo, de las cuales solo cinco estaban ocupadas. En las paredes se apreciaban maquinaria de alta tecnología, que consistía de varias pantallas, botones luminosos e incluso un tubo de cristal del tamaño de una persona, además de varios tubos de ensayo con alguna extraña sustancia y agujas.
La última persona que hacía falta para empezar la junta había llegado, con su típica capa que le cubría todo el cuerpo, dejando apenas visible su boca, las cinco que se encontraban a sentadas se levantaron al verla.
—Ya pueden sentarse—dijo la mujer de alto mando cuando llego a su silla correspondiente, que en vez de una simple silla parecía un trono.
—Gracias comandante —exclamaron las demás mujeres y tomaron asiento.
—Como saben la temática de esta junta es rendir las novedades que se tuvieron durante la semana. Pueden empezar cuando gusten.
—El día lunes —empezó su narración la capitana Yagyuu poniéndose de pie —en cooperación con la investigación previa de Tama vía internet, se lograron localizar puntos clave donde se llevaban a cabo secuestros para la trata de blancas, hubo cinco detenidos, y se recuperaron veinticinco mujeres de entre 15 a 28 años de edad. Pero los detenidos declararon que solo era un punto de recolección de mujeres, no era ahí donde se vendían.
—Muchas gracias Kyuubei, me imagino que los detenidos ya fueron llevados ante la corte y las jóvenes tiene ayuda psicológica.
—Así es comandante, algunas están siendo protegidas en nuestro internado para víctimas, con ayuda psicológica, para que después de esta terrible experiencia puedan volver a sus vidas normales. Mientras tanto, nosotros seguimos en búsqueda del punto de venta.
—Excelente trabajo. ¿Algo más?
—Mi turno comandante —expresó con mucho respeto la capitana Tsukuyo —. Gracias a la participación en conjunto del escuadrón de Sarutobi y el mío, se decomisaron una tonelada de cocaína y otros kilogramos sueltos de otros tipos de drogas. Se dio con el camión con el que era transportado y el lugar donde se producen. Hubo cincuenta detenidos, ninguna víctima. También se decomisaron armas de fuego y espadas. Ningún detenido ha confesado nada, ese trabajo se lo cedimos a la capitana Otae, ya que es la que más experiencia tiene en eso. —Al terminar su narrativa tomo de nuevo asiento.
—Oh ya veo, fue una gran detención. Gracias por su arduo trabajo.
—Esta semana, el batallón Yagyuu y el mío nos encargamos de patrullar la ciudad, también de dar apoyo en dirección vehicular, durante la semana se frustraron cinco intentos de robos, dos de ellos dirigidos a joyerías, uno a un banco y dos a establecimientos de gran concurrencia, los detenidos fueron puestos a disposición. También se resguardo la seguridad en el festival.
—Buen trabajo a ambas, bueno mejor dicho a todas por su arduo trabajo. —Empezó a hablar la comandante. —Lo que yo hice durante esta semana fue resguardar la seguridad del Shogun y de su hermana en lo que viajaban en una reunión con el Tendoushuu, eso fue de martes a jueves; y ayer me reuní con los otros cuerpos de policía para rendir cuentas ante el shogun de lo que hemos hecho durante este mes. Por mi parte ha sido todo. ¿Alguna cosa que reportar de las de nuevo ingreso? —preguntó la comandante. —Porque me han comentado que la que es miembro de mi escuadrón en muy buena, casi a la par de Kagura.
—Con todo respeto, como usted lo ha dicho, esa novata es muy buena en los entrenamientos que esta semana les pusimos, a pesar de que la mayoría eran para que las novatas lo fallaran en el primer intento, ella los lograba hacer a la perfección y eso motivaba a las demás e incluso las demás terminaban, no tan bien como ella pero lo hacían.
—Así que sirvió como motivación a las demás novatas, ya veo.
—Comandante, se lo que está pensando, pero debe reflexionarlo mejor, incluir a esa novata en nuevas misiones no asegura que sea productiva, además pudo haber sido suerte de principiante que le haya ido bien en los entrenamientos —exclamo con un tono de preocupación Tsukuyo.
—¿En serio crees que la suerte de principiante le dure una semana? La tipa ha demostrado ser capaz, para ¿Qué la quieres mantener en los entrenamientos y desperdiciar su potencial? —La comandante elevo su tono de voz, cosa que sorprendió a todas —. Yo soy la que estoy a cargo aquí.
—Eso fue solo por su fuerza bruta —murmuro Tsukuyo —. Solo una oportunidad le daré, si tanto confías en ella, una mujer normal no debería tener esas capacidades. Si falla en esa misión estará más tiempo entrenando que el de costumbre.
—Me parece bien, pero ya que estamos apostando si concluye su misión con éxito asenderea.
—Jefa, ¿está segura? —Se metió Otae en la conversación.
—Sí, solo será a un grado superior, nada extraordinario. ¿Algo más sobre que discutir?
—Eso es todo por hoy comandante —dijeron las cuatro capitanas al unísono.
—Doy por concluida la reunión pueden retirarse —. La comandante al terminar de decir eso cada una de las capitanas se fue retirando. Quedando solo en la habitación Tama y ella.
—¿Comandante está segura de esto? —Tama con un preocupado tono de voz se le acerco a su jefa. —Puede que esa chica sea espía enemigo, está depositando demasiada confianza en ella.
—Lo sé Tama, solo que no me gusta que duden de mi autoridad.
—Más que nada eso sonó a un berrinche. Puede que sea la comandante suprema del Shinrakugumi, pero su edad no le permite ser lo suficiente madura.
—Cállate Tama, todas estuvieron de acuerdo cuando asumí el poder.
—Porque demostraba tener los pies en el suelo cuando se tomaban decisiones importantes, esto es nada más que se encapricho con una mujer.
—Silencio, algo me hizo confiar en ella, tiene una mirada que nunca había visto en este lugar.
—Bueno, solo le pido que tenga mucho cuidado, yo solo soy un robot que sirve para complacer a los humanos.
—Además ya te dije que a la primera que demuestre insubordinación o deslealtad, seré quien termine con su vida.
Ambas abandonaron la sala, la comandante se dirigió a su habitación había sido un día de arduo trabajo y Tama como siempre regreso al cuarto de máquinas.
(…)
Ya estaba oscureciendo, así que abandonamos la alberca y nos dirigimos al comedor. Ya era la hora de la cena y al parecer lo haré sola, mi estúpida superior no dio señales de venir en toda la tarde, no es que la extrañara o algo por el estilo, solo que era divertido molestarla y ver como se enojaba tan fácil.
Me dirigí al elevador privado para subir a mi habitación, fue un día demasiado aburrido, estar encerrada sin ni siquiera salir a patrullar sí que es difícil. Dentro del elevador se encontraba una persona con una capa negra, rápido distinguí que era la comandante.
—Buenas noches comandante. —Creo que no me escucho porque no obtuve respuesta alguna. —Buenas noches —Repetí la oración con un tono más alto, no es que sea lame botas, solo que se ve que algo le preocupa.
—Ah, buenas noches Okita —me respondió con un claro desanimo en su voz. De ahí en fuera nunca más me volvió a dirigir la palabra. Hasta que salimos del elevador, tenía entendió que ella duerme en la habitación conjunta a la mía. —Okita, si tuvieras bajo tu disposición una persona que resulta ser de utilidad para la fuerza policial, pero las demás personas se oponen a utilizarla, ¿Qué harías?
—Pues la utilizaría de todas formas. Uno para demostrar que se equivocan y dos para enseñar quien manda. —Le respondí, eso es lo que yo hacía con mi división cuando Hijikata se oponía cuando quería utilizar a mis subordinados.
—Oh ya veo —me contesto, pero pude notar una sonrisa de su visible boca. —Buenas noches.
Me adentre a mi habitación y me bote en la cama, mañana sería otro día aburrido puesto que descansaba también, al parecer la policía principal del país tiene mucho rato libre, en los que los pequeños cuerpos policiales nos cargamos del trabajo pesado.
—Domingo—
Mi largo sueño recuperador de belleza había sido interrumpido por fuertes golpes en mi puerta. Con dificultad abrí mis ojos, observe el reloj, las ocho de la madrugada, ¿Quién joder interrumpe en la puerta de alguien más en domingo a las ocho?, como deseaba enormemente tener mi bazooka conmigo para quemar a la persona tras la puerta, pero tristemente no la tenía aquí.
—¿Quién es? ¿Qué quiere? —grite en el momento que abrí la puerta. Pero ni siquiera me contestaron cuando me tomaron de la mano y me empezaron a jalar.
—¿Cómo se te ocurre saltarte la comida más importante del día? La hora del desayuno comenzó hace tres minutos. —Puede notar que era mi estúpida superior la que me estaba jalando, por sus palabras, me imagino que al comedor.
—Estúpida yo valoro más mi sueño que la comida —le grite intentando zafarme de su agarre, pero era muy fuerte.
Ya habíamos llegado al elevador y ni ahí me soltó, lo hizo hasta que llegamos a la cafetería, se veía muy emocionada al llegar ahí.
Como llegamos tarde, ya las demás habían pasado por su porción de desayuno, así que nos formamos para pasar por el nuestro. Después nos dirigimos a la mesa.
—Lo siento que te haya despertado de esa forma, es que hoy sirven mi comida favorita —dijo sonriente, voltee a ver su charola y había solo un tazón de arroz con un huevo crudo encima, se nota que no tiene gustos refinados.
—Ya veo —respondí desganado, mientras le daba una mordida a mi manzana.
—-Aparte me dieron otra noticia —expreso intentando hacerse la interesante.
—¿Sobre qué? ¿Te autorizaron la dotación de pechos y el calcio para ser más alta?
—Cállate, estoy así por mi edad, cuando tenga tu edad seré más hermosa y más dotada que tú —dijo señalándome a los pechos. ¿Qué tienen mis pechos? Según yo era igual de plana que ella. —Pero si no quieres saber la noticia sígueme molestando.
—Oh superior Kagura, ¿Cuál es la noticia que la tiene de buen humor hoy? —pregunte con sarcasmo notorio en mi voz, pero creo que no lo distinguió.
—Si te autorizaron la misión, empiezas este lunes.
—¿Qué? —Estaba sorprendida realmente no podía creer que esa chiquilla que demuestra ser tan infantil sea tan competente.
—Así que disfruta tu último día como novata, novata. A partir de mañana empezaras a trabajar en las fuerzas. Nuestro escuadrón se encarga de misiones de infiltración o de guardaespaldas en cubierto. Cosas que no ocupen mucha gente. Mañana dependiendo de la misión te explico que es lo que debes de hacer. Así a las ocho horas te espero en la recepción vistiendo tu uniforme del Shinrakugumi, que te otorgaron en la ceremonia.
—Sí señor —dije con respeto, en realidad me emocionaba salir a una misión, esta semana ha sido la más aburrida de toda mi vida.
—¿Así que? ¿Qué quieres hacer en tu último día como novata? —Me pregunto. —Yo también tengo el día libre. Podríamos pasarla juntas —me sugirió algo sonrojada.
—No le veo el problema. —En realidad es divertido pasar tiempo con ella, ayer fue muy aburrido pasarla con las masoquistas de closet. —¿Y cuál es el plan?
—Podrimos entrenar, tiene tiempo que no lo hago. Y sirve que demuestro mi autoridad.
—Sería interesante limpiar el suelo contigo.
Terminamos nuestros desayunos, y nos dirigimos tranquilamente al segundo piso donde se encontraba el campo de entrenamiento, fuimos por las escaleras para que se nos bajara la comida.
—Primero haremos un poco de calentamiento para no lastimarnos los musculos, ya que mañana tenemos misiones que cumplir.
Empezamos con simples ejercicios de calentamiento: salto en tijeras, abdominales, sentadillas, etcétera. Cuando los habíamos concluido empezamos nuestro combate en artes marciales.
Ella si que era buena, se especializa en el combate cuerpo a cuerpo, sabe manejar desde una pelea limpia, con las debidas reglas, hasta una vil pelea callejera. Yo no soy muy bueno en esto, pero si me sé defender. Kagura al notar esto detuvo el combate, y me empezó a enseñar como dirigir mis golpes y patadas, también me explico como controlar mi respiración para no cansarme más rápido. Podre ser el genio y sádico espadachín del Shinsengumi, pero aprendi nuevas formas de combate, tal vez a eso se deba su éxito, ya que no se centran en un solo estilo de combate.
—Bien, tomemos un descanso. —Nos acostamos un rato en el piso, lo teníamos para nosotras solas, pues eramos las únicas locas que entrenan en domingo. —Aprendes rápido.
—Y tú para ser una simple mocosa sabes enseñar.
—Bueno, soy una líder innata.
—Ja, ja, ja, lo que tu digas,
—¿Qué tal ahora un combate libre?
—¿O sea?
—Tú escoges tu arma favorita y yo la mia, claro, solo será un combate de entrenamiento, las armas seran falsas, quien pierda el duelo le comprara algo a la ganadora.
—Me parece buena idea, me gusta apostar.
—Bueno, solo que cinco minutos más de descanso.
—Me parece bien.
Despues de un rato de descanso, ambas no diriguimos al cuarto de armas, yo por supuesto tome la espada y ella tomo una pistola, al parecer era falsa, disparaba balines de pintura, y donde se supone que debería haber filo en mi espada también había pintura.
—yo sere roja y tú azul, la que este más manchada será la perdedora, o la que haya acertado en tres puntos vitales gana, aunque este mas manchada.
—Me parece muy entretenido.
—Si, debes colocarte esta ropa especial.
La ropa que Kagura me había dado era gris, tenia círculos rojos en los puntos vitales y azules en los puntos para herir de gravedad pero no matar, después de que ambas estábamos arregladas tomamos nuestras armas y no dirigimos a una habitación que era especial para eso. Kagura sono un silbato y el combate comenzó.
Al principio empezó a disparar como loca, que hizo que me cubriera. Cuando escuche que los balazos se habían detenido y ella estaba tranquilamente en medio del campo de batalla sali para enfrentarla de frente utilizando mi espada, para mi sopresa utilizo la pistola para defenderse y contrarrestar mis ataques, como si también supiera manejar la espada. Ambas chocamos nuestras armas, ninguna de las dos daba su brazo a torcer, pero al parecer se le ocurrio una estrategia, jalo el gatillo de su pistola, cosa que me espanto y me puse en guardia para cubrirme, mientras ella daba una voltereta para atrás.
—¿Qué pasa? No que eras muy buena en el combate en la vida real —me dijo retándome.
—Oh es que primero caliento —respondí para excusarme, en realidad ella era buena.
La segui atacando de frente, solo evitaba mis estocadas con brincos y movimientos de cuerpo, no puedo dejar en vergüenza mi titulo, aumente la velocidad de mi espada, tanto que no le daba tiempo de reaccionar, la pintura azul de mi espada estaba siendo notoria en su traje, si esto hubiera sido un combate real le hubiera dejado inhabilitado su brazo derecho y pierna izquierda.
—Superior ¿Qué pasa? ¿No que era muy buena? —le dije cuando me separe de ella para darle la ultima estocada.
—Lo que pasa, es que me gusta que mis contrincantes se confíen —después de eso, sentí tres golpes de bala, una claramente en el corazón, otra en la frente y uno en un pulmón. Aunque yo le deje inhabilitadas dos extremidades ella me dejo fuera de combate. Me deje caer para darle más realismo a la escena, al parecer ella también se encontraba cansada, pues no dudo en acostarse en el piso.
—Eres buena —dijo con una sonrisa en su rostro mientras jadeaba de cansancio.
—Tú más —le respondí con la verdad, mi respiración también se encontraba intranquila.
—Así es como debo ser, como integrante del Shinrakugumi. Tú aunque seas buena, no te confies, debes entrenar siempre para ser cada dia mejo. —me expreso como un consejo, y tiene mucha razón. Porque aunque sea un prodigio debo de esforzarme siempre. EL ambiente como superior y subordinado se había echado a perder gracias a un ruido producido por su panza.
—Yo también tengo hambre —. El combate había gastado todas mis energías.
—Lo mejor será dejar limpio todo esto antes de meternos en problemas —dijo desganada poniéndose de pie y después caminando hacia mí me tendió la mano para ayudarme a parar.
Ambas regresamos con nuestra ropa de entrenamiento, la playera blanca y la licra roja, comenzamos a limpiar el área de combate, que bueno que esa pintura se quitaba fácilmente.
Ya estábamos a punto de terminar cuando alguien interrumpio la paz de ese lugar azotando la puerta.
—Okita Sougo, ¿Dónde estás? —escuche un gran grito, no logre identificar la voz.
—Aquí estoy —respondí desganada.
—No te puedes saltar dos comidas en un mismo día —siguió hablando esa presencia mientras se iba acercando a mí y a Kagura.
—¿Dos comidas? —pregunto Kagura preocupada.
—Kagura, ¿tú también? —Una vez en frente de nosotras se vio a una anciana, que creo haberla visto antes.
—¿Dos comidas? O sea que ya va a comenzar la cena —. Kagura seguía en su trance sobre la comida.
—Si —la vieja volteo a ver un reloj en su muñeca. —Hace cinco minutos que comenzó la cena. Después de haber dicho eso, Kagura aventó el trapo y salió corriendo del lugar. —Al parecer tienes una superior algo problemática —dijo mientras se reía.
—Así parece, me dejo sola con este desastre.
—No seas exagerada ya terminaron.
—Bueno, yo también iré a comer —dije mientras dejaba en su lugar los aditamentos de limpieza. —Adiós —me despedí cuando estaba en la puerta.
—Tal vez no me recuerdes o no te han dicho sobre mí, soy quien cuida el comportamiento de las chicas aquí. Así que cuida a tu superior de no saltarse las comidas.
—Está bien, lo tendré en mente —le respondí antes de abandonar el piso mediante el elevador.
Cuando llegue al piso del comedor me encontré a mi superior arrasando con toda la comida disponible, creo que saltarse una comida no es saludable para ella. Me sorprende, es la primera vez que la veo comer de esa forma. Fui detrás de ella intentando tomar un poco de alimento, yo también tenía hambre.
Una vez que Kagura había levantado todo lo que había disponible para comer, se fue a la nuestra mesa llenándola toda de comida para ella.
—Hey Okita —me hablo alguien acercándose y tocando mi hombro, al voltear vi que era la capitana de coleta de caballo.
—Capitana Shimura —dije en señal de respeto. —¿Se le ofrece algo?
—Lamento los modales de Kagura —dijo señalándola. —Pero al parecer ya te tiene confianza para mostrarse así ante ti en la hora de comida. Esa es la verdadera forma en la que come y la verdadera cantidad de alimentos que inguiere.
—Come inclusive más que un batallón —exclame sorprendido.
—Creenme, come más que mi escuadrón y eso que lo conforman más de doscientas personas.
—Wow —exclame sorpresa —No se preocupe capitana, los modales de mi superior no son motivo para perderle el respeto.
—Gracias Okita —dijo antes de irse a su mesa.
Tome lo que había dejado, que fue un bol de arroz, unas piezas de pollo y ramen. Después me fui a acompañar a mi poco refinada superior en nuestra mesa.
—Tragas como cerdo —comente en un tono que solo ella me pudiera escuchar.
—No es la primera vez que me lo dicen —dijo con total indiferencia a mi comentario. —Ya te había dicho que soy distinta a ustedes los humanos, mi raza come más que un humano promedio.
—Comes más que un elefante, y eso que es el mamífero terrestre más grande. Controla tu alimentación o puede que te despidan por no poder mantenerte.
—Llevo casi dos años aquí y nunca se han preocupado por lo que como —respondió y luego se llevó un trozo enorme de carne a su boca —. O cómo como —ni termino su bocado para hablar.
—Bueno, no me molestare en educarte, pues que lo que importa es la presentación y debes saber comportarte en los lugares, si me disculpas buen provecho.
Ambas ingerimos nuestros alimentos, con solo el sonido de los cubiertos chocando con el plato de compañía.
—Buenas noches superior, la veo mañana en la recepción como habíamos acordado para ver lo de mi misión —dije después de haber terminado mis alimentos y levantado de mi asiento.
—Espera Souko —voltee a verla con superioridad, se notaba un poco sonrojada. —Podríamos ir a las termas juntas otra vez, como hace una semana.
—No le veo el problema. —Acepte porque era realmente aburrido ir solo encerrarse a mi habitación y para que mentir me divertía estando a su lado.
—Bueno, solo espérame a que termine de comer. —Al terminar de decir eso, la velocidad con ingerir alimentos superaba la de cierto super héroe shounen que también era extraterrestre. En menos de cinco minutos había ingerido los seis platillos que le faltaban.
Recogimos nuestros platos y de ahí nos fuimos al quinto piso, como la vez pasada ya se encontraba todo apagado, nos escabullimos entre la oscuridad para llegar a la puerta que nos llevaría a esas relajantes aguas.
Una vez dentro de ese relajante lugar, ambas nos dirigíamos a desnudarnos para lavar nuestros cuerpos. Cuando estábamos en las regaderas nos dábamos la espalda, yo estaba tallando mi cabello, eso de tenerlo largo era un gran dolor de cabeza. Cuando siento un apretón en mis pechos.
—¿Estas loca? —grite alterada mientras la volteaba a ver, por primera vez le ponía atención a su piel, era demasiado blanca comparada con la de nosotros los humanos.
—Es que hay algo que me asombra —dijo ignorando completamente mi pregunta y ponía su mano debajo de su quijada en señal de estar pensando —. Por un momento pensé que solo era mi imaginación, o la ropa que usabas; pero viéndote desnuda se aprecia mejor.
—¿A qué diablos te refieres? —pregunte, la poca paciencia que tengo estaba siendo consumida.
—Eso —dijo señalando mi torso —. Se ven más grandes que la última vez que estuvimos aquí, pensé que era cosa de un relleno, pero no.
—¿Más grades? —cuestione asombrado, en ningún momento le he puesto atención a mi cuerpo trasformado.
—Sí, mi vista no me engañaba y ahora mucho menos ya que mis manos lo han comprobado. ¿Qué comes? ¿O cómo le hiciste para que crecieran? Llevo meses intentándolo y nada me ha resultado.
Entonces se me vino a la mente las palabras de Yamazaki, cuando cuestione mi falta de pechos, "Puede que la transformación aún no se haya terminado o así sería si hubiera nacido mujer". Pero no le podía decir que se debe a una sustancia desconocida.
—Pubertad —respondí.
—Pero, ¿tan tardía? — Al parecer mi respuesta no le había convencido de todo.
—Genética, así también paso con mi hermana.
—Oh ya veo —dijo regresando a su regadera.
Al parecer ya me había librado del interrogatorio sobre mis pechos. Seguí lavándome, cuando vi concluida mi tarea me dirigí al agua caliente. Que rico se sentía después de un arduo día de entrenamiento. Después de un rato, ella también me estaba acompañando.
—¿Crees que yo también sea de pubertad tardía? —me pregunto algo indiferente.
—Puede que sí. —Realmente no sabía que responderle.
—He visto niñas más pequeñas que yo con más pecho.
—No deberías preocuparte por eso, una mujer no vale más o menos por el tamaño de sus pechos. —¿Qué estaba diciendo? La estaba consolando por su inexistente grasa en el tórax.
—Sí, eso lo sé bien. Solo que si me gustaría tener más.
—Si yo fuera hombre, no me fijaría en el tamaño de los pechos —. Al momento que dije eso note un leve sonrojo, y es que eso era en realidad. Me fijo si son unas masoquistas, nada mejor como eso —. Tu piel, tus ojos y tu cabello son muy bonitos.
—Oh gracias —. Puede notar nerviosismo en su voz —. Tú también eres muy linda Souko, tienes una mirada que no me encuentro muy a menudo con mis compañeras.
Después de eso un silencio se apodero del baño, en realidad era muy relajante ese lugar.
—Bueno —me hablo Kagura —. Me retiro de los baños. Mañana nos espera un día lleno de misiones, y para ti será tu primera misión. No quiero que llegues tarde.
—Si superior, pero habla por ti. Si no llegas tomare mi misión y me iré sin darte el honor de explicarte.
—Sí, sí, lo que tú digas —dijo antes de abandonar el lugar.
Yo me quede un rato más, pero después me fui a mi habitación. Al parecer esta se había hecho nuestra rutina de los domingos, estar un rato juntos en las termas, confesarnos algo y después tratarnos como indiferente.
