Capítulo 7–Pisando suelo japonés

En el avión, Amy se había sentado varios asientos delante de nosotros. Durante el momento en el que el aparato estuvo parado deseé con todas mis fuerzas que se girara y nos viera, para que así nos mandara volver a la Wammy's House y no tener que sufrir mas tarde una terrible bronca de Roger. De seguro yo me quedaré sin mis videojuegos hasta que cumpla los dieciocho, Mello no volverá a ver chocolate en su vida y Near no tocará un dado hasta que su pelo coja color. Pero no se giró ni una sola vez y el avión despegó.

Las azafatas dieron las instrucciones, yo las atendí a medias, Mello no les hizo ni caso y Near, por otro lado, escuchaba sus palabras con suma atención, sobretodo en la parte en la cual explicaban lo que había que hacer en caso de que el avión tuviera un accidente. Cuando las agradables azafatas se marcharon, Amy pidió unos cascos y se incomunicó por completo. Mello ante eso respiró aliviado y pudo dejar de vigilarla durante un buen rato.

El tiempo pasaba muy despacio y eso me aburría mucho, no tenía mi consola, y aunque la tuviera no me dejaban encenderla, así que las horas me las pasaba mirando cada tres minutos el reloj en mi muñeca izquierda, o también a una niña bastante bonita. La muchachita estaba en el lado contrario al mio, dos asientos por delante. Tenía una cara ovalada y de un toque moreno con las mejillas rojizas, su cabello rizo era castaño bastante oscuro, al igual que sus ojos, dos esferas almendradas de un tamaño pequeño pero muy brillantes. Vestía con un jersey beis y un pantalón claro, sus pies iban calzados por dos botas peludas de color marrón claro. También llevaba unas orejeras que me hacían bastante gracia. Me divertía bastante observarla, era muy inquieta y hacía todo lo posible por mover una pequeña parte de su delgado cuerpecito, ya fuera mover un brazo, tres dedos o la cabeza, nunca estaba quieta. Pero por desgracia tuve que dejar de admirarla porque un hombre fornido sentado a su lado, seguramente su padre, me lanzó una mirada cargada de rabia.

Después de eso busqué otra persona con la que pasar el rato, incluso me inventaba de donde venían o porque se iban, gracias a eso conseguí matar un poco el tiempo.

Detuve mis ojos en un hombre alto, de tez blanca y ojos gigantescos, vestido con colores llamativos, y aspecto joven, con una sonrisa de medio lado. Era bastante delgado, y parecía tener sueño.

–Es una rana transformado en humano que se escapó de un laboratorio donde experimentaban con él–Susurré, sin darme cuenta en voz alta. –Ahora se va a Japón para…

–Para liberar el país de moscas, no te fastidia–Me interrumpió Mello de golpe, provocándome un pequeño susto. – ¿Qué demonios haces?

–Es que me aburro–Sonreí.

–Tú y todos aquí fijo…–contestó.

–Esos dos de ahí parece que no–Dijo Near señalando a una pareja que parecía que se estaban devorando mutuamente la boca. Yo me quedé blanco, no porque se estuvieran besando, si no porque el chico parecía que quería llegar a más con su pareja.

–Eso en un hotel o en sus casas… ¿no ven el asco que dan?–Habló Mello a mi lado.

–Estoy de acuerdo con Mello–Me sorprendió que Near opinara lo mismo que mi amigo, era algo raro, creo que nunca coincidieron en otra cosa que no fuera admiración hacia L, y aun así, cada uno lo admiraba de una forma diferente.

–Hombre…a mi también me dan algo de asco…pero solo se están besando… ¿no?

–solo se están besando, por ahora–Mello miró un rato hacia la ventana y después se giró de nuevo–Por cierto… ¿Tenemos dinero para un hotel? Y… ¿nos dejaran reservar una habitación siendo menores de edad?

¡Maldición! No había pensado en eso…y por las caras que tienen ambos ellos tampoco. Lo peor de todo es que no llegábamos hasta medianoche, y sería demasiado peligroso para nosotros deambular por las calles de un lugar que desconocemos. Noté como si me hicieran un nudo en la garganta, impidiéndome coger aire, literalmente, me estaba ahogando en miedo de tan solo pensar que tendríamos que dormir en una calle…

–B…Bueno–Near se calmó rápido, maquillando el nerviosismo que seguramente tenía que estar sintiendo–Tendremos que seguir a Amy a su hotel también y decir que vamos con ella…

– ¿Colará?–Pregunté tratando de calmarme.

–A ver, los del aeropuerto nos creyeron–Dijo Mello. –Además, con la cara de niño bueno que tenemos, como para no creernos–Y trató de sonreir de una forma dulce.

–Uy si, un niño adicto al chocolate irascible, un albino insensible y un pelirrojo pasota, somos los niños mas buenos que nadie se pueda encontrar–E imité la sonrisa de Mello, pero de una forma tonta y estúpida. Él reaccionó como yo me esperaba, dándome un golpe en la cabeza.

–No creo que haya problema con lo del hotel siempre que pagues–Dijo mi agresor cruzándose de brazos.

–Y tenemos dinero ¿verdad?–Cuando dije eso miré involuntariamente a Near, Mello también le miró a él, ¿por qué? Es el más pequeño del grupo y aun así del que dependemos económicamente en este viaje, corrijo, escapada, un viaje es para relajarse, y yo no me siento relajado en absoluto.

–Si, no os preocupéis por eso, podemos pagar un hotel durante tres días, pero con ese gasto (que ya tenia pensado…) no podremos coger viaje de vuelta a Inglaterra. –Sonrió de la forma que solo él sabe, erizándome los pelos de la nuca. No era adorable, era aterrador cuando lo hacia de ese modo.

– ¿De donde narices sacas tanto dinero?–Mello se encargó de preguntar por mi la duda que tenia desde que llegamos al aeropuerto y vi sacar a Near semejante fajo de dinero del bolsillo de su pantalón.

–Cuando no estoy en el salón de descanso Roger me da unos casos simples que a L no le interesan, los resuelvo y me da una recompensa.

–Ah ¿Qué Roger le paga a un niño por resolver casos?–Pregunté aun sin acabar de creérmelo.

–Eso no es lo importante–Contestó Mello. En sus ojos se veía claramente ira y envidia hacia Near…– ¿Por qué te llevan a resolver casos? ¿Por qué yo no sabia nada?

–Eso no lo sé, Mello

–Bueno, dejemos ya de hablar–No podía dejar que siguieran así, seguramente acaben por matarse mutuamente.

Después de mi petición se giraron y no hablaron durante bastante tiempo. Yo, miré de nuevo disimuladamente a la niña que tanto me entretenía, pero ya estaba dormida y no se movía. Su padre también lo estaba, así que miré hacia la ventana, al igual que Mello, y vi que ya era de noche, con una pequeña luna y varias estrellas pintando el enorme lienzo oscuro del cielo nocturno. Había pocas nubes, era una noche bastante despejada, y eso me alegró, también a Near, pues, las nubes son una molestia para el vuelo…o estoy equivocado….Ni idea.

Me recosté en la cabecera de mi asiento y miré durante el techo del avión. Cerré los ojos, traté de no pensar en nada, pero no lo conseguí, estaba demasiado, nervioso o asustado. Frustrado bajé la mirada a mi reloj. Aunque ya no sirviera de nada porque habíamos cruzado la frontera del cambio de horario y no sabia cuanto tenía que ajustar el reloj…

Al cabo de una hora y media nos avisaron de que nos fuéramos poniendo el cinturón, dentro de poco llegaríamos, así que di gracias a ello y me abroché el mio. Quería levantarme de una vez y estirar un rato las piernas. Near, en frente nuestro empezó a removerse un rato, después se calmó un poco y apartó de golpe la vista del cristal hacia el suelo.

–Al fin, ya era hora–Susurró Mello a mi lado bastante inquieto, casi tanto como la chica morenita a la que miraba. La cual ahora en estos momentos seguía dormida al igual que el fortachón de su padre.

El avión dio unas pequeñas sacudidas antes de quedar completamente detenido. ¡Quería levantarme ya! Y al parecer Mello también, ya que se movía en su asiento de un lado para otro y algunas veces se levantaba para ver si ya podíamos salir. Al final dieron la señal para poder bajar, y la gente como loca se sacó los cinturones de seguridad y corrieron como descosidos hasta la puerta. Amy se lo había tomado con más calma ya que casi fue aplastada por una mujer algo rellenita acompañada con sus dos hijos de también cierto volumen, así que nos tuvimos que esconder detrás de los asientos hasta que se bajó.

Cuando al fin tocamos tierra me sentía algo mareado y confuso, como si el suelo se moviera bajo mis pies. Mello se apoyó en una furgoneta que había por allí y se frotó las piernas, ya que al parecer se le habían dormido, y a Near le faltó poco para besar el asfalto, se nota que no le gusta volar. Cuando al fin nos acostumbramos nos encaminamos a migración y recogimos nuestras cosas. Al ir a por ellas el hombre que nos las dio nos dijo que éramos muy valientes al volar solos con nuestra edad.

– ¡Ey mira!–Señaló Mello a Amy, que estaba rodeada de un grupo de chicas y chicos jóvenes que se turnaban para abrazarla. Las chicas le daban un fuerte abrazo y alguna que otra le daba besos en la mejilla, ya sabéis, esos típicos dos besos que siempre suelen darse. Los chicos tampoco es que se cortaran y le daban dos besos igual y la abrazaban pero alguno que otro iba más lanzado, nos hacía gracia la cara roja que se le quedaba a Amy cuando sentía que le apretaban el trasero, sin embargo al comprender que se trataba de una broma se relajaba.

–Parecen más mayores que ella–Comentó Near sin mucho entusiasmo al observar como otro de los chicos la cogía agarrándola por las caderas y la levantaba sin ninguna dificultad para después abrazarla sin que los pies de la muchacha llegaran a rozar el suelo.

–Venga, que se muevan de una vez–Dijo Mello al cansarse de esa imagen–Quiero ir al maldito hotel.

– ¿Te has parado a pensar que se quede a dormir en la casa de uno de sus amigos?–Pregunté yo.

–No, va a un hotel. –Me contestó casi en el acto Near.

– ¿Pero como demonios sabes tanto de todo?–Le pregunté.

–Linda, ya sabes lo cotilla que es–Dijo sin más.

– ¡Eh! ¡Se van, se van!–Nos alertó Mello tratando de calmar su voz y que no nos escucharan.

Les seguimos desde una distancia prudente. Sin embargo, por desgracia para nosotros, acabaron por dividirse en grupo y subirse a dos coches diferentes. Al final nos iba a resultar más difícil de lo que creíamos seguirles…Pero Mello y Near no son de los que se rinden con facilidad, al igual que yo (aunque en estos momentos quería mandar a la mierda todo esto y volver a casa…) así que cogieron aire y empezaron a trotar detrás del coche. Yo les seguí.

–A… ¿Dónde…van?–Jadeó Mello tratando de controlar su respiración para así no cansarse mucho y poder mantener el ritmo

–Linda…me dijo que…se registraría…en el Nem…Nemuru–Le respondió Near.

–Y donde demonios…queda…eso…–Pregunté yo.

Después de un rato nos paramos porque habíamos perdido el rastro del vehículo cuando giró en una esquina. Near y Mello se detuvieron también, se apoyaron en sus maletas, casi en el suelo y cogieron aire durante un buen rato. Varias personas nos miraron durante unos momentos y después pasaron de largo. Pero algún que otro se nos quedaba delante tal cual, como si no pudiéramos verle.

– ¿Y si preguntamos?–Dijo al fin Near.

– ¿Sabes Japonés?–Le preguntó Mello.

Near asintió con la cabeza, después se acercó al tipo que se nos había quedado mirando, yo curioso me acerqué también para ver la demostración que Near iba a hacer.

–Nemuru wa doko desuka (N/a: ¿Dónde está el Nemuru?)–Dijo con voz calmada a pesar de la distancia que habíamos recorrido sin apenas descanso. Me sorprendió bastante el dominio y la fluidez con la cual hablaba un idioma tan complejo.

–Chikai (N/a: cerca) –Dijo el hombre, sonriendo–massugu itte (N/a: vaya todo recto)

–Arigato gozaimasu–Le respondió el segundo sucesor mientras recogía su maleta y volvía junto Mello, yo le seguí. Él le recompensó con una de sus miradas típicas de mosqueo, aunque no sabría decir si esta era de odio e ira, o ganas de matar, de todos modos se veía aterrador con esos ojos. El rubio agarró la maleta y siguió a Near.

Caminamos durante quince minutos hasta que al fin, nos topamos con un letrero que, el albino nos tradujo como Nemuru. Entramos y fuimos a recepción. Allí, cuando Near empezó a hablar, simplemente desconecté y no hice ni caso de lo que sucedía, por lo que me quedé mirando una mosca diminuta que pasó por la zona. Nada más la vi me acordé de la contestación de Mello en el avión, y no pude evitar reírme al imaginarme al "hombre rana" aquí y tragándose la mosca como si fuera lo mas normal del mundo.

Cuando al fin dejaron de hablar, Mello me agarró de la manga de la camisa y me arrastró hasta un ascensor, Near lanzó un suspiro a mi lado.

–Por poco no cuela…–Dijo únicamente él empezando a rizarse un mechón de su plateado cabello.

– ¿Qué pasó?–Pregunté yo, que por haber estado centrado en la mosca de hace un rato no me enteré de nada.

–Al recepcionista no le cuadraba eso de que fuéramos los primos de Amy y no nos registrara con ella…–Dijo Mello.

–Hombre, un poco difícil que nos haga pagar una "prima nuestra" ¿no?–Dije yo. Mello me lanzó mi maleta y yo la cogí. El elevador se detuvo en la planta diez y se abrieron las puertas. Caminamos hasta la quinta puerta y el albino la abrió con una llave-tarjeta que seguramente le dieron en el hotel, entramos y sin más lanzamos nuestro equipaje casi a la vez, deseosos de librarnos de la carga.

–De todos modos ha colado, así que ahora a descansar, que mañana buscaremos a L–Volvió a decir el irascible amante del chocolate.

– ¿No es peligroso estar en el mismo hotel que Amy?–Volví a cuestionar.

–Lo es, pero no nos verá–Me respondió Near mirándome de la misma forma que Mello usaba para amenazarme. En vez de darme miedo me hizo gracia, ni idea de por qué, tal vez porque en mi vida había visto a Near con esa cara, y al hacer semejante intento…La cuestión es que ante esa mirada solo pude morderme el labio inferior mientras se me inflaban los mofletes, para evitar soltar una sonora carcajada que de seguro se escucharía en todo el hotel. Los dos sucesores me miraron como quien miraría a un loco, a un desquiciado, y eso aun me hizo más gracia. Normalmente suelo ser algo mas serio, y no me rio con tanta facilidad, pero supongo que el estrés que me produce esta escapada repentina de Mello, me hace reír por no llorar, y no quejo, lo prefiero así.

Ya no pude contenerme más, mis dientes se resbalaron y todo el aire acumulado salió disparado provocando una carcajada bastante fuerte a pesar de haberla controlado. Near se abalanzó contra la puerta de la habitación, para cerrarla y que al menos el sonido se apaciguara, Mello por otro lado saltó contra mí, gritando mi nombre y maldiciéndome mientras tapaba con sus manos mi boca. Sin poder evitarlo las risas salieron de nuevo…Creo que voy a ser muy risueño en este…en lo que sea que sea esto…

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Notas:

Perdón por el retraso, pero es que como la mayoría de los estudiantes saben…las vacaciones se acaban y a mi me entró "la depre" diciéndome todo el día "joder, se acaban las vacaciones y aún no he hecho nada…" "¿Qué puedo hacer?, que vacaciones más aburridas" bla bla bla…

Así que me tomé un ligero descanso y salí a disfrutar un poco de lo que queda de estas fechas… ¡Mentira! Lo que pasa es que de casualidad encontré por Deviantart, buscando algo para dibujar (porque yo sin modelo… na' de na'), el canal de esta chica:

h t t p : / / meri – nakashima . Deviantart . com / gallery / (borrar los espacios)

Así que al ver lo genial que dibuja (y colorea) me entraron ganas a mi de mejorar, y me pareció buena idea hacer dibujos de mis Oc's (ya que con la descripciones que doy…) así que…he estado practicando todo el tiempo con el Paint tool sai…y más o menos…bueno, tengo que seguir practicando, cuando las acabe las subiré a esa página.

Prometo actualizar más rápido la próxima vez :P

Ah, por cierto, puse las notas, cuando Near hacia una demostración de su dominio con las lenguas, para que sepáis lo que dicen… (Lógicamente…) en todas, menos en Arigato gozaimasu, porque di de sabido que sabríais el significado, pero por si acaso: "muchísimas/muchas gracias" creo que es "muchas gracias"

Bueno… ¡matta ne! (hasta pronto) n.n y Un abrazo a los que leen mi fic