Capítulo 8–Pillada

Cuando Amy se levantó, se sentía fresca y llena de energía, pero , confusa, porque se veía en un sitio diferente a la sencilla habitación del Orfanato en el que vivía, hasta que recordó de golpe donde se encontraba.

Lanzó un pequeño bostezo, y se estiró en la cómoda cama de sábanas blancas de la habitación, del hotel en el cual se había alojado, y no tenia hasta ahora ninguna queja, ya que la suite, era bastante acogedora.

Su suite constaba de tres cuartos, un baño, con ducha , para cuando tienes que lavarte con prisa, una bañera, para cuando buscas relajarte con un tranquilo baño con espuma suave y flores de olor dulzón y un lavabo blanco, impecable con un espejo y varios pequeños armarios donde guardar las herramientas para el aseo personal.

Después, las habitaciones donde estaban las camas, eran de lo mas pequeñas, con una ventana, una mesilla de noche de madera clara y una cama para una única persona, excepto una, que era de matrimonio, justo en la contraria donde había dormido la castaña.

Y por último, un pequeño salón con dos sofás de color crema mirando hacia un televisor plano. Una alfombra clara y bastante peluda en el medio del lugar y dos ventanas de un tamaño considerable, ahora con las persianas bajadas y las cortinas cerradas.

Amy irguió su cuerpo delgado cubierto con tan solo su ropa interior y una larga camisa de color blanco, la cual llegaba mas abajo de su cadera, y caminó hacia la puerta que conducía al diminuto salón, dispuesta a lanzarse contra el sofá, aunque realmente lo que tenia que hacer era coger su maleta, darse una ducha y vestirse para bajar a desayunar.

Al final optó por dejarse caer en el cómodo mueble. Estuvo tumbada encima de los cómodos cojines del sofá durante cinco minutos, luego se arrastró hasta su equipaje y cogió, ropa interior para cambiarse después de la ducha, una camisa , una sudadera beige, y un pantalón vaquero.

—Veo que te has despertado ya—Dijo una voz detrás de ella. La castaña se giró soñolienta hacia la persona que le había hablado.

Nada más volverse, alcanzó a ver a una chica, baja, de una tez algo pálida y ojos oscuros, muy profundos y con un iris almendrado que cualquiera confundiría con negro si la luz no está bien reflejada. Su cuerpo era, a pesar de su altura, fuerte, con dos piernas bien entrenadas gracias al Atletismo que practicaba. Era algo pechugona y tenía buenas caderas.

—Buenos días, Shouko—Le respondió Amy con una sonrisa. Shouko se acicaló su cabello negro y se sentó en el sofá al lado de la castaña. Acto seguido se dejó caer entre los cojines al igual que había hecho la ojiazul hace escasos segundos, y la cual hacia un esfuerzo por levantarse.

—Noche larga eh—Bromeó Amy al ver como se había lanzado.

—Si...—Le respondió ella, que rápidamente levantó su cabeza de entre las almohadillas con una enorme sonrisa en su rostro—Bueno, ¿Qué vamos a hacer hoy?

—A mi no me preguntes, yo nunca decido...—Dijo sin mas la castaña, caminando al fin hacia el baño— Preguntale a Kouta.— y dicho lo siguiente se adentró en el baño y comenzó sacarse la ropa para darse una ducha.

HABITACIÓN DE AL LADO. 10:45 a.m

Me removí sin llegar a abrir los ojos, a pesar de ya estar completamente despierto, buscando la forma de volver a quedarme dormido de nuevo, pues acababa de recordar justo ahora todo lo sucedido anteriormente, y no quería que fuera real, por lo que trataba de buscar un escondite en el mundo de los sueños, cosa, que al principio me pareció una buena idea, pero a los cinco minutos de ponerla en practica, me pareció tonto, por lo que me levanté y revisé al completo la habitación.

Por la pequeña ventana de la habitación en la que había pasado la noche, entraba un pequeño rayo de sol de la mañana. A pesar de ser tan pequeño el cristal, el cuarto estaba bien iluminado. Las paredes de un color claro le daban más brillo. Ladeé mi cabeza y me vi al lado de una cama de matrimonio, más bien, en el suelo, casi debajo de ella. Me puse en pie y miré encima del mueble y observé a Mello, completamente espatarrado en la cama, con los ojos cerrados sin hacer presión y respirando con tranquilidad. Se le veía tan tranquilo ¿Por qué no podía ser así siempre? Seguramente me hubiera ahorrado un buen montón de moratones en el cuerpo.

La puerta se abrió detrás de mi. Al principio me asusté, pero al ver el calmado e inexpresivo rostro de Near, el miedo y el nerviosismo desapareció.

—...—No dijo nada, solo lanzó una mirada a Mello y empezó a jugar con sus dedos en el pelo, después me miró a mi, casi analizándome por completo de pies a cabeza—¿llamamos para que nos traigan el desayuno? Seguramente Amy está abajo, no podemos arriesgarnos a que nos vea.

—Vale—Le respondí yo mientras me encaminaba al comedor.—¿Has dormido algo?— Le pregunté tratando de ser cordial. En tiempos anteriores nunca había hablado mucho con él, tan solo le decía el típico hola y adiós, pero ahora que los tres estamos metidos en este lío, que nos sienta tan grande, creo que es mejor conocernos un poco, ¿y qué mejor forma que hablando?

—Si—Respondió sin más.

—...—Creo que va a ser difícil aquí la comunicación. Me senté en el sofá de la habitación y evité el impulso de coger el mando a distancia y encender el televisor, solo para que Near vea que quiero hablar, pero al parecer el tiene métodos para evitar eso. Se sentó sobre su pie derecho y dejó colgar el izquierdo, rozando con su dedo gordo del pie, a través del calcetín blanco, movió su mano hacia el bolsillo de su pantalón azul claro, escondido bajo su larga camisa blanca y sacó de su interior un cubo de rubick bastante curioso...un 7x7x7 en miniatura, lo cual dificultaba aun mas el movimiento de los dedos para cambiar los recuadros de posición. Yo sin darme cuenta mantenía la mirada fija en los dedos del albino, que comenzaron a moverse con suma precisión, dejándome completamente boquiabierto.

—El récord del mundo está en cuatro minutos treinta segundos (N/A: no creo que sea este, solo hice una aproximación del récord del 2004 del 7 de Septiembre. Creo.)—Le comenté emocionado—¿podrás superarlo?

—No es la primera vez que lo supero—Me contestó tan tranquilo y sin cambiar la expresión de su rostro. Aun no había empezado a mover sus dedos—Te lo puedo demostrar ¿tienes un cronómetro?

Ahora empezaba a verse mas emocionado ante la idea de relacionarse conmigo. Yo puse mi mano izquierda, donde tenia mi reloj, encima de la rodilla y coloqué mi dedo al lado del botón que encendía el cronometro.

—Cuando quieras—Le avisé

—Ya

Y le di al botón. Nada más pulsarlo los dedos del albino se movieron veloces, girando y moviendo las piezas de un lado a otro tan rápido que casi ni se veían, y cuando quise darme cuenta, el cubo de rubick estaba armado al completo. Detuve el temporizador en el acto y le eché un vistazo, al ver la cifra me quedé sorprendido.

—un minuto veinticinco segundos.

—Te dije que lo superaba sin problemas— Respondió el lanzándome el cubo—¿podrás hacerlo tú?

Yo agarré el juguete con firmeza y lo miré durante un rato, preguntándome si realmente podía si quiera intentarlo, pero me pareció tan lioso y difícil que ni me apetecía probar, sin embargo, la mirada de Near, por primera vez amistosa, me obligó a hacerlo para que no se mostrará tan distante otra vez.

Moví mis dedos de una forma torpe e insegura, incluso en una ocasión, por creer que podría mover una pieza sin problemas me llegué a hacer daño. ¿como me puedo hacer daño con un maldito cubo de rubick? Bueno, de todos modos, al acabar de mezclar los colores, traté de colocarlos de nuevo sin éxito alguno. Podía sentir sin lugar a dudas, la mirada divertida de Near, al ver que no era capaz de hacer lo mismo que él.

—Bueno, mientras tu tratas de hacer eso, yo voy a llamar para que nos suban la comida—Se levantó y fue directo hacia el teléfono, no le vi, ya que mi cerebro empezó a concentrarse exclusivamente en los coloridos recuadros del instrumento, pero por suerte mis oídos aun funcionaban.

Pasé un buen rato girando y girando los malditos bloques, probando de mil y una maneras, formas de lograr colocar todas las pegatinas del maldito juguete del mismo color juntas, pero de ninguna manera. ¡¿Como demonios lo hace Near? Bah da igual...

—¿que diablos haces?—Susurró una voz a mi lado. Yo di un fuerte respingo ante eso, no me lo esperaba, y Mello, el que me había asustado, tampoco, pues se quedó mirándome con la cabeza levemente inclinada. Recogí el cubo 7x7x7 y lo dejé en la mesa mientras me calmaba,

—Near me lo ha dejado, estaba tratando de resolverlo

—ah...—No me había dado cuenta, pero mi amigo llevaba en sus hombros una toalla, y el cabello dorado ligeramente mojado. Se había duchado. Ahora que lo pienso yo también tengo que darme una ducha. Near volvió junto con nosotros.

—Ahora nos suben algo de comer—Dijo mientras se sentaba en el sofá de color crema.—buenos días , Mello.

—Buenos días—Le contestó el de mala gana mientras cogía un extremo de la toalla sin sacarse del hombro y se secaba mejor la punta de su cabello—¿Nos vamos ya?

—¿A dónde?—Pregunté arqueando una ceja.

—¿A dónde va a ser?, a buscar a L—contestó sin más.

—¿No será mejor desayunar antes?—Comentó Near—Tenemos tiempo de sobra para ir a buscarle, además, ya pedí que nos subieran la comida.

—Bueno—se resignó a decir Mello—pero nada más comamos nos vamos.

—...¿Roger habrá avisado de nuestra desaparición?—Pregunté , conociendo ya la respuesta.

—Seguramente.—Me contestó Near.

Mello lanzó un suspiro y se dejó caer en el sofá, acabando con los pies en el respaldo y su empapado cabello a unos centímetros del suelo. Después de eso, ninguno volvió a hablar hasta que nos subieron el desayuno.

La primera comida del día eran tres platos, y todos tenían lo mismo, un tazón de leche con cacao, una magdalena y unas tostadas.

Tampoco hablamos durante el desayuno, bueno, igual si, pero yo estaba tan pendiente de los sabores de los dulces del desayuno que abarcaban mi boca y de robarle un pedacito a Mello que seguramente no me enteré de nada. Pero que se le va a hacer, yo soy así.

Cuando acabamos dejamos las cosas tal cual y yo me duché primero, después Near, nos vestimos y nos acercamos a la puerta dispuestos a salir hacia el hotel donde L se alojaba.

HABITACIÓN DE AL LADO (LA DE AMY)

Kouta agarró a Shouko de una forma cariñosa mientras hundía su rostro en su cuello, bailando una melodía imaginaria que parecía ser un ritmo lento. Amy ni se molestaba en mirarlos, tan solo se centraba en la descolorida alfombra, deseando que dejaran de comportarse de esa forma, aunque supiera muy bien que no lo harían, ya que se amaban con mucha fuerza. Igual no les miraba por el hecho de tenerles envidia,ya que ella deseaba con fuerza encontrarse con un hombre que la tratara de esa forma. Anhelaba el poder abrazarse con su "príncipe azul", poder intercambiar besos y acariciar su cabello con ternura mientras que él pronunciara su nombre con dulzura.

—Bueno Kouta, ¿podemos irnos ya?—Dijo Shouko, separándose al fin de Kouta, un hombre de estatura media, brazos fuertes y piernas delgadas, ojos almendrados y cabello castaño, muy oscuro y algo despeinado. Vestido en ese momento con una sudadera azulada y un pantalón vaquero con unas bambas claras. Kouta era el novio de Shouko desde hace tres años, de cuando se conocieron en los cursos del instituto.

—Cooooomo pidas—Contestó él y se fue dando giros hasta el perchero de la habitación, cogió dos bufandas y un paraguas, las bufandas se las lanzó a las dos chicas—Ponéroslas, no me gustaría que pillarais un catarro.—Y dicho esto abrió la puerta. Amy se colocó la bufanda alrededor del cuello, tratando de imaginarse como seria el local al que le llevaría Kouta y otros amigos suyos. Shouko corrió junto su amado después de ponerse la bufanda. Amy se retocó un poco más su cabello y se miró por última vez al espejo.

—¡Oh!—Exclamó Shouko en la puerta.—Que niños más adorables...

NARRA MATT

Cuando se abrió la puerta del cuarto de Amy tendríamos que haber actuado rápido, pero nos quedamos helados, nuestros músculos no respondían a las ordenes de nuestro cerebro. Amy salió de la habitación y se nos quedó mirando de la misma forma que nosotros a ella, sin saber si realmente estábamos ahí. Sentía como si el tiempo se hubiera detenido.

**Notas**

¡dije que actualizaría rápido y lo he cumplido!

Etto...perdonar el capitulo, creo que es un poco royo, bueno, os lo explico un poco, creo que iba a ser bastante largo, así que lo divido en dos partes. Pero no os preocupéis, lo subiré cuanto antes ^.^

¡Matta ne! Y feliz año nuevo a quien no se lo haya dicho n.n