Capítulo 9-malas vibraciones
Amy les miró sin acabar de poder creérselo, así que al principio se pellizcó rápidamente en su brazo izquierdo, comprobando gracias al dolor, que lo que tenia delante era real y no ningún sueño que olvidaría nada más despertar. Los tres mejores alumnos de todo el Orfanato Wammy's House, estaban delante de ella en estos momentos.
Los críos le miraban de la misma manera. Estuvieron así durante quince segundos, que fue el tiempo que Mello tardó en reaccionar. El rubio agarró a sus dos compañeros de escapada y empezó a esprintar. Matt y Near Tardaron un rato en coger el ritmo, pero al final lograron despertar y correr al lado del ojiazul.
Amy tampoco fue lenta, salió corriendo detrás de ellos a toda prisa, dejando a sus amigos con cara de tontos, preguntándose que demonios había ocurrido. Antes de desaparecer por las escaleras, ya que los sucesores habían cogido el ascensor, Amy les gritó a sus colegas que la llamaran más tarde, que tenia asuntos que atender, y bastante serios.
Aceleró su paso por las escaleras, y alguna que otra vez saltaba de cuatro en cuatro las escaleras, tratando de llegar al hall del hotel antes que Mello, Matt y Near. Sin embargo no lo consiguió, cuando llegó a la planta baja del hotel, donde se encuentra la recepción, alcanzó a ver como sus objetivos estaban saliendo a todo correr por la puerta. No perdió tiempo y fue detrás de ellos.
El sol frío de la mañana le golpeó en la cara, y eso la aturdió un poco, pero supo recuperarse. Miró a sus lados, buscando a los huérfanos, y cuando los encontró, se precipitó tras su captura.
"¿¡Qué demonios hacen aquí!" Se preguntaba a sí misma mientras trataba de no perderles la vista. Delante, ellos, miraban alguna vez hacia atrás, preguntándose si habían logrado deshacerse de su perseguidora, pero la chica era bastante insistente, y al parecer, bastante rápida.
Mello frustrado, trató de acelerar su marcha, al igual que los demás, y buscaron un sitio donde lograr esconderse, pero seria inútil ya que la castaña les seguía desde muy cerca, y si se escondían tan solo conseguirían que ella les atrapase.
Los tres fugitivos se adentraron en medio de la multitud de personas que rondaban por las calles, buscando no ser encontrados por Amy, pero la gente se paraba para mirarles, ya que iban vestidos de una forma peculiar y esa no era precisamente la calle en la que solían pasar los cosplayers, así que la castaña les detectó con facilidad, pues tan solo había que mirar el circulo que dejaban a su paso. El rubio agarró a Matt de la manga de su camisa, y este a Near. Comenzó a empujar de ellos, dirigiéndose hacia un aparcamiento que había por allí cerca. Saltaron la valla de seguridad que impedía la entrada, todos excepto Near, que la tubo que pasar por debajo, ya que el obstáculo era más alto de lo que el podía llegar a pasar.
Cuando lo pasó por debajo tuvo que acelerar más su marcha y ponerse a la altura de sus dos compañeros, porque no se habían parado, bueno, Matt si, tan solo para mirar que estuviera bien, pero nada mas comprobarlo se dio la vuelta y siguió corriendo sin ayudarle a levantarse.
Cuando los alcanzó se escondieron entre tres coches negros que habían por ahí, aprovechando que le habían ganado distancia a su perseguidora
Amy pasó veloz por su lado sin apenas darse cuenta. A los huérfanos les sorprendió la velocidad que ella había llegado a alcanzar, seguramente ahora mismo estaría que no puede con sus pulmones, al igual que ellos, ya que habían hecho toda esa distancia esprintando, por lo que cada vez que respiraban sentían un punzante dolor en donde estarían sus pulmones. Este era el momento de levantarse y seguir corriendo, pero sus piernas no respondían.
—M...Mello, Matt, N...Near—Les llamó ella. Le costaba hablar, al igual que coger aire.—S...Salir de una vez...
Amy se dispuso a dar marcha atrás en el estacionamiento y ver si los había pasado de largo o algo, y justo cuando estaba entre los coches negros, ocultos en en la cuesta del aparcamiento que subía hacia la salida, por la cual pasaba un rayo de luz, sonó su teléfono móvil. El eco del tono de llamada resonó por el lugar. Ella sacó su teléfono y pulsó la tecla para aceptar la llamada.
—Dígame...—Logró pronunciar después de mucho esfuerzo.
—Amy, soy Roger—La castaña no se sorprendió,seguramente le avisaría de la desaparición de los tres sucesores.
—ah, hola Roger—Pronunció en voz alta, pretendiendo que así los sucesores salieran de su escondite, y presentarse delante de ella. Al ver que no surtía efecto puso el manos libres al máximo volumen.
—Escucha, ha pasado algo realmente grave, tendría que haberte llamado antes, pero pensé que estabas dormida, así que espere hasta hoy, ya que la diferencia horaria es muy grande—Hubo una leve pausa, parecía que Roger estaba dejando tiempo a la muchacha para sentarse o algo—Solo por curiosidad, Mello, Matt y Near están contigo.
Nada más el anciano pronunció la ultima frase, los tres salieron de su escondite negando con la cabeza, apuñalando a Amy con la mirada. Mello le miraba de forma amenazante, al igual que Near, y Matt, con ojos suplicantes, y juntando sus palmas. En un leve susurró se escuchó "no, dile que no" tan bajo que era imposible que Roger hubiera llegado a oírlo. Ella sabía que tenia que decirle a Roger la verdad, que estaban aquí, con ella, pero por alguna razón, sus palabras fueron otras, sin siquiera darse cuenta...
—No Roger, ¿Cómo iban a estar aquí conmigo?—Le respondió. Los tres fugitivos lanzaron un pequeño y casi insonoro suspiro de alivio.—¿donde están?—Fingió un tono de preocupación en su voz.
—Oh, no te preocupes, acaban de aparecer—Mintió el anciano para no preocupar a la muchacha—Perdón por molestarte, al parecer se habían pasado la noche al aire libre, olvida lo que te he dicho
"vaya mentira más mala" Se dijo para si misma Amy, ya que sabía muy bien que Near y Mello preferían dormir cómodos y tranquilos, protegidos por una capa de sabanas cálidas, que en el suelo duro y frío de la naturaleza.
—Vale—Y dicho esto se despidieron y cortaron la llamada. La castaña instantáneamente les lanzó una mirada acusadora, que decía claramente que quería oír, el motivo, de su fuga del orfanato. Y a ser posible, como lograron escaparse de la Wammy's House y llegar a la otra punta del mundo. Mello habló en primer lugar.
—...queremos ayudar a L—Dijo sin más mirándole directamente a los ojos. Amy nada más escuchó esa letra frunció su ceño. ¡¿como demonios dicen eso? ¿¡como demonios son capaces de recorrer semejante distancia geográfica solo por proteger a una persona que se esconde detrás de una letra?
¡¿Como! Era algo que no cabía en la cabeza de la ahora, enojada muchacha. La castaña dejó caer muertos sus brazos y cogió aire, sin dejar de mirar a esos tres diablillos. Cuando se recuperó se preparó a decirles algo, gritarles, hacerles saber lo mal que habían actuado, sin embargo antes de lograr eso. imágenes de lo que podía haber sucedido con ellos si algo salia mal...como por ejemplo, que se perdieran, que les secuestraran... empezaron a aparecer por su mente y al ver que estaban allí, sanos y salvos, delante de ella, decidió olvidar la idea de gritarles y rodearles con sus delgados brazos, apretándoles contra ella.
Mello no se podía creer lo que su profesora había hecho. Sin lugar a dudas, con lo "bien" que le parece L a ella, se esperaba que les gritara, que les riñera, que les echara en cara lo que podría suceder, pero no, tan solo va y les abraza, a los tres. Se quedó sorprendido un rato, ya que era la primera vez desde la muerte de sus padres que alguien le daba un abrazo y sentía tanta calidez.
—Panda de alocados ¿Os habéis parado a pensar lo que os pudo ocurrir?—Les dijo aun sin soltarles—O del infarto que me daría si Roger me hubiera avisado antes ¿Os habéis parado a pensar en la gente que debe de estar preocupados por vosotros ahora?
—Vale vale, pero suéltame ya—Le dijo Mello tratando torpemente de liberarse del agarre de la ojiazul. Cuando lo logró vio que Near se liberó al igual que él, pero Matt seguía quieto, disfrutando un poco más del cariño tan repentino de Amy. Mello le empujó hacia atrás. Después de eso la castaña se irguió de nuevo.
—Bueno, ¿Qué tenéis pensado hacer?—Les preguntó mientras se cruzaba de brazos.
Mello ante esto se quedó algo sorprendido.
—¿Acaso vas a ayudarnos?—Le cuestionó el ojiazul.
—¿Qué otra opción tengo? No puedo dejaros solos, por no mencionar en el lío que me habéis metido al mentirle a Roger así...
—Perdona, te has metido tu solita, podrías haberle dicho la verdad—Le reprochó el rubio.
—Mello...—Le avisó Matt de que se controlara un poco.
—Bueno, puedo llamar a Roger y decir que os he encontrado.—El amante del chocolate frunció el ceño e hizo un vago movimiento de mano para que la castaña se callara, pero ella no le hizo caso y siguió hablando.—Supongo que si tengo que ayudaros tendré que decirles a mis amigos que me llamaron del trabajo...
—Oye, que nadie te ha pedido ayuda—Le dijo Mello, sacando todo su orgullo.
—Creo que ya os dije que no os puedo perder de vista, así que ya que tengo que estar con vosotros os ayudaré.
—Eso está bien, gracias—Dijo Near.
—Tu lo dices por llevarme la contraria—Le gritó el rubio al albino.
—Como sea, yo la verdad, me siento mejor si tenemos a un adulto con nosotros—Opinó Matt.
—Un adulto, pero es que Amy tiene cerebro de niña de diez años
—Gracias, Mello, yo también te quiero—Dijo con ironía la más mayor, dejando salir una exagerada sonrisa.
—Mello, No seas terco—Le reprochó Near girando un mechón de su pelo—, nos viene bien toda la ayuda posible...además, si Amy habla con Roger cuando volvamos, no nos pondrá un castigo demasiado duro.
Mello no pudo negarse, ya que eran dos contra uno, así que Amy se quedaría con ellos, le gustara al rubio o no.
Volvieron de camino al hotel en el que se habían registrado. Durante el trayecto de vuelta, la castaña le dijo a sus amigos, por teléfono, que estaría ocupada durante sus vacaciones, y cuando estos les preguntaron por la reacción que había tenido durante la mañana al ver a los chicos, tan solo les mintió diciendo que uno de ellos, le recordó a unas cosas que tenia que hacer en ese país antes de volver a Inglaterra. Le costó bastante, pero al final, logró convencerlos de lo que les había dicho era real, pero siguieron insistiendo en que se quedara, preguntándole que era aquello que tenía que hacer que iba a ocupar tanto tiempo de sus tan ansiadas vacaciones, sin embargo, Amy, al no tener mas excusas, ni saber que demonios inventarse, les dijo que era algo confidencial de su empleo, así que dejaron de preguntar sobre ello.
Cuando llegaron al hotel, la castaña observó que sus compañeros de habitación no habían llegado todavía, les dijo a los tres huérfanos que recogieran las cosas de su suite, pues para no levantar sospechas en sus colegas, lo mejor sería cambiarse de hotel. Sabía que en estas fechas no iba a ser fácil encontrar un nuevo hotel, pero tenia que encontrarlo a toda costa. Mello le dijo que cuando encontraran a L, se quedarían con él en el hotel, pero la ojiazul no estaba tan segura. Seguramente L tendría mejores cosas que hacer que vigilar a tres críos y a una completa desconocida.
Al acabar de recoger sus cosas salieron del edificio donde descansaban y se adentraron en las calles de la ciudad en la que se encontraban.
Según el mapa, arrugado, que Amy había ojeado hace escasos momentos, había un hotel, medianamente decente, y dentro de sus posibilidades económicas, al lado del Teito, el lugar donde supuestamente L se alojaba. Así que sin pensarlo dos veces buscaron ese lugar, pero estaba más lejos de lo que se esperaban, por lo que cuando llegaron, ya era la una menos cuarto de la tarde, y la muchacha estaba demasiado agotada y hambrienta (por la carrera) como para tener que recibir la sorpresa de encontrarse con ese gran detective, que en estos momentos, arriesgaba su vida en el caso del asesino de masas y/o dios para algunos, Kira.
Mello, ante las infinitas súplicas de su profesora de dibujo, accedió a ir a comer a una cafetería, con la condición de que comiera rápido para retomar la caminata hacia el hotel de su ídolo. Pero antes, se registraron en su nuevo hotel, el Nozomi.
En la cafetería, Amy no sé cortó ni un poco, y despreocupándose por completo de cuidar su linea, pidió todo lo que pudiera comer y más, por suerte, Matt se encontraba también lo suficiente hambriento como para ayudar a devorar aquella suculenta comida. Near, también se unió a el banquete, y Mello, por no aburrirse mirando como comían, decidió probar la comida japonesa de la que tanto disfrutaba la castaña, exprimiendo al máximo el delicado y peculiar sabor de la comida que tenia delante.
—Bueno, ¿nos vamos ya?—Preguntó Mello levantándose despacio de la mesa.
—si, Mello, ahora nos vamos—Le respondió casi en el momento Amy.
Los cuatro se levantaron de la mesa. La castaña pidió la cuenta y se la trajeron enseguida, ella pagó religiosamente lo que se le pedía y se despidió educadamente.
Caminaron durante diez minutos, y la nieve empezó a caer despacio sobre ellos. Los hermosos copos de nieve, blancos y fríos, le sacaron una sonrisa a la muchacha, que levantó las manos hacia delante, viendo como esas estrellas heladas caían sobre sus palmas y se derretían, hasta no quedar nada mas que unos pequeños charquitos de agua que resbalaron en su piel.
Mello la observó curioso, le había parecido ver en la mirada de su acompañante un brillo infantil cuando observó el primer copo. Después apartó de su campo visual a la alegre profesora y se centró en el paisaje que tenía delante; el edificio de color grisáceo y lleno de ventanas, que sin duda, sería el hotel Teito. Estaban en el lateral del edificio, y ya se podía ver el toldo en la entrada.
Un camino de arboles de hoja perenne, dentro de un circulo de piedras, daba un toque algo más alegre al diminuto camino que les quedaba por recorrer hasta llegar a su destino. En el medio de ese camino, se podía observar a un chico castaño, tomando notas en un pequeño papel que sujetaba con su mano izquierda. El muchacho castaño parecía joven, y era bastante guapo. A pesar de estar con la cabeza gacha, concentrado en lo que escribía, se podían ver dos ojos almendrados. Iba vestido con un abrigo beige que le llegaba hasta las rodillas, con unos botones enormes. Los bordes de ese abrigo eran de un color más claro y un poco peludos. El pantalón que llevaba era de un marrón suave.
Delante de él, estaba una mujer, alta y vestida con una chaqueta de cuero de cuello alto, un pantalón vaquero y unas botas. Llevaba un bolso que pasaba por su hombro izquierdo. Tenía el cabello azabache, liso y se resbalaba por la chaqueta que llevaba, quedando a ambos lados de su cuello. Poseía una mirada triste y cansada. Sus ojos azules apenas brillaban. Era claramente la viva imagen de la tristeza.
Pasó por el lado de ambos desconocidos, un hombre de pelo castaño, alborotado y de piel un tanto morena. Este abrió el paraguas y caminó sin distraerse con nada hacia delante.
Antes de llegar a pasar al lado de la mujer y el chico, que parecía ser un estudiante, la adulta, de cabello negro, cuando el castaño acabó de decir algo, apenas un sonido, que no llegó a oídos de los tres sucesores y Amy, abrió mucho los ojos y pareció aun más triste. Después dio media vuelta, negando a todo lo que el estudiante le preguntaba.
Ignorando todo esto, los cuatro siguieron hasta que llegaron a la entrada del Teito, caminaron hacia la recepción y preguntaron por el nombre en clave
de L que Mello había descifrado en el código del ordenador, y el recepcionista, cumpliendo su trabajo les dio el número de la habitación.
Mello, Matt y Near, esbozaron una sonrisa al recibir el número. Amy por otro lado, solo sintió como sus pelos de la nuca se erizaban.
Se montaron en el ascensor y pulsaron el botón que les llevaba a la planta deseada. Cuando las pesadas puertas metálicas del aparato se abrieron, las dudas empezaron a aparecer en las cabezas de todos, sobretodo en Amy, que ya no estaba tan segura de querer acompañar a sus alumnos hacia ese detective.
Caminaron por el lujoso pasillo hasta llegar a la puerta de madera, con el numero de la suite colgados en ella. Se miraron mutuamente antes de dar los toques decisivos que harían que el detective saliera a fuera a recibir la visita.
Se escucharon unos murmullos en el interior, y después los pasos delicados de los pies encaminándose hacia la puerta-
El corazón de Amy empezó a latir con tanta fuerza dentro de su pecho que casi sentía que le iba a salir de un momento a otro de su cuerpo. Sus piernas empezaban a temblar, y su respiración se volvía agitada, como si se estuviera ahogando en medio del inmenso y azulado océano sin que nadie pudiera ayudarla. Sus ojos casi ni podían mantenerse abiertos, y por su cuerpo corría el impulso de salir corriendo de aquel lugar y desaparecer. Era como si algo le estuviera avisando de que conocer a ese detective iba a ser el principio de una larga cadena de trágicos sucesos.
El manillar se movió y la puerta se movió hacia atrás, permitiendo ver así, la imagen de un hombre.
Bueno, ¿Qué os ha parecido? Creo que voy mejorando un poco en las descripciones...pero no estoy segura.
Este cap me costó un poco decidirme si cortarlo aquí o mas adelante, pero creo que ya es demasiado largo, por no mencionar que no tengo una idea clara de como L reaccionará cuando se encuentre con esas tres personas tan brillantes...y Amy. :P así que cortarlo aquí me da tiempo para pensar en como iniciar el próximo cap, pero prometo que lo subiré pronto, ya que las vacaciones se acaban y tendré que estudiar un mogollón de horas para las recuperaciones.
Por cierto, Creo que si os habéis dado cuenta, pero me gusta dejar las cosas claras para que no haya confusiones.
El chico castaño, de aspecto joven y guapo, era Light.
La mujer que representaba la tristeza, era Naomi Misora.
Y el hombre que pasa por su lado era Aizawa.
La escena es del capitulo 7 de Death Note, Nublado, en el minuto 19 y segundo 47 (que control con el tiempo eh. Eso es porque más o menos trataré de seguir el canon y haré todo lo posible para que las cosas sucedan dentro del tiempo que tendrían que suceder (con deciros que me puse a buscar la ficha técnica de Ukita para saber si Mello y su "ejercito" podían hacer su aparición en el momento en que muere creo que lo digo todo...))
Un saludo ^.^
