Capitulo 9-Desagradecido
Automáticamente, Amy cerró los ojos nada más notó que la puerta se abrió del todo. Apretó los párpados y trató de concentrarse en las formas difusas que aparecieron delante de ella, adornando un poco la oscuridad que ahora, buscando aislarse de lo que ocurría a su alrededor, se concentró en analizar.
Mello y los demás, levantaron la cabeza para encontrarse cara a cara con aquel que les había abierto, pero no hizo falta eso para saber que no se trataba de L, ya que iba demasiado bien vestido y era un poco más ancho de lo que el detective seria.
El que estaba parado delante de ellos, era una persona de aspecto mayor. Los pequeños reconocieron a Watari en el acto, por lo que sonrieron. El anciano salió de la habitación sin hacer mucho ruido y llevó a los niños, hacia el otro lado del pasillo, se veía bastante alterado.
—¿Qué hacéis aquí?—Preguntó poniéndose a la altura de los tres huérfanos.
—Watari, hemos venido a ayudar a L—Le respondió Mello enseguida, girando la cabeza para tratar de ver el interior de la habitación a la que recientemente habían llamado, pero el anciano se había encargado de cerra antes de salir de allí.
El fundador del orfanato lanzó un prolongado suspiro.
—Escuchar, esto es muy peligroso, L no os va a dejar—Mello frunció el ceño. Amy suspiró aliviada—Por cierto, ¿Sabéis lo preocupado que está Roger por vosotros? Tenéis que volver cuanto antes—Se levantó hacia Amy—¿Les has traído tu hasta Japón?—Ella rápidamente negó con la cabeza.
—La seguimos nosotros,Watari, queremos ayudar a L—Le dijo Near—Somos sus sucesores, tenemos derecho a ayudarle.
—Creo que ya sabéis lo difícil que es el caso Kira, L no puede arriesgarse a perder a sus sucesores—Dijo con voz tranquila mientras se levantaba—Os pagaré un viaje de vuelta a Inglaterra, pero antes llamar a Roger para que pueda rela...
—¡No!—Interrumpió Mello a Watari, que abrió los ojos sorprendido.—¡no me pienso quedar en el orfanato mientras L se juega el cuello!
—Estoy de acuerdo con Mello, Roger—Dijo Near. Mello se sorprendió de que por una vez, el albino estuviera apoyándole en algo, y no poniéndose en contra como la mayoría de las veces—Somos sus sucesores, y si L no puede solo en este caso, necesitará toda la ayuda posible.
—Estos dos tienen razón, Watari, Tenemos la obligación de ayudar a L—Agregó Matt.
El anciano realmente no sabia que responder. Era muy fácil decirles un rotundo "NO" y obligarles a ir directamente a la Wammy's House de vuelta, pero del mismo modo que se habían escapado la primera vez de allí, podrían volverlo hacer una y otra vez, hasta que al fin lograran su cometido. Por otro lado, tenían algo de razón, si L no iba a poder con el caso Kira solo, la ayuda de demás personas con casi su misma capacidad podría servirle de mucho, pero era demasiado arriesgado.
—¿Y bien?—Dijo Mello impaciente por una respuesta. Watari siguió en sus pensamientos. Quizás podrían ayudar desde el orfanato, mandando o recibiendo mensajes de L, sin embargo esa idea tenía que ser retirada, pues igual los sucesores no podrían obtener tanta información como fuera necesaria, y también se perdería mucho tiempo en recopilar los datos para enviárselos...
Pero...¿En qué demonios estaba pensando Watari? Son niños, menores de edad, no pueden meterse en esta clase de líos, no pueden pretender ser héroes a esa edad...aunque...L también era un crío cuando empezó con todo esto...Realmente estaba confuso y completamente atrapado en sus pensamientos.
Amy lanzó un fuerte resoplido que llevaba aguantando desde que llamaron a la puerta, tratando de que así, sus fuertes latidos de corazón se calmaran un poco, pero no ocurrió asi, su órgano seguía palpitando con velocidad, incluso con más fuerza.
—¿podemos quedarnos?—Volvió a preguntar Mello
Watari despertó de su trance, pero aun se veía bastante confuso.
—Posiblemente no—Dijo algo dudoso.—Creo que os pagaré un vuelo de vuelta a Inglaterra.
—¿y si no nos subimos al avión?—Le retó el rubio.
—Si que subiríais al avión, de eso estoy seguro.—Le respondió calmado el anciano a Mello.
—No—Apoyó Near de nuevo a Mello. Watari se sorprendía cada vez más de que el muchacho pálido le negara todo lo que decía y apoyara a Mello.
Se escuchó el crujido de una puerta al abrirse. Amy movió instintivamente sus ojos hacia ese lugar, contemplando sorprendida la persona de la que quería huir desde el primer momento que pusieron el pie en el Teito.
El hombre, el increíble ídolo de Mello, estaba en la puerta, apoyado con el pie derecho mientras que con el izquierdo se rascaba el tobillo por encima de unos pantalones vaqueros, azules y holgados. Unas huesudas manos se escondían en el bolsillo de la prenda inferior, y sus muñecas se protegían bajo la tela blanca de la camisa que caía sobre su cintura. La ropa le era de al menos, una talla superior, por lo que caía hacia abajo creando grandes y notables arrugas, pero parece ser, que el portador no se preocupaba de ello.
Las ojeras que tanto le habían llamado la atención al analizar la fotografiá hacia ya tiempo, estaban aun más marcadas y eran más grandes, como si hubiera estado un montón de días sin pegar ojo, cosa que ella no llegó a entender, ¿no es el limite de aguante de un ser humano 10 días sin dormir? Si superaba ese limite caería en un profundo sueño del cual jamás se levantaría.
Encima de esas marcadas ojeras, había dos orbes negros, sin vida, como si tan solo fueran dos agujeros ahí puestos, para no dejar huecos vacíos en su rostro. Realmente llegó a preguntarse si sería ciego. Pues esos ojos, parecían muertos, no tenían ni una pizca de vida. Amy se preguntó cuantas escenas llenas de dolor, odio, ira, desesperación, horror...había tenido que observar a que ser humano para quedar con unos ojos tan insensibles.
Su cabello negro había crecido y lo tenía igual de alborotado. Su tez pálida, aun era mas blanca de lo que era en la imagen enmarcada del desordenado cuarto de Mello.
Amy se dio cuenta, al volver a revisar a aquel detective tan...extravagante, que había caído en una trampa oculta en los oscuros ojos de aquel humano. No era capaz de apartar su mirada, no era capaz de observar ninguna otra cosa que no fueran esos gigantescos ojos muertos que tanto miedo le inspiraban.
Por suerte, cuando el pelinegro abrió un poco sus ojos, sorprendido seguramente por ver a sus sucesores allí, Amy logró apartar sus luceros, y centrarlos en otra cosa que no fuera el detective, pues temía volver a quedar atrapada bajo esa mirada.
—Watari—Pronunció con una voz algo extraña, una mezcla entre fría y cálida, grave y aguda, molesta y agradable, fuerte y suave. Era un tono realmente curioso. El anciano se levantó en el acto y se giró, adoptando el mismo rostro neutro y sin expresiones que el detective tenía a pesar de su reciente sorpresa—Apártate un momento, por favor.
El anciano obedeció. Cuando se apartó, L analizó al completo a los huérfanos, que se habían quedado petrificados cuando vieron a su ídolo. La castaña observaba como Mello temblaba de emoción. Pensó que de un momento a otro, pudiera saltar hacia L. Cuando acabó de analizarlos, le lanzó una mirada a la extraña que acompañaba a los menores.
Era un rostro completamente nuevo para él. A primera vista no parecía ninguna amenaza, pero aun asi, estaba molesto porque sus sucesores, habían permitido que alguien, que no fuera de su estricta confianza le viera. Aunque bueno, no estaba completamente seguro de que esa chica castaña, que en estos momentos, temblaba, supiera que él era L.
—Watari, son Mello, Matt y Near, ¿verdad?—Preguntó L. Watari asintió—Por favor, llévales de vuelta a Inglaterra.—Dijo sin más.—A ser posible que se vayan hoy mismo.—Y se dio la vuelta dispuesto a entrar en la suite de nuevo.
Amy, no pudo evitar mirar a Mello. Justo como ella se temía, el rubio estaba sufriendo una mezcla de ira y tristeza, incluso odio al ser rechazado de esa forma por la persona a la que más admiraba. La moza sabía que L había obrado bien, que lo mejor era que los críos volvieran al orfanato cuanto antes y se alejaran de él, pero aun así, el modo en el que les negó, tan brusco y directo, fue demasiado. ¿Acaso no se da cuenta de qué sus sucesores, ellos solos, habían recorrido medio mundo para ayudarle? ¿¡No se daba cuenta de ello!
L siempre le había parecido horrible, nada más escuchar la maldita letra en la que se escondía por primera vez, sintió que era una persona cobarde y tan solo se había quedado con eso, con que era un cobarde, pero ahora, había visto que aparte de cobarde era un desconsiderado y un desagradecido. La ira hacia él aumentó con fuerza en su interior. Por lo menos podía haberles dicho "agradezco vuestro esfuerzo por venir hasta aquí para ayudarme, pero es mejor que os vayáis" o preocuparse por como habían llegado, o si habían sufrido cualquier accidente. ¡por dios! ¡son sus malditos sucesores! ¡debería preocuparse por ellos! ¿no?
—¿Les dices eso sin más?—habló ella cabizbaja. L se detuvo y giró un poco su cabeza, no se esperaba que esa muchacha temblorosa fuera a hablarle—Es increíble como te deshaces de ellos, así sin más, como si fueran basura—Levantó un poco la cabeza, pero no llegó alcanzar el rostro de L, se mantuvo firme, analizando una mancha en la pared al lado del grueso cuello pálido del detective.—ni les agradeces el esfuerzo que hicieron para llegar hasta ti, ni te preocupas por nada de ellos, aún me sorprende como demonios te tienen tanto respeto.
Mello le miró sorprendido, al igual que los otros tres. L se dio la vuelta por completo mirándole curioso, se llevó el dedo pulgar a la boca y empezó a morderse la uña, analizando de nuevo a la muchacha, pues parecía que se había equivocado con ella.
—Se ve que te mereces toda su admiración—Dijo Amy con un sarcasmo demasiado notorio—, yo si fuera ellos, hacía ya tiempo que hubiera decidido admirar a una patata en vez de a ti—añadió al final.
No había duda, esa chica sabía que el era L, pero ¿Quién era esa chica? ¿Cómo se había juntado con sus sucesores?. Ryuzaki decidió no centrarse en lo que ella decía e ir directamente y únicamente a lo que él le interesaba.
—¿como te llamas?—Preguntó él—Dímelo rápido, tengo que atender unos asuntos—Y señaló a la puerta.
—¿Qué?—Preguntó molesta—¿Acaso me has escuchado?
—Si, todas y cada una de tus palabras, ahora, ¿Me dices tu nombre?—La muchacha no sabía si L le había hablado con ironía o si de verdad le había estado atendiendo.
Ella frunció el ceño
—¿para qué? No creo que te venga mucho en cuenta, además, con todo lo del caso Kira, y que tu estés involucrado en él, no me inspira mucha confianza para darte mi nombre—Prudente,anotó L mentalmente en su cabeza, esa chica también era prudente, valiente y prudente, pero no era eso lo que le importaba, lo que quería saber era su maldito nombre para investigarla y averiguar si era alguien a quien podría permitirle el lujo de saber su aspecto sin ser vigilada por si se iba de la lengua
—Dime tu nombre—Dijo él
—No—contestó únicamente Amy.
—Dime tu nombre—Repitió Ryuzaki
—No.
—Ryuzaki, si no estoy equivocado, se llama Amy Britt, trabaja para la Wammy's House como maestra de dibujo—Dijo Watari al ver la cabezonería de la ojiazul.
Empleada de la Wammy's House, tal vez L si podría pasar por alto que conociera su aspecto, pues todos los de allí solían ser bastante leales a no decir nada sobre el detective. Amy lanzó una mirada asesina al agradable anciano y después, lanzó un suspiro.
—Bien—Dijo—Ya podéis iros.—Y se dispuso a entrar en la suite de nuevo.
Mello, contagiado por el golpe de valor que le había dado a Amy, ya que ella ni por asomo solía hacer cosas como esas, caminó hacia donde estaba su ídolo y le agarró de la manga de su camisa, obligandole a detenerse y dar media vuelta, Watari caminó hacia Mello y le levantó desde las axilas, apartándole de Ryuzaki.
—Por favor, queremos ayudarte en el caso Kira—Dijo pataleando para que Watari le soltara—No pensamos marcharnos hasta que nos dejes ayudarte.
—Venga, sabemos que necesitas ayuda—Rogó Matt caminando hacia el ídolo de Mello.
—Vosotros solo estorbaríais—Dijo sin más—¿no os dais cuenta qué mientras estoy discutiendo con vosotros pierdo tiempo para buscar a Kira? Watari, regístralos en una habitación y ve a buscar cuatro billetes de vuelta a Inglaterra.
—¿cuatro?—Preguntó Amy molesta—Yo estoy de vacaciones, no puedes obligarme a volver antes de tiempo.
—No sabia eso—Su tono de voz se había vuelto aun más neutro—Entonces, Watari, compra solo tres billetes.
—Si—dijo él, y desapareció por las escaleras, dejando solos a los tres sucesores, a L y a Amy.
Ella no sabia como actuar, así que se quedó quieta un rato y se dio la vuelta, dispuesta a marcharse por las escaleras. Se paró delante de los huérfanos que no sabían muy bien que hacer a continuación, por lo que miraban al suelo.
—Bueno chicos, nos vemos el once de enero—Y movió ligeramente su mano. Ellos se despidieron con un pequeño gesto de cabeza.
—Señorita Britt—Le llamó una voz desde atrás, cuyo dueño era la persona que más odiaba en estos momentos—Agradecería que no contaras nada sobre mi aspecto a nadie. No me agrada mucho que la gente vaya sabiendo de mi apariencia. Y menos ahora.
—Tranquilo, no diré nada, pero no por ti, lo haré por Mello, Matt y Near, por cierto más te vale cuidarte, no quiero tener que verles llorar porque has muerto.—Dicho eso se encaminó hacia las escaleras.
Mientras caminaba hacia los peldaños, se vio iluminada con una idea que animaría mucho a sus alumnos así que se escondió en la esquina de las escaleras, donde no se ni veía su sombra. Sacó de su bolso un papel y anotó el número de teléfono de su móvil en él. Después volteó la hoja y escribió con velocidad unas palabras. Sacó unas monedas de su bolsillo, las envolvió en la pequeña lámina y la apretó en su palma, cogió aire y volvió a subir hacia arriba. Avanzó rápido hacia los huérfanos, se agachó y les rodeó con sus brazos. Ellos la miraron con los ojos muy abiertos. Amy, aprovechando que Near tenía bolsillos y que en estos momentos esa parte de su camisa estaba fuera del campo visual del detective, dejó caer el papel arrugado con las monedas en ellos. Se volvió a levantar.
—Nos vemos dentro de poco ¿vale?—Sonrió y se marchó por las escaleras, dejando a unos sorprendidos niños y a un curioso L analizando su reciente comportamiento.
Mientras bajaba por los escalones, ella rezaba para que Near descubriese y leyese la nota antes de que suban al avión que les llevaría hacia Winchester.
Notas:
No sé si este capitulo se ha entendido muy bien...si tenéis cualquier duda preguntarme por Mensaje privado...pero no creo que haga falta ¿no?
Matta ne. ^.^
