SHINRAKUGUMI
CAPÍTULO XIII
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—No, Souko —grito Kagura mientras cachaba el cuerpo de su desfallecida compañera.
Los amantos que restaban botaron sus armas al piso y emprendieron a la huida, con sus líderes muertos no tenían más motivos para seguir ahí. Pero a la pelirroja le enfureció esta acción, y sintió como poco a poco el virus que le impedía transformarse a estado Yato se iba desvaneciendo.
Antes de que los extraterrestres empezaran a correr Kagura fue tras ellos como si un leopardo fuera tras su presa, uno a uno los fue despedazando, con su falta de conciencia se le hacía muy divertido y por eso peleaba con una sonrisa.
—Kagura —grito la capitana Tsukuyo al momento que le estaba arrancando los brazos al último amanto que quedaba en pie. Ella solo lo termino de masacrar y después de sus manos se lamio la sangre que tenía en ellas. —Chicas no se le acerquen a Kagura, mientras vayan a revisar si hay enemigos vivos o mujeres heridas —ordeno la capitana de rubia cabellera a sus subordinadas.
—Kagura, ven aquí —le habló Otae de forma cariñosa como si se tratara de una mascota. Por lo que Kagura corrió a su regazo brincando como un lindo conejo. —Kagura sabes que no deberías hacer esto, por favor vuelve a tu estado normal para que podamos hablar —le dijo mientras le acariciaba el cabello. De pronto sintió mojado y se fijó en la pequeña niña que tenía encima de sus piernas. —¿Qué pasa Kagura?
—¿Souko? ¿Dónde está? —pregunto Kagura exaltada después de haber salido de su trance, mientras le brotaban unas lágrimas.
—¿Souko? Ah la señorita Okita, no la he visto —respondió Otae.
—Ni yo —comento Tsukuyo.
—Voy a buscarla —dijo Kagura al momento de levantarse, pero se detuvo al instante porque sintió como sus músculos le dolían, a pesar de ser una Yato pelear sin conciencia tiene sus repercusiones, además de los estragos que dejo de su pelea con aquel amato.
—Deberías atenderte tu primero Kagura —sugirió Otae —me imagino que Okita ha de estar bien.
—No está bien —soltó en llanto Kagura —ella se arriesgó para protegerme, ahorita está inconsciente —dijo eso mientras corría a la dirección que recordaba haber dejado a Souko antes de perder la conciencia.
Y ahí estaba, rodeada de un mar de cadáveres, checo sus signos vitales y se alegró de que podía apreciar un leve pulso cardiaco, como pudo consiguió levantarla y la cargo en su espalda. Empezó a caminar en dirección a la salida.
—Kagura no deberías forzarte, acabas de tener una gran pelea, déjanos a nuestro cuidado a Okita.
Y antes de que pudiera decir algo, ella también se desvaneció frente a las capitanas.
(…)
Kagura despertó sobre exaltada en una suave y cómoda cama de hospital. Inspeccionó los al rededores con la mirada y no vio a nadie cerca. Empezó a mover su piernas y las sentía bien, después sus brazos; al parecer lo único que había provocado aquella pelea en ella era cansancio.
Se sentó sobre la cama y no le dolió nada, así que procedió a levantarse.
Iba en camino a la salida pero antes de eso se observó en un espejo, al parecer alguien había tenido la molestia de cambiarle la ropa y equipo médico se había encargado de tratar sus golpees con algún extraño liquido morado que solo dejaba mancha alrededor de ellos.
Por la disminución de sus hematomas podría asegurar que abría dormido de medio día a un día completo. Salió del área de camas del hospital interno del Shinrakugumi y en ninguna de ellas vio a Souko.
—"Se despertó antes"— fue lo que pensó aquella pelirroja.
Camino hacia el primer piso del cuartel para que la vieja Otose le diera información sobre los días que estuvo inconsciente. Cuando apenas iba saliendo del elevador se encontró con la imagen de la vieja intentando controlar a un pequeño grupo de mujeres, cuando se acercó lo suficiente aprecio que se trataba de Marine, Shizuo y Akari.
—Señora solicitamos hablar con Tomoko o Rakuko por favor, queremos saber cómo están —dijo Shizuo.
—Ya les he dicho durante dos días seguidos que aquí no se encuentra ninguna de esas dos chicas —dijo Otose molesta mientras se acariciaba la cien.
—Pero ellas nos dijeron que eran oficiales del Shinrakugumi y por la forma de pelear de Tomoko si se lo creo —dijo Marine.
—Buenos días vieja —dijo Kagura en forma de saludo.
—Tardes deberías decir, pequeña bella durmiente.
—Rakuko —gritaron las tres chicas y corrieron a abrazarla.
—¿Rakuko? Es en serio Kagura —dijo Otose un poco molesta.
—¿Rakuko que significa esto? —preguntó Akari.
—Me disculpan un momento chicas, voy a hablar con la vieja bruja y ahorita las atiendo —dijo Kagura formal.
—Está bien Rakuko —dijo Marine y después las chicas procedieron a sentarse a unos sofás que se encontraban en la recepción.
—Rakuko ¿me podrías explicar eso?
—Cállate vieja bruja.
—Debí imaginarme que se trataba de ti, tú eres la única que suele cambiarse el nombre en las misiones de infiltración —dijo Otose entre carcajadas. —Déjame adivinar que Tomoko es Okita.
—Sí, hablando de la reina de Roma, ¿Cómo está? No la vi en las camas del hospital.
—Ella está en el cuarto de cuidados intensivos, tuvo una gran hemorragia interna en el lugar donde le pegaron. Porque se fracturo una costilla y se le enterró en el estómago.
—Todo fue por mi culpa —Kagura golpeo el escritorio de Otose.
—Independientemente de eso, necesitó que hagas el reporte de la misión ya luego te lamentas por tu compañera perdida.
—Ella no va a estar perdida, sugiriere a la comandante de que proceda a hacer la iniciación.
—¿La iniciación? ¿Estas segura Kagura? Eso solo se hace a quienes han pasado unos exámenes muy estrictos y demuestran ciertas capacidades.
—No quiero perder a nadie más —dijo Kagura con cierta tristeza en su voz.
—Aunque la comandante lo autorice recuerda que debe ser aprobada por las cuatro capitanas y Tama.
—Eso lo sé. Pero no pierdo nada con intentarlo.
—Como tú veas. El reporte también lo ocupo —dijo Otose mientras le entregaba unas hojas con el formulario a llenar del reporte.
—Está bien, te lo entregó cuando haya pasado tiempo con mis visitas y haya visto a Souko.
—Está bien, pero esas niñas solo les permiten una hora de visita y recuerda que no pueden acceder más allá del cuartel.
—Solo estaremos en la cafetería, no tienes de que preocuparte vieja bruja —dijo Kagura en forma de despedía porque después emprendió camino a donde estaban sentadas sus excompañeras de trabajo.
— ¿Cómo han estado? —pregunto sonriente Kagura.
—Rakuko, hemos estado muy preocupadas por ustedes, ya van tres días que no se presentaban por allá, además de que veníamos a buscarte aquí y aquella señora nos decía que ustedes no laboraban aquí —dijo Shizuo preocupada.
—Lo siento por preocuparlas tanto chicas, pero creo que primero debería decirles nuestros verdaderos nombres, mi nombre real es Kagura y el de Tomoko es Souko. Así que al momento que preguntaban por nosotros les decían que nosotras no laborábamos aquí. Segundo no pueden seguir viniendo aquí, el cuartel del Shinrakugumi está estrictamente prohibido visitas de personas externas, al menos que sean para denuncias, reportes, quejas o cosas por el estilo.
—Está bien lo entendemos —dijo Marine algo deprimida.
—Solo veníamos a darles las gracias a ustedes, porque debido a su intervención las mujeres de aquella área ya pueden salir tranquilas y nosotras podemos seguir trabajando sin que Soo tenga que dar una cuota —expreso Shizuo
—Me alegró que su vida haya mejorado, esa es la misión del Shinrakugumi, pero no es para que se me depriman enseguida —. Kagura volteo a ver a sus alrededores y observo que nadie estaba en un perímetro cercano —. Intentare ir al café con Souko, una vez que esta se haya mejorado, para hacer una celebración en la cafetería, ¿vale? —susurro de forma que solo sus interlocutoras la escucharan.
—¡Si! —grito emocionada Marine, pero inmediatamente Kagura le tapó la boca.
—Esto será un secreto entre nosotras, ya que las integrantes del Shinrakugumi no tiene permitido salir, así que por favor no le digan a nadie.
—Nuestros labios están sellados —dijo Shizuo. —Hasta entonces
—Adiós Raku... Lo siento, Kagura —dijo Akari.
—Te esperamos en la cafetería —dijo Marine al oído a Kagura.
—Gracias por venir a vernos y pos su preocupación, si tienen algún otro incidente no duden en reportarlo al Shinsengumi.
—Lo haremos, gracias —dijeron las tres mientras le haciendo reverencia a Kagura y esta se las regresaba.
(...)
Mientras tanto Souko estaba en una habitación ella sola con muchos aparatos conectados a ella, y una persona del equipo médico estaba checando sus signos vitales.
—¿Como esta? —escucho la persona del equipo médico tras de ella.
—Le dieron una buena paliza pero si va a librarla —dijo sin voltear a ver a su interlocutora —. Sólo debemos estar... ¡Comandante! —exclamó sorprendida cuando dio la vuelta para hablar como se debía con su interlocutora.
—Buenas noches —dijo la comandante.
—Buenas noches comandante, la chica si va a salir de ello, estuvimos en más de dieciséis horas en trabajo de operación, pero si la logramos salvar, ahora solo falta que se estabilice.
—Oh ya veo, y en ¿qué tiempo cree que sea dada de alta?
—La operación fue el jueves en la media noche para el viernes y desde entonces ha estado conectada, así que no podría decirle una fecha exacta de cuándo podría despertar, aunque con el paso de las horas su pulso cardíaco se ha estado estabilizando.
—Muchas gracias —le rindió reverencia.
—No comandante, no se preocupe, ese es mi trabajo.
—Ok, cualquier mejora o condición crítica espero ser informada.
—Por su puesto.
—Bueno me retiró.
—Hasta luego comandante.
(...)
Durante la noche estaba Kagura frente a su escritorio intentando redactar ese reporte que la vieja le había encargado, no es que fuera la primera vez que redactara uno, sino que esta misión le había dejado grandes heridas, tanto físicas como mentales. Encontrarse con aquel Amanto le echo sal a una vieja herida y que su única subordinada resultara herida por salvarla era la cereza en el pastel.
Así que decidió dejar por la paz aquel documento, total tenía hasta la tarde para entregarlo. Se acostó en su cama con la esperanza de que el día de mañana fuera mejor y hubiera noticias positivas de su querida amiga.
(...)
La reunión de altos directivos del Shinrakugumi se llevó a cabo en domingo, ya que no se pudo organizar en sábado porque su comandante no andaba en condiciones para poderse realizar.
Una vez en la reunión las capitanas dieron informe de lo que habían hecho durante la semana y al parecer después de eso la reunión terminaba pero su comandante les toco un tema que las dejo sorprendidas.
—¿Qué opinan de Okita Souko se le lleve a cabo la iniciación? —preguntó la comandante, mientras tanto las cinco mujeres frente a ella se voltearon a ver.
—Comandante le recuerdo que para hacer una iniciación a la candidata se le debe hacer exámenes de salud, psicológicos, condición física y de combate —exclamo Otae.
—Además de que esa chica lleva poco tiempo en la fuerza y ya usted le está dando demasiadas confianzas, no sabemos de dónde viene o que hacía antes de entrar aquí, recuerde que la iniciación les da más fuerza y resistencia física, no sabríamos que podría hacer con tal poder —comento Tsukuyo.
—Obvio que para proteger al país y a sus compañeras —dijo la comandante —. ¿No han leído el reporte de Kagura? Ella salvo sola a todas las mujeres porque Kagura fue tomada como rehén, después regreso a salvarla, se enfrentó a un gran número de amantos y se arriesgó para salvarla recibiendo el golpee por ella eso es lo que la tiene en el hospital.
—Bueno leyendo la base de datos conforme a sus capacidades de combate y físicas creo que si aprobaría —hablo Tama.
—Bueno, comandante recuerde que también la chica esta entre la vida y la muerte, y la iniciación no se puede llevar a cabo si la candidata está enferma de gravedad —expresó Kyuubei.
—Eso lo sé, pero ¿no creen que eso ayudaría a mejorar su condición? La iniciación mejora su condición regenerativa.
—Comandante con todo respeto, creó que usted se encariñó con esa mujer, y ese amor la está cegando para ver las cosas como realmente son —dijo Tsukuyo.
—Independientemente de eso, creó que la chica tiene potencial y no la quiero ir retrasando. Además creo que tiene lo que necesita para ser su subcomandante.
—¿Subcomandante? —interrogaron todas con sorpresa y la mujer de enfrente solo asintió con la cabeza.
—Pero eso sería revelarle su identidad, algo que se ha mantenido en secreto desde que tomo el cargo hace un año, ¿por qué tan de repente piensa en una subcomandante? ¿Realmente la necesita? Nosotras le hemos estado sirviendo como sus manos derechas, tiene cinco brazos ¿prefiere cambiarlos por uno solo? —expresó Sarutobi preocupada.
—Chicas no lo veo así, solo pienso que vendría bien un poco de ayuda extra, sería como mi acompañante de misiones, ustedes no me pueden acompañar porque tienen responsabilidades con sus divisiones y es algo aburrido y peligroso que su comandante ande sola.
—Si lo expone de esa forma creo que es considerable una subcomandante, apruebo que a Okita Souko se le lleve a cabo la iniciación —dijo Kyuubei
—Yo también la apruebo, no me gustaría perder a la comandante porque ande sola —expreso Sarutobi de manera melancólica.
—Siento que presionas mucho a esa chica, pero si le estas dando tu confianza es por algo, así que también lo apruebo —opino Tae.
—Disculpen —pidió la palabra Tama —Acaban de subir al banco de datos médicos que la paciente Okita Souko fue dada de alta de los cuidados intensivos, ahora solamente se encuentra descansando en una de las cama del hospital.
—Eso es una muy buena noticia —expreso la comandante alegre —. ¿Qué dices Tsukuyo?
—Opino que te estas encaprichando con esa mujer, pero ya son tres contra uno así que no opinare en contra ni en favor, permaneceré neutral, solo espero que esta señorita cumpla tus expectativas —dijo seria la capitana de cabello rubio.
—Muchas gracias por sus opiniones chicas, serán tomadas en cuenta, pero dado que ya fue aprobado la iniciación se llevara a cabo mañana al anochecer, así que les pido total discreción. Solo Tama y yo estaremos presentes.
—Está bien comandante —dijeron las cuatro capitanas al unísono.
—Si no hay otro asunto a tratar doy por concluida la reunión.
Una vez que las capitanas se habían retirado Tama decidió hablar en privado con su comandante.
—¿Está segura de darle una fuerza monstruosa a una joven que tiene menos de un mes en la fuerza? Además de que ella podría estar relacionada con la fuerza policial del Shinsengumi como sus parientes.
—Es que Tama, deberías de verla pelear, tiene bastante fuerza y determinación, se le nota en su mirar. Así que no se diga más sobre este tema. Mañana ocupo que este lugar este listo para llevar a cabo la iniciación.
—Como ordene comandante —dijo el robot, y después de eso la comandante abandono la sala.
(…)
Era el lunes por la mañana, y la castaña que había pasado tres días en el hospital había sido dada de alta y recibió una notificación de que ese día sería su descanso.
—Lo que me faltaba, más tiempo improductivo —exclamo mientras se botaba en su cama —. Si estuviera en el Shinsengumi hoy mismo estaría patrullando o dando con la ubicación de algún escondite de los terroristas o mínimo, intentando asesinar a Hijikata
Si no hubiera sido interrumpida por el llamado de su puerta seguiría quejándose de lo consentidoras que son los altos directivos con las mujeres, así que procedió a abrirle la puerta a quien fuera que estuviera solicitando verla.
—¿Qué quiere? —pregunto con un notorio tono molesto.
—Oh la bella durmiente al fin despertó —dijo Kagura con sarcasmo.
—No creo que seas la más adecuada de decir eso, después de todo solo dormí un día más que tú —expreso Souko con sarcasmo.
—¿Quién te dijo eso? — La acusación de su compañera le había hecho sonrojar.
—Oh es que en la madrugada me desperté en una cama del hospital, y como me sentía mejor me vine a mi habitación para dormir mejor y prepararme en caso de que tenga una misión, pero me presento a la hora correspondiente de asignación de misiones y me encuentro con que hoy es mi día libre —expreso molesta Souko.
—¿Te molesta no tener que hacer? Verdad
—Pues sí, me aburro fácilmente.
—Bueno hoy también es mi día libre, ¿Qué tal si la pasamos juntas? Podríamos ir a la cafetería con Shizuo y las demás —dijo Kagura mientras jugueteaba con sus dedos.
—Teóricamente me esas invitando a salir —comento Souko con una sonrisa altiva.
—No claro que no, solo que vinieron a vernos y tú estabas dormida y les dije que las iríamos a visitar cuando te mejoraras.
—Lo decía de broma, pero está bien vamos —dijo Souko mientras acariciaba la cabeza de su superior y después iba a ponerse encima el kimono rojo.
—¿En serio no tienes nada más que ponerte?
—Te dije que soy una mujer de poca ropa, me es un problema escogerla. —"Después de todo soy un hombre" —Además no creo que debas hablar mucho, señorita yo solo visto ropas chinas.
—Son ropas características de mi clan.
—Está bien señorita Amanto.
—Pero bueno, vamos a comprarte aunque sea un kimono.
—¿Con que dinero?
—Mujer, casi derrotaste tu sola una tripulación entera del Harusame y salvaste a más de veinte mujeres de ser vendidas en el mercado negro, es obvio que te pagaron por eso.
—Ah —. Realmente no tenía expresión para demostrar eso, no sabía que en el Shinrakugumi pagaban por lo que había llevado acabo.
—Así que andando.
Y Kagura como pudo saco a su apática compañera de su habitación y la llevo a la tienda departamental que había dentro del cuartel. Como pudo logro convencerla de probarse varios kimonos, desde el más simple hasta el de telas más exóticas. Pero decidió que uno sencillo iba más con su estilo, uno de tela blanca con detalles en negro y un obi dorado, en cierta forma le recordaban al Shinsengumi.
Una vez que ambas chicas se encontraban vistiendo sus coloridos kimonos, dignos de un día de relajación, Kagura le mostró a su subordinada una salida secreta, ya que como miembros del Shinrakugumi no tenían permiso de salir al exterior al menos que fuera para misiones.
—Te lo encargó Tama, por favor —. La joven de roja cabellera solicito la ayuda del robot para que las cubriera con su ausencia y cerrara la puerta tras su salida.
—Está bien Kagura, pero por favor regresen antes de que oscurezca —contestó el androide con tono comprensivo.
—Claro —afirmó —. Por favor ve haciendo los preparativos para hoy en la noche —le susurró a forma de que la otra chica presente no escuchará.
—Bueno, como usted ordené.
—Nos vemos luego —dijeron ambas chicas al momento de salir por la camuflajeada puerta.
Kagura iba feliz porque era acompañada por su subordinada favorita (aunque le costara admitirlo) —Además de que era la única—. Mientras que su acompañante iba rezando a todos los dioses de no encontrarse a nadie conocido y lo viera en tales condiciones, arreglado, peinado y maquillado a cortesía de su superior quien estaba entusiasmada por esta salida.
Estaban las dos frente al café que durante un tiempo laboraron y conocieron personas estupendas además de muy valientes como para acompañarlas en su pelea contra un escuadrón del Harusame. Kagura entro al lugar seguida de Souko.
—Rakuko, Tomoko —saludo cordialmente Soo desde la caja registradora.
—Soo ya te dije que sus verdaderos nombres son Kagura y Souko —reprendió Shizuo a su jefe.
—¿Verdaderos nombres? ¿Ya les dijiste la verdad? —cuestionó Souko a la joven junto a ella.
—Fueron a buscarnos al Shinrakugumi con esos nombres durante dos días era obvio que no iban a poder localizarnos —se excusó Kagura.
—No te preocupes Souko su secreto está a salvo con nosotras —dijo Marine sonriente.
—No es eso —le correspondió la sonrisa— solo que Kagura no me había comentado.
—Oh ya veo. Oye Souko ¿quién es la jefa aquí? —cuestionó curiosa Marine.
—Ah, esa pulga —dijo simple mientras señalaba a Kagura que estaba alegremente platicando con Akari.
—No soy una pulga —exclamo en forma de berrinche mientras intentaba golpear a Souko pero esta la detuvo de la frente.
—Oh ya veo —respondió Marine sorprendida.
—Chicas dejen de pelear —ordenó Shizuo quien traía cargando una bandeja con bocadillos —. Mejor disfruten estos postres que Soo hizo para todas
Juntas, las cinco mujeres se sentaron en una mesa del establecimiento a disfrutar esos dulces pasteles y bebidas, obvio las tres mesetas no descuidaban su labor aunque recibieron apoyo de Soo en una que otra ocasión.
Estuvieron platicando de lo que hacían antes de conocerse y como el barrio donde estaba ubicado el café fue cambiando el ambiente y las mujeres ya no tenían miedo de salir a las calles y las familias que fueron separadas por el Harusame otra vez están pasando tiempo juntos.
Los rayos del sol que atravesaban la ventana se tornaron rojizos dando a entender que pronto ocurriría el ocaso, entonces la jefa de carmesí cabellera le aviso a subordinada que era hora de partir.
—Chicas fue agradable pasar tiempo con ustedes, pero debemos volver al cuartel. El tiempo sí que vuela cuando uno está divirtiéndose —anunció Kagura mientras se ponía de pie.
—Gracias por estos ricos bocadillos —agradeció Souko mientras imitaba la acción de su superior.
—Chicas muchas gracias por salvarnos y por acompañarnos en esta tarde —dijeron las tres meseras al unísono mientras les dedicaban una reverencia.
—Chicas no tienen por qué agradecernos, es parte de nuestro deber —explico Kagura mientras se ponía a un lado de Shizuo.
—En todo caso, nosotras seriamos quienes debiéramos agradecer, porque nos brindaron su apoyo y gracias a eso pudimos cumplir nuestra misión —completo Souko.
—¿Chicas volverán a venir?—preguntó Akari con cierto melancolismo en su voz, eso hizo que las oficiales se voltearan a ver.
—Akari sabes que Kagura nos explicó que no pueden salir, debes de entenderlo —reprendió Marine a su compañera.
—Oh lo siento, no fue mi intención —respondió con nerviosismo.
—No te preocupes —dijo Kagura sonriente —Si tenemos la oportunidad en otra ocasión vendremos pero no esperes que sea pronto.
—Esperaremos no importa cuánto —dijo Marine.
—Bueno chicas debemos irnos, porque si nos descubren afuera tendríamos que cometer sepukku —dijo Souko mientras caminaba hacia la puerta.
—Esperen —grito Soo desde la caja registradora —¿Qué tal una foto del recuerdo?
—Me parece una estupenda idea —dijo emocionada Marine.
—Será rápido chicas, no se preocupen —explico Akari.
—Señor cliente, nos haría el favor de tomarnos una foto —solicitó Shizuo a un comensal que estaba en la mesa próxima.
—Claro —respondió, después de eso las cinco mujeres y Soo posaron enfrente de la entrada de la cafetería. —Listo —exclamo entregando la cámara.
—Bye chicas —se despido Kagura mientras alcanzaba a su compañera que ya estaba a unos cinco metros de distancia. —Souko no vayas tan rápido.
—Lo siento china, pero quiero tener mi estómago completo, así que apúrate, no quiero que las capitanas ni la comandante se enteren.
—La comandante ya lo sabe —murmuro Kagura
—¿Qué dijiste?
—Nada. Unas carreras a ver quién llega primero al cuartel— dijo mientras se daba a la fuga del lado de su compañera.
(...)
Llegaron unas fatigadas chicas a la puerta oculta en forma de cabina telefónica descompuesta.
—Kagura, Okita ¿Se encuentran bien?— pregunto una preocupada Tama a sus dos compañeras.
—Te gané— dijo altanera la de menor estatura.
—Claro que no, yo llegue primero y eso que tú hiciste trampa saliendo antes —reprocho la otra.
—Chicas por favor cálmense
—Lo siento Tama —se disculpó Kagura —. Dime ¿Ya hiciste lo que te ordené?
—Si Kagura, ya está preparado para cuando quiera llevarlo a cabo, sólo que recuerde debe ser antes del toque de queda.
—Entendido.
Souko solo veía lo que estaba hablando su superior con Tama, de lo cual no entendía nada.
—La última en llegar a las termas es un huevo podrido —dijo Kagura para después salir corriendo en dirección a los baños termales.
—Kagura ¡espera! —grito Souko, pero ya no fue escuchada.
—Creo que deberías alcanzarla —sugirió Tama.
—Está bien, gracias por cubrirnos —dijo en forma de despedida para después ir tras su superior.
(...)
Souko llegó corriendo a las termas, para su sorpresa su compañera había olvidado cerrar la puerta.
—Kagura ¿estas segura de lo que vas a hacer esta noche? —Souko escuchó otra voz a parte de su superior así que decidió que lo mejor no era interrumpí. Y su plan era alejarse de ahí y volver más tarde pero la curiosidad le carcomió cuando Kagura respondió con su nombre.
—Souko está bien para el puesto.
—Pero Kagura entiende que ella llega muy poco tiempo en la fuerza. ¿No crees que ya estaba en otro lado antes de llegar aquí? ¿O fue entrenada para infiltrarse?
—"Teóricamente estoy aquí de espía, pero no fui entrenada para eso"—pensó Souko al escuchar eso.
—Yo confió en ella, se ganó mi confianza cuando arriesgó su vida para protegerme.
—"Ni yo me explico todavía, porque hice eso".
—Se ganó el puesto de subcomandante.
—" ¿Subcomandante? ¿Es en serio? Logré en menos de un mes aquí en el Shinrakugumi lo que me ha costado años en el Shinsengumi" —Souko estaba que brincaba de la emoción.
—Sigo pensando que no es un puesto necesario...
—Tsukuyo te solicito que te retires, en poco tiempo ha de llegar mi subordinada, así que quiero pasar un poco de tiempo antes de eso.
—"¿Qué es eso que Kagura se ha traído tanto misterio con eso?"
—Está bien, hasta mañana.
—Adiós Tsukky.
—"Me sorprende la facilidad con la que cambia de carácter. Oh no ya viene de salida" —Souko salió escapando de su escondite para escuchar su plática para después simular que apenas llegaba corriendo —Buenas tardes capitana Tsukuyo —saludo apenas vio a la rubia saliendo de la puerta.
—Buenas tardes señorita Okita, disfrute su baño —dijo para después marcharse.
—Y ahora a ella ¿qué le pico?—preguntó Souko apenas entrando al baño.
—Anda algo estresada por el trabajo, ya le dije que no se preocupe mientras ella haga bien su deber no tiene que preocuparse por el de los demás.
—"O tal vez eres tú la que le causa ese estrés"
—Bueno Souko no te preocupes por ello vete quitando el kimono o te lo voy a mojar —dijo Kagura envuelta en una toalla, mientras llenaba una cubeta de agua.
—Ok, ok, no me amenaces y más que es nuevo —solicitó Souko mientras se encaminaba a los vestidores a dejar su ropa en un cesto.
Apenas iba regresando cuando su superior la recibió con una cubeta da de agua que la tomó desprevenida.
—Con que esas tenemos china —amenazó con una mirada carmín que pareciera que iba a lanzar fuego por los ojos.
—Alcánzame si puedes —exclamo Kagura mientras empezó a correr alrededor de las duchas.
Souko solo se escondió detrás de una de las paredes divisoras y cuando escucho a su superior próxima, aventó la cubetada de agua.
—Eso no es justo —hizo un pequeño berrinche Kagura mientras se sentaba en el piso.
—Tú nunca especificarse como querías que te alcanzara —exclamó Souko mientras le jalaba el cachete a la chica frente a ella.
—Trampa
—Eres la menos indicada para hablar de eso.
—Te perdono solo si me dejas lavar tu espalda —. Esa condición tomo por sorpresa a Souko, que solo suspiró y bajo la mirada —. Lo tomare como un sí.
Kagura sentó a Souko frente de ella y con movimientos suaves empezó a tallar la espalda de su compañera. Se respiraba un ambiente de tranquilidad y paz
—Kagura, ¿puedo hacerte una pregunta? —Souko rompió el silencio tranquilo que se había formado entre las dos.
—Dime.
—Si eres de las cinco fundadoras, ¿Por qué no tienes un puesto importante en el Shinrakugumi?
—¿Qué? —preguntó exaltada —. Ah te refieres a lo que dijo aquel tipo, no le creas todo lo que dicen los amantos.
—Kagura, tu eres uno.
—¿Qué te crees? Yo soy 100% chica de la ciudad.
—Kagura —menciono Souko de forma demandante.
—Bueno creo que debes saberlo, pues a partir de esta noche —murmuró Kagura
—"Se referirá a lo que habló con la capitana Tsukuyo"
—Bueno, no importa, si quieres saber esperaré a que terminemos de bañarnos y te contare todo dentro de la terma.
Kagura termino de tallar la espalda de Souko y esta sintió que era su deber regresarle esta acción.
Al final ambas estaban dentro del agua una frente de la otra.
—Bien, así que quieres saber sobre la fundación del Shinrakugumi —dijo mientras suspiraba.
—Si se puede —comento Souko.
—No, está bien. Empezando por la historia que te conté la primera vez que estuvimos aquí es falsa. Yo llegué al planeta Tierra hace cinco años, y las personas que me salvaron de los yakuzas fueron unos samuráis buenos para nada con uno raro sentido de justicia. Sus nombres eran Sakata Gintoki y Shimura Shinpachi. Yo vivía muy feliz en la casa de Gin, trabajamos en el piso de arriba del bar de la vieja bruja. Nos apodábamos la Yorozuya hacíamos de todo, desde buscar un gatito perdido hasta espiar a personas. La causa de su muerte fue porque Gin era un ex patriota Joui, conocido como Shiroyasha.
—"Shiroyasha, creo que si he escuchado de él en el cuartel".
— Él guardaba contacto con sus viejos amigos. Uno de ellos era Katsura Kotarou.
—"¿El joven noble de la locura? ¿Entonces el tipo con el que vivía la china era de los antiguos rebeldes Joui?"
—Entonces un día, llego Zura solicitando la ayuda de Gin, pero este siempre le rechazaba excepto ese día. Al parecer había llegado un rumor de que una flota de piratas espaciales apodados como el Harusame, querían vender una nueva droga en el planeta, Gin se unió a Zura, y Shinpachi y yo a Gin. Así que fuimos con los rebeldes Joui al espacio para no llevar una batalla fuerte en la tierra para evitar el mayor daño posible.
—Oh ya veo —comento.
—En realidad se podría decir que no hubo grandes bajas durante la pelea principal, que fue destruir sus naves con el cargamento, pero ya cuando estábamos por terminar sacan una nave con el triple de grande, y esas naves tenían unos cañones muy potentes, ellos habían apuntado a mi porque era su mayor amenaza, pero Gin y Shinpachi se sacrificaron por mí, me empujaron fuera del alcance del láser del cañón, pero fue ahí donde ellos dieron su vida por mí; tanto Zura como yo estábamos muy mal por su perdida, principalmente yo. Luego empiezo a perder el conocimiento y mi cuerpo se movía por el instinto, entré en el "estado Yato" como se le apoda, que es cuando uno del clan se deja controlar por los instintos de nuestra raza, que es luchar sin importar las consecuencias. Cuando me habían despertado, me encontré con la escena más sangrienta que he visto en mi vida, miles de cuerpos inertes y la nave con su cañón laser súper potente destruidos. La flota de Zura no había sufrido bajas, además de que se logró detener a la flota del Harusame, teóricamente habíamos ganado; pero yo sentí que no fue así, sentía que mi corazón había sido destruido. Cuando llegamos a la Tierra nuestros conocidos estaban en nuestra espera, pero yo nunca hable con ellos, me imagino que quien le explico la situación fue Zura, yo estuve encerrada por días en nuestra casa. Solo había vivido tres años con ellos, y sentía que eran parte de mí, más que mi familia directa, ellos, los dos siguen vivos.
—¿Y cómo hiciste para superar su perdida?
—Todavía no la supero, hay mañanas en las que me despierto con lágrimas en los ojos. Entonces después de dos semanas de lo ocurrido se reunieron mis amigas, para darme una sorpresa en la casa, me compraron como diez kilogramos de sukonbu, y me prepararon cincuenta kilogramos de arroz cocido. Me di un atraganton como nunca, las chicas tenían la teoría de que las penas con comida son menos, y realmente comer me cambio un poco el estado de ánimo. Las chicas me contaron lo que hicieron mientras no estábamos aquí, pero casi no les ponía atención, yo estaba encerrada en mi mundo, es que se me estaba ocurriendo crear una fuerza policial, para honrar el sentido de la justicia de mis amigos, y así proteger a mis seres queridos de que no pasaran por lo mismo que yo.
—Inicio de flashback—
—Soyo —grito Kagura
—¿Qué paso Kagura? No me espantes así, estoy a unos escasos metros de ti.
—¿Qué tan difícil es crear una nueva fuerza policial?
—Pues, eso no lo sé, tendrías que hablarlo con mi hermano…
—Soyo, quiero una audiencia con Sho chan, por favor.
—¿Y por qué de repente estas interesada en crear una fuerza policial? Kagura —pregunto tiernamente una mujer de castaña cabellera.
—Quiero proteger a Edo, tal como lo hacía con Shinpachi y Gin —dijo sonriente con sus ojos azules brillantes.
—Oh ya veo —le respondió con cierto aire de tristeza.
—Kagura, si es así déjame ayudarte —dijo la chica con el parche —. Con mis fuertes relaciones con el gobierno, que el clan Yagyuu quiera formar parte de las fuerzas policiales sería de gran ayuda.
—Kagura déjame ayudarte yo también —dijo alegremente la chica con vestimentas ninja —. Mi relación con el Oniwaban tiene enlace directo con el Shogun.
—Además si no les parece, podríamos utilizar algunas de las cortesanas de Yoshiwara para seducir a los peces gordos del gobierno para que acepten.
—Chicas, muchas gracias —respondió Kagura.
—Fin del Flash back—
—Espera, ¿quieres que me crea que tú eres amiga de la princesa? —pregunto Souko algo histérica.
—Sí, somos muy amigas, recién llegue aquí la conocí, ella escapo del palacio y pues pasamos tiempo juntas, entonces decidimos que yo la iría a visitar en el palacio para que no preocupara a su hermano.
—¿O sea que también tenías relación directa con el Shogun?
—La sigo teniendo, Shochan es muy accesible y buena onda. De hecho nosotros nos empezamos a llevar con el Shogun porque visito el cabaret donde trabajaba la capitana Otae y nos hicimos muy buenos amigos todos, también fuimos a las albercas y a esquiar a las montañas. Pero bueno esas son otras historias, no me interrumpas. ¿En qué me quede?
—En que la princesa iba a hablar con su hermano para darte una audiencia
—Cierto, como Shochan ya conocía mi fuerza bruta, el reconocido clan Yagyuu y sus técnicas que han servido al Shongunato desde hace varios años atrás, además de que Sacchan.
—¿Sacchan?
—La capitana Ayame Sarutobi era su buena amiga de la infancia, entonces nos dio la aprobación para formar la policía, nos dio un gran terreno, pero con instalaciones muy pobres, pero con la ayuda de un genio en tecnología, el creador de Tama, hizo el primer y segundo piso del cuartel, y en menos de tres meses el Shinrakugumi había empezado operaciones. Después de eso, tuve una llamada muy urgente de papi, que me solicitaba verme en un planeta lejano de aquí, las chicas no tuvieron inconveniente en que me fuera durante un periodo de tiempo, a pesar de recién haber empezado operaciones, así que la vieja Otose fue quien tomo el lugar de comandante y las chicas se nombraron capitanas, reclutaron gente y se fueron cumpliendo misiones para ganar méritos con el shogun, a la bruja se le ocurrió que solo fueran mujeres, no sé por qué realmente. Mientras que yo andaba con papi en un planeta donde según estaban haciendo experimentos con sangre Yato de introducirla a otra especie para que tuviera las características de nuestra raza, la súper fuerza y resistencia; pero al parecer esos híbridos no duraban ni una semana de vida, fue fácil acabar con ese laboratorio y fue cuando volví ya habían pasado seis meses; las chicas, que no me conocían y vieron mi fácil ingreso, empezaron a hacer rumores de que era la acomodada de la comandante, luego se nombró otra líder y fue cuando el Shinrakugumi empezó su época dorada, pero eso es para otra ocasión. —Lo último Kagura lo dijo mientras se estiraba cuando salía del agua —. Te veo luego ya me retiro.
La superior inmediata de Souko abandono el lugar dejándola a ella sola.
—Siempre es lo mismo, me deja sola y se va —dijo la de mirada carmín mientras se sumergía en el agua otra vez —. Aunque qué historia tan interesante, nunca me imaginé que tuviera perdidas tan grande en su vida. Además al ser de las fundadoras sería lógico que tuviera un puesto alto, pero no lo tiene, ya no me dio tiempo de preguntarle. O tal vez… —
Souko salió corriendo del baño, solo tomo una toalla y se había envuelto en ella, si quería comprobar su teoría tenía que hacerlo rápido, intento subir por el ascensor pero supuso que Kagura lo había utilizado, por eso no la bajaba a recoger, utilizo las escaleras lo más rápido que sus piernas le daban.
Al llegar al décimo segundo piso donde estaba su habitación no vio nada, estaba todo a oscuras, se veía una luz al final del pasillo, quiso ir a ver pero mientras pasaba frente a su habitación noto que la puerta estaba entre abierta. Sujeto bien su toalla y se adentró.
—¿Quién joder entra a mi habitación sin permiso? —grito cuando azoto la puerta y enseguida prendió la luz. Pero no se encontró con nadie, poso su mirada en su cama y se encontró con una muda de ropa completamente nueva para ella. Tenía bastante parecido con la ropa china que suele utilizar su superior. Se acercó más a la cama y junto a la sorpresa había una nota.
"Buenas noches Okita Souko, me dirijo a ti mediante esta simple nota para decirte que por favor te vistas con esta shenyi y te veo en el ascensor a las 21:30 hrs.
Atte: la comandante"
Souko observo las ropas que recién le había regalado, se veía como si fuera de una fina tela y los bordados más delicados, sus mangas gruesas y los colores azules y crema combinaban en perfecta sincronía (para ver la ropa de Souko vean la imagen del link, cambien los asteriscos por puntos www*9l9*com/img/up/1328693854*jpg). Fijo su vista en su reloj, le quedaban quince minutos antes de reunirse con la jefa, así que con calma se empezó a vestir con aquellas delicadas telas, que apenas rozar su piel la hacía sentir como en las nueves, intento hacerse un peinado más elegante, y el único que se le ocurrió fue el de su difunta hermana.
—Estoy lista —dijo cuándo se miró frente al espejo y después de eso salió de su alcoba.
—Buenas noches Okita —dijo la persona con su característica capucha negra, tapándole todo su cuerpo y el 75% de su rostro —. Disculpa por citarte de repente, pero esto es una actividad de suma importancia y secreta.
—No se preocupe comandante, ¿Qué tengo que hacer?
—De momento sígueme.
La comandante guio a Souko al final del pasillo del décimo segundo piso, donde solo duermen y tienen acceso los altos directivos y misteriosamente se abrió un pasadizo secreto, no hizo ninguna pregunta durante el camino, iba asombrada de los misterios que esta organización poseía, que cada semana que estaba se iban revelando más y más. Llegaron al final del camino, había una puerta.
—Okita, una vez que entremos aquí no hay marcha atrás, fuiste seleccionada para el proceso de iniciación.
—¿Qué es la iniciación Kagura? —dijo Souko con un tono burlón.
—¿Qué? —se sorprendió la mujer frente de ella —. ¿Qué acabas de decir?
—Nada, lo siento —exclamo la castaña mientras se tapaba la boca mientras sonreía.
—Está bien —dijo la superior mientras recobraba la compostura y se destapaba la cara — ¿Qué me delato?
—Para empezar tu fuerza, cuando detuviste la pelea de la capitana Yagyuu conmigo la relacione a cuando luchamos hace una semana. Luego cuando salimos a la misión siempre cargabas con tu paraguas que casualmente la comandante trae uno igual al tuyo pero resultaba que era el mismo. Y para finalizar, lo del amanto que dijo que eras de las cinco fundadoras y tu historia, era obvio que tu serias la comandante cuando regresaras, fue tu idea formarla.
—Bueno como conoces la historia y me reconociste, será más fácil a partir de ahora —. Kagura abrió la puerta frente a ella y dejo pasar a su acompañante primero.
Okita estaba sorprendida de lo que veía, muchos frascos con sustancias de procedencia desconocida, agujas y lo que más llamo la atención un tubo donde fácilmente cabria una persona.
—Hace unos cuantos minutos preguntaste que era la iniciación. —Souko solo afirmo moviendo la cabeza —. Y también te conté de lo que descubrí con mi papi en un planeta muy lejano y después de mi llegada se dio la época dorada del Shinrakugumi.
—Si.
—Bueno, descubrí una raza que si es compactible con los Yatos y no mueren al momento de hibridarlos
—Los humanos —interrumpio.
—Exacto, y la iniciación consiste en combinar tu ADN con el Yato.
—¿Y esto es seguro?
—Solo tiene el 1.25% de error —interrumpio el robot, que se encontraba preparando aquel extraño equipo —Kagura sama, ¿está bien que ella haya descubierto su identidad? ¿Quiere que le dé el suero del olvido?
—No, está bien Tama, después de todo ella será mi subcomandante.
—¿Subcomandante? —Cuestiono Souko sorprendida —No me habías comentado nada.
—Te lo diré una vez terminada la iniciación —respondió.
—. El equipo ya está listo —interrumpio Tama
—Excelente. Souko ¿Estás preparada?
—Nunca había estado más preparada en toda mi vida —. Ella no había olvidado su misión principal, que era espiar al Shinrakugumi, pero le abrieron tantas puertas aquí que no le importaría quedarse mujer siempre.
—Bueno, suerte —Kagura la tomo de su cuello y le planto un beso pasional en los labios, cosa que dejo sorprendía a la besada y al androide.
Souko solo se tocaba los labios, realmente aquella chica le había llamado mucho la atención, pero al ser besada así nunca imaginaria que ella estuviera interesada en ella como chica.
—Señorita Okita por aquí — indico Tama que estaba junto aquel tuvo de gran capacidad, eso logro sacarla de su trance. —Debe ingresar solamente con ropa interior.
—¿Eh?
—Quítese la ropa por favor —dijo Tama mientras le bajaba un poco aquella vestimenta tan exótica.
—Está bien si entendí, yo puedo hacerlo sola.
Y ahí estaba Souko vistiendo únicamente el bóxer de hombre, con un diseño de S en toda la tela, cosa que causo mucha gracia en Kagura e inconformidad en Tama.
—Bueno señorita Okita por favor entre al tubo.
Esta solo obedeció, después de eso la robot le puso una mascarilla con oxígeno en su cara y el tubo se cerró, para luego empezar a llenarse de una sustancia azulada que pareciera agua y en sincronía unas agujas se empezaron a clavar en las piernas, brazos y torso de Souko, a esta le empezó a dar sueño, uno muy pesado.
—Kagura sama si quiere puede descansar, recuerde que este es un proceso que dura máximo tres horas.
—Pero me preocupa
—Comandante yo estoy monitorizando esto así que no tiene nada de qué preocuparse.
—Tienes razón Tama, pero por cualquier cosa que resulte, estaré aquí.
Después de la primera hora de espera, Kagura cayó dormida en su lugar.
Tama empezó a apreciar raros cambios con el cuerpo de la paciente, pero no le tomo importancia, así que procedió a colocarle un chip debajo de la lengua como se hacía con todas las iniciadas, una vez terminada su labor se retiró de la sala, sabía que de bajaba a Okita en buenas manos pues la máquina era su amiga
El ruido de algo cayéndose fue lo que despertó a Kagura, y la persona que vio en el tubo era completamente distinta a la que había entrado con ella.
—Tama —gritó Kagura, cosa que despertó a la persona dentro del tubo.
—Mándeme Kagura sama —dijo la robot cuando llego a la sala.
—¿Desde cuándo la iniciación convierte mujeres en hombres? —dijo mientras tomaba su sombrilla pistola de su cintura, en cambio Tama iba a apretar el botón de parado de emergencia, solo faltaba el 2% para haber completado con éxito la iniciación.
La persona observo todo y noto el aura hostil que emanaba su superior lo cual le sorprendió, el agua que le cubría todo el cuerpo se fue bajando hasta dejar el tubo completamente vacío, las agujas que le habían incrustado ya no las tenía y hora podía salir de aquel confinamiento; pero apenas poner un pie fuera del lugar Kagura le apunto con su paraguas.
—¿Qué te pasa china? ¿Qué mosca te pico? —. Apenas escucho su voz se dio cuenta de lo que había pasado, el virus que lo había convertido en chica había desaparecido, bajo su mirada y vio su cuerpo de hombre vistiendo únicamente su ropa interior de abajo.
—Okita, creo que eres listo y sabes lo que pasara ahora —dijo Kagura con una voz completamente desconocida para él —. Si es que en realidad te apellidas Okita.
El joven solo cerró los ojos, sabia el riesgo que esta misión implicaba. "Lo siento señor Kondo, al final creo que moriré" fueron sus últimos pensamientos. Escucho el disparo, pasaron los segundos y no sintió alguna parte de su cuerpo desprender sangre. Poco a poco fue abriendo los ojos y se encontró con Kagura cerca de él para darle una cachetada.
—Maldito pervertido —. En la mente de la chica pasaban todas las veces que se vieron desnudas, inclusive el beso de hace un momento —. Te doy vida por vida, tú te arriesgaste por mí, para salvarme —dijo para después darle la espalda —. Vete de aquí antes de que cambie de opinión —grito —. Tama por favor sácalo de mi vista.
—Como ordene.
Tama guio a Okita atrás de laboratorio donde había un pasillo.
—Yo ya sospechaba de esto —empezó a hablar Tama —. Pero Kagura creyó ciegamente en ti. Solo te advierto, fue implementado en tu un aparato que va a monitorear toda cosa que hables, y si revelas alguna sola palabra del Shinrakugumi, un pelotón de exterminación ira hacia a ti. —Tama abrió la puerta frente a ella y lo dejo salir —. Deberías quedarte aquí, pronto vendrán a recogerte. —Después de eso el robot cerró la puerta.
Sougo vio su desfavorable situación, desnudo, lejos del cuartel, completamente desarmado y para colmo un pésimo clima, estaba lloviendo.
—Ni crean que me quedare aquí para que me recojan —grito, mientras empezaba a caminar en una calle adjunta del edificio.
Un coche paso junto de él, pero no le prestó atención, aunque era demasiado extraño que circularan automóviles a esta hora de la noche, el mismo vehículo que paso hace unos momentos se había echado de reversa y estacionado a un lado de él.
—Es el capitán Okita —grito emocionado una persona dentro de él, mientras bajaba el vidrio para observarlo mejor.
—Pensé que íbamos a recoger un cadáver —dijo la persona cuando termino de exhalar el humo de su cigarro.
—El único cadáver que amanecerá en pocos días será el tuyo Hijikata —respondió el de mirada carmín.
—Misión cumplida —le susurró al oído, mientras le depositaba en sus hombros su chaqueta. –Ahora sube al auto.
Los hombres se abandonaron aquel lugar en su automóvil.
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N/A: Holii, si que tarde con esta actualización :v, es que me había centrado a llegar a un punto de la historia. Sé que muchos ya sospechaban que Kagura era la comandante, pero bueno solo le quería meter misterio a la historia
Muchas gracias por leer y por los reviwes que me dejan, es muy lindo x3, motivan a seguir escribiendo.
Cualquier duda que tengan de la trama no duden en preguntar, nos leemos luego.
