Capítulo 12-Pesadilla

Mello lanzó una última mirada hacia atrás, tan solo para asegurarse de que Watari ya se había dado la vuelta y no nos miraba, pero ahí seguía, así que se mordió el labio y caminó frustrado a mi lado atravesando a paso lento la puerta de embarque del aeropuerto.

Los viajeros nos veían a los tres como quienes mirarían a los tontos y preguntándose si acaso sabíamos a donde teníamos que ir, mas nosotros tan solo les ignorábamos y continuábamos a lo nuestro. Al atravesar la entrada vimos de golpe esa puerta roja de la que Amy nos había hablado, estaba justo al lado de un carro de maletas pasando cerca del pasillo que teníamos que seguir hasta subir a las puertas del aparato que nos llevaría directos a un furioso Roger deseando, seguramente, ponernos un estricto castigo.

Esta vez el que se giró para comprobar si Watari nos continuaba observando fue Near, que sonrió de una forma algo siniestra y se detuvo en seco. Yo me torcí también, comprobando que el "criado" de L ya había desaparecido. Sonreí algo nervioso y divisé a Mello caminando sin preocuparse de que le vieran hacia esa puerta carmesí de bordes blancos.

El interior de la sala al atravesar la puerta estaba limpio, brillante y con olor a limón. Había una sola ventana, en medio de una fila de retretes públicos con tres paredes, que tenían enfrente una hilera de lavabos y espejos. El rubio impulsivo fue directo hacia el ventanal. Lo abrió con un movimiento demasiado brusco, casi pensé que el cristal se partiría y caerían contra el suelo de la calle, pero por suerte eso no llegó a ocurrir.

—¿¡Pero que haces animal!—Le grité yo al ver que se subía hacia el alfeizar de la ventana, que debía de estar a unos dos metros treinta de altura.—Te vas a hacer daño.—Él tan solo me dio un pequeño empujón y bajó sin más. Le miré sorprendido.

—Venga, bajar deprisa, no tenemos todo el día...—Dijo tan solo. Yo me volví hacia Near, queriendo hacerle saber que prefería que él se lanzara antes que yo, pero por la forma en la que apartó sus ojos grises de mí me hizo saber que ni de broma pensaba tirarse antes de mi. Suspiré y me apoyé en la ventana, me senté tratando de hacer que la distancia hasta el suelo fuera menor, pero aun era bastante grande, así que me colgué y con mucho cuidado me dejé caer.

—Te toca, bola de algodón—Gritó Mello desde abajo hacia la ventana, el albino se asomó, analizó todo lo que nos rodeaba e hizo una mueca.

—Matt,—Me llamó—Si puedes cógeme, no me apetece nada darme un golpe.

—Vale...—Me encogí de hombros y me coloqué en posición para agarrarle si tenía una mala caída o algo. Él se tiró del mismo modo que yo, y le sujeté antes de que llegara siquiera a tocar el suelo. Mello murmuró "nenita" y caminó hacia la salida del callejón en el que estábamos.

Después de vagabundear durante unos minutos encontramos una cabina telefónica, en la que Mello introdujo rápidamente las monedas que Amy nos había dado.


HOTEL NOZOMI. SUITE DE AMY.

Mi cuerpo estaba cubierto por un vestido blanco que apenas abrigaba, llegando tan solo hasta mis rodillas, sin embargo no sentía ni frió ni calor. A pesar de estar con los ojos cerrados, podía ver la habitación en la que estaba sin ningún problema.

Era blanca, sin ventanas ni puertas, vacía por completo, y yo en el medio, levitando a un metro treinta del suelo aproximadamente, con mi cabello castaño cayendo sin llegar a rozar si quiera el claro suelo.

Mi cuerpo estaba rígido, no me podía mover, ni siquiera un miserable dedo, tan solo apretar los parpados. Por el momento no me quejaba, no era una sensación desagradable, tan solo notaba como el tiempo pasaba muy despacio, como siempre, hasta que decidí ponerme a pensar en lo que en estos momentos estaba ocurriendo. ¿Que hacia en una habitación deshabitada y flotando en el aire? ¿Cómo era eso posible? ¿Qué ha estado ocurriendo? ¿Cómo he acabado aquí? Nada más me hice esas preguntas noté una fuerte presión en mi pecho y me caí contra el suelo.

El golpe tendría que haber sido doloroso, y mucho, pero apenas sentí un cosquilleo. Abrí mis ojos despacio, realmente estaba sola, ciertamente no había nadie...Empecé a temblar, primero por la zona del busto, era una escalofriante sensación que se extendió con velocidad por todo mi cuerpo, recordando el malestar de cuando uno está enfermo...una tétrica impresión de debilidad y abandono.

Sin quererlo me levanté con mucha flojeza. No controlaba ninguno de mis movimientos.

Tengo frió...—Fue lo único que dije empezando a caminar despacio hacia una de las paredes níveas. Para mi asombro, cuando llegué a una de ellas, en vez de golpearme y volver a caer al suelo la atravesé. Cuando traspase el obstáculo y volví a tener una visión decente de nuevo, alcancé a verme en un túnel completamente oscuro, y al final un pequeño hueco de luz.

Escuché unas carcajadas infantiles y pasos veloces desde el final de la gruta. Automáticamente sonreí y saqué fuerzas, acelerando mi marcha, casi corriendo. El sonido de mis pies descalzos al golpear contra las baldosas negras resonaron por el gran callejón. Actuaba tan solo por impulso, llegando a creer, no, llegando a saber que al llegar al otro lado del paso me sentiría mejor y este asqueroso hormigueo desaparecería.

Pero no conseguí llegar, por lo menos no en el momento en el que las risas llenaban mis oídos como si fueran agradables notas musicales. Al cruzar por completo el callejón y llegar al otro lado hubo un fuerte estruendo, o al menos yo lo sentí.

El mundo perfecto que yo creía que llegaría a ver, la sensación de estar al fin en un hogar que me librara de este escalofrío...Se disipó delante de mi. El cielo azul era ahora rojo carmesí, las nubles blancas que me recordaban al algodón de azúcar eran negras, completamente oscuras y sin ningún tipo de parecido con aquel dulce que tanto me gustaba sentir en mis labios los días de feria de Winchester... El campo donde yo solía corretear durante mi infancia, y durante mis meses de trabajo en la Wammy's House, estaba completamente seco, y las flores muertas. El pequeño lago al lado del Orfanato que me había acogido no estaba repleto de agua cristalina y helada en la que normalmente hacia muecas junto con Trevis u otros niños, ahora estaba abarcado por sangre, pura sangre roja y escarlata que helaría los pelos a cualquiera. Y en el centro de todo, rodeado por una valla gótica que no se parecía en nada a la que yo recordaba, estaba la Wammy's House ardiendo.

Alcancé a escuchar varios gritos, de dolor, desesperación...provenientes del edificio que yo veía carbonizarse a mis pies, aullidos tan fuertes y roncos que te harían pensar que alguien estaba rayando con sus manos o arrancando las cuerdas vocales de la persona u ser vivo que en ese momento estuviera dando semejante alarido. Mi corazón empezó a latir con mucha fuerza, de una forma descontrolada, al igual que mi respiración. Varias sombras se movieron dentro de la mansión que era aquel hogar para niños sin padres, distinguí el cuerpo de Roger, también el de Liliana, el de varios huérfanos, todos ardiendo sin que yo pudiera hacer nada, mientras que en mi cabeza se superponían las palabras "escapa" y "Kira". ¿Kira? ¿Qué demonios estaba ocurriendo?.

Realmente quería escapar, correr tan lejos como mis piernas pudieran resistir, pero cuando estaba a punto de darme la vuelta y salir a toda máquina, los recuerdos de aquella horrible noche del cumpleaños de Taylor vinieron a mi mente, llenándome aun más de odio y miedo, sin embargo, fue justo el impulso que necesité para voltearme y correr hacia el ardiente orfanato.

Mis pies me empezaron a doler, y a pesar de acercarme al aterrador y abrasador hospicio sentía un profundo frió, mas no me detuve, continué sintiendo como unas pequeñas gotas saladas, sin saber por qué, resbalaban sin cesar por mis mejillas.

La puerta del asilo infantil estaba destrozada, así que entré sin ningún problema. Una llama se aferró a la tela de mi vestido blanco empezando a hacerlo arder, yo creí que el fuego me consumiría, tal como estaba haciendo con el lugar que más me importaba, pero no, tan solo cambió el color de mi atavío volviéndolo negro. Ignoré el hecho, salté hacia el lado derecho del pasillo y vi a Mello parado mientras las llamas le rodeaban sin llegar a tocarle, en la sala de descanso. Aligeré hacia él, ya que era el más cercano para poder salvar. Al llegar a donde se encontraba me di cuenta de que había más personas a su lado que eran; ese investigador ojeroso, el inteligente Near y el tranquilo Matt. Los cuatro mirando por la ventana el terrible mundo que había fuera del cristal.

Sonó una voz algo distante, un sonido muy molesto, "¿Dejaras que te quiten lo que más te importa de nuevo?" era lo que escuché seguido de una macabra risa.

No—Contesté a la voz. ¡No sé por qué, no controlo mis movimientos ni mis palabras!

Miré hacia delante y continué mi camino hacia el cristal, al pasar entre L y Mello, Matt y Near.

Al cruzar por entre ellos sentí como si me agarraran y quisieran evitar que siguiera caminando, pero avancé escabulléndome de sus débiles agarres. Atravesé el cristal, al igual que la anterior pared. Después de eso sentí la misma risa tenebrosa de antes cerca de mi oído, me viré para ver de quien provenía esa carcajada y tan solo pude ver una figura negra y sin una forma precisa que me apuñalaba en el estómago con un cuchillo. No sentía dolor, ningún escozor y ardor por la herida, solo paz mientras veía como los sucesores de esa maldita letra abrían los ojos sorprendidos. De alguna manera extraña comprendí que esa sombra era una amenaza para todas aquellas personas que me importaban, por lo que me saqué la daga del estomagó y se la incrusté en el medio de las cejas, haciéndole caer junto a mí. En el suelo quemado me retorcí de dolor, viendo como el líquido escarlata salía con rapidez de mi interior hasta que mi supuesta vida se consumió...

El sonido de un tono de teléfono móvil se esparció por la antes silenciosa suite del hotel Nozomi, apartando bruscamente a una agitada Amy de su sueño, el cual aparentemente se trataba de una pesadilla, pues se irguió empapada de sudor e hiperventilando.

La castaña respiró hondo y agarró el teléfono rápido.

—¿D-Diga?—Dijo ella acariciándose la cabeza y el cuello. Su voz temblaba.

—Amy, hemos conseguido escapar, ven a por nosotros ¡YA!, hace frío—Era Mello. La castaña en esa circunstancia sin dudarlo habría sonreído, habría saltado y habría gritado de alegría, pero en estos momentos tan solo pudo asentir ligeramente con la cabeza sintiendo aun esas tétricas carcajadas dentro de su mente, burlándose de ella y del miedo que ahora mismo creaba una fuerte presión en su pecho y provocaba un sin fin de temblores por todo su cuerpo.

—Si...¿Donde estáis?—Sus parpados increíblemente abiertos eran un claro signo del miedo que la englobaba.

—Amy, ¿Estás bien?—Ahora sonó la voz de Matt—Suenas...no sé, diferente...

—N-no os preocupéis—Susurró con tartamudeando con temeroso tono—S-solo necesito que me de el aire...Decirme donde estáis...

—mmm...—Hubo un pequeño minuto de silencio.— cerca del restaurante...Meshi

—Ya sé cual es—La ojiazul esbozó con mucho esfuerzo una sonrisa—En unos minutos estoy con vosotros, por lo que más queráis quedaros cerca de ese restaurante y no os mováis.

—Vale.—Y después de esa palabra tan simple sonaron los pitidos que indicaban que la llamada había finalizado. Ella se levantó tambaleándose, y deslizándose hacia la puerta trató de olvidarse de lo que había soñado.

Al salir a la calle pidió un taxi y se sentó distraída en el asiento de delante.

—Al Meshi—dijo con calma.

—Entendido—Le respondió el taxista arrancando el vehículo.


¡Ay! No me acaba de convencer este capítulo...pero es que tenía que subir algo.

Lamento el GRAN retraso, pero parece que todos mis profesores se pusieron de acuerdo para poner exámenes y he tenido toda esta semana cargadita... y lo peor de todo, aun me quedan exámenes para la siguiente. -.- yuhu... No he podido dibujar, no he podido leer, no he podido escribir (casi) ¡no he podido hacer nada!, solo estudiar, estudiar y estudiar...

¡Ups! Bueno, no estoy aquí para hablar de mis "maravillosos" días en el instituto. Como ya dije antes, este capítulo no me acaba de convencer, pero necesitaba aterrorizar a Amy de este modo para que en un futuro fuera capaz de hacer algo MUY importante...creo que con eso dejo las cosas muy claras...cachis...Bueno, o puede que no...Si, creo que si...Etto, bueno, solo os pido que si este Cap no os gusta lo perdonéis :P pues en un futuro será (creo) una parte sustancial.

Bueno, un saludo ^.^

Ah todo esto... heladodecoco, como en clase no me haces caso...tengo que pedirte que por favor o subas tus fanfictions o que me los dejes leer en clase ¡Jolín, que te encanta dejarme con la curiosidad! ¬¬