Capítulo 9-Los vuelos cancelados nos dan una oportunidad

La castaña miró con el ceño fruncido a la puerta de la suite, preguntándose si ocurriría algo malo si la atravesaba y se marchaba hacia el restaurante para poder desayunar una deliciosa bola de arroz, sopa de miso y un poco de pescado al grill, pues estaba hambrienta, ya que desde la noche pasada no había probado bocado, y la brusca aventura, junto con el reencuentro con L, la había alterado demasiado, poniéndola muy nerviosa, y eso, afectaba principalmente a su estomago, formando un agujero negro capaz de tragarse la cocina entera de cinco restaurantes diferentes.

Quedarse o no quedarse allí sentada, esa era la cuestión que se debatía con entusiasmo en su cabeza. Antes de decidirse, optó repasar los sucesos en su cabeza, ya que todavía no se podía creer lo que ocurría.

¡Al fin llegas!—Gruñó Mello cuando observó a Amy descender del taxi, el vehículo con el que había decidido ella ir en su busca. Los tres sucesores se subieron veloces al coche al sentir la molesta y fría brisa de invierno de la ciudad, acompañado por unos cuantos copos de nieve que volvían a caer de las nubes grisáceas, las cuales amenazaban con lluvia el día de mañana.

Durante el viaje de vuelta al hotel Nozomi no dijeron palabra alguna, tanto la ojiazul como los tres "justicieros".

Al llegar tan solo se acostaron. Matt y Mello en una habitación, juntos, y Near en otra, esta última habitación contaba solo con una cama. Amy, para no molestarles, decidió pasar la noche en el comedor, de todos modos no sería capaz de dormirse.

Sobre las ocho de la mañana del día siguiente, unos minutos después de que la joven consiguiera conciliar el sueño, después de muchas batallas en su mente contra la culpa o el miedo, por lo que había hecho y por lo que había soñado, sonó el teléfono móvil, con la melodía que ella adjudicó a Roger Ruvie para cuando le llamara. Ese tono le erizó los cabellos de la nuca. Un escalofrío la recorrió, dejando un rastro de un incomodo calor abrasador, cargado de culpa y pánico, seguido de frío desolador. Agitó su cabeza de un lado a otro y aceptó la llamada que tenía en espera, ya que ella sabía perfectamente que tendría que atenerse a las consecuencias de desobedecer. Tarde o temprano, Ruvie acabaría por llamarla.

Mientras ella le contaba a Roger todo lo sucedido, todas las pequeñas aventuras vividas en Japón con los sucesores, y se mostraba como la única culpable de esta última fuga, Mello salió de la habitación, cansado y molestó porque, supuestamente, la odiosa melodía del móvil de la castaña, estando a el volumen más bajo, le había apartado bruscamente de un sueño. Al verla y oírla durante apenas quince segundos comprendió con quien hablaba, y eso le puso muy nervioso.

¡Cuelga!—Le gritó, con tanta fuerza que Roger llegó a escucharle.

¡No puedo!—Contestó Amy, nerviosa.

¡Dale al botón rojo! ¡Si que puedes!

¡Mello!—La voz de Roger sonó desde el teléfono, como si realmente estuviera allí al lado de ellos dos. Si antes tenía pocas ganas de volver, ahora tenia menos.

Al acabar esta discusión, el rubio accedió a explicar las cosas. "Es nuestro ídolo, se está jugando el cuello en un caso del cual seguramente, como Watari dijo, no saldrá vivo, nosotros como sus sucesores debemos ayudarle en esto, y Amy, como buena empleada de la Wammy's House, quiso ayudarnos a nosotros, para que así podamos defender a Ryuzaki, no creo que hayamos hecho nada malo, tan solo intentar proteger a la persona más inteligente del planeta en estos momentos en los que se está indefenso" Ese fue el pequeño discurso que Mello le soltó a el sr. Ruvie, el cual tan solo le respondió con un "Yo no escojo, escoge Ryuzaki, y dijo que volvierais".

Near y Matt se levantaron más tarde, recibiendo las noticias de la reciente llamada. Estos dos no mostraron gran cambio en su rostro, pues esto era claramente esperado, L no iba a permitir que sus tres sucesores se arriesgaran junto él, eso estaba claro, L nunca sería capaz de dejar a unos niños adentrarse en un mundo tan peligroso ¿No? La verdad es que Amy no podía opinar mucho sobre eso, ya que ni conocía gran cosa sobre los casos de L, ni quería hacerlo, por lo que apartó de su mente, con suma facilidad, lo cual le sorprendió, cualquier pensamiento hacia L y esperó a recibir la llamada de Watari que Roger le avisó que le daría, para quedar en el nuevo hotel en el que el detective se había alojado, y desde allí, ir de nuevo hacia un aeropuerto, pues las vacaciones, como castigo por desobedecer de tal forma, Amy tendría que renunciar a ellas. Era eso o que la despidieran, por lo que no lo dudó ni un maldito segundo y aceptó el hecho de olvidarse de su semana libre tan ansiada.

A las nueve Watari les fue a recoger, y a las nueve y cuarto llegaron al hotel en el que ahora se encuentran. No se toparon con L ni una sola vez, y ella agradecía eso, no quería ver al hombre que estaba haciendo tanto daño a los tres huérfanos que ella tanto adoraba admiraba, no quería... En estos momentos, seguramente, el agradable anciano estea sacando, como sea, cuatro billetes de vuelta hacia Inglaterra, para esta vez, ir de verdad y no volver aquí, ni entrometerse en los planes de L, aunque fuera para ayudarle, hasta que el caso Kira acabe.

La chica lanzó un suspiro. Ya se acabó, todo volvería a la normalidad con el tiempo, volverían a la Wammy' House y nada de esto habrá ocurrido. "Como si nada hubiera pasado" Pensó con tanta ligereza como si susurrara hacia su interior, buscando acomodar sus pensamientos. "¿Como si nada hubiera pasado?" "¡Como si nada hubiera pasa...

El sonido de golpes en la puerta la hizo apartarse de sus reflexiones.

—¿Quien es?—Preguntó desganada, con voz ronca y demostrando como podía que no quería ver a nadie más que no fuera el agradable Watari con los billetes de avión.

—Ryuzaki—contestó un sonido simplón y monótona. Amy arqueó una de las cejas y fingió un suicidio con las manos, colocándose los dedos indice y medio, en las sienes, simulando que su mano era una pistola, chasqueó su lengua y se dejó caer como si de verdad estuviera muerta.—Me gustaría hablar, bueno, que me expliquéis lo que habéis hecho y por qué, ahora que tengo un rato libre mientras mis agentes desayunan abajo.

—Ahora mismo ellos están dormidos, creo que debieron de pasar una mala noche, quizás es por ver como su ídolo no les hacia ni puto caso.—Se cruzó de brazos sin levantarse del suelo.

—Te agradecería que no usaras un vocabulario tan soez, y aunque estén dormidos, despiértalos, pero antes, ábreme la puerta.

—Eres increíble...—Musitó—No pienso despertarles para que les eches en cara algo, creo que estarán mejor si no hablan contigo.

—Eres una empleada, asi que obedece, ábreme la puerta y despiértales

—Con una condición, no les reproches nada.

—Les reprocharé si les tengo que reprochar.

—tsé, ¿No pagas tu esta habitación? Pues tendrás tu la llave, porque a mi, no me la han dado.

—Normal, escaparías con mis sucesores ¿verdad?—Parecía que se empezaban a retar, pero era algo que ella no era capaz de percibir, pues L seguía teniendo el mismo tono de voz que al principio de la conversación.—tan solo pretendía ser amable.—Introdujo la llave metálica, Amy la escuchó, después la puerta se echó a un lado.

—Se nota que eres amable...—Dijo con sarcasmo mientras iba hacia la habitación en la que se encontraban los huérfanos.

L cerró la puerta cuando entró y se acomodó en el primer sofá que vio, con su peculiar postura, que más tarde helaría a la castaña. Desde el salón se escuchó como la cabezota chica despertaba, como L había mandado, a los tres sucesores, que nada más escuchar la letra "mágica" salieron corriendo de la cama, al menos Mello y Matt, mientras que Near iba más calmado, hacia el comedor. Al salir, Amy se sorprendió de ver a L así sentado, ¿Sobre los talones? ¿Este hombre es normal? Nadie en su sano juicio se sentaría de esa forma delante de nadie, y mucho menos en un hotel de semejante categoría. Los tres huérfanos se sentaron en frente, Mello estiró las piernas en la mesa, Matt las apoyo en el brazo del sofá y Near dejó colgar la pierna izquierda. No era la primera vez que veía sentados de ese modo a los tres, de todos modos, esas posturas no son tan extrañas, pero la de L, si que lo era.

Amy miró hacia la puerta con los ojos brillantes, su estómago lanzó un pequeño gruñido quejándose de la falta de trabajo. Hizo un amago de salir, para ver mediante la reacción que tendría el detective, si tendría el permiso de abandonar la habitación.

—No salgas de la habitación—Dijo L , los tres huérfanos se giraron hacia Amy, se que hallaba congelada, frente su vía de escape. Lanzó un suspiro y se volvió hacia los demás, sentándose con la espalda bien recta en uno de los sillones individuales.—Bien, quiero que me expliquéis el por qué, de abandonar la Wammy's House para venir hasta aquí.

—¿Aun no está claro?—Dijo Amy frunciendo el ceño, contestando por los sucesores, con la brusquedad con la cual ellos jamas le responderían.—¡Por ti! Porque aun por increíble que parezca, hay gente que se preocupa por... por alguien como tú.

—Yo no creo que lo que sientan sea preocupación—Le respondió L tranquilo—Para mi que lo que quieren es superarse a si mismos ayudándome en el caso.

—¿estás diciendo que nadie se preocupa por ti?—Preguntó Amy.

—Si—Dijo L.

—Un momento—Se adentró Mello en la conversación—¿Y Watari?

—Él es diferente—La voz de L de alguna manera, crispaba los nervios de Amy. En tan pocos segundos que había conversado con él, había sentido unas enormes ganas de levantarse, salir corriendo, como de costumbre, pero volver con un bate, algo, con lo que golpearle la cara hasta que su cerebro, el cual supuestamente era prodigioso, quedara puesto realmente en su lugar y viera que, las tres personas que tiene delante, por lo menos Mello, se preocupan por él, o por lo menos buscan que estea bien. Sin embargo, el asocial detective parecía incapaz de verlo. "Es ciego en sentimientos", pensó Amy, tratando de buscar una excusa con la cual calmar sus nervios e instintos agresivos.—Aun no habéis respondido.

—Respondió Amy por nosotros, vinimos por ti, porque no queremos que mueras a manos de una persona tan cobarde como lo es Kira.—Respondió Near rizándose el plateado cabello, que brillaba bastante bajo la luz del sol que entraba tímida por la ventana.

—¿En serio?—Pareció sorprendido, Amy también mostró estupefacción en su rostro, pero diferente, ella estaba extrañada de que L no acabara de creerse que la gente pudiera hacer algo por el. ¿Tan horrible era Ryuzaki como para que nadie quiera defenderle?— Bien, vale, ¿Y como llegasteis?

—¿No te lo dijeron?—Preguntó Matt—Nos hicimos pasar por sus primos en el aeropuerto—Señaló a Amy—Entramos sin problemas, la seguridad es muy mala allí.

—entiendo, bien, me marcho ya, sé lo que tengo que saber y los demás están por subir, hacer lo que Watari os mande, y volver a la Wammy's House—Se levantó y fue hacia la puerta.

—¿Te vas ya?—Preguntó Mello levantándose del sofá.

—¿Y por qué no he de marcharme?, ya tengo lo que quería saber y los agentes van a volver a la habitación. Ya lo dije antes

—Normal que te sorprendieras cuando dijeron que querían defenderte, te comportas tan mal con ellos que para qué...—Suspiró Amy. L tan solo la miró pensativo, esa chica, la misma que ayer veía algo asustadiza, ahora se mantenía bien erguida, con los ojos azules centrados en los suyos grisáceos. Las cejas oscuras de la chica, finas, se mantenían juntas, provocando una expresión de visible enfado en su rostro. Su labio rosado estaba apretado, para que así, cada palabra que soltara fuera escupida directamente hacia él, buscando dañarle, o por lo menos, hacerle sentir lo que sienten sus sucesores.

Su cabello castaño, iba suelto, cayendo sobre sus hombros, algo ondulado, ya no tenía el cabello liso del otro día. Un mechón delantero iba sujeto por una trenza que caía frente el hombro izquierdo. Iba libre de cualquier anillo u otro complemento, tan solo llevaba un jersey gris y un pantalón vaquero, ropa simple, pero aun así más "formal" que la que él usaba habitualmente. La castaña se dio cuenta de que el detective la estaba analizando y se levantó del sofá molesta, pero sin decir nada, se deslizó hasta la puerta de una de las habitaciones dentro de la suite, una cualquiera, y se encerró en ella. Cuando la moza salió de su campo de visión, L se centró en sus sucesores, pues el otro día apenas tuvo tiempo de verles bien, los cuales eran ya bastante diferentes que en las fotos. Mello, el rubio, tenía una camisa blanca con las mangas negras y un pantalón oscuro, descalzo. Su cabello rubio iba sujeto por una coleta, pequeña, pero aun asi sujetaba la porción de pelo suficiente para que no pareciera uno de esos perros enanos con chichas en la cabeza, que les hacia parecer tontos. Near, llevaba una camisa blanca, de botones oscuros, un pantalón claro y descalzo también, con su pelo sin peinar y blanco por completo. Sus ojos grises como los de él, también le analizaban, cada movimiento, cada expresión, por mínima o inexistente que fuera. Y por último, el pelirrojo que le miraba con más curiosidad que con admiración, a diferencia de los otros dos.

Este sucesor tenia un aire diferente, no era lo mismo que los otro dos, quizás sea porque casi ni se molestaba en mantener la mirada a L, cosa que Mello y Near, se esforzaron por hacer. Matt llevaba unas goggles en su cabeza, sin poner, acomodadas en su frente, aplastando un poco su flequillo pelirrojo algo despeinado como el de Near. Portaba una sudadera negra y un pantalón vaquero con rayas separadas unos veinticinco centímetros unas de otras, horizontales. A diferencia de los demás no iba calzado, sino que llevaba unos zapatos negros.

L se dispuso de una vez por todas a salir de la habitación cuando escuchó un fuerte estampido proveniente de la habitación en la cual Amy se había encerrado hace poco. Pero siguió hacia delante, pues al parecer nadie allí se había sorprendido de eso, asi que dedujo que sería normal. Cerró la puerta y volvió a su habitación sin más miramientos. Dentro de aquella habitación, de la cual se había escuchado el sonido, Amy se miraba la mano enfadada. Se había golpeado con la esquina de la mesa de noche con la muñeca, la derecha, la cual usaba para dibujar. Parecía que todo le salía mal siempre que ese engendro pasaba por su lado. Probó a girarla, a darle vueltas, pero la esa zona le dolía demasiado, se le había hinchado rápido. Una marca morada cubría la parte, se levantó dejando la mano muerta y procurando no moverla.

—¿Hay hielo?—Preguntó más calmada al ver que la persona que odiaba ya se había ido.

—Como no bajes al restaurante...—Respondió Matt y lanzó una mirada hacia la muñeca, que escondía ella detrás de su camisa.—¿Para que lo necesitas?

—Me he dado un pequeño golpe en la habitación, en la muñeca, quiero bajar el hinchazón—Se encogió de hombros.

—No te preocupes por el hielo, te has dado ya tantos golpes que tu organismo sea acostumbrado, no se te hinchara, ni te dolará ni nada—Contestó Mello enfadado dejándose caer en el sofá.

—Es en la derecha, si fuera en la izquierda aun me arriesgaría a no echar hielo, pero es que con esta dibujo—Sacó la mano y señaló el golpe mientras sonreía de una forma chulesca.—Prefiero no correr riesgos.

—¿Te morirás por no dibujar?—Le reprochó Mello de nuevo.

—Ya me gustaría verte a ti con caries sin poder probar tu chocolate.—Matt rió ante la respuesta de Amy. Después de eso ella fue hacia el baño y se escuchó como abría la villa. Seguramente para tenerla bajo algo frío mientras no era capaz de tener el agua congelada.

Al cabo de quince minutos o así, la puerta se abrió, era Watari, que parecía que tenía un debate mental por el aspecto de su rostro. Como si no supiera alegrarse o entristecerse.

—...¿Nos vamos ya?—Preguntó Mello levantándose, indeciso, Amy apareció de nuevo en el salón cubriéndose la herida con una toalla.

—Al parecer os iréis dentro de una semana, todos los vuelos a Inglaterra se han cancelado, por niebla.—El rubio sintió una explosión de alegría mientras que Amy dudaba, al igual que Watari, de si alegrarse o llorar, pero decidió sacar una sonrisa.

—¿Entonces...?—Preguntó Near buscando más información sobre lo que ocurriría.

—Habrá que hablar con L sobre los hechos, voy a hablar con él ahora mismo y ya os diré lo que ocurrirá—Dicho esto salió por la puerta, cerrándola con cuidado y lentitud, Amy, indecisa, sin saber si tenia que actuar o no, dijo lo primero que se le vino a la cabeza.

—¿Puedes traer hielo?—Watari asintió con la cabeza y se fue.

Amy mantenía la bolsa helada apoyada contra su muñeca, mordiéndose el labio para no derramar una pequeña lágrima, mientras que L, de pie y apoyado en la puerta cerrada de nuestra habtiación, nos miraba sin saber que hacer. Mello parecía bastante alegre, sonreía seguido, aunque tratara de no hacerlo. Él estaba de pie, apoyado contra la ventana cerrada, con los brazos cruzados. Near, sentado, como el acostumbra y analizando todas las facciones de las personas de la sala, las cuales eramos, Amy, L, Near, Mello, Watari y yo.

—Entonces...—Habló L—¿Los vuelos se cancelaron?—Repitió...

—Si—Respondió Watari—Por niebla, el de ayer era el último.

Amy levantó la cabeza y sonrió. No le gustaba la idea de quedarse junto L una semana más, no le gustaba el tener que quedarse aquí más tiempo sintiendo que él estaba cerca, pero si ello le molestaba, se quedaría el tiempo que hiciera falta. No entiendo porque le odia tanto...Ni si quiera le conoce...¿Estará a favor de Kira? Con sus juguetones ojos azules dijo, sin hablar "He ganado este asalto" Después volvió a bajar la cabeza, apretando con más fuerza la bolsa. Su muñeca herida, empezaba a tornarse roja por el frío.

—Podría pedirte que les llevaras en helicóptero...pero, si hay niebla, prefiero no correr el riesgo—¿Por Watari o por nosotros? O quizás ¿por todos? ¿No quería que tuviéramos un accidente nosotros o Watari? Es decir...¿A quien no quería arriesgar? ¿A sus sucesores? ¿A Watari? Esa misma pregunta se reflejó en los rostros de mi grupo.—Tendréis que quedaros una semana, no quiero perderos de vista, puede que os volváis a escapar...—Empezó a explicar—Me seguiréis, si me cambio de hotel, al haber pasado veinte minutos de mi ida, no saldréis de las habitaciones sin que yo o Watari os lo permitamos, y en caso de que os dejáramos salir, Watari iría como vuestro escolta, volveríais antes de las nueve de la tarde y no saldríais antes de las ocho de la mañana—Me hizo gracia ver como cambiaba la cara de Amy a medida que L decía las normas, se podía ver perfectamente el paso de la actitud burlona a enojada. Daba la sensación de que con cada palabra que L soltaba, Amy recibiera un puñetazo en el estómago—Y no me dirigiréis la palabra por los pasillos a no ser de que yo os la dirija primero, ¿entendido?

—E-entendido—Mello también parecía algo enfadado.

—Vale.—Contestó Near.

—Como pidas—Dije yo, la verdad, me importaban poco sus prohibiciones, tan solo pensaba en que pasasen cuanto antes los días y volver a la Wammy's House.

—Vale...—Dijo Amy seguido de un quejido. L le miró curioso y se acercó a su herida, la castaña sintió la necesidad de apartarse, pero no lo hizo, algo dentro de ella se lo impidió, o eso fue lo que me pareció. Ryuzaki, tan pancho, le sacó la bolsa de hielo y analizó su muñeca hinchada, después dejó que se la volviera a poner.

—parece un esguince de muñeca, ponle hielo durante veinte o treinta minutos, cada tres o cuatro horas, durante dos o tres días, y si te sigue doliendo, ve a un médico a que te la sane.—Y dicho esto se marchó por la puerta, con la cabeza agachada por andar encorvado y las manos en los bolsillos, Watari salió tras el y cerró la puerta. Dejándonos solos a cuatro personas en la flor de su vida, en una ciudad llena de curiosidades, en un país nuevo y al lado de la persona a la que dos de ellos querían proteger...No era muy buena idea dejarnos solos, pero al parecer, aun les quedaba algo de confianza, o tal vez sabían que nos tenían tan bien agarrados que no daríamos un solo paso sin su consentimiento. Amy miró hacia la bolsa de hielo, frunció el ceño y levantó la otra mano, la izquierda, para tener un reloj y controlar el tiempo hasta que pudiera quitarse el hielo. Parecía sorprendida, aunque no quisiera enseñarlo. Mello y Near se miraron durante un segundo, casi parecía que explotarían chispas.

—Bueno, tenemos una semana para demostrarle lo que valemos y que nos deje quedarnos—Dijo el rubio, buscando a una esperanza a la que aferrarse. Ya sabía yo, que no iba a rendirse con tanta facilidad.

¡hooooola! Siento la tardanza, pero he estado ocupada con las clases, y atrapada en un juego de rol online ._.

Intenté mejorar en un programa para pintar, llamado Paint tool Sai, pero no hay manera, nop, me sigue quedando mal. ._. y por eso me "deprimí", entre comillas porque a los quince segundos ya estaba tan feliz comiendo galletas mientras veía el capitulo de la muerte de Light (?).

Ahora que ya saqué a fuera la parte que me era mas difícil, es decir, la de conseguir que Amy se quedara junto con L y los demás, la historia me saldrá de golpe, si no me vuelvo a viciar al juego de rol ._. (para los que tengan curiosidad, el juego se llama Perfect World) ¡Tengo que subir de nivel con la hechicera y la acuatice! T^T parezco tonta...

Bueno, para los que tengan curiosidad también, por ver mi desastre con el Sai, os dejo aquí la página para que veáis, si queréis la cutrez que hice sobre Mello y Amy:

h t t p : / / b r o w s e . d e v i a n t a r t . c o m / ? q h = & s e c t i o n = & q = x X x X s m i l e X x X # / d 4 o 1 1 n v

tan solo juntar los espacios.