Capítulo 15
¿Será amor?
Revolvió despacio el café, que tenía un color bastante apetitoso y cuyo aroma era suave. Lanzó de nuevo un suspiro y dirigió su azulados ojos por la ventana de la cafetería, donde se veía un pequeño cielo azulado por donde ahora estaría volando el avión de Mack hacia Canadá. Se deprimió un poco por varios motivos, el primer motivo fue porque Mack se marchaba, se alejaría de nuevo. Y el segundo motivo, fue, porque aunque ya se lo esperaba, los vuelos hacia algunas partes de Europa estaban cancelados, por una densa niebla.
Le dio un sorbo al café y un pequeño mordisco a el croissant que tenía al lado. Cuando hubo tragado miró la hora de su reloj de muñeca. Eran apenas las diez y media de la mañana. Hizo una mueca, no quería volver tan pronto, por dios, estas eran sus vacaciones...Bueno, quizás se lo había buscado ella sola, no debió apoyar a esos tres alumnos, no era lo que cualquiera hubiera hecho, tendría que haber llamado a Roger, decirles que realmente estaban con ella y que volverían a la primera de cambio, así ella no se habría metido y ahora estaría feliz por las calles de Japón con sus amigos y tomando algunas bebidas en locales nocturnos, pasándoselo bien, no en una cafetería de un aeropuerto bebiendo un miserable café para no dormirse por la falta de sueño debido al estrés, y tomando un croissant mientras piensa en lo que debió haber hecho cuando tuvo la oportunidad.
Eso le pasa por ser amable, debía de ser más como su padre, que recompensaba y ayudaba cuando había que hacerlo, pero que castigaba y reñía cuando era necesario. Pero después de todo estaba feliz por haber ayudado un poquito a Mello, esos tres niños, en especial el rubio, eran muy importantes para ella, y sentía la necesidad de, con todo lo que pudiera, hacerles felices.
Al terminar de comer pidió y pagó la cuenta, se acercó a la máquina del tabaco y cogió un Marlboro.
Fuera del aeropuerto se acercó a una de las columnas que mantenían el edificio y sacó el primer cigarrillo, lo colocó en sus labios y lo encendió. Al írselo acabando con calma fue notando como su estrés y sus preocupaciones se iban relajando. Había empezado a fumar durante el año pasado, por cosa de los exámenes finales de Junio y después continúo por la muerte de su familia. En la Wammy's House también fumaba, pero siempre procuraba hacerlo lejos, perdida en el camino hacia la ciudad, o en las puertas de algún pub de Winchester.
Al acabarlo lo apagó en una de esas papeleras con arena y lo dejó allí. Guardó la cajetilla en el bolsillo de su abrigo, se recolocó el bolso y se encaminó hacia el hotel. Mientras iba caminando revisó su móvil y vio que no tenía ninguna llamada perdida.
—¡Ayúdenme por favor!—Gritó una mujer. Cuando Amy la vio se dio cuenta de que era una turista. Iba vestida con un pantalón pitillo azulado, que se metía por dentro de sus botas marrones, un jersey rojo que llegaba hasta las caderas y un gorrito con pompón. Su pelo era rubio e iba suelto, apenas llegaba hasta los hombros y sus ojos eran de un color verdoso. Estaba sujetando a un hombre, bastante parecido a ella en cuanto forma de la cara. El hombre estaba pálido y sus labios eran de un color morado.
Inmediatamente varias personas hicieron un corro alrededor de esa pareja, se quedaron mirando, pero ninguno hizo nada, nadie sacó un teléfono para llamar a una ambulancia. Amy se aproximó para ver lo que allí estaba pasando, y su sangre se heló cuando al caminar por el lado de un chico joven escuchó "Cariño, no llames a una ambulancia, seguramente es un criminal y Kira le está dando lo suyo"
Reprimió las ganas de golpearle y cuando llegó hacia los dos turistas se sentó en el frío suelo de piedra, al lado de la mujer, que al parecer tendría unos treinta años. Estaba nerviosa y sus ojos, ya rojizos de llorar miraron a Amy buscando ayuda.
—¿Que ha ocurrido, señora?—Le preguntó Amy sacando ya el teléfono para llamar a una ambulancia.
—No lo sé—Dijo con voz ahogada—Estábamos caminando y...y el simplemente se desplomó...No sé...no sé por qué.
Amy revisó al hombre, tenía los ojos y la boca abiertos, en una horrible expresión de dolor pero seguía respirando, le dio pánico seguir mirando, así que cuando marcó el número de la ambulancia, y pulsó la tecla llamar, se giró y esperó impaciente que le atendieran.
Un japonés, que pareció harto de ver como la gente no hacia mientras ese hombre sufría, hizo que los demás se apartaran y se acercó a la pareja, y con voz de padre, a la mujer le dijo que todo iba a salir bien. Otra mujer, también japonesa, se aproximó a la pareja, y alegando que era médico le diagnosticó rápidamente al hombre, que estaba a sufrir un ataque al corazón. La gente empezó a murmurar cuando escuchó el diagnostico.
—Ya viene la ambulancia de camino—dijo Amy algo aliviada mientras guardaba el teléfono. El primer señor que se había acercado después de Amy empezó a alejar a las demás personas, y estas, con mucha lentitud empezaron a marcharse. Se presentó como Minamoto y la otra mujer, la médico, como Ayugai. La ambulancia no tardó en llegar, los médicos subieron rápido al turista junto con su acompañante, que aun seguía llorando.
Esa mujer le dio su nombre a Amy, se llamaba Adele, también le dio su teléfono para decirle si su marido —el hombre del infarto— se recuperaba o no.
Cuando la ambulancia se fue, tanto Minamoto como Ayugai se despidieron con amabilidad y se fueron.
Amy, que estaba ya a medio camino del hotel, empezó a sentir como su estómago se resolvía y las piernas le eran cada vez más pesadas, mientras que en su cabeza resonaban las palabras de aquel poco solidario muchacho: "Kira le está dando lo suyo"
Sintió asco y desprecio hacia ese joven, pero también miedo al pararse a pensar mejor: ¿Y si de verdad había sido Kira? ¡Pudo haber estado muy cerca de ese buscado asesino! Se le erizaron los pelos de la nuca y sintió la necesidad de sacar otro cigarrillo, pero se contuvo, no podía ir fumando seguido, tenía que contenerse, vale que este hecho haya sido un poco—demasiado— espeluznante para ella, pero tenía que calmarse. Cuando llegó al hotel subió por las escaleras hasta su correspondiente piso, solo para tardar más tiempo en llegar no cogió el ascensor. En el momento que llegó a su planta se detuvo, se quedó mirando al suelo, pensó de nuevo en Kira, y por alguna razón, Kira le llevó a pensar en L. Ese detective estaba intentando evitar que cosas como esas pasaran, intentando atrapar a ese asesino... por un momento llegó a admirarlo y a agradecerle lo que estaba haciendo. Sonrió como pudo, cogió aire y entró a su suite despacio. Levantó la cabeza para saludar a sus alumnos con una alegre sonrisa que le costó un poco fingir, pero ellos seguían durmiendo, pues aún no había rastro de ellos en el salón. Lo que realmente no fue fingido fue su expresión de sorpresa al ver a cierta persona dejar un colgante en la mesita de café.
—Llegas algo temprano—dijo una figura encorvada sin llegar a girarse—Pensé que ibas a tardar más, como ayer.
—El avión salió antes de lo previsto—le respondió ella sacándose el abrigo con cansancio, lanzó un suspiro y se acercó un poco hacia el sillón.—¿Qué haces aquí?
—Vine a dejarte esto. ¿O acaso prefieres que me lo quede?
—No, dámelo ya.—Se acercó a la mesa y cogió con calma aquel recuerdo de su madre. Rozó ligeramente la fría mano de Ryuzaki y sin saber por qué se disculpó por ello. L no cambió la expresión del rostro, pero se vio curiosidad en sus ojos grisáceos. Amy se puso el colgante en el cuello y se giró de nuevo para despedirse del detective. Dio un pequeño respingo al ver que la miraba fijamente a los ojos.—¿Qué pasa? ¿tengo algo raro en la cara?
—No, nada.—Dijo él encogiéndose de hombros—perdona si te molesta la pregunta, pero ¿Ocurrió algo? Estás un poco nerviosa.—¿Cómo demonios pudo notar su nerviosismo? Se había calmado antes de entrar y había puesto una sonrisa bastante buena como para descubrir que era fingida, de todos modos no había por qué alarmarse, ella era muy buena a la hora de buscar excusas, tiene practica de su época de estudiante, cuando no entregaba los deberes a la hora.
—es porque no esperaba encontrarme contigo aquí. ¿No tienes cosas que hacer? Ve a trabajar.—Agachó un poco la cabeza, no quería haber dicho "ve a trabajar", pero...bueno, si quería que detuviera a Kira cuanto antes. L arqueó las cejas.
—Toma—Dijo el detective sacando un caramelo, que por el envoltorio parecía ser de fresa—Cálmate un poco. Watari vendrá dentro de unas horas a por Mello Matt y Near.
Amy, con recelo, cogió el caramelo y lo guardó en su bolsillo, asintió con la cabeza y se tumbó en el sofá. L salió por la puerta.
En otra circunstancia habría preguntado para qué quería ver a sus sucesores, pero ahora mismo solo quería tumbarse y dormir un poco. No quería pensar en nada, sin embargo los sucesos transcurridos se metieron otra vez a presión en su cabeza, le molestaban, no podía dejar de pensar en que Kira pudo haber estado cerca de ella, aunque quizás tan solo fuera un simple infarto, no podía parar de pensar en el asesino. Abrió los ojos de golpe cuando, de sorpresa, el recuerdo de la mujer asustada del aeropuerto y el comentario del chico se esfumaron, apareciendo de la nada una extraña imagen irreal.
Vio a L, colocándole el colgante en el cuello mientras ella, de espaldas a él, apartaba su largo pelo castaño, para facilitarle la tarea de enganchar el colgante. Esa imagen hizo que sus mejillas se encendiera, por vergüenza al pensar que querría que eso ocurriese. Estampó su cara contra el respaldo del sofá y apretó los ojos, pues su corazón, cuando imaginó aquello, empezó a latir acelerado, y en su estómago, aparecieron como pequeñas mariposillas que le hacían cosquillas.
Mello salió por la puerta, Amy se giró al escuchar la puerta abrirse. El niño rubio tenía una orgullosa sonrisa de oreja a oreja, había escuchado a L decir que Watari vendría a por ellos. Hizo bien no salir corriendo cuando escuchó la voz de su ídolo, porque quizás L cambiaría de idea.
—¿Ves Amy? Aquí está mi oportunidad.
—Aún no sabes lo que quiere...—Susurró la chica con los ojos cansados, su corazón seguía latiendo con fuerza.
—Ya verás como consigo quedarme—Y dicho eso se sentó al lado de su profesora y le dio unos golpecitos en el pie.—Ya verás.
Amy se levantó y se estiró por completo, le dedicó una sonrisa cariñosa a Mello y le dio un pequeño abrazo. Tenían que ser pequeños, pues a ese complicado niño no le gustaba demasiado eso. Le revolvió el pelo y fue a su habitación.
—Déjale sin habla, Mello—Le animó ella antes de cerrar la puerta.
Se tiró en la cama deshecha de Mello, Matt seguramente durmió en la habitación de Near, por eso no estaba allí. La chica agarró la almohada y la apretó. Las cosquillas de su estómago no se detenían, y su sonrisa empezaba a crecer al imaginarse de nuevo aquella escena. ¿Qué le estaba pasando? "¿Qué estoy sintiendo?" se preguntó antes de cerrar los ojos.
¡Woaaaaaaw! Cuanto hace que no subo nada... ¡Pero tengo excusa! La inspiración se escapa de mi y tengo los examenes finales muy de cerca, y como yo soy muy "lista" me lo estoy jugando el curso a un solo examen por materia ; v ; así que estoy de los nervios... Bueno, no estoy aquí para contaros mis tonterías.
Bien..., esto se me ocurrió en clase de matematicas (como no...) lo escribí rápido en un folio y lo retoqué en casa, a pesar de eso no me convence demasiado, no me ha dado mucho tiempo a corregirlo y releerlo porque tengo que estudiar, así que supongo que tendrá varios fallos, tanto ortográficos como de expresión. También quiero decir que voy a cambiarle el título y el resumen a la historia, pero el fanfic seguirá siendo el mismo que tenía pensado en un principio.
Un saludo y gracias por molestaros en leer este fic.
