Capítulo 16-Ni un adiós.
Apagó el reloj despertador a una velocidad increíble y se levantó con sumo cuidado del sofá, pues Matt, había tenido una pequeña discusión con Mello y este no le había dejado dormir en la habitación.
Cuando se hubo situado en la oscuridad de la suite, se encaminó hasta el baño. Había preparado ropa el día anterior para irse lo más rápido posible, así que, cuando hubo terminado de ducharse, se vistió como alma que lleva el diablo, cogió la maleta, abrió la puerta y se marchó.
Si, eso iba a hacer, desaparecer, no decir adiós, no estaba de humor, para que negarlo, estaba cabreadísima. No solo Mello tiene derecho a enfadarse aquí, no, ella también, y vaya si lo estaba.
Todas sus preocupaciones en su cabeza desaparecieron, lo único que había ahora dentro de su cerebro era una letra, más concreta la L, acompañada de miles y miles de insultos y maldiciones que se le ocurrían.
Y estaba en todo lo cierto de insultarle, claro que sí, ¿Qué es eso de permitir que Mello y los demás se queden en Japón? ¡Venga ya! ¿No pensó en las consecuencias? ¡No! Claro que no, Amy estaba segura de que a ese detective solo le importaba resolver el caso, únicamente eso, ¿Qué más daba que tres niños murieran en el intento? Nada, lo único que importa es Kira, Kira, Kira y Kira, ¡La madre que lo parió!.
Al entrar en el ascensor pulsó con tanta fuerza el botón que le llevaba al hall del hotel que se hizo un poco de daño en el dedo. Analizó de nuevo la situación, intentando averiguar en qué pensaba Ryûzaki al dejarlos quedarse, ¿En qué? ¡¿En qué? Pero tuvo que dejarlo, pues cada vez que lo hacía sentía que su interior se quemaba. Cuando se abrió la puerta, agarró la maleta y la arrastró hacia la calle, el recepcionista le lanzó un saludo que ella ignoró por completo.
El aire de esa mañana estaba helado, así que cuando la suave brisa matinal, acarició su rostro, tuvo que cubrirse con la bufanda beige que rodeaba su blanco cuello. Miró al reloj que estaba enroscado en su muñeca izquierda, su avión aun iba a tardar en salir, a las diez, y aun eran las seis de la mañana. Quizás se había excedido al madrugar, pero bueno, era mejor irse cuanto antes.
Llegó sobre las ocho menos cuarto y sintió que el sueño la invadía. Le hubiera gustado dormir un poco, pero se conocía lo suficiente como para saber que si lo hacía iba a perder el avión, así que despertándose con un café en la cafetería, empezó a pensar en qué hacer cuando volviera a Winchester. Seguramente ayudar a recoger los adornos de navidad y después contarle todo lo ocurrido a Liliana mientras toman un calentito té en el comedor, al lado de la gigantesca ventana y viendo como los demás niños juegan. Sonrió, si, eso seguro que la relajaría un poco.
El teléfono empezó a sonar dentro de su abrigo, lo cogió, deseando con todas sus ganas que fuera Mack, pero no, era el teléfono que Watari les había dado a los tres huérfanos. Se quedó mirando la pantalla, casi embobada, acariciando con su dedo pulgar el botón de llamar, sin embargo colgó. Ahora tendrían que sentir la preocupación que ella sintió cuando supo que se enfrentarían a Kira. El móvil volvió a sonar, así que para que dejaran de llamarla, colgó de nuevo y apagó el teléfono. Era muy poco probable que fuera para preguntarle donde estaba, pues sabían que hoy era el último día en Japón, y al ver que faltaban sus cosas estaría más que claro que se encontraba en el aeropuerto, así que las llamadas serían, quizás para regañarla por no despedirse.
Cuando llegó el momento, la llamada para que subiera al avión la puso nerviosa, bastante nerviosa, pero se levantó del incomodo asiento de la cafetería del aeropuerto y se dirigió sin temblar hacia el camino que la conducía a la enorme máquina, sin embargo, en la entrada se detuvo un momento. ¿Era lo correcto dejar a tres niños, al cuidado de un extraño detective, mientras intentan atrapar a un peligroso asesino? Parecía idiota al preguntarse eso, la respuesta estaba clara. Se recolocó la bufanda y se sopló en los guantes.
Mello estaba enfadado y no se molestaba en camuflarlo.
—Será idiota, se ha atrevido a apagar el móvil—Dijo, arrojando el teléfono hacia el sofá, al lado de Near, que seguramente se habría dado un golpe con el aparato si no se hubiera apartado.
—Estará en el avión ya—Le dijo Matt, sin apartar la vista de la consola—Déjala, es adulta.
—Vaya adulta—Se volvió a quejar—Si tan adulta es podría demostrarlo, eso de irse sin avisar es de niño con una pataleta.
—adulto con pataleta—le volvió a contestar Matt, que se había tomado la molestia de parar el juego para mirar a su amigo a los ojos—Y por increíble que parezca, los adultos también tienen pataletas.—El odio con el que le miró Mello en ese momento le dejó claro que más le valía callarse.
—Debería haberse alegrado por nosotros—Volvió a decir al cabo de un rato el segundo sucesor, apoyándose en la ventana.—Y no marcharse así sin más.
—Ponte en su lugar, Mello—Habló Near con su monótona voz, sin presencia de ningún sentimiento y sin mirar al niño a los ojos—Nunca le gustó la idea de que nos quedáramos aquí para meternos en el caso Kira. Veo normal en su actitud que se haya ido así, la verdad, yo ya me lo supuse ayer cuando se lo dijimos.
—Y si tanto te lo supusiste, genio, ¿por qué no nos lo dijiste para poder evitarlo?—La voz de Mello había adoptado un tono venenoso. Near arqueó una ceja.
—Pues porque era prescindible, se iba a ir hoy de todos modos. ¿Qué importa que se haya ido antes o después?
—Por esa misma regla de tres, ¿Qué más da que te mate ahora? Vas a morir igual, ¿Qué más da antes que después?
—Mello...—Le llamó Matt. El rubio resopló y se cruzó de brazos.
—Por eso no conseguirás superarme—Siguió hablando Near—Te dejas llevar demasiado por los sentimientos. Si algo se puede soltar, se tiene que soltar, avanzas más rápido con menos peso en la espalda.
Mello no le contestó, porque empezaba a pensar que quizás tenía razón. Si Amy se hubiera quedado más tiempo, quizás habría hecho algo para que se tuvieran que ir, o intentaría hacerle sentir tan culpable que empezaría a dudar de que es lo que realmente quiere. Y por otro lado, si se hubiera quedado ¿Qué haría aquí? ¿Pasear perros? Definitivamente Near, por mucho que le fastidiara, tenía razón, era mucho mejor que se volviera, que estuviera en el orfanato, segura, y que estuviera allí esperándoles, porque más vale que después de la tontería de irse sin avisar les estuviera esperando con una taza de chocolate en la entrada del orfanato.
Sobre la una de la tarde, Watari les advirtió del cambio de hotel, se prepararon rápido, y al llegar a su nuevo destino se encontraron con la sorpresa de que su ídolo había decidido presentarles a los demás agentes que también echaban una mano en el caso Kira. Según L, era necesario para demostrar que tenía plena confianza en su equipo, ya que al parecer, los hombres bajo su mando, al empezar todo esto, se temían que no fuera el verdadero L, así que no podía permitirse el hecho de esconderlos. Eso era una de las razones por las que, L, había preferido que se volvieran a Inglaterra, sin embargo, la habilidad que le habían mostrado en la prueba que mandó realizar, le hizo dudar en que sería lo correcto, ¿que se marcharan o que se quedaran?, aun así tiene claro, que aunque estén aquí, en el momento que las cosas se empiecen a desmoronar, tendrían que desaparecer de Japón.
Les presentó bajo nombres falsos, aparte de los de Mello, Near y Matt, ahora pasarían a llamarse, Eike, Tai y Maes, y debían ocultar a todo el mundo, sus auténticos nombres falsos. Cuando los presentó, todos miraron a L, como dudando de su juicio, Mello casi podía leer sus mentes "¿tres niños? ¿en serio? ¿Está bien de la cabeza?". La mayor atención cayó sobre Near, que al parecer tenía, según ellos, un gran parecido con L, e incluso uno de los agentes tuvo la desfachatez de preguntar "¿Es hijo tuyo?" Matsuda se llamaba. Si, le preguntó eso tan pancho. L negó , y aun así siguió preguntando de donde habían salido los niños, mas Ryûzaki dejó claro que no iba a decir nada más sobre el tema, así que muy a regañadientes, dejaron de preguntar.
Pusieron al día los tres niños, y la verdad, se sorprendieron un poco cuando L les dijo que ya estaban al día, y que incluso habían llegado a las mismas, o si no, muy parecidas, conclusiones que él las vio por primera vez.
La gente allí no era de las que aprovechaban cualquier situación para relajarse, así que tan pronto como estuvo todo medianamente aclarado, volvieron a trabajar. Los tres niños se sentaron en el sofá, al lado de L, pero Matt, al ser el último en acercarse, tuvo que quedarse sentado en el brazo del mueble.
Mello analizó todo lo que estaba en esa habitación, bueno, lo que alcanzaba a ver, pues estaba demasiado oscuro para ver nada con claridad, salvo la pantalla de los televisores. Antes de que la secuencia de vídeo, del televisor del medio, se pusiera en marcha, le dio tiempo de comprobar que los hombres hacía tiempo que no dormían, sobretodo Matsuda, cuyas ojeras eran de un tamaño más pequeño que las de Ryûzaki pero más grande que las de sus compañeros. Watari estaba de pie detrás de ellos, preparando helados.
El vídeo empezó, así que centró toda su atención en él. Consiguió fijarse en varios detalles, pero cuando al fin captó algo importante, Near y L hablaron casi a la vez, aunque Near dejó de hablar cuando vio que L no se iba a detener. ¡Dios! Por tan solo un segundo él podría haberlo sacado a relucir, y no solo eso, si no que no se habría detenido y habría dejado sin habla a Ryûzaki. Mello maldijo con todo lo que pudo al maldito sobre de Penber.
—¡Tienes razón!—Exclamó el hombre que se había presentado como Aizawa.—Al entrar lo tiene, y en el vídeo, justo antes de que muriera, ya no está...me sorprende que te hayas dado cuenta de esto, Ryûzaki. Oh, y tu también, Tai—Añadió al final.
—No hay ningún sobre registrado en sus pertenencias cuando murió—Completó Soichiro, para confirmar la sospecha de L.
—Entones, lo dejó en el tren—Habló L, aun mordiéndose la uña del dedo pulgar de la mano derecha. Mediante un gesto con la mano, hizo que Watari volviera a poner en movimiento la imagen, para después volverla a congelar. Ahora se veía a Ray Penber, tirado en el suelo de la estación, arrastrándose hacia la entrada del tren.
—Es como si estuviera tratando de mirar a alguien ahí dentro...—Dijo Mello.
—Entonces, puede que haya algo interesante. Una pista quizás.—Comentó Soichiro.
—¿No sería interesante que fuera Kira?—Preguntó L sin apartar la vista del monitor.
—¡Eso es imposible!—Volvió a hablar Soichiro.
—Yo también creo que es inexplicable—L seguía mirando fijamente a la pantalla—No hay razón para Kira, que puede controlar la hora de la muerte, estar en la escena del crimen, pero...—Le dio un bocado al helado—Él debió de calcular que nosotros pensaríamos así y no vio riesgo al acercarse.
Durante un rato hubo silencio, los agentes intentaban acomodar las palabras de L en su cabeza, seguramente era eso. Pero parecía que nadie iba a volver a hablar, hasta que Watari rompió el silencio como si no fuera más que un débil cristal.
—Si, espere un momento por favor—Estaba hablando por teléfono, así que se giró hacia L y apartó el aparto de su oreja—Es Ukita, de la NPA, está en medio de una llamada con un interesante informante.
Ryuzaki se levantó, dejando el helado sobre una bandeja encima de la mesa, metió sus manos blancas y huesudas dentro de los bolsillos y se situó al lado del anciano. Mello seguía todos los movimientos del detective, con mucha seriedad para su edad, y los agentes, seguían disimuladamente los movimientos de los menores, aun sorprendidos y dudando sobre el hecho de que estuvieran allí, enfrentándose, igual que ellos, adultos formados, a la muerte.
—En ese caso, dales el numero de telefono de la linea 5 y que el informante nos llamé desde ahí.—Una vez L hubo dicho eso, Watari informó.—Matsuda, ¿puedes encender tu movil? No, enciende tu movil—Dejó claro que era una orden y debía cumplirla. Matsuda obedeció, y nada más encenderlo, el aparato sonó y Ryûzaki se lo quitó con brusquedad de las manos. El joven policía no pudo más que mirarlo con cara de resignación, quejandose, en silencio, del trato que había recibido.
—Al habla Suzuki, encargado de la información publica del caso Kira... ¿La prometida de Ray penber?— L Abrió un poco los ojos, como si se hubiera sorprendido—Misora Naomi.—Dijo después en voz baja y Watari empezó a teclear en el ordenador para obtener información. Cuando Watari giró el ordenador y enseñó la foto de la chica, L volvió a abrir los ojos sorprendido. Mello miraba la foto de la mujer con curiosidad, le resultaba muy familiar, creía haberla visto antes, y Near también, pues del mismo modo que él, clavaba sus ojos grisaceos en la fotografía del ordenador. Ryûzaki Colgó el telefono y se lo devolvió a Matsuda.
—Esa mujer ha estado desaparecida desde la muerte de su prometido.—Dijo en voz alta y bien clara el detective.
—Cualquiera se sentiría deprimido si su prometido muere...¿no creeras que...?—Preguntó Matsuda, dejando la frase sin acabar, flotando en el aire.
—¿cometió suicidio?—completó Aizawa.
—No, la Misora que yo conocí, era muy fuerte y una excelente agente del FBI.
—En ese caso, debe de haber sido atrapada por Kira—La voz de Matt al fín se dio a conocer en la sala, pues había estado callado todo este tiempo, ausente.—Debió de matarla. La superó.—A pesar de que quería que sonara con cierta indiferencia, su voz tembló al pronunciar "matarla".
—Escuchen, a partir de ahora vamos a dirigir nuestra busqueda a las familias a las que investigaba Penber en Japón. Nuestros objetivos en la investigación serán dos personas de la policía y los conectados a ellas.
—¿Y quienes son esas personas?—El rostro del señor Yagami se había vuelto más oscuro.
—El director asistente Kitamura y su familia, y, el jefe Yagami y su familia.—Como era de esperar, las palabras del detective golpearon directamente en el pecho de Soichiro, cuya sorpresa y un poco de molestia se reflejó en sus ojos.—Y me gustaría poner camaras de vigilancia en esas dos casas.—Lo dijo como si nada. Sin importar la reacción que tendría el jefe Yagami al escucharlas.
¡Hola hola hola!
Antes de nada...
¡Gracias a todos por seguir leyendo mi historia! En serio, siempre os lo agradeceré :3
Y ahora...¡Perdón por el retraso! Pero la originalidad se escapa de mi con mucho empeño, es muy rápida, no soy capaz de atraparla...pero por suerte, ya se me han ocurrido varias ideas, ya era hora. Intentaré actualizar más rápido ultimamente.
Y de nuevo gracias a tod s
¡Un enooooooorme abrazo! :3
