SHINRAKUGUMI

CAPÍTULO XX


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El comentario de Katsura sonaba en su cabeza y es que con el Shogun empezó lo de la idea de que ambas fuerzas colaborarán durante una misión.

¿Y si él en todo el tiempo supo que era una trampa para el Shinrakugumi? Por eso fue que solicitó que trabajáramos juntos, aun sabiendo de lo que esa fuerza es capaz. Todo para velar por la seguridad de esas mujeres—Ya se había despertado pero seguía acostado en su futon. Le dieron una habitación para él solo a pesar de que no había suficiente espacio, pues aproximadamente cinco mil personas se habían quedado en ese edificio, a pesar de que era grande, de más de pisos, no podría albergar a todas las integrantes del Shinrakugumi Abandonó su lecho y al salir percibió que todo estaba tan tranquilo.

—Buenos días —saludó una de las capitanas que pareciera que estaba esperando su despertar.

—Buenos días —contestó mientras la observaba para descifrar que la había llevado hasta ahí.

—El desayuno ya fue servido, ¿gusta acompañarnos? —Su tono era calmo, no ocultaba segundas intenciones ni resentimiento. Tal vez con el ataque hacia su persona el día de ayer había tenido suficiente para sacar afuera toda su frustración.

—Muchas gracias. —Aquella mujer frente a él lo tomó como un "si" así que lo fue guiando a través del edificio. —Pensé que iba a estar más animado —comentó cuando percibió la tranquilidad del edificio y es que no era ni la sombra de la noche anterior.

—Les dimos a las chicas unas merecidas vacaciones, han lidiado con mucho, así que algunas se fueron a visitar a sus familiares, otras se quedaron aquí y algunas que pertenecen a mi escuadrón venimos del Hyakka que velaba por la seguridad de Yoshiwara, así que simplemente fueron a sus viejos hogares —explicó el porqué de la tranquilidad del lugar.

—Oh ya veo. —Fue lo único que logró articular, porqué él aún no se la creía que esas mujeres fueran despojadas de su trabajo y su hogar de la noche a la mañana.

—Hemos llegado. —Abrió una puerta grande, que conducía a un salón donde unas mesas enanas habían sido colocadas en lo largo de este, para que los comensales se pudieran sentar en cómodos cojines tradicionales japoneses, el ambiente era de lo más calmo.

—Bienvenido mi niño, Tsukuyo ya me contó todo lo que hiciste por las chicas. —Le recibió una mujer en silla de ruedas de cabellos azabaches y ojos esmeralda, esa mujer tenía una mirada tan viva, que si en un momento te sientes decaído con solo verla te volvería el animo.

—Hinowa —susurró al verla.

—Oh veo que aún me recuerdas. También ya me pusieron al día de tu transformación, fui yo quién te dio la bienvenida cuando entraste —comentó con una sonrisa radiante —. Me imaginó que debes estar hambriento, anoche te fuiste sin cenar y debes reponer energía para la larga jornada que les espera. Puedes tomar asiento. —Le indicó un lugar donde estaban las capitanas restantes y Tama. Tenían suficiente comida, a pesar de que ellos eran el resultado de una mezcla de sangres, no necesitaban cantidades extraordinarias como los Yato puros.

Él se sentó donde le fue señalado y nadie opino nada al respecto durante la comida, ni pareciera que ayer tenían profundos sentimientos de asesinato hacia su persona.

—Bueno, he estado pensando en la forma para recolectar información para dar con el paradero de Kagura. —Había hablado cuando todos habían terminado de comer y los trastes habían sido retirados, por más que intentó que su voz fuera baja para que solo las cinco mujeres que le rodearan escucharan parece que no logró su cometido, ya que la persona en silla de ruedas que lo recibió momento atrás se acercó y de la misma manera lo hizo la señora de tez morena a quien recordaba que era quien hacia las asignaciones de misiones.

—¿Tienes alguna idea? —le interrogó la mujer que si mal no recordaba su nombre era Otose. Mientras exhalaba el humo de tabaco de su boca.

—Pues estuve pensando en el comentario que me hizo Katsura, buscar información en donde "empezó todo". —Hizo énfasis en las últimas palabras —. He rebuscado en mi mente el lugar al que se refiere pero solamente me conduce con el Shogun. —Terminó de exponer mientras tocaba su sien demostrando que eso lo había tenido pensando hasta causarle dolores de cabeza.

—Pero, ¿por qué con el Shogun? —cuestionó la del parche, es que ninguna de las presentes acababa de entender las razones que lo habían llevado a esa conclusión.

—Para empezar el Shogun fue quien nos pidió que trabajáramos en colaboración, ¿Por qué justo en este momento? El Shinrakugumi era la fuerza policial más poderosa del país, ¿no?, entonces ¿Por qué ponerla a trabajar con una fuerza que era antigua pero apenas estaba dando grandes pasos para lograr competir con ella? Él conocía muy bien su fuerza y de lo que era capaz. ¿Él sabía sobre la iniciación? —soltó la última pregunta mientras volteaba a ver a todas las mujeres, las cuatro capitanas y Hinowa bajaron la mirada, no tenían información al respecto.

—Kagura sama siempre iba a sus reuniones con él sola, ninguna de nosotras sabe de qué se pudo haber hablado en ellas —respondió Tama por todas.

—Y vagamente llenaba reportes, sólo lo hacía con información que era realmente importante y debía ser transmitida a las demás —agregó Otose.

—Al parecer tenían una buena relación, mientras yo estaba ahí no mostraban tener diferente forma de tratarse por sus diferentes estatus sociales, incluso se lleva bien con la hermana menor de Shigeshige sama —comentó recordando lo que vio en su reunión semanas atrás.

—La princesa Soyo, es cierto, esas dos son muy apegadas, fue gracias a ella que Kagura pudo crear la fuerza policial,

—Es cierto Tsukuyo, tal vez no le dijo nada a Shigeshige sama, pero puede que a la princesita sí —opinó Otae.

—En cierta forma es viable, pero cuando me reuní con todos ellos para los detalles de la misión pareciera que ni estaban informados de que yo era Souko, la misma versión que les contó a ustedes les contó a ellos, pareciera que quería llevarse ese secreto a la tumba.

—¿No sería más fácil dejar de hacernos teorías e ir directamente con él?

—Es una opción viable Kyuu chan —dijo la chica de castaña cabellera.

—Pero si el Tendoushuu es quien esta tras el secuestro de Kagura y los suyos, si nos mostramos como si nada en la ciudad o en el castillo sabrán que nos escapamos y tal vez se arme un enfrentamiento en donde nos vean.

—En cierta forma tienes razón, pero dado que él tiene más contacto directo con el Tendoushuu seria obvio que tal vez hubo fuga de información de la fuga de información falsa —agregó Sarutobi.

—Kagura sama tenía un celular en donde frecuentemente se mandaba mensajes con la princesa, podríamos hablar con ella para que nos haga una audiencia privada con el shogun sin que nadie más se entere —sugirió Tama.

—Es una idea perfecta, y como luchadoras expertas del Shinrakugumi creo que tiene experiencia en infiltración —Miró a las cuatro capitanas que asintieron con la cabeza —. Está decidido iremos en la tarde al castillo y de regreso pasaremos por sus compañeras.

—¿Hay más compañeras que rescatar? —cuestionó Tae sorprendida —, pensé que nos habían llevado a todas al mismo lugar.

—¿Acaso no tienen lista de personal? —Si era así había mucha negligencia hacia su personal

—Sé que aproximadamente hay como casi más de mil doscientas chicas que fueron puestas a salvo por el Shinsengumi —comentó Tama.

—Vaya tantas de nuestras chicas fueron puestas a salvo por unos gorilas —Tae y su desprecio palpable hacia los uniformados de negro.

—Eso da a entender que solo cuatrocientas fuimos secuestradas por el Tendoushuu —concluyó Kyuubei.

—A veces los gorilas si hacemos bien nuestro trabajo de proteger a la ciudadanía —Tomó el insulto de momentos atrás y se lo restregó en su cara.

—Aunque el Shinsengumi cuenta con un espacio para refugiados, lo mejor sería pasar por ellas para que estén bajo la protección de la ciudad sin ley y no vayan a ser descubiertas por el Tendoushuu y esto se convierta en una pelea entre dos fuerzas policiales y ellos. —Tama explicó a razón y era la que se había formado en los pensamientos de Sougo.

—Eso sería lo mejor, pero ¿cómo haremos para transportar a gran cantidad de mujeres sin llamar la atención?

—Muchacho, somos guerreras, no damiselas en peligro; esas chicas no se han movido de ahí porque no han recibido indicaciones además de que están enteradas de que sus superiores fueron secuestradas, pero no saben que ya está libres, en cierta forma se encuentran evaluando su situación. Una vez con la orden serán capaces de llegar a este lugar sin que nadie se dé cuenta. —Parecía que alguien está muy orgullosa de sus compañeras.

—Está bien Otose. —Le dio la razón a la mayor de las presentes —. Entonces cuando Soyo sama nos conteste le daremos una visita a Shigeshige sama.

—Si vicecomandante —contestaron las cuatro capitanas al unísono.

—La princesa Soyo ya me respondió, tenemos hasta que estar en su habitación a las cuatro de la tarde ya que es la hora que su hermano pasa tiempo con ella en sus aposentos así que podrán estar en ese lugar sin causar sospechas —indicó Tama.

—Bueno parece que tenemos que partir de aquí a las dos y media, lleven armas discretas, algo con que ocultar y no carguen nada que las relacione con el Shinrakugumi, ellos piensan que ya las exterminaron, dejemos que sigan pensando eso —ordenó, para después levantarse de su asiento —. Tama por favor acompáñeme,

—Claro señor Okita —siguió la indicación que le dio el vicecomandante y ambos salieron del comedor.

—Tienes acceso a todas las cámaras de seguridad de Edo, ¿verdad? —interrogó cuando habían llegado a la tranquilidad de su habitación y ambos se encontraban sentados frente a frente en el piso.

—Así es señor Okita.

—Necesito que me busques una ruta rápida y sin que podamos ser vistos por el departamento de inteligencia, además de un acceso fácil al castillo —solicitó porque en esta misión se necesitaba discreción total.

—La manera más fácil de acceder al castillo seria desde abajo, y para poder llegar a la habitación de Soyo sama tendrían que utilizar el techo.

—Suena a una manera muy interesante de hacerlo, confío en que nos proveerás de un mapa para llega a salvo a nuestro destino.

—Así será señor Okita, ¿Alguna otra orden que deba acatar?

—Lo mejor sería hacerles un cambio de imagen y de vestimenta a las cuatro capitanas, chicas como ellas serian fáciles de identificar, ya que son objetivos del Tendoushuu y piensa en alguna cuartada para actuar en caso de que sospechen.

—Está bien vicecomandante, como usted ordene. Iré haciendo los preparativos para que la llegada al palacio sea sin contratiempos —dijo mientras se levantaba de su lugar, seguido de una reverencia para después abandona la habitación

(…)

Que los cinco estuvieran caminando tan tranquilamente por las calles de Edo y sin problema alguno se debía a que las cortesanas habían hecho bien su trabajo cambiando de apariencia a las capitanas, se pulieron maquillándolas hasta el punto de parecer personas completamente diferentes; ropa occidental y mochilas a sus espaldas para pasar como simples turistas era lo que usaban, además de sus cabellos sueltos, si las hacía parecer extranjeras.

Ninguno tenía la intención de comunicarse entre ellos y esa había sido la indicación. Que estuviera lloviendo lo hacía más fácil, ya que nadie sospecharía el porqué de que unas señoritas usaran paraguas en un día tan soleado y es que al momento de hibridarse la piel de las capitanas se hizo más delicada a los rayos del astro rey.

Dos cuadras antes de llegar al castillo se separaron, cada quien tomaría una posición diferente para entrar a una clase de pasadizo secreto para entrar o salir del castillo, según eran de seguridad en caso de algún atentado y tenían la dicha de que fueran cinco diferentes, así no causaría revuelo porque un grupo de personas desaparecieron de la nada.

Caminar durante unos minutos fue lo que se necesitó para llegar al punto de reunión de los cinco caminos distintos, en ese lugar decidieron cambiarse sus ropajes por unos que facilitarían su infiltración, trajes estilo ninja color negro y un paño que ocultara la mitad de su rostro del color que era identificado su escuadrón además se amarraron sus sueltos cabellos en una sola coleta. Él decidió vestir su uniforme del Shinsengumi, suponía que algunos cuantos de sus subordinados estarían resguardando la seguridad del castillo y ya en caso de que alguna de las chicas fuera descubierta él actuaria.

En el mismo lugar donde los cinco pasadizos se juntaban había tres túneles, según el mapa que les proporcionó la robot, debían caminar por el de en medio ya que era el que conducía más cerca de la habitación de la princesa. Continuaron con su andar hasta que se toparon con un muro, ese parecía ser el fin del camino.

—¿Seguros que era la ruta correcta? —cuestionó Sarutobi.

—Según el mapa que tenemos sí —respondió Tsukuyo mientras observaba el papel que llevaba en la mano.

—Dice que aquí tendríamos que encontrar un acceso al palacio. —Otae también se había unido a la lectura.

—Creo que recuerdo que Tama dijo que este era un pasadizo subterráneo —comentó Kyuubei.

—Así es, parece que allá arriba se encuentra nuestra entrada. —Sougo señalo una especie puerta de madera en el techo, fuera de su alcance —. ¿Cómo la abriremos?

—Mira. —La ninja lanzó un kunai con una soga atada, tuvo la suficiente precisión que este se atorara en la manija, después de eso sólo necesitó tirar fuerte para que dicha puerta fuera abierta.

A las chicas les basto con unos cuantos saltos en la pared para poder cruzar de otro lado, en cambio el samurái subió mediante la soga que fue atorada a la puerta.

—Parece que los samuráis no son muy buenos con la infiltración. —La capitana de castaña cabellera le extendió la mano, debían ser rápidos si no querían ser vistos.

—Algo así, preferimos los ataques frontales. —Correspondió el gesto, ya estaba dentro del palacio pero no se debían detener, sus compañeras ya estaban esperando por ellos en el techo.

—Apúrense al parecer vienen guardias, se supone que esto era una misión secreta —Sarutobi fue quien los apuro, ella y Tsukuyo les extendieron la mano para hacer más rápida su subida al lugar.

¿Qué hace la traga donas aquí? —Vio a la vicecomandante del Mimawarigumi antes de que cerraran el hueco que habían hecho para entrar.

Necesitaron otro mapa para caminar a través del techo para llegar a la habitación de la princesa, pero no era una clase de laberinto, al contrario no había divisiones estaba parejo, pero tenían que tener cuidado y ser precisos con las medidas indicadas porque podrían terminar en un lugar donde su visita no fuera bien vista.

Quien se encargó de ser exacto con los cálculos fue Sougo, utilizando su espada se las ingenió para medir y así poder dar con su punto de reunión. Una vez que estaban arriba de ese lugar dieron tres toques, se supone que esa era la señal y la princesa debía contestar.

—Adelante. —Una voz femenina fue quien les dio la indicación, Ayame se encargó de abrir el techo para que todos pudieran acceder al lugar —. ¿Cómo están chicas? —Les recibió amablemente mientras iban bajando —. Vaya Okita san no sabía que conocía a las capitanas del Shinrakugumi —. Se sorprendió de verlo ahí, pero eso le hacía sospechar que algo malo estaba pasando para que ellos se encontraran hoy en su habitación solicitando una reunión secreta con su hermano.

—Estamos bien, gracias a él —respondió a la pregunta de momentos atrás.

—No es por ser grosera princesa, pero su hermano ¿a qué horas llega? —Tsukuyo fue la encargada de decir lo que cruzaba por la mente de todos los invitados.

—No ha de tardar, por favor pónganse cómodas, tiene tiempo que no me vienen a visitar, así que tomen un poco del té que les prepare. —Soyo ya iba hacia ellas con una bandeja de vasos de té y bocadillos.

—Gracias por su hospitalidad princesa —agradeció la chica del parche.

—En realidad estamos aquí porque Kagura ha sido secuestra y no sabemos dónde sea su paradero y es de eso que queremos hablar con el shogun. —Sougo se encargó de revelar el porqué de su visita.

—Así que en cierta forma mis sospechas eran ciertas —susurro para ella, siendo solo audible para la persona más cerca.

—¿Qué quiere decir princesa?

—Escuche un poco una conversación a escondidas, sin querer, de unos de los tripulantes de un barco del Tendoushuu por eso se lo notifique a mi hermano y por eso te pedí que la cuidaras Souko.

—¿Qué? —interrogaron todos al unísono, tanto el nombrado como las capitanas estaban sorprendidos de que ella supiera sobre eso.

—Kagura borracha no es buena guardando secretos, al principio no tenía ni idea de quien se podría tratar, pero luego de ver como se comportó cuando estabas presente de ella me dijo mucho —. Eso le aclaro, en cierta forma, el porqué de su petición que le hizo semanas atrás.

—Buenas tardes. —El esperado llegó a la sala de juntas improvisada.

—Hermano mayor, ponte cómodo, en un momento te sirvo el té. —La princesa estaba disfrutando tener tantas visitas en su habitación.

—¿ A qué debo su repentina visita? —El general apaciguador de barbaros esta tan sonriente como siempre.

—Kagura fue capturada por el Tendoushuu y no tenemos ni idea de donde se pueda localizar, nosotras también fuimos privadas de nuestra libertad, si no fuera por él, quien sabe que estarían haciendo con nosotros. Además de que al parecer tú estabas enterado de la situación. —Al parecer Sarutobi era la que más frustrada se sentía, el no haber podido hacer algo por sus amigas o por ella, que tuvieran que depender de un hombre que le causo tantas sospechas en el pasado.

—Es por eso que mande al Shinsengumi en su apoyo —. Le dio un sorbo a su té y dejo la taza en la mesa próxima —. Soyo fue quien logró escuchar una pequeña información, lo tomé en cuenta cuando me lo comentó, así que empecé a analizar la situación. Poco tiempo después de que me enteré que habían puesto su interés en el Shinrakugumi empezaron los rumores de la facción Hitotsubashi. Un agente que tengo con ellos me confirmó que no había movimientos de su parte y me recomendó que tuviera cuidado con dicha información. Después de eso, el rumor tomó fuerza, tanta que mis allegados ya me estaban cuestionando que si no iba tomar represarías, lo más lógico hubiera sido dejar que el Shinrakugumi se encargara solo, pero al ver la situación decidí que el Shinsengumi también actuara, y parece que fue bien. —Decir que todos estaban asombrados ante tal situación, era poco. No pensaron que su mandatario tenía calculado todas sus decisiones —. En cuanto a la situación de Kagura no tengo idea, pero una tripulación del Tendoushuu viene en tres días, mientras yo los atiendo alguien podría infiltrarse —recomendó.

—Esa respuesta me agrada, vayamos de regreso a Yoshiwara para planear la estrategia y prepararnos —. Parece que la recomendación del Shogun les había subido el ánimo.

—Adelántense si quieren, yo quiero hablar un poco más con él —indicó el vicecomandante de ambas fuerzas policiales.

—Te esperamos —comentó la de rubios cabellos poniéndose firme.

—Por favor chicas déjennos hablar en privado —solicitó el gobernante.

—Esta bien —respondieron al unísono las cuatro capitanas.

—Chicas hay que volvernos a reunir cuando todo esto termine —solicitó la princesa con una enorme sonrisa.

—Cuando rescatemos a Kagura será la primera en enterarse Soyo sama —respondió la de cabello castaño.

—Me alegra saber eso, espero que eso sea pronto. Que les vaya bien —las despidió con una sonrisa en sus labios.

—Hasta luego, muchas gracias por todo Shogun sama, Soyo sama —agradecieron al unísono haciendo una reverencia.

—Regresen con cuidado —El shogun también les dijo adiós.

—Bueno será mejor que los deje hablar solos —dijo Soyo cuando solo se habían quedado los tres en su habitación —, cualquier cosa estaré en la cocina.

—¿Cómo supo que nosotros congeniaríamos bien? ¿Por qué mandar al Shinsengumi y no al Mimawarigumi? —Esas dudas le surgieron después de lo narrado.

—Para empezar ustedes tienen la nobleza de Kondou tatuada en su alma, al ver a las mujeres en peligro no dudarían en ir a su rescate, en cambio Sasaki es más frío y hubiera preferido sólo salvarse él. —Eso era bastante lógico, incluso él ante su naturaleza sádica, ayudaría —. Además sé que de cierta forma están relacionados.

—¿Relacionados? —interrogó es que además de su infiltración y que de ahí tomaron sus bases para volverse una policía más competente, no veía otro motivo de relación.

—Sí, me entere de tu espionaje al Shinrakugumi —¿Es acaso que su estadía nada más era una secreto a voces? —Kondou san suele decir más de la cuenta cuando se siente bajo presión. Solo le pregunte el porqué de tu ausencia y me terminó contando todo. Así que deduje que por lo menos tú sabrías trabajar con ellas. Y el que ellas hoy estén sanas y salvas lo comprueba.

—¿Sabe por qué están tras Kagura? —Muchos concuerdan en una sola teoría, quería saber si él pensaba lo mismo.

—Según dirían que es en contra de los cielos hibridar humanos, pero más que nada es por el conocimiento de saber hacer bien esa cuestión, ya que muchos han experimentado pero han terminado en rotundos fracasos.

—¿Entonces usted estaba informado de lo que hace el Shinrakugumi a sus miembros? —Tenía entendido que solo el personal y él sabían sobre eso.

—Que después de determinado tiempo de ejercer, te inyectan una solución con la sangre Yato de Kagura para darte las cualidades de ellos. —Realmente estaba sorprendido de que su mandatario estuviera tan informado —. Nada pasa en este país sin que yo me entere —dijo al ver la cara de sorpresa de su interlocutor.

—Ya veo. Lo mejor será ir saliendo, hemos planeado también ir a recoger a las mujeres que fueron rescatadas por el Shinsengumi.

—Tienes razón, yo también debo regresar a mis obligaciones. —Ambos se habían puesto de pie —. Y una cosa más, procura ir tú solo además de que no lleves algo que te relacione con el Shinsengumi ya que los cuervos suelen ser muy vengativos. Y en caso de que vean a las chicas vivas querrán ir por ellas y exterminarlas a todas, así que es mejor que permanezcan ocultas en Yoshiwara por un tiempo.

—Ya veo, muchas gracias por su información y su tiempo. —Le dio una reverencia.

—Gracias a ti por tomarte tantas molestias por las chicas, sólo que yo también tengo una duda.

—¿Qué es?

—¿Cómo supiste que yo tendría información relevante de este hecho? —Él había procurado ser demasiado cuidadoso con su actuar.

—Un hombre de cabello azabache me lo dijo. —No creía que fuera recomendable decir el nombre de un patriota Joui, porque eso haría que lo relacionaran con el Shinrakugumi y podría ensuciar su nombre.

—Ya veo, Katsura suele ser muy agudo cuando se lo propone —murmuro para sí mismo, pero aun así logró ser escuchado.

Pensar que el shogun estaba informado de la relación de la capitana del Shinrakugumi con los Joushi. Nos vemos luego. —Se despidió del Shogun para abandonar la habitación.

—¿Qué haces husmeando en la habitación de una mujer? —su monótono era reconocible, la alargada y azabache cabellera además portaba ese uniforme blanco, era lo que había visto por el rabillo del ojo, eso le proporcionaba la información suficiente para darse a la idea de quien era su interlocutora.

—Sabes que estoy a cargo de la seguridad de la princesa. —Que vistiera su uniforme negro le tendría que aumentar credibilidad a sus palabras.

—Sí, pero no por eso tienes el derecho a profanar la habitación de una mujer —Se colocó frente a él y ahora sus carmesí miradas se encontraban —. Además sé que no estabas registrado en la plantilla de hoy —. Su salida pudo haber sido fácil, pero no contaba con la presencia de ella, era demasiado astuta para ser engañada solo por su vestimenta —. Creo que corrigiere mi pregunta, ¿Qué hacías teniendo una audiencia privada con el shogun? —Parece que estaba bien informada de lo que pasaba a su alrededor y no correría el peligro de dejarla con vida y que esta le delate, así que tomo el mango de su espada —. No es necesario ser tan salvaje. Parece que no deja de ser tan temperamental como siempre, arriesgándose elle sola para salvar a todos —dijo lo suficiente para revelar que estaba al tanto de la información.

—¿Le conoces? —Le causaba duda que relación podría tener la pelirroja con ella.

—Claro, ambas somos mandatarias de una fuerza policial, además de que no se ven muchas mujeres en las reuniones mensuales de las policías de Edo. —Le parecía lógico la forma en que se conocieron.

—Me imaginó que estas al tanto de la situación. —Era una confirmación más que una pregunta, pero su tono de voz ya no era el mismo con el que habían empezado a hablar.

—Que ella no haya regresado, que tú estés liderando a sus capitanas. No hay que ser un detective para interpretar lo que está sucediendo.

—¿Tienes información valiosa que nos pueda servir? ¿O por qué me estas deteniendo? Tengo cosas que hacer para tener un plan de acción dentro de tres días. —Empezó a caminar, pero de nuevo esa mujer se encontraba tapándole el paso.

—Infiltrarte en una nave del Tendoushuu es un pensamiento suicida, pero no es imposible. Sus centinelas no son más que humanos con un poco más de fuerza que el promedio. El problema es su líder y su mano derecha, ambos presumen de cuerpos inmortales. Tal vez no los puedas matar pero si dejarlos mal heridos para que te den el suficiente tiempo de escapar. Usualmente mandan naves diferentes, rara vez es su nave central que es donde posiblemente se encuentre Kagura. Podría ofrecerte la ayuda para que puedas subir a la nave sin problemas de que la seguridad del castillo te vea.

—¿Por qué harías algo como eso? —Realmente estaba sorprendido, nunca esperaría que esa mujer pudiera preocuparse con alguien.

—Kagura es una buena amiga. —Fue lo único que dijo, corto y concreto, eso le brindaba la información suficiente —. Te espero dentro de tres, a la media noche del tercer día, justo aquí. —Fue lo último que dijo para después darle la espalda e irse por otro camino al que tenía planeado irse él.

(…)

Estaba frente a ese cuartel, que le vio crecer como espadachín y como persona. ¿Por qué le costaba tanto trabajo entrar a ese lugar que teóricamente él había remodelado durante su mandato? ¿Le perdonaran que los haya abandonado para irse a ayudar a una fuerza policial contraria? ¿Todavía tendrán resguardadas ahí a las mujeres que les ordenó proteger?

—Vicecomandante Okita. —Ese llamado fue suficiente para sacarlo de su laguna metal y fue como la señal para que todos salieran de ese gran edificio para recibirlo.

—Sougo. —Ese hombre ya se encontraba frente a él, con su característica sonrisa —. Bienvenido de vuelta.

—Estoy en casa —dijo con la voz entre cortada y un volumen bajo, pero lo suficiente para ser oído por todos y ser festejado con gritos y aplausos de sus subordinados.

—¿Quiénes son tus acompañantes? —cuestionó el comandante mientras exhalaba el humo de su cigarro.

¿En qué momento se pusieron tras de mí? —No sintió sus presencias y no las vio cuando salió del palacio, por eso dedujo que habían regresado a Yoshiwara.

—¿Otae san? —Apartó al que una vez fue su subordinado del frente de él y se dirigió a la mujer de castaños cabellos que aun vestía el traje ninja y la mitad de su rostro tapado, era casi imposible poder reconocerla, pero él lo hizo. Tomó su mano y la besó, para después hacer que sus miradas se fundieran.

¿Se conocen? —Era la pregunta que rondaba en las mentes de todos los presentes.

—Atrás maldito gorila acosador —gritó muy fuerte y este fue acompañado con un golpe lo suficientemente fuerte para mandarlo mínimo a diez metros lejos de ella.

—Otae san ahora eres más fuerte —El herido momentos atrás ya se encontraba sentado en el suelo como si nada —. Lo mejor será llevar esta reunión dentro del cuartel.

Siete personas se encontraban en la sala de juntas del Shinsengumi, distribuidos en una mesa alargada donde dos personas estaban al frente y cinco del otro lado de la mesa. A ambos miembros de la fuerza policial de negro estaban sorprendidos que el de castaños cabellos decidiera sentarse de aquel lado.

—Kondou san, Hijikata san. Ellas son las cuatro capitanas del Shinrakugumi: Otae Shimura, Ayame Sarutobi, Kyuubei Yagyuu y Tsukuyo. —Les presentó a las mujeres que tenía a su costado.

—Yo soy Toushiro Hijikata, actual comandante del Shinsengumi —dijo formalmente, extrañamente había dejado su vicio con el tabaco fuera de la sala.

—Isao Kondou, ex comandante del Shinsengumi actual instructor de nuevos reclutas —expresó cordialmente pero en especial mostraba una gesto cálido a quien le golpeó.

—¿Siguieron las indicaciones que les di cuando trabajamos con el Shinrakugumi? —cuestionó serio.

—Fueron puestas a salvo la mayoría de las mujeres, otras ya no pudimos hacer nada por ellas porque ya las habían subido a un vehículo y transportado lejos de ahí, recibimos la ayuda de quien nos dijiste y nos transportó a todos aquí —respondió el de flequillo "V" —. Ahora tú dinos, ¿Qué fue eso de que tengo que "tengo que rescatar a esa mujer es importante para las chicas que ustedes protegen e inclusive para mí, por eso debo ir por ella" —Intentó citar tal cual sus palabras, haciendo que las mujeres presentes hicieran unas pequeñas risas.

—De eso es lo que quiero hablar con ustedes, pero primero, díganles donde están las mujeres que lograron poner a salvo, están preocupadas por ellas, —exclamó señalándolas —. Además de que hemos venido para llevárnoslas.

—Yamazaki —gritó el comandante y en menos de un minuto ese hombre ya había cruzado la puerta.

—Si comandante —exclamó poniéndose en posición de firmes.

—Llévalas a reunirse con quienes rescatamos a la vez pasada —ordenó.

—A la orden. Por aquí señoritas. —Las cuatro mujeres abandonaron la sala y el hombre encargado de guiarlas cerró la puerta tras de sí.

—Ahora dinos, ¿Qué has estado haciendo durante estos dos días? —interrogó con sus ojos firmes en él y mientras esperaba respuesta encendía un cigarrillo.

—Recate una robot de su muerte inminente, fui por las mujeres que no lograron salvar y tuve una reunión con el shogun para informarle sobre la situación. Además soy el vicecomandante del Shinrakugumi —respondió sin tapujo, resumiendo todo lo que había hecho.

—¿Qué? —Ambos hombres estaban sorprendidos, demasiado.

—No sé si se pueda ser vicecomandante en dos fuerzas policiales —murmuro Kondou mientras se tocaba su barbilla en señal de estar pensando.

—Deja eso, teóricamente nos está cambiando y traicionando —Hijikata estaba realmente molesto con el actuar de Sougo, porque tenía sospechas de que hubiera regresado como un doble espía, pero que ocupe una posición tan alta en tan poco tiempo de trabajar con ellas era lo que le hacía desconfiar más.

—Si piensas que soy un doble espía estás equivocado. —Pareciera que supo leer su mente —. Yo siempre trabaje a favor del Shinsengumi, por si no recuerdas quienes me mandaron a espiarlas. Ellas simplemente lo que hicieron fue guardarme el puesto que me habían ofrecido hace cinco años.

—¿Te ofrecieron ser su vicecomandante? —Cada vez se impresionaban más.

—Sí, y debo ir a rescatar a su comandante, para poder dejar ese puesto y centrarme otra vez en el que ya tengo y siempre quise.

—¿O sea? —Sabían a lo que se iba a referir, pero no querían sacar sus conclusiones tan pronto.

—Baja temporal del Shinsengumi —dijo con un timbre de voz demasiado serio.

—No es necesario que tomes medidas tan drásticas. —Kondou estaba intentando hacerlo recapacitar. Pero el hombre frente a él ya había dejado su placa, su espada y su uniforme en la mesa —. Realmente la chinita ha de importarte mucho para hacer algo como esto, pero está bien, haz lo que tengas que hacer —. Al final comprendió el porqué de su actuar —. Recuerda que las puertas de este cuartel estarán abiertas para ti.

—Muchas gracias Kondou san. —El vestía un traje ninja como las mujeres que le acompañaban, solo que su rostro era tapado por una pañoleta color rojo.

—Éxito en su misión. —Las cinco visitas que llegaron tiempo atrás ahora estaban listos para marchar nuevamente.

—Vámonos —indicó el mandamás de ese grupo y casi todos cumplieron la orden, menos la capitana de castaños cabellos

—Supongo que tendré que seguir esperando —. La mujer frente a él no dijo nada, pero movió su cabeza en modo de confirmación —. No te preocupes, puedo seguir haciéndolo —. Captó el mensaje y partió hacia la misma dirección que sus compañeros habían tomado.

—¿Conoce a esa mujer? Pero más importante, ¿lo dejó ir así nada más? —Se supone que él es el comandante, que deberían seguir sus órdenes, pero ni tiempo le dieron de opinar sobre lo que Okita dijo.

—Digamos que ella es una especie de conocida, la trate con ella en su trabajo, antes de pertenecer al Shinrakugumi —comentó mientras en su voz se notaba la añoranza del pasado —. Le propuse matrimonio, pero nunca me ha dado respuesta.

—¿Por qué nunca nos enteramos? —Se sentía raro que la persona que más confiera le tuviera un secreto como ese.

—Su hermano murió y ella desapareció del mapa, nunca supe donde había estado, hasta hoy. —Él siempre sonreía, pero la de ahorita brillaba más que cualquier otra que había dedicado.

—Pero eso no responde el porqué de que dejara ir a Sougo. —Su paciencia ya se le estaba agotando.

—Se nota que está preocupado por ella, tanto que va a hacer algo arriesgado. Pero antes de cometer una locura va a velar por nuestra seguridad, porque en caso de que algo salga mal y le descubran no quiere que nos relacionen con él —aclaró para su interlocutor.

(…)

—Señor Okita necesito que me acompañe a un lugar sin preguntar nada —solicitó la robot cuando apenas iban llegando a ese edificio que les servía de resguardo.

—Claro. —Siguió a Tama hasta que llegaron a la moto que Katsura le había dado.

—Tiene que conducir a donde yo le diga. —Ambos se colocaron los cascos y como le prometió, seguiría sus indicaciones al pie de la letra sin cuestionar nada.

—¿Aquí? —Le causaba duda el lugar a donde habían llegado, ¿Qué necesitaban de ese sitio que en teoría ya no había nada?

—Venga —La inteligencia artificial estaba parada sobre una porción de tierra que a simple vista no tenía nada en particular. Cuando se situó junto de ella empezó a notar que el suelo se desprendía y después se encontraban en un lugar subterráneo de lo que antes era el cuartel del Shinrakugumi, le conocía, no había cambiado nada desde la última vez que estuvo ahí, el lugar que le vio cambiar de mujer a hombre y de ser humano a hibrido.

—Señor Okita es momento de terminar lo que cinco años atrás habíamos comenzado.


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N/A

¿Dirán que soy malvada por dejarla en la mejor parte? ¿O por qué tarde un chingo en actualizar? Cualquiera de las dos opciones me declaro culpable :v

Compenso lo que me tarde con el capítulo 20 de 20 páginas es lo más largo que había escrito para un fic xD

Hubo Kondotae, me gusto como lo presente x3, ¿Y el Okikagu? Pues ahí va :v

Gracias por leerme :3 No duden en dejarme sus opiniones, teorías locas, o amor para su escritora (?)

Nos leemos luego :3

Ahora a los reviews :3

Guest Creo que sufriste mucho por la espera ya que me tarde más de un mes en actualizar (¿?) pero lo compense con el tamaño del cap :D, me alegra que te este gustando :3, y bueno en este cap se supo donde esta Kagura y que es lo que piensa Toushi sobre lo que esta haciendo Sougo xD, con el final de este capitulo te dejare con ganas de más (¿?) lo sabremos una vez que me leas xD

Tamago to gohan-aru Zura y Sakamoto se convirtieron en los padres adoptivos de los padres adoptivos (¿?) xD

Ahora soltó la bomba delante de Toushi y Kondou xD

Fíjate que no había analizado como se sentía Otae con respecto a la perdida de Pachi, se me olvido completamente el sufrimiento que tuvo por perder a otro familiar, pobre Tae, pero en este cap se muestra que alguien le tiene afecto :3

Teóricamente a Toushi no le dejaron hacer nada :v

AI tsukiyomi Pues seguiras extrañando a Kagura porque no apareció para nada en este cap, solo se da los de afuera sospechan del amor que siente Sougo por la chinita xD. Ahora a Sougo lo van a querer golpear tanto Shinrakugumi como Shinsengumi xD

TemariAckerman06 No te preocupes por la tardanza, mientras comentes me haces sentir bien :3 A ver como quedo este cap, lo sentí un poco movido ya que tuvieron que hacer varias cosas, a ver cómo te tomas lo que hizo Sougo xD

Ay si, yo también ame a Zura y a Sakamto en el arco de ahorita, y me da en mi cora, fue hermoso y cuando pelearon los cuatro juntos, dfjkjfsdahfvd, fue bello.

Jajajaja en la parte umi, yo no lo relacione con Okikagu, pero me agrada tu punto de vista, esta mejor pensar asi :3, y si todos se lucieron en este arco, aunque duro poco el anime :'v, pero bueno eso le da para avanzar en la historia.

Kagura no esta en Yoshiwara, digamos que ella, planeo con Katsura un plan de emergencia en caso de que ella llegara a estar en problemas, Yoshiwara no es más que un refugio para las chicas ya que se quedaron sin hogar, la búsqueda del paradero de Kagura se resuelve aquí.

Si, me di cuenta despues de los 4 parrafos sin diálogos, y en este volvió a suceder, es que luego hay escenas donde no es necesario hablar xD

Ahí me dices que tal te pareció este capitulo xD

I love Okikagu tardaste un mes un dia en leer el cap :'v, no se vale, las otras lectoras tienen más tiempo sin leer actualización y tu la lees diez días despues :v

Kagura brillo por su ausencia una vez más, pero presiento que pronto la estaremos viendo :3

GRACIAS POR LEER