SHINRAKUGUMI

CAPÍTULO XXIII


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Dejó de sentir el veneno que le estaban suministrando en su cuerpo, su fuerza no estaba con ella en esos momentos, se sentía débil e inútil no podía moler a golpes a esos que se habían encargado de atacar a su persona y principalmente a sus chicas.

Ya no tenía eso que le imposibilitaba la visión, pero aun no podía abrir sus ojos, se sentía demasiado cansada.

—¡Kagura! —escuchó que gritaron su nombre, pero no podía moverse, la tela que rodeaba su cuerpo todavía era demasiado dura para su escasa fuerza, pero fue liberada de esa posición y sentía que era cargada.

—Debo realmente aplaudirte, ya que has logrado llegar hasta aquí y al parecer sin ningún rasguño —habló quien se había encargado de entrevistarla buscando información sobre la hibridación que llevaba a cabo en el Shinrakugumi —. Pero creo que no terminaste bien tu trabajo.

—¿Qué quieres con ella? —cuestionó con enfado, no reconocía esa voz aunque sabía que la había escuchado antes.

—Solo estamos recolectando información. Lo más importante ¿Quién eres tú?

—Había escuchado que tenía un hermano, pero no creía que los Yatos fueran tan apegados a sus consanguíneos. —Ahora la voz que hablaba era de quien se encargaba de aprisionarla después de cada entrevista, pero no creía que su hermano llegara a rescatarla tiene años que no sabe de él.

—¡Kagura! —La pesadez de sus ojos se había ido gracias a que ya no estaba expuesta a ese extraño veneno.

—Creo que en vez de preocuparte por ella deberías ver hacia el frente. —¿Podía ser posible que vinieran a rescatarla? Alguien se arriesgó a llegar tan lejos por ella

—¿Hermano? —murmuro al abrir los ojos.

Cuando se encontraba más consciente pudo percatarse de la realidad que le rodeaba, era cargada por ese hombre de cabello gris que era su carcelero y quien reconocía como el líder estaba a un lado de él observando el combate.

La persona que vino a su rescate vestía las ropas características de su clan y veía en sus ojos ese instinto asesino pero su color era diferente, no podía ser ese quien había nombrado. El combate en él que estaba podía ganarlo con suma facilidad si sus enemigos fueran personas normales pero ellos contaban con sangre inmortal que podían regenerar cualquier herida, solamente a aquellos que les arrancaba por completo la cabeza de su cuerpo dejaban de levantarse.

—Que interesante es la raza Yato, lleva peleando más de una hora seguida contra enemigos inmortales y aun no muestra signos de cansancio. Cada vez estoy más maravillado por ello y tendremos otro Yato puro para extraer la sangre y ser capaces de hibridar —. ¿Sería posible que la persona que estaba ahí luchando era un Yato puro? —. Ya que las impuras que conseguimos en la Tierra lograron escapar.

—Oye rompiste tu parte del trato, que yo estuviera aquí era para que no hicieras nada en contra de ellas —gritó enfadada, intentando romper la tela que le imposibilitaba el movimiento pero no pudo.

—No te preocupes por ellas. —Aún en medio de su combate era capaz de hablar. Distrajo su atención para responderle y se sintió culpable porque lograron atinarle una estocada pero para su sorpresa no había sangre emanando de su cuerpo.

—Tiene razón, al parecer hubo quienes se encargaron de liberarlas. —Miraba entretenido al hombre que estaba enfrente a ellos dándoles una maravillosa demostración de lucha —. Al parecer fuiste tú quien se encargó de liberarlas.

—¿Y qué si fue así? —Le faltaban menos de diez cuerpos para acabar con esa agotable batalla. ¿Quién se preocupaba tanto por ella al punto de salvar a sus subordinadas?

Observó más el combate de su rescatista, por la forma sanguinaria de pelear, el color de su vestimenta y por cómo se cubría el rostro podía ser su hermano pero el color de ojos le indicaba todo lo contrario.

Le faltaban solamente tres combatientes más, los demás ya eran cuerpos mutilados esparcidos por el suelo, uno de los que aún quedaban de pie logró despojar de su cabello un poco de venda que cubría la cabeza de su rescatista, y así fue como pudo observarlo mejor, era castaño claro. Ojos carmesí y cabello castaño sólo una persona lucia tales características, pero lo creía imposible de estar ahí y más luchando como uno de su raza, con su ropaje chino y ese parasol que disparaba.

—Okita —murmuro en medio de su trance, que había sido provocado al verlo ya que recordó todos los momentos vividos, tanto como mujer como hombre. Sus carceleros no la escucharon pero al parecer él sí ya que sonrío cuando lo pronuncio.

—Vaya china, tardaste. —Él también susurró mientras mantenía su sonrisa y se acomodaba el vendaje, para continuar con su lucha —. Y con esto ha pasado media hora —dijo al momento que aplastaba con su pie la última cabeza unida a un cuerpo de los que estaba peleando.

—¿Media hora? ¿Para qué medias el tiempo? —cuestionó el hombre que tenía la máscara de cuervo.

Pero la respuesta no llegó, en cambio el hombre desapareció de su vista. Pero su acompañante apareció botado enfrente de él sin la mujer que se encargaba de custodiar. Estaba parada junto a su rescatista al fin libre de esa extraña prisión de piel.

—Vaya debo alabarte tu velocidad, pero creo que no eres más rápido que yo —dijo para después desaparecer de la vista de ellos y Sougo fue alejado de ella con un simple golpe.

—Tú también pegas duro —exclamó al momento de separar su cuerpo de la pared de hierro a la que había sido clavado debido a la fuerza a la que fue lanzado.

—La lucha también se me da bien. —Convirtió el extraño báculo que cargaba consigo en una espada.

—¿Samurái? —cuestionó sorprendido.

—Creo que a los de tu clase no se les da bien esta armas, prefieren su fiel parasol o sus puños —exclamó mientras observaba el filo de su arma —. Aunque también es muy interesante esa ropa que cargas, ya que ningún golpe que te dio mi subordinado con su cuchilla llegaste a sangrar.

—¿Te gusta? Lo último en ropa para combate —dijo sonriente. Al parecer su oponente estaba convencido de que luchaba con un Yato original. Volteo al verla, al parecer ella no fue golpeada ni nada por el estilo.

—No te distraigas. —Utilizó su velocidad y fuerza para darle una estocada que él gracias a sus reflejos pudo frenar con esa arma que cargaba —. No te preocupes, pronto mi ayudante lograra capturarla de nuevo. —Mientras ambos mantenían sus armas juntas, logró observar como al hombre que había golpeado y lanzado lejos de ella se estaba logrando poner de pie.

—Más de esa sangre inmortal —dijo molesto.

—¿Te interesa? —cuestionó con sorna —. Son modelos de prueba, pero no importa que tan inmortal sea su sangre al final su cuerpo no lo soporta —exclamó mientras miraba el suelo cubierto de las extremidades que él se encargó de arrancar de sus contrincantes —. Pero no te preocupes, por eso están aquí, quiero ser capaz de combinar lo que esa joven ha logrado en el Shinrakugumi con mi sangre inmortal. Sería una combinación demasiado interesante, ¿verdad? Pero bueno, pronto tendremos con nosotros otro conejillo para nuestros experimentos.

—Ara, ¿Quién dijo que yo era un conejo perdido? ¿Y quién dijo que era fácil de capturar? —Bastó un simple movimiento para deshacerse de esa extraña vaina en la que enfundaba su katana.

—No me digas, ¿eres un hibrido? —cuestionó sorprendido al momento que detuvo su espada con una mano.

—¿Y que si es así?

—Vaya, no me hubiera esperado que un Yato manejara también la espada. Pero aun así eso no es lo suficiente para derrotarme. —Le dio un golpe en su muñeca y de esta empezó a brotar sangre —. Aunque seas lo más parecido a uno de ellos parece que no sabes utilizar bien tu cuerpo.

—¿Quién dice? —Con una patada le bastó para alejarlo lo suficiente.

—Utsuro sama —El cuerpo ensangrentado había aparecido en escena.

—Tú no te metas en esa pelea. — Un disparo en su hombro izquierdo lo hizo detenerse.

—Vaya lograste armarla a ella también —comentó cuando vio que la joven que vestía el uniforme oficial del Shinrakugumi utilizaba el parasol que minutos atrás traía su actual contrincante —. Pero no creo que sea suficiente, sin su fuerza ella no se diferencia de una chica normal. —Otra estocada en contra del joven que él frenó.

—¿Quién dice que es una chica normal? —cuestionó con sarcasmo —. A pesar de estar debilitada sigue siendo la comandante del Shinrakugumi y una experta en pelea. —Aunque estaban peleando aun podían mantener la conversación —. Pero no hay que preocuparse por eso. —Dejó que las acciones de ella hablaran por él.

—¿Pero cómo es posible? —cuestionó sorprendido.

—Te lo dije, ¿no? —Su contrincante se distrajo y le dio una estocada en su brazo izquierdo —. Ya pasó media hora. La droga que le suministraron ya no tiene efecto en ella, no importa la cantidad a la que sea expuesta, una vez que haya pasado media hora después de eso su cuerpo regresa a la normalidad. —Ahora otro corte en la parte derecha de su cuerpo.

—Interesante, realmente interesante. No sabía que eso venía con limitaciones de uso.

Ella se encargó de moler a golpes a su contrincante, no era tan desquiciada para quitarle una vida a alguien como su compañero de lucha. Así que mientras estuviera imposibilitado de luchar le bastaba.

—Pero creo que tu espada no es lo suficiente para detenerme. —Su cuerpo se empezó a regenerar más rápido que con los anteriores que luchó, de los antiguos cortes solamente quedaba como evidencia la ropa porque no había nada en el cuerpo.

—¿Entonces qué tal la nuestra? —La joven que peleo con su subordinado ahora le había clavado la punta de su parasol en el hombro derecho.

—Vaya parece que tienes los mismos ojos que él. Me enteré que murió por defender a una conejita pero no esperaba que fueras tú —dijo al comparar las miradas de ella, con el que tiempo atrás fue su antiguo subordinado.

—No me gusta hablar de fantasmas del pasado. —Ahora su pie fue el afectado por una pisada.

—Aunque debí suponerlo, no hay muchos de tu especie en este planeta debido a su poca resistencia a los rayos ultravioleta.

—Te dije que no hablas de él. —Enojo se podía percibir en su voz, pero sus acciones también lo demostraban. Tomó la espada de su acompañante e hizo un leve corte en el tórax de su adversario.

—Utsuro sama. —El otro cuerpo que se encontraba desfallecido y que lentamente se iban curando sus heridas —. No tiene tiempo que perder con ellos, dentro de poco saldremos de la atmosfera terrestre y su recuperación se hará más lenta.

—No me trates cómo un viejo retirado —pidió mientras se ponía de pie —. Pero supongo que tienes razón, y al lograr capturar un hibrido con vivida aunque ella no nos quiera decir su método supongo que podremos deducirlo a partir de los experimentos que hagamos con él. —Las heridas que la joven Yato le había hecho ya no estaban más en su cuerpo.

Empezaron a sentir extrañas sensaciones en su cuerpo que nunca habían sentido y lo manifestaban por medio de temblores. No sabían porque pero el aura que él ahora emanaba les causaba terror con sólo sentirlo.

—Vaya, parece que ya se dieron cuenta que no soy un enemigo que puedan derrotar. —Desapareció de su vista y dirigió una estocada al cuello de la joven, que fue retenido por Sougo, cuando se dio cuenta ahora fue ella quien le dirigió un golpe que dio de lleno en su estómago.

—China, para acabar con él debes darle en la cabeza —grito desesperado y su enemigo tomo de la pierna que estaba en el medio de su estómago y la aventó contra él.

—Yo no soy tan sanguinaria como tú —murmuro, no le gustaba mancharse las manos con la muerte de sus enemigos.

—Pues eso no es lo que yo recuerde, ¿esperas a que me hieran de gravedad para entrar en estado Yato? Si estuvieras en ese modo serias de gran ayuda. —Se levantó con brusquedad del suelo, haciendo que ella que había caído encima de él se golpeara con el suelo.

—No tienes que recordarme esa horrible faceta de mí. —Hablar de ese estado era recordarle la muerte de su querida familia de la Tierra y una compañera herida de gravedad que ahora estaba luchando hombro a hombro con ella para rescatarla —. Aunque supongo que tienes razón. —Se puso de pie para después tronar los huesos de su cuello y mover sus brazos y piernas como para desentumir sus músculos —. Por eso entrene para entrar en ese estado de manera voluntaria, aunque aún no sé volver por mí misma así que te lo encargo. —Hizo un movimiento busco con su cabeza y se escuchó un crujir de huesos.

—He escuchado de ese estado, —exclamó mientras se quitaba una gran pieza de ropa, aquella que tenía con plumas en los hombros —; es uno donde pierden total conciencia de su cuerpo y se convierten en bestias salvajes hasta derrotar a sus enemigos. Interesante.

Ambos observaban a la Yato pura, había dejado de moverse después de escuchar ese extraño ruido. Lentamente su cabeza estaba tomando su postura original, aunque caminaba lentamente hacia su enemigo mostraba una sonrisa terrorífica y se complementaba con ese par de ojos bien abiertos.

—¿China? —cuestionó dudoso, era la primera vez que él la veía así, había escuchado los rumores pero nunca había comprobado esa transformación.

Su velocidad cambio y ahora era más rápida de lo normal y le atino varios golpes seguidos.

—Interesante sí que es un gran cambio —exclamó con una sonrisa —, pero creo que aún no es lo suficiente para derrotarme.

Ahora quien sonreía con más intensidad era la mujer, tomo de cerca su parasol y le disparo seguido sin importar a donde le atinaba esos impactos.

—Además ella no está sola. —Se unió a la lucha con un sablazo en dirección a su cuello, pero fue retenido por una mano y cuando la nube de pólvora se disipo lograron apreciar que él no tenía ninguna herida, que las balas nada más impactaron pero no logró atravesar la piel.

—Interesantes juguetes tienen, pero creo que sería mejor una lucha cuerpo a cuerpo. —Tomó las armas de sus contrincantes y las rompió con su mano, pero parece que eso no le importó a la Yato que se lanzó a la lucha y él le siguió.

Fue un sanguinario combate, los tres estaban bañados en sangre y no sabían si eran la de su enemigo su aliado o la suya. Sougo se había procurado esquivar todos los golpes que iban hacia su persona pero al parecer a Kagura no le importaba recibirlos si con eso lograba tenerlo más cerca para atinarle un buen golpe.

Por el momento ella le seguía atinando unos puños en su cara, por mucha sangre inmortal que tuviera esta aun brotaba de su cuerpo y tal vez debido a la perdida su regeneración se estaba haciendo más lenta pero ya se estaba empezado a notar y el de castaños cabellos se percató de eso.

—Kagura —gritó pero esta no le hizo caso, lo que mejor les convenía era huir aprovechando el desfavorable estado en el que se encontraban los captores de la chica a la que había venido a rescatar.

Tomó la máquina que se encargaba de suministrar el veneno a la Yato encerrada y con suficiente fuerza arrastro a Kagura con él. Lanzó el pesado artefacto por la ventana más próxima ocasionando que se rompiera y el aire empezara a invadir la habitación, con un báculo de sus antiguos adversarios de quitó los vidrios restantes y con mayor fuerza lanzó a Kagura fuera de la ventana, seguido de él.

—Utsuro sama —gritó el que se había quedado inconsciente debido a la pérdida de sangre pero se despertó por las ráfagas de viento que sintió —. Debemos seguirlos. —Utilizando el báculo de bastón con dificultad se logró poner de pie.

—No creo que quede nadie más vivo en la nave aparte de nosotros. Además dudo que sobrevivan a esa caída, ha de haber creído que estábamos en la troposfera cuando en realidad ya estábamos en la mesosfera. —Tomó a su fiel mano derecha del hombro y lo aventó por la puerta, debían clausurar esa habitación si querían que su nave mantuviera el rumbo fijo fuera de la atmosfera terrestre.

Utilizó la máquina para que ella expandiera un humo y fuera fácil ocultarse de la vista de los cuervos, aunque había saltado sin un plan era más conveniente morir por una caída que a manos de ellos, su cuerpo era un secreto que le pertenecía a Kagura y al Shinrakugumi.

—¿Qué pasó? —cuestionó confundida, al parecer que su cuerpo haya entrado en contacto con la droga del humo morado había facilitado su retorno a su estado original —¿Por qué estás tan cerca de mí? —Empezó a golpearlo para alejarlo de ella, ya que su brazo rodeaba su cintura —. Más importante ¿Por qué caemos? —Cuando se percató de su realidad ahora se aferraba más a él —, muy inteligente traer un paraca… —Dirigió su mirada arriba y vio que no tenía nada de lo que había pensado. —¿Estás loco?

—Tal vez —dijo con una sonrisa —, era más conveniente morir de esta forma.

—Creo que tienes razón. —Le correspondió el gesto.

—Además creo que es una manera romántica de morir.

—¿Romántica? —cuestionó dudosa, en eso él la volteo para quedarse de frente.

—Te amo —susurro cerca de sus labios para después besarlos sin darle oportunidad de que ella le respondiera.

—Creo que tienes razón, si es una manera romántica. —Sonrió después de que el líbero sus labios y se fundieron más en un abrazo, esperando el final de su caída.

FIN


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N/A: hola mis monstruos shippeadores del Okikagu, vengo a dejarles el ultimo cap de este fic que es realmente mi favorito, puse tanto empeño en realizarlo

Pero no se queden tristes hay más proyectos por delante y a este fic le falta el epílogo ;)

Muchas gracias a todos mis lectores que me acompañaron por este año y medio de historia (es la primera vez que me tardo tanto espero que mis próximos proyectos no se prolonguen tanto

Nos leemos luego y gracias por leer :3

i love okikagu: Esta vez no me tarde tanto en actualizar ;) creo que volveré a dejarte con la intriga en este cap, pero todo se solucionara en el epilogo te lo prometo ;)