SHINRAKUGUMI

EPILOGO


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Vestía su usual uniforme negro con dorado, sus zapatos bien lustrados que casi se podía ver su reflejo en él y su pañuelo que lo distinguía como alguien de los altos mandos del Shinsengumi. Su cabello castaño se mecía con el viento al caminar.

Como todos los lunes, desde hace más de cinco años y medio que había agarrado esa costumbre, fue al café Maid; la única diferencia es que esta vez no fue solo. Su acompañante lucía una extraña vestimenta de ninja en tonalidades oscuras y una pañoleta color rojo rodeaba su cuello mientras también cubría la mitad de su rostro, lo único que se lograba apreciar era esos ojos azulados y su extraña cabellera color negro con un mechón saliente en color carmín.

—Te veo luego sádico. —Fue lo único que dijo para después salir corriendo y con el impulso lograr subir al techo de una casa donde la estaban esperando otras siluetas vestidas similar a ella, sólo que lo que rodeaba su cuello era de distintos colores. Él simplemente sonrío con superioridad cuando dejó de verla y siguió su camino.

—Bienvenido vicecomandante Okita. —Le saludó un subordinado al momento que lo vio llegar y se puso en posición de respeto: firmes y con un saludo militar.

—Buenas tardes —respondió y con eso se dio por bien servido y continuo en su labor, sus cadetes habían adaptado una extraña manía de saludarlo formalmente cuando lo veían a él, a Hijikata, a Kondou, Yamazaki o cualquiera de los capitanes de escuadrones.

—Sougo llegas justo a tiempo —exclamó el hombre de piel morena al verlo entrar a la habitación.

—Buenas tardes Kondou san, —saludó mientras tomaba asiento a lado del aludido —, muere Hijikata san —amenazó por lo bajo a su "superior".

—Ya que estamos aquí reunidos, se empieza la reunión mensual de las fuerzas policiales y el tema a tratar es el siguiente: "la aniquilación de la fuerza policial Shinrakugumi" —exclamó el general apaciguador de barbaros —. Su sede fue completamente destruida, no se encontraron restos humanos y tampoco sus integrantes han dado señales de vida.

—Si me permite opinar —pidió la palabra mientras levantaba, haciendo que todos dentro de la sala lo voltearan a ver y su máximo superior solamente sonrió en forma de concederle la palabra mientras él tomaba asiento —. La fuerza policial Shinrakugumi se vio en graves afectaciones después del ataque a la facción Hitotsubashi ya que fue un ataque frontal sufriendo las bajas de muchas de sus integrantes.

—¡¿Quieren que me crea el cuento de que la fuerza policial más poderosa y que se ganó el respeto de Shogun sama en poco tiempo fue aniquilada?! —gritó mientras se ponía de pie uno de los altos mandos policiales que se encontraba presente en el lugar, ganándose la mirada desaprobatoria de los policías vestidos de negro, blanco y del Shogun —. Lo siento Shogun sama, —hizo una reverencia para después sentarse.

—Cómo iba diciendo, la facción Hitotsubashi se unió con uno de los líderes Jouishi más bélicos: Takasugi Shinsuke, —la mención de ese nombre hizo que todos pusieran cara de espanto —, como podrán saber, a él se le conoce por su gran habilidad para la estrategia y sus extrañas relaciones con varias agrupaciones de Amantos mercenarios. Eso fue lo que hizo que las fuerzas policiales implicadas tuviéramos suficientes bajas, pero la mayoría fueron del Shinrakugumi debido a que ellos habían enviados más miembros activos a la pelea. Al principio pareciera que íbamos ganando, pero al verse en desventaja, proyectaron en unas pantallas móviles la destrucción de la su sede y la captura de su comandante, por eso la moral de las fuerzas cayó por los suelos; nosotros logramos poner a salvo a algunas, en el cuartel del Shinsengumi fueron resguardadas y tratadas de las heridas que pudieran tener, al no tener lugar al cual volver decidieron regresar a la sociedad como ciudadanas normales. Otras se unieron para rescatar a su comandante pero esa gran lucha pero terminó con su muerte ya que ella dio su vida para que ellas vivieran —dijo mientras su voz se entrecortaba dándole más realismo a su actuación, porque eso era lo que él hacía, narraba una drástica mentira para explicar la desaparición de esa fuerza policial de la que fue vicecomandante unos cuantos días —. Y así fue la aniquilación del Shinrakugumi. —Tomó su asiento haciendo que ahora el que se pusiera de pie fuera el general máximo.

—Gracias por tu narrativa vicecomandante del Shinsengumi Okita Sougo —agradeció mientras le dedicaba una de sus características sonrisas —. Ahora partiendo a otros temas…

Después de la gran narrativa los temas a tratar en esa reunión se parecieron aburridos. Los únicos quienes sabían la verdad detrás de ese gran teatro eran los altos mandos del Shinsengumi, la vicecomandante del Mimawarigumi, la princesa y el Shogun, siendo los mismos quienes aportaron ideas para su gran historia presentada momentos atrás.

Se puso a pensar en lo vivido apenas hace seis meses, la vida le había dado otra oportunidad después de lanzarse sin pensarlo de esa nave del Tendoushuu.

Inicio de Flashback—

Se había aferrado a ella en un vano intento de protegerla, utilizar su cuerpo para absorber la caída pero sabía que eso era una completa estupidez, la altura y con la velocidad con la descendían era demasiado alta para que sus cuerpos lo resistieran, que si llegaban a lograr identificarlos después de eso tendrían mucha suerte.

Pero de repente dejó de sentir el inmenso aire que rodeaba su cuerpo por el efecto de la caída y pudo abrir nuevamente sus ojos.

¿Están cómodos o necesitan un colchón más grande? —cuestionó con sorna una persona de las tantas que lo estaban rodeando.

Con dificultad ella abrió los ojos y se percató de la incómoda situación en la que se vieron rodeados, entonces con una velocidad envidiable se alejó de sus brazos como si nada hubiera pasado.

Tama, Tsukky, Sacchan, Kyuubei, Anego —las nombró con una felicidad palpable, que al final terminaron por fundirse todas en un gran abrazo, eso hizo que él se alejara de su lado, dándoles el espacio suficiente para llevar a cabo esa acción.

Líder —saludó otros de los presentes y a su lado se encontraba otro miembro Jouishi y alguien más que no lograba identificar.

Zura, Sakamoto, Mutsu. —Deshizo el agarre con sus compañeras y ahora fueron ellos quienes recibieron los cariños de la comandante.

Gracias —dijeron al unísono los altos mandos del Shinrakugumi.

Lo hice porque quise, no tienen nada que agradecer. —Les dio la espalda para restarle importancia a ese agradecimiento.

Aun así yo te lo agradezco Okita san, —la capitana del primer escuadrón del Shinrakugumi lo había alcanzado y ambos miraban a la misma dirección, veían a esos dos hombres bromeando con la joven recién rescatada y una persona más estaba a un lado de ellos que reprendía severamente al hombre de cabellos alborotados —. Te lo agradezco porque no sabía qué hacer en dado caso que hubiera vuelto a perder otro hermano menor —exclamó conteniendo las lágrimas.

No diga eso Shimura san —dijo mientras se volteaba para dirigirle la mirada y ponerle su mano en el hombro en señal de comprensión, él había perdido a su hermana mayor y él sabía que ella perdió a su hermano menor que protegió también a esa chica —. Somos samuráis, debemos mantenernos con la frente en alto. —La tomó del mentón e hizo que su mirar volviera a mirar al azul que les rodeaba.

Una vez dejado la melancolía de lado, todos se reunieron donde la líder máxima se encontraba.

¿Chicos pero como supieron? —preguntó la recién rescatada, mirando con sorpresa a todos.

Lo de infiltrarme en la nave fue plan del shogun sama, Tama se encargó de suministrarme más fuerza.

¿Qué hiciste qué? —cuestionó mientras le dedicaba una acusadora a la robot.

Se necesitaban planes desesperados, Shigeshige sama pidió que se infiltrara solo en la nave, así que debía ser lo más fuerte que pudiera ser. Lo siento si actué irresponsablemente Kagura sama —pidió disculpa mientras le hacia una reverencia.

Esta bien Tama, es gracias a eso que estoy reunida con ustedes una vez más —le dedicó una sonrisa, que fue interrumpida por un quejido del humano alterado genéticamente —. Gracias Okita san, por rescatarme —expresó con un notorio tono de hastío que causó que los demás se empezaran a reír.

La traga donas me ayudó a infiltrarme en la nave.

¿Nobutatsu lo hizo? —cuestionó con sus ojos brillantes —. Que buena amiga es. —Estaba feliz de que ella también se preocupó y aportó a su rescate.

Lo que no me esperaba es la participación de ustedes, no me habían contado nada de un plan de respaldo. —Le dedicó una acusadora al androide que fue la encargada de planear el rescate.

El día que rescataron, Sakamoto tomó la nave sin avisarme a donde iba —empezó a explicar una mujer de cabello castaño con un extraño sombrero —, así que le di una severa reprimenda porque pensé que se fue a ligar con las mujeres del bar, ya cuando tuvo la oportunidad de hablar me contó que había sido para apoyarte y así fue como ambos fuimos por Katsura y ya él se contactó con esta robot.

Sí, llegaron justo cuando tú te ibas así que todas aun estábamos enfrente de la sede del Shinrakugumi. Mediante el transmisor que te coloqué hace cinco año, el cual desobedecí a Kagura sama y no lo desactive, nos ayudó a saber en qué nave ibas y así fue como decidimos seguirla.

Pensamos que ya habían tardado mucho e íbamos a empezar a su ataque cuando nos percatamos de que iban cayendo —explicó la comandante de rubia cabellera.

Chicos muchas gracias —agradeció con una sonrisa sincera que todos les correspondieron.

Fin del Flashback—

—Sougo, Sougo —exclamaba alguien a su lado y eso causo que volviera a su realidad.

—¿Kondou san? —cuestionó al voltear al ver a su superior que le hablaba.

—La junta ya terminó y Shigeshige sama quiere hablar contigo en privado —exclamó mientras señalaba a su superior que lo esperaba junto con una oficial vestida de blanco.

—Buenas tardes Shogun sama —saludó al momento de estar en un radio cercano a él. La mujer que lo acompañaba reviso a sus alrededores y solo estaban los tres hombres representantes del Shinsengumi, su superior y ella.

—De todas las opciones, ¿Qué fue lo que decidió hacer ella? —cuestionó y él rápidamente supo a quien se refería.

—Varias decidieron volver a ser ciudadanas comunes, otras si se quedaron en el Shinsengumi como un escuadrón, que por cierto es de lo más fuertes —comentó haciendo que los demás presentes se rieran —. Aunque al final ellas y las más cercanas se fueron a Iga a unirse al Oniwabanshuu como la propuesta que había presentado Sarutobi san, aunque tengo entendido que Tsukuyo san regreso a Yoshiwara.

—Oh ya veo. Sí están con el Oniwabanshuu estarán seguras ya que ellos trabajan en el anonimato.

—Sí, aunque también ella optó por el cambio de apariencia que le pidió que hiciera la princesa.

—Entonces tal vez este irreconocible. Pero me alegra que estén bien y a salvo.

—Nobume san —se escuchó una voz a la distancia.

—Parece que Sasaki san te esta buscando —identificó la voz del hombre de momentos atrás.

—Sí, será mejor que me vaya. Al igual que el shogun sama me alegro que ellas estén a salvo. Hasta luego Shigeshige sama —se despidió con una reverencia y abandonó la sala.

—Es un poco triste que estén lejos, pero es lo mejor para ellas. —Tristeza se podía apreciar en su rostro, mientras su mirada se perdía en la nada.

—Shou chan, ¿Quién dice que estamos lejos? —cuestionó una presencia vestida de negro, por la espalda; causando que su interlocutor sonriera con superioridad —. El deber el del Oniwabanshuu es defender el deber del shogun y…

—Y el deber el Shogun es el de proteger al país y a sus ciudadanos aunque le cueste la vida —completó la frase —. ¿Cómo…

—Lo aprendí de Sacchan —respondió antes de que formulara su pregunta —. Y ahora lo que hacemos es ayudar al Shogun en su deber.

—Será muy bueno tenerlas cerca. —La abrazó, él después de la convivencia que habían tenido juntos la empezó a ver como una hermanita, y después de tanto tiempo había podido verla; todo lo que sabía era lo contado por el vicecomandante del Shinsengumi ya que no podía poner un pie en el palacio por miedo al Tendoushuu pero verla viva y sana llenó su corazón de tranquilidad —. Pero espero que también tengan tiempo para ustedes.

—No es necesario decirlo Shou chan —exclamó al momento de correr a la ventana donde momentos atrás él había perdido la vista —, nos dedicamos a proteger Edo bajo nuestros propios ideales y claro, también nos dedicamos a protegerte —dijo antes de abandonar la habitación saltando a la nada por esa ventana.

—Maldita china, deja de hacerte la genial —gritó, pues ella lo había ignorado completamente. En respuesta recibió un kunai —. ¿Es lo único que sabes hacer? Espero que la cena de hoy sea otra cosa que no sea arroz con huevo.

Se acercó el máximo general al excomandante del Shinsengumi.

—Entonces esos dos…

—Si, así es —confirmaron ambos policías de negro, mientras los tres observaban al oficial gritando a la nada.

—Espero que sean muy felices —le dio la aprobación, mientras colocaba su mano en su hombro.

Causo la duda en el oficial, pero al parecer la ninja lo había logrado escuchar y lanzo un kunai con una nota: "No es lo que parece" escrito en ella.

—Shogun sama, —alguien llegó a buscarlo —, tiene otras reuniones a las que debe asistir.

—Bueno, me debo retirar. Hasta la próxima reunión —se despidió al abandonar el lugar.

—Sougo, nosotros también nos debemos ir —exclamó el encargado de la educación de los cadetes del Shinsengumi a su subordinado que seguía viendo a la ventana.

—Ahí voy Kondou san —respondió, al momento que dedicaba una última sonrisa de superioridad.

—Kagura chan, debemos irnos. Al parecer hay un reporte de unos hombres violentando a unas mujeres. —Llegó una de sus subordinadas a buscarla.

—Bueno, a trabajar —dijo, para después dedicar una última mirada a la ventana de la que había salido y se percató que él también ya le daba la espalda con una sonrisa, así que ella hizo lo mismo —. "Nos vemos luego Shou chan. Espero encontrarte en una pieza al rato sádico bastardo" —le dedicó en pensamiento, mientras corría por los tejados siguiendo a la joven para que le mostrara el camino, pues ahora esa era su nueva forma de proteger Edo.

FIN


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N/A: Ahora si es el final definitivo, di a entender que si quedaron juntos, pero como esta historia era más de acción (?), por eso decidí dejarlo de esa forma.

Muchas gracias a todos los que me acompañaron a lo largo de este año y medio con la historia 3:, juntos vimos a Sougo convertirse en mujer, hacer un poco de yuri con Kagura, volverse más Yato que humano, pero bueno fue una mezcla de cosas que tenia en mente y debo decir que cumplí todas las cosa que tenia planeado para este fic

Muchas gracias por los rw, sus fav y sus follow.

Espero continúen apoyándome en mis próximas ideas, que tal vez sirvan para distraernos de esos capítulos tristes que nos esta lanzando el gorila :'v

I love Okikagu: No puedes demandarme porque no tienes cuenta (?) :v, espero que este año ya te hagas una, ya llevas dos años leyéndome y nos seguimos comunicando así :v Me alegró que pienses así del cap pasado, fue un final intenso (?) y cardiaco que si no fuera por el epilogo hubiera dejado con dudas a todos (?) xD, que bueno que te gustaron estas locuras mias y espero que sigas acompañándome en los futuros proyectos x3

Esde: Oh, pobre palomita que te dejaste engañar :v, el Okikagu es una OTP que tengo tatuada en mi ser desde hace dos años, así que por el momento quiero seguir escribiendo de ellos. Y si al fin actualice hasta acabar este fic xD. Espero te guste el epilogo y ahi me dices que te parecio ;)


GRACIAS POR LEER

NOS LEEMOS LUEGO