¡Hola! Quería daros las gracias por las reviews, me alegra mucho que os guste la historia. Este es el último capítulo que tenía escrito, así que los demás tardaré en subirlos un poco más, pero no creo que tarde más de una semana. Subiré todos los domingos capítulo nuevo más o menos. ¡Espero que os guste!
Vampire Academy no me pertenece.
Capítulo 5
No me molesté en cambiarme y quitarme la ropa de entrenamiento, en un rato estaría de nuevo en las pistas peleando con el resto de novicios, así que no le di importancia. Aunque las prácticas de campo se suspendieron por el ataque, no lo hicieron el resto de las clases, a las que tenía que someterme durante dos meses más antes de realizar el examen final que me convertiría en guardiana.
Caminé al lado de Dimitri en silencio. Al tomar el pasillo que daba de frente al despacho de la directora, me encontré con Adrian.
- Eh, ¿qué haces aquí? ¿No eras un espíritu libre?
Me miró con cara de pocos amigos, debatiéndose entre contestar o no.
- Me voy de la escuela. Vuelvo a la Corte.
Aquello me dejó de piedra. Adrian se había tomado un semestre sabático para acudir a la Academia porque quería saber más del espíritu, y la verdad es que con la ayuda de Lissa ambos estaban progresando mucho.
- ¿Qué? ¿Por qué? Adrian, lo siento,- bajé la voz, no me apetecía que Dimitri se enterase de esto.- Sé que he sido una auténtica zorra contigo, pero no por eso tienes que irte…
Rió. Una sonrisa que no le llegó a los ojos. No se preocupó en reducir el tono, no parecía importarle que Dimitri escuchase de nuestros problemas de carácter amoroso.
- No es por ti, Rose- me dolió que no utilizase el apodo de "pequeña dhampir" con el que se había acostumbrado a referirse a mí.- No pienso convertirme en el experimento de ningún loco. Tú y tu amiguito podéis hacer lo que queráis, pero yo no me quiero ver metido en esto. Al menos en la Corte mi tía abuela impedirá que me pongan una mano encima y me acribillen con sus absurdas preguntas. No soy capaz de sanar todavía un simple corte, ¿qué les hace pensar que puedo encantar una estaca para traer a un strigoi de vuelta?
- ¿Por eso te han traído aquí? ¿Para averiguar más acerca de cómo traje de vuelta a Dimitri? ¡Joder! Por eso nos ha hecho llamar Kirova, estoy segura.
- Directora Kirova, Rose- dijo Dimitri, que no le quitaba la vista a Adrian. Lo miraba de una forma demasiado dura. ¿Celos, quizás?
- Lo que sea- contesté.- La cosa es que esta conversación ya la hemos tenido. Tres veces por lo menos. Dos mientras estuviste en prisión y la de ayer por la noche. ¿Es que no se cansa de preguntar lo mismo una y otra vez? ¿Cree que le vamos a contestar algo nuevo?
A Adrian le brillaron los ojos con malicia.
- Al parecer, piensa que no estáis contando toda la verdad- nos miró a ambos insinuando claramente la "relación" que habíamos tenido antes de que a Dimitri lo convirtiesen.- No se cree la razón por la que dijiste que fuiste a Rusia, Rose. Y tampoco cree que tú no sepas nada acerca de este nuevo poder del espíritu, Belikov. Más aún cuando te han investigado y se han enterado de que Mark y Oksana son amigos de tu familia allí en Rusia. Han enviado a alguien para persuadiros acerca de la colaboración y de la gran importancia de tomarse en serio la defensa del mundo moroi.
No me gustó ni un pelo cómo pronunció Adrian el apellido de Dimitri, pero al parecer teníamos más problemas de los que creíamos.
- ¿Y qué tiene que ver que sean amigos de mi familia o no? Hasta hace apenas seis meses no teníamos ni idea de la existencia del espíritu, al menos yo, y no creo que mi familia allí en la aldea estuviese muy enterada de lo que hacía Oksana. Simplemente la tenían por una mujer que no se había especializado y que hacía cosas raras a veces, lo cual no es muy extraño por ese lugar teniendo en cuenta lo que hace mi abuela…
- Por favor no me recuerdes a esa mujer- gruñí.
- Oh, al parecer la parejita ya se ha presentado formalmente a sus respectivas familias. Qué adorable- estaba claro que para Adrian no era nada adorable.- Mirad, no quiero seguir perdiendo el tiempo aquí. Me voy. Pero tened cuidado, solo quería advertiros. Al parecer aquí nos estamos metiendo en algo más que devolver a su condición anterior a un convertido en strigoi. Creo que planean utilizarlo como arma.
- ¿Arma? ¿De qué estás hablando?- odiaba cuando no estaba al tanto de los planes.
- No lo sé, pequeña dhampir. Si me entero de algo te lo haré saber. Pero que quede claro que no lo hago por ti, no es solo vuestro futuro y reputación lo que está en juego ahora.
Ni siquiera pude despedirme. Salió despedido después de pronunciar esa misteriosa frase. Me hubiese gustado seguirle, obligarle a contarme algo más. Necesitaba saber qué estaba pasando. Pero Dimitri me recordó que lo que menos nos convenía ahora era retrasarnos y dar a entender que no estábamos colaborando con lo que sea que estaba tramando el gobierno moroi.
Entramos en el despacho de la directora Kirova y, efectivamente, había allí sentada una mujer de unos treinta, con el pelo rubio lacio peinado en una coleta baja y vestida pulcramente con un vestido de tubo verde botella que le llegaba hasta las rodillas. Los tacones negros le daban más altura de la que tenía ya de nacimiento, como sucede con todos los moroi, y sus mejillas adquirieron algo de color al mirarnos entrar.
Sus ojos azules me escrutaron, para pasar después a observar a Dimitri.
- Buenos días, señorita Hathaway, guardián Belikov- saludó.- Mi nombre es Alison Bellucci. El Consejo me ha enviado hasta aquí para hablar con ustedes acerca de lo sucedido recientemente. Sí, sé que ya estarán un poco cansados de repetir la historia una y otra vez, pero- nos miró con suspicacia- creo que el problema ha sido que se han hecho las preguntas incorrectas.
Vaya, vaya. Así que nos iban a someter a un nuevo interrogatorio. Con preguntas nuevas. Qué emoción.
- Agradecería que saliese del despacho, directora Kirova. Esto es asunto de la Corte y usted no está autorizada a encontarse aquí.
Toma. Creo que Kirova hubiese preferido una paliza a esa bofetada verbal.
- Este es mi colegio, señorita Bellucci. Técnicamente debo de estar presente en cualquier conversación que se tenga con mis alumnos al margen de los asuntos propiamente escolares.
La tal Alison se rió. Esta mujer estaba empezando a darme muy mal rollo.
- Técnicamente, sí. Pero Rose es mayor de edad y, por lo tanto, a pesar de seguir estudiando aquí, no necesita de ningún representante legal a la hora de enfrentarse a un interrogatorio. Además, no se preocupe, estoy segura de que en caso de que Rose se sienta incómoda, el guardián Belikov intervendrá de muy buena gana.
Oh, mierda. ¿Qué diablos quería decir con aquello? No me gustó como nos miró, era la misma manera en la que me miró Adrian cuando se enteró de lo mío con Dimitri.
- Está bien- se resignó Kirova, al parecer no había entendido la indirecta de Alison.- Esperaré en la sala contigua, avíseme cuando acabe.
Al tiempo que la directora salía por la puerta, Alison se sentó en su mesa y nos indicó con una mano que ocupásemos los asientos en frente de la gran mesa de roble que presidía el despacho.
- Bueno, como ya he dicho, mi nombre es Alison Bellucci y estoy aquí para echar algo más de luz al asunto que los tuvo ocupados a ustedes dos las últimas semanas en Rusia- miró una libreta que hasta ahora no me había dado cuenta de que sostenía en las manos, pasando una página que parecía estar en blanco. En esta otra había un montón de anotaciones.- Rosemarie Hathaway, según consta en las declaraciones que hizo usted, se marchó hace exactamente siete semanas para, o al menos eso dijo, "arrancarle la cabeza a cualquier strigoi que se pusiese por delante". ¿Es cierto? ¿La única razón por la que se marchó fue esta, o tenía algún motivo oculto? ¿Cómo sucedió su encuentro con el guardián Belikov? ¿Cómo es que conocía acerca de la magia del espíritu aplicada a las estacas? ¿Estuvo en contacto con la familia Belikov y estos le presentaron a Oksana? ¿Por qué? Se supone que Baia es una aldea relativamente a salvo de los strigoi, difícilmente podría haber llevado a cabo su matanza en un lugar así.
- Eh, eh, eh. Cosa por cosa, me acabas de hacer como veinte preguntas y ya no me acuerdo ni de la primera- mentira, pero así podría ganar tiempo para inventarme una buena excusa.
Alison rió, más contenta por haberme pillado con la guardia baja que por mi pobre broma.
- ¿Qué hacía en Baia, señorita Hathaway? Es imposible que fuese allí a matar strigoi. Básicamente porque no hay.
- Estuve en Baia de paso- aquí venía la maravillosa historia marca Hathaway.- Mi intención era ir a una ciudad más grande, pero no sabía qué esperar de un lugar como Rusia, es muy diferente de Estados Unidos. Alquilé un coche y, cerca de la aldea, tuve un accidente. Casualmente, me encontraron y me llevaron a casas de los Belikov.
Supongo que en una aldea tan pequeña la hospitalidad no es algo extraño, y más con una dhampir joven que al parecer había huido de la escuela en plena formación académica. Ya sabe lo que se cuenta de lugares como Baia, creo que pensaron que podrían hacer negocio conmigo.
Odiaba hablar así del pueblo de Dimitri, porque sabía que no era para nada como lo acababa de describir, pero poca gente era consciente de que no todas las mujeres dhampir se convierten en prostitutas de sangre, algunas solamente quieren criar a sus hijos en paz.
- Cuando desperté, la madre de Dimitri me había acogido. Al principio no sabía quiénes eran y quería salir de ahí lo más rápido posible, pero una de las hijas, Viktoria, no paraba de hacerme preguntas sobre mi formación, por qué no llevaba la marca, en qué Academia estudiaba, por qué había huido… Al final terminó diciéndome que su hermano mayor también trabaja en St. Vladimir. Cuando le pregunté el nombre de su hermano, mis sospechas se confirmaron. Simplemente fue una casualidad extraña.
- ¿Y después? ¿Cómo encajan Mark y Oksana en su historia? ¿Cómo encontró a Dimitri? Es bastante extraño que no solo se tope con su familia, sino también con él, en un lugar tan grande como Rusia.
Mierda. Nadie me había hecho hasta ahora esas preguntas. Estaban más preocupados por lo que le había sucedido a Dimitri que por mi patética historia. Nadie se había cuestionado como era que había dado con Dimitri y su familia cuando supuestamente estaba a la caza de strigoi.
- Bueno, a los pocos días de llegar allí y mientras me recuperaba, la abuela me pidió que si podía acompañarla a casas de unos conocidos. Les tenía que llevar unos paquetes y debido a su edad no podía hacerlo sola. Como yo ya estaba prácticamente sana, la ayudé. Esos conocidos eran Mark y Oksana.
Cuando me vieron, ambos supieron que estaba bendecida por la sombra- al menos esta parte de la historia era verdad, ya me las apañaría luego para darle sentido a todo.- Supongo que está usted al tanto de mi vínculo con la princesa Dragomir, señorita Bellucci, ellos también vieron algo en mí y estuvimos hablando. Ahí fue cuando me contaron acerca de la magia del espíritu en una estaca y de los efectos que producía. Yo no lo creí, pero ellos insistieron en encantar mi estaca, por si acaso me cruzaba con algún striogi convertido a la fuerza al que pudiese salvar.
- ¿Y en ese momento usted no pensó que eso sería una buena oportunidad para traer de vuelta a su mentor? ¿No pensó que si lo encontrase podría traerlo de vuelta y convertirse en una heroína?
- Rose no me encontró- intervino Dimitri.- Yo la encontré a ella.
- Oh, eso es nuevo, no lo ha comentado en las anteriores declaraciones según tengo entendido.
No paraba de hojear y de escudriñar esa extraña libreta que tenía en las manos. Apuesto a que tenía apuntadas todas y cada una de nuestras declaraciones anteriores.
- Nadie se había interesado antes por lo que pasó antes de que me trajese de vuelta- dijo de manera desinteresada con un gesto en los hombros.- Solo nos han preguntado acerca de cómo me trajo de vuelta, como si no supiesen cómo se clava una estaca.
- Bien, guardián Belikov. Yo estoy aquí para que me cuenten absolutamente todo. Por favor, continúe.
Dimitri asintió y comenzó con su historia inventada. Era igual de bueno que yo a la hora de crear una buena mentira.
- Me enteré de que Rose estaba en Baia. Cuando fui despertado, me reuní con una de mis viejas instructoras, que también era una de las más poderosas strigoi en Rusia. Tenía espías por todas partes y así fue como me enteré de que había salido de la aldea con un grupo de dhampir a la caza de strigoi en una ciudad cerca de donde se encontraba la finca en la que yo me alojaba. Me entró curiosidad. A pesar de no tener emociones de ningún tipo mientras fui strigoi, no podía evitar ver el potencial de Rose, yo mismo la había enseñado, sabía que sería una buena adquisición en caso de que Galina decidiese convertirla. Así que me dispuse a secuestrarla para llevarla a la finca y mostrársela, para que juzgase si podría unirse a nuestras filas.
- Pero falló, ¿no? Cuando se encontraron Rose le trajo de vuelta.
- Así fue- pasó por alto todo el asunto del secuestro, lo cual agradecí.- Desperté en un hotel en San Petersburgo a la mañana siguiente y Rose me lo contó todo. Quise volver a Baia, para agradecerle a Oksana la oportunidad que sin saberlo me había dado, y para ver a mi familia y decirles que no estaba muerto, pues eso es lo que les dijo Rose. Pero Abe, el padre moroi de Rose, apareció y prácticamente nos obligó a venir aquí. El resto de la historia ya la conoce, me metieron en una celda y me han estado haciendo preguntas hasta el momento.
- Interesante… Así que, ¿puedo suponer que ambos entablaron amistades productivas durante su ausencia? No solo hablo de los strigoi con los que trabajó usted, guardián Belikov, sino también de los dhampir con los que Rose colaboró en su plan suicida. Señorita Hathaway, ¿dirías que ese grupo puede ser de utilidad?
Medité, no quería meter a mis medio amigos en problemas, y tenía mucho que perder si ellos revelaban la razón por la que fui a Rusia, pero asentí, tenía el presentimiento de que a Alison no le importaba la razón por la que me fui, sino a quiénes había conocido en el viaje.
- Sí, yo creo que sí. No era la primera vez que planeaban ese tipo de expediciones, y estaban muy bien enterados de dónde encontrar a los strigoi en cada una de las ciudades.
A Alison le brillaron los ojos.
- Ahí era a donde yo quería llegar. Por lo que el guardián Belikov nos ha contado, y es información de primera mano, los strigoi planean algo. Con su ayuda y con la de usted, señorita Hathaway, podemos obtener más información. Al parecer este núcleo está llevando a cabo sus planes en Rusia, y ustedes cuentan con conocidos, o amigos allí, y pueden ser de mucha ayuda en la investigación.
Me quedé callada unos minutos. Otra vez aquel plan, ¿por qué nadie me contaba de qué iba el asunto?
- ¿Qué plan? Cada vez que pregunto la gente cambia de tema y no me dicen nada. Si quiere que colabore en esto tengo que estar enterada.
- Por supuesto, señorita Hathaway. Usted va a colaborar, quiera o no, en realidad. Ya está previsto que en dos noches abandone la Academia junto con el guardián Belikov y ambos se dirijan a la Corte a trabajar directamente en el núcleo de la lucha.
- ¿Cómo? ¿A la Corte?- miré a Dimitri.- ¿Cuándo pensabas contármelo?
- No tenía ni idea, Rose, me acabo de enterar yo también- murmuró.
Alison nos miró a ambos con curiosidad.
- Sí, a la Corte. El gobierno ha decidido que ustedes son de vital importancia en este inminente ataque de los strigoi, y por la información que hemos recibido, sois las personas con más posibilidades de seguir aportando cosas nuevas.
- ¿Pero y la Academia? No es que me importe demasiado, pero ya he perdido demasiadas clases, y necesito graduarme esta primavera.
- No se preocupe por eso, la Corte está al tanto de su situación especial, y considera que se formará mejor como guardiana trabajando en esto que acudiendo a las clases que restan. Al fin y al cabo, ya ha estado en el mundo real, como dirían algunos.
Lo pensé durante un rato. Librarme de las clases y trabajar en la Corte con el resto de guardianes intentando sabotear un plan de los strigoi. Sonaba muy bien.
- Está bien, pero todavía queda algo que no entiendo- miré a Alison antes de preguntar.- ¿Cuál es el plan que tienen los strigoi que es tan importante sabotear?
No fue Alison quien contestó, sino Dimitri. Y por el tomo de su voz entendí que esa era la información que había obtenido al haber sido strigoi durante unos meses. Era un testigo de primera mano de lo que estaban planeando.
- El plan de los strigoi consiste en ir a por la realeza.
- Pero eso ya lo sabíamos, ¿no? Es obvio que la sangre moroi les atrae más, y son lo bastante retorcidos como para encontrar más placer en matar a alguien de la realeza, por eso tienen más protección.
Dimitri negó con la cabeza y se le formó una sonrisa en el rostro. Una sonrisa fría que me hizo ver que en realidad aquello no le hacía ninguna gracia.
- No, Rose, no se trata de alimentarse. Pretenden ir a por la realza. A por toda. Quieren acabar con el gobierno moroi y, cuando no quede ningún miembro real vivo, apoderarse ellos de la Corte. Los strigoi pretenden gobernar nuestro mundo.
