Life 1
Nuestro castaño favorito se encontraba sentado en la mesa de su casa tomando la cena mientras sentía unos terribles nervios. ¿Por qué estaba nervioso? Bueno, supongo que tener a una belleza con kimono sentada a tu lado mientras tus padres no paran de mirarte como si acabara de obrarse un milagro, es un buen motivo.
-Cariño… Podías habernos avisado que tenías novia. Si lo hubieras hecho habría preparado una celebración.
-¡Mamá!
-Tu madre lleva razón Issei. Siempre hemos estado preocupados de que nunca tendríamos nietos pero… (Lágrimas en los ojos) Parece que eso ya no es una preocupación.
-¡Papá! ¿Por qué estás llorando?
-Entiéndenos Ise, desde que eras pequeño has tenido unas tendencias pervertidas muy exageradas. Es por eso que creíamos que jamás obtendrías una chica que te pudiera soportar.
-No se preocupe, Madre. Yo me encargaré de apartar a Issei del camino de la perversión y convertirlo en un auténtico caballero.
Proclama el espíritu heroico con orgullo mientras la señora Hyodou la toma de las manos.
-En verdad eres un cielo Hime-chan. Estamos muy agradecidos que te hayas fijado en un tonto como nuestro hijo.
-¡Mamá!
El castaño estaba rojo de vergüenza y apenas podía soportarlo más, es por eso que tranquilamente apartó su plato y se retiró a su habitación para huir de la vergüenza que estaba pasando.
El joven se acostó boca arriba en su cama y estiro su brazo izquierdo hacia el cielo.
-Mi vida ordinaria se ha ido al traste. Y todo por culpa de esto…
Se queja el castaño mientras su brazo izquierdo pasa a estar recubierto por un guantelete carmesí con una joya verde en el centro.
La presidenta del club de investigación de lo oculto le había mostrado como activar su artefacto sagrado, y al verlo le confirmo que se trataba de un Twice Critical, un artefacto sagrado de origen dracónico con la habilidad de duplicar el poder del usuario.
El castaño hizo desaparecer su artefacto sagrado y comenzó a pensar acerca de lo que estaría haciendo Yuma. Si es cierto que la pelinegra había intentado matarle, eso no quita que el castaño siguiera teniendo sentimientos por ella.
-Lololololololololololo-
Inglaterra
-Así que el pequeño Ise ha roto su promesa… ¿Han pasado ya nueve años? ¿Me pregunto qué le habrá llevado a desobedecerme? Por lo que me mostro, el joven no es la clase de chico que rompe sus promesas así como así.
Murmuro para sí misma Valérie Henderson, una mujer rubia de ojos verdes que apenas aparentaba tener veinticuatro años a pesar de haber pasado ya los 70. Es en casos como el suyo en los que te das cuenta cuan increíble puede ser el dominio del aura.
-¿Qué deberíamos hacer líder? No creo que podamos dejar solo al Nexo en mitad del territorio de los demonios.
Pregunto una joven de baja estatura, piel morena, ojos azul zafiro y media melena color ceniza.
-Cierto es Francisca. El Nexo no puede caer en manos de cualquiera de las tres facciones. Su poder viene de la humanidad y en la humanidad debe quedar.
La rubia rebusco en uno de los cajones de su escritorio y de este sacó una carta en la que venía grabada una dirección.
-En este sobre viene escrita la dirección del Nexo, su nombre es Issei Hyodou, tiene quince años y asiste al mismo instituto en el que residen las hermanas de dos de los cuatro señores demonio. Tu misión será infiltrarte en la academia y vigilar de cerca al Nexo. ¿Acaso no es una suerte que ambos tengáis la misma edad?
-Como usted pida mi señora. Partiré inmediatamente para el Japón.
-No tan rápido señorita Sutton. No sabemos qué es lo que ha forzado al Nexo a emplear su poder, es por eso que será mejor que lleves contigo a Vítor Foth.
Ante la mención de ese nombre, la pequeña Francisca no pudo evitar sentir un escalofrió.
-¿Tan peligrosa es la misión que tengo que llevar conmigo al Titán de la destrucción?
-No. Dudo que ocurra ningún incidente. La ciudad de Kuoh ha demostrado ser uno de los puntos con menor actividad sobrenatural. No es por nada que las hermanas de los señores demoniacos están ahí. De cualquier forma Vítor solo es un seguro, no creo que haga falta su intervención.
-¿Acaso el Titán aceptará ir al Japón así como así?
-No te preocupes. Estoy bastante segura que aceptará gustosamente esta misión.
Responde Valérie mientras sonríe de forma confiada, Francisca simplemente se limita a obedecer y tras una pequeña reverencia procede a poner rumbo a Japón.
-Lololololololololololololololol-
Kuoh, Fin de semana
El castaño se encontraba mirando su monedero mientras se lamentaba por lo liviano que se había vuelto en una sola mañana. El atuendo de Kiyohime tenía que ampliarse y es por ello que al castaño no le quedo de otra que tirar de sus ahorros para comprar toda la ropa que la chica Dragón pudiera necesitar.
-Una pena mis ahorros pero… ¡Ha merecido totalmente la pena!
Exclama el castaño mientras recuerda la escena de Kiyohime probándose toda clase de modelos y consultándole al castaño qué tal le quedaban. Y para la desgracia de la nariz del castaño esto también incluyo lencería, cosa que le hizo sangrar por la nariz más de una vez.
Issei se encontraba en mitad de un parque infantil de Kuoh mientras esperaba a que Kiyohime regresara de ir a dejar las bolsas a su casa. El joven le había dicho que no hacía falta, que él las llevaría. Sin embargo la dragona tenía otros planes en mente, y es por eso que había decidido regresar para dejar las bolsas.
-¡Qué día más bueno!
Los pájaros cantaban y el ambiente que se respiraba en el parque era de lo más apacible. El castaño estaba seguro de que si cerraba los ojos acabaría durmiéndose ahí mismo.
-¡UAAH!
-Plaf-
El castaño vuelve su atención ante la dirección en la que provenía el grito, y ahí se encuentra a una monja.
-¡Braguitas!
Exclamo el castaño, inmediatamente después miro hacia ambos lados como si esperara recibir un mordisco y al ver que la dragona no estaba presente simplemente suspiro de alivio.
-Auch… ¿Con qué he tropezado?
La monja no estaba hablando en japonés, sin embargo el castaño poseía un colgante que extiende un aura telepática de traducción, por lo que comunicarse con la monja no le resultaría ningún problema.
-¿Estás bien?
-Si… No te preocupes.
'¿Me entiende?'
Pensó la monja mientras miraba al joven castaño, el cual amablemente le extendió la mano para que pudiera levantarse.
-¿Estás bien? Toma.
El castaño le ofrece el hábito que se le había caído al suelo al tropezar. La joven monja se lo vuelve a colocar en la cabeza y sonríe.
-¡Muchas gracias!
"Qué guapa…"
El castaño no puede evitar sonrojarse ante el derroche de ternura que emanaba la rubia. El joven no sabía por qué pero en su interior comenzaba a brotar un sentimiento de querer proteger a esa pequeña criatura que tenía delante.
-E-Esto… ¿Pasa algo?
Pregunta la monja al castaño el cual se había quedado embobado mirando a la monja.
-¡Ah! ¡Pe-perdón! ¡Ah! Tu maleta…
El castaño se percató de que la maleta de la monja se había abierto debido al golpe, y su ropa se encontraba desperdigada sobre el suelo.
-¿Te ayudo?
-¡Ah! ¡Puedo hacerlo yo sola!
Declara la monja enérgicamente mientras Issei abre el pañuelo que creía haber recogido del suelo, solo para darse cuenta de que eran unas braguitas blancas con un lacito en la parte delantera.
-¡¿UAAH?! ¡Lo siento, lo siento!
La monja arrebato las bragas de su mano y a una velocidad increíble volvió a armar su maleta mientras sus mejillas estaban rojas como un tomate.
-Uuh… Has visto mi lado oscuro.
"¡No qué va! ¡Es tan bueno que me lloran los ojos!"
El castaño volvió a sentir un escalofrió y volvió a mirar de lado a lado del parque, solo para suspirar de alivio al no haber ni rastro de cierta peliazul.
-¿Estás viajando?
Pregunta el castaño mientras un pequeño hilito de sangre comienza a descender por su nariz.
-¡Ah! ¡Te sangra la nariz!
Exclama la monja mientras comienza a rebuscar en su bolso.
-No, me han trasladado a la iglesia de esta ciudad… Pero me he perdido. No estoy acostumbrada al idioma así que es complicado. Aquí tienes.
La monja le ofrece su pañuelo y el castaño lo emplea para limpiarse la sangre que desciende por su nariz. Una vez esta se detuvo el castaño decidió intervenir.
-Creo que se dónde está la iglesia. Si quieres te acompaño.
-¡¿De verdad?! ¡El señor guía nuestro camino!
El castaño se ría ante la alegría y devoción que procesa la monja y enseguida se pone delante de ella.
-¡Hala vamos!
-¿A dónde diablos piensas ir? ¿M-a-e-s-t-r-o?
-¡Kyaaaa!
Kiyohime acababa de regresar al parqué solo para encontrarse con Issei coqueteando tranquilamente con una belleza rubia. La peliazul no se encontraba vistiendo su habitual kimono, ya que al regresar a casa se había cambiado de ropa solo para impresionar a Issei.
La dragona llevaba puesta una chaqueta azul vaquera sobre una camiseta blanca, y llevaba una falda corta también azul, conservando únicamente sus medias blancas y sandalias de su atuendo original.
La dragona miraba fijamente al castaño, y este temiéndose lo peor si soltaba alguna mentira decidió responder contándole con pelos y señales todo lo que había transcurrido en su ausencia.
-¿Así que era eso? ¡No te preocupes pequeña Asia! Mi maestro y yo nos encargaremos de llevarte a la iglesia.
Curiosamente algo en el interior de la chica dragón le estaba pidiendo que tenía que proteger a la pequeña monja. Kiyohime no sabía el motivo pero igualmente decidió que merecía la pena. Al fin y al cabo… ¿Acaso las monjas no tienen un voto de castidad?
Los tres emprendieron el rumbo en dirección a la iglesia en lo alto de la colina. El paseo fue de lo más tranquilo y de alguna forma Asia y kiyohime lograron hacerse amigas. Cosa que sorprendió a Issei ya que desde que la había invocado esta no había parado de considerar a todas las mujeres que se pasaban por delante del castaño como rivales.
-¡Ah! ¡Es esa, qué bien!
Exclama Asia entusiasmada al ver el campanario de la iglesia asomándose en la lejanía.
-Parece que no estaba tan lejos después de todo. ¡¿No es genial Asia?!
-¡Sí! ¡Muchas gracias Issei, Hime!
Los tres siguieron caminando tranquilamente hasta que de repente el cielo azul se tornó verdoso fruto de la activación de alguna clase de barrera.
-Esto es malo… ¡Maestro, Asia! ¡Manteneros detrás de mí!
El castaño y la monja obedecen mientras el espíritu heroico convocaba su naginata y se ponía en guardia. En frente de ellos aparecieron tres seres alados de un círculo mágico.
-¿Así que eres tu aquella que se interpuso en el camino de Reinare? No pareces tan fuerte como nos lo había contado.
Exclamo la figura que llevaba una fedora mientras en su espalda hacía gala de dos pares de alas negras.
-Y parece que no solo ha traído al objetivo principal, sino que además trae consigo a la monja del Twilight Healing. ¡¿Acaso no es nuestro día de suerte?!
Una niña pequeña con atuendo de Lolita gótica ríe maliciosamente mientras piensa en lo divertido que sería descuartizar en ese instante a esos humanos inferiores.
-No bajéis la guardia. Ese descuido le costó un ala a Reinare.
-Sí, mamá Kalawarner.
Respondió la lolita gótica mientras se burlaba de su compañera.
'Esto es malo. Normalmente podría acabar con ellos con relativa facilidad pero…'
La dragona hecho un pequeño vistazo hacia atrás evaluando a sus compañeros.
'Ni mi maestro ni la monja tienen experiencia en batalla. Si me aparto por tan solo un instante es probable que uno de esos seres los acabe matando. ¡Maldición! ¡No me gusta lo más mínimo pero no queda otra!'
{Maestro. No me gusta pedirte esto pero… ¿Podrías invocar a otro sirviente? No respondas en voz alta, limítate a asentir con la cabeza si la respuesta es afirmativa.}
El castaño rebusca en su bolsillo y en este se encuentra la carta del Archer de plata que le había tocado en su primer y único sobre. El castaño hizo una nota mental acerca de que tenía que comprar más sobres mientras afirmaba con la cabeza.
{Bien. ¡Invócalo ahora!}
Grito telepáticamente Kiyohime mientras se abalanzaba a toda velocidad hacia los ángeles caídos, los cuales se sorprenden y la rubia no puede evitar ser seccionada por la mitad por la naginata.
Asia se horroriza ante tan terrible escena mientras que el castaño simplemente tirita mientras sostiene la carta delante de sus ojos.
Un torrente de partículas de luz azuladas se concentran delante del castaño y en un resplandor plateado aparece la figura de una joven de cabello violeta que emite un aura encantadora.
-Mi nombre es Euryale. Así es, soy una diosa. Puede que sea una corta vida, pero… Haz lo mejor para entretenerme.
Se presenta el sirviente de la clase Archer y el hombre de la fedora con cuatro alas negras no puede parar de reír, a pesar de haber perdido ya a una de sus compañeras.
-¿Has oído? Esta pequeña piltrafilla se hace llamar diosa. ¿Vemos si puedes hacerle honor a ese nombre?
Un arco dorado se hace presente en las manos de la pequeña Archer, y esta rápidamente lo apunta hacia el hombre de la fedora.
-¿Quieres ver como soy cuando me pongo seria? Incluso si lo acabas lamentando, ¡ya es muy tarde! ¡Ei!
El ángel caído apenas tiene tiempo de esquivar la flecha que tenía como objetivo su pecho, haciendo que esta se ensarte en su brazo.
-¡Arg! ¡Maldita perra!
-¡E~i! Ufufufu.
Dos flechas más impactan contra el ángel caído que en lugar de escapar decidió perder el tiempo maldiciendo a la pequeña Archer.
-¡Hora de caer Angeli~to!
Esta última flecha disparada por Archer posee mucha más energía concentrada, es por eso que la flecha avanzó a una velocidad casi imperceptible hasta alojarse en el interior del cráneo del ángel caído de cuatro alas. El cual murió al instante, sin embargo su cuerpo continuo revolcándose por el suelo cual gallina sin cabeza.
Por el otro lado Kalawarner a duras penas podía devolver golpes contra la velocidad de Kiyohime, la cual a pesar de ser un Lancer, poseía un manejo de la lanza de segunda. Cosa que permitió que en el momento en el que Donaseek perdiera contra Archer, la caída no dudara por un momento en escapar.
La barrera mágica desapareció y los espíritus heroicos se reagruparon junto a su maestro y una monja ahora inconsciente al no ser capaz de procesar tanta violencia.
-Archer, encárgate de llevar a la monja mientras yo llevó a nuestro maestro.
-Espera. ¿Quién te crees que eres para darme órdenes? …¡Hey! ¡No os valláis sin mí!
La pequeña Gorgona acaba obedeciendo a regañadientes a Kiyohime y transporta en su espalda a Asia mientras ambos sirvientes saltan entre tejados en una escena que parece surrealista.
En cuestión de un par de minutos llegan a casa del castaño, y debido a motivos de espacio deciden hacer que Kiyohime y Euryale adopten forma astral mientras que Asia ocuparía la cama de invitados.
-¡Esto se está volviendo cada vez más y más bizarro!
Grito el castaño hacia el cielo mientras el mundo de lo sobrenatural se sacudía fuertemente por las hondas que inadvertidamente causaba el Sekiryutei con su sola presencia.
