Nuevo
Con cansancio y hambre volvió al campamento que con dificultad había logrado establecer, tan solo faltaba unas semanas para el invierno y ya se encontraba a duras penas sobreviviendo. Le faltaba comida, le faltaba fuerza y sabía que no era la más cuerda de las personas. En estas tierras ser él era un destino peor que la muerte, él lo sabía, había muerto su buena cantidad de veces como para saberlo.
Pero seguía siendo mejor ser él, luchando por sobrevivir que estar encerrado en aquel tablero. No recordaba mucho, solo que alguien lo había encontrado y que con esfuerzo, por alguna razón que desconocía, lo había liberado. Horda tras horda había luchado y lo había liberado.
Vagamente recordaba a Maxwell quejándose con molestia sobre que por una razón lo había encerrado, al parecer refiriéndose a él como un ser exasperante.; también recordaba vagamente a su liberador no solo respondiéndole, pero discutido con su captor sin miedo alguno.
Al salir el sol emprendió su camino, necesitaba comida o no sobreviviría mucho tiempo. Tras dos días de recorrer el norte del conjunto de tierras inexploradas de aquel mundo, pudo concluir que había sido una expedición exitosa, con una buena cantidad de bayas, zanahorias y unos pocos conejos estaba listo para regresar, sin embargo no lo hizo. Entre los árboles, en un claro en medio de un conjunto de árboles notó un gran arco, que aunque como ninguna de las estructuras que había visto antes en ningún otro mundo, vagamente le recordaba a la puerta de Maxwell.
Nuevo y familiar la mismo tiempo, no se sintió atemorizado por la extraña estructura. A tan solo unos pasos de llegar al arco, este se activo generando alguna especie de cortina y dándole una apariencia mucho más similar a una puerta.
La observó por un buen tiempo. Finalmente solo una pregunta restaba en su mente, ¿debería cruzarla? Contemplo sus opciones, mucho no poseía en este mundo, toda la comida que poseía estaba con él y tan solo restaban unos días antes del horrible invierno, tampoco poseía ninguna pieza para ensamblar el portal que lo llevaría a otros terrenos; pero tampoco sabía que podría esperar al otro lado, podría caer nuevamente en otra de las trampas de Maxwell, podría parar en otra tierra de invierno eterno o podría esperarlo algo que jamás había visto. Se detuvo en ese ultimo punto y pensó. Si algo nuevo era lo que lo esperaba al cruzar la puerta no le parecía algo malo, incluso si al otro lado lo esperaban mil y un horrores, para él era muy distinto un destino terrible elegido por él mismo que uno impuesto, así que la incertidumbre a lo desconocido no lo me molestaba en lo más mínimo.
Tal vez no recordaba a su salvador ni sus intenciones al salvarlo, pero tampoco lo necesitaba. Con su libertad haría lo que él quisiera, era la única libertad que este mundo no le había quitado, su capacidad de elección, algo que había olvidado en sus años en aquel tablero.
Tomó sus cosas y se acerco a la puerta, lo mejor que podría esperarle era algo nuevo, pues lo nuevo era desconocido y podría ser tanto malo... como bueno.
El mundo se despedazo, las reglas que lo sostenía en el olvido mientras el mimo cruzaba la puerta a un nuevo régimen.
NA: Los mimos me exasperan y en cierto modo entiendo porque Maxwell podría haber encerrado a Wes :V
