FRACASO
WX-78 cayó oxidado, soltando su antorcha sin encender. Con poco combustible, monstruos a su alrededor, abundantes árboles espinosos y ningún pino en kilómetros. Tan poca hierba que incluso una antorcha era escasa… En un mundo con seis días de verano y tres de invierno, moriría esa noche en la oscuridad.
Ya incapaz de moverse espero la inevitable desactivación.
Wolfgang se desplomo, incluso con toda su fuerza las aterradoras criaturas lo habían vencido. Tan solo unas pocas penínsulas más y hubiera conquistado este mundo, pero las criaturas fortificadas en los puentes que unían las tierras había sido más de lo que podía manejar.
Se desplomó sobre sus rodillas y con sus últimas fuerzas trato de alejarse de aquellas monstruosidades. Antes de perder la conciencia escuchó con horror el siseo de un grupo de arañas.
Wendy se recostó en la nieve, el frío le entumecía sus músculos y ahora que había dejado al Deerclops atrapado en otro terreno junto a su última fogata, se encontró sin nada capaz de darle calor. Abigail se le acerco, la miraba preocupada, pero no se acerco más. En las tierras de invierno eterno, un fantasma que es incluso más helado que la nieve solo la mataría más rápido.
Con algo de apatía se pregunto que acabaría con su vida primero, si las criaturas echas de sombra o la hipotermia. Tal vez en esta ocasión se reuniría con su hermana permanentemente.
Wickerbottom vio los conejos negros a su alrededor, un marco de color rojizo parecía adornar su visión y ya cansada vio en la periferia que sus viejos ojos le otorgaban, a las criaturas negras dirigirse en su dirección. Moviéndose entre las distintas islas del archipiélago e incapaz de dormir, la locura la había alcanzado más rápido de lo que su anciano cuerpo le permitía avanzar.
Sí en algún lugar había más flores como las cercanas al lugar donde despertó, las criaturas sombrías se asegurarían el impedir que las encontrase.
Willow se sentó cerca de la fogata, exhausta y por sobre todo hambrienta. Aunque la otra isla era rica en comida, el día casi permanente y no tenía monstruos, esta era hostil, con pocas horas de luz, poca comida y estaba plagada de monstruos. Aunque el fuego no le faltará, sus provisiones hace días se le habían agotado y con ella tan solo quedaban cuatro de las piezas del portal y unas cuantas luciérnagas.
El hambre comenzó a hacerse sentir tan fuerte, que en la flama de su encendedor logro ver la cara de la muerte.
Wilson inhaló profundamente, su sombrero minero a segundos de agotarse y ninguna fuente de luz a la vista. Un poco, tan solo unos metros más delante escuchó a la criaturas mecánicas. Acelero el paso, sin darse cuenta su caminar se convirtió en una carrera frenética.
Solo una pieza, tan solo una y podría ver a Maxwell a la cara. Su captor, que poco a poco se transformo en otro monstruo más, desesperado por mantenerlo lejos, al punto de sumergirlo en este mundo de completa oscuridad. El ultimo obstáculo, solo un poco más.
Se encontró de frente con un caballo mecánico al momento que su luz se extinguió. Los gritos inconfundibles resonaron en la oscuridad, mientras en su trono el rey sonreía, pronto, muy pronto, pero aún no.
NA: El capítulo de esta semana un tanto atrasado :P
