Familia
Con un grito ahogado en su propia garganta se despertó sobresaltada. Agitada se sentó en su cama, una mano cerrada con fuerza sobre su corazón, la otra tratando de sostener su cabeza. Lagrimas que caían sin cesar, con fuerza y sin control.
Sin su madre, sin su padre.
¿Por qué, de entre todas las personas en el mundo, era su familia la que tenía que pasar por todo esto? Los secretos sobre su madre, por lo que tenía que pasar su padre, lo singular de su existencia, todo girando en torno a ellos.
No dejó que ni un sonido saliera, no quería que sus tíos vinieran. Por muy buenas que fueran sus intenciones, siempre se había sentido como una extraña.
No, siempre había sido una extraña, para todos menos su padre.
Pero él ya no estaba y las lagrimas caían, los gritos se ahogaban y el corazón se le rompía.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
Se preguntó una y otra vez.
Un ruido, leve y sutil en su ventana la alertó, tomó las sabanas y se cubrió, un escudo contra quien fuera que estuviera afuera. Una conversación, dos voces tratando de pasar desapercibidas, al inicio alegres, pero que luego preocupadas forzaron al ventana.
En tan solo un instante Casey y Donny estaban a su lado, consolándola.
Por un momento había olvidado que su familia había crecido.
No estaba sola.
