Brillos
Donatello entró a su laboratorio deteniéndose en la entrada y dejando caer los delicados materiales e instrumentos que traía consigo. El fuerte ruido alerto a Raphael, que se detuvo en su masacre contra el saco de boxeo, con curiosidad miro a su hermano, al verlo simplemente parado en la entrada de su laboratorio le resto importancia y siguió con su sesión de golpes.
- Brillos…
Donatello murmuro en voz baja, solo para si mismo. Su laboratorio, su preciado lugar de trabajo, sus investigaciones, sus modelos, esquemas, maquetas, instrumentos y maquinaría sumamente delicada, cada uno armado con el más sumo de los cuidados y dedicaciones.
Arruinados.
Con.
Escarcha.
Brillantina.
Y otras aberraciones llenas de brillitos. El color rojo rodeo su visión y por un instante sintió que comprendía a Raphael. Solo un culpable se le venía a la mente.
- ¡Mikey!
Con una agilidad y destreza jamás vistos ni por su sensei, Donatello fue en busca de venganza. Los gritos que rogaban por piedad se escucharon por las alcantarillas y los restos de la estación de trenes.
- Deberías decirle a Donny que fuiste tú, no creo que Mikey resista mucho – Leonardo se acercó a Raphael. En su mirada vio la incertidumbre que atacaba a su hermano, ayudar o no Mikey. Donny era claramente irrazonable en este momento
- Ni de broma, no creo que ni sensei pueda contra él ahora – Raphael jamás admitiría que ese día se escabullo lejos de casa por temor a su hermano.
